Ahora es también un placer
Abby W
Mi marido Jay y yo llevamos 15 años casados y hemos tenido una razonablemente buena relación sexual. Yo tengo 39 años y Jay tiene 44. Hace 5 años, descubrí el interés de mi marido por la dominación femenina de la misma forma que otras muchas esposas lo hacen –gracias al ordenador–. Discutimos varias veces porque me sentía muy amenazada por este interés. Yo no tenía experiencia y, francamente, no quería saber nada del asunto. Casi un año después, descubrí que a pesar de sus promesas él todavía visitaba páginas web de dominación y le dije que decidiera entre la dominación o yo. Me escogió a mi, pero supe que algo me ocultaba, así que estuvimos hablando durante varias semanas acerca de sus experiencias de con la dominación femenina (bastantes durante 25 años), y acepté jugar a ser su dómina. Durante los 2 años siguientes tuvimos sesiones de esclavitud, servidumbre y disciplina moderada. Yo nunca realizaba las sesiones con entusiasmo y Jay se sentía insatisfecho.
Hace 2 años, decidimos practicar la dominación en serio –no cada mes durante una noche o dos, sino en una relación permanente 24/7 (24 horas al día, 7 días a la semana)–. Si funcionaba, perfecto; si no funcionaba, ambos acordamos dejarlo. Todo empezó con Jay entregándome el 100% del control de nuestra vida sexual. Yo gozaba mientras me complacía antes de tener el orgasmo y sometiéndole a esclavitud y disciplina, todo en aras de un verdadero control. Jay todavía sentía que necesitaba más, y mi nivel de confianza y de bienestar gracias al control aumentaron de grado desde el verano pasado (2004), cuando agregué también el control de los quehaceres domésticos y su servicio personal hacia mí. Delegué la mayoría de las tareas domésticas en Jay, inspeccioné su trabajo y me aseguré de imponer fechas topes para que realizara sus tareas. También, empezó a vestirme y desnudarme, bañarme, lavarme la cabeza y darme masajes siempre que requería sus servicios.
Cuando pasó el tiempo, me di cuenta de que ahora era una verdadera dominante y él virtualmente era mi esclavo. Por razones que no puedo explicar, incorporé la disciplina a nuestra relación, aunque fuera yo quien originalmente me negué a ello. En un primer momento, era principalmente como castigo, pero ahora es también por placer. Tanto si son azotainas con mi pala o cepillo, o castigándole por un servicio deficiente, ahora gozo realmente infligiendo una cierta cantidad de dolor.
En septiembre, averigüé que Jay continuaba masturbándose mucho y le dije que quería que lo hiciera sólo con mi permiso. El creía que era “demasiado” débil, y me enseñó una variedad de páginas de castidad en Internet. Para resumir, compramos un cinturón de castidad CB2000 y empezamos a experimentar. Al principio, Jay lo llevaba cerca de 3 horas cada tarde. Le apretaba y le molestaba como para que hiciera dolorosa una tentativa de erección y ocasionalmente le permitía correrse después.
En noviembre, Jay podía pasar un día entero con el cinturón de castidad, pero el ardor constante y la irritación del escroto hicieron recomendable no usarlo durante más tiempo. A pesar de esto, Jay prometió que como regalo de navidad para su dómina llevaría el cinturón de castidad 24/7 desde el 25 de diciembre de 2004. Esto no se ha producido, pero continuamos ampliando el tiempo que lo lleva. Jay lleva ahora su cinturón CB2000 24/7 durante 3 días y no lo lleva durante 1 a 3 días dependiendo de la molestia. Hemos seguido con esta rutina durante el mes pasado pero el ardor, la irritación y el dolor continúan después de varios días. Jay tiene unos testículos que cuelgan muy cerca de su cuerpo, lo que hace que el CB2000 sea menos apropiado para él. Seguimos utilizándolo porque se puede llevar durante mucho tiempo, tiene un precio razonable, no se nota y es ligero. Podemos cambiar al CB3000 en el futuro pero querría saber qué es lo mejor para unos testículos aprisionados.
