Blog de Ana Serantes

Diario de una dominante

De vacaciones con Clara II

Tras la sorpresa inicial, las conversaciones entre mi hija y yo sobre la dominación femenina prosiguieron. Y a nadie se le escapará mi ansia por saber cómo había descubierto Clara este tipo de relación y cómo la había iniciado. Me lo contó con bastante detalle. Procuraré resumirlo aquí, pero prescindiré de los detalles íntimos, es decir, de casi todos. Imagino que se comprenderá mi pudor, porque se trata de mi hija (y además ella leerá lo que escriba).

Clara comenzó el primer año de carrera viviendo en la residencia de la universidad. Compartía la habitación con una compañera que dejó la residencia al terminar ese año. Así que el segundo año lo inició con una nueva compañera de habitación dos años mayor que ella. Esa diferencia de experiencia, y el hecho de que Clara estaba fuera de su país y lejos de los suyos (la universidad en la que su padre da clases está también a considerable distancia), explican la importancia que para ella tenía la amistad con la chica que tenía más cercana. Y fue esta muchacha la que le abrió las puertas de la dominación femenina.

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Clara se percató pronto de la especial relación que su compañera tenía con su novio, que la ayudaba y estaba pendiente de ella y de sus problemas con una dedicación que le resultó sorprendente. A los dos o tres meses se produjo la conversación en la que su amiga le contó cómo se relacionaba con él, en realidad, cómo dominaba a su novio y éste se sometía a ella. Clara me explicó que, pese a la extrañeza inicial, no tardó en ver las ventajas que para su compañera tenía aquella relación, y empezó a profundizar en la cuestión en sus conversaciones con la amiga y en las lecturas que ella le fue recomendando (sobre todo de páginas web; otra lectora de Elise Sutton).

Fue su compañera de habitación quien la introdujo, pero, por lo me dijo, comenzó a recorrer el camino con rapidez una vez que entró en un pequeño foro, femenino y privado, sobre la dominación femenina que tenía en Internet un grupo de estudiantes de la universidad. No eran muchas, pero eran unas cuantas: Clara calcula que debían participar frecuentemente una quincena de chicas y que otras tantas estudiantes lo hacían más esporádicamente. Participaban anónimamente, pero bastantes de ellas terminaban por relacionarse también en persona. Y la complicidad las llevaba a ayudarse entre ellas. De ese grupo y de esa ayuda le llegó a Clara el correo electrónico que la puso en contacto con el estudiante que sería su primer sumiso. Por lo que me cuenta, una primera y corta relación que no fue nada del otro mundo, pero fue la primera y la que la llevó a decidir que quería seguir por esa senda.

Antes de terminar ese segundo curso universitario, Clara había ligado ya con otro estudiante que le atraía bastante más y al que comenzó a dominar con algo más de intensidad. Y antes de finalizar el curso, su compañera le hizo una proposición: dejar la residencia universitaria y buscarse una casa en la que vivir juntas.

Aún recuerdo la llamada de su padre en la que me habló de que Clara quería dejar la residencia, y que me sentí orgullosa de mi hija cuando nos dijo que no necesitaría más dinero para hacer frente al incremento de los gastos, que ella se encargaría de ganárselo con pequeños trabajillos. “Una muchacha responsable y capaz de valerse por sí misma”, me dije. ¡Si yo hubiera sabido!

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Pues no me habría parecido ni medio bien. En realidad, tampoco ahora me lo termina de parecer, aunque Clara piensa que me paso de mojigata. El caso es que de trabajillos, nada; lo que ella y su amiga orquestaron no era cuestión de responsabilidad –aunque no puedo desechar que fuera una manera de valerse por sí mismas–. Lo que pensaron fue que lo que les costara la casa se podría dividir en cuatro partes, esto es, que sus respectivos novios correrían con la mitad de los gastos de la vivienda. ¿Por qué? Pues porque, según ellas lo veían, iban a disfrutar también de la casa, porque en ella les podrían servir y en ella serían dominados. Vamos, que, según ellas querían verlo, resultaría un chollo para ellos pasar de las incomodidades de una relación en la residencia universitaria a disfrutar de la casa de sus dos mujeres dominantes.

