Dudas y más dudas
Hola Ms Rika: no sé si dirigirme a ti. Obviamente, me dirijo a ti porque es la que identifico como una de las webmaster de la página, no sé si habrá más. En primer lugar felicitaros por la revista. Me alegra saber que crecen los contenidos en español sobre la dominación/sumisión, y en especial sobre la dominación femenina. He leído vuestro último editorial y siento que la gente no colabore mucho. Con este correo quiero compartir mis impresiones, siento no poder compartir mis experiencias en la dominación femenina porque carezco de ellas.
No me he presentado, soy un joven y me llamo José Morales. Hace tiempo que sigo con atención el material que he podido encontrar sobre el mundo de la dominación/sumisión, y me estoy dando cuenta de que a lo mejor tengo naturaleza de sumiso. En relación a tu artículo “Una definición de la autentica sumisión”, tengo dudas que no sé si sabrás resolverme. No sé si soy lo que tu defines como un pseudo-sumiso o no.
Me he dado cuenta de que tengo unos limites. Te explico: a mi no me excitan los cientos de relatos que he encontrado en las páginas de relatos eróticos sobre dominación; de hecho, se cuentan con los dedos de la mano los que lo hacen. La mayoría de los relatos hablan, en mi opinión, de “fantasías” de hombres tales como lamer botas, dejarse orinar encima, maltrato físico y similares. A mi la verdadera sumisión, la que realmente me excita, es la sumisión “silenciosa”, por así llamarla, sin tanto artificio.
Una de las cosas que más me excita, por encima incluso de la penetración, es la satisfacción oral de una mujer (por supuesto no de cualquier mujer, sino de una que me guste), tanto vaginal como anal. Tanto es así, que, de acuerdo con tu artículo de que un sumiso debe adelantarse a los requerimientos de su ama, yo sería feliz satisfaciendo a mi pareja (ama, mujer, como quieras llamarla) oralmente en cualquier momento (7 días a la semana/24 horas al día). Con que sólo abriera las piernas y me enseñara su coño, yo lo lamería; con que sólo me mostrara su ano, yo lo lamería, y por supuesto sólo la penetraría cuando ella quisiera. Estaría dispuesto a despertarla todos los días practicándole sexo oral si ella me lo pidiera, o dándole sexo oral mientras ella hiciera otra actividad como ver una película o leer un libro.
Habrás observado que te hablo en términos de lo que a mi me excita, cosa que podrás interpretar como que pienso en mi propio beneficio, pero yo entiendo la dominación femenina como la satisfacción de ambas partes (tanto la femenina como la masculina), satisfacción mía al excitarme debido a que estoy complaciendo a mi pareja.
En cuanto al estar al servicio al 100% de una mujer, de satisfacer sus fantasías, también tengo unos límites. Un ejemplo, comentado en algún artículo, son las tareas domésticas. Yo pienso que, en ese aspecto, las tareas han de ser compartidas. Al igual que creo que, si los dos miembros de la pareja pueden, debieran contribuir económicamente con lo que pudieran. Habrás observado que no soy partidario de la poligamia.
En cuanto a la diferencia entre ser controlado o ser sumiso, claramente yo quiero controlar mi vida y que nadie me la controle. De hecho si yo fuera “sumiso”, lo sería en las condiciones antes descritas, porque yo controlo mi vida y se lo que quiero para mi y mi felicidad.
En resumen, yo creo que soy potencialmente sumiso, pero sólo sexualmente, por lo que me queda la duda de si según tus definiciones soy lo que tu llamas pseudo-sumiso, o tan sólo un hombre que quiere ser controlado o por el contrario un sumiso en potencia. Muchas gracias. Besos.
P.D. Otro día te escribiré, porque que quiero expresar mi punto de vista e inquietudes sobre la sumisión, la dominación y el egoísmo. Puesto que discrepo con algunas de las ideas expuestas en esta página, y parte de las del editorial (pienso). Pero eso es otra historia, y ya es muy tarde. Sin duda compartiré con vosotros más de una impresión.
DominacionFemenina.net (Ana Serantes):
Para empezar, te diremos que Ms Rika no es una de las personas que elaboran esta revista, es una mujer dominante, de amplia experiencia, que escribe de vez en cuando algún artículo con sus impresiones y criterios sobre la dominación femenina en su propio sitio web. Lo hace en inglés, y como sus artículos nos parecen de gran interés, en esta revista los traducimos para ponerlos al alcance del público de lengua española al que nos dirigimos.
La duda fundamental que te planteas es si eres un sumiso y, en caso de serlo, de qué tipo. El hecho de que no te exciten los cientos de relatos que has encontrado en Internet sobre la dominación no nos extraña; suelen ser, efectivamente, fantasías masturbatorias masculinas sin apenas ninguna relación con la realidad. No obstante, si son cientos los que has leído, ciertamente que estás interesado en el asunto. Es decir, que tus impulsos sumisos son más que evidentes. El hecho de que muestres una clara preferencia por la dedicación a proporcionar sexo oral a una mujer no hace más que confirmar el afloramiento de tu naturaleza sumisa, que es perfectamente compatible con que no te sientas atraído por la mayoría de los excesos que relatan los textos a los que te refieres. Cualquier sumiso es consciente y disfruta del placer que supone poder complacer oralmente a su compañera y, como tú, son muchos los que valoran esa práctica por encima incluso de la penetración.
