Blog de Ana Serantes

Diario de una dominante

De cómo floreció la dominación IV

Llevaba prácticamente un mes con aquel juego, con aquella forma de vestir, y rastreaba en busca de unas miradas que me costaba interpretar y más aún relacionar con la dominación femenina. ¿Cómo iba a hacerlo si apenas sabía de qué se trataba en realidad? Hoy pienso que en las miradas que recolectaba tenía que haber bastante mayor dosis de sumisión de la que entonces yo era capaz percibir. Me daba cuenta de que algo había cambiado en la forma en la que algunos hombres me escudriñaban, pero no sabía muy bien qué era lo que había cambiado.

Tuvo que pasar el tiempo para que fuera consciente de que la principal transformación que aquel juego causó en mí no fue la provocada por las miradas, sino que fue producto de haberme convertido en jugadora. Durante aquel mes, poco a poco, sin darme cuenta del todo, me había transformado en cazadora de aquellas miradas. Las buscaba: primero, en el trabajo; después, cuando salía a cenar o al cine con los amigos; más tarde, incluso cuando caminaba por la calle.

Según pasaban los días, me parecían pocas. El juego consistía, al fin y al cabo, en concitar la atención de los hombres, así que el éxito no podía medirse más que por un incremento de esa atención y, en consecuencia, fui dedicando cada vez más esfuerzos a provocarla. Como no era experta en la cuestión ni muy lanzada, fueron pequeñas provocaciones: las piernas que se cruzan en el momento preciso, la mirada oportuna, el pie que aparece por debajo de la mesa de trabajo, los gestos con la cara, los movimientos con el pelo, las ondulaciones del tono de voz…

En fin, no dejaba de ser, aunque se añadieran pequeñas novedades, un retorno a la tradicional coquetería femenina. Era lógico que así fuera, porque, a poco que se piense, el juego en el que me había sumergido Soledad era el de provocar reacciones en los hombres. Y al terminar ese primer mes del que hablo, ya estaba segura de que reacciones provocaba en ellos y, aunque de forma incipiente y nada experta, iba comenzando a controlar que esas reacciones se aproximaran a las que yo pretendía obtener.

La conclusión me resulta hoy, al contrario que entonces, obvia: me había iniciado en un juego que me pareció inocente y que no me llevaría a ningún lado, pero como se trataba de jugar con los hombres, de manipularlos a la postre, terminó siendo cualquier cosa menos inocente y desde luego que me llevó a algún lado: a aprender a dominar a algunos de esos hombres con los que jugaba.

Es posible que haya quien piense que una mujer se convierte en dominante cuando por primera vez somete a un hombre de forma explícita, cuando tiene su primera sesión de dominación. Aunque no tardó mucho en llegar, yo estoy ahora segura de que en mi caso fueron las ganas de seguir con aquel juego, y de profundizar en él, las que en poco más de un mes me transformaron en una mujer dominante, las que me prepararon para relacionarme y gozar de los hombres de una manera que hasta ese momento me hubiera parecido imposible.

Por lo tanto, mi encuentro con Soledad para evaluar el resultado del juego no fue más que la confirmación del florecimiento del aspecto dominante de mi personalidad. Aunque gastamos nuestras bromas a cuenta del comportamiento que algunos hombres habían mostrado conmigo durante ese tiempo, mi principal interés era otro: quería saber más sobre aquella nueva forma de relacionarse con los hombres. El juego me había dejado ávida de información acerca de la dominación femenina, y Soledad me proporcionó las primeras fuentes de esa información que buscaba, los primeros libros y las primeras páginas web en los que sumergirme a la búsqueda de un mundo que ya se me antojaba preñado de nuevas posibilidades.

Pese a lo poco conocido y a lo mucho por conocer, considero ahora que aquel fue el momento en el que me convertí en una mujer dominante, y lo que hice después no fue sino aprender poco a poco a actuar como tal. Así que, seguro que sin satisfacer a quienes esperaran encontrar detalles escabrosos en estos artículos, pero con la esperanza de que a alguien haya interesado, doy por cerrado el relato de este episodio de mi vida. Tiempo habrá de abrir otras páginas en ese apartado de este Diario que he llamado Biografía.

10 Comentarios
  1. espectacular como relata

    como cuenta… como floreció su rol y actitud Dominante

    enhorabuena por el blog

    9:45 | 27 Febrero 2008

  2. ¿Que si has interesado a alguien? ¡Carambola la bola! Qué pregunta. No sé cuantas entradas habrás tenido pero ten por seguro que los que te hemos leído nos hemos quedado electrizados.
    Y en cuanto a la ausencia de detalles escabrosos, gracias por recordarlo porque no me había dado cuenta, ja ja ja.
    Lo único que me inquieta es que el juego se haya acabado y que a lo que venga luego lo llames “actuación”. Pero en fin, tiempo al tiempo.
    Besos nada sumisos de
    j

    18:17 | 27 Febrero 2008

  3. A mí también me han parecido magníficos estos posts, por lo que te felicito, y como a J lo peor de todo es que este sea el último. Enhorabuena Ana.

