El primer correo
Mi nombre es Andrés y quiero contar algunos hechos ocurridos con mi Ama, a quien llamaré Muñeca en este texto. Ella es una mujer divina y muy dominante y vive con su esposo, por lo que no me puede dedicar mucho tiempo, pero en los momentos que destina para mi, me castiga fuertemente con mi cinturón hasta que brota sangre de mi espalda y en ese instante muestra cara de gran satisfacción, pero lo que mas le interesa es la dominación financiera y tiene mi tarjeta debito para ella retirar mi salario dando prioridad siempre a sus necesidades y dándome lo que a ella le parece; además, tengo que comprar lo que necesiten sus hijas y dar parte de la cuota del apartamento que ella compró con su esposo. Este apartamento debo limpiarlo y tenerlo siempre al día y preparar la alimentación para todos, también tengo que lavar toda la ropa de su esposo, de ella y de sus hijas. Allí sólo puedo entrar solo cuando su esposo esta trabajando.
Ella a veces me da algún beso pero tengo que pagarle o comprarle algo siempre con el dinero que me ha dado. Es muy raro que tengamos sexo porque ella me exige mucho dinero para hacer el amor conmigo, pues como mínimo debo darle o comprarle algo que equivalga a quinientos mil pesos, y al hacer las compras me da bofetones y me humilla delante de las vendedoras, quienes se burlan de mi cuando ella, además, dice muy orgullosa que entre más mal me trate más cosas le compro, y ellas dicen que así es que tienen que tratarnos. También me dijo hace poco que tengo que poner mi vehiculo a su nombre Cuando me lleva a pasear a la finca de sus padres dice a todos que llevo a la empleada y debo preparar la alimentación para todos, lavar su ropa, asear la casa y duermo en el piso en un colchón que ella coloca al lado de su cama de reina. Allí también tengo que obedecer a su hija de 12 años todo lo que me ordene y hasta su hermana, a veces, me da instrucciones que debo cumplir. En la finca Mi AMA me ha castigado con látigo frente a todos los presentes, quienes se ríen y se burlan de mi con comentarios al respecto.
También saca de mis bolsillos el dinero que yo tenga, y si quiero algo debo arrodillarme y suplicarle que por favor me de. Si quiero ir al baño tengo que pedirle permiso, pero por lo general no me deja ir y debo aguantar mucho tiempo o esperar que ella también quiera ir para que me de permiso de entrar a mi luego de ella haberlo hecho. Algunas veces me ha premiado orinando en mi boca, pero solo cuando tiene el periodo.
Me gustaría saber su opinión sobre mi historia, y de pronto recibir algún consejo o indicación que me pueda servir en mi relación. Muchas gracias. Mi correo es (xxxxx) Eso si me atrevo a escribir a su correo con todo el respeto y la sumisión que usted como AMA experimentada merece.
Ana Serantes:
Puesto que me pide mi opinión sobre su historia, Andrés, se la daré. Y espero que me permita acudir a términos de la lengua inglesa para expresarla: su “history” me parece pura “story”. De ese modo es como diferencian los hablantes del inglés una historia de un cuento, la realidad de la ficción. Y sí, todo sea dicho con respeto, considero pura ficción la historia que me ha enviado.
¿Es absolutamente imposible que se pueda producir una relación como la que usted relata? Obviamente, la posibilidad existe. Sin embargo, una tiene su experiencia, sus conocimientos y, casi lo más importante, su sentido común, para saber que, si no imposible, sí resulta muy improbable que estemos ante el retrato de una realidad. No es que yo piense que todas las mujeres dominantes tienen que ser un dechado de virtudes, y que ninguna se aprovecharía de los deseos de sumisión de un hombre. No. Y sé que hay hombres que han cometido estupideces de importancia en su desesperado intento de someterse a una mujer. Pero todo tiene sus límites, al menos en relaciones que podamos considerar verosímiles, y lo que usted nos cuenta, y la manera en que nos lo cuenta, los rebasa claramente.
Además, si contemplara la posibilidad de que su historia fuera real, poco más podría decirle que la que llama su ama se está aprovechando de usted con descaro y desmesura, y que usted podría tenerse merecido lo que tiene por su completa irresponsabilidad, por dejar su vida en manos de semejante mujer. Pero no hay cuestión, no contemplo tal posibilidad, así que no me extenderé sobre ella.
Si me asiste la razón en lo que escribo, la pregunta salta a la vista: ¿por qué entonces se inventaría alguien una historia de este tipo? No intentaré contestar ahora a la pregunta a fondo, porque tendría que escribir largo y tendido, pero sí diré que a muchos hombres sus fantasías masturbatorias les resultan tan potentes y tan estimulantes que pueden dedicarse a hablar o escribir sobre ellas en el intento de hacerlas algo más verosímiles para sí mismos, y que intercambiarlas con una mujer y que, además, esa historia se haga pública se convierte en un acicate para ellos. Quizá se imagine Andrés que si una mujer que él considera experimentada da por buena su historia, esa historia está un poco más cerca de ser real algún día. Porque de lo que estoy segura es de que esa es la fantasía de Andrés. Aunque aquí sería pertinente acudir a aquello de cuidado con lo que deseas, porque puede convertirse en realidad.