Bien, es abril de 2005, y aunque tenemos un largo camino que andar para completar la conversión de Jay en esclavo casto 24/7, hemos recorrido un largo trecho. Yo controlo ahora todos los aspectos de nuestra vida domestica. Aunque Jay tiene acceso a todo, yo tomo las decisiones finales. Controlo nuestras finanzas, las labores de la casa, la vida sexual, las compras importantes, su tiempo y más que nada, su pene.
Jay tiene también muchas normas en la vida que no había tenido antes. Se dirige a mí como Ama cuando estamos solos. En público, me confiere a mí todas sus decisiones. Elijo lo que come en los restaurantes y pago la cuenta. Le doy un descanso semanal, y le obligo a pedirme permiso para salir con sus amigos. En casa, él hace casi todas las tareas domésticas; en público, es un caballero. En casa de los amigos se sienta en el suelo a mis pies siempre que eso es posible y pide discretamente permiso para utilizar el cuarto de baño, beber o comer.
Nuestros amigos no saben que somos Ama y esclavo, pero saben que él está para hacer mi vida mejor. Además de las normas en casa, debe mantener rasurados su pene y testículos y llevar siempre un par de medias femeninas.
Mi único problema es cómo mantener su castidad 24/7. Cuándo esto suceda seré capaz de regular sus orgasmos y asegurar que no juegue con el “juguete”. Espero que alguien me pueda ayudar a que Jay mantenga una castidad 24/7. Me encantaría oír las aportaciones de otras personas. Gracias.
Elise Sutton:
Abby, su relación es un ejemplo perfecto de cómo una relación de dominación femenina se desarrolla con tiempo y en etapas. A veces los hombres (e incluso mujeres) leen los relatos sobre parejas experimentadas en la dominación femenina, los comparan con su relación y piensan que deben estar al mismo nivel. La cuestión clave es decidir que se quiere tener una relación de dominación, y después relajarse y divertirse con ella.
Una vez que se tome la decisión de tener una relación de dominación, es interesante cómo se ponen las reglas y se eliminan las actividades con las que se esta incómodo y se remplazan con los aspectos de la servidumbre masculina que resultan agradables. Eso es lo que trato de decir a los hombres todo el tiempo: deben centrarse en las actividades que interesan a sus esposas y permitir que su servidumbre seduzca a su dómina. Entonces, una vez comenzada la dominación por parte de la mujer, se empieza a alimentar la naturaleza sumisa del hombre, y ella puede comenzar a desear esas actividades de la dominación.
Eso es lo que ha sucedido con Abby y Jay: la naturaleza dominante de Abby disfruta de los aspectos de la servidumbre de este estilo de vida y adora estar al mando y tener el control. Con el tiempo, ella ha comenzado a desear las prácticas de la dominación como el castigo corporal, la disciplina y la castidad masculina. Cuando Jay quiso convencer a Abby para que realizara esas actividades antes de que ella estuviera preparada, hubo discusiones. Pero ahora que ella se ha iniciado en la dominación, goza con estas actividades tanto como lo hace Jay, quizás aún más. La paciencia, sinceramente, es una virtud en este estilo de vida. Bastante a menudo una mujer comienza a desear el material de dominación mas duro después de que ha llegado a estar cómoda en el papel dominante. Y la mejor manera para una mujer de llegar a estar cómoda en el papel dominante es manteniendo una forma de vida enfocada a las actividades que le gusten. En la mayoría de los casos, será con las actividades que permite la servidumbre masculina.
Abby, anteriormente he escrito sobre los dispositivos de castidad y como cada hombre es diferente. Eres inteligente al facilitar que tu marido tenga períodos de abstinencia cada vez más largos. Colocar un dispositivo de castidad en un hombre y esperar que se aclimate a él en seguida es poco realista. Un dispositivo de castidad es un instrumento de adiestramiento y, al igual que con cualquier forma de adiestramiento, se debe hacer por etapas.
El CB2000 no es un dispositivo bueno para un hombre con testículos apretados a su cuerpo. Escogería The Curve, el CB3000 u otros dispositivos que pueden ser un poco más caros, pero si se desea usarlo durante un largo plazo, resulta una buena inversión. Hay una lista de dispositivos de castidad en mi libro y en la sección de enlaces de mi página web. Si alguien tiene cualquier idea ó recomendación, le invito a compartirlos y estaré encantada de publicarlos.
[Traducción: Jabier Laso]


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