Conociéndome mejor
José Perera
Siempre me sentí sexualmente diferente. Porque en mi interior chocaba con lo que sobre las mujeres decían otros hombres, o al menos sobre lo que decían que pensaban los otros varones, ya que no sé si en todas las ocasiones se dice la verdad en estos temas. Y cuando oía comentarios alusivos al tamaño de los senos, a los escotes, a las piernas… no podía dejar de sentirme distinto. Porque si me dieran a elegir entre un ejemplar de la revista Play Boy y otro de una “revista para mujeres”, tal como el Cosmopolitan, sin ninguna duda optaría por la segunda. Creo que nunca me ha gustado la pornografía en la acepción más tradicional de la palabra, en cambio, las imágenes fetichistas pueden tener un gran poder erótico o simplemente sensual para mí.
No se trata de un problema moral, sino de algo puramente estético, o mejor dicho, de lo que de nuestros gustos y nuestro sistema de valores expresamos a través de la estética. Recuerdo que una vez dije ante un par de personas que a mí me atraían más las mujeres vestidas que desnudas. Las risas que engendré entre los presentes me han enseñado ahora a ser más prudente; a decir lo que tenga que decir en el momento adecuado y con la gente que puede entenderme. Y creo que entre las personas que acceden a la Revista de Dominación Femenina mis “rarezas” no serán vistas como tales.
Con el tema de la penetración me sucede algo similar. Porque nunca he sentido ese deseo, al parecer irresistible, que sienten o parecen sentir o dicen que sienten otros varones. El caso es que si pude atreverme a decir en público que me gustaban más las mujeres vestidas que desnudas, lo relativo al coito era ya algo totalmente inconfesable. Y es que ya se sabe que si un hombre es hombre, implícitamente se le supone con ganas de poseer a una mujer. Entonces, ¿es que no me gustan las mujeres? No es que no me gusten; es que siento adoración por ellas. ¿Y cómo podríamos definir el síndrome de la adoración? En mi caso, si me siento atraído por una mujer, la sensación que puedo experimentar es la de un enamoramiento extremo; una atracción fuertemente romántica en la que no existe un deseo de unión carnal.
Además, la idealización que inevitablemente proyecto sobre la persona de la que me siento enamorado me lleva a no pensar en la idea de la cópula, pues ya se sabe que a las diosas no se las posee, sino que se les rinde servidumbre. No creo que se trate de una autorepresión sobre mi sexualidad, y de acuerdo a los códigos morales en los que pueda haber sido educado. Porque es más que evidente que, en nuestra sociedad, la sexualidad entendida como sinónimo de la consumación del coito tiene mejor imagen que aquella otra que se expresa a través de las prácticas de dominación femenina. Y si no tengo inconveniente en reconocer que caso con la segunda, no habría motivo, entonces, de esconder mis posibles gustos por la primera.
Y mis tendencias ¿son algo producto de la cultura o bien tienen que ver con nuestra biología? No lo sé, aunque me inclino especialmente por lo aprendido. Quizá lo importante no es tanto averiguar el origen de nuestra particular forma de amar, sino de conocerse mejor y de explotar nuestras potencialidades. Por eso, leer la Revista de Dominación Femenina significa para mí darme cuenta, en primer lugar, que no estoy tan solo; que hay muchas personas que pueden sentir lo mismo. Es cierto que los matices son incontables, porque las formas de interactuar sexualmente son infinitas. Pero, al menos, sí supongo que aquí puedo encontrar semejantes con los que, abiertamente, puedo hablar sobre estos temas.
¿Qué diferencia hay entre visitar, por una parte, las páginas en las que se anuncian las dóminas profesionales o textos de literatura erótica, y, por otro lado, aquellas que, como la Revista de Dominación Femenina, se centran más en lo teórico? Creo que lo primero es un recreo para la vista y para el libre vuelo de nuestra imaginación; nos gusta; nos excita en ocasiones; pero no nos hace reflexionar sobre nuestra condición. En cambio, los textos de la Revista de Dominación Femenina tienen una vertiente que nos lleva a la meditación sobre nuestra forma de ser, así como otra pedagógica, porque de su lectura podemos sacar ricas enseñanzas que, a la larga, nos servirán para mejorar nuestra relación con nuestra pareja. No me refiero aquí a la posibilidad de hacer esto o aquello, pues los juegos a realizar se pueden encontrar en otras páginas y en muchos manuales de sexualidad. A lo que trato de ir es a lo que como vía para autoconocerse, y por tanto mejorarse, pueden contribuir aquellas lecturas; a lo que puede servirnos para hacernos un “buen sumiso”.
