Guía para disfrutar de la dominación femenina II
Akasha
II. ¿CÓMO PUEDO EMPEZAR A EXPLORAR LA DOMINACIÓN… Y A DISFRUTARLA?
Creo que la confianza en uno mismo es un factor clave en un escenario de dominación. Pero recuerdo no haber tenido ninguna confianza cuando tenía 16 años y experimentaba este tipo de sentimientos. En realidad, sentía pánico. Tenía miedo por lo que él pudiera llegar a pensar, o porque yo pareciera tonta o estúpida. Estaba aterrada ante la posibilidad de no saber qué hacer o qué decir cuando, finalmente, aceptara ser mi sumiso, y que después no quisiera nunca más ponerse en esa situación.
Me llevó un tiempo desarrollar esa confianza en mí misma. También te lo llevará a ti. No podría asegurar qué cosas me ayudaron o si fue solamente una cuestión de práctica y experiencia. Para descubrir qué es lo que necesitas de la dominación, uno de los problemas son los estereotipos con los que se asocia. Puede ser que pienses que se trata básicamente de dolor, de lastimar a tu pareja. O quizá creas que se trata de atarlo y ser malvada, a pesar de que eso te haga sentir incómoda. Quizá pienses que se trata de someterle a cosas humillantes, que te incomodan porque temes perderle el respeto.
Nada de eso es cierto. La dominación es una forma de obtener reacciones de tu compañero. Hay gente que utiliza y disfruta de diferentes herramientas –algunas muy sutiles, otras extremas–. Piensa que en ambos casos disfrutan de esas herramientas en cualquier escenario. Que no disfrutes de ninguna de ellas no significa que no seas capaz de dominarle; significa que tienes que desarrollar tu propio estilo, un estilo que te satisfaga y con el que puedas desarrollarte. La herramienta más importante y efectiva para la dominación ya la tienes: eres tú. Es tu actitud. Es la manera en que te sientes con relación a tu cuerpo y a tu sexualidad.
Pero volvamos a las “reacciones”. Creo que una de las recompensas más básicas de la dominación es “apretar el botón”, tratar de obtener ciertas reacciones de tu compañero. Se concreta en mi caso –como lo hará en el tuyo– cuando comienzo a querer producir reacciones específicas. Entonces se convierte en un desafío, ¿qué tácticas podría utilizar para provocar las reacciones deseadas?
Cuando vuelves al ejemplo sobre la ocasión en que te pusiste ese vestido que le impedía apartar la mirada de ti, te darás cuenta de que te sentiste complacida por su reacción. La reacción que te hace sentirte bien es que él no pueda quitarte ojo. Sienta bien haber hecho algo que provoca su atención y le excita. La reacción es una combinación de la manera en que te mira y los cambios en su comportamiento –la forma en que respira, habla o se expresa–. Es una buena sensación saber que provocaste ese comportamiento, ¿verdad? ¿Qué otras cosas te gustaría ver hacer a tu pareja cuando reacciona a algo?
Obstáculos para el disfrute de la dominación
Los nervios del pensar demasiado
No hay duda de que estarás nerviosa. Todavía me pongo nerviosa, especialmente si estoy con una nueva pareja. Aunque en gran parte provoca un nerviosismo excitante. Cuando era más novata en la dominación, descubrí que ese nerviosismo se plasmaba sobre todo en un cuestionamiento de mí misma. Bullían miles de preguntas por mi mente, y a veces le hacía esas preguntas a él. Puede que muchas de esas cuestiones resulten familiares:
¿Pensará que estoy loca por hacer esto? ¿Le resultará aburrido? ¿Haré algo mal, y en lugar de decírmelo se distanciará? ¿No es todo esto una tontería? Es más, como la dominación no es algo que surja en ti espontáneamente, probablemente se te plantearán además estas otras preguntas: ¿Estoy haciéndolo bien? ¿Es esto lo que quiere? ¿Qué voy a hacer ahora? ¿Le estoy decepcionando? ¿Parezco dominante?
En un cierto momento, necesitas perder un poco la cabeza. No puedo recordar cuánto tiempo me llevó a mí, pero puedo decirte sinceramente que pierdo un poco la cabeza ahora cuando domino a alguien. Y es una sensación estupenda. Si te encuentras preguntándote demasiadas cosas, intenta dejar de hacerlo. Considera que tienes mucho tiempo para pensar en ellas después. En lugar de ello, piensa solamente en lo que puedes hacer para que la experiencia sea más placentera. En pocas palabras, ¿qué es lo que quieres?
