Añadir la Dominación / sumisión a la relación
Ms Rika
Prólogo
Muchos de los hombres con los que hablo, en persona o por medio de la red, me expresan su interés por añadir la dinámica de Dominación/sumisión (D/s) a sus relaciones. Frecuentemente, lo intentan con sus parejas y fracasan. Muchos formulan su decepción e incluso su resentimiento hacia sus parejas por ser incapaces de asumir el papel dominante y ‘utilizarles’ como servidores. Lo más significativo es cómo muchos de ellos son incapaces de entender por qué a sus esposas y novias no les estimula o les calienta la idea.
Algo típico del machismo, culpan a sus parejas por se incapaces o no desear asumir el papel de dominante. Lo que muchos de estos hombres son incapaces de entender es que sus parejas, muy probablemente, son más que capaces de dominarles y que les encantaría hacerlo. Para la gran mayoría de los hombres, el gran desafío es colocarse fuera de sus fantasías y centrarse en los aspectos de la D/s que desenterrarán y alimentarán la personalidad dominante de sus compañeras.
En este artículo me remitiré a algunos puntos clave ideados para centrar tus esfuerzos y hacerlos más efectivos. Te enseñaré qué buscar y, más importante, de qué tener cuidado. Intentaré explicarte porque ciertos enfoques funcionan mientras que otros están destinados al fracaso.
Esto no es un ensayo académico; la aproximación que plasmaré aquí está sostenida por la experiencia en la vida real. He sido testigo de no menos de seis relaciones que concluyeron por la decepción (y la repulsión) de relaciones de D/s de 24/7, como resultado directo de la orientación que se les dio. Si a pesar de leer este artículo se mantienen tus dudas, te sugiero que intentes analizar objetivamente lo que ocurre en tu interior.
Paso 1: Conócete a ti mismo
Antes de que puedas pedir a tu compañera que te domine, tienes que ser honesto contigo mismo acerca de qué tipo de sumiso eres, ser consciente de tus auténticas necesidades. Esta perspectiva sólo funcionará en los términos planteados: “Auténtica Sumisión”. Si no eres un auténtico sumiso o solamente estas interesado en escenas de sometimiento BDSM, no continúes leyendo; desperdiciarás tu tiempo.
Paso 2: Evitar los errores más comunes
“Me ofrecí a ella. Le dije que me podía azotar o vestirme de mujer. Le dije que le besaría el culo y le comería el coño siempre que quisiera. ¿Por qué no le gusta?”
¿Suena familiar? Creo que la mayoría de las mujeres dominantes por ahí fuera dirían: “demasiado familiar”. ¿Cuál es el problema? Estoy segura de que hay algunas mujeres a quienes les encantaría azotar a un hombre y vestirle como una mujer, obligarle a besarlas el culo e iniciar siempre las relaciones sexuales… Pero las oportunidades son magníficas: si tu pareja no se ha dirigido a ti con esas propuestas, ella no es una de esas mujeres. Son oportunidades, pero ella pensará que son cosas planteadas en beneficio del hombre que babea con ellas… o incluso le parecerán desagradables. Si ella no se encuentra predispuesta hacia esas actividades, todo lo que has hecho es demandar actuaciones que están realmente destinadas a ti. Puede que ella no comprenda incluso lo que estás pidiendo, pero sabe que no está destinado en realidad a ella. Eso no significa que carezca de ‘potencial de dominación’… significa que no está directamente orientada por tu fantasía. Si los dos queréis ser felices, necesitáis encontrar un terreno común.
Imaginemos que recorres el camino que han realizado muchos de los hombres con los que he hablado. Demandas una Dómina por pareja; pero no es su carácter, no se reconoce a sí misma en ese papel. Sin embargo, ella te ama, por lo que es probable que desee intentarlo. Representa algunas de las fantasías que tú le has enseñado que te gustan. La diriges hacia los sitios web de los que hablas y la colocas en un chat. Está actuando, está representando un papel, pero no es realmente ella… es un juego. Como todos los juegos, es divertido, quizás… pero cuando termina, abandona el juego y vuelve a ser ella misma. Si esto es todo lo que quieres y ella es feliz haciéndote feliz a ti. Puede que sea todo… pero tu no quieres que el juego llegue al final, no es sumisión 24/7 si se detiene después de cada orgasmo. Entonces lo intentas durante los fines de semana, o semanas enteras. Tratas de incrementar el nivel del juego, pero ella se resiste y no se siente realizada. Comienza a tener cada vez menos iniciativa y empieza a salirse del asunto mientras tú te desanimas.
