Antes persona que sumiso
Ana Serantes
Vuelve a escribirme Andrés, que insiste en que la relación de dominación femenina que cuenta es real, para pedir el consejo que no le di. Pese a mis dudas sobre la “Verosimilitud” de “El primer correo”, su insistencia hace que me decida a dar una opinión sobre lo que nos describe en su carta y, claro está, la daré desde la posición de quien asume que su historia es real y no ficción. Éste es su último correo:
Siempre a sus pies,
ANDRES, muchas gracias.
Me parece conveniente volver a transcribir aquí el texto en el que Andrés nos relataba su experiencia –para que nadie se vea obligado a dirigirse a la entrada en la que apareció, “El primer correo”–.
Ella a veces me da algún beso pero tengo que pagarle o comprarle algo siempre con el dinero que me ha dado. Es muy raro que tengamos sexo porque ella me exige mucho dinero para hacer el amor conmigo, pues como mínimo debo darle o comprarle algo que equivalga a quinientos mil pesos, y al hacer las compras me da bofetones y me humilla delante de las vendedoras, quienes se burlan de mi cuando ella, además, dice muy orgullosa que entre más mal me trate más cosas le compro, y ellas dicen que así es que tienen que tratarnos. También me dijo hace poco que tengo que poner mi vehiculo a su nombre Cuando me lleva a pasear a la finca de sus padres dice a todos que llevo a la empleada y debo preparar la alimentación para todos, lavar su ropa, asear la casa y duermo en el piso en un colchón que ella coloca al lado de su cama de reina. Allí también tengo que obedecer a su hija de 12 años todo lo que me ordene y hasta su hermana, a veces, me da instrucciones que debo cumplir. En la finca Mi AMA me ha castigado con látigo frente a todos los presentes, quienes se ríen y se burlan de mi con comentarios al respecto.
También saca de mis bolsillos el dinero que yo tenga, y si quiero algo debo arrodillarme y suplicarle que por favor me de. Si quiero ir al baño tengo que pedirle permiso, pero por lo general no me deja ir y debo aguantar mucho tiempo o esperar que ella también quiera ir para que me de permiso de entrar a mi luego de ella haberlo hecho. Algunas veces me ha premiado orinando en mi boca, pero solo cuando tiene el periodo.
Me gustaría saber su opinión sobre mi historia, y de pronto recibir algún consejo o indicación que me pueda servir en mi relación. Muchas gracias. Mi correo es (xxxxx) Eso si me atrevo a escribir a su correo con todo el respeto y la sumisión que usted como AMA experimentada merece.
Por lo que usted cuenta, Andrés, y si yo no entiendo mal, tiene una relación con una “mujer divina” y casada, que no le dedica “mucho tiempo”, pero que le “castiga fuertemente”, que le humilla en público delante de desconocidos sin la menor contemplación, que le está exprimiendo económicamente hasta la última gota, y que a veces le da algún beso y raramente tiene con usted una relación sexual (por la que además vuelve a pedirle una buena cantidad de dinero).
Lo primero que habría que decir es que cuánta razón tiene usted al decir que es “muy dominante” y que, en mi opinión, esta mujer se está aprovechando de usted y de qué manera (dejando al margen cuestiones tan incomprensibles para mí como que permita a su hija de doce años que le domine). Pero lo segundo es que resulta complicado no pensar que se tiene merecido lo que le pasa, Andrés, porque ha sido usted el que lo ha consentido, y dice que lo que me cuenta no es todo, que hay más cosas y más complicadas.
Constituye usted un ejemplo de lo mucho que les cuesta a los hombres en general pensar exclusivamente con el cerebro, y a los sumisos en particular no dejarse llevar por sus fantasías de dominación hasta terrenos francamente peligrosos. Porque está usted en ese tipo de terreno. Desconozco su edad, pero sea cual sea, está metido en una historia que le impide construirse una vida a la altura de sus necesidades. Porque, a tenor de lo cuenta, está claro que la mujer que le domina no tiene muy presentes esas necesidades.
Y no puede preguntarme a mí, que pocos datos tengo, si lo que está viviendo es o no “tan terrible”, es usted el que tiene que responder a esa pregunta con toda la honestidad que pueda y… un consejo: contéstese después de haber eyaculado, cuando la testosterona no influya tanto en su percepción de lo que está viviendo.
Lo que yo sí puedo decirle es que usted no está construyendo ninguna relación de pareja, porque no tiene pareja, sino una mujer que le utiliza y que no parece que le tenga ningún amor. Es decir, que el futuro de esta situación, además de borrascoso, podría tener exclusivamente el recorrido que le concediera su cuenta corriente. Ello no quiere decir, por supuesto, que esté “completamente fuera de las posibilidades” continuar sometido a esta mujer, quizá pueda… mientras sus servicios sean eficientes y su talonario tenga fondos. Pero pregúntese: ¿es eso lo que quiero hacer en mi vida? Yo, desde luego, no se lo recomendaría.
Sí creo que debe hablar con ella, pero no “para establecer nuevas normas”, sino para que se aclare acerca de la relación que existe entre ustedes y de lo que ella piensa o espera de esa relación. Lo de las nuevas normas sería para después, para cuando usted se hiciera una idea de lo que tiene de verdad y de lo que quiere de verdad.
