Blog de Ana Serantes

Diario de una dominante

Arrostrar las consecuencias

Jack H

Ms Sutton, le escribo para conocer sus impresiones acerca de mi actual relación con mi mujer. La semana pasada, dejó caer una auténtica bomba y aún tengo dificultades para digerirla. Fui yo quien la introdujo en la idea de la dominación femenina y, después de años de altibajos, recientemente se decidió y asumió el control de nuestro matrimonio. Yo estoy satisfecho con la situación, y ella también.

Realizó su “Psicoanálisis del varón sumiso” conmigo hace cuatro meses, momento en el que le conté mis fantasías y deseos relacionadas con la dominación femenina. Uno de los aspectos que le descubrí fue que me excitaba la infidelidad, que me pusiera los cuernos; no puso demasiada atención, y me dijo que no le interesaba ese asunto. La otra cuestión que me excitaba era convertirme en su taza de water, y se mostró absolutamente contraria. Sólo saqué a colación esas fantasías motivado por las preguntas que me fue haciendo durante la sesión de psicoanálisis; las discutimos, fue excitante, y nunca más volvimos a hablar del asunto. Ella había incluido técnicas de dominación y actividades que le interesaban, la mayoría eran cuestiones referidas al control de la relación, como hacerse cargo del dinero, tomar las decisiones y obligarme a asumir todos sus deseos. También jugueteamos un poco forzando la castidad y la feminización; le interesaban ambas cosas y experimentamos un poco en el ámbito del dormitorio.

La semana pasada, estaba practicando la adoración corporal (su actividad de dominación favorita), se puso bastante agresiva conmigo, y me dijo que tenía grandes noticias que quería contarme. Se notaba que estaba excitada. Me recordó mi fantasía de ser engañado y comenzó a provocarme con ella. Naturalmente, su excitación y su sexualidad hicieron que me excitara. Pensé que sólo estaba provocándome con esa fantasía como un juego erótico; pero soltó la bomba. Según sujetaba mis brazos a la cama, se colocó encima de mí y situó su cara a escasos centímetros de la mía, y me dijo que se había acostado con nuestro vecino ese mismo día.

No me lo podía creer, pensé que estaba bromeando sólo para provocarme con mi fantasía, pero al mirarla fijamente a los ojos supe que hablaba en serio. Me enfadé un poco, y le pregunté que por qué y cómo había sucedido. Ella continuó encima de mí y mantuvo mis manos amarradas a la cama, con todo su peso sobre mí. Alardeó sobre cómo había ido a su casa para que le cortara el pelo (lo hace en el sótano de la casa) y había flirteado con él mientras se lo cortaba y después. Le agradeció el corte plantándole un beso en los labios. Él se lo devolvió, brotó la química y acabaron acostándose. Comenzó a decirme que se iba a ir a la cama con él regularmente y que sabía que yo me sometería a ello, pero que si me resistía sufriría las consecuencias.

No me hace feliz el asunto, aunque no puedo negar lo atractiva y sexy que me parece mi mujer desde que me lo dijo. Después de darme los detalles, me ordenó que la sirviera oralmente, para que cumpliera con mis obligaciones de limpieza. La obedecí y tuvo intensos orgasmos mientras la lamía. Nunca la había visto así de dominante y de sexy.

Pero sigo sin estar feliz. Si hubiera sido con un extraño, podría haber estado de acuerdo. Pero veo cotidianamente a mi vecino y hablo con él, y la situación me resulta incómoda. He intentado hablar con ella acerca del asunto unas cuantas veces, cuando lo hago me agarra por la cara, me lleva al dormitorio y me ordena que adore su cuerpo. Me vuelvo débil y sumiso y me rindo a sus deseos. Me ha hecho confesar que me someteré gustosamente a ser engañado… y no tendré otro remedio. Ahora sabe como controlarme y nada puedo hacer para evitarlo.

