De hombría II
Antoni Miaja
He descubierto recientemente este blog, y como persona iniciada en el rol sumiso me ha interesado mucho. Es relativamente poco habitual encontrar páginas que traten sobre las relaciones de DS con asepsia y rigor, sin caer en tópicos fáciles o sencillamente en la vulgaridad; lejos de esto, encuentro esta página muy correcta y elegante, por lo que felicito a la autora y en general a las personas que participan habitualmente. Espero que mis comentarios también les resulten interesantes.
Ahora en concreto, querría mostrar mi opinión acerca del debate expuesto en la entrada De hombría:
Cuando leí las entradas referidas, en especial “Más que dominación femenina”, desde luego no me resultó indiferente, al contrario incidió en mi notablemente al tratar de analizar directamente una cuestión como los gustos dominantes/sumisos, algo que forma parte de la personalidad, pienso que de forma ya indisoluble, y que en cierta medida considero en constante evolución. Por ello trataré de enfocar la cuestión básicamente desde el punto de vista de mis gustos personales, espero que me permitan esta licencia, más adelante me servirá para exponer con más claridad algún tipo de evaluación o conclusión más “general”, algo siempre difícil al tratarse de una cuestión tan subjetiva como los gustos personales.
Lo primero que debo decir es que no puedo dejar de sentirme identificado con la postura argumental de nuestra anfitriona, Ana Serantes, como persona racional que siempre trata de analizar las cosas que conozco, su postura sobre las relaciones DS tiene incluso un cariz pedagógico que harían que una persona alejada completamente de este mundo, con ser mínimamente razonable, debiese aceptar su postura al menos como plausible.
Sin embargo, aparte de ello, me impactaron profundamente los comentarios de Andrea, más allá de los detalles de la argumentación, su postura destila algo que, al menos yo, percibí inmediatamente: desprecio. Sí encuentro que esa es la palabra para definir su predisposición para atribuir a los sumisos “todas las condiciones negativas que les atribuye”, para su desprecio por los sumisos.
Humanamente nos puede parecer egoísta e incluso mezquino. Sin embargo no se trata (al menos por mi parte) de analizar racionalmente su postura; recuerden que empleé la palabra percibir, y la percepción que tuve al leerlo fue la de un “pinchazo” que conecta inmediatamente con mi componente sumiso. Desde luego, no es la primera vez que imagino a una mujer con aire dominante y resolutivo mostrando(me), con elegancia pero con exigencia, e incluso inmisericorde (no necesariamente mi pareja, sino más bien una tercera persona), su desprecio por mi condición de sumiso. Resulta una situación tal que genera un morbo y una humillación psicológica que me gusta mucho (en contraste con otras prácticas propias y habituales de las relaciones DS que no me atraen en absoluto).
Aclarada la óptica de mi percepción personal, me gustaría entrar un poco más a fondo en la cuestión del tipo de “sumisos”… recordemos: “Andrea los busca [sumisos] calzonazos, y yo [Ana] los busco [sumisos] hombres muy hombres”. Sinceramente, considero esta dualidad apasionante. No se trata de una simple cuestión de gustos “caprichosos”, sino que, al menos yo, veo mucho más allá. Si entendemos la dominación como una especie de “conquista”, nos parecerá mucho más lógica la postura de Ana, a quien le resulta mucho más atractivo dominar a hombres que presentan abundantemente cualidades indiscutiblemente positivas. Sin embargo, la postura de Andrea tiene también su lógica impecable: dominar lleva aparejado dominar a quien se considera inferior (las famosas posturas A y B de la disyuntiva final en el comentario de Macho dominante). Entiendo que esta es la razón de que Ana incida en “denunciar” los insultos vertidos en el debate, mientras que Andrea lo asume como algo implícito en su percepción de las relaciones de DS.
Naturalmente en esta disyuntiva simplificada, hay un punto de inflexión que se nos antoja crítico, y sobre el que muy bien incide Ana en diferentes ocasiones a lo largo de sus comentarios. Para ser un sumiso y reconocerse como tal, hay que “decidir serlo”; a los hombres, la sociedad y los valores culturales vigentes nos predisponen a lo contrario, ergo para ser sumiso hay que tener, como mínimo, la capacidad de decisión propia, la valentía, para nadar contra corriente. Podríamos decir que un sumiso sería “decidido y coherente (en oposición a cobarde y conformista) para convertirse en el calzonazos avanzado que reclama Andrea”… esto es, si no es “decidido y coherente” no llega al final del camino, estimada Andrea, no llega a no ser que ya esté allí, claro.
