Blog de Ana Serantes

Diario de una dominante

Cuestiones accesorias

Juan López

Hola Ana. Soy Juan (pepa) un “presunto” sumiso que alguna vez ya he participado en su blog y que si recuerda, cuando tenia dominacionfemenina.net, ya me contestó una pregunta bajo el titulo “Decisiones que no le corresponden“, y que hace poco le respondí que sigo teniendo deseos o ideas de ser sumiso, pero que ni mi mujer es la que dirige en casa, ni yo he sido capaz de llevarla por el camino de la domfem. Digo lo de “presunto” en base a opiniones recientes del blog que dicen que el sumiso puede querer serlo pero que cuando la mujer es la que empieza a dominar, el sumiso se echa para atrás, porque en el fondo sólo tenia fantasías al respecto y quería que le dominaran a su manera, cuando la dominación real la debe dirigir como es lógico la mujer, sin tener en cuenta apenas los deseos mas o menos fantasiosos del sumiso. Por esto pienso que soy presunto, porque solo podría saber si soy buen sumiso o no si mi mujer pasara a la acción.

Pongo Juan (pepa) porque en su día opte por autoponerme nombre femenino, pero usted indicaba que esa decisión no me corresponde.

Le escribo, primero, para agradecerle su blog y lo bien llevado que está. Se plantean temas reales de reflexión sobre esta cuestión, y con posturas muy realistas, como la de la dominación económica y otras, con planteamientos muy sensatos y no pretender ser abusivos, simple y llanamente dominación femenina, pero sin dejar la puerta cerrada a que el hombre en un momento dado se pueda marchar si cambia de opinión, y sin posturas humillantes. Ya he dicho alguna vez que se nota que este blog esta dirigido por una mujer, ya que si fuera de dominación masculina, hasta el diseño sería distinto, tendría muchas fotos porno, con castigos físicos a sumisas, y sin una reflexión real y sensata como este blog.

Y por esta admiración y agradecimiento a su trabajo, y hasta envidia a su pareja por tenerla a usted a su lado, “dirigiendo” su vida en todas las facetas, y por querer colaborar de alguna manera, me permito enviarle ciertos temas posibles de reflexión, de los cuales algunos, o todos, quizá sean tonterías –eso lo valorara usted mejor–, pero son temas que me han surgido después de leer las diversas aportaciones de su blog. Y son:

– Se ha hablado de las relaciones de femdom teniendo hijos. Y se me ocurre cómo se debe comportar un hombre en el día a día con las mujeres que se relaciona, ya sea habitualmente en el trabajo o cuando esporádicamente se relaciona con mujeres en transporte publico, en gestiones, médicos… Dejando claro que la mujer con la que él conviva es la que le domina, y no planteo en absoluto que flirtee con el resto de mujeres, sino si debe ser el hombre muy educado, respetuoso, ceder en sus derechos a otras mujeres.

– Dentro de este tema, y llegando ahora el verano, reconozco que ver a las chicas con faldas cortas, con escotes, me atrae como hombre, no se si serán los genes o la educación y socializacion machista que hemos tenido hasta ahora. A veces se me escapará la mirada de forma furtiva hacia algún culo o hacia alguna blusa o camiseta ajustada. Nunca me quedo embobado, pero luego pienso que eso no se debe hacer, me siento mal, e intento siempre que puedo mirar hacia abajo en señal de respeto o como truco para no caer en tentación, que decían los curas.

– Hay otro tema que me genera curiosidad, la menstruación. Muchas mujeres se quejan de molestias en los días de su menstruación. En algún otro blog o grupo de internet de femdom se plantea que el hombre debe compartir de alguna manera esa molestia o al menos ayudar a aliviarla.

