Blog de Ana Serantes

Diario de una dominante

Es demasiado, corazón

John Z

Querida Sra. Sutton.

Aunque admiro su página por su inteligencia, creo que está haciendo un flaco servicio a los hombres y, especialmente, a los maridos.

Soy un hombre sumiso que ha tenido fantasías sobre dominación femenina durante toda la vida. Me excité mucho cuando encontré su página por primera vez: me gustaron las historias y los dibujos, y su columna de consejos. Me sentí impulsado a hacer de la dominación femenina parte de mi matrimonio.

Mi mujer sabía de mis fantasías sumisas desde que nos prometimos. Le había explicado que me gustaba someterme a las mujeres y ella había hecho algunos juegos de rol sobre D&S conmigo. Estábamos enamorados, y todavía lo estamos, pero cuando nos casamos tratamos de vivir un matrimonio más bien vainilla y tradicional. El sexo estaba bien, pero no era fantástico porque yo sólo me estimulo cuando se crea una dinámica de dominación femenina en el dormitorio. Mi esposa lo sabía, pero se sentía feliz con nuestro matrimonio tal como era.

Entonces cometí un gran error. Encontré su página y seguí sus consejos para seducir su naturaleza dominante. Y funcionó, vaya si funcionó. No a la primera, pero en cosa de un año, mi mujer decidió que éramos más felices y que nuestra vida sexual era mejor cuando ella era dominante y yo sumiso. Y, lentamente, empezó a hacerse cargo de todo. Este proceso se hizo por etapas, los dos éramos felices, y nuestra vida sexual era la mejor que nunca habíamos tenido.

Algunas de las cosas que hacíamos en el dormitorio eran la denegación del orgasmo, juegos con el arnés consolador, bondage y disciplina suaves, y su favorito: la adoración a su cuerpo. El sexo se convirtió en su principal necesidad y se volvió una mujer sexualmente egoísta. Esto afectó otras áreas de nuestra vida: se transformó en una prima donna y una niña mimada. Yo le compraba todo lo que quería, la colmaba de regalos, le hacía casi todo el trabajo doméstico y ella empezó a satisfacer todas sus aficiones e intereses. Cuando algo no era de su agrado, se enojaba y quería que yo lo arreglara. Si no lo hacía, me castigaba.

Aunque esto iba de mal en peor, todavía podía soportarlo. Yo sabía que había hecho renacer a esta prima donna. Mi esposa siempre había sido una niña de papá, pero había madurado mucho desde que nos casamos. Ahora es peor que nunca. Me hice responsable de mis actos y, a pesar de todo, todavía éramos muy felices.

Entonces ella decidió que debíamos explorar la infidelidad. Quería variedad en su vida sexual y pensaba que era lo que yo necesitaba para ser mejor sumiso. Me pregunto de dónde sacó esta idea.

La fantasía me excitaba, y no podía resistirme a mi bella esposa cuando actuaba de forma dominante hacia mí. Había aprendido muy bien a ser dominante y sabía como hacer conmigo lo que quisiera. Ahora odio no poder resistirme. No la odio a ella sino que me odio a mí mismo por mi falta de coraje.

El gran problema llegó con un nuevo vecino. Es un hombre soltero, más joven que nosotros, alto, rubio y con muy buena presencia. En cuanto él y mi mujer se conocieron se hicieron amigos. Él es autónomo y trabaja fuera de casa. Mi mujer hace el segundo turno como enfermera en el hospital local. Yo hago horario de oficina, así que mi esposa y nuestro nuevo vecino tenían mucho tiempo a su disposición a lo largo del día. Sabía lo que iba a pasar y lo veía venir, pero, de todos modos, dejé que pasara.

Una noche llegué a casa y encontré a mi esposa sonriendo de oreja a oreja. Tenía la cara ruborizada y parecía una mujer satisfecha. Me dijo que quería tener una sesión de dominación conmigo aquella noche. Quizá tuvimos la mejor sesión de D&S de nuestro matrimonio. Su energía y su sexualidad fueron lo más erótico que nunca había experimentado con una mujer y estuvo increíblemente dominante. Me puso a tono azotándome, atándome a la cama y golpeándome el pene, agarrando y retorciéndome las bolas, asfixiándome con su culo, excitándome hasta el borde del orgasmo, pero negándomelo y finalmente penetrándome con su arnés consolador. Mientras hacía esto último, me informó de su gran día. Me he dado cuenta a través de las historias de infidelidad, de que esta es la manera favorita de las mujeres para informar a su marido de que es un cornudo, y debo confesar que es muy eficaz.