Y por lo menos para mí, está claro que ser un “buen sumiso” no es sinónimo de “aguantar más latigazos”. Porque no es eso. La sumisión amorosa no es otra cosa que un vínculo desigual que se establece dentro de una pareja, y donde ambas partes se benefician –de forma diferente– de la forma en la que se desarrolla tal relación. Dentro de esa pareja, la estética, el comportamiento y los juegos que se engloban dentro del BDSM son unos recursos a utilizar como instrumentos que desencadenan la profundización de la relación amorosa; unos refuerzos que premian lo hasta el momento conseguido, y que incentivan lo que deba de venir, pero no son el objetivo en sí mismo, ni tampoco son algo del todo imprescindible.
¿Ha contribuido esta revista a que ahora sea más sumiso que antes? Yo me atrevería a decir que sí, al menos en teoría. Porque después de muchas lecturas de esta publicación y de su antecesora DominacionFemenina.net te das cuenta que lo importante es saber ponerse en el lugar de la otra persona; de pensar en cómo puedo agradarle. ¿Es una postura interesada por mi parte? Pues sí, en cierto sentido lo es. Pero se supone que en cualquier pareja existe un interés personal en la relación. Un interés sano que, se entiende, no va contra la libertad del otro. No obstante, creo que existe una gran diferencia entre el interés inmediato del sumiso que le pide o exige a su pareja dominante que le haga esto o aquello, y la otra alternativa, la del sumiso que no pretende dirigir las cosas desde abajo, sino que acata lo que ella decida. Si encontrase una mujer que tenga bien claro su rol dominante, creo que no habría lugar para cuestionar sus decisiones. Pero ¿qué hago si se trata de una mujer que nunca se ha adentrado en este mundo? Creo que a lo más que llegaría sería a decirle que me seduce muchísimo leer la Revista de Dominación Femenina. El resto tendría que venir de ella, porque yo sería el primero en sentirme incómodo si sé que mi pareja está interpretando un rol con el que no se siente identificada.
Pero centrémonos ahora en las fantasías que puedan existir dentro de mí, y en cómo han evolucionado. Si tomamos como punto de referencia lo que son las manifestaciones más comunes en las que se expresa una relación de Dominación y sumisión, me doy cuenta de que algunas de aquellas que repudiaba hace algunos años hoy las vería como perfectamente viables en mi caso. Un ejemplo es el de la dominación financiera. Porque en mis lecturas iniciales de textos sobre dominación femenina, cuando encontraba referencias sobre aquella sentía inmediatamente una profunda antipatía hacia ello. Claro está que lo asociaba con la imagen de una mujer parásita que pretende obtener beneficios económicos de una relación amorosa; con el término “solvente” que, tristemente, muchas mujeres incluyen en las páginas de contacto, como cualidad o requisito del varón ideal buscado por ellas. Y porque es evidente que a nadie le gusta que le quieran por su dinero. Pero ahora pienso que no, que cuando hablamos de dominación financiera se está suponiendo que se alude a una práctica que se hace en el seno de una pareja muy fuertemente unida por lazos afectivos. No se trata de un objetivo buscado a priori, ni de una explotación de una persona por otra, pues la dominación financiera es, simplemente, una forma de intensificar la confianza que ya existe dentro de una pareja; una vía para profundizar el vínculo amoroso.
La dominación financiera tiene exactamente el mismo valor simbólico que los juegos de bondage. Porque la persona que se deja amarrar por otra, que se queda totalmente indefensa ante quien la ata, está diciéndole con los hechos que confía ciegamente en su pareja de juegos. De igual manera, entregarle tus ingresos a tu amada es una forma de expresar tus sentimientos para con ella; de demostrarle lo que esa persona significa para ti. Además, frente al carácter fuertemente erótico que pueden tener otras escenas del mundo de la Dominación y la sumisión, está claro que la dominación financiera no conlleva excitación sexual alguna. No es de esperar que ni ella ni yo alcancemos algún tipo de placer, ni sexual, ni tampoco sensual, porque todo queda en lo meramente simbólico. No puedo ponerme en el lugar de la parte dominante. Toca a ellas, pues, decir lo que se siente siendo receptoras de aquel regalo.
