Blog de Ana Serantes

Diario de una dominante

El comienzo o el impulso de tu relación de D/s

Ms Rika

Tú y tu especial compañera estáis pensando añadir la dinámica de la Dominación/sumisión a vuestra relación, o necesitáis un impulso para revitalizar vuestra relación de D/s. ¿Cómo afrontar esta cuestión? ¿Qué decir? ¿Qué esperáis alcanzar? El siguiente proceso estimula la posibilidad de una conversación franca. Puede ser utilizado por cualquiera interesado en algún aspecto de la D/s, no sólo por los predispuestos a servir (que es mi personal preferencia, como ya sabes).

Hay tres pasos básicos para crear o recrear con éxito relaciones de D/s:

    1. Aclarar las ideas.
    2. Discutir los intereses y las necesidades.
    3. Aplicar una rutina.

Repetir los pasos 2 y 3 a lo largo del tiempo…

Aclarar las ideas

La llave para el éxito de una relación de D/s es separaros de vuestras concepciones previas sobre la dominación femenina. Cada persona acarrea algún bagaje acerca de la D/s. Ciertos tipos de imágenes son evocados inmediatamente cuando se habla de ello. El varón sumiso puede tener un tipo de imágenes fantasiosas acerca de lo que una mujer dominante es o hace. Su compañera tiene sus propias imágenes también. En algunos casos éstas pueden ser las que la mantienen alejada de este tipo de actividad toda su vida. Cuando comienzan a discutirlo, ella puede ver esas actividades o imaginarlas, dependiendo de su nivel de tolerancia, como algo ‘enfermizo’ o como asuntos para otra clase de personas. Para avanzar en la D/s, ambas partes deben empezar por despejar y aclarar sus ideas, distanciándose de las imaginería preconcebida.

Cuando dos personas se enamoran, el amor que experimentan es distinto de cualquier otro en el mundo. La combinación única de personalidades y experiencias constituye un vínculo único que funciona para ellos. Tratar de forzar una forma particular de amor en una relación es una receta para la infelicidad y la insatisfacción. Necesitan experimentarlo juntos, comprometerse cada uno, y alcanzar una experiencia común que para ellos es única. Lo mismo ocurre con la D/s: si tratas de forzar una manera particular de actividad de D/s en tu relación, uno o ambos acabaréis probablemente insatisfechos. Entonces necesitáis definir juntos vuestra aproximación personal.

Discutir los intereses y las necesidades

Una vez que ambos entendéis que la D/s durante 24/7 será única y diferente para vosotros dos y que habéis aclarado vuestras ideas preconcebidas, podéis sentaros juntos y determinar que significará la D/s para vuestra relación. No podéis, sin embargo, empezar a discutir a ciegas sobre la D/s. Os recomiendo que lo hagáis en el interior de un cierto marco que identifique los propósitos y los beneficiarios de las actividades de la D/s. Si sois capaces de relacionar los asuntos que discutís con el marco, os resultará más fácil encontrar un terreno común.

El marco (propósitos y contexto)

Propósito y contexto comprenden el primer elemento de este marco al que nos referimos. Lo más probable es que el varón sumiso tenga la capacidad de ceder el paso o su asiento en el tren a muchas mujeres, o incluso ofrecerse a ir a por una copa de vino, todo ello sin trazas de D/s. O puede haber fantaseado viéndose servir y haberse excitado por ello. La razón (o el propósito) por el que hacemos algo tiene mucho más que ver con la sumisión que el acto que realizamos. El conocimiento del propósito de nuestras acciones, lugares comunes al margen, crea una afinidad en la pareja que estimula el nivel de la D/s.

Además, el acuerdo sobre el contexto de una acción es clave. Por ejemplo, algo tan simple y escasamente fetichista como exigir al sumiso que se toque su oreja izquierda cuando se presente o abandone la presencia de su compañera dominante en público puede conllevar una escalada de los niveles de excitación de ambas partes, simplemente porque los dos entienden el propósito de tal acción. En algunas ocasiones, cuanto más tontos e insignificantes son los actos, ¡más excitantes llegan a ser!