– Otro tema seria el aspecto del hombre y su ropa. Sin entrar a si debe llevar el hombre ropa interior femenina, que ya ha dicho alguna vez que este tema es mas del gusto del sumiso, y que en todo caso sera la mujer la que decidirá si su hombre lleva braguitas o no, se me ocurre que la mujer es mucho mejor a la hora de decidir si una ropa esta a la moda o no, si va conjuntado o no, y ademas ella puede querer que su chico vaya guapo y con un determinado estilo de ropa, ya que puede ella sentirse mal yendo con un chico con un estilo de ropa muy diferente al suyo. Dentro de este apartado se me ocurre también la depilación. Algunas mujeres de otros grupos de femdom plantean como necesidad que el sumiso lleve siempre depilado su sexo y otras partes de su cuerpo también, para compartir ese engorro de la depilación que desde hace años tiene la mujer, y también porque en el fondo es mas estético quitar los pelos. Doy por supuesto que siempre sera la mujer en cada caso la que decidirá si quiere un chico lampiño a su lado o un oso peludo, pero pienso que quizá seria otro tema para hablar. También dentro de este apartado podríamos meter nuestros enseres de uso diario: relojes, bolis, carpetas, agendas… Pienso que deberíamos tender el hombre que se considere sumiso a que sean de “estilo femenino” como señal de admiración y respeto a la mujer.

– Por último, de momento, las lecturas del sumiso y su entretenimiento. También he visto mujeres que plantean que mejor que el hombre lea el Cosmopolitan, o revistas de ese tipo, donde ademas puede ver y aprender cosas para dar una sorpresa a la mujer o para entenderla mejor o para ir teniendo digamos una personalidad o mentalidad más femenina.

Repito que quizá alguna o todas las propuestas son chorradas, pero he querido dedicar un rato a reflexionar sobre propuestas y sentarme un tiempo para ponerlas por escrito, e intentar aportar mi granito de arena a su maravilloso y útil blog. Porque repito que creo que solo podría saber si soy buen sumiso o no si algún día mi mujer pasa a dominarme, pero pienso que ayuda a ser mas sumiso el que lea, piense y escriba sobre estos temas. Y se me ocurre otra idea por lo que acabo de escribir, ¿como se debe decir, “mi mujer”, no es mía, en todo caso yo debería ser “su hombre”, yo no la poseo, pero como la debo llamar e contextos como este?

Espero que no le haya parecido mal que le envíe este mail y si lo desea me comprometo a ir mandando mails de este tipo o colaborar como ya he hecho alguna vez con su blog.

Sin nada más, se despide

Juan López

Ana Serantes:

Después de leer su correo, Juan, no puedo evitar la impresión que me queda: por supuesto que usted es un sumiso, pero su problema es que no ejerce como tal. Usted es un sumiso al margen de lo que haga su mujer. Si su mujer le dominara sería igualmente sumiso, sólo que realizado y feliz. Y cuando falta lo fundamental, pues no entretenemos o enredamos con los detalles. Porque lo único que de verdad puede ayudarle es que intente comunicarse con su mujer, contarle lo que le ocurre, lo que lleva años ocurriéndole, y que tiene tanta fuerza en su cabeza que no disminuye un ápice su deseo de someterse por mucho que pase el tiempo y la oportunidad.

Eso es lo que le ayudaría, y no que “lea, piense y escriba sobre estos temas”. Si lo hace es porque no puede apartar de su mente la idea de la sumisión y porque le excita, y lo entiendo, pero no porque “ayuda a ser más sumiso”. Es simplemente una fuerte e ineludible querencia que lleva usted consigo… y una frustración de la que no se librará nunca a menos que consiga realizarla con una mujer, y con quién mejor que con su mujer. Que sí, que es “su mujer”, porque así nos entendemos (tampoco es que mi hija sea de mi propiedad, pero de ese modo nos expresamos).

Y sobre los puntos de su artículo, no mucho que decir, porque en general me parece todo bastante accesorio:

– ¿Por qué debería un sumiso dejar siempre claro que la mujer con la que vive le domina? Pues dependerá de si esa mujer o esa pareja ha decidido que quiere hacer pública la forma en la que se relacionan. Y si no quieren hacerlo, pues es cosa de ellos. Y entonces estará claro que su prescripción no resultaría pertinente.