Inseguridad
Parte de las dudas provienen probablemente de la inseguridad. Es comprensible que te sientas insegura con respecto a la dominación si nunca la has practicado antes. No hay nada raro en ello. Pero no debes sentirte insegura acerca de tu sexualidad, de tu valor y de tu capacidad para tocar la fibra de tu compañero. Te garantizo una cosa: nadie sabe mejor que tú cuál es el botón que enciende a tu pareja. Eres una diosa para él; debes recordarlo.
Cuando la inseguridad se manifiesta en la dominación, crea un círculo vicioso de preguntas y dudas, y termina por provocar una mayor inseguridad cuando se expresan esos sentimientos en un esfuerzo por alejarlos. En otras palabras, te puedes encontrar contándole a tu compañero cómo te sientes para obtener una respuesta alentadora que te alimente o una dirección hacia la que encaminarte. Y luego, al margen de lo que te conteste, sientes haber fallado por haberle consultado cuando se supone que deberías dominarle. Esta es una de las más peligrosas trampas en los comienzos de la dominación.
Si estas lidiando con la inseguridad en el transcurso de la dominación, tienes que ser consciente y expresarla de una forma que no socave tu confianza y la manera en que percibes que te ve tu pareja. Por ejemplo, si de pronto no te sientes muy sensual, no le preguntes: “¿Qué piensas de mí en este momento?” No preguntes: “¿Me encuentras sexy?”. Porque, te aseguro, que ninguna respuesta que te dé será lo suficientemente buena para ti. Nunca trates de “pescar” algo mientras dominas. He descubierto que las mujeres tienden a tratar de pescar algo de sus compañeros cuando desean ser tranquilizadas emocionalmente. Porque, reconozcámoslo, no es lo mismo cuando lo has tenido que pedir. Pero hemos aprendido, con el tiempo, que los hombres no son capaces de leer la mente, así que si le quieres mandar a “pescar”, a menos que le des caña y carnada, terminará rascándose la cabeza sin saber qué hacer y tu acabarás frustrada. Dejemos todos los juegos de adivinanzas fuera de la dominación.
En lugar de eso, plantéate una pregunta/afirmación: “Me encuentras increíblemente sexy, verdad”. Te garantizo que su reacción será la que tu quieres oír, y en el tono de voz apropiado. Cuando hablas con esa confianza, obtienes la reacción que deseas. Los hombres adoran esa seguridad, especialmente a las mujeres que se muestran seguras de su cuerpo y su sexualidad. Los hombres adoran a las mujeres que se expresan abierta y libremente. Confía en mí en este asunto, obtendrás la reacción que desees.
Si lidias con la inseguridad en una sesión, intenta darle la vuelta, expresa lo opuesto y deja que él lo exprese por ti. Si te preocupa no saber qué hacer, sonríele y dile: “puedo hacer contigo lo que me de la gana”. Luego te explicaré qué hacer cuando te trabas y no sabes cómo seguir. Por ahora, concéntrate en eliminar distracciones como la inseguridad. Te sentirás totalmente diferente cuando no tengas que cargar con ese equipaje.
Las expectativas de tu pareja
Este es probablemente el obstáculo más habitual y más nocivo en la dominación. Ya he hablado una y otra vez sobre cómo tu pareja debe apartar todas sus expectativas y deseos durante tu etapa de rodaje. No hay nada más dañino para la predisposición y la comodidad de la mujer que saber que su compañero está esperando algo, deseando algo o insatisfecho con tu actuación. Eso socava completamente la esencia de la dominación, y te aconsejo que no consideres a esos hombres como sumisos, sino como poseedores de una agenda de requerimientos y carentes de empatía y comprensión hacia las mujeres y la naturaleza de las relaciones humanas. Lo creas o no, existen formas de tener deseos y requerimientos sin menoscabar la confianza de la pareja.
Aún hoy en día, encontrar este tipo de comportamientos en una sesión de dominación destruye mi predisposición y acaba por despilfarrar mi tiempo. Normalmente, pongo fin al asunto y no suelo intentarlo de nuevo con esa persona. Desgraciadamente, quizá no puedas hacer lo mismo si esa persona es tu cónyuge o tu amante.
En esta etapa de tu desarrollo en la dominación, cualquier expresión de deseo, querencia o expectativa de tu pareja mientras tú asumes el papel de dominante está fuera de lugar. Puede sonar fuerte, pero creo que es absolutamente necesario que consolides tu confianza como dominante y que encuentres tu propio placer al ejercerlo antes de que comiences a abordar los deseos de tu pareja, especialmente si los expresa de manera inapropiada.