Cuando discutáis las actividades que comprende el intercambio de poder de vuestra D/s, considerar el contexto del propósito del sumiso. Por ejemplo: ¿será para 24/7? ¿Durante los fines de semana? ¿tendrá lugar en público o solamente en privado? ¿No cuando estén presentes los niños? Son asuntos claves para un completo entendimiento del contexto de la relación.

El marco (beneficiarios)

El segundo elemento del marco es un entendimiento mutuo de las fuentes que alimentan vuestras actuaciones y de a quién benefician. La mayoría de las cosas que hagáis en nombre de la D/s estarán orientadas hacia el placer de ella, la parte dominante. Algunas cosas que ella haga serán también para complacerte a ti. La clave está en comprender por qué acometes las actividades que realices (ya habréis discutido los propósitos) y quién se beneficia de ellas (y cómo). Evita dar por hecho que tu pareja disfruta de una actividad particular comprendida en el intercambio de poder producido por la D/s, considera no sólo a quién beneficia sino también cuál debe ser el beneficio. Hacerlo así te ayudará a clarificar rápidamente qué acciones pertenecen al espectro de la D/s, y cuales no.

La discusión

Una vez establecido el marco, con un entendimiento mutuo de cuáles son los propósitos y las ventajas, es la hora de discutir las cosas que te gustaría hacer en una relación de D/s en ese marco. Una vez más, estamos ante una discusión particular entre personas únicas (dudo que encuentres el toque en el lóbulo de la oreja en cualquier película sobre este asunto).

El pase perfecto

La dominación y la sumisión son como el pase perfecto en el fútbol americano. Para ser perfecto, alguien tiene que lanzar y el objetivo perseguido es que alguien reciba el balón. En el lenguaje corriente de la D/s, para que una acción sea considerada sumisa, debe ser aceptada por la ‘posición dominante’. Ello quiere decir que una acción debe ser interpretada por la parte dominante, como el propósito del sumiso, y debe ser aceptada por ella como beneficiosa. No hace falta demostrar la otra cara de la cuestión: solamente las acciones aceptadas desde la posición dominante serán consideradas por ambas partes como sumisas. Estas definiciones afecta a un nivel muy profundo y subsconciente, pero siempre se cumplen. Muy frecuentemente, los aspectos de la relación de D/s fracasan porque una de las dos partes se da cuenta (conscientemente o no) de que actos realizados bajo la apariencia de la sumisión no son en realidad sumisos.

Para clarificar el concepto: con el objetivo de hacer creíbles en sus discusiones las actividades de D/s, el varón sumiso sugiere recibir a su pareja cada día arrodillándose y besando sus pies. Puede creer que es un acto sumisión y algo de lo que ella disfrutará por hacerla consciente de su posición y de su poder. De hecho, resulta tan sumiso para él que se pone caliente por el mero hecho de hacerlo. Digamos, sin embargo, que no tiene la misma atracción para ella. Puede que no disfrute viéndole ahí abajo, y puede que se sienta incómoda en esa situación. Con todo, podría disfrutar del hecho de que a él le complazca tanto. Podría sentirse potente, no por el gesto de sumisión, sino por el implícito control de su excitación (puedo excitarle a mi voluntad).

En tal ejemplo, besarle los pies no es un acto de sumisión. El placer del acto es sólo para él. Tenerle agachado besándole los pies no es algo que la haga sentirse dominante, incluso aunque se derive de ello un cierto disfrute. La clave es: no se recibe desde una posición de dominación y, por consiguiente, NO es un acto de sumisión. De hecho, si ella lo demandara, le estaría haciendo un regalo, sería una acción destinada a él. El error que comete la gente frecuentemente es desarrollar dichas actividades en sus rutinas diarias y calificarlas con el nombre de sumisión. Entonces se preguntan por qué el interés de la dominante se desvanece con el tiempo. La explicación es simple: conscientemente o no, ella sabe que dicha acción no es realmente un acto de sumisión y se resiente por el hecho de que lo está haciendo por un razón equivocada.

