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	<title>Comentarios en: Consideraciones sobre el uso del látigo en una relación de D/s</title>
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	<link>http://anaserantes.com/2008/consideraciones-sobre-el-uso-del-latigo/</link>
	<description>Diario de una dominante</description>
	<lastBuildDate>Fri, 02 Oct 2009 10:38:01 +0000</lastBuildDate>
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		<title>Por: EXCLAVO2008</title>
		<link>http://anaserantes.com/2008/consideraciones-sobre-el-uso-del-latigo/comment-page-1/#comment-3648</link>
		<dc:creator>EXCLAVO2008</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 06 Aug 2009 16:28:02 +0000</pubDate>
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		<description>mi AMA si es de las que le gusta utilizar el LATIGO dice que eso la excita mucho y la ayuda a desestresarse, en algunas ocaciones cuando llega cansada por el trafico o tuvo una tarde pesada en su oficina suele azotarme solo por el placer que le produce el desestresarse de esta manera esto lo comenzo a hacer al leer un articulo de esta pagina y decidio poner en practica esta recomendacion cuando lo hace por estres me avisa que lo esta haciendo para relajarse y no es tan severa, cuando lo hace para castigar alguna falta cometida por mi tambiem me lo indica y en estas ocasiones si me deja todo marcado para que recuerde el error cometido y no vuelva a suceder, otra oportunidad de usar el latigo es cuando esta reunida con sus amigas pero solo me azota ella para humillarme delante de sus amigas y dejar claro quien es la que manda en la relacion y quien el que obedece y debe complacer a su AMA en todo lo que ordene.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>mi AMA si es de las que le gusta utilizar el LATIGO dice que eso la excita mucho y la ayuda a desestresarse, en algunas ocaciones cuando llega cansada por el trafico o tuvo una tarde pesada en su oficina suele azotarme solo por el placer que le produce el desestresarse de esta manera esto lo comenzo a hacer al leer un articulo de esta pagina y decidio poner en practica esta recomendacion cuando lo hace por estres me avisa que lo esta haciendo para relajarse y no es tan severa, cuando lo hace para castigar alguna falta cometida por mi tambiem me lo indica y en estas ocasiones si me deja todo marcado para que recuerde el error cometido y no vuelva a suceder, otra oportunidad de usar el latigo es cuando esta reunida con sus amigas pero solo me azota ella para humillarme delante de sus amigas y dejar claro quien es la que manda en la relacion y quien el que obedece y debe complacer a su AMA en todo lo que ordene.</p>
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		<title>Por: Dómina Norma</title>
		<link>http://anaserantes.com/2008/consideraciones-sobre-el-uso-del-latigo/comment-page-1/#comment-3646</link>
		<dc:creator>Dómina Norma</dc:creator>
		<pubDate>Wed, 05 Aug 2009 21:44:06 +0000</pubDate>
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		<description>El látigo es uno de los símbolos más importantes y característicos de la dominación femenina. Sin embargo su uso es posiblemente algo en lo que se debe poner gran cuidado porque es un instrumento que puede infringir daños graves al flagelado. Por mi parte prefiero dejarlo para las sesiones de más severo castigo para faltas muy graves.
Utilizo con mayor frecuencia correas de cuero o latiguillos de estilo indígena con dos o tres correas, reglas de madera, varas de mimbre y otras, alguna fusta y mis propias sandalias.
Todos estos instrumentos de corrección son para mí un deleite difícil de describir y puedo alcanzar varios orgasmos mientras los descargo sobre mis adoradores.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>El látigo es uno de los símbolos más importantes y característicos de la dominación femenina. Sin embargo su uso es posiblemente algo en lo que se debe poner gran cuidado porque es un instrumento que puede infringir daños graves al flagelado. Por mi parte prefiero dejarlo para las sesiones de más severo castigo para faltas muy graves.<br />
Utilizo con mayor frecuencia correas de cuero o latiguillos de estilo indígena con dos o tres correas, reglas de madera, varas de mimbre y otras, alguna fusta y mis propias sandalias.<br />
Todos estos instrumentos de corrección son para mí un deleite difícil de describir y puedo alcanzar varios orgasmos mientras los descargo sobre mis adoradores.</p>
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	<item>
		<title>Por: Cyrano</title>
		<link>http://anaserantes.com/2008/consideraciones-sobre-el-uso-del-latigo/comment-page-1/#comment-3627</link>
		<dc:creator>Cyrano</dc:creator>
		<pubDate>Wed, 29 Jul 2009 00:01:42 +0000</pubDate>
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		<description>La Sra Silvia López Puenzo aborda con mucho realismo un tema medular de las prácticas que giran alrededor de la dominación femenina, como lo es la disciplina, y aborda diversos usos de la misma en la relación con su esclavo, teniendo incluso la sinceridad de presentarlo también como fuente de placer para la dómina, no siempre necesariamente sádica, o totalmente sádica al menos, como comenta Ana.
Estoy esforzándome por ser lo más claro y correcto para así estar al nivel de lo que se ha escrito en ésta página y por ello debo dejar mis bromas para otra oportunidad.
Agradezco a Silvia lo que nos cuenta y a Ana por lo mucho que nos aclara, sobretodo en lo que respecta a la distinta percepción de la realidad que tiene la mujer respecto del hombre, algo q</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>La Sra Silvia López Puenzo aborda con mucho realismo un tema medular de las prácticas que giran alrededor de la dominación femenina, como lo es la disciplina, y aborda diversos usos de la misma en la relación con su esclavo, teniendo incluso la sinceridad de presentarlo también como fuente de placer para la dómina, no siempre necesariamente sádica, o totalmente sádica al menos, como comenta Ana.<br />
Estoy esforzándome por ser lo más claro y correcto para así estar al nivel de lo que se ha escrito en ésta página y por ello debo dejar mis bromas para otra oportunidad.<br />
Agradezco a Silvia lo que nos cuenta y a Ana por lo mucho que nos aclara, sobretodo en lo que respecta a la distinta percepción de la realidad que tiene la mujer respecto del hombre, algo q</p>
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		<title>Por: Paulo</title>
		<link>http://anaserantes.com/2008/consideraciones-sobre-el-uso-del-latigo/comment-page-1/#comment-3351</link>
		<dc:creator>Paulo</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 04 May 2009 20:28:24 +0000</pubDate>
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		<description>En gran medida opino como Juan Lanas, en tanto que de la clase magistral se desprende que al pobre Bernardo, lo único que le falta es comerse las heces de su ama, mientras esta lo azota con la mayor indiferencia, salvo que esto último le cause tedio y lo delegue en alguna lesbiana disponible.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>En gran medida opino como Juan Lanas, en tanto que de la clase magistral se desprende que al pobre Bernardo, lo único que le falta es comerse las heces de su ama, mientras esta lo azota con la mayor indiferencia, salvo que esto último le cause tedio y lo delegue en alguna lesbiana disponible.</p>
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		<title>Por: alfonso</title>
		<link>http://anaserantes.com/2008/consideraciones-sobre-el-uso-del-latigo/comment-page-1/#comment-3340</link>
		<dc:creator>alfonso</dc:creator>
		<pubDate>Fri, 01 May 2009 23:37:01 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://anaserantes.com/?p=202#comment-3340</guid>
		<description>Estimada Silvia, escribo unas cosas esperando que te des cuenta de lo que publicaste, y por supuesto no te enfades, pues no es un ataque a tu gusto por la dominación femenina en el estilo que practicas, sino un mero comentario.
Para empezar, deberías saber discernir entre sumiso y esclavo, que pese a parecer lo mismo, es completamente diferente. El esclavo, es el hombre que se entrega sin condiciones a su ama, para que le use a su antojo. Pero el sumiso, la palabra lo dice, es un hombre dócil y sometido a su dómina, para la exceticiòn mutua en la relación, siempre con la dominación de esta, pero respetando unos límites previamente pactados, -no necesariamente tienen que estar escrito-.
Otro error tuyo, es que en un momento de tu carta, dijíste que no quisieras que te considerasen una sádica, pero con perlas como estas... &quot;que disfrutas azotando a tu sumiso&quot;, &quot;que antes de tomar un baño relajante, prueben a azotar al sumiso&quot;, &quot;que se le puede azotar con la hebilla del cinturón&quot; entre otras lindezas, dime a mí, si eso no es sadismo, ¿que es?
Mira, estoy totalmente de acuerdo contigo en que trates así a tu esclavo, porque en la dominación femenina, como en todos los ámbitos de la vida, hay niveles.
Tú si eres sádica, que por otro lado, no es nada malo siempre que haya consenso, lo único que en esta página se mezcla la sumisión con la esclavitud, y algunas personas pueden llegar a horrorizarse al leer ciertas cosas. Tampoco es como dice el amigo Juan Lanas, si tu esclavo Bernardo acepta todo eso, es porque te quiere, y él también disfruta de ese sometimiento tan duro. Tienes que reconocer que eres sádica, igual que hay sadomasoquistas, que es lo mismo pero a la inversa. Utilizamos el lenguaje muy mal, pues hay quien dice que le va el sado, cuando lo que realmente quieren decir, es que les gusta la dominación femenina. Un masoquista es aquel que le gusta ser humillado, sometido, castigado, etc... pero dentro de un límite. Sin embargo, un sadomasoquista, es el mismo indivíduo pero que en sus preferencias de sumisión, añaden el sadísmo para sí mismo.
En definitiva, ser sádica, o ser sadomasoquista, no es malo, simplemente que la dómina sádica necesita un sadomasoquista, y la dómina &quot;normal&quot; necesita un sumiso.
Yo soy sumiso; y mi ex novia me dominaba, me humillaba, me castigaba y me sometía, y sin embargo por la calle eramos como las demás parejas, nos besábamos y jugabamos normalmente, pero en vez de decirla que le iba a hacer esto o lo otro, la decía que si la gustaría castigarme, y ella me decía que me iba a domar.
Recuerdo que fuí un día a Toledo aposta, y la compré un látigo de cerca de dos metros como el que describe Silvia, pero nunca me dejó marcas, pues cuando me azotaba solo me picaba y me dolía un poco, que era lo que le excitaba a ella y a mí.
En definitiva Silvia, no te lo tomes como una agresión verval, y sigue sometiendo a tu esclavo como desees, para eso es tu esclavo, y no significa que no le quieras.
Un saludo.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Estimada Silvia, escribo unas cosas esperando que te des cuenta de lo que publicaste, y por supuesto no te enfades, pues no es un ataque a tu gusto por la dominación femenina en el estilo que practicas, sino un mero comentario.<br />
Para empezar, deberías saber discernir entre sumiso y esclavo, que pese a parecer lo mismo, es completamente diferente. El esclavo, es el hombre que se entrega sin condiciones a su ama, para que le use a su antojo. Pero el sumiso, la palabra lo dice, es un hombre dócil y sometido a su dómina, para la exceticiòn mutua en la relación, siempre con la dominación de esta, pero respetando unos límites previamente pactados, -no necesariamente tienen que estar escrito-.<br />
Otro error tuyo, es que en un momento de tu carta, dijíste que no quisieras que te considerasen una sádica, pero con perlas como estas&#8230; &#8220;que disfrutas azotando a tu sumiso&#8221;, &#8220;que antes de tomar un baño relajante, prueben a azotar al sumiso&#8221;, &#8220;que se le puede azotar con la hebilla del cinturón&#8221; entre otras lindezas, dime a mí, si eso no es sadismo, ¿que es?<br />
Mira, estoy totalmente de acuerdo contigo en que trates así a tu esclavo, porque en la dominación femenina, como en todos los ámbitos de la vida, hay niveles.<br />
Tú si eres sádica, que por otro lado, no es nada malo siempre que haya consenso, lo único que en esta página se mezcla la sumisión con la esclavitud, y algunas personas pueden llegar a horrorizarse al leer ciertas cosas. Tampoco es como dice el amigo Juan Lanas, si tu esclavo Bernardo acepta todo eso, es porque te quiere, y él también disfruta de ese sometimiento tan duro. Tienes que reconocer que eres sádica, igual que hay sadomasoquistas, que es lo mismo pero a la inversa. Utilizamos el lenguaje muy mal, pues hay quien dice que le va el sado, cuando lo que realmente quieren decir, es que les gusta la dominación femenina. Un masoquista es aquel que le gusta ser humillado, sometido, castigado, etc&#8230; pero dentro de un límite. Sin embargo, un sadomasoquista, es el mismo indivíduo pero que en sus preferencias de sumisión, añaden el sadísmo para sí mismo.<br />
En definitiva, ser sádica, o ser sadomasoquista, no es malo, simplemente que la dómina sádica necesita un sadomasoquista, y la dómina &#8220;normal&#8221; necesita un sumiso.<br />
Yo soy sumiso; y mi ex novia me dominaba, me humillaba, me castigaba y me sometía, y sin embargo por la calle eramos como las demás parejas, nos besábamos y jugabamos normalmente, pero en vez de decirla que le iba a hacer esto o lo otro, la decía que si la gustaría castigarme, y ella me decía que me iba a domar.<br />
Recuerdo que fuí un día a Toledo aposta, y la compré un látigo de cerca de dos metros como el que describe Silvia, pero nunca me dejó marcas, pues cuando me azotaba solo me picaba y me dolía un poco, que era lo que le excitaba a ella y a mí.<br />
En definitiva Silvia, no te lo tomes como una agresión verval, y sigue sometiendo a tu esclavo como desees, para eso es tu esclavo, y no significa que no le quieras.<br />
Un saludo.</p>
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	<item>
		<title>Por: Alberto</title>
		<link>http://anaserantes.com/2008/consideraciones-sobre-el-uso-del-latigo/comment-page-1/#comment-2474</link>
		<dc:creator>Alberto</dc:creator>
		<pubDate>Fri, 14 Nov 2008 16:02:41 +0000</pubDate>
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		<description>Uso del látigo en sesión.