Mientras me follaba con el arnés, me explicó que aquel día había tenido sexo con el vecino y que era fantástico en la cama. No podía dar crédito a mis oídos, pero estaba excitado y me sentía cubierto por una ola de sumisión. Seré honesto: me gustaba como me sentía, y en aquel momento, mientras mi esposa me explicaba como me había sido infiel, caí profundamente en la sumisión y me sentí más sumiso que nunca en mi vida. Caí definitivamente en el “espacio de la sumisión”. Fue la mejor experiencia sexual de mi vida y ni siquiera me corrí. Mi mujer me hizo darle placer oral durante al menos una hora justo después de usar su arnés. Yo notaba que estaba recreando una y otra vez en su mente lo que había pasado aquella tarde, mientras la estimulaba oralmente hasta alcanzar múltiples orgasmos. Me dolía el cuello y la lengua, pero estaba tan excitado que tenía una enorme cantidad de energía. Mi mujer me dijo que fue mi mejor sesión de sexo oral.

Fue una gran sesión de D&S y una gran noche de sexo para los dos. Todo lo que usted ha escrito sobre esto en su página es cierto. Nunca me había sentido tan sumiso a una mujer como me sentí hacia mi esposa. Estábamos unidos a un nivel más profundo y estuve en este “espacio de la sumisión” durante días. Sin embargo, y sobre esto no se ha hablado bastante, cuando vuelves a la realidad, ésta te golpea en la cara. La realidad es la realidad, y la realidad es que mi mujer está teniendo de forma habitual sexo con otro hombre, y eso no está bien.

Están teniendo sexo habitualmente durante el día mientras estoy en el trabajo. No cada día, pero sí varias veces por semana. Ella me lo cuenta todo, y si alguna vez me muestro enfadado, me castiga y me disciplina. Siempre me vuelvo atrás ante ella y una vez más se sale con la suya. Mientras tanto me quedo luchando con mis emociones.

Mi esposa me dice que nunca me dejará y que yo soy su único amor. El vecino es su juguete sexual que ella utiliza para el sexo. Esto suena bien, pero no mejora la situación. Estoy convencido de que nunca dejará la seguridad que le he dado con su bonita casa, su bonito coche y la satisfacción de todas sus necesidades. Ella no abandonaría todo esto para escaparse con un surfista inmaduro. Sin embargo, él se está tirando a mi mujer y yo no. ¿Cómo puede ser esto bueno para un matrimonio?

Yo todavía amo a mi mujer, y sé que ella todavía me ama, pero, en su retorcida manera de pensar, ha llegado a creerse que es así como debe ser el matrimonio. Cree que la mujer tiene derecho a follarse a otros hombres pero que el marido deber seguir siendo bueno, obediente, leal, monógamo, denegado sexualmente, controlado por el sexo y sin coraje. Mi esposa se cree esto de verdad y no admite discusión. Si intento hablar de esto con ella, cree que me he vuelto un marido rebelde que debe ser castigado. Lo siento, pero esto no es normal. Así no es como debe funcionar un matrimonio.

Sé como responderá a esta carta, y está en su derecho. Todo es culpa mía. Yo abrí esta puerta y es responsabilidad mía. Todavía podría sobreponerme a ella y forzarla a cambiar, pero soy demasiado débil para hacerlo. He elegido. Me he psicoanalizado a mi mismo y he decidido decirle que debe dejar de ver al vecino o si no la dejaré. Pero en cuanto abro la boca, mis palabras cambian y acabo sometiéndome a lo que ella quiere. No puedo sobreponerme a ella porque es tan sexy y tan dominante… La amo y no quiero dejarla nunca, me haga lo que me haga. A una parte de mí le gusta lo que está haciendo, pero insistir en ello sé que es un error.

Sra. Sutton, yo no la culpo por lo que ha pasado en mi matrimonio, pero espero que publique esta carta para que otros puedan leer lo que me ha sucedido. Mi esposa todavía tiene sesiones conmigo, y la amo, pero me cuestiono a mi mismo la moralidad de ser un hombre sumiso hasta el punto de permitir que una mujer me pisotee. No puedo imaginar que sea el único hombre que piensa así. ¿No ha considerado nunca que quizá la dominación femenina no sea tan buena para el matrimonio? Le agradezco el tiempo que me dedique.