¡Veinte años tenía el angelito de Dios! Y dos más tiene ahora, cuando me lo cuenta como lo más natural y lógico del mundo. ¡Vaya cara!, piensa una, que efectivamente debe ser Chica de ayer.

Y sí, debo estar quedándome desfasada, porque el chico de Clara y el de su amiga accedieron a tan “ventajosa” proposición sin dudarlo. Y se han tirado dos años haciendo ellos los trabajillos para pagar la mitad de la casa de ellas, y además… además, haciéndoles desde la limpieza a los recados o desde la comida a los masajes. En fin, que cómo no va a parecerle lo más natural y lógico del mundo, si además… además, no eran las únicas chicas que así se lo hacían.

[Fotografías de Katie West]
12 Comentarios
  1. Visto fríamente, el arreglo parece justo y razonable. Obviemos por cinco minutos la cuestión de la dominación y la sumisión, si los muchachos en cuestión iban a hacer un uso -por asi llamarlo- cotidiano de la casa, a simple vista parece lo mas justo que hagan su aporte. Los gastos de una vivienda no son precisamente una nimiedad.

    Si este uso era hacer las tareas domésticas y servir a sus amas, bueno, eso va en el gusto de cada uno, despues de todo dos muchachos universitarios no son pobres diablos incultos e indefensos, bien podrían haberse negado con facilidad si eso no era de su agrado.

    Pero no creo, Ana, que te estes quedando desfasada, si alguno de mis hijos hiciera un arreglo similar, seguramente a mi no me parecería nada bien, probablemente me fuera a los states a traerlo de los pelos. Es lógico que para uno los hijos sean angelitos a los 10, 20 o 50 años. Saludos a todos.

    8:21 | 10 Septiembre 2008

  2. Seré el primero en decir lo que pensaría la mayoría de las personas al leer este post.
    Esta historia es una locura de principio a fin, y no puede conducir a nada bueno.

    10:58 | 10 Septiembre 2008

  3. Zorro, estoy deacuerdo contigo. Quizas la exposición prolongada al sol, durante el periodo vacacional de nuestra estimada anfitriona, ha provocado el delirio que ahora ha vemos reflejado en post. Espero que la tercera parte de este, no sea una tienda virtual de camisetas serigrafiadas con la foto de Clara, ni un trio con el camarero del ressort.

    11:38 | 10 Septiembre 2008

  4. Realmente no entiendo la incredulidad de que algo así pueda pasar. No entiendo que gente que está dentro del BDSM considere que esto pueda ser tan raro. Porque si analizamos los componentes de la historia tiene todas las papeletas para ser ciertas. Clara es una chica independiente, de clase media alta, universitaria y encima en EEUU donde se supone que estas tendencias sexuales son más cotidianas. Quiero decir que Clara está en una franja social donde este tipo de relaciones sexuales están mucho más aceptadas, está en un ambiente cultural, la universidad, donde todo lo que es capaz de escandalizar se puede “normalizar”. Y dada la “falta de autoridad”, ya que ambas figuras paternas estaban lejos, tenía un escenario magnífico donde llegar al BDSM. Y eso sin tener en cuenta la edad, si a la edad de Clara, en los tiempos que corremos no descubren nuestros jóvenes todo lo referente al sexo, ya que hoy en día poca censura hay al respecto, a qué otra edad se supone que lo van a hacer. Es la edad de la experimentación, del descubrimiento y se descubre lo que nos rodea y hoy en día nos rodea el BDSM, de hecho ahí tenemos el mundo de la publicidad, donde la estética que predomina hace referencias constantes a ello, el look que optan por llevar muchas de nuestras artistas o las tendencias de la moda en todo caso. Quiero decir que lo que a personas que sobrepasan la treintena o cuarentena pueden optar por tachar, los jóvenes que están descubriendo el mundo lo tienen ahí al alcance de su mano, sólo necesitan una educación suficientemente abierta para hacerlo suyo y a mi no me cabe duda que Clara ya contaba con esta educación.

