Dictando la norma
Ernesto García
Querida Ana: Soy argentino y he leído con atención tu blog, los posteos, las colaboraciones, etc. Algunas observaciones críticas pero amables, si me permites:
Primero, no creo válido plantear la sumisión si no está vinculada al goce sexual que provee a ambos partners. Aún cuando se sublime hasta el punto de no implicar el sexo en sí mismo, el goce debe estar presente de algún modo para ambos. Plantear el sometimiento más allá del placer recíproco, la servidumbre pura, es plantear una relación de sometimiento a secas, “en serio”, por eso mismo violenta, y puesta más allá de la esfera del placer. Ejemplos sobran: un marido árabe con la esposa que compró por unas cabras; la jefa o jefe dominante que siente placer en abrumar de trabajo y de maltratos al pobre muchacho nuevo que debe someterse a esos maltratos si quiere conservar el puesto, sin ningún atisbo de placer de su parte. No se puede reivindicar esto, como hacen algunas en su blog: se trata de una relación social
desigual y de sometimiento sin eros, no es justificable por el simple hecho de que la parte dominante esté en manos de una mujer. No hay acá ningún placer y sí mucha violencia. Revindicar la “superidad de la mujer”, como se hace en algún lugar de tu blog, es simplemente repetir la aberración de la sociedad machista pero invertida. Viejo error feminista, que creo superado por los tiempos.
Otra cosa es cuando aquel joven empleado recibe un trato no humillante pero sí de fuerte imposición del mando de su jefa con fines de formarlo y enseñarle el trabajo. Me ha pasado cuando era muy joven y lo acepté porque entendí que mi jefa me tenía bajo presión por mi propio bien: tenía que aprender el nuevo trabajo, ella veía en mí buen potencial pero que era muy distraído y poco atento a los detalles. Me “curó” de esas desatenciones juveniles con rigor pero sin sadismo. Yo, en el fondo, sentía un cierto placer en esa relación, en la que sabía que iba a recibir casi cada día mi dosis de retos y llamadas de atención (delante de los demás empleados y del público), pero que siempre terminaba con una sonrisa y un saludo cálido, casi una caricia verbal. Ella no era atractiva: sí tenía y demostraba su poder, infinitamente mayor del que podía tener yo, un chico novato frente a una funcionaria jerárquica, joven pero muy por encima de mí. Los otros empleados, mucho más antiguos que yo, mostraban una clara resistencia machista a aceptar órdenes de ella (además de mujer, era más joven que varios de ellos).
Yo, en cambio, estaba encantado: acababa de salir del servicio militar obligatorio, donde era tratado con brutalidad por unos tipos brutos y desagradables. No había por cierto ningún placer en ese sometimiento brutal. La sumisión soft que me impuso mi primera jefa me parecía casi el paraíso después del cuartel militar. Era evidente que ella mostraba cierto interés especial en mí: me llamaba de modo imperativo a su despacho para mostrarme un error que había cometido y retarme, pero suavemente; venía a mi escritorio para ordenarme un trabajo que bien podría haber encargado a otro, etc. Me tenía “marcando el paso”, como decían los demás con sorna. Más tarde tuve otras jefas y siempre fui de los que demostraron total adaptación al mando femenino. Las mujeres son buenas líderes, se concentran mucho en el trabajo y saben usar su buen modo para que una orden parezca un pedido. Un tipo te da la orden de mal modo, casi siempre; una mujer te trata siempre mejor, aunque recurra al imperativo.
La última vez que me tocó tener una jefa fue una amiga que ascendió en el trabajo; durante años fuimos iguales y compartíamos la “copa” con otros pares a la salida del trabajo. Nos hicimos muy amigos. De repente, ella mandaba: me dijo que no podía hacerme favores por mi amistad, que debía aplicar la misma medida a todos, y yo estuve del todo de acuerdo. En la reunión diaria previa para distribuir el trabajo, a veces, me mandaba a buscar el café, pero siempre como “pedido” (”no es una orden”, me aclaraba). Y yo le decía que no había problema, y salía a cumplir con su “pedido”. A veces me imponía ciertos hábitos jerárquicos algo antiguos, como cuando íbamos a la cafetería interna: debía ser yo el que fuera a buscar el café (”ahora soy tu jefa: no puedo estar trayendo yo el café a la mesa, en serio”) y yo lo aceptaba con una sonrisa. También cuando yo tenía mis días de malhumor me “ponía en mi lugar”, pero casi con un susurro, sin retarme delante de los demás.