El látigo es probablemente uno de los accesorios menos usado en la realidad de las prácticas bdsm, pero también uno de los más “deseados”. Voy a tratar de dar en esta aportación algunas breves indicaciones, que sirvan como base de experimentación a quien lo desee.

En primer lugar, la dicotomía entre ese “deseo” y la ausencia de realidad, tiene principalmente tres causas:

• Dificultad en su compra y/o confección. Las fustas se encuentran en cualquier tienda de deportes de una pequeña ciudad, incluso en muchas tiendas rurales, a un precio bastante asequible. En sex-shops, se encuentran siempre algún que otro modelo –eso sí, mucho más caro y con “adornos” de dudoso estilo, aunque simpáticos a veces. Los canes son bastante fáciles de confeccionar: basta con dar una vuelta por un bosque mediterráneo durante un par de horas. Y los floggers, menos conocidos, pueden adquirirse en sex-shops de cierto nivel o confeccionarse si se tienen ciertos conocimientos mínimos del articulo en sí y del manejo de cuero.

Pero el látigo es sumamente complejo de confeccionar, para que adquiera la elasticidad y propiedades adecuadas, estando eso sólo al alcance de quienes conocen el uso del cuero al menos a nivel de hobby avanzado. Y su compra no es sencilla, es prácticamente inexistente en sex-shops, y aunque hay comercios especializados, no son fácilmente accesibles: accesorios para hípica y adiestramiento, elementos para profesionales del circo, etcétera. En Madrid, en la Ribera de Curtidores se pueden adquirir de máxima calidad a un precio razonable.

• Dificultad en su uso correcto: una cane o una fusta, dejando al margen su forma y materiales (que tienen sin duda mucha importancia) son relativamente sencillos de usar: pronto se aprende a relacionar impulso del brazo y potencia del golpe, con el efecto causado de forma casi proporcional. Se puede precisar el lugar donde se efectúa el golpe, y los efectos son predecibles tras una corta experiencia. Cualquier persona sin la más mínima experiencia, puede usar ambos, con ciertos resultados, desde el primer momento. Se trata, por así decirlo, de extensiones naturales de la mano, que pueden graduarse perfectamente, desde una casi-caricia hasta un golpe de gran intensidad.

El Látigo, es un elemento distinto. Tiene su propia morfología; una vez liberado, sigue reglas de dinámica propias, y no constituye ninguna extensión natural de la mano o el brazo. Y por ello, es caprichoso, con vida propia. Se puede acariciar con él, o dejar en un par de minutos una espalda abierta como una granada. Se puede golpear un pezón con un efecto casi orgásmico para el propietario del mismo, o con un sólo golpe seco, dejar insensible un hombro durante horas. Y no siempre depende de la potencia aplicada, no existe aquí ese factor de proporcionalidad unívoca. Hay que recordar al respecto, que en las legiones romanas el castigo con 10 latigazos llevaba incorporado la aceptación de que el soldado castigado, estaría inhábil para el combate uno o dos días, mientras que 40 latigazos equivalía en la practica a una sentencia de muerte. Y el verdugo que aplicaba la sentencia, era SIEMPRE el mismo, distinto de los que se usaban para otros castigos. Se usaba generalmente un látigo muy pesado, realizado de tiras de cuero de toro, que era tremendamente flexible pese a su peso, consistencia y grosor, debido al trenzado manual muy sofisticado con el que se elaboraba, y que podía medir entre 2 y 3 metros. A este respecto si alguna domina os comenta que ha usado durante una sesión, de forma agresiva, un látigo de tres metros, sonreír y responder: “No me digas, forastera”. Porque aparte de la enorme dificultad en manejar un artículo de esas dimensiones –aunque los resultados también son espectaculares- , el tema es de lógica matemática. Un instrumento así, junto con la extensión del brazo y el cuerpo inclinado y acompañando el golpe, significa una línea limpia de 4,5 metros, es decir un diámetro libre de 9 metros, equivalente a un recinto cuadrado libre de todo obstáculo de unos 10x10 = 100 m2. Una mazmorra de imperiales dimensiones..... ( Otra cosa bien distinta son las fustas de doma, de unos 3 metros, estas sólo precisan un espacio libre entre la dominante y el cuerpo del sumiso, de unos 4 metros, más 1,5 hacia atrás.)

• Un cierto halo de “demoníaco” que curiosamente se le vincula, pese a que una cane es más susceptible de dañar involuntaria pero permanentemente a la persona sometida durante una sesión, al calcular mal la zona o la intensidad. Sin duda con el látigo se pueden producir marcas semipermanentes (aquellas que tardan mas de dos-tres semanas en desaparecer ) con mayor facilidad y menor esfuerzo que con los otros instrumentos, pero con menores riesgos también, debido a que actúa superficialmente, mientras la cane usada con potencia, es capaz de producir lesiones internas, las que son realmente peligrosas. Sólo la repetición en su empleo, junto con la potencia máxima, puede producir con el látigo lesiones importantes de la dermis, con pérdida seria de sangre. Por otra parte, es el único instrumento que permite, si se maneja con soltura, una casi perfecta sincronía entre una área pequeña  y el efecto que se desea causar (desde un roce seco, hasta una profunda marca ) sin apenas variar el modo o la cadencia del castigo, por lo que facilita los cambios abruptos y casi instantáneos del ritmo en la sesión.

Todo ello dificulta tremendamente su uso por parte de una dominante, y hace que en la práctica, en la región latina, sea una minoría –tal vez menos del 2 %- los sumisos que han tenido experiencia con el azotamiento por látigo, pese a que sin duda es una experiencia que contiene todos los elementos de dramatismo mágico –para ambas partes- que la harían deseable.