– Pues claro que le “atrae como hombre” “ver a las chicas con faldas cortas, con escotes”. Nada más natural. Y no entiendo que se sienta mal porque eso le ocurra. Hombre, no se prive de ese gusto, que no hay nada malo en disfrutar viendo como se ponen las chicas en verano. No confundamos lo que es el respeto hacia las mujeres. Y no olvidemos que a nosotras nos gusta que nos miren, porque también con respeto se mira.

– Mire, Juan, cuando el dolor de la menstruación aprieta, casi mejor un calmante que un hombre compartiendo la molestia. Otra cosa es que un hombre ayude a su mujer, dominante o no, a pasar el mal trance del dolor, de cualquier dolor, del que provoca en bastantes mujeres la menstruación o cualquier malestar… que igual vale para la gripe.

– Lo mismo le digo de “compartir ese engorro de la depilación”, que poco alivio. Ahora bien, si a “algunas mujeres de otros grupos de femdom” les parece que estaría bien que el hombre se depilara, pues adelante. Si a algunas mujeres le gusta feminizar a su hombre, pues en marcha. Pero también hay otras, entre las cuales me cuento, que poco interés tenemos en que nuestros hombres se depilen, ni en que sean de “estilo femenino” sus “enseres de uso diario”, ni en tomarnos el trabajo de estar pendientes de su vestimenta (lo que no quita para que si hay algo en el vestuario de mi chico que me desagrada, pues…). Vamos, que yo a los hombres los prefiero masculinos que femeninos. Y con esto respondo también a su último punto, porque por la misma razón, poco atractiva me resulta la idea de que mi chico fuera “teniendo digamos una personalidad o mentalidad más femenina”. Para ser sumiso no hay que ser femenino, aunque tampoco resulte un impedimento. En realidad, se trata de dedicarse a hacer más fácil y más estimulante la vida de la mujer a la que uno se entrega, esto es, que depende de las preferencias de cada mujer y, también, de las fantasías de su sumiso que esté dispuesta a complacer.

Juan, todos esos puntos son ganas de sacarle punta a un lápiz que no usa, porque para usarlo tendría que empezar por hablar con su mujer. Y como no lo hace, pues se entretiene y obsesiona con la dominación femenina y, a falta de presente, con curiosas habilidades que pudieran ayudarle en su día a ser mejor sumiso. La única forma de ser mejor sumiso, como con casi todo en esta vida, es practicando, y usted no tiene con quién practicar. Ese es su problema, y no si debiera leer Cosmopolitan o depilarse, así que intente concentrarse en lo importante; aunque le entretenga lo accesorio, que tampoco está mal entretenerse.

Un saludo y anímese a hablar con su mujer, que si está con ella será porque le tiene confianza. Pues confíe un poco mas en ella… y en su propia inteligencia a la hora de plantear lo que le gustaría que pasara entre ustedes dos.

13 Comentarios
  1. Hay muchos sumisos que sienten tal fascinación por el mundo femenino que hasta desearían convertirse en mujeres. En parte lo comprendo, porque si uno adora a las mujeres, también termina adorando todo lo que las envuelve y las distingue; ropa femenina, revistas para mujeres, artículos de higiene íntima, el proceloso mundo de la menstruación, etc. Y si uno venera a una mujer como si se tratara de una diosa, siempre tendrá tendencia a querer emular las virtudes de esa diosa, a querer parecerse a ella.

    Pero la intuición me dice que hay dos tipos de sumisos que desean ser feminizados:

    1. El que ve la feminidad como un estado superior. Este es el que cree (por lo menos en la fase premasturbatoria) en la superioridad femenina en todos los sentidos. Para él, ser feminizado no sería sinónimo de ser humillado, sino de ser mejorado, de alcanzar un estado superior.