Esto no significa que besar los pies debiera ser desterrado de la relación. Que no sea un acto de sumisión para esta pareja no quiere decir no pueda proporcionar placer. Por ejemplo, si ella está de buen humor, y le apetece ponerle caliente, puede hacerle arrodillarse y besarle los pies. Es la acción de dejarle lo que es un acto de dominación, puesto que ella está controlando su placer. En consecuencia, cuando discutáis qué debería incluirse en vuestra rutina de D/s y vuestra forma de vivir, piensa en completar el pase.

La verdadera discusión

El primer asunto a discutir es la forma en la que la parte dominante desea acoger al sumiso. Básicamente, existen dos maneras de enfocar la sumisión: ‘activa’ y ‘pasiva’. En la activa, el sumiso se esfuerza para anticipar las necesidades de su compañera, actuando sin necesitar que se le apremie u ordene siempre que sus esfuerzos se dirijan hacia los intereses de la dominante. El sumiso pasivo hace solamente lo que se le pide hacer; puede sugerir, pero sobre todo espera órdenes. Dominantes distintas desearán aproximaciones diferentes a la sumisión. Algunas querrán una combinación de ambas características en determinados contextos. Trata de salvar este obstáculo primero, te ayudará a definir el resto de tus actividades.

Después, centra esas actividades en lo que ella quiera y disfrute y acepte desde una posición de dominación. Esas actividades son buenas elecciones para una rutina de actos de sumisión que establezca un ‘protocolo’. Cada uno tendrá que contribuir con sus ideas a esa discusión. Lo apropiado es discutir tanto el contexto como el programa. A continuación debe discutirse qué cosas le gustaría hacer al varón sumiso, pero que la parte dominante no acepta desde su posición de dominación. Ella debería tomar nota de esos asuntos y considerarlos como regalos o recompensas. Solamente deberían incluirse en la rutina si las consecuencias de la actividad producen un placer reseñable para ella. Quiero advertirla de que serán actividades ‘esperadas’ en el devenir de la rutina. Algunas cosas es mejor que queden como regalos frecuentes. Por último, las actividades a las que ella se opone con vehemencia deberían discutirse para encontrar potenciales compromisos. Y deben rechazarse abiertamente si no se encuentra un compromiso conveniente.

Al final tendrás una lista de actividades y acciones, puestas por escrito o discutidas. Revisa la lista. Las acciones auténticamente sumisas (aquellas aceptadas desde la dominación) que disfruten ambas partes, como también aquellas en las que se alcanzó un compromiso deben ser consideradas sumisas; son obviamente situaciones ‘ganadoras’. Deberíais considerar el establecimiento de un régimen con estos asuntos. Afortunadamente habrá muchos. Los asuntos que entran en la categoría del compromiso o en la de los no sumisos, pero aún aceptables para la parte dominante, serán dones y regalos para la parte sumisa… y deberían ser apreciados como tales. Los asuntos incluidos en la categoría de los rechazados deber considerarse como contrarios a los valores de la relación. Si existe alguno en la categoría de los rechazados que supera en importancia a la relación para una de las partes y le impide comprometerse, la relación está en peligro y requiere ser reconsiderada.

Aplicar una rutina

Una vez que hayáis enmarcado los parámetros de vuestra rutina, incluyendo el contexto bajo el que tendrán lugar las actividades, aplicar una rutina y comenzar el proceso de retroalimentación mutua. Si se desea un sumiso activo, la rutina incrementará con rapidez su alcance, en tanto cada nueva propuesta de acción se añada al paquete.

En general, se producirá una suma y resta de acciones en el programa de la rutina. La propia retroalimentación y una comunicación abierta, si así se fomenta, os impulsarán a volver atrás en la discusión y en el camino recorrido en el tiempo para afinar los aspectos de vuestra relación de D/s. Es un proceso continuo; no esperes que funcione todo en la primera ocasión. Espera también disfrutar de los cambios con el paso de tiempo. Y no olvides que estás en una relación de D/s que te permite dar algún paso en falso de tiempo en tiempo.

Lo más importante: mantén abiertas las comunicaciones… y ¡buena suerte!

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