En el resto del presente tema, pretendo dar unas bases ligeras de conocimiento, no suficientes para lanzarse directamente a la práctica, pero sí para empezar a plantearse esa posibilidad, previa profundización y experiencia.


El modelo

Usaremos como base el que yo más habitualmente manejo: un látigo corto, de unos 1,50 metros. Equivalente a una línea de golpe de 2,70, que precisaría un diámetro libre de unos 5,50 metros. Se trata de una versión confeccionada según los “warkas”, un látigo empleado en el Atlas por los tuaregs para su uso con camellos. El que yo utilizo, en vez de ser confeccionado con piel de camello, se realizó en piel de buey, trenzado a mano y rematado con un hilo enlazado grueso de unos 10 centímetros de largo, terminado en un pequeño nudo de igual material. Es semirigido, perdiendo rigidez y ganando flexibilidad desde la mitad hacia la punta, como suele ser típico en estos látigos de ganado.

En primer lugar, olvidemos el estilo “arca perdida”. Para enrollar sobre sí mismo y soltar un látigo de golpe, se precisa aparte de una excepcional habilidad, largos superiores a 2 metros. El látigo se coge con soltura, sin apretar el mango, con la mano distendida y el índice alargado apoyado sobre la continuación de la empuñadura, pendiendo el látigo hacia abajo, lo que hará que gracias a la curvatura que presenta su primera parte semirígida, apenas arrastre unos centímetros por el suelo ( a menos que la dominante mida menos de 1.60 ) . Hay que recordar el uso natural de ese instrumento: a/ enrollándolo ligeramente, empujar al ganado con la parte semirigida y curvada por efecto del enrollamiento. b/ suelto, golpear brevemente en partes sensibles, como los hocicos, como medio de intimidación . c/ con el brazo muy extendido, golpear fuertemente a un animal rebelde o fuera de control. Exactamente son los mismos usos que podemos emplear durante una sesión, más su utilización como “rozamiento”: dado que el látigo tiene un triple trenzado, su aspecto y textura es similar al cuerpo escamoso de un reptil, y los cantos del cuero entre sí, producen un efecto muy especial sobre la piel, al dejarse deslizar sobre ella. Si se usa el lomo o el mango para sodomizar a un sumiso, y éste tarda algún tiempo en llegar al orgasmo, la zona quedará ligeramente enrojecida e incluso escoriada. El látigo conviene tratarlo cada cierto tiempo con algún producto para el mantenimiento del cuero, hay docenas en las tiendas. Mezclas sofisticadas –aceite de grasa de caballo, mezclas de aloe vera y grasa animal, etcétera – son mas aptas para gourmets exquisitos, y difícilmente apreciables en sus diferencias de resultado para los efectos que aquí tratamos de conseguir. No se debe mojar nunca, y es preciso limpiarlo cuidadosamente de cualquier liquido que le haya llegado: agua de lluvia, sudor, líquidos corporales, etc. Para ello vienen muy bien las cualidades hidrófugas de ciertos productos de mantenimiento de las pieles curtidas.

El sometido

Cualquier sumiso sin problemas físicos que desaconsejen una sesión SM, es susceptible de ser sometido con este instrumento. Aquellos de piel muy blanca, con tendencias a las varices, con dificultades de cicatrización, con epidermis extremadamente sensible, de extrema delgadez, deberán ser tratados teniendo en cuenta estos extremos : en ellos las marcas producidas serán mas rápidas de conseguir y más lentas de borrar, la posibilidad de llegar al trazo duro con rotura de la epidermis externa, más factible. 

El lugar

Cualquiera que reúna las condiciones mínimas: un radio libre en torno a la dominante de unos 2,5 a 3 metros, en uno de cuyos bordes se hallaría el sumiso. Si se trata de dos o más, conviene que estén unos dos metros separados uno de otro. Los golpes son muy audibles, y sus efectos pueden serlo aún más. Interesa tener esta cuestión clara, antes de usarlo en un edificio de viviendas con las paredes de cuasi-papel.


La postura

Sin duda, el sumiso apoyado sobre sus pies y “anclado” con los brazos separados y alzados a un arnés elevado, es la mejor , sobre todo si el sumiso tiene en torno a sí un radio libre de unos 5 metros, lo que permite infinitas posibilidades y cambios de ritmo. Pero cualquier postura es susceptible de desarrollar combinaciones interesantes. La más, aquella en la que el sumiso está como descrito al principio, pero permanece totalmente suspendido, a escasos centímetros del suelo. Sin embargo aunque esta postura ofrece interesantes posibilidades –el cuerpo se mueve a impulsos del propio peso, de los golpes, de las contorsiones del sumiso- hace sumamente difícil la precisión de los golpes.



La zona

Cualquiera, exceptuando cabeza y especialmente rostro: un golpe en el rostro puede producir fácilmente una marca permanente, incluso con escasa fuerza. Son especialmente sensibles la espalda, los testículos y el interior de los muslos. 


Las marcas

Pueden ser trazos largos y anchos, si se golpea con los últimos 20-30 centímetros del látigo, en forma de “picotazos”, si se usa sólo el regruesamiento final en forma de bolita o en trazos finos y cortos si se golpea con la parte textil y más distal. Obviamente, es perfectamente posible producir sólo “marcas de sesión”, aquellas que en una o dos horas desaparecen.


El tratamiento de las marcas profundas

Antiguamente, a los azotados se les untaba con una mezcla de manteca de cerdo y extracto de plantas de camomila. Actualmente la aplicación de hielo, compresas frías, productos tópicos para los golpes, etc., cumplen perfectamente su cometido. Si hay marcas con rastros de sangre, se desinfecta con alcohol previamente -escuece bastante- y se trata con productos cicatrizantes y de uso tópico para rozaduras. Si las marcas son profundas, conviene su tratamiento médico (si así lo decide la Dominante, ya que el hecho de que el sumiso lleve una marca de su látigo produce un refuerzo por parte del sumiso de quien lo ha marcado y por qué)


Los golpes

Hay tres golpes básicos: el trazo largo, el golpe seco y en punta, y el trazo “envolvente”. Para el primero, el cuerpo y el brazo acompaña con suavidad el arco que describe el látigo, y el cuerpo del sumiso recibe la totalidad del final textil, y una parte más o menos larga del cuerpo de piel. Las marcas pueden llegar hasta los 60 cm. de largo, en la espalda. Para el segundo, el brazo apenas se separa del cuerpo, y la mano retrocede ligeramente cuando ha “soltado” el cuero. El tercero, el que mayor efecto sensorial produce, la parte final del látigo golpea la zona posterior del sumiso, mientras que el cuero golpea la delantera. Pese a que técnicamente el golpe mas fuerte se recibe en la frontal, el sumiso experimentará una mayor sensación en la parte trasera de la zona expuesta, y también allí la marca será mayor, por efecto de la propia dinámica del látigo.