Un día, que estuve particularmente infantil e irrespetuoso, me llevó a tomar un café afuera de la empresa y me puso los puntos sobre las íes en: “Soy tu jefa, no te aproveches de nuestra amistad. Me obligas a aplicarte todo mi poder. Ahora vamos a volver a la oficina y vas a hacer todo el trabajo que te ordene, ¿está claro?”. Acepté, y cuando volvimos me dio una dosis de trabajo extra como para matarme. Siempre con una sonrisa: “¿Terminaste? Seguí con esto otro, y así hasta el final, sin respiro”. Los demás notaron que me estaba disciplinando por mi anterior mala conducta, que había sido muy evidente y torpe. Al terminar la jornada quedé exhausto, pero me despidió con una sonrisa, un beso en la mejilla y un breve abrazo. El castigo surtió efecto y nunca más repetí mi mala conducta. Me premió con buenos trabajos, interesantes y no rutinarios.
Corolario: se puede ser amigo de tu superior y respetarla. Sobre todo si sabe usar sus dotes de mujer para mandar con firmeza pero amabilidad. Ella siempre fue mejor que los jefes anteriores y posteriores que tuve. Por esto creo que el erotismo de la sumisión a una mujer dominante tiene su origen en este tipo de relación, en la que la mujer domina no por temor o con la cruda imposición del poder, como hace el hombre, si no por su capacidad para seducir al subalterno y hacerse querer por el que la obedece. Un ejemplo: la nueva ministra de Defensa española, Carme Chacón. A la vez que manda a los soldados les sonríe, con esa sonrisa hermosa y dulce que tiene.
Ahora vuelvo a lo del principio: de todo esto a proclamar la “superioridad de la mujer” hay un abismo de sexismo al revés. Por eso tampoco soy afecto a ser esclavo de una “ama”. Siempre fui un partner fácil de manejar, nunca objeté que la mujer dirigiera en la cama y en su entorno. De hecho me inicié sexualmente con mujeres más maduras y que emanaban poder, que claramente me dominaban y no solo en la cama. Pero jamás se planteó un asunto de esclavo-ama. Además, la dominación implicaba para mí un aprendizaje: mi primera novia me obligó a mejorar mi dieta y a estudiar idiomas, dos cosas que yo siempre me proponía pero nunca hacía (fue por la misma época de aquel primer trabajo, así que mi vida estaba totalmente dominada por dos mujeres).
Hay formas soft de dominación, que para mí son las que mejor funcionan. Creo que muchos deben sentir como yo, que todo esto de los látigos y el cuero negro es brutal y de mal gusto, puro kitsch. Prefiero que mi partner me “pida” que le haga un té o que vaya a comprarle un chocolate porque le vinieron ganas, y ambos sabemos que es una orden y no un pedido. Pero a ninguno nos gusta todo el rollo de ama y esclavo, de los látigos, etc. A veces, cuando me porto mal soy castigado, pero no con un látigo ni poniéndome de rodillas. Puedo quedarme sin ver una película en el DVD, o lavar los platos durante toda una semana, o pulir las piezas de plata hasta la medianoche. Jamás un castigo físico o una humillación.
En el pasado, cuando era más joven, sí acepté mayor sometimiento: por ejemplo una novia que tenía 37 cuando yo tenía 26 me imponía una forma de castigo físico, pero que consistía en hacer ejercicios, no en azotes: tenía un pequeño gimnasio para ella y allí me sometía a ejercicios, a veces con justificación, a veces por el puro gusto de verme sudar bajo su mando. No duró mucho, sin embargo, era demasiado “sargento”, demasiado masculina o fálica para mí. Además, era el mismo castigo que me imponían los militares, así que el recuerdo era pésimo.
Volví y sigo con el modelo soft. No me explico cómo no es más popular y tiene su propio espacio en la web, así como su propia literatura: cuando busco en la Red del asunto solamente me encuentro con mujeres vestidas de cuero negro con un látigo en la mano. Por Dios, basta. Es como el porno hard, que lo domina todo: ¿dónde quedó el erotismo que “muestra” pero con delicadeza? Mucho te agradecería si me puedes aconsejar un sitio con esta orientación, que claramente no es la de tu blog.
Ana Serantes:
Ernesto, en general, me parece bien la postura que planteas. De hecho, me ocurre lo mismo que a ti: yo tampoco “creo válido plantear la sumisión si no está vinculada al goce sexual que provee a ambos partners”. Y estoy de acuerdo en que “no se puede reivindicar eso”. Pero lo que no entiendo es dónde has visto que lo hagan “algunas en mi blog”. Francamente, creo que todo lo que hay publicado aquí parte de ese supuesto que para mí es básico: relaciones sexuales y de pareja consensuadas entre adultos para su mutuo placer y realización personal. Y no imagino a nadie en este espacio defendiendo relaciones como las que pones de ejemplo, defendiendo algo parecido al “marido árabe con la esposa que compró por unas cabras”.