Hace tiempo, Andrés, leí la historia de un hombre, creo que de Barcelona, que por propia voluntad abandonó a su mujer y a sus dos hijas y se fue a vivir como “esclavo” de la dominatrix profesional a la que visitaba ocasionalmente. Como en su caso, la pulsión por someterse a una mujer muy dominante se impuso sobre el sentido común. Y la mujer a la que se entregó se limitó a cumplir lo acordado: parte de su sueldo para contribuir al mantenimiento de la casa y él a su servicio como “esclavo” doméstico; le dominaba de vez en cuando, y seguro que con mano experta, así que el hombre disfrutó de la dominación. La disfrutó un tiempo, que debió de ser de fuertes sensaciones, pero un par de años después, no pudo aguantar más ser el esclavo de alguien que no te ama, no tener una relación de pareja, y se fue. Ahora bien, su vida quedó destrozada (además, por unas fotos suyas que se publicaron en la web profesional de la dominatrix y que sirvieron de prueba en el proceso de divorcio en el que perdió también la custodia de sus hijas). Y este hombre andaba tratando de recomponer su vida y su mente y… echando pestes contra la dominación femenina. Resulta lógico, pero a nadie podía culpar más que a sí mismo. Además, viendo la intensidad del impulso que le llevó a destrozar su vida, estoy segura de que sus sentimientos sumisos no tardarían en volver a manifestarse, pero es de desear que no fuera de una forma tan destructiva.
Le cuento esta historia, Andrés, porque la suya me la ha recordado y porque creo que le puede servir para aclararse un poco.
De todas formas, no es que yo sea contraria a que un hombre que no ha encontrado a una mujer con la que establecer una amorosa relación de dominación femenina, o que busca algo más que ocasionales sesiones de dominación, se dedique a servir domésticamente a una dominante, por muy casada que esté. Ni mucho menos. De hecho, es frecuente en Estados Unidos encontrar anuncios de mujeres, con su entregado marido, que buscan otro hombre sumiso para ciertas tareas domésticas o de otro tipo, la mayoría de las veces sin ofrecer ninguna relación sexual, aunque sí dominarle. Nada que objetar por mi parte.
Pero lo que sí creo es que situaciones de este tipo no deberían absorber al hombre sumiso hasta tal punto que le cierren la posibilidad de buscar su propia pareja, de construirse una biografía a su medida (y lo mismo opino sobre la dominación económica). Creo que hay que ser “muy hombre” para ser sumiso, y que es un buen camino, como lo es también el de la mujer dominante, pero antes que nada necesitamos hacer camino como las personas que somos, y por lo que escribe, Andrés, me da que tiene pocos caminos abiertos.
Piense primero en lo más conveniente para usted como persona, Andrés, y después como hombre sumiso. Y reciba un saludo de mi parte y el deseo de que todo le vaya lo mejor posible.
PD. Si tiene algo más en el tintero, utilice los comentarios de esta entrada del blog para seguir la “conversación”.


letras:
Sigo sin creerme la historia.
Por cierto Ana, me ha sorprendido la forma con la que te ha tratando Andrés llamándote “Ama”. ¿No es una manera algo rigurosa el escribirte con esos términos?¿No te molesta o incomoda? (sólo por curiosidad).
Por último, decirte que este post me ha recordado a muchos de los que leí hace algún tiempo en http://www.dominacionfemenina.net, en los que Elise intentaba esclarecer las dudas de personas que enviaban sus historias. Al final te convertirás en la Elise Sutton latina…
Un abrazo y de nuevo enhorabuena por el blog.
16:22 | 12 Marzo 2008
Ana Serantes:
Yo tampoco, letras, pero ante la insistencia, y por si me hubiera equivocado, he optado por escribir como si me la creyera. ¿Y por qué habría de incomodarme el error tipográfico con mi nombre, que haya escrito Ama en lugar de Ana?
Ese era mi anterior sitio web, por lo que era yo la que contestaba, aunque apareciera DominacionFemenina.net, así que tampoco me extraña que el tono te suene familiar.
Gracias por tu enhorabuena, y en cuanto tenga un hueco haré algo con el artículo que me mandaste por correo.
21:03 | 12 Marzo 2008
limpiabotas-fran:
No lo habia leido y como “letras” no me lo creo.
Su respuesta, Ana, exquisita para alguien tan insistente.
y me pregunto alguien que exige una respuesta con tanto encono, ¿aguantaria una relación del tipo que describe “ANDRES”, sin recompensa?, ¿sin una muestra de cariño?, ¿sin respuesta a su entrega?.
Sin acritud “ANDRES” yo tampoco me creo lo tuyo.
21:12 | 12 Marzo 2008
Severino:
No le extraña a nadie lo mismo que a mí, que Andrés no haya pasado por aquí ni para dar las gracias a Ana. Para mí sería lo mínimo después de que alguien se toma el trabajo de escribirse esta respuesta, que comparto lo que dice limpiabotas-fran: exquisita.
20:59 | 13 Marzo 2008
Ana Serantes:
Sí, Severino, a mí también me extraña “que Andrés no haya pasado por aquí ni para dar las gracias”.
20:53 | 14 Marzo 2008
jvrsum:
Que fuerte ¡¡¡ Releyendo por casualidad en temas antiguos, acabo de encontrar esta “alucinante” historia. Tampoco yo me la creo, pero quizá sea “parcialmente” cierta: el autor ha adornado quizá fantasía y realidad. Quizá está dominado por una mujer casado, que lo explota financieramente y que ocasionalmente lo usa. A partir de allí, ha construido toda una entelequía surrealista, más bien propio de un relato barato. No obstante, hay algunas cosas interesantes, que se resumen en lo peligroso que puede ser dejarse llevar por la excitación sexual, en la DF o en cualquier otra parcela de la relación personal, sexual, etc… El ejemplo que indicaba Ana Serantes es relevador, y yo podría acreditar la existencia de Amas profesionales que no tienen límites a la hora de intentar “exprimir” económicamente al sumiso. ¿es equitativo exigir 600 euros por un email semanal, por ejemplo? Aquí es donde debe prevalecer el sentido común o el cerebro sobre los más puros instintos sexuales…..
20:25 | 14 Diciembre 2008