La interacción

El látigo puede interactuar con otros útiles, otras prácticas, incluso otras personas. La más habitual interacción es el arrancado de pinzas o de rastros de cera y el azotamiento de zonas pinzadas con pinzas rígidas metálicas. Pero existen infinidad de combinaciones, una breve lista:

- Dos sumisos en suspensión, enlazados y atados entre sí, pueden ser azotados secuencial o simultáneamente.

- El azotamiento de un sumiso que practica el sexo oral a otro, o el de éste último.

- Las pausas breves entre azote y azote para el uso sexual del sumiso.

- Con el golpe descrito en segundo lugar, exagerando el retroceso de la mano, un sumiso que permanece arrodillado y sentado sobre sus muslos ante la dominante mientras le lame sus botas, puede ser azotado en espalda, nalgas, corvas y plantas de los pies.

- Un sumiso completamente vestido, pero con los pantalones bajados, asomado a un balcón sobre una calle con mucho tráfico de paseantes, puede ser golpeado desde dentro de la habitación por la dominante que permanecerá invisible antes los ojos de cualquiera.

- Un sumiso provisto de un arnés de penetración, sobre y penetrando a otro sumiso, producirá un empuje notable y brusco desde los riñones sobre el penetrado, al arquearse con fuerza cuando recibe un golpe en la parte baja de la espalda. Lo mismo se produce cuando un sumiso yace sobre una prótesis sujeta a la superficie horizontal.

- Si colocamos a un sumiso un bondage muy intenso y complejo, el uso del látigo –empleado con cierta fuerza- producirá zonas de sensación desconectadas entre sí, y también marcas de caprichosa creatividad.


Un comentario sobre los látigos largos; el que yo uso, mide 2,75 centímetros, lo que le hace entrar en esa categoría (más de dos metros). Estos látigos, responden de forma diferente a los efectos de la dinámica, respecto al látigo corto antes descrito. Aunque es posible su uso en lugares de menos de 3,5 metros de espacio total, debido a la facilidad de emplearlos de arriba hacía abajo, es muy difícil hacerlo para una principiante, que necesitará obligatoriamente un espacio libre en torno de unos cuatro metros hacía todos los lados ( círculo de 8 metros de diámetro), para sentirse cómoda. El látigo largo puede ser muy preciso, debido a su estructura, pero requiere gran experiencia. Un árbol de corteza fina, situado en solitario en uno de nuestros muchos bosques mediterráneos, puede ser una buena opción de comienzo. 

Una última advertencia: el látigo no es un juguete de sex-shop. Es un arma. Y como tal, su uso debe ser medido y justo. No entro en el grado, eso es cosa de dos. Pero lo mínimo que se puede exigir a la dominante, es que esté familiarizado con su uso, independientemente de si el propósito mutuamente consensuado es “jugar a”, “acariciar”, “calentar” o dejar “marcas de posesión” permanentes. Se trata de que no se consiga un efecto, cuando el que se desea es otro.



Espero que el texto sirva de ayuda o al menos de información discutible.