Me refiero a que he estado pensando como podría llegar a formarse el tipo de personalidad que se infiere de los comentarios de Andrea como su sumiso “ideal”, y he llegado a la conclusión de que lo más parecido que podría haber sería el equivalente masculino a esas mujeres que en el mundo islámico son dominadas y, por tanto, convertidas en sumisas desde el principio de su vida por sus padres y hermanos, para luego ser sumisas a sus maridos. Esto es, un hombre “sumiso y sin personalidad” ya desde las primeras etapas de formación de su personalidad (¿quizá con un madre dominante?… sería otra cuestión demasiado profunda quizás), que por tanto difícilmente puede atraer para sí a una mujer que buscará un hombre con rasgos de conducta más propios del varón en nuestra sociedad, y que sólo las mujeres dominantes con el perfil concreto que tiene Andrea identificará como “lo que estoy buscando”.
Está claro que en último extremo se trata de una cuestión de gustos, lo apasionante más bien sería “cómo se definen y cómo llegan a formarse esos gustos”, sobre todo cuando llevan implícita la definición de lo que entendemos por DS. De esta manera espero que me permitan opinar en el linde entre lo que es argumentar sobre la cuestión que estamos tratando y lo que es exponer la impresión, completamente personal y subjetiva, que nos causan otras personas.
Así, me gustaría añadir que entiendo la postura de Ana como “plenamente ganadora”, su definición de que busca a los sumisos hombres muy hombres, resulta ser una convergencia perfecta entre la condición femenina y su orientación dominante. Me imagino que muchas mujeres (sin ninguna relación con el mundo de la DS) exclamarían al leerla: “Así también quiero ser yo dominante!”. Del otro lado, veo la postura de Andrea mucho más cruda, y no lo digo en absoluto con un matiz peyorativo, antes ya comenté las sensaciones que me causó. En el fondo, me parece mucho más coherente como mujer dominante. Andrea busca hombre sumisos, “mas allá del calzonazos”, y me parece sencillamente genuino.
En el fondo, incluso parece transponerse una pregunta mucho más profunda e inquietante: ¿hasta qué punto se hace un@ dominante y un@ sumis@? Digo esto porque me parece evidente que no se nace, sino que la orientación dominante-sumisa se forma como un rasgo más de la personalidad de la persona, en este caso de la personalidad sexual. Sin embargo, también me resulta evidente que hay rasgos de la personalidad que cuadrarían perfectamente y otros que chocarían frontalmente con una u otra condición. A partir de ellos, ¿hasta que punto se puede evolucionar para ser lo uno o lo otro? En fin, creo que hoy estoy un poco existencial, espero que sepáis disculparme.
Ahora que la cuestión ha quedado planteada con sus términos bien definidos, quisiera aprovechar para exponer también otra dualidad que desde hace mucho tiempo se ha convertido en otra duda apasionante. Antes que nada, debo decir que puede considerarse que excede los límites argumentales de una página dedicada a la dominación femenina, sin embargo, entiendo que se trata del reverso de la moneda expuesta anteriormente ,y por ello me acogeré a la libertad argumental que claramente preside este blog para exponerla.
Desde el punto de vista del sumiso (en este caso, supongo que deberíamos ceñirnos al hombre sumiso), ¿qué resulta más atractivo?, ¿mostrarse sumiso ante una mujer dominante con cualidades positivas casi ideales, mujer inteligente, resolutiva, competitiva y triunfadora, etc.?, ¿o por el contrario, ante una mujer (e indirectamente un hombre, como expondré después) “simple”, sin auténticas cualidades positivas, sino en realidad, niñata, quizás inmadura, vasta, maleducada, egoísta y sin posibilidades reales de competir y mejorar en la escala social/laboral, etc.?, ¿o (en una subvariante que puede ser del agrado de un@s y desagrado de otr@s) un sumiso que ve como su mujer dominante se entrega a otro hombre fanfarrón, egoísta, niñato (¿un pelín macarra?) y que está muy lejos del triunfo social y personal?
En definitiva, si desde el punto de vista de la mujer dominante podemos enunciar el dilema de a quién se prefiere dominar, a un hombre “muy hombre”, Ana dixit, o a un hombre que sea un “genuino sumiso calzonazos”, las cosas por su nombre, Andrea dixit.