¿Qué está ocurriendo aquí? Volvamos un paso atrás para entender lo que ocurre realmente. El hecho es que ella está haciendo algo que no le surge de forma natural, intentando hacerte feliz ha socavado su autoridad. En términos de D/s, no es una buena situación para ninguno de los dos. Ella se coloca en una posición donde la medida de su éxito es lo feliz que seas tú. Sus ‘capacidades para la dominación’ son calificadas por ti, lo pretendas o no. ¿Quién es el dominante aquí?
Asimismo, en tanto que reaccionas al papel que está representando, le creas un conflicto: siente que tu reacción es por la representación en lugar de por ella (porque no se está comportando como es). Puede tener la sensación de que necesitas la función más de lo que la necesitas a ella. De hecho, cuando empezaste a enseñarle aquellas fotografías de Dóminas en revistas y películas, que con tanto arte y habilidad inmovilizaban a sus ‘víctimas’ y con maestría controlaban los grados del dolor, fácilmente pudo comenzar a sentirse inferior y resentida por lo que estaba haciendo.
El truco para encontrar ese terreno común está en comprender qué hace feliz a tu pareja. Vuestra misión conjunta es hallar las características de la dominación que concuerdan con su carácter y a las que tú puedas entregarte. La llave del éxito para una relación de D/s exitosa es añadir el intercambio de poder a las dinámicas de vuestra relación en lugar de reemplazarlas. La idea es que cuando te entregues, lo hagas a ella. Te dominará de una forma diferente a cualquier otra que hayas leído o soñado, puesto que es distinta a cualquier otra mujer que hayas conocido nunca. Porque tú te estás entregando a esa persona única que es ella, con su estilo peculiar, entonces no habrá duda de que es ella a quien deseas, tu Amante a quien te encomiendas… no un objeto forrado de cuero con un látigo.
Paso 3: Entender a tu pareja
No conozco a tu pareja, pero estoy deseando suponer que si ella te ama (aunque el Señor sabe por qué) tiene dos deseos: uno, verte feliz; y el otro, sentir cómo la deseas. Estas son dos naturales necesidades humanas comunes a todas las relaciones saludables. Si piensas que tu compañera debería solamente preocuparse por su propia felicidad (al infierno con la tuya) y convertirse en una mujer de hielo… no deberíais comprometeros ni a iniciar una relación íntima. Querer sentirse deseada no es debilidad, es una componente básico de la sexualidad de cada persona. Alimentar las necesidades de tu pareja mostrándole tu deseo abierta y frecuentemente es una las más básicas responsabilidades del sumiso.
La gente a veces relaciona la sumisión con el abandono de la iniciativa en la actividad sexual. Anuncian a su pareja: “tú puedes decidir cuando disfrutar del sexo”. FLASH INFORMATIVO: Me casé con mi marido porque es un hombre… un animal en la cama… y eso me gusta. Me desea y disfruto de su agresividad. ¿Debería renunciar a ello porque ahora estoy al mando? ¡Hola chicos! ¡Si hubiera querido un pelele habría escogido uno! Mi marido toma la iniciativa sexual frecuentemente… la diferencia que provoca el ‘intercambio de poder’ consiste en que soy yo quien decide cuando tendrá éxito y, lo más importante, decido si podrá eyacular (más de esto después).
Debes conceder la prioridad a las necesidades de tu pareja. Ella tiene que satisfacer sus deseos para adueñarse de la nueva dinámica. Desde el momento en que no se encuentre obligada a afrontar las cosas a tu manera, sus elecciones para satisfacer sus necesidades diferirán de las tuyas. Así es, y resulta saludable; pero ambos necesitaréis modificar vuestras expectativas para encontrar satisfacción.
IMPORTANTE: No puedes enseñarla a ser dominante; no sabes lo suficiente. Sólo ella sabe lo que quiere, lo que necesita y desea. Como sumiso, tú estás en la Tierra para ayudarla realizar esos deseos. TÚ tienes que aprender. TÚ tienes que aprender a servir.
Paso 4: Comunica tus deseos
De acuerdo… has descubierto la clase de sumiso que eres. Has evitado acercarte a tu pareja con la visión de la perfecta Dómina y has pensado acerca de las necesidades de tu compañera. Has estimulado tu valor y estas preparado para aborda el asunto. ¿Qué harías? ¿Qué dirías?
Cada persona tendrá su propio enfoque basado en sus ideas más significativas, pero éste es uno que yo recomiendo porque lo he visto funcionar en bastantes ocasiones:
Acércate a tu pareja y comunícale tus deseos:
- Tienes una profunda necesidad de procurar complacerla y poner sus necesidades por encima de las tuyas.
- Te sentirías aún más realizado en vuestra relación si ella te permitiera tratarla como una reina.
- Apreciarías profundamente el que pudiera ayudarte:
- Permitiéndote intentar anticipar sus necesidades.