Un saludo</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Uso del látigo en sesión.</p>
<p>El látigo es probablemente uno de los accesorios menos usado en la realidad de las prácticas bdsm, pero también uno de los más “deseados”. Voy a tratar de dar en esta aportación algunas breves indicaciones, que sirvan como base de experimentación a quien lo desee.</p>
<p>En primer lugar, la dicotomía entre ese “deseo” y la ausencia de realidad, tiene principalmente tres causas:</p>
<p>• Dificultad en su compra y/o confección. Las fustas se encuentran en cualquier tienda de deportes de una pequeña ciudad, incluso en muchas tiendas rurales, a un precio bastante asequible. En sex-shops, se encuentran siempre algún que otro modelo –eso sí, mucho más caro y con “adornos” de dudoso estilo, aunque simpáticos a veces. Los canes son bastante fáciles de confeccionar: basta con dar una vuelta por un bosque mediterráneo durante un par de horas. Y los floggers, menos conocidos, pueden adquirirse en sex-shops de cierto nivel o confeccionarse si se tienen ciertos conocimientos mínimos del articulo en sí y del manejo de cuero.</p>
<p>Pero el látigo es sumamente complejo de confeccionar, para que adquiera la elasticidad y propiedades adecuadas, estando eso sólo al alcance de quienes conocen el uso del cuero al menos a nivel de hobby avanzado. Y su compra no es sencilla, es prácticamente inexistente en sex-shops, y aunque hay comercios especializados, no son fácilmente accesibles: accesorios para hípica y adiestramiento, elementos para profesionales del circo, etcétera. En Madrid, en la Ribera de Curtidores se pueden adquirir de máxima calidad a un precio razonable.</p>
<p>• Dificultad en su uso correcto: una cane o una fusta, dejando al margen su forma y materiales (que tienen sin duda mucha importancia) son relativamente sencillos de usar: pronto se aprende a relacionar impulso del brazo y potencia del golpe, con el efecto causado de forma casi proporcional. Se puede precisar el lugar donde se efectúa el golpe, y los efectos son predecibles tras una corta experiencia. Cualquier persona sin la más mínima experiencia, puede usar ambos, con ciertos resultados, desde el primer momento. Se trata, por así decirlo, de extensiones naturales de la mano, que pueden graduarse perfectamente, desde una casi-caricia hasta un golpe de gran intensidad.</p>
<p>El Látigo, es un elemento distinto. Tiene su propia morfología; una vez liberado, sigue reglas de dinámica propias, y no constituye ninguna extensión natural de la mano o el brazo. Y por ello, es caprichoso, con vida propia. Se puede acariciar con él, o dejar en un par de minutos una espalda abierta como una granada. Se puede golpear un pezón con un efecto casi orgásmico para el propietario del mismo, o con un sólo golpe seco, dejar insensible un hombro durante horas. Y no siempre depende de la potencia aplicada, no existe aquí ese factor de proporcionalidad unívoca. Hay que recordar al respecto, que en las legiones romanas el castigo con 10 latigazos llevaba incorporado la aceptación de que el soldado castigado, estaría inhábil para el combate uno o dos días, mientras que 40 latigazos equivalía en la practica a una sentencia de muerte. Y el verdugo que aplicaba la sentencia, era SIEMPRE el mismo, distinto de los que se usaban para otros castigos. Se usaba generalmente un látigo muy pesado, realizado de tiras de cuero de toro, que era tremendamente flexible pese a su peso, consistencia y grosor, debido al trenzado manual muy sofisticado con el que se elaboraba, y que podía medir entre 2 y 3 metros. A este respecto si alguna domina os comenta que ha usado durante una sesión, de forma agresiva, un látigo de tres metros, sonreír y responder: “No me digas, forastera”. Porque aparte de la enorme dificultad en manejar un artículo de esas dimensiones –aunque los resultados también son espectaculares- , el tema es de lógica matemática. Un instrumento así, junto con la extensión del brazo y el cuerpo inclinado y acompañando el golpe, significa una línea limpia de 4,5 metros, es decir un diámetro libre de 9 metros, equivalente a un recinto cuadrado libre de todo obstáculo de unos 10&#215;10 = 100 m2. Una mazmorra de imperiales dimensiones&#8230;.. ( Otra cosa bien distinta son las fustas de doma, de unos 3 metros, estas sólo precisan un espacio libre entre la dominante y el cuerpo del sumiso, de unos 4 metros, más 1,5 hacia atrás.)</p>
<p>• Un cierto halo de “demoníaco” que curiosamente se le vincula, pese a que una cane es más susceptible de dañar involuntaria pero permanentemente a la persona sometida durante una sesión, al calcular mal la zona o la intensidad. Sin duda con el látigo se pueden producir marcas semipermanentes (aquellas que tardan mas de dos-tres semanas en desaparecer ) con mayor facilidad y menor esfuerzo que con los otros instrumentos, pero con menores riesgos también, debido a que actúa superficialmente, mientras la cane usada con potencia, es capaz de producir lesiones internas, las que son realmente peligrosas. Sólo la repetición en su empleo, junto con la potencia máxima, puede producir con el látigo lesiones importantes de la dermis, con pérdida seria de sangre. Por otra parte, es el único instrumento que permite, si se maneja con soltura, una casi perfecta sincronía entre una área pequeña  y el efecto que se desea causar (desde un roce seco, hasta una profunda marca ) sin apenas variar el modo o la cadencia del castigo, por lo que facilita los cambios abruptos y casi instantáneos del ritmo en la sesión.</p>
<p>Todo ello dificulta tremendamente su uso por parte de una dominante, y hace que en la práctica, en la región latina, sea una minoría –tal vez menos del 2 %- los sumisos que han tenido experiencia con el azotamiento por látigo, pese a que sin duda es una experiencia que contiene todos los elementos de dramatismo mágico –para ambas partes- que la harían deseable.</p>
<p>En el resto del presente tema, pretendo dar unas bases ligeras de conocimiento, no suficientes para lanzarse directamente a la práctica, pero sí para empezar a plantearse esa posibilidad, previa profundización y experiencia.</p>
<p>El modelo</p>
<p>Usaremos como base el que yo más habitualmente manejo: un látigo corto, de unos 1,50 metros. Equivalente a una línea de golpe de 2,70, que precisaría un diámetro libre de unos 5,50 metros. Se trata de una versión confeccionada según los “warkas”, un látigo empleado en el Atlas por los tuaregs para su uso con camellos. El que yo utilizo, en vez de ser confeccionado con piel de camello, se realizó en piel de buey, trenzado a mano y rematado con un hilo enlazado grueso de unos 10 centímetros de largo, terminado en un pequeño nudo de igual material. Es semirigido, perdiendo rigidez y ganando flexibilidad desde la mitad hacia la punta, como suele ser típico en estos látigos de ganado.</p>