No soy de los que hablan de la supremacía femenina, pues creo que tanto mujeres como varones pueden tener mucho que aportar. Pero al menos en esta ocasión sí reconoceré que una creación tan “femenina”, como es la Revista de Dominación Femenina, resulta ser notablemente superior a otras páginas, que, aunque versan sobre lo mismo, demuestran ser de orientación “masculina”, en la medida que su objetivo se queda en lo meramente lujurioso a corto plazo. Eso no es pecado, por supuesto. Pero es que lo primero es mejor; porque la posibilidad de mejorar nuestra vida de pareja es inmensamente preferible a lo que podemos conseguir de una noche loca de fin de semana con juegos sadomasoquistas.


Adrian:
Muy sincero relato José, estoy seguro que para muchos será sencillo sentirse al menos en parte identificado con tu historia y si, tus “rarezas” aquí no son tales, estas entre amigos.
Que decirte … que te entiendo, entiendo eso que se siente al saber que lo que te pasa no se lo puedes contar a nadie porque temes ser objeto de burlas y risotadas o, cuando menos, de miradas extrañas y alguno que otro interrogatorio.
Así como te ha pasado en su momento, yo también encontré este blog (ó mejor dicho, su predecesor) y me enseñó muchas cosas, en especial el por que estaba fracasando al intentar incluir juegos de D/s en mi pareja, claro, ahora lo veo tan obvio … los centraba en “mi” fantasía. Y tenía una maravillosa Mujer que acompañaba esa fantasía y la gozaba en el momento, pero eso era todo.
Pero lo mas lindo, quizás la enseñanza mas grande, fue que, en primer lugar no era un bicho raro, y en segundo, que este “mundillo” como algunos le llaman, es tan amplio ó mas que el de fuera. El “buen sumiso”, como bien apuntaste, no es el que se aguanta mas latigazos ni el que mas platos lava en treinta segundos, en definitiva es quien mejor complace a su pareja.
Coincido totalmente contigo en que lo demas son accesorios, herramientas, cuero, látigos, ataduras, son cosas que usas si quieres, si no, no. La parafernalia debe estar en función de la pareja, no la pareja en función de la parafernalia.
En lo que no coincido contigo, y creo que es una cuestión de puntos de vista nada mas, es que yo no considero que la relación sea “desigual”, al contrario, para mi es mas “igual” que antes. Y si, ambos componentes de la pareja se benefician, siempre debe ser así.
Un saludo a todos y, especialmente a José por haber compartido tan abiertamente su experiencia con nosotros.
9:00 | 1 Junio 2008
Amy:
Antes que nada decir que lo que voy a decir no entra en “guerra” con el que trae este artículo a este lugar, más que nada porque en los planteamientos propios de vida que cada uno tiene nadie tiene nada que decir. Pero como en el artículo en sí se pueden sacar ideas, de esas sí que me gustaría comentar porque me siguen generando dudas con respecto a la dominación. No entiendo muy bien porqué se supone que una relación de este tipo sólo se pueda dar entre gente que se sepa ya dentro de este círculo y que como Jose dice que no puede ser sumiso ante una mujer que no se sepa dominante antes. Creo que ante tu sentimiento de sumisión deberías comportarte como tal ante las mujeres que te atraen, más que nada porque a ellas les va a encantar este sentimiento tuyo y su expresión sean dominantes o no y es una baza a tu favor a la hora de conquistar a la mujer que quieres. Como bien dices y has aprendido aquí la sumisión no es hacer que tu dominante te ordene lo que tú de antemano quieres hacer sino servirla en aquello que sabes que la vas a agradar y hacer de su vida algo más fácil y placentera. No necesitas que una mujer te de las órdenes precisas de lo que ella considera que le hará la vida más fácil, a medida que conocemos a nuestra pareja vamos aprendiendo cuáles son sus gustos, sus fantasías, sus deseos. A no ser que claro, alguien anda en vavia cuando el otro habla. Quiero decir que una manera de servir es también averiguar, sacar de entre las conversaciones, cuáles son aquellas cosas y situaciones que a los demás hacen felices. Y convirtiéndolas en realidad después en cierta manera servimos a que sus vidas sean mejores. Estas cosas refuerzan la situación de dominación de la relación a la persona que se siente agasajada con tu atención y sepa expresamente que es dominante o no, las consecuencias son las mismas, en definitiva llevan las riendas y sus vidas son un poquito mejor gracias a la persona que está a su lado.
Lo mismo me equivoco pero creo que tiene mucho sentido lo que acabo de decir.