Elise Sutton:

John, cuando recibo una carta como esta, intento dejar a un lado las palabras, que han sido escritas desde las emociones, e intento leer entre líneas. Su carta es maravillosa porque usted es sincero sobre cómo se siente. Usted tiene en consideración lo bueno y lo malo. Hay muchas cosas en su historia que indican un matrimonio en plenitud: habla sobre cómo ha tenido el mejor sexo de su matrimonio y sobre cómo los dos habéis tenido las mejores sesiones de D&S de vuestro matrimonio. Habla de que sólo puede excitarse sexualmente cuando su mujer le domina y como el sexo vainilla nunca lo logró. Habla de cómo su sumisión ha alcanzado nuevos niveles y de cómo está unido a su esposa de un modo cada vez más profundo. Habla de cuánto ama a su esposa y de cómo nunca podría dejarla y habla de cómo ella le ha dicho que nunca le dejará. Por definición, yo diría que usted goza de un buen matrimonio, ¿no le parece?

Ahora, vayamos con la infidelidad, por qué éste es el gran problema. En primer lugar me costaría decir que su mujer lo hizo de la manera que recomendarían la mayoría de mujeres que lo han hecho con éxito: sin su conocimiento y sin su consentimiento. Ella podría haberle preparado, diciéndole que podría hacerlo algún día y que estaba de acuerdo con la filosofía de la infidelidad, pero no lo hizo de la manera correcta: no le incluyó a usted. No hizo que usted la preparara para su gran cita. No hizo que usted la presenciara, la escuchara o estuviera presente de alguna manera. No lo convirtió en parte de una sesión de D&S, en la que ella hiciera sexo con ese hombre físicamente y al mismo tiempo con usted mentalmente. En otras palabras: usted no estaba preparado para esto.

Es cierto: la sesión posterior a la infidelidad con usted fue potente y cargada de sexualidad, así que practicó sexo mental con usted mientras le espetaba las novedades. Pero habría sido igual de potente y de excitante si durante esa sesión le hubiera dicho que iba a tener sexo con el vecino y que usted iba a prepararla para su gran cita. De este modo, ella habría podido medir su nivel de excitación y podría haber hecho una valoración sin haber convertido todavía la fantasía en realidad. Estoy totalmente en contra de saltar a una D&S avanzada sin el consentimiento de los dos miembros de la pareja. Su esposa tomó la decisión de que quería acostarse con ese tío sin importarle como pudiera afectarle a usted. Estoy de acuerdo con usted: no es bueno para un matrimonio.

Pero no crea que voy a ponerme totalmente de su parte, porque no voy a hacerlo. ¿No dijo usted que cuando ella le contó que le había sido infiel usted entró en el “espacio de la sumisión”? Por tanto, entiendo que eso es señal de que le gustó. Incluso si su mujer hubiera actuado del modo correcto y le hubiera contado lo que iba a pasar, habría interpretado su lenguaje corporal y su reacción sexual entendiendo que usted también estaba excitado con la infidelidad: usted le habría dado luz verde, así que no actúe ahora como si fuera la víctima. Ella le había estado observando desde hacía mucho tiempo y sabía cómo iba a reaccionar. Puede que ella haya actuado por motivos egoístas, pero probablemente juzgó que usted también disfrutaría. ¿De dónde se sacó eso? No de alguna página de Internet, sino de usted.

Me alegra ver que usted se hace responsable de haber desatado la naturaleza dominante de su mujer y me alegra ver que está comprometido con ella y con su matrimonio. No ha pasado nada que no pueda rectificarse. Sí, usted es un marido cornudo y esto no se puede deshacer. Pero puede dejar que su mujer conozca sus sentimientos, ella necesita conocer su dilema. Si no puede decírselo a la cara, escríbale una carta como esta. Comparta con ella sus verdaderos sentimientos. No le de sermones pero sea sincero. Ella debe saber que usted no se siente a gusto con su aventura sexual con el vecino.

Usted puede ser sumiso y ella puede ser egoísta pero todavía deben comunicarse entre ustedes. Muchas mujeres son egoístas, incluso en las relaciones más vainilla. Muchas mujeres protestan si no se salen con la suya. Esto no tiene nada que ver con la dominación femenina y sí mucho con como han sido criadas por sus padres. Ella espera salirse con la suya, y su forma de vida puede haber alimentado su egoísmo (y podría añadir que a la mayoría de los hombres sumisos les gusta que las mujeres sean egoístas), pero usted admite que ella siempre fue egoísta. Apuesto a que esta fue una de las cosas que le atrajo de ella por qué apelaba a su naturaleza sumisa.

Si usted no se comunica con ella, es culpa suya. Le aconsejo encarecidamente que no le “prohíba ver a su vecino” porque eso solo empeoraría las cosas. Usted puede tocar su lado amable explicándole que acepta su derecho filosófico a ver a otros hombres (no ataque su sistema de creencias), pero que no ha alcanzado el estado de sumisión que le permita soportarlo emocionalmente. Apele siempre a la buena naturaleza de la mujer y a su corazón. No caiga en algún tipo de ego masculino amenazándola con dejarla o prohibiéndole hacer lo que sea. ¿Quién es el sumiso? Ella no, por lo tanto usted debe aproximarse de una manera respetuosa y reverencial. Si no puede hacerlo cara a cara, explíqueselo en una carta amorosa dentro de un sobre romántico. Empiece la carta regalándola con alabanzas y contándole lo mucho que la ama y lo mucho que disfruta sometiéndose a ella. Después confiésele sus conflictos internos y pídale que le ayude.