<p>En primer lugar, olvidemos el estilo “arca perdida”. Para enrollar sobre sí mismo y soltar un látigo de golpe, se precisa aparte de una excepcional habilidad, largos superiores a 2 metros. El látigo se coge con soltura, sin apretar el mango, con la mano distendida y el índice alargado apoyado sobre la continuación de la empuñadura, pendiendo el látigo hacia abajo, lo que hará que gracias a la curvatura que presenta su primera parte semirígida, apenas arrastre unos centímetros por el suelo ( a menos que la dominante mida menos de 1.60 ) . Hay que recordar el uso natural de ese instrumento: a/ enrollándolo ligeramente, empujar al ganado con la parte semirigida y curvada por efecto del enrollamiento. b/ suelto, golpear brevemente en partes sensibles, como los hocicos, como medio de intimidación . c/ con el brazo muy extendido, golpear fuertemente a un animal rebelde o fuera de control. Exactamente son los mismos usos que podemos emplear durante una sesión, más su utilización como “rozamiento”: dado que el látigo tiene un triple trenzado, su aspecto y textura es similar al cuerpo escamoso de un reptil, y los cantos del cuero entre sí, producen un efecto muy especial sobre la piel, al dejarse deslizar sobre ella. Si se usa el lomo o el mango para sodomizar a un sumiso, y éste tarda algún tiempo en llegar al orgasmo, la zona quedará ligeramente enrojecida e incluso escoriada. El látigo conviene tratarlo cada cierto tiempo con algún producto para el mantenimiento del cuero, hay docenas en las tiendas. Mezclas sofisticadas –aceite de grasa de caballo, mezclas de aloe vera y grasa animal, etcétera – son mas aptas para gourmets exquisitos, y difícilmente apreciables en sus diferencias de resultado para los efectos que aquí tratamos de conseguir. No se debe mojar nunca, y es preciso limpiarlo cuidadosamente de cualquier liquido que le haya llegado: agua de lluvia, sudor, líquidos corporales, etc. Para ello vienen muy bien las cualidades hidrófugas de ciertos productos de mantenimiento de las pieles curtidas.</p>
<p>El sometido</p>
<p>Cualquier sumiso sin problemas físicos que desaconsejen una sesión SM, es susceptible de ser sometido con este instrumento. Aquellos de piel muy blanca, con tendencias a las varices, con dificultades de cicatrización, con epidermis extremadamente sensible, de extrema delgadez, deberán ser tratados teniendo en cuenta estos extremos : en ellos las marcas producidas serán mas rápidas de conseguir y más lentas de borrar, la posibilidad de llegar al trazo duro con rotura de la epidermis externa, más factible. </p>
<p>El lugar</p>
<p>Cualquiera que reúna las condiciones mínimas: un radio libre en torno a la dominante de unos 2,5 a 3 metros, en uno de cuyos bordes se hallaría el sumiso. Si se trata de dos o más, conviene que estén unos dos metros separados uno de otro. Los golpes son muy audibles, y sus efectos pueden serlo aún más. Interesa tener esta cuestión clara, antes de usarlo en un edificio de viviendas con las paredes de cuasi-papel.</p>
<p>La postura</p>
<p>Sin duda, el sumiso apoyado sobre sus pies y “anclado” con los brazos separados y alzados a un arnés elevado, es la mejor , sobre todo si el sumiso tiene en torno a sí un radio libre de unos 5 metros, lo que permite infinitas posibilidades y cambios de ritmo. Pero cualquier postura es susceptible de desarrollar combinaciones interesantes. La más, aquella en la que el sumiso está como descrito al principio, pero permanece totalmente suspendido, a escasos centímetros del suelo. Sin embargo aunque esta postura ofrece interesantes posibilidades –el cuerpo se mueve a impulsos del propio peso, de los golpes, de las contorsiones del sumiso- hace sumamente difícil la precisión de los golpes.</p>
<p>La zona</p>
<p>Cualquiera, exceptuando cabeza y especialmente rostro: un golpe en el rostro puede producir fácilmente una marca permanente, incluso con escasa fuerza. Son especialmente sensibles la espalda, los testículos y el interior de los muslos. </p>
<p>Las marcas</p>
<p>Pueden ser trazos largos y anchos, si se golpea con los últimos 20-30 centímetros del látigo, en forma de “picotazos”, si se usa sólo el regruesamiento final en forma de bolita o en trazos finos y cortos si se golpea con la parte textil y más distal. Obviamente, es perfectamente posible producir sólo “marcas de sesión”, aquellas que en una o dos horas desaparecen.</p>
<p>El tratamiento de las marcas profundas</p>
<p>Antiguamente, a los azotados se les untaba con una mezcla de manteca de cerdo y extracto de plantas de camomila. Actualmente la aplicación de hielo, compresas frías, productos tópicos para los golpes, etc., cumplen perfectamente su cometido. Si hay marcas con rastros de sangre, se desinfecta con alcohol previamente -escuece bastante- y se trata con productos cicatrizantes y de uso tópico para rozaduras. Si las marcas son profundas, conviene su tratamiento médico (si así lo decide la Dominante, ya que el hecho de que el sumiso lleve una marca de su látigo produce un refuerzo por parte del sumiso de quien lo ha marcado y por qué)</p>
<p>Los golpes</p>
<p>Hay tres golpes básicos: el trazo largo, el golpe seco y en punta, y el trazo “envolvente”. Para el primero, el cuerpo y el brazo acompaña con suavidad el arco que describe el látigo, y el cuerpo del sumiso recibe la totalidad del final textil, y una parte más o menos larga del cuerpo de piel. Las marcas pueden llegar hasta los 60 cm. de largo, en la espalda. Para el segundo, el brazo apenas se separa del cuerpo, y la mano retrocede ligeramente cuando ha “soltado” el cuero. El tercero, el que mayor efecto sensorial produce, la parte final del látigo golpea la zona posterior del sumiso, mientras que el cuero golpea la delantera. Pese a que técnicamente el golpe mas fuerte se recibe en la frontal, el sumiso experimentará una mayor sensación en la parte trasera de la zona expuesta, y también allí la marca será mayor, por efecto de la propia dinámica del látigo.</p>
<p>La interacción</p>
<p>El látigo puede interactuar con otros útiles, otras prácticas, incluso otras personas. La más habitual interacción es el arrancado de pinzas o de rastros de cera y el azotamiento de zonas pinzadas con pinzas rígidas metálicas. Pero existen infinidad de combinaciones, una breve lista:</p>
<p>- Dos sumisos en suspensión, enlazados y atados entre sí, pueden ser azotados secuencial o simultáneamente.</p>
<p>- El azotamiento de un sumiso que practica el sexo oral a otro, o el de éste último.</p>
<p>- Las pausas breves entre azote y azote para el uso sexual del sumiso.</p>
<p>- Con el golpe descrito en segundo lugar, exagerando el retroceso de la mano, un sumiso que permanece arrodillado y sentado sobre sus muslos ante la dominante mientras le lame sus botas, puede ser azotado en espalda, nalgas, corvas y plantas de los pies.</p>
<p>- Un sumiso completamente vestido, pero con los pantalones bajados, asomado a un balcón sobre una calle con mucho tráfico de paseantes, puede ser golpeado desde dentro de la habitación por la dominante que permanecerá invisible antes los ojos de cualquiera.</p>
<p>- Un sumiso provisto de un arnés de penetración, sobre y penetrando a otro sumiso, producirá un empuje notable y brusco desde los riñones sobre el penetrado, al arquearse con fuerza cuando recibe un golpe en la parte baja de la espalda. Lo mismo se produce cuando un sumiso yace sobre una prótesis sujeta a la superficie horizontal.</p>
<p>- Si colocamos a un sumiso un bondage muy intenso y complejo, el uso del látigo –empleado con cierta fuerza- producirá zonas de sensación desconectadas entre sí, y también marcas de caprichosa creatividad.</p>
