Blog de Ana Serantes

Diario de una dominante

Decisiones que no le corresponden

Hola. Soy un sumiso de 35 años, que escribe a esta revista para pedir consejo sobre cómo seguir con mi proceso de sumisión.

Antes de nada, agradecer el que haya alguien que se dedique a escribir esta revista, y a dar sus consejos y opiniones para que aquellas personas que creemos en la bondad y en los beneficios que aporta que en las relaciones de pareja, y en general, la mujer vaya tomando el papel que le corresponde, que le ha sido negado hasta ahora, y que no es otro que el de dominar a los hombres, puesto que Ellas son Superiores. Creo firmemente en la Dominación y en la Superioridad Femenina. Espero con impaciencia que llegue el principio del mes siguiente para poder leer los artículos nuevos que se publican en la revista, y que me están ayudando a reflexionar seriamente sobre mis actitudes y comportamientos para ir asumiendo mi sumisión. En algún momento han dicho que las Mujeres necesitan tiempo para acercarse a este mundo; y los sumisos, pienso, que a veces necesitamos también tiempo para interiorizar y reflexionar sobre nuestra sumisión.

En alguna de las preguntas que les envían se ha dicho que deseaban saber quién está detrás de esta revista. Mi opinión es que están Mujeres, porque las imágenes que acompañan a los textos son muy elegantes e insinuantes; si fueran hombres serian mucho mas explícitas y, además, esta web tendría su sección de imágenes con amas vestidas de cuero azotando a esclavos. Además, lo fundamental de esta revista son los textos, y en ellos se intenta acercar el conocimiento de este mundo de la Dominación Femenina desde aspectos diarios y prácticos, no se centra en cómo azotar al sumiso o como sodomizarle, en aspectos puramente sexuales como haría un hombre, sino en cuestiones reales como el que el hombre asuma las tareas de la casa, el respeto y adoración a la mujer…

Paso a contar mi pregunta, que este mensaje me esta quedando largo (lo siento, llevo muchos días pensando en escribirles y he acumulado mucho que contar). Soy un chico de 35 años, que convive desde hace tres años con mi novia, de edad similar. Mi caso es parecido al que contestaron en octubre, titulado “Preocupado por el comienzo”; pero mi novia no es feminista, aunque sí dominante. Llevo ya tiempo haciendo lo que ustedes aconsejan: que me ocupe de mi novia, de ir siendo mas sumiso, de ir haciendo mas tareas en la casa (aunque ella no me deja a veces), de tratarla como una reina. El otro día me dijo: “Así da gusto, cada cosa que pido al día siguiente la tengo”. Llevo varios meses con esta actitud, aconsejado por ustedes y por Mujeres de unos grupos de Yahoo en los que participo: Mujeres que Mandan y Feminización Forzada (a las que aprovecho para agradecer públicamente su apoyo). Pero tengo unas dudas sobre cómo seguir con mi proceso, porque creo que hemos llegado a un punto en el que como el que inicia este proceso soy yo, el sumiso, pienso que es difícil avanzar, que seria mas fácil si ella fuera la que llevara las riendas en este camino hacia la Dominación Femenina en la pareja.

En el articulo referido decían que primero el hombre debe tener claro si es sumiso. Yo creo que sí lo soy. Reconozco que no me será fácil en algún momento, pero ya han dicho ustedes en otro articulo que los sumisos no debemos pensar que va a ser un camino fácil, y lo asumo. Antes de estar con mi novia tuve experiencias de sado con Amas profesionales y reconozco que fueron gratificantes para mi. Ella lo sabe desde el principio de nuestra relación, y no le gustó mucho; acabó aceptándolo, pero con una especie de acuerdo tácito de no incluir sesiones sado en nuestras relaciones. En alguna ocasión le he dicho que me gustaría ponerme braguitas. Ella se ha reído como diciendo que estoy tonto, y me ha dicho que no me ponga las suyas.