    19:51 | 27 Febrero 2008

  4. Señora Ana la sigo desde su etapa de dominacion femenina .net y solo decirle que me parece espectacular. Ud, su forma de vida, su blogs y que es un placer leerla y aprender cada día un poco mas. Gracias, Enhorabuena y Suerte.

    19:57 | 27 Febrero 2008

  5. Muchas gracias a los cuatro por vuestros ánimos, que, a que negarlo, se agradecen. Y la estimulan a una para seguir con la labor.

    Aprovecho para aclarar algo que j resalta: “Lo único que me inquieta es que el juego se haya acabado y que a lo que venga luego lo llames “actuación”. Imagino que la duda se le ha planteado tras leer en mi texto lo siguiente: “aquel fue el momento en el que me convertí en una mujer dominante, y lo que hice después no fue sino aprender poco a poco a actuar como tal”.

    Me voy al diccionario para aclarar la duda. Si nos guiamos por la novena acepción del término, la entiendo: “Interpretar un papel en una obra teatral, cinematográfica, etc.”

    Pero no era esa, desde luego, la idea que pretendía transmitir. En realidad, al utilizar la palabra “actuar”, son otras las acepciones del diccionario que reflejan lo que quiero decir:

    1. tr. Poner en acción. U. t. c. prnl.

    2. tr. Entender, penetrar, o asimilarse de verdad; enterarse de algo. U. t. c. prnl.

    3. tr. desus. Digerir, absorber o asimilar algo que se ingiere.

    4. intr. Dicho de una persona o de una cosa: Ejercer actos propios de su naturaleza.

    7. intr. Obrar, realizar actos libres y conscientes.

    Imagino que con esta precisión quedará más claro qué es lo que quería decir al referirme a actuar como dominante.

    Un saludo a todos,
    Ana

    21:01 | 27 Febrero 2008

  6. Es poco habitual encontrar a alguien que escriba tan bien en internet.

    Enhorabuena.

    3:46 | 28 Febrero 2008

  7. Oye Ana, no te tomes tan en serio mis comentarios. Aunque suelo pesar las palabras a veces se me escapan al vuelo. En realidad cuando leí lo que habia puesto me di cuenta que “actuar”, en el sentido que no quieres, o sea, hacer teatro, no es más que un juego. Nuestro idioma ahí nos juega muy malas pasadas porque “acto” de acción es tanto como “acto” de obra de teatro.
    En fin, al crear una cesura entre este primer “acto” (De como floreció la dominación) y el siguiente (¿De cómo me puse en acción?) no hacemos más que organizar el relato. De lo que estoy seguro es que escribiendo como lo haces, el segundo “acto”, el tercero, y los que te animes a escribir, van a ser tan apasionantes como el primero.
    (Por cierto, no te he dicho que en un post de mi blog (LA RESACA DE SAN VALENTIN) he usado un largo párrafo tuyo como argumentación).
    Un beso y gracias por el regalo de tu blog y tu atención.

    20:54 | 28 Febrero 2008

  8. Ya imaginé, j, que tu comentario estaba cargado de ironía en su alusión a la “actuación”, pero me apeteció seguir el juego y puntualizar lo escrito. Y gracias por tu post, por tu adjetivo de “bellísimo” para mi blog y, aunque me parece exagerado, por el de “magistral” para el párrafo que citas.

    Tan exagerado como lo que dice Iván: “Es poco habitual encontrar a alguien que escriba tan bien en internet”. Si se refiriera a quienes escriben en Internet sobre la dominación femenina, bien, pero en la Red en general hay personas que escriben estupendamente, aunque haya muchas que no, que es inevitable cuando hay tantas escribiendo. Sirva como ejemplo el de Ana Muñoz de la Torre y su blog La orgía perpetua.

    Un saludo,
    Ana

    19:11 | 29 Febrero 2008

  9. ¿Para cuando la segunda serie?

    19:41 | 31 Marzo 2008

  10. [...] con mi amiga Soledad y tomé la decisión de adentrarme en el mar de la dominación femenina (“De cómo floreció la dominación IV”). Fue en 1998 la primera vez que Soledad y yo celebramos el primer año de mi [...]

    7:01 | 10 Mayo 2008

 

Su comentario



Close