11:48 | 1 Junio 2008
Pepe:
Opino como Amy, no es preciso que la mujer haya descubierto su lado dominante con anterioridad. En un principio, es habitual que una mujer que no conozca este aspectos se sienta un poco perdida, pero poco a poco, cuando se va haciendo con los mandos, por mucho que tú intentes dirigir desde abajo y demás, ya no puedes… Es ella quien manda.
La inmensa mayoría de las mujeres de hoy en día tienen un inmenso potencial de dominación, y ese temor típico que tenemos en principio de que ella se deja llevar y nosotros en realidad controlamos es sólo un temor nuestro; ellas, en el inicio, están encantadas y sorprendidas; cuando ya saben de qué va esto, encantadísimas… y deliciosamente tiranas.
13:03 | 1 Junio 2008
ivan77:
Y siguen siendo los sumisos los que las inician, los que las presionan, los que las dirigen “desde abajo”, los que al fin y al cabo dominan la relación. Y ellas, como siempre, tienen que adaptar sus gustos sexuales a las del varón, nuevamente contorsionar su sexualidad femenina, dúctil y maleable como ninguna, para aprender a disfrutar de lo que a él le hace disfrutar, para aprender a excitarse con lo que a él le excita.
Esto es lo que más me desanima del FemDom, que en ocasiones uno presiente que no es más que un sarcasmo, una charada, una ironía promocionada por el patriarcado de toda la vida.
Y esto del FemDom, por mucho que Ana Serantes se empeñe en convencernos de que es un síntoma de los tiempos modernos y de la liberación de la mujer, es en realidad tan antiguo como humanidad.
No busquéis razones sociológicas para explicar el FemDom. La única razón nos la da la psicología evolutiva:
El sumiso quiere regresar a un estado emocional parecido al de su infancia, etapa en la que se forjaron sus modelos afectivos y sexuales, sometido a la autoridad femenina que representa la figura materna.
Tan simple como eso. La sociología no es la clave para explicar el FemDom. No es la clave.
7:16 | 2 Junio 2008
Amy:
Es curioso ivan que no creas que existan mujeres dominantes sin necesidad de adaptarse a los gustos de ningún hombre. Más que nada porque las corrientes culturales no provienen de la imaginación de nadie que pretende poner de moda tal o cual cosa sino que responden simplemente a la observación misma de una realidad que va asentándose y en determinado momento es tan destacable que bien merece un sitio y un nombre para poder referirnos a ello. Mujeres dominantes han existido siempre en el mundo machista, es más gracias a ellas se inició una revolución feminista que ha trascendido tanto que ahora mismo podemos llegar a decir que gozamos de cierta igualdad jurídica (que es de lo que se trata, no de ser iguales). Pero más allá de la mujer dominante por excelencia, aquella con la suficiente capacidad para arrastrar la voluntad de los que les rodean, siempre han existido otras mujeres que hacían de su capa un sayo al igual que muchos sumisos pretenden la dominación desde abajo. Este mundo nuestro ha estado repleto de amas de casa que recibían integramente el sueldo de su marido y administraban ellas solitas su hogar sin que por ello el prestigio del hombre quedara manchado. Mujeres aparentemente “débiles” que sabían muy bien qué tecla tocar y cómo hablar para que su voluntad se hiciera aunque el hombre no tuviera ni idea de que él no era quien tenía la autoridad. Las mujeres contamos con una ventaja que nos ha dado la naturaleza y es que el instinto sexual del hombre es visual y que el nuestro por muy visual que sea está “educado”. Y os debemos esa educación a vosotros, los hombres, la educación da serenidad y racionalidad a lo que podría ser expontaneidad e incontrolable.