Tu tendencia sumisa nos parece clara. Y tus dudas, lógicas a la luz de tu inexperiencia. La cuestión no es si eres un “auténtico sumiso” o un “pseudo-sumiso”, por utilizar los términos de Ms Rika que te han llamado la atención. En nuestra opinión, eres un sumiso a la búsqueda de una experiencia que te confirme racionalmente los indicios que brotan de tu interior. Te preocupa el asunto, y esa indefinición te lleva a sostener que entiendes “la dominación femenina como la satisfacción de ambas partes”. Si tuvieras alguna experiencia no se te plantearía una duda tan extraña: ¿piensas que existen sumisos que buscan relaciones de dominación para que no les satisfagan? Que la relación de dominación femenina satisface a las dos partes que la componen no puede ser más que una obviedad, porque en caso contrario no existirían esas relaciones.
Es fruto de tu inexperiencia que te cueste imaginar la increíble dicha que encuentra un sumiso que se somete a la mujer que ama. En la gran mayoría de las ocasiones son los hombres los que proponen a sus mujeres una vida basada en ese sometimiento, son ellos los que suelen plantear el intercambio de poder que a ti te asusta, con sus tareas domésticas y sus muchas otras decisiones incluidas. Y te podemos garantizar que si lo hacen es porque obtienen una gran satisfacción en esa forma de vivir. Su realización por medio de la entrega es de un calibre que te cuesta imaginarla, quizá por eso te preocupan cosas como el compartir el trabajo doméstico o la aportación económica, que cualquier hombre sumiso feliz, es decir, entregado a la mujer a la que ha elegido someterse, consideraría asuntos de escaso calado.
Podría ser que para ti, como nos dices, la sumisión fuera exclusivamente un componente de la sexualidad y que quisieras “controlar tu vida sin que nadie te la controle”. En ese caso, no sabrías lo que te pierdes, y bien podrías definirte como un “pseudo-sumiso”. Podrías encontrar una mujer que disfrutara de que la proporcionaras sexo oral (lo que no es difícil) y convivir con ella sin mayor problema. Podría transcurrir toda tu vida sin que ansiaras una mayor realización.
No obstante, incluso en ese tipo de relación, no nos extrañaría que, con el tiempo, tus ansias de sumisión crecieran, que el placer de esa mínima sumisión acabara por alumbrar los muy superiores placeres que te aguardarían con una “auténtica sumisión”. Pero de lo que no nos cabe duda alguna es de que, si te toparas con una mujer dominante, tus dudas durarían lo que un dulce a la puerta de un colegio. Podemos asegurarte que si la mujer que “abriera las piernas y te enseñara su coño para que lo lamieras” fuera una dominante, consciente de su poder y quisiera dominarte, en poco tiempo estarías encantado de hacerle las tareas domésticas, de entregarle tu sueldo cada mes y lo que te pidiera. En fin que, en ese caso, tus dudas desaparecerían como por encanto. Y como sabemos que eso te haría feliz, eso es exactamente lo que te deseamos para el futuro, que tengas la fortuna de encontrar y enamorar a la mujer que controle tu vida.


limpiabotas-fran:
Yo, tengo claro que soy un sumiso pero no sé sí masoquista.
Para que me exciten los relatos y experiencias tienen que cumplir un requisito, ser creíbles; y es aquí donde comienza el problema la mayoría de los relatos sobre castigos, látigos o bondage son imposibles.
Que me diera un azote mi Domina por disciplinarme me lo creo pero que me lo de una Señora que pase por la calle porque yo he hecho no sé que… esta muy lejos de la realidad de la calle.
Si me he excitado con relatos sobre castigos, cuernos, beso negro e incluso con la lluvia marrón, precisamente por su verosimilitud… sin embargo cuando no tienes un Ama a mano y visitas a una Mistress profesional (4 veces) lo que más valoro, también, es creerme su dominio y por eso les pido que me azoten precisamente para estar subyugado por su poder.
En definitiva… yo soy sumiso, la presencia de la Mujer me subyuga, proporcionarla bienestar y placer oral es mi objetivo… que me pegue o no, es su potestad pero no mi gusto.
Cuan de acuerdo estoy con Ana cuándo afirma(parece que me lo dijera a mí) “Es fruto de tu inexperiencia que te cueste imaginar la increíble dicha que encuentra un sumiso que se somete a la mujer que ama…” o cuando dice “si la mujer …fuera … consciente de su poder y quisiera dominarte, en poco tiempo estarías encantado de hacerle las tareas domésticas, de entregarle tu sueldo cada mes y lo que te pidiera…”.
…y pregunto… ¿también, yo?… ¿cuando?
El devoto seguidor del blog
18:50 | 27 Abril 2008