<p>Un comentario sobre los látigos largos; el que yo uso, mide 2,75 centímetros, lo que le hace entrar en esa categoría (más de dos metros). Estos látigos, responden de forma diferente a los efectos de la dinámica, respecto al látigo corto antes descrito. Aunque es posible su uso en lugares de menos de 3,5 metros de espacio total, debido a la facilidad de emplearlos de arriba hacía abajo, es muy difícil hacerlo para una principiante, que necesitará obligatoriamente un espacio libre en torno de unos cuatro metros hacía todos los lados ( círculo de 8 metros de diámetro), para sentirse cómoda. El látigo largo puede ser muy preciso, debido a su estructura, pero requiere gran experiencia. Un árbol de corteza fina, situado en solitario en uno de nuestros muchos bosques mediterráneos, puede ser una buena opción de comienzo. </p>
<p>Una última advertencia: el látigo no es un juguete de sex-shop. Es un arma. Y como tal, su uso debe ser medido y justo. No entro en el grado, eso es cosa de dos. Pero lo mínimo que se puede exigir a la dominante, es que esté familiarizado con su uso, independientemente de si el propósito mutuamente consensuado es “jugar a”, “acariciar”, “calentar” o dejar “marcas de posesión” permanentes. Se trata de que no se consiga un efecto, cuando el que se desea es otro.</p>
<p>Espero que el texto sirva de ayuda o al menos de información discutible.</p>
<p>Un saludo</p>
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	</item>
	<item>
		<title>Por: Kike</title>
		<link>http://anaserantes.com/2008/consideraciones-sobre-el-uso-del-latigo/comment-page-1/#comment-2001</link>
		<dc:creator>Kike</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 21 Oct 2008 15:52:28 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://anaserantes.com/?p=202#comment-2001</guid>
		<description>Juan Lanas, quiero... estáis los dos más despistados que un pulpo en un garaje y, francamente, no entiendo que hacéis visitando estas páginas. Estos sentimientos y esta sensibilidad nacen con la persona y se llevan en la sangre de por vida, si no es vuestro caso, respetar al menos a los demás y no tratéis de entender algo por cuyos caminos la Naturaleza no os ha llamado.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Juan Lanas, quiero&#8230; estáis los dos más despistados que un pulpo en un garaje y, francamente, no entiendo que hacéis visitando estas páginas. Estos sentimientos y esta sensibilidad nacen con la persona y se llevan en la sangre de por vida, si no es vuestro caso, respetar al menos a los demás y no tratéis de entender algo por cuyos caminos la Naturaleza no os ha llamado.</p>
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	</item>
	<item>
		<title>Por: quiero</title>
		<link>http://anaserantes.com/2008/consideraciones-sobre-el-uso-del-latigo/comment-page-1/#comment-1817</link>
		<dc:creator>quiero</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 09 Oct 2008 15:49:48 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://anaserantes.com/?p=202#comment-1817</guid>
		<description>Yo hasta ahora solo solo he curioseado en el tema de las relaciones d/s, es algo que me estoy planteando con mi pareja, pero de momento solo como un juego para ver como resulta. El uso del látigo a mi me parece algo que puede resultar muy erótico para los dos.
Pienso como dice Juan, que quizás azotar a alguien que quieres, humillarle puede que choque en una relación amorosa, aunque el sumiso lo desee, ¿como una mujer va a causar dolor a alguién que quieres? piénso que a los dos nos gustaría, pero solo como un juego, algo que hacer en un momento excepcional, o en un fin de semana, como mucho unas vacaciones, pero creo que en nuestra vida normal desequilibraría demasiado la relación y no podría afirmarse que se quiere a esa persona, solo que una se quiere a si misma y no a su pareja, la verdad no lo veo justo para el sumiso y tampoco para la domina, al estar por encima del sumiso creo que puede llegar a sentirse muy sola. 
Estamos dandole vueltas a este tema.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Yo hasta ahora solo solo he curioseado en el tema de las relaciones d/s, es algo que me estoy planteando con mi pareja, pero de momento solo como un juego para ver como resulta. El uso del látigo a mi me parece algo que puede resultar muy erótico para los dos.<br />
Pienso como dice Juan, que quizás azotar a alguien que quieres, humillarle puede que choque en una relación amorosa, aunque el sumiso lo desee, ¿como una mujer va a causar dolor a alguién que quieres? piénso que a los dos nos gustaría, pero solo como un juego, algo que hacer en un momento excepcional, o en un fin de semana, como mucho unas vacaciones, pero creo que en nuestra vida normal desequilibraría demasiado la relación y no podría afirmarse que se quiere a esa persona, solo que una se quiere a si misma y no a su pareja, la verdad no lo veo justo para el sumiso y tampoco para la domina, al estar por encima del sumiso creo que puede llegar a sentirse muy sola.<br />
Estamos dandole vueltas a este tema.</p>
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	<item>
		<title>Por: Juan Lanas</title>
		<link>http://anaserantes.com/2008/consideraciones-sobre-el-uso-del-latigo/comment-page-1/#comment-1017</link>
		<dc:creator>Juan Lanas</dc:creator>
		<pubDate>Fri, 04 Jul 2008 18:28:28 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://anaserantes.com/?p=202#comment-1017</guid>
		<description>¡Pobre Bernardo! ¿Cómo aguantas todo eso, amigo? ¿Dónde está tu dignidad? ¿De veras, permites que te golpeen, te humillen y te esclavicen? ¿Y todo eso en nombre de una &quot;relación amorosa&quot;? ¡Qué cosas más raras anidan en los cerebros humanos! Y tu &quot;ama&quot; explayándose como una doctora sobre esas prácticas sado-masoquistas, porque no entiendo que puedan ser otra cosa. Me parece que en esta página estáis ya quitándoos la careta.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>¡Pobre Bernardo! ¿Cómo aguantas todo eso, amigo? ¿Dónde está tu dignidad? ¿De veras, permites que te golpeen, te humillen y te esclavicen? ¿Y todo eso en nombre de una &#8220;relación amorosa&#8221;? ¡Qué cosas más raras anidan en los cerebros humanos! Y tu &#8220;ama&#8221; explayándose como una doctora sobre esas prácticas sado-masoquistas, porque no entiendo que puedan ser otra cosa. Me parece que en esta página estáis ya quitándoos la careta.</p>
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	</item>
	<item>
		<title>Por: Su gusano patético</title>
		<link>http://anaserantes.com/2008/consideraciones-sobre-el-uso-del-latigo/comment-page-1/#comment-364</link>
		<dc:creator>Su gusano patético</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 08 May 2008 19:54:13 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://anaserantes.com/?p=202#comment-364</guid>
		<description>Ciertamente es una Dominación Femenina avanzada la que practica esta mujer, pero sin lugar es muy interesante. Me quedo con un par de cosas. No es sadismo el hecho de disfrutar y obtener placer de azotar, al igual que no es masoquismo el hecho de ser azotado. Yo no me considero masoquista, y no disfruto del dolor al ser azotado. Sufro, pero al mismo tiempo me entrego por y para el placer de la Ama, que es bajo mi punto de vista de sumiso, el mayor placer que puedo obtener: Su placer, psicológico en este caso.

