Como una reina
¡Quién le iba a decir a Doreen que acabaría viviendo como una reina gracias a su cuñado! Cuando él, 20 años más joven, y después de separarse de su hermana, se ofreció a servirla, le pareció una estupidez. Hoy, que le domina con vara firme, termina su carta diciendo que, en efecto, “es bueno ser una Reina”.