    2. El que ve la feminidad como un estado inferior. Éste sumiso ve la feminización como una humillación, como una degradación del hombre. Por lo tanto tiene una imagen más negativa de la mujer que el primer tipo de sumiso. A éste tipo le gusta que le llamen zorrita o putita, porque para él ser mujer equivale a ser un ser sin dignidad. La feminización, por tanto, correspondería a un estadio vital inferior al del hombre, a una degradación del hombre. No en vano en las fantasías de este tipo de sumiso suelen aparecer machos dominantes que dominan tanto a la Ama como al sumiso feminizado, ya que para ellos, en el fondo, ser mujer sigue siendo menos que ser hombre.

    Yo, de ser alguno de estos tipos, sería más bien del primero, si bien el tema “sissification”, como a veces lo llaman en inglés, nunca me ha llamado demasiado la atención.

    11:02 | 5 Junio 2008

  2. Yo creo que lavar los platos, llevar una vida de obediencia, austeridad, castidad, sacrificio, puede convertir la vida en mas rollo de lo que ya es, sin embargo los sumisos están dispuestos a intentarlo a pesar de saber que se puede amar a una mujer sin necesidad de ser sumiso, y sin necesidad de tener que pedir permiso para todo.

    Yo no creo que ninguna de estas ideas que este sumiso plantea sean accesorias, son la gasolina que mueven su líbido, son fantasías sumisas que le excitan y le llevan a ese estado en el que el poder sexual de la mujer cobra tanta fuerza que hasta un sumiso se anima a pringar con todas las tareas domésticas. Una mujer debe alimentar esas fantasías para reconducir esa excitación del hombre hacia tareas menos excitantes para cualquiera.

    Yo solo pediría que se nos note un poco más que nos apoyamos entre nosotros, que seamos tolerantes y dejemos que cada uno encuentre su camino. Lo contrario podría ser también un problema.