Son unos cuantos los hombres sumisos a los que les cuesta discernir algo que otras muchas personas ven claridad: las fantasías constituyen una estupenda herramienta para la masturbación y, también, para el sexo a dos, pero la mayoría somos conscientes de que las cosas con las que fantaseamos distan un trecho de las que deseamos para nuestra vida real. Es cierto, por ejemplo, que hay muchas mujeres que se masturban imaginando que son violadas, pero esas mujeres no tienen ni el más mínimo interés en que se haga realidad la fantasía. Es cierto, por seguir con ejemplos, que hay hombres que se masturban imaginando a mujeres que les someten con terribles torturas, pero esos hombres no tienen ni el más mínimo interés en que se haga realidad la fantasía. En resumen, que distinguen perfectamente las fantasías que alimentan y enriquecen sus momentos de masturbación de sus proyectos de vida.
Así se comportan la mayoría de las personas, por eso llama la atención que la obsesión de algunos hombres sumisos les conduzca al intento de borrar los límites entre la realidad y la fantasía. Es desde luego una demostración de la fuerza de sus sentimientos de sumisión, pero no suele resultar muy sano ni muy provechoso, porque en no pocas ocasiones dificulta de forma seria su capacidad para construir auténticas relaciones de dominación con mujeres de carne y hueso, que acaban considerando un pálido remedo de las implacables e insaciables dominantes de sus sueños.
De todas formas, Andrés, no se apure, no es la primera vez que recibo un texto de este tipo. Durante los dos años en que estuvo abierto mi anterior sitio web, DominacionFemenina.net, me llegaron unos cuantos escritos de hombres que no publiqué por considerarlos meras fantasías (por cierto, algunos firmados como si fueran mujeres las que escribían). Y le puedo contar que algunos de ellos terminaron por reconocer la invención en el intercambio de correspondencia. Pero esta vez, por ser el primer correo, he decidido contestarlo en público en lugar de en privado.
Y algo parecido pienso también cuando leo un comentario como el que introdujo Tribada el sábado, que empieza con tan rotunda aseveración:
Pues desengáñese, la “verdadera dominación” existe sin cuernos. Es verdad que esos cuernos alimentan las fantasías de muchos hombres sumisos, y las de algunas mujeres, pero también lo es que probablemente gran parte de esas personas no pretendan hacer realidad esas fantasías. De hecho, aunque no haya estadísticas, no me parece aventurado concluir que la mayoría de las parejas que practican la dominación femenina no quieren saber nada de cuernos. Otra cosa es que Tribada se imagine o desee que así se concrete un día su entrega a una mujer. Y le deseo que tenga suerte, que encuentre a la mujer que comparta su apuesta, que lo pueda resistir, y que si no puede, le sea posible dar marcha atrás con su compañera. Hasta ahí, perfecto; así que podemos ahorrarnos la conclusión de que no hay “verdadera dominación” si no se produce en los términos que nosotros deseamos o consideramos adecuados. Entre otras cosas, porque no estaría de más que también en este terreno nos abstuviéramos de predicar lo que es o no es “verdadero”.


Gloria:
Chapeau Ana.
Además que si te toca la china de un sumiso así, que está todo el día pensando en sus fantasías, y que se dedica más a llorar por lo que le falta que a servirte, lo llevas crudo.
12:41 | 3 Marzo 2008
letras:
Hola Ana,
primero de todo darte la enhorabuena por haber puesto este post y sobre todo por dejar las cosas claras.
Yo no tengo mucha experiencia sobre los temas de dominación femenina, pero tengo que decirte que he leído algunos textos que le mandaban a Elise Sutton y me parecieron algo surrealistas. Más de una vez me he dicho: “¿cómo es posible que ocurra esto…?” Bajo mi punto de vista creo que unas veces fueron reales y en otras ciencia ficción.
Considero tu blog principalmente educativo en el mundo de la dominación femenina, y me alegra que la persona que escribe en él sea consecuente pues a partir de ahí es cuando se puede aprender de forma sana.
Un saludo a ti y todos los lectores.
13:13 | 3 Marzo 2008
Verosimilitud | Blog de Ana Serantes:
[...] escribía sobre la verosimilitud de algunas historias personales de dominación femenina en “El primer correo”. Ponía en duda que lo que contaba Andrés en su correo reflejara una relación real en lugar de [...]
4:08 | 6 Marzo 2008
Antes persona que sumiso | Blog de Ana Serantes:
[...] es real, para pedir el consejo que no le di. Pese a mis dudas sobre la “Verosimilitud” de “El primer correo”, su insistencia hace que me decida a dar una opinión sobre lo que nos describe en su carta y, [...]
2:42 | 12 Abril 2008
jose:
Ana Serantes, soy hombre y te doy toda la razon, asi funciona nuestra mente, hay que admirar la capacidad y superioridad que tiene la Mujer para analizar el cerebro masculino, la Mujer hara que la sicologia avance mucho mas rapidamente que lo que lo ha hecho en toda su historia.
16:37 | 23 Junio 2008