También sabe que, a veces, cuando me quedo sola en casa, me masturbo excitándome viendo paginas web sado, y esto hay épocas que le enfada, aunque últimamente menos. Lo que nunca hago es masturbarme sola estando ella en casa. Siempre que esta ella en casa o me aguanto o me masturbo con ella, y suele ser mas lo primero, ya que llevo un tiempo que no propongo el mantener relaciones sexuales o el masturbarnos mutuamente, espero a que sea ella la que tome la iniciativa, como un elemento mas de ir dejando que tome la iniciativa en todas las facetas de mi vida, y mas en un tema tan especial como las relaciones sexuales.

En el punto de mis masturbaciones tengo dificultad. Reconozco que, si ella fuera mi Dominadora autentica, este tema lo llevaría mal, si me controlara las veces que me masturbo. Una de las Mujeres de los grupos de Yahoo me ha ordenado que siempre que eyacule me trague mi semen para ir autodominándome y autoeducándome, ya que mi novia de momento no lo hace. Algunas veces me he corrido y no me he tragado mi semen, y sigo pensando que me corro demasiadas veces. Ustedes aconsejan en el articulo de octubre que se lo digamos a nuestras parejas, pero esto implicaría lo de antes: decirle claramente que pase a dominarme, y me da miedo su reacción si le planteo ya que me domine… pero, si no le digo nada, no avanzamos.

Hay aspectos de la Dominación Femenina que reconozco que no solo es que no me importan sino que me excitan, como es el que mi Ama o Mi Mujer me obligue a usar ropa interior femenina. De hecho, en alguna ocasión que me quedo sola (el vocabulario intento usarlo en femenino, y por eso asumo un nombre de mujer, pepa, como homenaje) uso braguitas y tangas. También he usado sujetador, e incluso he salido con el a la calle, gracias a los consejos de las Mujeres de los grupos que antes mencione, que me decían que debía vencer mis miedos a ser mas femenina no solo en mi casa. En este punto es donde estoy atascada, creo que en mi pareja hay dominación de mi Novia sobre aspectos del día a día: qué programa ver en la TV, a dónde ir de vacaciones, el que ante opiniones distintas entre ella y yo prime la suya, y ceda siempre yo, el que ella decida mi ropa… Pero no podemos avanzar hacia una fase de clara dominacion femenina en aspectos como que ella me controle sexualmente, que a veces me niegue el alcanzar el orgasmo, que me humille, que me obligue a usar ropa interior femenina… Todo esto sin que le plantee yo directamente que quiero que sea más dominante… al menos, no sé cómo hacerlo.

Además, me surge la duda de que si yo hiciera algo, como el ponerme algún día braguitas, para ver cómo reacciona, y de paso ir introduciéndola poco a poco en este mundo, quizá estaría cayendo en algo que ustedes no recomiendan: que este tipo de relaciones no deben ser para que las mujeres nos den satisfacción a nuestras fantasías sexuales, sino que debemos ser obedientes a los deseos de ellas. Y si ella quiere quedarse en este punto, ¿debo asumirlo y no hacer nada para que en nuestra relación progrese la Dominación Femenina?

Mi duda se resume en que quisiera un consejo para saber cómo poder compaginar el deseo de un sumiso, como es mi caso, de que en su pareja sea la Mujer la que domine en todos los aspectos de la relación, desde los aspectos mas generales hasta los mas íntimos, y personales del sumiso, siendo el sumiso el que lleve las riendas del proceso en las primeras fases, y como compaginar esto con el hecho de que no quiera que su Mujer sea una mera cumplidora de las fantasías sexuales del sumiso, y poder hacer descubrir a la Mujer las ventajas de la Dominación Femenina, y que sea ella la que establezca el tipo de Dominación Femenina que desea imponer a su sumiso y no que sea el sumiso el que vaya dirigiendo esta Dominación. Y si en esto ayuda el que el sumiso vaya practicando por su cuenta con ciertas practicas de feminización, por ejemplo.

Y todo ello teniendo en cuenta que el sumiso ya ha iniciado el camino de ser sumiso con su mujer, siendo mas atento, opinando menos que ella y dándole la razón a ella, no proponiendo el mantener relaciones sexuales, sino que solo sea ella la que lo haga cuando lo desee. Y estando por tanto, creo, en un punto en el quizás habría que verbalizar este deseo del sumiso de que su Mujer le domine, porque de lo contrario no se avanza mas, y como poder compaginar esto con los miedos del sumiso de que no le deje si le propone algo tan “raro” como que ella sea la que le domine, algo que tampoco aconsejan ustedes, el ser tan claro con la Mujer para no asustarla, pero entonces como hacer para avanzar a terrenos mas propios de la Dominación Femenina, como la feminización, la humillación, el control sexual del hombre por parte de la mujer…

Siento haberme extendido tanto. Y les doy las gracias anticipadas por la contestación si entienden que es interesante este correo. Gracias, pepa.