    16:19 | 5 Junio 2008

  3. Estoy de acuerdo con lo que plantea Iván. En mi caso siempre me ha atraído la estética femenina, y no la contemplo como una forma de humillación, sino de afinidad con aquello por lo que siento adoración. Por eso, una escena en la que una mujer dominante feminiza a su sumiso me puede resultar atractiva si se trata de un varón cuya presencia física recuerda de alguna manera al de una mujer. Es lo que se llama ser “pasable”, un varón de aspecto grácil que, vestido de mujer, no difiere excesivamente de la imagen que habitualmente tenemos de lo que se suele entender por femenino. Para ese supuesto no se me ocurre pensar en que la mujer dominante aprovecha la ocasión para ridiculizar a su pareja, sino que lo hace para que éste se encuentre más en comunión con ella. Para que ambos disfruten del placer de la sensualidad de la estética femenina. Para que él le abra totalmente su alma a ella. Para que ambos consigan el mismo nivel de complicidad y comunicación que puede existir entre dos amigas íntimas.
    De igual manera a como me sucede con los fetiches de la estética femenina, también me ocurre con el lesbianismo. Nunca se me ocurriría masturbarme ante una escena lésbica. No porque no la considere erótica, que ciertamente lo es, sino por lo que de simbólico tiene para mí. Porque es verdad que desde que me acuerdo he guardado una simpatía muy grande hacia el amor entre dos mujeres. Quizá, como me dijo alguien en cierta ocasión, debe ser porque en el lesbianismo veo una especie de exaltación de la feminidad.
    Soy tremendamente fetichista de la moda femenina, especialmente del calzado. Lo que no estoy en condiciones de contestar es si unos tacones de aguja me gustan por lo que son en sí mismos, o si ello es debido a que los asocio con quienes son sus portadoras habituales. ¿Me seducirían los tacones de igual manera si no fuesen usados por las mujeres, mientras que, por contra, sí fueran junto con el tricornio prenda habitual del uniforme de los miembros masculinos de un conocido cuerpo militar?
    Estudiar la estética en general, y mi gusto por la femenina en particular me lleva a acercarme a este tema desde distintas perspectivas.
    Como lenguaje corporal.
    La forma de vestir es un lenguaje tan poderoso como el verbal, el escrito o el de los gestos, y nos permite expresar buena parte de lo que somos y llevamos dentro. Detrás de cada tipo de ropa, de calzado, de adorno personal, hay todo un conjunto de símbolos, de señales que, bien utilizados, suplen o salvan la distancia o limitaciones que puede existir en otras modalidades de comunicación.
    Como liberación de los sentidos.
    No creo en la superioridad femenina en abstracto. Pero en el tema concreto de la estética sí he de reconocer que en la cultura occidental la moda femenina es infinitamente superior a la masculina. ¿Por qué en nuestra cultura la estética femenina goza de una libertad mucho mayor que la que se le concede a la estética masculina? El feminismo más simplón dirá que detrás de ello se esconde el deseo masculino de convertir a la mujer en un “objeto” para disfrute del hombre. Se olvida, no obstante, que los grandes diseñadores de la moda no suelen ser hombres en el sentido genérico de la expresión, aunque sí en el biológico. Se olvida también que lo que hoy en día es considerado como propio de la estética femenina pudo haber sido símbolo de masculinidad en otro tiempo. El ejemplo más claro de esto son los tacones altos, que siendo en la actualidad monopolio de las mujeres, fueron portados inicialmente por varones hacia el siglo XVII. Y viceversa, lo que antes era monopolio del varón, como los pantalones, es hoy en día prenda generalizada en el mundo femenino. ¿Tenemos que hablar entonces de una “esclavitud” de la mujer respecto a la moda o más bien de una falta de libertad del varón a la hora de vestirse como realmente le gustaría? Y si es así, ¿por qué razón la sociedad occidental limita fuertemente a los varones su capacidad para expresarse a través del vestir?
    Como fetiche de identificación.
    No es infrecuente que un adolescente adopte los gustos estéticos de su héroe o heroína del mundo de la canción. También es muy común ver a dos chicas que rubrican su profunda amistad vistiéndose casi de forma similar. Por eso creo que tampoco tiene nada de extraño el que un sumiso que adora a las mujeres llegue a adoptar los gustos estéticos de aquellas. En este caso creo que no hay fantasía de humillación alguna. Todo lo contrario, es un orgullo parecerse a quien veneras. Salvando las distancias, podríamos fijarnos en lo que supusieron las barbas entre la progresía de hace varias décadas, cuando de alguna manera se estaba imitando a los revolucionarios cubanos. De igual modo, el neofranquista bigote a lo José María Aznar ha causado furor entre las filas de los militantes del Partido Popular.
    La coexistencia de modas estéticas es símbolo de una sociedad tolerante y libre, donde se admite el pensamiento diferente al normativo. Por la misma razón, no habrá auténtica libertad sexual mientras no se tolere que las personas de todos los géneros expresen su sexualidad y su sensualidad vistiéndose, calzándose y decorándose como realmente les gustaría hacerlo.
    Un saludo.
    José Perera

    17:12 | 5 Junio 2008

  4. Excelente reflexión, José, como de costumbre. Sobre la estética femenina y el concepto de “mujer objeto”, yo diría que la variedad y el colorido de la moda femenina se debe más al exhibicionismo innato de las mujeres que a un presunto machismo que pretenda convertirlas en objetos sexuales.

    La mujer es más egocéntrica que el hombre (debe serlo, ya que tiene mayor responsabilidad procreativa) y el egocentrismo siempre ha estado asociado al exhibicionismo. De hecho, siempre se ha dicho que la sexualidad femenina es más exhibicionista, mientras que la masculina es más voyeurista. Y a mí me parece una verdad como un templo. Por eso me parece equivocado el argumento feminista tradicional que sostiene que la moda femenina es una especie de esclavitud esteticista impuesta por el patriarcado con la cual se convierte a las mujeres en objetos bellos a los que mirar. No, no, en realidad parece justo al contrario. Las sociedades verdaderamente machistas y misóginas, pongamos por caso el Afganistán de los talibanes, condenan a la mujer a ser poco más que un fantasma, sin rostro, sin cuerpo, sin que nadie las pueda ver. Y eso para una mujer es sumamente triste, porque en general, a las mujeres les gusta ser vistas, les encanta exhibirse y adoran llamar la atención. En general, ya sé que hay excepciones.

