¿Qué quiere mi compañero?
Querida Señora Sutton, estoy confundida respecto a si mi compañero es realmente sumiso o si desea ser dominado. Hasta hace poco tiempo nunca pensé que pudiera existir diferencia entre las dos cosas.
Siempre estamos hablando sobre su subordinación hacia mí, y no podía entender por qué no aceptaba la idea de ser un sumiso proactivo que intente anticiparse a mis deseos. Entonces, encontré un articulo que describe su conducta como regresión, no como sumisión [referencia al artículo de Ms Rika “Regresión vs. sumisión”, publicado en esta revista]. Quiere que le obligue a realizar cosas. Quiere que me relacione con él como madre o maestra. No sé si concuerda necesariamente con la palabra utilizada, pero se ajusta a la teoría de ese artículo.
No tengo claro lo que tengo que hacer. Él dice que hará todo lo que le diga, pero quiere ser obligado a hacerlo. Para mí eso no es una verdadera sumisión. Realmente, no tengo inconveniente en amoldarme a sus gustos, pero ahora no estoy segura de la táctica a emplear. Soy una principiante dubitativa, y mala aplicando disciplina. Tengo tantas preguntas; pero en este momento me siento tan obsesionada por esa duda que no sé cómo progresar y usarlo en mi beneficio. Suena como si te dominaran desde abajo: “Me gustaría hacerlo, pero sólo si me obligas”.
Me resulta muy difícil explicar mi posición sin hacer otras cien preguntas más, así que espero haber sido lo suficientemente clara. Sinceramente, estoy a la espera de cualquier consejo que me pueda dar.
Elise Sutton:
Querida, sus observaciones sobre este asunto están obsoletas. Un verdadero sumiso existe para servir a su Ama de la forma en que ella desee ser servida. La satisfacción de la sumisión se produce en el hombre a partir del conocimiento y el gozo interior que le produce estar haciendo feliz a su Reina y satisfaciéndola con su servicio. La felicidad y el bienestar del Ama es lo que más debe preocupar al sumiso. No obstante, la mayoría de los hombres con deseos sumisos necesitan ser entrenados por una mujer. Él tiene esos deseos, pero todavía no sabe lo que significa ser un hombre sumiso.
Al decirle que quiere ser “forzado”, su sumiso le está diciendo dos cosas. Una, es egoísta y quiere que este estilo de vida se acomode a sus fantasías y deseos. Y dos, no puede vencer su frágil ego masculino, y la idea de ser “forzado” le proporciona una sutil coartada para su verdadera naturaleza. Tiene toda la razón cuando dice que trata de dominarla desde abajo. Quiere que se convierta en la encarnación de sus fantasías. Pero no debería sorprenderla, porque aunque muchos hombres tienen deseos sumisos, el hecho de ser hombres significa que tienen que vencer el ego masculino para realizar al máximo su potencial como servidores de las mujeres.
Su sumiso quiere que sea el Ama que le esclavice y le fuerce a acatar sus ordenes. El problema es que sólo acatara sus ordenes si concuerdan con sus fantasías. No importa lo severa que sea, en algún momento le pedirá algo que no quiere hacer, y… adivine: se revelará; porque es egoísta, y está centrado en sí mismo en vez de en su diosa. Su desafió es canalizar sus fantasías de forma que releven su verdadera naturaleza sumisa, que esta ahí, pero entorpecida por sus egoístas actitudes masculinas.
Así que aquí esta lo que tiene que hacer. Tiene que decirle que quiere mantener una “autentica” relación de dominación femenina con él. Pero una relación “autentica” trata de un hombre que sirve a una mujer, no es de otra forma. Dígale que está dispuesta a explorar sus deseos de ser “forzado”, y que no se opone a desempeñar el rol de madre, maestra o cualquier otro que sexualmente le excite, porque puede contribuir a abrir la puerta a una compresión más profunda de su naturaleza sumisa. Pero, solamente lo explorará con él como un medio para descubrir las cosas que disparan su sumisión, las que utilizará para controlarle y educarle.
A cambio, él debe demostrarse a sí mismo que es digno de su esfuerzo, obedeciéndola tanto dentro como fuera del dormitorio. En otras palabras, la exploración del papel de madre y maestra será su recompensa por su excelencia sirviéndola. El nuevo centro de su relación residirá en que él descubra sus necesidades. Esté será el foco de sus sesiones y el de su vida diaria. Recuerde, todos los hombres tienen en su interior a un niño, por eso no le preocupe tratarle como a un niño cuando su comportamiento lo justifique. Su necesidad de una madre o maestra constituye un profundo deseo de una amorosa autoridad femenina.
¿Cómo puede alcanzar esto? Primero, métase en su papel durante la sesión/exploración. Libere esa naturaleza interior de bruja a la que él está deseando servir. Pero la exploración es una calle de dos direcciones: no sólo está explorando su naturaleza sumisa sino su naturaleza dominante. Así que permítase ser libre y desinhibida. Deje aflorar su naturaleza agresiva y permita a la tigresa que hay en usted aflorar durante las sesiones. No sea tímida y no se preocupe por hacer las cosas perfectas. Es la Dómina, por lo que puede permitirse cometer errores. Diviértase y disfrute siendo dominante.
Fuera del dormitorio, espere de él la perfección y la obediencia. Si es desobediente, recuérdelo; y la próxima vez que tenga una sesión con él, castíguele por ello. Instruir a un hombre requiere tiempo y paciencia, pero si se mantiene firme y fuerte, aprenderá. Use las sesiones como un medio para informarle de lo que espera de él fuera del dormitorio. Enséñele a servirla y empiece a usar estas sesiones para que descubra sus deseos. Enséñele a atender sus deseos personales y sexuales de la forma en que desee. No asuma que sabe cómo ser romántico o cómo complacer sexualmente a una mujer. No asuma que sabe cómo hacer las cosas como a usted le gusta o que sabe cómo atender las necesidades personales de una mujer. Necesita ser entrenado y no debe olvidar que existe para complacerla.
Si su actitud no mejora, no tema negarle lo que quiera. Tiene el poder, no se deje intimidar por él . A la postre, un hombre sólo puede dominarla desde abajo si usted se lo permites. Sea consciente de lo que es y compórtese con seguridad. Exija una conducta obediente y no tema tratar la desobediencia de una forma rotunda. Después de todo, eso es lo que busca, y se lo ha confesado. Bastante a menudo un hombre dirá que quiere ser “forzado” porque sabe que no puede vencer su propio ego masculino. El ser “forzado” le permite decirse a sí mismo que no tiene opción. Pero la verdad es que tiene opción, y que en realidad no le está forzando, sino que le está educando. Usar palabras como “fuerza” y “esclavitud” le excita sexualmente y le motiva.
Comportándose en el dormitorio como una bruja, le llevará a nuevos niveles en su sumisión, donde se dará cuenta de que esta forma de vida gira completamente en torno a la mujer. Necesita ver que el hombre solo disfrutará de la plenitud cuando se someta completamente a la mujer. Cuanto más le sirva (ya sea durante sus sesiones D&S, durante el juego de rol o en su convivencia diaria), mejor entrenado estará. La práctica le hace perfeccionarse incluso aunque sus motivaciones no sean las más correctas, la confesión de lo que desea le proporciona una oportunidad para entrenarle. Aunque piense que le está “forzando”, el hecho es que le está entrenando para ser el tipo de hombre que desea. Cuídese y le deseo lo mejor. Sé que lo conseguirá, y que destacará como mujer dominante.


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