Sí es cierto, sin embargo, que en algunos textos publicados se reivindica la superioridad de la mujer. Tan cierto como que hace poco más de un mes dejé clara mi postura sobre esta esta cuestión: “Sobre la superioridad femenina I”. No repetiré los motivos por los que no comparto que las mujeres sean superiores a los hombres, ni que esa superioridad constituya un componente obligado en las relaciones de dominación femenina. Aunque sí te diré, Ernesto, que tengo la impresión de que entre quienes reivindican la superioridad de las mujeres hay más “algunos” que “algunas”.
Me parece perfecta tu preferencia por la dominación que calificas como “soft”. Para mí las formas más sutiles o suaves de la dominación constituyen un componente ineludible de cualquier relación saludable de dominación femenina. La diferencia es que yo no considero que resulten contradictorias o incompatibles con otras formas en las que se pueda establecer la relación de dominación-sumisión y, sobre todo, que no descalifico esas otras maneras. Cada cual es muy libre de elegir los modos en los que prefiere relacionarse con otra persona, razón por la cual me parece estupendo lo que dices: “Hay formas soft de dominación, que para mí son las que mejor funcionan”. Lo dicho, si para ti funcionan, bienvenidas sean. Ahora bien, ¿por qué esas formas que para ti funcionan tienen que ser las únicas aconsejables?, ¿por qué descalificar las formas que les funcionan a otras personas? Porque esa es la conclusión que parece extraerse de lo que escribes: “todo esto de los látigos y el cuero negro es brutal y de mal gusto, puro kitsch”; “cuando busco en la Red del asunto solamente me encuentro con mujeres vestidas de cuero negro con látigo en la mano. Por Dios, basta”.
No soy relativista. Creo que hay conductas moralmente reprobables: las que se sustentan en la discriminación de otras personas o restringen su libertad, las que limitan la igualdad de oportunidades, las que suponen maltrato… Pero francamente, Ernesto, no encuentro nada condenable en que personas adultas y libres disfruten “de los látigos y el cuero negro” o en que se solacen con imágenes de “mujeres vestidas de cuero negro con látigo en la mano”. Y como para mí el criterio es claro, la libertad de cada persona para construir su estilo de vida y las formas en que se relaciona con el prójimo, pues al que no le gusten esas imágenes… no tiene más que escoger otras. Afortunadamente, Ernesto, en las sociedades más avanzadas y libres vamos dejando atrás los tiempos del puritanismo, los tiempos en los que algunos se atrevían a prescribir la moral de obligado cumplimiento para todos los demás y a condenar todo lo que se situara fuera de los estrechos límites de esa moral.
Otra cosa, Ernesto, estoy segura de que muchas mujeres dominan con los modos que describes… y que prefieres. Sin embargo, conviene no sacar una conclusión de la que a menudo abusamos sin darnos cuenta: la conversión de las mujeres en “la mujer”. Comprendo que a veces se hace necesario generalizar para entendernos, pero te aseguro que no todas las mujeres obedecemos al mismo patrón, que las hay que se comportan de una forma y las hay que se comportan de otra. Las mujeres no somos ese colectivo de comportamiento angelical y sabiduría proverbial que parecen dibujar muchos hombres sumisos: las hay buenas, malas y regulares. Puede haber alguna tendencia de género, que la hay, pero unas dominarán de una manera, la suya, y otras, de otra, y también sera la suya. Y tan mujeres las que dominan como “hadas” como las que se lo hacen de “brujas”.
Y por último, si este blog te parece una manifestación de esa dominación hard que criticas, difícilmente encontrarás en Internet sitios más soft sobre la dominación femenina, que creo que es como muchos calificarían mi página web. Y conste que me parecería magnífico que los hubiera.
Un saludo, Ernesto, y mi deseo de que disfrutes de lo soft todo lo que te sea posible, porque me parece que una relación de dominación femenina que se limite a esas formas más sutiles puede resultar tan enriquecedora y maravillosa como cualquier otra.


Gloria:
Es verdad que tu blog Ana no tiene nada de hard comparado con las páginas web que conozco, pero que manía con decir lo que está bien y lo que está mal y lo que debemos hacer. Eres muy fina contestando estas cosas, te felicito Ana.
12:25 | 5 Mayo 2008
Amy:
Me llama la atención que este señor mezcle temas de dominación sumisión, que creo entender que están referidas al plano de la pareja, de parejas que disfrutan con esta forma de relacionarse, con el tema de las relaciones laborales. Creo que el comportamiento de una jefa debe ser tan discutido como el comportamiento de cualquier jefe, siempre teniendo en cuenta la legislación laboral vigente en cada país y no teniendo en cuenta el número de sonrisas.