DominacionFemenina.net (Ana Serantes):

Por una parte, hay unas cuantas cosas en su pregunta; por la otra, Pepa, el conjunto es, en realidad, el resumen de las angustias y las dudas que asaltan a la mayoría de los sumisos a la hora de plantear una relación de dominación a sus novias o mujeres. Tiene razón en que siempre hemos recomendado que una relación de este tipo debe comenzar por mostrar a la mujer las ventajas reales de un comportamiento sumiso y servicial por parte de su compañero. Esto es lo que parece que usted ha hecho durante los últimos meses. Y la respuesta de su novia (“Así da gusto”) revela que esa situación la complace. Además, dice usted que su novia es dominante, y que conoce sus tendencias sumisas: sabe que estuvo con dóminas profesionales, sabe que le gusta usar bragas y que se masturba con páginas web sado. Es decir, que existe una base en su relación que debería permitir un cierto grado de optimismo de cara a afrontar una relación de dominación femenina más intensa.

Ahora bien, ¿en qué consiste una relación de dominación femenina para usted? Desde luego, que vaya haciendo cada vez más tareas de la casa constituye un indicio claro de sumisión real, esto es, de entrega y sometimiento a los deseos y las necesidades de su novia (no obstante, le recordamos que seguro que su novia tiene otras querencias fuera de las tareas domésticas: descúbralas y aplíquese). ¿Pasa lo mismo con su deseo de que “ella le controle sexualmente, que a veces le niegue el orgasmo, que le humille o que le obligue a usar ropa interior femenina”? Usted, y la mayoría de los hombres, parecen creer que ese tipo de cosas son la constatación de la existencia de la relación de dominación. Sin embargo, píenselo mejor: ella no está interesada hoy en esas actividades, es usted el que las desea. Así que difícilmente podríamos de hablar de dominación cuando la relación consistiera en que ella le “obligara” a hacer lo que usted está deseando hacer. Si ser dominado implica someterse a los deseos y necesidades de la parte dominante, está claro que usted continúa centrado, e incluso obsesionado, con una relación destinada a satisfacer sus deseos y necesidades, no los de ella.

De hecho, por lo que escribe, parece que buena parte de su atención se destina a feminizarse, a navegar por Internet en busca de páginas sado y de intercambio con otras mujeres, y a masturbarse. Estas actividades se relacionan exclusivamente con sus deseos eróticos; nada tienen que ver con los de su novia. Y nos parece que por aquí no va usted por buen camino. Puede que un día a su novia acabe complaciéndola, o resultándole útil, feminizarle, por ejemplo, pero a día de hoy nada tiene que ver con ella. Usted se está dedicando a alimentar y engrosar sus fantasías eróticas, en fin, está dedicándose a sí mismo en lugar de a ella.

Y nuestro desacuerdo se extiende a los consejos que recibe por Internet de las mujeres a las que se refiere, porque la auténtica sumisión no puede consistir en estar todo el día masturbándose y alimentando sus fantasías. Nos parece contraproducente su dedicación a feminizarse y a la masturbación, y extraño que haya buscado que esas actividades le sean “ordenadas” por otras mujeres. ¿Qué saben esas mujeres de los auténticos deseos y necesidades de su novia? Porque es a ella a quien quiere usted someterse. ¿Se imagina lo que pensaría su novia si supiera que se masturba y se traga su semen porque así se lo ha ordenado otra mujer, o que por la misma razón sale a la calle con ropa interior femenina? Podría pensar varias cosas: que no tiene con ella la confianza como para contarle lo que le cuenta a otras mujeres, que le está siendo infiel, que está tan obsesionado con sus fantasías eróticas que son más importantes para usted que ella misma… Y tendría razón.