No puedo garantizarle cómo responderá, pero al menos será más consciente de sus sentimientos. Usted ha abierto esta puerta y no puede hacer que las cosas sean como suelen ser (y dudo que usted lo quisiera), pero pueden continuar creciendo juntos en este estilo de vida y, posiblemente, ambos se preferirán mutuamente y siempre serán conscientes de las necesidades del otro.

Finalmente, la dominación femenina no puede reducirse a una simple expresión o a una fórmula mágica. Cubre una amplia variedad de formas de vida. No todas las parejas de dominación femenina se involucran en la infidelidad; muchas no lo hacen. Pero, en general, la mayoría de parejas que aceptan la dominación femenina tienen matrimonios felices. La dominación femenina nunca debe ser la base de un matrimonio, sino que debe cimentar un buen matrimonio, y sabemos que ha salvado unos cuantos matrimonios faltos de sexo. El sexo crea intimidad y la dominación femenina conduce a un buen sexo; usted mismo lo dice.

A pesar de sus debates internos, intente renovar su mente con las cosas positivas. Hay muchas cosas positivas en su carta. Agradezca estar casado con una mujer abierta a la exploración de esta forma de vida con usted. Hay muchos hombres que están buscando una mujer como la suya. A algunos les gustaría tener una mujer infiel, algunos lo suplican. Su historia es un gran ejemplo de que un hombre debe tener cuidado con lo que quiere porque puede hacerse realidad. A pesar de todo usted debe estar agradecido a su mujer y necesita pensar en todo lo bueno que ella ha aportado a su vida y en que tiene la suerte de servirla. Les deseo lo mejor a los dos.

[Traducción de Jorge Sánchez]

5 Comentarios
  1. Me parece una exposición y pregunta y una respuesta digna de ser valorada, reflexionada y cuestionada. Pero me gustaría, lo reconozco, saber previamente el parecer de Ana Serantes. Personalmente he quedado bastante descolocado sobre toda la historia.

    14:50 | 13 Noviembre 2008

  2. A mi me pasa lo mismo que a jvrsum, esta situación no es similar a la que exponía Ana Serantes cuando “regaló” a Miguel ese fin de semana. Aquí la no aceptación por parte del sumiso de lo que la ama quiere tendría consecuencias reales.

    16:34 | 13 Noviembre 2008

  3. la verdad que una cosa es sersumiso y la otra es que para ser un buen sumiso tengan que pasarte por la piedra, es decir, tu te entregas a tu mujer, pero debes saber tus límites emocionales, y resulta paradógico que ella con un simple berrinche ante la más mínima protesta de él se zanje la cuestión, así que un sumiso, considero, debe plantearle sus dudas a su ama, y si ella sabe administrar su dominio él seguro que aceptará encantado lo que se convenga, pero mi pregunta es si ella planteó hacer los cuernos como es que él no proestó con más fuerza, la verdad que aunque parezca un mero formalismo estoy más a favor de pactarse un contrato D/s que así estimulará ma rlación y se podrá concordar el papel, privilegios, deberes y obligaciones de cada uno.

    19:55 | 13 Noviembre 2008

  4. Empezar esto a la hora de estar casados es demasiado peligroso, podría ocasionar situaciones de tenerte en sus manos hasta para dar un paso(exagerando), sobre todo en el campo económico te convirtirías en su mero eco autómata, sin voluntad, y eso convertiría la situación en aberrante y te deshumanizarías.
    Pero es posible determinar el rol individual en todos los aspectos, creo. Si esto te gusta, procuro hacerlo despacio y racional.

    ¡Cuidado¡

    19:40 | 11 Diciembre 2008

  5. Resulta un tanto difícil conciliar la dominación con los celos porque se supone que la dómina ejerce TODOS LOS DERECHOS y caprichos que se le antojen y el sumiso como tal debe someterse y es tan esclavo como quiera su dueña.
    No tiene mucho sentido que una hembra fuerte y mandona, de fuerte sexualidad tenga que pedir permiso a ninguno de sus esclavos para tener sexo con quien y cuándo se le dé la gana.
    Si le puede dar una paliza en la forma que más la goce es absurdo que tenga que pedir permiso para tener sexo.

    0:58 | 3 Julio 2009

 

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