    18:45 | 5 Junio 2008

  5. Me parece muy bien la división que hace Iván entre los “dos tipos de sumisos que desean ser feminizados:

    1. El que ve la feminidad como un estado superior.
    2. El que ve la feminidad como un estado inferior.

    El problema en mi opinión es que hay otro tipo: los que no ven la feminidad como un estadio superior ni inferior, en incluso les trae al pairo esa caracterización, pero a los que les gusta la feminización.

    De la misma forma que me parece perfecto que José no contemple la feminización como “como una forma de humillación”. Y en esto le acompañan bastante personas. No obstante, se hace necesario aceptar que algunos sumisos sí sienten como una humillación el ser feminizados por sus dominantes. Y en consonancia, algunas dominantes lo hacen precisamente para humillarles. Pero de todo hay en la viña de la dominación… afortunadamente.

    Un saludo para todo el mundo,
    Ana

    21:51 | 5 Junio 2008

  6. Hum, a mí me encanta pintarle las uñas a mi pareja, ponerle mi ropa interior, y demás travesuras al estilo, pero son fruto de un momento de juego, no creo que quisiera tener a mi lado a un hombre que lea mis revistas, se inmiscuya en mi menstruación y sepa más de moda que yo. Esto me hace pensar en la enorme diversidad de formas de relacionarnos unos con otros que existen.
    Cuando leo los comentarios que se van sucediendo por aquí, me voy dando cuenta de que se repite constantemente la situación de hombres que se saben sumisos, que tienen además pareja estable, pero que no saben cómo expresarles a éstas sus deseos… Y no lo entiendo del todo. Cuando llevas tiempo con una persona y sigues con ella, se supone que ya has visto muchas cosas: la has visto enferma, la has visto enfadada, has conocido su lado envidioso, su lado malo, hasta (con perdon) el olor de sus pedos. ¿Por qué no ir introduciendo suavemente una nueva conducta sexual? ¿Un nuevo rol de comportamiento? ¿Por qué tanto miedo? Ánimo. De verdad. (Y sí, Ivan, coincido contigo contigo en el tema de la vestimenta, nos gusta ser vistas)