¿Significa todo esto que pensamos que las fantasías eróticas del varón son irrelevantes en una relación de dominación femenina? Algunas mujeres dominantes así lo piensan; no es nuestro caso. No creemos que una relación de dominación se base exclusivamente en la atención a la dominante y en que el hombre tenga que prescindir de sus deseos o deje de tomar cualquier iniciativa. La inmensa mayoría de las mujeres, ejerzan o no la dominación, no quieren relacionarse con hombres pasivos y carentes de iniciativa, con peleles que ni siquiera les comunican sus deseos.

Hay un malentendido en su carta: no proponemos que el hombre se dedique a hacer las tareas domésticas y a esperar sin más lo que le pida su dueña, no proponemos siquiera que deje de tomar iniciativas en el terreno de la sexualidad. Al contrario, pensamos que un hombre debe tomar iniciativas, en todos los terrenos, y comunicar sus deseos, necesidades e incluso fantasías a la mujer a la que se somete. La dominación de ésta no reside en la pasividad del sumiso, sino en que será ella la que decida si complace esos deseos, cuándo lo hace y de qué manera lo hace… o si en algunos casos decide, simplemente, no hacerlo. Y, por supuesto, el sumiso se plegará a las decisiones que en cualquier campo tome la mujer a la que se ha entregado, que las tomará después de haber valorado a su criterio las ventajas y los inconvenientes de cada decisión, entre los que estará el cuidado de su sumiso. Eso si es una relación de dominación femenina.

Es cierto que aconsejamos, como decíamos, comenzar poco a poco para ir despertando la naturaleza dominante de la mujer. Y para eso, nada mejor que ella vaya comprobando las ventajas de tener un hombre que, además de desearla físicamente, está ansioso por servirla y obedecerla. Pero una vez que se ha dado y consolidado ese primer paso, la relación necesita de la comunicación para afianzarse (como cualquier relación). Así que nos parece imprescindible que vaya pensando en cómo comunicarle a su novia el tipo de relación que le gustaría establecer con ella. Desde luego, no nos parece una buena opción sentarse con ella y decirle que, además de hacerle el trabajo de la casa, quiere que le feminice, que le obligue a tragarse el semen cuando le mande masturbarse, que le bautice con un nombre femenino, o asuntos por el estilo.

Las cosas deben ir paso a paso, pero siendo consciente de que unas llegarán y otras no, porque dependerán de la voluntad de su novia. Lo que creemos que debería hacer es hablar con ella, y decirle que, como sabe, usted tiene tendencias sumisas… y una adoración y un amor infinito por ella. Entonces, dígale que le gustaría que su relación estuviera fundamentalmente destinada a complacer sus deseos y necesidades, que para usted sería maravilloso que esos deseos y necesidades primaran sobre los suyos, tanto en el terreno doméstico como en el sexual y en la vida cotidiana en general. Cuéntele que, aunque le parezca raro, esa es su mayor aspiración, y que está sostenida en su adoración por ella. Y dígale, y que sea cierto, que está usted dispuesto a aceptar que las cosas y las maneras que adopte la relación serán las que, después de haberle oído, ella decida, porque su mayor deseo es complacerla y dedicarse a ella. Esto es, le proponemos lo contrario de lo que está haciendo: “opinando menos que ella, dándole la razón…”