    Eso sin contar con la credibilidad que nos pueda merecer Ana, por mi parte no me parece una mujer dada a las invenciones, así que no entiendo que gente que viene leyéndola desde sus anterior revista pueda estar haciendo este tipo de comentarios. Pero me hace pensar el hecho de que gente que está en el BDSM se cuestionen tanto los unos a los otros en cosas que se supone que tenía que ser el pan vuestro de cada día, es decir, estar rodeados de gente que tengan vuestras mismas tendencias sexuales.

    13:04 | 10 Septiembre 2008

  5. A mí me parece muy inteligente, tanto la actitud de las chicas, como de los chicos. Y justo. Y normal.
    Y conozco a Ana desde hace años (de su anterior revista, y su credibilidad es total. Para mí. Gracias a mujeres como ella la D/s se ha dignificado y ha salido de las lóbregas mazmorras en las que estaba.
    El primer acierto fue poner el fondo del blog de color blanco en vez del negro siniestro habitual en estos guisos. Y luego su elegancia para llevarlo, como siempre.
    Felicidades Ana.

    13:22 | 10 Septiembre 2008

  6. Estoy de acuerdo con el comentario que ha hecho Antonio (bueno, lo de que si es inteligente o no, dependerá de cada uno, sus gustos y su enfoque del tema)

    En cuanto a si la historia es verdadera o no, particularmente me da lo mismo. Es cierto que puede ser una curiosidad chirriante… madre e hija ambas dominantes de manera espontánea… la hija coincide con otra mujer dominante como compañera de cuarto en la residencia… En fin, entiendo que pueda parecer mucha casualidad, pero en sí misma la historia es perfectamente creíble. Tiene verosimilitud y esto es lo único que me importa.

    Yo, al igual que Antonio y seguramente muchos lectores más, me quedo con la impagable contribución de Ana Serantes y este magnífico blog entre los aficionados a la dominación femenina.

    En esta casa, además de historias, se crea debate, se aclaran dudas, se lee información, se aprenden cosas y uno abre su mente para comprender la esencia de la dominación.. para que luego se lleve a la práctica como a cada uno su entendimiento y su habilidad se lo permitan.

    16:16 | 10 Septiembre 2008

  7. Tras las vacaciones, parece que el blog adquiere un nuevo rumbo dirigido hacia la ficción. No es mala idea, no. Está bien pensado. Posiblemente aumente el número de lectores, pues de todos es conocida la frivolidad del internauta y su búsqueda continua de contenidos masturbatorios.

    Por mi parte, espero impaciente el capítulo “De vacaciones con Clara III”, donde madre e hija someten a Miguel con ese poderío femenino tan propio de la saga Serantes.