    21:58 | 5 Junio 2008

  7. Gracias Ana por su reflexión. Es cierto que inicialmente yo le envié la carta como aportación a su blog, y como ayuda a orientarme en mi comportamiento del dia a dia con la Mujer en general, pero que en realidad tras esa carta se esconde una idea de seguir teorizando y en el fondo no querer entrar a indagar o a esforzarme sobre la manera de que esa teoría pase a la práctica, y seguramente estaría más “ocupado” con esa práctica y preocupado de cosas más reales, que preocupado por cosas accesorias.
    Y en este tema siempre o casi siempre he intentado aplicar en la práctica mis teorías, y evidentemente no es el espacio para dar datos sobre mi trayectoria profesional, pero empecé a trabajar en una profesión que estaba bien pero había otra profesión que me llenaba mucho más, y tras unos años de estudio, esfuerzo, y arriesgandome en el cambio de trabajo cuando salió la oportunidad, logré trabajar en lo que me gusta, una profesión en la que por cierto trabajan muchas más mujeres que hombres, ya que es una profesión social y de cuidados, y en la que tengo jefas, ningún jefe.
    Te explico reyes en qué consiste mis miedos. Miedo a que aunque con mi mujer llevo años, y sabe mis gustos sumisos, mi gusto por que me sodomicen (ella empieza a aceptar ahora que algún dia compremos un consolador para mi, después de años sabiéndolo y al principio no le gustaba) si intento profundizar en mi sumision esto sea un riesgo para nuestra relación. Miedo a que esto afecte a nuestros hijos. Y quizá miedo también a la sumisión, queda bonito teorizar, pero es lo que dice Ana, no siempre trae regalo el ama el dia de tu cumpleaños.
    Comparto lo que dice ivan, admiro a la mujer. Me encanta ponerme braguitas, tangas, sujetadores y panties, no como humillacion sino porque me gusta, los colores tan variados de la ropa interior femenina, sus tejidos, las puntillas… no como la de hombre, de algodon sobre todo, y blanca, o de colores oscuros y masculinos y tristes. Una vez me compre y puse un conjuntito de color verde pistacho y disfrutaba enganchandome el sujetador y sintiendo la presion del tanga en mis testículos y la gomita entre mis nalgas. Tengo una dirección de correo que uso a veces en estos asuntos que es pepa@sissify.com, entré en esa pagina de sissify y me encantó poder llevar eso en mi correo. Veo a mujeres en mi familia cuando se peinan, cuando se arreglan para salir, las admiro, y me encantaría poder ser tan femenina, tan cariñosa, cuidarme tanto como ellas, pero algo que siempre he tenido claro es que un hombre JAMAS, JAMAS podrá ser igual que una mujer, por muchas hormonas que tome o que se opere, porque menos casos excepcionales como Bibi Andersen o similares que se han gastado mucho dinero, algunos de los transexuales que salen en prensa se les nota demasiado que su base es la de un hombre.
    Besos a todas y gracias Ana

    22:31 | 5 Junio 2008

  8. Uf pues a mi me daría un morbo increible conseguir que mi pareja se dejase penetrar por un consolador. Nuestro caso es diferente, ya que nos contamos lo que nos gusta claramente, y si el que escucha piensa que puede llegar a disfrutarlo, se hace, y si lo imposible, pues no. Pero las cuatro cosas que no llegamos a poder cumplir tampoco son tan importantes que nos hagan sentirnos desafortunados por no realizarlas. Por eso te decía que no llegaba a entender bien a quien no se atreve a manifestar siquiera sus tendencias ante aquella persona que en teoría, te conoce mejor que nadie. Por lo que cuentas en tu último comentario, no es cuestión de no atreverte, sino de haber mencionado tus deseos y ver que no llegan a buen fin. Es complicado hacer valer algo cuando los dos no lo quieren, pero ojalá encuentres formas de introducir disimuladamente ese modo de relación ideal… Actuando de forma sumisa y servicial en el día a día, haciéndole regalos que puedan ser usados por ambos en vuestros juegos, o mi receta cuando me da vergüenza decir lo que quiero: las apuestas (si señor, algo tan sencillo como decir si gana el madrid dime que quieres, pero cuidado, que si gana el barcelona hacemos esto otro, y no hay peros que valgan).
    Un abrazo a tod@s

    23:11 | 5 Junio 2008

  9. De nada, Juan. Y a veces pienso si debiera ser tan descarnada escribiendo, pero en el fondo creo que no hay mayor respeto por alguien que te pregunta algo que decirle lo que de verdad piensas… aunque una sepa que a veces no hace ninguna gracia escucharlo. Espero que a ti no te haya molestado, y te deseo toda la suerte del mundo con tu mujer.

    Reyes, si te “daría un morbo increible” que tu “pareja se dejase penetrar por un consolador”, no tienes más que esperar a la próxima apuesta o si no, a la siguiente. Y si no lo ganas en alguna de esas apuestas que hacéis, te aseguro que se lo ganas de otra forma, que poco a poco, y con la vaselina de rigor, te lo acabas penetrando. Qué te voy a decir, seguro que tú sabes perfectamente cómo llevártelo al huerto. Pero no te prives del morbo, mujer. Un saludo.