Es en ese momento cuando debe usted comenzar (poco a poco, repetimos) a contarle algunas de las cosas que desea y que le excitan. Pero resulta fundamental que tenga claro que esas cosas no forman parte de la dominación, sino que son, en realidad, regalos o premios que a usted le gustaría disfrutar. Puede decirle que su deseo por servirla se mantiene en un nivel más elevado, y le proporciona mayor placer, cuando no eyacula, y que, en consecuencia, le gustaría que le ayudara controlando su eyaculación, que le gustaría que le perteneciera el control sobre su orgasmo. Puede decirle que le gustaría que su relación se basara en obedecer lo que poco a poco a ella se le ocurriera irle mandando; pero no le diga que es por su beneficio, porque no es verdad, usted lo hace también por su propio interés, explíquele que piensa que es en beneficio de ambos y de la propia relación. Puede decirle también que cree que si le hiciera vestir de vez cuando ropa interior femenina constituiría un estímulo claro a la hora de servirla y adorarla. Puede decirle que le gustaría que la relación sexual estuviera siempre centrada en su placer, porque el suyo se realiza complaciendo el de ella, e incluso que preferiría que no le dejara llegar al orgasmo si ella no llega, o que le podría venir bien que sólo le hiciera eyacular cuando a ella le apeteciera, que si no preferiría no llegar para poder disfrutar de un deseo mantenido que le hace estar más excitado y más centrado en sus deseos y necesidades. Dígale que está seguro de servirla mejor si su excitación no decae tan a menudo por la eyaculación (aunque en este punto, es posible que ella se asombrara entonces de que usted ande masturbándose continuamente). Cuéntele esas cosas, pero deje claro que, sobre todo, lo que quiere es que lo que hagan en su relación sea lo que ella desee y cuando ella lo desee, que en ese comportamiento, aunque le extrañe, encontraría usted mucha de la felicidad que busca.

Es posible que a su novia le parezca raro, aunque ya conoce sus inclinaciones y, por lo que dice, comienza a practicar una cierta dominación en algunos momentos cotidianos, pero resulta muy probable que, si lo ha hecho con naturalidad y sin desmesuras, ella decida tener en cuenta algunas de las cuestiones que le propone. ¿Por qué? Pues porque cualquier mujer sabe que una relación, por muy de dominación que sea, debe incluir siempre la satisfacción de las dos partes que integran la pareja, que continúan siendo, no lo olvide, dos personas libres que deciden mantener una relación. Las mujeres que ya han liberado su personalidad dominante también tienen en cuenta las necesidades y la satisfacción de su sumiso, porque saben que es fundamental para el éxito de la relación y para su propio bienestar. Ninguna mujer, por muy dominante que sea, quiere una relación estable con alguien infeliz; todas considerarán que la relación va mejor cuanto más las quiera su hombre, y las más dominantes añaden a la adoración de su pareja el deseo de servirlas y de obedecerlas, así que incrementar ese deseo en sus sumisos también les proporciona a ellas felicidad. La dominación femenina se sustenta en dos pilares: la dominación y la relación. Y por la relación la mujer es consciente de la necesidad de contemplar también la satisfacción de su sumiso, porque en buena parte es responsable del bienestar del hombre que se le ha entregado.

En cualquier caso, no hay que considerar como fines lo que son herramientas: el control de la eyaculación, la feminización, la disciplina… Las herramientas sólo son el instrumento que algunas mujeres llegan a utilizar por varios motivos: algunas porque llegan a disfrutar también de estas herramientas que, normalmente, les propusieron sus hombres; otras, aunque no disfrutan de ellas, encuentran que algunas no les molestan y a cambio de utilizarlas logran estimular la sumisión y el ansia por servirlas de sus sumisos, por lo que les resultan funcionales; en otros casos, se mezclan las actitudes anteriores con la satisfacción de proporcionarles regalos a sus sumisos; y por último, se utilizan también algunas de esas herramientas como correctivo, como la forma de disciplinar y adiestrar al sumiso para mejorar su comportamiento (pero en este caso, no se trata de proporcionarle al sumiso lo que le gusta, sino lo que no le gusta o en el grado en que le disguste). Pero una cosa debe estar clara: la mujer dominante debe evitar siempre aquellas prácticas que realmente la disgusten o incomoden, aunque es cierto que su valoración sobre algunas de ellas podrá variar con el tiempo.

Por lo tanto, nuestra recomendación es que vaya proponiendo a su novia lo que le apetezca. Simplemente, hágalo con una cadencia temporal que le parezca razonable, no la atosigue. E igual que puede comenzar por las cosas que le hemos referido, más adelante, puede continuar proponiéndole cualquier cosa que se le ocurra. Aunque la mejor forma de decirlo sería otra: suplíquele cualquier petición o deseo que tenga… y prepárese para aceptar su decisión, sea ésta positiva o negativa con relación a lo que usted desearía. Así que no puede descartarse que un día su novia acabe viéndole ventajas a feminizarle o, incluso, que acabe disfrutando con ello, pero prepárese para una relación de dominación femenina plena y exitosa en la que ella podría decidir no satisfacer nunca sus deseos de femeninización. Y si usted es un auténtico sumiso, no sólo aceptará la decisión de su novia, sino que se dedicará a complacerla con formas y maneras en consonancia con las que ella espere y con las que vaya descubriendo.