- Ayudándote a averiguar donde fallas y proporcionándote una corrección constructiva para que puedas evitar la repetición de tu equivocación.
- Mostrándote cómo puedes hacer más fácil su vida.
NOTA: He evitado muchas palabras clave: Ama, Esclavo, Castigo, Dómina, B&D, S&M, etc. Esos términos podrían provocar imágenes propias de los estereotipos BDSM comerciales, lo que podría resultar perjudicial y ser percibido como si trataras de ‘dirigirla’, aunque no estés tratando de hacerlo. Palabras como Reina, Princesa o Diosa tiene menos connotaciones y constituyen mejores alternativas.
¿Qué se ha consumado hasta aquí? Tú has comunicado, en términos inequívocos, tu deseo de entregarte (auténtica sumisión). Sin embargo, has dejado la puerta abierta a las formas del intercambio. Ella es libre para ser ella misma. El único requerimiento que le has solicitado es aceptar tu sometimiento. Podría no entenderlo al principio, pero esta motivada por su deseo de verte feliz. Si piensas que será receptiva, proporciónale mi artículos sobre la auténtica sumisión… y dile que eso es lo que deseas. Puede que le cueste creerlo, pero lo más probable es que te conceda una oportunidad para intentarlo.
Muchos hombres creen que ya tratan así a sus parejas (pero no lo sienten como D/s). La llave está en EXPLICAR CLARAMENTE EL PROPÓSITO. Ella tiene que entender lo que estás haciendo. No es cuestión sólo de que te haga feliz verla feliz, sino de que también te hace feliz esforzarte para que ella sea feliz. Parte de lo que haces para tu pareja podría encontrarse en un libro de caballerosidad… pero la caballerosidad no es sumisión. La diferencia está en el propósito y en el intercambio de poder.
Cuando ella acepte tu sumisión, tienes que mostrarle la satisfacción que te proporciona. Cuando la hagas feliz, descúbrele cuanto te agrada… y cuánto te excita. No seas tímido, dile cuánto aprecias que te haya permitido complacerla. Exprésale cuánto la deseas y cómo te hace feliz haber encontrado alguien tan receptiva como ella.
Al principio, puedes sugerir algunas cosas que crees que harían su vida más fácil. Variarán según el caso; cuestiones típicas son cocinar, limpiar, la colada, planchar, colocar la ropa, etc. Estas tareas son básicas y pueden proporcionarle un indicio de algunos de los beneficios de tenerte a su disposición. Dale un masaje cada noche antes de que se vaya a dormir. Intenta sorprenderla: coloca la pasta de dientes en su cepillo antes de su llegada, abre las camas por la noche y hazlas por la mañana (sí, las almohadas también). Siéntate en la tabla del retrete en las noches de invierno antes de que ella necesite utilizarlo para calentarla. Espérala junto a la ducha con las toallas templadas en el radiador, cuando salga ten listas las cremas…
Si disfruta con lo que has elegido, conviértelo en una actividad permanente. No necesita decir nada… es tu responsabilidad. Mímala. Asegúrate de que lo que eliges es para ella, no para ti (por ejemplo, si eres un fetichista del pie femenino, lustrar sus zapatos y colocarlos es un placer, que no debe ser sugerido por ti). Trátala como la Diosa que es.
¡De repente, el único criterio del éxito es si ella es feliz o no con tus acciones! Suena un poco como sumisión, ¿verdad?
Paso 5: Cumple
Esfuérzate. Necesitarás centrarte en sus necesidades: intenta anticiparte a ellas. No te comportes como un blandengue; trata de ser el mismo hombre de quien ella se enamoró… sólo que más atento. No intentes arrodillarte o humillarte. Céntrate en su felicidad, inúndala con atención y deseo.
Muchos hombres tienen la tendencia a examinar a sus parejas comportándose mal o no anticipando apropiadamente sus deseos y esperando entonces a ver cómo reaccionan. Frecuentemente buscan ser castigados. Aunque todo el mundo sabe que esto es un error, lo hacen de todas formas, a veces inconscientemente. Tienes que ser consciente y evitar esta conducta, es una receta para el desastre. Claramente: estarías controlando desde ‘abajo’, tratando de encaminarla hacia tus fantasías. Desde luego no sería por su interés. Por una cuestión, es mucho trabajo para ella mantenerte a raya y tu obligación es hacerle la vida más fácil.
No te permitas a ti mismo pasar, repréndete a ti mismo cuando falles (lo que ocurrirá). En principio, tienes que ser más duro contigo que con ella, pero con el tiempo ella empezará a contar con tu comportamiento y se dará cuenta de cuándo no has hecho todo lo que podías.