13:31 | 5 Mayo 2008
Adrian:
Muchos de esos sitios que se mencionan, donde aparecen Dóminas de cuero negro azotando impiadosamente a sus indefensos esclavos fueron concebidas por hombres, para alimentar las fantasías morbosas de otros hombres que dificilmente encajan en el concepto de “sumisión” que aquí se pondera.
Es cuestión de dispensarse el placer de leer la totalidad del blog, notar la variedad y riqueza de sus artículos, experiencias, relatos y opiniones para ver que ni está orientado a lo “hard” ni mucho menos es un sitio “porno”.
5:52 | 6 Mayo 2008
zeta:
¿en qué red te mueves para que esto te parezca hard y porno? pa mi que debe ser otra red distinta a la que yo estoy.
12:08 | 6 Mayo 2008
Severino:
A mí lo que más me extraña de todo, Ana, es que la mayoría de aquellos a los que respondes no dejen ni el más mínimo comentario aquí, ¿te mandan algún correo? Porque lo mínimo es dar las gracias por el trabajo que te tomas.
19:11 | 6 Mayo 2008
limpiabotas-Fran:
He cambiado de ordenador, también de servidor telefónico y después de ver este articulo-mensaje sobre el hard-porno me pregunto ¿me abre cambiado de blog?.
He mirado y creo que estoy en la misma red que zeta. Es un consuelo sentirse acompañado.
Un devoto seguidor del blog clásico
21:57 | 6 Mayo 2008
corsojc:
No se hasta que punto Ernesto ha leido el contenido del blog, a mi modo de ver aquí se habla de filosofía y psicología moderna de las relaciones de pareja, de espiritus que se encuentran y disfrutan haciendolo. El sumiso “soft “es tan respetado como el “hard”, cada uno elige. Me parece mas interesante saber hasta que punto un esclavo “hard” sigue siendo libre de seguir ese camino, y no hablo de que su ama lo someta si no de su propia psique…no se???
23:26 | 6 Mayo 2008
ernesto:
Respondo ante todo al que se muestra extrañado por la falta de respuestas de los que escriben. Bueno, aquí estoy. Y gracias Ana por el espacio descomunal que le has dado a mi envío.
Aclaraciones y excusas de mi parte: a) tal vez lo confundí todo al poner las cosas en comparación con la pornografía hard. Quise decir que en la web no hay sitios dedicados a la dominación soft, sitios que no te saturen con señoras que dan de latigazos a sus lacayos y lacayas. NO me escandaliza, no soy un mojigato ni mucho menos. Consumo pornografía desde siempre, desde mucho antes que existiera la web. El asunto es que busquen donde busquen, en español o inglés, siempre hallarán el mismo planteo. Y yo busco otra cosa, como he explicado. nada más.
b) debo pedir disculpas a la Autora, a Ana, por generalizar y meter en el mismo saco a los sitios vulgares y kistch que detesto con el de ella, que claramente es de otra calidad, a partir de sus textos. También en lo formal hay distancia: basta apreciar la calidad de las fotos que ilustran este sitio. aunque a mi no me atraen las fem dom con fusta, reconozco que estas imágenes son espléndidas.
c)cuando me refería a que en el sitio se hacía la apología de la dominación per se, si goce o placer para el sometido, creo que hablaba de algun texto de Ms. no-sé-cuantos. En fin, asunto aclarado por Ana con su contestación: debe haber placer y libre acuerdo siempre. Saludos cordiales.
1:37 | 7 Mayo 2008
pepe:
En muchos aspectos, estoy totalmente de acuerdo con Ernesto. Es absolutamente cierto que la inmensa mayoría de los sites de D/s femenina ofrecen imágenes de cuero y cadenas (la mayoría de las veces muy cutres), y esto aleja a muchas personas de practicarlo. Por mi experiencia personal, la gran mayoría de las mujeres desean una D/s suave, basada en unos parámetros más amables y llevaderos; esto por supuesto es una opinión, no pretendo descalificar ni situarme por encima de nadie por ello.
Por otro lado, hay que reconocer y agradecer el notable esfuerzo de Ana y su partenaire por mantener un sitio muy alejado de la estética de mazmorras y cuero, convirtiendo esta web en un verdadero foro de debate y de ideas, alejado de cánones habituales. Si bien algunas veces observo una respuesta exagerada cuando alguien se aleja del canon, también es cierto que se permite exponer la idea disidente en su totalidad, enriqueciendo el discurso.
15:45 | 7 Mayo 2008
Tracio:
me aparece este tema antiguo en portada como si fuera nuevo y con fecha de Entrada publicada el 25 de Junio de 2008
queda claro por los comentarios que la fecha de publicacion esta mal
debe ser la tercera vez minimo que veo un tema antiguo apareciendo como nuevo
23:59 | 25 Junio 2008