No sé si fuiste tú u otro comentarista el que decía que se volvería al machismo bien por otra guerra mundial o cualquier otra catástrofe. Da igual que se vuelva o no se vuelva, la cuestión es que la privación de libertad volvería a hacer que las mujeres dominantes se volvieran a oponer a la sociedad y volveríamos a reivindicar la posición que merece todo ser humano y que no es la servidumbre generalizada para un sexo y estatalizada. Ese comentarista dijo (me parece que fuiste tú) dijo que la situación de la mujer había empeorado y que por ello muchas querían que la situación volviese a ser la de antes. Voy a hacer una comparación, salvando las distancias, que posiblemente escandalizará, pero que tiene mucho que ver con el sentimiento de libertad y ese otro que hace añorar situaciones de cautiverio pasadas. Cuando se abolió la esclavitud y una vez terminada la guerra de secesión, muchos negros creían que la situación que ahora tenían era peor, más trabajo y menos remuneración, muchos deseaban seguir dependiendo del amo del sur olvidando los maltratos y abusos, y recordando que por lo menos tenían cobijo y comida. Sin embargo y aunque siguen habiendo otras formas de esclavitud y venta de personas humanas, ese sentimiento de desnudez ante la libertad terminó por eliminarse de la mente de los negros y de los blancos, ahora hay racismo, pero socialmente ya no se puede relacionar el color negro de la piel con la esclavitud. Por lo que no creo que pueda haber vuelta atrás en nuestra consideración social y jurídica, posiblemente ahora se desarrollarán personalidades donde habrá mujeres que sigan manteniendo roles sumisos dentro de su relación de pareja y mujeres que dejarán salir ese carácter fuerte sin tener que esconderlo detrás de la puerta de tu casa donde nadie te ve. Pero jurídicamente se acabaron las servidumbres y la libertad una vez conseguida es complicada de quebrantarla, pero si así fuera junto con el instinto de supervivencia tenemos el de la lucha por la libertad y esos instintos son complicados de “educar”.
10:06 | 2 Junio 2008
ivan77:
Completamente de acuerdo en tu reflexión sobre el miedo a la libertad. Sólo discrepo en un par de puntos del principio:
1. Estoy seguro de que existen mujeres dominantes. El problema es que he leído demasiadas biografías de mujeres dominantes donde relatan que empezaron a “descubrir” su lado dominante a raíz de una petición de su novio o marido. Por lo tanto, no parece que dominar a la pareja sea en origen una necesidad sexual femenina sino que es más bien una necesidad sexual masculina a la que la mujer se adapta.
2. Las feministas no tienen por qué ser mujeres dominantes, ni las mujeres dominantes tienen por qué ser feministas!
11:15 | 2 Junio 2008
Amy:
En el punto dos tienes toda la razón del mundo ( y seguramente en el uno también) pero coincidirás conmigo que ser dominante es la capacidad de hacer valer tu voluntad. El mundo ha necesitado de muchas mujeres feministas que supieran hacer valer su voluntad para llegar a la situación que tenemos ahora.
11:33 | 2 Junio 2008
j:
Estoy contigo Ivan77 y creo haberlo escrito ya aquí: la sociología no es el fuerte del Femdom ni de este blog.
Una cosa es comentar amigablemente circunstancias excitantes y enriquecedoras de dominio y sumisión, de deseo y fantasia, y otra muy distinta entrar en debates ontológicos poniendo etiquetas a las especies: lo de nuestro “estilo de vida” que suele decir Ana, o lo de “mis tendencias” que dice José Perera, chirrían un montón: ¿cuándo? ¿cómo? ¿toda tu vida se reduce a un momento? ¿no hay evolución en tu vida? ¿no es la libertad y la apertura nuestra categoría fundamental? ¿no modificamos nuestra percepción a medida que acumulamos experiencias?. Y si chirrían en lo particular, ya no digamos cuando con ellas se quieren inducir modelos sociológicos.
A pesar del gran nivel de las ponencias y de la buenísima voluntad de todos los escribientes (empezando por la anfitriona), creo que el tema se nos escapa.
Y ahora permitidme una broma para aligerarnos de la teoría o de la duda: como nos cojan los abogados de la ministrilla esa de Igualdad que ha puesto Zapatiesto nos van a dar una buena por hablar de estas cosas, ja ja ja ja ja.
12:53 | 2 Junio 2008
Kratos:
Muy bueno Jose, me he sentido muy identificado con lo escrito. Como siempre que pasan estas cosas me alegra un monton que haya mas gente como yo.
Es una pena que no haya mas dominacion de la que nos gusta, a mi simplemente una chica vestida de calle o con traje de fiesta ejerciendo la dominacion verbal y fisica me excita muchisimo y no entiendo porque en las paginas femdom mas comerciales van casi desnudas, me imagino que dentro del femdom hay muchos tipos de gusto pero hecho de menos algo mas sencillo, la dominacion es algo mental y mas relacionado con la sumision que con el fisico. Vale que te fustiguen y te den patadas y que lo hagan con toda su fuerza pero al decimo ya no se le ve tanto la gracia, y ni hablar de aquellas cosas horribles de agujas y demas que siempre alejan a la mayoria de la gente.