    20:22 | 6 Junio 2008

  10. Reyes, evidentemente desconozco el motivo por el que tu pareja no se deja penetrar, he visto que a veces es simplemente que no gusta, sin razon alguna, pero en otras ocasiones he oido hablar a algún tio que tiene miedo al dolor y a que luego el esfinter del ano tenga “fugas”. Si es por el dolor creo que es facil de convencer a tu pareja, ademas de llevartelo al huerto como dice Ana, a mi me fue bien empezando yo mismo con un dedo en la ducha, con el jabon, luego 2, luego poco a poco a poco aumentando el tamaño de lo que me metia en el ano, hay hortalizas que para esas fases iniciales son buenas, y consoladores de todos los tamaños claro. Siempre con mucha lubricacion y paciencia, sin forzar. A mi ahora, con mu chica, cuando alguna vez nos masturbamos mutuamente le pido que me meta un dedo en el ano y me lleva a la gloria, por eso va aceptando comprar algun dia un consolador, podrias unir esa pequeña penetracion a un momento de placer suyo para que le vaya cogiendo gustillo. Suerte.

    16:13 | 7 Junio 2008

  11. Hola de nuevo y gracias por el interés! Aprovechando un momento de descanso entré a ver si había algún nuevo post de Ana, y he leido los comentarios. Ya vamos por fase del dedo en la masturbación Juan, veamos si algún día pasamos de nivel, quizás tenga esa suerte! (Pero ya os digo, no conseguiría frustrarme si no lo consiguiese).
    Os deseo a todos un buen fin de semana, ahora que por fin, se empieza a notar el buen tiempo. Aprovechadlo como mejor sepais!! Besos.

    17:01 | 7 Junio 2008

  12. Muy interesante este blog, sin duda trata el tema de la Dominación femenina desde una perspectiva interesante.

    Para mí es un gran placer invitar a todos/as los que lo deseeis, a pasaros por nuestro blog (el mío y el de mi adorador).

    http://frauendienst.blogspot.com/

    Muchas gracias y cordiales saludos.

    22:31 | 7 Junio 2008

  13. Interesantísmo el debate: me parece que Juan (pepa) evidentemente habla de sus fantasías y no de sus dudas (que no quiere decir que no las tenga).

    Luego me he detenido en el comentario de ivan77 sobre los dos tipos de sumisos que gustan de ser feminizados. Y, la verdad, es que siendo yo, aunque solo en parte, uno de ellos no termino de entender bien esta cuestión.

    A mi me agrada en ocasiones ser feminizado, aunque solo como prerrogativa de la mujer que me posee. Jamás se me ocurriría pedir algo así. Es para mi una forma de entrega y también de humillación, sin que por ello yo deje de idealizar la figura femenina.

    Creo que si un sumiso feminizado es tratado de “putilla”, “zorrita”, etc no es porque se entienda que la mujer es inferior sino porque nunca podría verse a si mismo como una “Señora” sino solo como una mera “zorrita” subordinada y “prostituída”, degradada por su Señora (de la misma forma que cualquier prostituta lo es por el cliente que le paga por su servicios. etc.). Sin olvidar que muchas mujeres juegan a ser las “putillas” de sus parejas por deseo de él.

    Entiendo, además, que la feminización del sumiso puede ser algo muy placentero para algunas mujeres dominantes. Y que por ello, el sumiso debería intentar aceptarlo con el fin de complacerle.

    Por último referirme a otra frase (anterior) de ivan: “La mujer es más egocéntrica que el hombre (debe serlo, ya que tiene mayor responsabilidad procreativa).”

    Creo que esto es incierto. Y que está mas que demostrado el egocentrismo masculino. Y no así el femenino. Pero justamente es la capacidad preocreativa de la mujer la que la hace mucho menos egocéntrica que el varón pues está preparada para concentrarse en sus hijos y proyectarse en ellos mucho mas que el varón. Está preparada para renunciar a si misma por sus hijos. Podría decirse incluso que: “el egocentrismo de la mujer son sus propios hijos”. La mujer no es ni mucho ni poco mas egocéntrica que el varón. Lo es bastante menos.

    6:32 | 13 Junio 2008

 

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