DIARIO DE UNA DOMINANTE
Después de una temporada sin escribir y de dos semanas de vacaciones para pensarlo, he llegado a la conclusión de que ando tan escasa de tiempo como de ganas, así que he decidido cerrar el blog. Como el alojamiento y el dominio resultan baratos y creo que hay aquí muchos textos que pueden resultar de ayuda para las personas interesadas en la dominación femenina, y también por si en un futuro más o menos próximo me diera por continuar con la tarea, este sito web continuará en Internet aunque sin actualizarse. Gracias a todos los que han colaborado conmigo y… hasta luego.
A principios del pasado verano escribió Carolina Bareyo preguntando: “¿De dónde sacáis los chicos?”. Porque tenía sus dudas: “desde mi experiencia hay mucha literatura en tus colaboraciones. Yo he intentado varias veces establecer una relación de dominación femenina con un chico y nunca lo he conseguido”. Pues ya lo ha conseguido. Y ahora escribe por un problema que tiene con el chico conseguido.
La situación más extendida en este mundillo es aquella en que un hombre intenta introducir a su compañera en la dominación femenina. No obstante, comienza a no resultar tan extraño que sean algunas mujeres las que se plantean que dominar a su hombre puede ser un buen camino en la construcción o reconstrucción de su relación de pareja. La transformación del papel de las mujeres en la sociedad y en las relaciones personales nos va abriendo nuevas posibilidades. Y Eva se plantea esta posibilidad en el comentario que introdujo en el blog el domingo:
Recibo el correo de una mujer que se quiere iniciar en la dominación femenina como juego erótico, y me pide que le cuente “por dónde empezar”. No fue mi intención dedicarme a dar detalles sobre juegos de cama o sesiones de dominación en este blog. Pero como es mujer, y sin entrar en grandes detalles, pues le dije que algo escribiría por si de algo le servía. Éste es el correo:
Leo en Mi insecto insignificante la entrevista que le hacen a Spirit: “Los celos en los sumisos”. Y pienso en que la práctica de la infidelidad por parte de la mujer dominante es asunto peliagudo, en lo difícil que resulta someterse de verdad a otra persona, en cómo desaparece la habitual ironía de Spirit cuando el peligro acecha y en la peculiar visión de la dominación femenina que traslucen sus palabras. Veamos la entrevista: