¡Benditos fetiches!
Sé que hay algunas mujeres dominantes que piensan que en una relación de dominación femenina está de más complacer el fetichismo masculino, que no tenemos por qué conceder caprichos al hombre que se nos entrega, que se trata de que sea él quien se esfuerce por procurárnoslos a nosotras. Puede que tengan razón, o al menos sus razones. Sin embargo, para mí… ¡benditos fetiches!
En primer lugar, porque mi chico no es tan sólo mi sumiso, sino también el hombre del que estoy enamorada y, claro, tengo muy presente lo que le gusta y me encanta hacerle regalos a mi hombre de vez en cuando. Y sus fetiches me permiten obsequiarle con momentos de los que disfruta.
Pero hay más: esos momentos de disfrute para él son también momentos en los que, sin apenas esfuerzo, enciendo su deseo de mí; y me encanta sentirme deseada. Esos momentos de disfrute para él son también momentos en los que, sin apenas esfuerzo, se explicita el poder que tengo sobre él; y me encanta sentirme poderosa. Esos momentos de disfrute para él son también momentos en los que, sin apenas esfuerzo, puedo regalarle una pequeña sesión de dominación que incrementa su sumisión hacia mí; y me encanta sentir cómo se derrite frente a mí. En fin, que los fetiches me permiten a mí disfrutar de buenos momentos y regalárselos a él. ¡Benditos fetiches!
Mi chico es muy especial para mí (suele ocurrir). No obstante, sus fetiches no son muy especiales, no son muy diferentes a los de la mayoría de los hombres. En el caso de Miguel destaca sobre otros la atracción que siente por las piernas de las mujeres. Mi chico mira a las mujeres de abajo a arriba. Y si por abajo se encuentra una minifalda de la que broten unas bonitas piernas de mujer, especialmente si están enfundadas en unas medias, y más si las medias son negras, pues le cuesta levantar la vista.
Siempre me ha dicho que pocas piernas de mujer hay que le vuelvan tan loco como las mías. Y a mí me gusta creerle. Y a él, mis fuertes piernas de nadadora. Claro que no son las mías las únicas que le gustan: por eso tiene su buen montón de fotografías que revelan su gran fetiche. Y entre ellas elijo unas cuantas para regalárselas a quienes compartan la pasión de mi chico. Selecciono, claro está, algunas de las que a mí me gustan, las que me parecen mejores fotografías, y que son, como es de suponer, de las menos “explícitas” y menos abundantes en su colección.

En ocasiones, me limito a regalarle y a excitarle simplemente poniéndome unas medias, una minifalda y unos zapatos o botas de tacón para cenar en casa. Sé que me perseguirá con la mirada a cada momento que tenga oportunidad. Sé que el fetiche le convierte en prisionero de mis encantos.

Otras veces, le hago venir a mi habitación y le dejo observarme en parte del proceso de vestirme o desvestirme, en la parte en la que más a la vista queda el objeto de su deseo. Suelen ser momentos tan breves que no llegan al minuto, pero los agradece y, faltaría más, siempre da las gracias por ellos.

Hay otros momentos en los que me siento más generosa y, además de verme, le concedo el premio de arrodillarse a mis pies y besar mis zapatos. Apenas un instante. Cuando mi generosidad aumenta, alargo un poco el momento y le permito acariciar brevemente mis piernas.

Y luego están esas ocasiones en las que le proporciono un auténtico festín: masajear y acariciar las piernas que anhela durante una “eternidad”, por ejemplo, durante la hora y media o dos horas que dura la película que yo esté viendo en la televisión (descontando, por supuesto, el tiempo que le haya llevado recoger los restos de la comida y dejar la cocina como los chorros del oro). No parece que le importe mucho perderse la película.

De todas formas, la mayoría de las veces el regalo se limita a lo que contaba en primer lugar: una buena vista de las piernas de su dueña y el recordatorio de que muy contenta me tiene que tener para que le conceda el premio o el privilegio de disfrutar de algo más que ese breve vistazo.

¿En base a qué concepción de la dominación femenina tendría yo que privarle a él y privarme a mí de estos pequeños y, por lo que a su servicio respecta, productivos placeres que tan poco esfuerzo y tiempo me llevan?

Sí, es cierto que son pequeñas cosas, pero la vida y las relaciones de pareja se alimentan también de las pequeñas cosas. Y si los fetiches masculinos nos permiten a las mujeres dominantes alimentar siquiera un poco nuestras relaciones de pareja y a nuestros hombres, pues… ¡benditos fetiches!


Amy:
En base a nada creo yo, privarse de algo cuando lo tienes al alcance de tu mano sería más castigo para ti que para él.
9:58 | 25 Junio 2008
Juan (pepa):
Bonitas fotos y bonita reflexión.
Ser una buena mujer dominante creo que no tiene que ser igual a mujer que niega a su sumiso todo lo que a éste le gusta. Cierto que si hay un premio tiene que ser después de habérselo ganado y con sus tareas hechas.
A mi también me gusta mucho el proceso de quitar/poner las medias y la ropa interior femenina, por la forma como poneis las piernas, cuando os ajustais las gomitas cuando se meten por sitios recónditos, cuando ajustais los tirantes de los sujetadores……
12:31 | 25 Junio 2008
j:
Comparto el gusto de Miguel por la piernas, especialmente (en mi caso) por los muslos poderosos. Piernas de nadadora ¿dices? mmmm, suena bien pero no acabo de hacerme una idea precisa del modelo. Si eso significa muslos firmes y rellenos bienvenida a mis fetiches.
13:04 | 25 Junio 2008
Celina:
En este post si que coincido un 100% Ana, yo también adoro los fetiches ¿Que seria de la dominación femenina sin ellos?
Porque esta clara la existencia de una dominación femenina despojada de todos esos rituales, de una dominación femenina digamos “en pantuflas”, de una dominación femenina del “si querida”, que esta presente en numerosísimos hogares de Argentina y en el resto del mundo también.
Pero creo entender que este sometimiento no hace feliz a la mayoría de los hombres, en cambio con el uso de sus fetiches y de otros rituales (como arrodillarse, besar nuestras botas, y demás juegos como los que mencionas) hacen que su sometimiento sea agradable porque queda en un marco de extenso juego sexual que con el pasar de los días esta tensión se va acumulando y provoca un aumento notable de la calidad de sus servicios (de todos sus servicios, jejeje)
Y yo por mi parte encantadísima de “sacrificarme” en pos de su satisfacción, como vos me encanta sentirme deseada, respetada y obedecida ya que con estos regalos le afianzamos su sumisión. Y además en mi caso no me molesta en lo absoluto acrecentar mi colección de zapatos y botas que es uno de los máximos fetiches de mi marido/esclavo.
Además no hay mejor cosa que llegar a casa y ponerse algo muy sexy para cortar la rutina laboral y que su mente y cuerpo quede totalmente sometida a mi.
Besos.
PD: la fotos me encantaron!!! muy buena selección, mi pc esta cargada también de fotos de estilos similares.
13:52 | 25 Junio 2008
jose:
Me arrodillo ante las mujeres del foro. Mi Ama tambien me dejaba disfrutar cuando habia sido un buen chico, soy fetichista de las manos y los pies femeninos y mientras veia su pelicula yo me la pasaba dandole un masaje en los pies, al principio estaba en el paraiso pero segun pasaba el tiempo iba notando el cansancio y calculaba mis fuerzas para poder masajear el otro pie, solo entonces ella, absorta en la pelicula y sin prestar atencion a mi trabajo me dirigia una mirada fulminante; !quien te ha dicho que cambies de pie!…que tiempos aquellos…
15:16 | 25 Junio 2008
Adrian:
No solo no hay nada de malo, hay todo de bueno en que la Mujer Dominante aproveche los fetiches de su sumiso, coincido en que le cuesta bastante poco, ayuda a cortar la rutina del día para ambos y no solo no representa un relajo en la Dominación, sino que por el contrario, generalmente uno termina reforzado en su sumisión.
En mi caso mi Reina lo tiene bien fácil, sabe que me derrite el facessitting, no le cuesta mucho que digamos, se sienta y disfruta de mi desesperación mientras por un lado le doy placer oralmente y por el otro vuelo de ganas de eyacular, cosa que sistemáticamente evita. En ocasiones me deleita vistiendo alguna de la lencería de la que sabe que disfruto.
Otras veces lo hace luego de que hemos hecho el amor y Ella ya ha tenido sus orgasmos, me hace saber que no tiene mas necesidad de placer y que me obsequia el regalo de sentarse sobre mi cara porque yo lo deseo.
Cuando decide que ya ha sido suficiente premio, normalmente yo estoy volando por algún lado, y Ella aprovecha la ocasión para asignarme alguna tarea ó darme alguna pauta. Sabe bien que en esas condiciones no le pondré ni un solo “pero”.
Estos premios son momentos de intimidad que nos regalamos, en los que estamos fuera del mundo, encerrados en nuestro propio universo, donde Ella se siente adorada y deseada y yo me siento mas sumiso que antes.
Considero que si la Dominación Femenina fuese comestible, el fetiche vendría a ser la sal. Poca ó nada puede hacerla hasta desabrida, mucha, indigerible, en su justo punto, un manjar.
¿cual es el punto justo? el que mejor le venga a la pareja pues… Saludos a todos y a disfrutar de los fetiches!
16:54 | 25 Junio 2008
José Perera:
“Y si los fetiches masculinos nos permiten a las mujeres dominantes alimentar siquiera un poco nuestras relaciones de pareja y a nuestros hombres, pues… ¡benditos fetiches!” (Ana Serantes)
Hace ya un tiempo estaba yo navegando por un foro dedicado a los tacones altos. Recuerdo que contactó conmigo una mujer argentina, la cual me dijo que le gustaban mucho los tacones de aguja. Pero a la hora de decirme lo que había detrás de aquello, esta mujer me dijo que lo suyo obedecía simplemente a un gusto estético desprovisto de cualquier otro significado, sin ningún vínculo con el mundo del erotismo.
Hace unos días se ha debatido aquí sobre las “fantasías de mujer”, y parece haber quedado claro que las mujeres tienen tantas fantasías sexuales como los varones. Bien, ahora pregunto yo, especialmente a las mujeres de este blog. ¿Y las mujeres no tienen también sus fetiches eróticos? Porque de la conversación con aquela mujer, así como del texto de Ana, podría desprenderse que los únicos que tienen fetiches son los varones.
Un saludo.
José Perera
P.S. ¿Es mucho pedir a las personas que participan en este blog que firmen sus textos con un nombre que permita saber si son hombres o mujeres? Gracias de antemano a quien así lo entienda.
17:05 | 25 Junio 2008
Mia Gianna:
Ni que decir apoyo incondicionalmente a mi Amita Hermosa y a Ana en este tema, sin lugar a dudas los fetish son el glorioso adorno y estimulante que ensalza toda practica bdsm, son el condimento que hacen de esta existencia un manjar y la verdad a mi parecer lo mas grande en este mundo tiende a ser lo mas pequeño, los detalles lo son todo, un gran momento pero carente de perfume, de sonidos, de colores y todos esos hermosos compañeritos secundarios que te halagan y acarician los sentidos y la mente pues ni sabe, ni es gran momento. Jijiji. Arriba los fetishes mi apoyo al mil.
17:46 | 25 Junio 2008
reyes:
Jóse, me pillas a traspiés y es algo digno de que hablar: cuales son los fetiches de las mujeres respecto de los hombres? En mis sueños y realidades, veamos, qué cosas me hacen perder el control….
Sí es cierto que me llaman increíblemente la atención unos brazos bien torneados (no de loco de gimnasio, sino simplemente bien formados), y las muñequeras anchas de cuero que hoy en día llevan algunos hombres. Es algo que, al verlo, me descoloca y se me va la mente un poco. Pero tampoco es ninguna obsesión.
Sin embargo, dejando de lado ese detalle (en el que ni había parado a pensar hasta ahora) mis mayores fectiches son la visión del hombre que deseo, recostado y tranquilo, y con el tema “a media asta” (es lo que más me ha desconcentrado siempre), los aromas de ciertos perfumes en la nuca, imaginar el cuerpo del hombre desnudo es sus quehaceres cotidianos (bajo la ducha, vistiéndose, orinando…bufff, de todo), y el subidón de estar con tu pareja en una playa nudista tranquila pero no desierta. Ese sería mi listado de fetiches, como ves, no hay mucho vestuario y objetos, sino que se inclina más hacia otro tipo de cosas.
18:26 | 25 Junio 2008
Su gusano patético:
Si bien lo ideal en una relación de Dominación Femenina, sería la completa entrega incondicional del sumiso a la Ama, en la realidad, la entrega debe alimentarse de pequeñas cosas que evitan que la llama se apague. Una de ellas, son los fetiches. Utilizados como premio, dejan bien claro al sumiso que para poder disfrutarlos deberá mantener contenta a su Ama. Y como bien has dicho, es un pequeño esfuerzo que apenas cuesta nada por parte de la Ama, y que tiene un gran resultado en la entrega del sumiso.
Por tanto, la Dominación Femenina, como las demás practicas, necesita también de pequeñas concesiones, también por parte de la Ama. Lo que realmente diferencia de las demás prácticas, es que hay una gran desigualdad entre lo que concede el sumiso, y lo que concede la Ama. Y lo que concede la Ama, es una recompensa, o simplemente un regalo, pero en ningún caso puede ser entendido como una obligación, sino como algo fruto del bienestar de la Ama.
Si además, como es tu caso, disfrutas del fetichismo, el cuadratura del circulo es perfecta.
Saludos
19:51 | 25 Junio 2008
Ana Serantes:
Parece que José Perera reclama mi atención una vez más, y ésta a raíz de un comentario de Amy: “será muy interesante ver qué dice ahora la editora de este blog”. Pues bien, “la editora de este blog” no se ve en la obligación de participar en todas las discusiones que en él se produzcan, no porque no quiera, sino porque no dispone del tiempo necesario para ello.
Sin embargo, sí hay una cosa que “la editora de este blog” tiene clara. Y es que la buena educación nunca está demás, y que más ayuda que entorpece en cualquier debate o discusión. Y lo digo, José, a cuento de tu descalificación de Amy: “he de suponer que Amy es de esas feministas que hablan a razón de 300 palabras por minuto”. Creo que es más que suficiente con discutir los argumentos de la persona, que mal discutidor el que tiene recurrir a descalificarla. Y lo digo porque, la verdad, yo no he visto por ninguna parte el sentido del humor del que hablas en tu último comentario en esa intervención tuya, y menos gracia le encuentro a la descalificación que he citado.
Además, José, deberías estar encantado con las críticas, porque confirman tu análisis según el cual ocupas una posición casi de víctima o al menos marginal frente a lo que, erróneamente en mi opinión, estimas como “pensamiento único” en esta casa: “Dado que en este blog los únicos que nos apartamos de la línea doctrinal oficial parecen ser Iván y el que suscribe”. Quien busca semejante distinción lo menos que puede hacer es encajar las críticas con elegancia.
Dejo la cuestión de forma y voy a una de fondo, a tú pregunta: “¿Y las mujeres no tienen también sus fetiches eróticos? Porque de la conversación con aquella mujer, así como del texto de Ana, podría desprenderse que los únicos que tienen fetiches son los varones”.
Creo que la contestación de Reyes es ya una muestra de por dónde van las cosas en este asunto: “mi listado de fetiches, como ves, no hay mucho vestuario y objetos, sino que se inclina más hacia otro tipo de cosas”. En efecto, poco fetichismo en las mujeres si lo comparamos con el que se produce entre los hombres.
Acudo a dos definiciones del fetichismo que a lo mejor nos ayudan a entender la cuestión. Según el diccionario de la RAE, en su tercera acepción: “3. m. Psicol. Desviación sexual que consiste en fijar alguna parte del cuerpo humano o alguna prenda relacionada con él como objeto de la excitación y el deseo”. Según la Wikipedia: “consiste en la excitación erótica o la facilitación y el logro del orgasmo a través de un talismán u objeto fetiche, sustancia o parte del cuerpo en particular”. (Obviemos la estupidez de la Academia al calificar como “desviación sexual” un comportamiento que es mucho más norma que excepción entre los varones).
Como se ve, el fetichismo tiene un componente fundamentalmente visual (“alguna parte del cuerpo”, “alguna prenda”, “un talismán u objeto”). ¿Y cuál es una de las diferencias importantes entre la sexualidad de los hombres y la de las mujeres? Pues el fuerte componente visual de la masculina. Se ha dicho en muchas ocasiones, medio en broma medio en serio, que los hombres se enamoran por la vista y las mujeres por el oído, pues en el tópico hay mucho de cierto. Y ese fuerte componente visual de la sexualidad masculina es parte fundamental de la explicación de por qué el fetichismo es casi cuestión masculina, o dicho de otro modo, de por qué el fetichismo en las mujeres es apenas un pálido reflejo del que se produce entre los hombres.
Podría añadir alguna cosa más, y más divertida, pero… el tiempo. Y para que engañarte… que no es cuestión de regalarte, José, un motivo de discusión en cada intervención, que ya te los buscas tú con cualquier frase que encuentres por aquí. Y me parece estupendo si así te place.
Venga, sigamos con la discusión. Y un saludo,
Ana
20:05 | 25 Junio 2008
José Perera:
“Ana Serantes [...] Sin embargo, sí hay una cosa que “la editora de este blog” tiene clara. Y es que la buena educación nunca está demás, y que más ayuda que entorpece en cualquier debate o discusión. Y lo digo, José, a cuento de tu descalificación de Amy: “he de suponer que Amy es de esas feministas que hablan a razón de 300 palabras por minuto”. Creo que es más que suficiente con discutir los argumentos de la persona, que mal discutidor el que tiene recurrir a descalificarla. Y lo digo porque, la verdad, yo no he visto por ninguna parte el sentido del humor del que hablas en tu último comentario en esa intervención tuya, y menos gracia le encuentro a la descalificación que he citado.”
Ana, decir de una persona que “habla a razón de 300 palabras por minuto” no es una descalificación, sino simplemente una broma. Otra cosa es que la persona aludida o alguna de sus amistades perciban aquello como una agresión, cosa que nunca ha estado en mi ánimo. En cambio, sí es una descalificación hacia mi persona el llamarme “misógino”, cosa que Amy había hecho previamente conmigo, y que tú pareces olvidar. Y ya que mencionas la “buena educación” y palabra “descalificación”, tendré que recordar los “piropos” con los que te referías a Mistress Elle (”basura”, “filosofía barata”). ¿Es eso buena educación? ¿Eso no es también una “descalificación”?
No es ésta la primera vez que te sientes ofendida con mi forma de escribir, pues ya van dos. También con Iván te sentiste molesta por lo que interpretaste como provocaciones cuando él mencionó la palabra “ingeniero”. No he visto que nadie de los que participan habitualmente en este blog se sienta ofendido con lo que dicen otras personas, salvo tu caso… Y eso ya me está diciendo mucho acerca de tu talante. ¿Son todas las dominantes así?
Un saludo.
José Perera
20:53 | 25 Junio 2008
Leo:
Pues sí, está muy bien satisfacer los fetiches de tu sumiso… sobre todo si estos hacen que tú te sientas bien, muy bien.
Oye que mi chico tiene entre sus fetiches los píes y toda su parafernalia (zapatos, medias, esmaltes…), estupendo. Cada vez que, mientras yo veo la tele, el me masajea los pies, estoy haciéndole feliz, y yo… jajá, encantada de la vida.
Cuando, en sesión, le ordeno que me descalce y me quite las medias sin usar las manos, el se vuelve loco, y yo… que queréis que os diga… es que una de mis fantasías es ser adorada…
Y entro aquí en mis fantasías femeninas… el que me traten y sentirme Diosa. El tener a un hombre a mis pies, el hacerle cualquier cosa que me apetezca, tanto sexual como de otra índole, abusar de él… Fantasías que hasta que descubrí la Dominación, pensé que nunca podría llevar a cabo.
José Perea se pregunta sobre los fetiches de las Dóminas… no sé las demás, pero yo no soy muy fetichista… hombre, un buen culo me excita bastante, pero supongo que se refiere a objetos; las fustas, los floggers, en general los útiles de cuero para azotar, es tener uno en la mano y, oye, que me excito como… lo voy a dejar a la imaginación.
También me excitan mucho, aunque no sabría decir si hasta el punto de llamarlo fetiche, los arneses de cuero o metal que rodean o bien todo el cuerpo o solo las caderas y partes genitales del sumiso.
En fin, que una tiene sus fantasías y sus fetiches, exactamente igual que mi sumiso. Por suerte los de ambos se complementan a la perfección, porque si no, jajá, ya sabes quien saldría perdiendo.
Un saludo,
Leo
21:28 | 25 Junio 2008
Mia Gianna:
Esta ves vuelvo a ponerme de lado de José Perera, pero no creo sea muy seguidito, aunque lo que dijo a Amy sobre las 300 palabras a mi parecer si puede llegar a tomarse como ofensa dependiendo del humor y el carácter de cada cual, igual su punto hacia la misoginia adjudicada va igual, y en eso Ana con todo respeto pues si te has visto un poco favoritista, en lo de educación y demás yo no me meto para no entrar en polémicas, pero en el Humor cielos Ana, desborda humor Jose Perara, en casi cada opinión coloca detalles de encanto, que como dije no estoy de acuerdo con sus ideas eso esta sentado bajo acta , pero no por ello no me encanta ese humorcito acido que posee, mezcla de fina hiel y miel. Lo de Dios nos hace y el diablo nos junta, lo de “en lugar de ser Isabel Allende hubiese sido Ana Botella, Rodolfo Chikilicuatro o La Pantoja?” nonono genial. La manera en que habla del machismo me rei que cielos en la oficina para variar me encasillaban en mi cordial y excéntrico “lapsus brutus” .y asi si nos ponemos a buscar apareceran mas, pero bueno ya para acabar esta ves defiendo a Perera en que si que tiene humor y que también pudo en ese humor llegar a sonar ofensivo para Amy o Ana, eso también creo que pudo suceder, pero también creo no fue esa su intención. Y que conste que tiendo a estar más acorde en ideas a Amy pero no por ello no defiendo lo que miro y eso es que debemos defender el humor que es un bien sagrado. Y a mi parecer Perera si que tiene humor y humor personal que de ese ya no abunda.
23:49 | 25 Junio 2008
lam:
Creo que las mujeres son bastante mas fetichistas que los hombres, sobre todo de los pies. Es evidente que sus zapatos y sus pies son siempre una gran preocupación. Cuando pueden, gastan mucho dinero en zapatos y en medias (que suelen romperse cada dos por tres y compran mas sin protestar). Además se pintan las uñas de los pies y se miran los pies, las medias y los zapatos las unas a las otras.
Yo he sido “victima” de este fetichismo femenino que me parece un tanto patológico pero también bastante excitante: a algunas mujeres dominantes les gusta que les besen y laman los pies o los zapatos, botas, etc. Yo lo hago solo por complacerlas.
Y esto de pasar la lengua por el cuero de una bota tampoco me produce nada especial, salvo el hecho de saber que puedo complacer la fantasía de ella de esta forma. Y eso sí que me excita. Pero lo hago solo superficialmente.
Suelo dividir a las mujeres dominantes según sus fetiches; las hay que te dominan con sus pies o sus zapatos, las hay que te someten con su consolador con o sin arnés, y las hay que usan sobre todo la fusta o la vara, etc., que se convierte en su fetiche, para marcar su poder.
Por lo demás las mujeres suelen ser fetichistas de los zapatos pero también de la ropa y del maquillaje. Y su fetichismo, al convertirse en decoración de sí mismas, les otorga poder sobre el género masculino que suele quedar “hipnotizado”.
En cuanto a las fotos, reconozco que son muy elegantes y estéticas pero, en mi opinión, no son muy excitantes (excepto la de arriba a la derecha: Kim Cattrall -Samantha Jones- de Sexo en Nueva York). Y es que a mi solo me excita una mujer cuando tiene ojos y cara pues el cuerpo solo no me dice nada.
6:13 | 26 Junio 2008
reyes:
En relación con las discusiones y diferencias de opinión, creo que muy pocas veces he llegado a percibir que se llegue al insulto, bueno, quizás nos pasamos un poco con la místress marbellí en algunos comentarios, pero por lo demás, creo que debemos leer los comentarios con menos severidad, porque lo que se dice son cosas que un@ amig@ bien podría estar diciéndonos a la cara al expresar su propia opinión y, en mi caso, no me lo tomaría como algo despectivo hacia mí sino como forma de expresión sin más (será que estoy acostumbrada a cosas más fuertes y esto me parecen tan sólo formas de expresar (y adornar de forma efectista) una opinión.
Y respecto al comentario de Iam, por mí y las que me rodean, entiendo la pasión por la ropa y el maquillaje como un deseo innato de estar siempre “del mejor ver posible” (suena un poco raro esa expresión, será que estoy medio dormida y no encuentro las palabras) pero no como una fantasía que nos excite. En absoluto. Sí es cierto que ciertas prendas (determinados fetiches como lencería, determinado zapato y demás) sí llegue a estar más cerca del fetiche por el subidón interno que produce al ver la reacción en el hombre (vamos, que te pone “in the mood for sex”, como el título de un post de nuestra querida Ana), pero poco más. Vamos, que no me mojo las bragas al entrar en el Zara o al pintarme los ojos…..
Pasen todos muy buen día!
7:46 | 26 Junio 2008
Amy:
Si hay alguna ventaja que tienen los debates escritos es que no se puede hacer sin salir gravemente perjudicado en la credibilidad, lo que Jose ha hecho. Yo no te he llamado misógino y si lo afirmas te puedo decir sin lugar a dudas que es mentira y allá tú como te tomes esto. Yo simplemente hice una referencia a un comentario tuyo donde reconocías tener cierto grado de misoginia (y luego dijiste que era en broma, como para saber qué parte de lo que escribes es broma o no, si yo ni te conozco, ni pretendo, ni he pretendido hacer nunca valoraciones sobre tu persona ). Y ya que lo afirmabas tú, te confesé que cuando “me acusaste” (como verás te has pasado media participación mia haciendo acusaciones personales sin conocerme) de estar pensando de ti que eras un machista, te aclaré que lo que realmente pensaba de ti era eso, eso que tú admitías en un comentario anterior. Así que acúsame de lo que diga pero no de lo que tu imaginación te hace entender. En tu contestación me has insultado a tus anchas, has utilizado el ridículo para seguir perfilando mi personalidad (la que tú piensas que tengo) según tu criterio, te has mofado de mi formación, te has mofado hasta de mi sexualidad. Y ahora sales con el cuento de que utilizas el sentido del humor para quitar hierro a los debates, sinceramente te escudas en un sentido del humor para evitar pedir disculpas por un comportamiento que no es el de una persona con educación. Y te aseguro que nada de lo que aquí digo tiene una pizca de sentido del humor y por supuesto nada de lo que dijiste me ha herido en lo más mínimo, no ofende el que quiere sino el que puede. Y tú desde ya te lo digo, no puedes. Dado el tono de tus desprecios hacia mi y la cantidad de veces que los utilizas creo que yo sí estoy más en posición de poder contigo. Pero te aseguro que no me importa. Creo que te he demostrado que no tengo ni intención ni ganas de referirme a tus posturas o tus ideas, sin embargo en el post anterior saliste con una referencia a mi (la de Allende) que parecía precisamente eso, estar pidiendo guerra. Todo lo demás (referencia a tu misoginia confesada) pasó justo depués, así que tú sabrás lo que pretendes. Tienes una apreciación del insulto un poco distorsionada cuando afirmas que Ana descalificó a Elle, fui esta última la que irrumpió aquí haciendo gala de la educación que tiene, ninguna. Y aún así Ana jamás se puso a su nivel y la trató como se trata a la gente que no conoces de nada, con respeto.
En el tema del fetichismo, es bastante complicado que nuestra atención se vaya hacia alguna prenda de la vestimenta masculina, ya que el mundo de la estética femenina está mucho más desarrollada, zapatos, complementos, ropa, lencería, todo es mucho más amplio y mucho más orientado a la captación por los sentidos que todo lo que constituye la moda masculina. Pero yo diría mucho más, cuando se han femenizado prendas masculinas, como Ives Sant Laurent hizo, éstas caían en ese halo que tiene cualquier fetiche. La cuestión es que ha habido un gran periodo de tiempo donde el mundo de la estética ha sido acaparado por la mujer, pero esto no ha sido siempre así y parece que la cosa cambia. A mi particularmente me gustan los hombres con traje, una renuión de hombres vestidos de forma impecable de la cabeza a los pies es una visión que me excita. Un hombre con sombrero y abrigo, ya me puede dejar cao.
9:50 | 26 Junio 2008
Mia Gianna:
Holita a todos y ahora en especifico saluditos Amy y respondiéndote al pequeñito detalle de mi participación en defensa de Perera: si en ello tienes mucha razón y pido disculpas pues no te conozco, no tengo el placer; tan solo conozco lo que uno puede conocer de la persona en sus palabras que he leído, y si leí tu respuesta, no me la salte, pero a mi parecer yo si lo tome como bromita lo de que Perera se autoproclamaba como un poquito misógino, por ello sentí que tu lo tomabas tal cual como punto de contra ataque, y en el matiz de este se dejaba ver algo con un tinte incomodo, así como también he dicho que se escucho en ciertos niveles debatible lo dicho por Perera sobre tu velocidad de respuesta y todo eso que dijo, yo a la fecha quizá soy demasiado distraída y veo lo bueno mas que lo malo, aunque creo que veo todo lo mejor que puedo jiji, pero por tu respuesta se nota que a ti no te pareció en nada cómico y que Perera venia con animo de ofensivo, nolose, yo apenas los voy leyendo y conociendo de a poquito y como dije y repito conociéndolos por lo poquito que los comentarios nos dejan ver. Disculpas nuevamente si hice algún ataque a tu personita y verdaderamente tratare de ser más cuidadosa. Pero de que me gusta el humorcito de Perera, me gusta. Aunque por sobre todo lo dicho también creo que el respeto es básico e igual que el humor es un bien sagrado. Saluditos Amy y también a todos los internautas que visitamos este encantador blog.
17:03 | 26 Junio 2008
Amy:
Mia en ningún momento he sentido que tú me hayas faltado en algo así que no creo que haga falta que te disculpes, siempre eres muy correcta y así me lo pareces. Si el trato que José Perera me ha dado en sus comentarios fuera tan correcto o sus alusiones irónicas sobre mi afinidad con el feminismo o sobre las ideas de Allende, creo que todos nos trataríamos igual y eso es completamente falso, nadie aquí haciendo uso del humor o no llega a saltarse el punto que se discute para entrar a las calificaciones personales. Pero vuelvo a repetir que no tiene la más mínima importancia, somos diferentes, siempre y cuando este señor no pretenda justificar su forma de expresarse y de referirse a mi con el temita de que yo lo insulté primero, porque ahí ya vamos a chocar.
17:14 | 26 Junio 2008
Mia Gianna:
Graxias Amy y en verdad nunca he querido ofender a nadie, yo cero mala vibra, y por eso quise decírtelo para que al rato no de paso a algún tipo de malentendido, ni nada de eso, y pues gracias por lo de que siempre soy muy correcta, aunque correcta es una palabra que no va conmigo jijiji, intento ser sincera y en la medida de lo posible educadita por lo menos. A veces yo si me dejo llevar y escupo lo que pienso, y creo esta bien, pero por lo mismo a veces digo cielos que escribí. Jijiji. Pero bueno espero jamás incomodar a nadie con mis humildes participaciones. Nuevamente saluditos Amy, saluditos a Ana también y a todos los que visitamos y compartimos parte de nuestros pensamientos. Buen día.
17:56 | 26 Junio 2008
José Perera:
¡Oh, la laaaaá, buena la he liado!
Corría el 16 de marzo de 2006 cuando en una intervención en el congreso de los diputados, Eduardo Zaplana, portavoz del PP, le reprochó a la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, aquel “¡Cuánto ganaría la Cámara si usted, que es tan aficionada a disfrazarse de vez en cuando!” Esa frase estaba relacionada con la indumentaria tradicional africana que María Teresa Fernández de la Vega había lucido en Kenia y Mozambique en ocasión de la celebración del día internacional de la mujer. La reacción no se hizo esperar, porque las diputadas del PSOE, encabezadas por una de Izquierda Unida, abandonaron la sala en señal de protesta por aquella frase. Luego, esas diputadas declararon ante la prensa que lo dicho por Zaplana era una muestra de “machismo” (María Teresa Fernández de la Vega, del PSOE), o que aquello constituía una muestra de “misoginia intolerable” (Carme García, de IU) (información recopilada de internet).
Son varias las reflexiones que se podría hacer de aquel espectáculo, y creo que puedo hablar con cierta objetividad, pues ya dije en cierta ocasión que guardo absoluta castidad electoral. Una es que entre determinadas feministas es muy común que, cuando no les dices amén a lo que ellas digan, recurran con extrema rapidez a la descalificación fácil, que siempre gira en torno a la misma matraquilla: “es un machista”, “es un misógino”. Y no, las opiniones hay que fundamentarlas en datos, en razonamientos, porque es así de la única manera que se puede cambiar la opinión del contrario. Recurrir a la descalificación personal es, salvando las distancias, algo similar a la metodología del guantazo, que vence, pero no convence.
La segunda cosa que se me ocurre en relación con aquel abandono voluntario del puesto de trabajo por parte de ciertas diputadas –que seguro que a una cajera de un supermercado no se le hubiese tolerado– es algo que tiene que ver con las diferencias entre la psicología de varones y mujeres. Porque es presumible suponer que, si Zaplana hubiese sido una mujer que ironizaba sobre el atuendo de Fernández de la Vega, hipotéticamente varón en este caso, no cabría especular con la posibilidad de que los diputados varones se hubieran levantado airadamente de sus asientos. Es más, me atrevo a decir que, en todo caso, se hubiesen limitado a reírse. Porque, todo hay que decirlo, la psicología de lo que podríamos llamar “la señorita ofendida” parece ser algo más propio de las mujeres que de los hombres. Y en este punto, y adelantándome a que me saquen las culpas propias de mi género, tengo que decir que no hay inconveniente alguno por mi parte en reconocer que los varones tampoco están en situación de tirar la primera piedra, porque en cuestión de miserias todos somos humanos.
¿Hay algún parecido entre la conducta de las diputadas del PSOE y de IU ante lo que dijo Zaplana, por una parte, y la reacción mostrada por Ana Serantes y Amy ante mis escritos? La respuesta a esa pregunta se las voy a dejar a los lectores de este blog.
Pasemos ahora a contestar al penúltimo correo de Amy, que no es precisamente lo que se llama una declaración de amor…
“Amy [...], te escudas en un sentido del humor para evitar pedir disculpas por un comportamiento que no es el de una persona con educación.”
No sería ésta la primera ocasión en la que pido disculpas públicamente para el caso de poder haber herido a alguien con mis palabras. Me remito en ese sentido a las disculpas que le presenté en este mismo lugar a Ana Serantes con ocasión de otro de nuestros roces (véase “El blog es mío”).
“Amy [...] Yo no te he llamado misógino y si lo afirmas te puedo decir sin lugar a dudas que es mentira.”
Bueno, leamos lo que decía Amy unos días antes: “Fíjate que una vez me acusaste de estar pensando que tú eres machista y ya que has afirmado en contestación a una comentarista que no eras tan misógino (con lo cual me hace pensar que si no lo eres tan es porque algo lo eres) te diré que fue eso precisamente en lo que yo estaba pensando. Pero que jamás se me hubiera ocurrido decirte porque odiar es algo muy feo y yo lo considero un insulto, pero ya que tú te lo apropias tan alegremente te confesaré cuál eran mis pensamientos y fíjate que según tus propias palabras no andaba tan desencaminada.” (véase “El blog y el BDSM”).
Yo nunca hubiese sospechado que sirviera para algo el haber sido en su día obligado a cursar la asignatura de religión, de la que me enorgullezco haber suspendido. Porque por aquello de los pecados, que pueden ser “de pensamiento, palabra, obra u omisión”, tendríamos entonces que concluir que tú has pecado no sólo de palabra, sino también de pensamiento.
Seguimos: “Amy [...] te has mofado de mi formación, te has mofado hasta de mi sexualidad.” Mira Amy, yo no sé qué estudios ni trabajo tienes, así que difícilmente puedo mofarme de tu formación. Y en cuanto a tu sexualidad, lo único a lo que puedo remitirme es a lo que tú misma has dicho en este blog, donde en cierta ocasión has señalado que no eres dominante ni sumisa, sino “vainilla”. Aparte de eso, confieso que nada más sé de tus secretos amorosos, por lo que tampoco puedo haberme mofado de ellos.
Proseguimos: “Amy [...] Y te aseguro que nada de lo que aquí digo tiene una pizca de sentido del humor”. Un consejo, Amy: no hay mejor terapia que el humor. En el mercado editorial hay un montón de publicaciones que de seguro te evitarían los berrinches que te coges leyendo lo que yo escribo. Así que sé inteligente y cambia de lecturas, tu salud te lo agradecerá.
Continuamos: “Amy [...] Tienes una apreciación del insulto un poco distorsionada cuando afirmas que Ana descalificó a Elle, fue esta última la que irrumpió aquí haciendo gala de la educación que tiene, ninguna.”
Amy, yo no tengo particular interés en defender a Mistress Elle, a la que no conozco, ni tengo intención de visitar, pues soy de los que piensan que el amor ni se compra ni se vende. Pero si Mistress Elle “irrumpió” en el blog de forma ciertamente poco educada, es porque previamente Ana Serantes le había dado buenos motivos para que así lo hiciera.
Y terminamos. Dice Ana, y refiriéndose a mis altercados con Amy, que: “mal discutidor el que tiene [que] recurrir a descalificarla”. No Ana, ya te decía anoche que no he descalificado a Amy, aunque sí puedo haber ironizado acerca de lo que ella dice. Ahora te añadiré que fuiste tú, en ocasión de mi comentario sobre “La dominación económica”, la que sí recurrió a la descalificación para conmigo. Porque entonces decías con mucha ironía –de la que yo no me ofendo– lo siguiente:
“Y me parece muy bien, Amy, que a José se lo digas con todos tus respetos [...] pero me hace gracia que la discriminación de las mujeres parece haber desaparecido, así de golpe, de la historia. Cosas veredes.”
Y en donde no existe argumentación alguna por tu parte, sino una simple descalificación implícita hacia mi persona al referirte a “la discriminación de las mujeres”, porque he de entender que estabas queriendo decir que los que sustentamos de alguna manera esa “discriminación” somos los hombres “machistas” como yo.
Un saludo.
José Perera
18:26 | 26 Junio 2008
Amy:
De verdad que entiendo perfectamente que te suspendieran. Verás yo no he afirmado que no haya pecado, que no peque y que no pecaré, sólo he afirmado que no te he insultado. Yo evidentemente tengo pensamientos, mis pensamientos no constituyen un insulto hacia nadie, son simplemente la idea que nos forjamos de los demás, por lo que dicen, por lo que comentan en este caso. La educación me hace no expresarlos en voz alta, porque eso sí que sería un insulto en el que caso de que estos pensamientos no dejaran bien parado al interlocutor y cuando éstos sólo se basan en apreciaciones subjetivas. Si te lo comuniqué te lo vuelvo a repetir es simplemente porque tú dabas por hecho de que lo eras y si a ti te hace tanta gracia afirmar que eres misógino aunque no sea en tanta intensidad como afirmaba Mia, creí que para ti era un orgullo. A mi ser misógino me parece horrible y nunca lo hubiera expresado, ni a ti ni a nadie, que no sólo yo te leo, vamos, que lo que eres lo dejas bien escrito.
Te mofas de mi sexualidad porque dices que yo entono aquello del viva el macho, o algo así. Ahí está la mofa José, no tienes ni idea de lo que dices ni siquiera. En cuanto a mofarte de mi formación, me refería al master en sexología que me otorgaste querido José, no sabía yo que para opinar teníamos que dar créditos de nuestras titulaciones y sobre todo para opinar de cuestiones como la transexualidad, que si he de optar por alguna postura en particular, me quedaré con la que la ciencia aporta.
En cuanto a mi sentido del humor contigo, siento decirte que además de estar suspendido en religión eres un pésimo humorista.
Y no me extraña nada que tengas esa capacidad para enredarlo todo cuando eres capaz de intrepretar que Ana quería decir que la discriminación de las mujeres las sustentáis hombre machistas como tú. Esa frase sólo quiere decir que es increible que alguien (machista o no, hombre o mujer) pueda afirmar que la discriminación ha desaparecido cuando es evidente que no, pero tú has llegado mucho más lejos todavía y has llegado a decir que la discriminación nunca existió y mucho menos una sociedad machista.
En cuanto a tus inclinaciones políticas, que ya llevas tiempo dejándolas muy claritas en este blog, y dada mi inclinación natural por el pecado, creo que pecaré de cumplida y le enviaré un carta de pésame muy sentido a mi querido pp. Y saca tú las conclusiones.
18:52 | 26 Junio 2008
José Perera:
Hola, Amy.
Sinceramente, después de tantas eyaculaciones intelectuales que he tenido contigo estos últimos días creo que necesito un poco de reposo, pues empiezo a estar un poco cansado de este “ménage à trois” tan particular…
Eso sí. Yo, que no soy masoquista, preferiría la sesión de disciplina más dura antes que me asocien con el PP. Así que si tengo que confesarme políticamente, y para que nadie se lleve a engaño, te contaré que siempre he estado vinculado a la izquierda anarquista; a los insumisos al servicio militar; a esos que llaman ecologistas; a los que no celebran el 12 de octubre. De hecho, y por aquello de “dime con quién andas y te diré quién eres”, te cuento que he tenido dos novias militantes feministas, una de ellas vinculada al movimiento autónomo alemán, y la otra de los verdes, también en Alemania. Así que si esperabas estar enfrentándote a un niñato pijo del PP creo que te has equivocado.
Besos y cunnilingus para todas.
José Perera
19:54 | 26 Junio 2008
lam:
Me da la impresión que en el foro de este Blog se está
tendiendo a hablar mas bien poco de dominación femenina y que se ha establecido una suerte de competencia para ver quien es el mas listo.
Y no entiendo bien porqué esto ha de convertirse en una disputa de los nenes contra los nenas (y viceversa).
Tampoco me parece de recibo que se establezca esa competencia de tipo cultural e intelectual (a ver quien es mas inteligente o mas culto o si somos “la polla” o “un coñazo”).
Hay mujeres dominantes que son mas inteligentes y/o cultas que sus sumisos. Pero también las hay que lo son menos. Pero eso no les hace menos dominantes pues la cosa no va por ahí sino por el consenso establecido según el cual ella es la que manda, porque lo desea, y él quien, dentro de sus posibilidades, obedece y se somete a ella por gusto.
Creo que cuando el sumiso se pone chulito la mujer dominante debe ordenarle arrodillarse y bajarse los pantalones para así propinarle su merecido castigo. Y no hay mucho mas.
Resumiendo: Ana, creo que te está faltando látigo.
20:26 | 26 Junio 2008
j:
Yo siempre he pensado que nuestra misoginia es cierta, verdadera, real, mensurable, etc. No te molestes Perera porque te llamen misógino, hombre, pues seguro que lo eres, como yo, como todos los hombres actuales ¿no?. Y lo que me extraña es que ante la que está cayendo sobre nosotros(culpables de todo, malos, malísimos, perversos, retorcidos, etc.) no seamos incluso algo más misóginos. ¿Os imagináis que dijéramos de las mujeres como género una décima parte de lo que dicen de nosotros? ¡Buah! ¡la que se armaría!
En estos tiempos que corren no hay mayor prueba de sumisión que nuestros silencios complacientes ante la de burradas que ciertas féminas dicen impunemente sobre los hombres. Pero una cosa es el silencio sumiso y otra la conciencia de culpabilidad. Por ahí no. Eso sí que no.
Pero centrémonos un poco, caramba: ¿no era de la belleza de las piernas de Ana de lo que teníamos que hablar? … esas piernas de nadadora, mmmmmmmmmmmmmmmmmmmm
0:06 | 27 Junio 2008
Adrian:
Creo que en el cruce de acusaciones, Jose Perera y Amy, podrían considerar la idea de bajar un cambio cada uno porque desde afuera parece una discusión a viva voz de sordos. Se los digo con todo respeto.
Parecen mas concentrados en dar una enérgica respuesta a la “agresión” que a tratar de entenderse. Decirle a una persona que lo que piensa no se le dice por educación pues constituiría un insulto, es prácticamente insultante. Lo mismo que recurrir permanentemente a la ironía y luego disfrazarla de sentido del humor.
Tengan en cuenta que practicamente ninguno de los que participamos nos conocemos mas que por aportaciones a los artículos que tan solo reflejan parte de nuestro pensamiento sobre un tema puntual. En ese marco un chiste, o una frase fuera de contexto puede caer mal al otro por mas que no se haya tenido intencion de dañar.
Me gustan las aportaciones de ambos, y me gustan sus desaveniencias también porque las suelen argumentar convincentemente y con mucho fundamento, pero desafortunadamente en los últimos posteos ambos rayan la agresión personal y creo que la intención de participar en un blog no es la de pelearse con otra persona.
Saludos a todos y haya paz, pero ideas distintas, que está bueno.
6:30 | 27 Junio 2008
Juan (pepa):
Comparto lo que dice lam, a veces esto parece más un concurso cultural, que lo que da titulo a este blog, “Diario de una dominante. Revista de dominación femenina”. Y esto no quiere decir que sólo tengamos que hablar de látigos o de castidad masculina todo el día, pero se habla más de teorías de hombres y mujer, que de prácticas de domfem.
Y esto no quiere decir que los hombres que participamos digamos que sí a todo lo que dicen las MUJERES, pero dentro de un orden, si no somos capaces de ser respetuosos con las MUJERES en un blog, no sé como vamos a ser capaces de aguantar y dar la talla en una relación real domfem, que en teoría es a lo que algunos aspiraríamos y nos gustaría.
Y hablando de fetiches, dice reyes que a ella no se le mojan las bragas cuando entra e el Zara, pues a un servidor cuando pasa por delante de la sección de ropa interior femenina de unos grandes almacenes, o en una tienda de lencería, se le van los ojos y la mente pensando lo guapa y excitante que estaría mi mujer con tal o cual conjuntito, y también como estaría yo de “mona” -en los 2 sentidos de la palabra- con tal braguita apretándome los genitales, o algún sujetador alrededor de mi espalda, o un tanga metiéndose entre mis nalgas. Ahora que vienen unos días en los que quizá esté de Rodriguez, aprovecharé para intentar ser más femenina en la intimidad.
9:43 | 27 Junio 2008
Adrian:
Respetuoso, juan(pepa) hay que ser con todos, no solo con las mujeres. Mucho mas si en un blog quienes nos relacionamos se supone que estamos al menos unidos por un interés común.
Cuando se me falta el respeto, respondo, sea quien sea, hombre ó mujer. Obediente soy nada mas con la Mujer que manda en casa. Después que aquí los temas a veces se vayan para el lado filosófico o sociológico y hasta biológico, bueno, no me parece tan mal, si son derivaciones del tema que se hablaba. Pero aquí arrancamos con fetiches y terminamos en anécdotas legislativas. …
Por cierto, la lencería es mi debilidad, no hay nada mas lindo y estimulante para mí que una fina lencería adornando el cuerpo de mi Esposa. Somos muchos adoradores de la ropa íntima femenina, no solo entre los sumisos sino entre los hombres en general.
Que diferentes somos los hombres de las mujeres, hasta ahora, jamás jamás he visto una sumisa fetichista por los calzoncillos de su amo.
16:50 | 27 Junio 2008
José Perera:
Adrián, el otro día me encontré en la página alt.com el anuncio de una chica que pedía le mandasen calzoncillos de chicos en los que hubiese tenido lugar una eyaculación. Ella decía que le gustaba ponerse esos calzoncillos acartonados por el esperma, para luego masturbarse ella. Que realmente fuera el anuncio de una chica o de un varón que se hacía pasar por chica no lo sé. Yo por si acaso no se los mandé…
17:48 | 27 Junio 2008
Adrian:
… wow … loquísimo …José de cualquier manera, soy escéptico al respecto, si el anuncio no contiene la foto de la “señorita” sosteniendo su documento de identidad, no me la trago.
Aunque si, saliendo de la broma, seguramente hay mujeres con fetichismos poco comunes. Es decir, hasta ahora aquí se han vertido fetichismos bastante usuales … zapatos, lencería y alguna cosita que se me ha olvidado.
Volviendo al caso que mencionas … yo tampoco se los enviaría. Saludos a todos!
18:20 | 27 Junio 2008
Severino:
Leo lo que escribe José Perera y algunas veces me gusta y otras no, pero siempre me parece que se toma todo demasiado enserio y que le falta sentido del humor. Pero en esta me parece que tiene mucha cara ademas al decir que era “simplemente una broma” lo que dijo de que “Amy es de esas feministas que hablan a razón de 300 palabras por minuto”. Que se lo diga a cualquier mujer en directo y verá la gracia que le hace.
20:19 | 27 Junio 2008