Hablando de dominacion verbal una pena que no haya mas en español al final vamos a tener que aprender ruso jejeje
En el otro tema social por el que andais no me meto, comparto con Amy lo que dice de que someterse es hacer lo que tu Diosa desea aunque tambien necesitamos ser correspondidos y humillados para seguir con esa pauta, creo que lo comento muy bien Ana hace unos pocos post. La dominacion es en gran parte una forma de sexualidad y tu eres sumiso pero si no eres correspondido con denegacion o sexo al tiempo vas perdiendo dedicacion hasta que acabas por hacerte un vaguete jejeje,
Primera ley del universo todo tiende al caos.
20:38 | 2 Junio 2008
lam:
Muy interesante el artículo biográfico de José.
Igualmente, Estimada Ana, me he pasado mas que nada para invitarte, cuando te apetezca, a conocer mi Blog de videos Femdom (mas de 100) y otros. Es muy sencillo. Espero te guste.
Repito el enlace: lam100.blogspot.com
Un saludo cordial.
20:38 | 2 Junio 2008
Juan (pepa):
En relación a lo que dice Ivan77 de que existen mujeres dominantes, pero sobre todo despues de peticiones de que lo sean de su novio o marido quisiera decir que no estoy de acuerdo que eso sea general. Habrá seguro mujeres que hayan evolucionado asi, pero creo que para que esa mujer acepte esa idea en esa mujer tiene que haber una base que la acepte, una predisposicion, no creo que esas mujeres hayan asumido tan alegremente un rol en principio tan distinto a su forma de ser, para asumir ese rol creo que ellas tenían ya una personalidad que las hiciera asumirlo. Además, y sin querer sacar conclusiones sociológicas, y viendo a mi alrededor veo muchas mujeres que dominan en sus parejas y matrimonios, he visto jefes muy gallitos en el trabajo y muy corderitos con sus esposas, amigos en los que se hace lo que decide ella, de forma sivilina, y seguro que en su pareja sin que se haya establecido una relación explicita de dominación femenina, pero en realidad es ella la que manda en esa pareja, la que decide donde ir de vacaciones, qué muebles comprar, a qué colegio llevar a los niños… con lo que creo que la mujer, en general, es más mandona que el hombre, y lo que se hace en parejas que asumen la domionación femenina como base de su relación es clarificar que es así. Como anécdota y para acabar decir que una vez fui a hacer una gestión al banco, estabamos allí 5 hombres, uno de nosotros dijo que de vacaciones se iba al pueblo de su mujer, otro dijo que también, y así los 5 cinco dijimos que nos ibamos al pueblo de nuestras mujeres, y cmo resumen dijo uno que cuando nos casamos dejamos de tener pueblo los hombres.
12:05 | 3 Junio 2008
ivan77:
Estas anécdotas que cuentas Juan no demuestran dominación femenina alguna.
Los hombres van de vacaciones al pueblo de la mujer. Es porque la mujer suele ser el eje vertebrador de la familia y quien se encarga de mantener vivas las relaciones entre los miembros de la familia. Los hombres no se preocupan tanto por mantener los vínculos con la familia. Pongo un ejemplo: desde que murió mi abuela hace un par de años, no he vuelto a ver a mis primos. Si los veía cada año era gracias a la comida que organizaba mi abuela el día de su santo.
Y en relación a que las mujeres deciden el colegio de los niños, los muebles, etc. Claro, porque de los hijos se suele responsabilizar más la madre, así como del mobiliario del hogar. Pero a la hora de los gastos extraordinarios (automóvil, bienes inmuebles) a ver quién tiene la última palabra, a ver quién tiene la opinión con más peso. El hombre, ya te lo digo yo.
14:06 | 3 Junio 2008
Juan (pepa):
Respondiendo a ivan77, el que las mujeres sean las que se ocupan de los hijos, mobiliario,… indica que se ocupan de los temas el dia a dia mucho más que los hombre, y para mi es signo de su superioridad sobre los hombres, ya que ellas se ocupan de esas cosas que son importantes, de que haya comida, que esté limpia la ropa, que vayan a un buen colegio… y conozco muchos casos en los que si todo esto hubiera dependido del hombre, esa familia habria ido al garete hace tiempo. Solo hay que ver los datos que continuamente salen de las mujeres que tiene doble jornada, la del trabajo fuera de casa y el trabajo dentro de casa, hay que reconocer que ellas han avanzado mucho en estos años, y que el hombre no. Por eso asumo mi condicion de sumiso, para intentar mejorar, y asumo que ellas saben llevar mejor las riendas que nosotros.