Y por otro lado, desde el punto de vista del sumiso, ¿ante quién es preferible someterse? Ante una mujer que podríamos definir como “una ama ideal”, o por el contrario someterse a alguien que percibes “inferior a ti”. Porque justamente en este punto radica el elemento diferenciador que lo hace más atractivo o inasumible: el placer de someterse a alguien que percibes como “inferior” y no como “superior”.
Espero que mis divagaciones y sobre todo mis abundantes preguntas no resulten demasiado “pesadas”, y por supuesto me gustaría mucho poder contar con vuestra opinión.


Juanillo:
yo me considero sumiso para con una dominación femenina cariñosa y eso visto desde fuera se me podría catalogar de calzonazo, y en parte es cierto porque me entrego a una mujer que va a ser mi guía y lider y que realizaré lo que me pida y la obdeceré siempre, pues mi condición sumisa me predispone a ello, pero más que hablar de “sumiso hombre” o “sumiso calzonazo” está la cuestión de que tu condición no debe llevar implícito una pasividad, sino predisponerte a adelantarte a los deseos de tu dómina, a ser activo en acudir presto a satisfacer los designios de tu ama y proponerle cosas que creas conveniente para que tu ama esté bien atendida.
ya luego son los grados de dominación de andrea o ana, su predisposición a ser más posesivas o controladoras, a dejar que sean sus sumisos quienes tomén más una actitud activa o solo esperen órdenes.
yo me catalogaría como un sumiso calzonazos y con la predisposición de también currármelo y hacer posible una vida más llevadera a mi dómina, pero supongo que será la actitud o predisposición de mi dómina la que me llevará según sus preferencias o lo que estime oportuno a mantener una determinada actitud ante ella.
12:35 | 28 Octubre 2008
frankie:
Tal y como plantea Antoni, la cuestión es que parace haber más gustos y matices que longanizas. A quien encontrara toscas y crudas las afirmaciones de Andrea, de lo más respetables, se le podría objetar que no es un sumiso “auténtico”, cosa que sería de un absurdo palmario.
No creo que exista ningún sumisómetro estandarizado, esta no es una condición o status que se otorgue desde fuera. Esta, es una necesidad o sensación que, primero, se siente dentro y, después, se intenta vivir con alguien más, requisito ineludible. Pero, en todo caso y lo sumo, solamente lo definen entre dos personas.
El hecho de que exista este blog y a el se acuda a comentar este tema, hace que, inevitablemente, se revista de todas las formas sociales y culturales posibles, lo cual podría dar la falsa impresión de que puede haber alguna norma, standard o algo parecido, y nada más falso en mi opinión.
Por supuesto que la cultura determina las formas de sumisión y dominación, pero la esencia la pondrán los que las viven.
En cuanto a la pregunta de a quien es preferible someterse ocurre lo mismo. Es una preferencia hipersubjetiva, el colmo ya, vamos.
En lo que se refiere a mí, la excitación de someterme vendría dada, además de por el mínimo y necesario atractivo físico, ( y esto es algo amplísimo, la propia dominación lo incrementa) por las condiciones de inteligencia e imaginación de esa mujer. Tienes que notar que hay una subjetividad intensa, lo suficiente para que te guste “perderte”, una arbitrariedad con cierto estilo, que también acepte tus réplicas y desafíos.
Nada tan antierótico como el escaso seso. Y en esto no creo que nos diferenciemos en nada de las mujeres.
11:35 | 30 Octubre 2008
frankie:
…Pero reconozco que pueden haber coincidencias felices entre sumisos y dóminantes ambos cazurros y espesos, je, je. De hecho, no necesariamente la culturilla sería precisa en ambos, basta que el hombre la tuviera, para así poder “justificar” sus fantasías de sometimiento, en esta caso con una especie de camionera o algo así…
12:03 | 30 Octubre 2008
Solsumi:
Excelente articulo Antoni
Felicidades.
Has planteado cuestiones todas muy interesantes y no te falta capacidad de analisis.
Al final como dice frankie es algo que se define entre dos presonas……. pero necesita combustible. Yo me quedo con la mujer inteligente y triunfadora. Pero reconozco el doble sentido de las fantasias de Dominación/sumisión y está bien traido el ejemplo de la mujer vulgar.
Un saludo a todos.
17:35 | 18 Noviembre 2008