Paso 6:Intensificación
Si tu pareja tuviera fantasías acerca de poseer un esclavo que vistiera como una mujer, aceptara latigazos por diversión y lamiera la porquería entre los dedos de los pies después de que ella se hubiera ejercitado en el gimnasio, lo descubrirías rápidamente. Son posibilidades; sin embargo, esos juegos no constituyen la finalidad de la relación.
Cuando ella se haya acostumbrado a tenerte procurando hacerla feliz, puedes comunicarle las actividades que encuentras placenteras. No obstante, no trates de enmascararlas como si fueran para ella… ¡si fueran para ella, te habría hablado de ellas! Son recompensas para ti… llámalas lo que son. Si ella está de humor y le apetece lanzarte un hueso (quizás literalmente), entonces tú le habrás comunicado las cosas de las que disfrutas y ella puede elegir alguna para ti. En ese momento, la cuestión no es la dominación, es acerca de un juego y una representación para hacer feliz al compañero.
Paso 7: Entregándole tu orgasmo
Hay una inconfundible diferencia entre controlar la actividad sexual y controlar la descarga sexual.
Los hombres parecen sentir que el control definitivo que una mujer puede tener sobre ellos es el control de su sexo. Fantasean acerca de una mujer que es capaz levantarles o tumbarles con sus palabras. Fantasean viéndose embutidos en un cinturón de castidad por el resto de sus vidas y siendo forzados a aguantar meses, o incluso años, sin orgasmo.
Si tu pareja quiere controlar las cosas entre las sábanas, seguro que te lo hará saber (después de todo, la haría feliz y tú le habías pedido ayuda para hacerla feliz), sin embargo, no esperes que lo haga. El hecho es que no todas las mujeres, ni siquiera las más dominantes, quieren la iniciativa en la cama. No obstante, hay una cosa que puedes intentar… Comunicarle que te gustaría que le perteneciera tu orgasmo. Esto no significa que ella es la responsable de cuándo, cómo y dónde haréis el amor (a menos que ella así lo quiera), se refiere exclusivamente a si podrás o no alcanzar el punto culminante: la eyaculación. Pídele que te permita decirle, cuando estés cerca del orgasmo, que encantaría que ella te lo permitiera o te lo denegara.
Hay unas cuentas maneras de hacerlo. Mi favorita es obligar a mi sumiso a solicitar que se le permita detenerse. Debe pedirlo justo antes de alcanzar el punto de no retorno. Resulta chocante e irónico escucharle suplicando: “por favor, permíteme parar”; y a mí diciéndole: “de acuerdo”.
Confiar en mí en este asunto colegas: la primera vez que tu pareja yace en la cama durmiéndose poco a poco, contigo frotándole la espalda hasta que se duerme, habiendo disfrutado de su orgasmo durante el sexo (que tú provocaste) y sabiendo que ella te ha denegado tu orgasmo, y tu ocupado en darle las gracias por concederte el privilegio de hacerla feliz, y al día siguiente pareciendo incapaz de quitarle las manos de encima, ella estará ENGANCHADA… creo que tú también.
Conclusión
Se trata de extender los conceptos de la auténtica sumisión a tu actual relación. Si eres un auténtico sumiso, las probabilidades están a tu favor para que no tengas que mirar más allá del otro lado de tu cama para sentirte realizado más allá de tus sueños. Necesitas aprender cómo entregarte a tu particular y única compañera. Necesitas mostrarle cuanto deseas entregarte sólo a ella y agradecerle todo lo que ella te aporta.
Nunca fallarás si te acercas a ella y le preguntas: “hay algo que pueda hacer por ti”. Cuanto más te apliques y aprendas a entregarte más dominante llegará a ser tu pareja.
¡Mucha suerte! Rika.


lam:
Creo que en este articulo esta todo muy claro.Se trata de lo que se trata. Y no se trata de jugar al “seudosumiso” que pide que le hagan esto o aquello.
Sumision es entrega, obediencia, servidumbre, complacencia, etc, dando siempre lo mejor de si: si a ella le gusta tu feminizacion, pues habra que aceptarlo, pero si te prefiere de “pelo en pecho” tambien.Y si le gusta variar por temporadas? A veces machito, a veces afeminadito? Pues habra que variar.Ya que hay que adaptarse a sus deseos siempre que se pueda (y se podra siempre o casi siempre).
Que ella quiere tu sinceridad y tus palabras? Habra que hablar mucho y contarlo todo.Que prefiere que te calles? Entonces encontrara en ti el silencio.
Que tu fantasia es lamer la porqueria que se ha formado entre los dedos de sus pies despues de ir al gimnasio? Pues quizas ella prefiera que le prepares un baño con sales y espuma… que pongas musica suave…y le sirvas un Martini con dos aceitunas.
20:48 | 13 Febrero 2008