Y de las compras extraordinarias no comparto lo que dices, ya que es cierto que hasta ahora las mujeres han delegado en el hombre los asuntos del coche, pero poco a poco van familiarizándose con estos temas, y aunque no entienden de potencias, de bujias y de caballos de vapor, pero creo que se van preocupando por ir sabiendo cada vez mas si un coche es bueno o no, de si es bonito, de si tal o cual marca tienen buenos motores, y solo hay que ver que la publicidad de coches va dedicando cada vez más anuncios a la mujer. Y de los pisos igual, si la mujer no tiene interés en que sea en tal o cual zona, pues no se tendra en cuenta su oopinion, pero estoy seguro que si ella quiere una zona en concreto al final logrará que sea en esa zona en la mayoría de los casos.
14:40 | 3 Junio 2008
Adrian:
El que las mujeres se ocupen mas de los hijos no es prueba de nada en lo absoluto, mucho menos de una presunta superioridad del género.
Tampoco se de donde sale el razonamiento de que las mujeres eligen el colegio de los niños, el lugar de vacaciones, etc … en tanto que el hombre decide sobre viviendas y automóviles, si vamos a ponernos a enumerar lo que “se suele hacer” en base a pequeños casos puntuales, estamos discutiendo hasta el año que viene.
En casa, decisiones trascendentales como a que colegio se envia a los chicos, que auto compramos, a que casa nos mudamos, se toman entre ambos y nada se hace hasta que existe un acuerdo pleno. Ahora si, si llego a casa y mi mujer me dice “compré un mueble nuevo para la piecita de atrás”, francamente no lo vivo como un acto de dominación, no me siento mas sumiso por haber sido consultado, ni creo que lo haya hecho en uso de sus facultades superiores.
A lo que voy es a que en las parejas hay de todo, he conocido tipos realmente “calzonudos” pero que a la vez dificulto que hayan sabido siquiera que esto de la DF existe, he conocido tipos mas malos que el ruso de Rocky 4 que quizás en la cama se pongan pantys y se dejen azotar y he conocido cientos de casos “en el medio”.
No creo que a todos se les pueda medir con la misma vara y si, quizas haya hombres que le plantean a su esposa sus deseos de sumisión y esta los complace sin creerse el rol, tan solo para darles gusto, quizas estos hombres sientan que son reales sumisos y en el fondo se les esté sometiendo como ellos quieren, a medida. De la misma manera, habrá mujeres que realmente son dominantes en la vida y en la cama y son sus maridos quienes le dan el gusto.
Lo que en definitiva quiero decir, es que me da la sensación de que a poco se llega generalizando, nada es del todo blanco y nada es del todo negro.
Saludos a todos.
4:52 | 4 Junio 2008
lam:
Sobre la dominación financiera recuerdo haber leído hace algunos años un artículo que se refería a una secta de mujeres supuestamente dominantes que exigían a sus esclavos que les entregasen todas sus pertenencias (comenzando por el total de su salario mensual y terminando por sus propiedades inmobiliarias).
Creo que en esta forma de sometimiento sí puede existir un claro componente erótico: a muchos hombres les excita “perderlo todo” ya sea en la drogadicción, el juego, o al verse expoliados por una mujer, por una secta o, en este caso, por una secta de mujeres.
Me interesa, por otra parte, lo que dice José Perera (es tu nombre y apellido real?) sobre su falta de deseo de mantener relaciones sexuales con una mujer: creo que si José carece totalmente de deseos sexuales normales puede ser debido a alguna enfermedad física o mental. Pero, aunque infrecuente, también es posible que su forma de vivir interiormente la sexualidad sea totalmente sublimada, como ocurre en algunas personas muy religiosas.
3:28 | 30 Junio 2008
José Perera:
Hola Iam.
Me preguntas si José Perera es mi nombre y apellido real. La respuesta es sí. Y digo yo ahora, ¿por qué me preguntas eso? ¿Intuyes alguna especial patología en que yo firme con mi nombre verdadero?