Todo es posible en la dominación femenina, pero a usted sólo le cabe y le cabrá el papel de sugerirlo y suplicarlo, la decisión sobre lo que será posible y lo que no, le corresponde a su novia. Así que si, además de sumiso, es usted inteligente, sus sugerencias y propuestas brotarán en los momentos y estadios de la relación más apropiados, aquellos en los que su novia pueda sentirse más receptiva, porque en caso contrario se arriesga a que sus deseos sean rechazados o postergados. Y cuanto más dominante vaya siendo su novia, más fácil le resultará soslayar su presión y denegar sus súplicas. Además, en eso consiste también la dominación, y es eso lo que usted busca: ser dominado. Para una buena sesión están las dóminas profesionales, pero una auténtica relación de dominación femenina es otra cosa: entregarse de veras a una mujer y dejar en sus manos las decisiones que van a configurar su vida y la forma que tomará la relación.

Su pregunta puede resumirse en un par de frases suyas: “Y si ella quiere quedarse en este punto, ¿debo asumirlo y no hacer nada para que en nuestra relación progrese la dominación femenina?” La cuestión no está correctamente planteada, porque no es que ella quiera quedarse o no en ese punto, sino que desconoce en realidad el punto al que a usted le gustaría llegar. No puede decir si le interesa o no, porque no siente esa necesidad. Así que no se trata de que usted asuma ese punto, sino de que la ayude a descubrir un mundo que desconoce. Y para eso, desde luego, hay que tomar la iniciativa, y hacerlo con la suficiente inteligencia como para tener éxito, porque en el actual estadio de su relación es usted el que busca y anhela la dominación, no ella. Su papel y la inteligencia con la que lo juegue van a ser determinantes para dos cosas claramente relacionadas: liberar la naturaleza dominante de su novia para, después, acabar siendo auténticamente dominado por ella. Comience por entregarse cuanto más incondicionalmente mejor, comunicándoles sus deseos y sometiéndose a sus decisiones. Y tenga paciencia, porque es usted el que tiene prisa, no ella. Descubra el placer de la sumisión, y no lo esté todo el día desperdiciando porque no se ajuste exactamente al guión establecido en sus fantasías masturbatorias.

Ábrase a nuevas sensaciones también usted, y piense que en este momento la clave está en sus manos, sobrepasar el punto en el que se encuentra la relación es su mayor deseo, así que aplíquese el cuento y actúe, pero con inteligencia. Ya llegarán otros momentos en los que las decisiones, quizá más de lo que usted mismo prevé actualmente, pasarán a manos de su novia. Sea imaginativo y, especialmente, sensible a las sensaciones que le provoquen sus súplicas a su novia. Cada vez que hable con ella, concéntrese más en las reacciones de ella que en las suyas. Y sobre todo disfrute de lo que tiene en el presente, y de lo que consigue cada día, en lugar de estar siempre añorando lo que podría tener en el futuro y no tiene ahora.

Para terminar, queremos decirle que hemos aceptado llamarle Pepa, como usted se ha hecho llamar al escribirnos. Pero también le mostramos nuestro desacuerdo con esa conducta. Cree usted que es parte de su entrenamiento (como las otras cosas) para su futura sumisión, pero ¿quién es usted para prefigurar el camino por el que transcurriría la dominación de su novia, y para decidir qué formas adoptará esta? Por supuesto que no se puede descartar que su novia acabe queriendo tener una criadita a la que llame Pepa y a la que le encante feminizar; pero tampoco, por ejemplo, que prefiera llamarle Maciste, y hacerle ir al gimnasio a desarrollar los pectorales, porque opte por dominar a un hombretón que brille por su masculinidad. Y estará de acuerdo en que esa decisión le corresponderá a ella, no a usted, y la tomará cuando lo estime oportuno, cuando esté preparada para ello. Y si así fuera, la prueba de su sumisión residiría en prepararse con devoción para ser ese hombre nada femenino que ella deseara.