Vi a mi vecino el otro día y me dijo hola como si nada hubiera cambiado. Ella le había dicho que yo estaba de acuerdo y que también era lo quería. No era verdad. Eso es lo que ella quiere, y yo no tengo posibilidad de hacer nada. ¿Me produce excitación? Sí, me excita y la encuentro increíblemente sexy; me encanta verla así de dominante conmigo. Pero también estoy incómodo con la cuestión y espero que puedas proporcionarme algunas ideas sobre cómo decirle que deje de acostarse con el vecino.

Elise Sutton:

Jack, tú destapaste la lámpara, así que debes arrostrar las consecuencias. Le dijiste que deseabas ser engañado, así que cuando se presentó la oportunidad, se sintió liberada para hacer lo que le plazca.

Mi opinión es que no ha afrontado el asunto de la manera más apropiada, debería haberte conducido a ello por etapas y haberte incluido en el asunto de alguna forma, así no habrías resultado tan sorprendido como enfadado. Tú tenías el deseo de ser cornudo y ella ha desarrollado esa aspiración que estaba en tu interior, pero podía haber hecho lo que hubiera querido y que la experiencia hubiera resultado enriquecedora también para ti. La manera en que lo realizó te resulta desleal porque se ha acostado con otro hombre sin que tú lo supieras.

Estoy afrontando la cuestión desde tu punto de vista, desde luego. Desde el suyo, podría haber realizado tu fantasía de ser engañado a la par que disfrutaba de una excitante aventura sexual. Tu mujer es aún nueva en esta forma de vida, así que puede que no entienda el componente mental y la dinámica emocional necesaria para hacer de la infidelidad algo psicológicamente satisfactorio para el marido engañado. Esa es la razón por la que no recomiendo a los principiantes explorar esta avanzada actividad de dominación femenina, a menos que se hayan preparado antes, comunicándose todo lo relacionado con ello y caminando paso a paso. Ella estaba preparada para hacerlo, pero es obvio que tú no lo estabas.

Quizá deberías mostrarle el texto de Ms Lilly que podrás encontrar en la sección bajo el título de infidelidad. Muestra consejos muy prácticos sobre el asunto, incluyendo lo que no debe incluirse. Creo que tu vecino debería estar fuera de esos límites si nos guiamos por sus sabias directrices.

Como no tienes la posibilidad de discutir con ella, te sugeriría que le escribieras una carta sobre tus preocupaciones, donde le hablaras honestamente acerca de tus sentimientos. Cuéntale lo bueno y lo malo de lo que te ocurre. Dile cómo te gusta lo dominante que se ha vuelto y cómo su autonomía la convierte para ti en más atractiva y sexy. Pero cuéntale también como te sientes cuando te pone los cuernos con tu vecino. Escríbele tus auténticos sentimientos y pídele que lea el texto de Ms Lilly en mi sitio web. Cómprale un regalo especial y coloca la carta en un bonito sobre que revele cuánto la quieres.

¿La hará eso cambiar de idea? Probablemente no, así que necesitas prepararte a ti mismo para esa posibilidad y para aceptar su decisión. Has contribuido a incrementar su poder, por lo que debes arrostrar las consecuencias. Todo lo que puedes hacer es darle a conocer tus sentimientos, pero después debes probarle tu sumisión aceptando su decisión, incluso aunque no te guste. Si ella decide continuar acostándose con vuestro vecino, permite que ello te lleve al “espacio de la sumisión”, y escoge la sumisión en lugar de los celos. Además, dobla tus esfuerzos para servirla y estate bien seguro de que la tratas como una Reina. Haciendo eso, ella se dará cuenta del hombre tan especial que eres y se reforzarán sus sentimientos hacia ti. Lo peor que puedes hacer es criticarla y pelearte con ella. Si lo haces corres el riesgo de perderla. Tu sedujiste su naturaleza dominante y liberaste su poder femenino, así que ahora debes entregarte a ella y aceptar su autoridad sobre ti.

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