Dices luego lo siguiente: “si José carece totalmente de deseos sexuales normales puede ser debido a alguna enfermedad física o mental”. Ja, ja, ja… Mira Iam, he de entender que si lo mío no son “deseos sexuales normales” es porque deben ser algo así como “deseos sexuales anormales”… Y yo pensando que eso de describir lo mío como “aberraciones” y “perversiones” era cosa de los psiquiatras de hace 40 años…
El otro día una persona -que no voy a nombrar, para no echar más leña al fuego- me vino a decir que además de misógino yo debía ser del PP. Ahora resulta que hay quien encima quiere meterme a cura!! Lo digo por eso de que lo mío puede ser propio de esas “personas muy religiosas”. Así que a confesarse otra vez para que no me malinterpreten. Soy ateo. No creo en Dios. No creo en la resurrección de los muertos. No creo en la vida eterna. No soy seguidor de religiones de sustitución, ni budista ni del New age, y tampoco creo en el zodiaco. Eso sí, si tuviera que elegir entre Dios y el Diablo me quedaría con el segundo, porque la historia me dice que en nombre de Dios se ha matado, robado y asesinado en modo infinitamente más grande que en nombre del Diablo… Satán, en cambio, es la personificación de nuestra rebelión contra la castración de lo mejor que llevamos dentro; de nuestra capacidad de liberarnos a través del juego de los sentidos, del amor y del erotismo… No es extraño, por eso, que todos los tiranos de todos los tiempos hayan temido a Satán, el mayor de los transgresores y subvertidores del orden vigente que haya existido.
Un saludo.
José Perera
17:22 | 30 Junio 2008
lam:
José, lamento haberte molestado, sinceramente. Pero fíjate lo que he escrito al referirme a tu falta de deseo sexual: “es posible que su forma de vivir interiormente la sexualidad sea totalmente sublimada, como ocurre en algunas personas muy religiosas.” Me refiero a un capacidad muy especial para sublimar el deseo que conocemos en el caso de personas muy religiosas. No digo con ello que tu seas religioso.
Al referirme a la posibilidad de que sufrieses una enfermedad física o mental solo intentaba expresar que lo mas habitual cuando no se tienen deseos sexuales es que se padezcan ciertas enfermedades físicas o psícológicas. No es que afirmara que tu, en concreto, tuvieses esta o aquella enfermedad.
Sobre la pregunta acerca de tu nombre te la he hecho pues me sorprende que en un foro sobre Dominación Femenina un hombre sumiso use su nombre y apellido verdadero, sencillamente, porque es algo totalmente infrecuente. Pero la misma pregunta podría hacérsela a la dueña de este blog. Supongo que eres, en este sentido, valiente y que ha de ser tu manera de “salir del armario”.
Por otra parte, me parece interesante tu teoría acerca de que Satán “es la personificación de nuestra rebelión contra la castración de lo mejor que llevamos dentro.” Aunque no se si estoy de acuerdo. Un saludo cordial.
18:51 | 30 Junio 2008
José Perera:
Iam. No me habías molestado. Yo sólo he tratado de replicar a lo que tú decías, pero sin ningún sentimiento de hostilidad hacia ti. Sigo pensando que es la vía de comunicación utilizada (un texto por internet), donde no podemos vernos cara a cara, lo que da lugar a frecuentes malentendidos, pues podemos percibir como agresiones lo que realmente no lo son.
En cuanto a tus recelos para con Satán es comprensible que los tengas, pues hemos sido educados en la idea de que él era el “malo” de la película. Si Satán bajase a la Tierra harían con él lo mismo que hicieron con Cristo, pero aplicándole la ley antiterrorista…
Un saludo.
José Perera
19:27 | 30 Junio 2008
lam:
Me alegra José que lo veas así, estoy de acuerdo en que al no estar frente a frente podemos ser quizás mas suspicaces y tender a interpretaciones pero creo que posiblemente he utilizado algunas palabras con cierto descuido, pues puede “sonar fuerte” cuando he dicho aquello de la “enfermedad física o mental”.
Pero me refería a que, en ocasiones, mas vale consultar a un médico y lo decía con buena intención. Es que he conocido, por una parte, casos de personas, de mujeres, con anorgasmia por motivos psicológicos (pero a los hombres puede ocurrirnos). Y también el de un amigo al que le fue descubierta y diagnosticada diabetes debido a su casi total falta de deseo sexual.
En cuanto a satán… no creo que sea “el malo” sino la síntesis y representación de la maldad. Hay quien no cree ni en Dios ni en el diablo. Hay quien cree en Dios pero no en el diablo. Y hay quien no cree en Dios pero si en el diablo.
Y hay quien quiere reivindicar la figura de satán e invertir los términos: Dios sería el malo y satán el bueno. (supongo que en la variedad está el gusto). Saludos.
2:52 | 1 Julio 2008