Esperamos haber contribuido a aclararle algunas cosas y haberle servido de alguna ayuda, aunque ya sabemos que, sin conocerle a usted ni a su novia, y en tan sólo unos cuantos párrafos, no podemos proporcionarle todas las claves que busca. De todas formas, les deseamos lo mejor a los dos.

4 Comentarios
  1. Francamente la respuesta me parece buenisima y me ha hecho reflexionar sobre mi fracaso. Ya he reconocido en algun otro lugar que no supe entregarme adecuadamente y por tanto no supe mostrar a mi ex-mujer las ventajas de un comportamiento sumiso y servicial.
    Siempre he tenido iniciativas pero evidentemente con una orientación clara hacia mi propio placer personal, siempre que hacia algo esperaba una retroalimentación de mi actitud por su parte y si esta respuesta no se daba lo achacaba a una falta de interes, a que Ella no era dominante y por tanto estaba perdiendo mi tiempo con alguien tambien sumiso.
    La paciencia no es mi virtud y el planteamiento abierto de mis necesidades lo que provoco fue un rechazo evidente por no recorrer las etapas anteriores y visitar profesionales que nunca me han llenado.
    Obviamente soy un tipo torpe que se dejo llevar por una pasión sin calibrar que debia hacer para conseguir o acercarme a una relación Domina-sumiso.
    Su devoto seguidor

    20:51 | 12 Abril 2008

  2. Hola. Soy pepa, el sumiso que en este mensaje tenia 35 años, y ahora ya 40. Me alegra ver que las personas que estaban detras de dominacion femenina han retomado estos articulos en un blog. Es muy interesante todo lo que aqui se plantea.
    Escribo para contar que todo sigue igual. Estoy convencido que por mi falta de iniciativa, por mi falta de inteligencia y por mis temores, estos consejos no llegué a ponerlos en práctica. Tenía miedo de que si le planteaba mal lo que aqui se me orientaba echara por la borda mi relación, y preferi en este aspecto de mi vida de sumision no arriesgarme a perderla y seguir sin compartirlo con ella y seguir viendo paginas web de domfem, dedicandome al placer solitario. Si se lo hubiera planteado bien ahora mi relacion evidentemente seria otra, mas de dominacion femenina, pero si lo hago mal y ella se enfada, ni dominacion ni con ella, y la quiero mucho como para arriesgar perderla. En estos años hemos tenido 2 hijos, que hacen que seamos una familia, quiza demasiado normal y tradicional y alejada de esa idea que contaba hace 5 años, pero me he resignado y nuestros hijos y ella me compensan, aunque es cierto que hay parte de mi incompleta, sí, incompleta, pero lo he acabado por asumir.
    Sigo pensando que de haber sido ella la que tuviera esas ideas de implantar dominacion femenina entre nosotros ella lo hubiera conseguido. Parto de que la mujer es mucho mas inteligente y habil para estos temas personales, los hombres somos más torpes, en todo, pero en especial en estos asuntos de comunicacion, de relaciones, de sentimientos…
    Si ella hubiera tenido la iniciativa de dominarme, o le hubiera gustado cuando se lo plantee de forma indirecta, ya estaria siendo un sumiso, pero ella sinceramente creo que es feliz sin ser mi dominadora. Evidentemente es muy probable que si lo fuera sería más feliz, pero no lo sé.
    Gracias por vuestros consejos. Se admiten nuevos consejos. Siento no haberos obedecido.
    Aprovecho para enviar un saludo a Brigitte, que veo a veces por aqui, y a Luisa, de la que hace tiempo que no sé nada
    Juan (pepa)

    14:26 | 16 Abril 2008

  3. [...] o al menos muy difícil de contar. Ésa podría ser la conclusión que sacáramos al leer el comentario que Juan introdujo el pasado miércoles en su propia historia de hace cuatro años. Y hay veces en [...]

    7:02 | 23 Abril 2008

  4. [...] recuerda, cuando tenia dominacionfemenina.net, ya me contestó una pregunta bajo el titulo “Decisiones que no le corresponden“, y que hace poco le respondí que sigo teniendo deseos o ideas de ser sumiso, pero que ni mi [...]

    7:10 | 5 Junio 2008

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