El otro punto es el orgasmo femenino. Llevar a una mujer dominante al orgasmo, sobre todo cuando el sumiso tiene negado el mismo, es otra manera de que el sumiso obtenga placer, simplemente por sentirse el medio para llegar al orgasmo de la Ama: Su placer físico.

Y es que el objetivo no debe ser otro que el placer de la Ama.

Saludos.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Ciertamente es una Dominación Femenina avanzada la que practica esta mujer, pero sin lugar es muy interesante. Me quedo con un par de cosas. No es sadismo el hecho de disfrutar y obtener placer de azotar, al igual que no es masoquismo el hecho de ser azotado. Yo no me considero masoquista, y no disfruto del dolor al ser azotado. Sufro, pero al mismo tiempo me entrego por y para el placer de la Ama, que es bajo mi punto de vista de sumiso, el mayor placer que puedo obtener: Su placer, psicológico en este caso.</p>
<p>El otro punto es el orgasmo femenino. Llevar a una mujer dominante al orgasmo, sobre todo cuando el sumiso tiene negado el mismo, es otra manera de que el sumiso obtenga placer, simplemente por sentirse el medio para llegar al orgasmo de la Ama: Su placer físico.</p>
<p>Y es que el objetivo no debe ser otro que el placer de la Ama.</p>
<p>Saludos.</p>
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