Blog de Ana Serantes

Diario de una dominante

Doble aniversario

Hoy celebro un doble aniversario. Y cae otra vez en sábado el 10 de mayo. Lo mismo que hace once años, el día en el que me encontré con mi amiga Soledad y tomé la decisión de adentrarme en el mar de la dominación femenina (“De cómo floreció la dominación IV”). Fue en 1998 la primera vez que Soledad y yo celebramos el primer año de mi “florecimiento”. Y ,desde entonces y siempre en sábado, festejamos también el aniversario de la primera ocasión en la que hice el amor con una mujer, con ella. Diez celebraciones llevamos. Y hoy será la undécima.

La memoria me lleva al interrogante que plantea la historiadora Marie-Jo Bonnet: “¿Qué quiere una mujer cuando desea a otra mujer? Aspira a aquello que le falta”. Pero no me sirve: ella es lesbiana y militante… como Soledad. Yo, ni lo uno ni lo otro. No me considero lesbiana, ni siquiera bi-sexual, como dicen por ahí. Me falta, sí, pero más me faltaría que me faltara el amor de mi chico. Pese a ello, ahora sé que la mujer que no ha hecho nunca el amor con una amada amiga, por decirlo como Safo, no sabe lo que se pierde.

Terminé por disfrutar de la poesía de Safo de Lesbos, quien se despidió de su gran amor con El Adiós a Atthis:

Vete tranquila.
No te olvides de mí porque sabes, debes saber, que yo estaré siempre a tu lado.
Y si no quieres saberlo, te recordaré lo que tú olvidas: muchas horas felices pasamos juntas; han sido muchas las coronas de violetas, de rosas, de flor de azafrán y ramos de eneldo que junto a mí te ceñiste.
Han sido muchas las veces que bálsamo de mirra y regio ungüento, derramaste sobre mi cabeza. Yo no podré olvidarlo y tú, tampoco.

Igual a los dioses me parece el hombre dichoso que te abraza y te oye en silencio con tu voz de plata y tu sonrisa risueña…
Cuán cara y hermosa era la vida que vivimos juntas.
Pues entonces, con guirnaldas de violetas y dulces rosas cubrías junto a mí tus rizos, ondeantes.
Y con abundantes aromas preciosos y exquisitos ungías tu piel fresca y joven en mi regazo y no había colina ni arroyo ni lugar sagrado que no visitáramos danzando…

A mi, igual a los dioses solo me parecería la mujer dichosa que abrazara y oyera en silencio a la única persona de la que estoy enamorada, a mi chico. Pero amo a otras personas. Amo a Soledad… y la amaré hoy. Y me solazo al pensar en que ella me amará hoy… y en cómo me amará. Sí, placer de diosas.

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He aprendido durante estos diez años a amar a una mujer y a disfrutar del amor de una mujer. Sí, placer de diosas. Por eso recomiendo a las mujeres que por aquí pasean que no se priven de ese placer, que, aunque sólo fuera por una vez, lo disfruten. Porque es verdad que el amor que te hace una mujer es experiencia distinta. No es mejor, no es peor; pero son distintas las sensaciones y las sensibilidades que tu cuerpo descubre. Labios de mujer. Pasión cercana. Conquista sin batalla. Amor incruento.

En este caso, amor de retaguardia: Soledad tiene a su chica, que es muy suya, y yo, a mi chico, que es muy mío. La suya sufrirá un poco de celos; el mío, no: sabe que es amor distinto, y se sabe el primero. Y además… le gustaría participar. Hoy no podrá: el día será para nosotras, y lo será completo. Imagino que Miguel se despedirá esta mañana de mí como otros años: “Feliz aniversario”.

4 Comentarios
  1. Acabo de conocer esta pagina y quería comentarte que me ha encantado tu forma de narrar, cuenta con un fiel lector a partir de ahora.

    9:27 | 10 Mayo 2008

  2. a mí me pasó lo mismo kratos, y lo que me pasa ahora es que estoy deseando que nos cuente como le ha ido hoy.

    21:18 | 10 Mayo 2008

  3. No, Zeta, no contaré como me fue ayer. Porque no fue mi intención al montar el blog dedicarme a contar cosas para excitar mentes masculinas (y el sexo entre dos mujeres es una de las más destacadas en ese sentido). Ya sé que muchos de los textos que publico provocan excitación en los hombres sumisos, porque les excita ver cómo se concretan las relaciones de dominación femenina. Y me parece bien, pero no quiero cargar las tintas; ya hay suficientes sitios web que se dedican a hacer eso. En cualquier caso, ayer me fue bien.

    Un saludo, y gracias por vuestros comentarios.

    21:44 | 11 Mayo 2008

  4. Qué historia tan bonita, Ana. Aunque a diferencia de lo que opinas no me excita gran cosa. Lo del sexo entre dos mujeres como reclamo erótico creo que pasó a la historia. Me atrae mucho más vuestra fidelidad al aniversario de un punto de inflexión muy significativo en tu vida. Y que la celebración sea un rito erótico o una velada de amor. Comparto contigo el rechazo abusivo que se hace ultimamente de las etiquetas (bisexual, lesbiana, tal estilo de vida, tal otro), pero no me parece muy acertado lo de “amor de retaguardia” para el rito con tu amiga Soledad. Creo que alguna vez he escrito algo en mi blog sobre la necesidad (o mi deseo) de reinventar una amistad para los tiempos de madurez. Y creo que lo vuestro tiene que ver con ese tipo de amistad que está por escribir. Por eso quizás me ha gustado tanto tu historia.
    Un beso.
    j

    0:06 | 14 Mayo 2008

 

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