    22:35 | 10 Septiembre 2008

  8. Yo no dije que no me lo creyera, dije que me parecía una locura; pero a veces las cosas más disparatadas resultan ser ciertas.
    Lo que realmente apesta de esta historia es la dependencia económica que establece una chica joven con respecto a su novio. ¿Qué pasará si en un futuro cortan la relación, su novio se va o le echan del trabajo? ¿A quién acudirá entonces?
    En su favor se puede decir que son jóvenes, que ya aprenderán a ganar su dinero. Eso es verdad, pero cuando te acostumbras al dinero fácil no es nada fácil salir, lo digo por experiencia.
    Y el hecho de que los chicos quieran no me vale en absoluto; muchas mujeres querían ser sumisas antigüamente, ¿justifica eso algo?, en la actualidad, en mi propio país (España), hay inmigrantes que quieren trabajar 16 horas diarias por 200 euros.¿Por que no contratarles?
    Y ahora resulta que Ana Serantes, que desde que la leo me he quedado asombrado por la sensatez, inteligencia e independencia de sus razonamientos (y van sin ninguna ironía), al principio se opone a que su hija deje de empezar a labrarse un futuro trabajando para vivir de los hombres (no se trata de dominación femenina, me parecería igualmente mal que le mantuviera un anciano adinerado y ella fuera sumisa, lo que nos guste o no, es mucho más común).
    Pues no, cómo hay muchas mujeres que hacen eso y (supuestamente) es algo común en los Estados unidos , pues será ella, que se está quedando desfasada. Creí que tenia más confianza en sus ella misma y sus ideas.
    Y esto va también sin ironía.

    1:27 | 11 Septiembre 2008

  9. Con todo respeto, Zorro del desierto, disiento contigo, no me parece que haya una “dependencia económica”, puesto que los novios de estas chicas no las están manteniendo sino aportando parte del gasto de una vivienda, de la cual tambien hacen uso.

    Así como esta planteado, no pasa de picardía juvenil, las chicas querían comodidad, los chicos un lugar tranquilo donde mojarla …visto asi, hasta casi es justo que dividan los costos.

    Si la relación se cortara, lo peor que les pasaría a las chicas sería volver a una habitación en la residencia universitaria y los chicos a casa con papito a ver el superbowl.

    Pero al igual que has expresado, yo tambien desapruebo la dominación económica usando sumisos como modus vivendi. Diferente habría sido este caso si los chicos corriesen con los gastos de la casa íntegros ó hubiesen tenido que comprales un auto, ropa, gastos universitarios, etc .. y en tal caso, me habria parecido horrible.

    Saludos.

    7:40 | 11 Septiembre 2008

  10. mira que nunca he comprendido a iván esa obsesión de asociar el patriarcado con el maledom y también el matriarcado con el femdom, pero esta vez me resulta demasiada casualidad este hecho, y más cuando por internet he leido varios relatos parecidos sobre chicas universitarias que aprenden del femdom a través de otra compañera por su especial relación que mantiene con su novio, y ahí pues coincido con Iván, PERO!, todo puede ser y he de reconocer la excelente labr de ano de acercar el femdom a la normalidad lejos de la estereotipada imagen de látigos, cuero y cadenas, por lo que si ella nos ha ofrecido relatos reales que a su juicio lo eran, no tengo por qué pensar ahora que el suyo no o sea.

    13:16 | 11 Septiembre 2008

  11. EDITO:

    mira que nunca he comprendido a iván esa obsesión de asociar el patriarcado con el maledom y también el matriarcado con el femdom, pero esta vez me resulta demasiada casualidad este hecho, y más cuando por internet he leido varios relatos parecidos sobre chicas universitarias que aprenden del femdom a través de otra compañera por su especial relación que mantiene con su novio, y ahí pues coincido con Iván, PERO!, todo puede ser y he de reconocer la excelente labor de ana de acercar el femdom a la normalidad lejos de la estereotipada imagen de látigos, cuero y cadenas, por lo que si ella nos ha ofrecido relatos reales que a su juicio lo eran, no tengo por qué pensar ahora que el suyo no lo sea.

    13:17 | 11 Septiembre 2008

  12. Para muchos, como para mí, el femdom o toda relación S/M no pasa de los propios juegos sexuales sin entrar en la vida “real”, sólo en la vida sexual por decirlo de alguna manera. Así cuando creemos que un personaje “real”, no una ficción, ha trascendido la relació S/M o D/s, como queráis del “sexo” a la vida “real” nos choca. Tal vez sea una idea propia de varón, no sé. Yo lo cierto es que no me imagino en un relación llamada 24/7 o nada parecido.

    17:35 | 11 Septiembre 2008

 

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