Debes comunicarle esto a tu compañero para que se dé cuenta de la seriedad de la cuestión. En un buen momento, dile que, una vez que hayas aprendido a disfrutar de la dominación a tu manera, estarás en condiciones para detenerte en sus fetiches y fantasías y para descubrir cómo incorporarlas a tu estilo de dominación (y para ser realistas, probablemente no lo harás con todas). Por ahora, el debe prometerte, especialmente en vuestras primeras escenas juntos, que no interrumpirá tu entrenamiento o tus pensamientos pidiéndote algo relacionado con la parafernalia de la dominación que él desea. Punto. Está bien que te avise si tiene algún problema, pero eso es muy distinto de algo como: “me encantaría que me azotaras”.
Siguiendo en la misma línea, debes erradicar toda expectativa relacionada con lo que debería ser o parecer la dominación. En otras palabras, no adoptes ninguno de los estereotipados estilos tradicionales de dominación de los que tengas noticia. Algunos ejemplos: juguetes, no uses ningún tipo específico de “juguete” al principio; protocolo, aléjate de cosas como que te llame Ama y tú a el esclavo; vestimenta, nada especial, usa lo que te resulte cómodo.
El motivo por el que insisto en este asunto es porque, seguramente, esas son herramientas que se apilarán en la agenda de “expectativas”. Contribuirán a que te sientas como si estuvieras disfrazada para una actuación, asumiendo un papel que no es el tuyo. Tendrás la sensación de estar tratando de imitar a una dómina de película sado/maso. Acabarás percibiendo que la única forma de sentirte poderosa es pretender ser alguien que no eres.
Desde luego, puedes descubrir que algunas de esas herramientas mencionadas te proporcionan poder. Y con el tiempo podrías incluir muchas de ellas en tu manera de dominar; sin embargo, inicialmente, te sugiero encarecidamente que te mantengas apartada de esos protocolos y estereotipos. Tu dominación debe surgir de tu interior, y las herramientas que utilices deben ser aquellas que resulten naturales con tus instintos.
Cuando recuerdo mis primeros juegos de dominación, me preguntó qué hubiera sucedido si mi compañero me hubiera introducido en la dominación mostrándome todo el abanico S/M, todo el lenguaje, las herramientas y la literatura sobre la cuestión de repente. Supongo que me habría quedado anonadada y confundida. No me interesaban los protocolos sino disfrutar del sexo con mi compañero. De haber tenido una pila de extrañas herramientas y estereotipos frente a mí, supongo que me habría sentido intimidada y abrumada, y que mi primeras experiencias habrían resultado extrañas e incómodas.
La adopción de herramientas en mis juegos sexuales fue gradual y excitante. A los 16 años no me dedicaba a comprar collares de perro, correas, vendas para los ojos y mordazas; utilizaba bufandas de seda (o la corbata de mi novio), esposas de juguete o simplemente le ordenaba “quedarse quieto”. Él no me llamaba “Ama”; el poder de su reacción era sencillamente que se dirigía a mí, siempre, mirándome a los ojos y llamándome por mi nombre. Eso era mucho más erótico que cualquier palabra fantasiosa extraída de algún libro. Y me dejó una impronta que me ayudó a construir mi faceta dominante desde ese día en adelante.
Analizar demasiado
Este asunto resulta parecido al autocuestionamiento y a la inseguridad. De nuevo, se relaciona con lo que ocurre en tu cabeza. ¿Puedes imaginarte lo insatisfactorio que sería el sexo si estuvieras analizándolo todo el tiempo? ¿Preguntándote si lo que haces le resulta satisfactorio o si le estás excitando?
La regla incuestionable es esta: si te descubres pensando demasiado, detente. La única cosa suficientemente importante como para provocar replanteamientos es la relacionada con la seguridad o con una emergencia (los cual será menos trascendente en esas sesiones iniciales, pero que debes tener siempre en cuenta). Los asuntos que deben ocupar tu mente son los relacionados con lo que te hace disfrutar, es lo primero y lo principal.
Cuando domino a mi pareja, mi mente está libre de distracciones molestas. Lo que siento es un elevado nivel de consciencia. No estoy segura de dónde proviene. He escuchado que otras mujeres también la sienten algunas veces. Es una sensación increíble.
Prever: demasiado o demasiado poco
Una vez que consigas controlar algunas cuestiones básicas, seguramente comenzarás a tener experiencias de dominación más profundas. Una de las dificultades que he visto en las dominantes novatas es la tendencia a planear demasiado o muy poco. Cuando tratas de prever demasiado, te ciñes a un camino trazado y las cosas resultan excesivamente rígidas. Una de las facetas más excitantes de la dominación es su naturaleza impredecible. Si te atas a una estructura o a un guión a seguir, los planteamientos previos ocuparán tu cabeza. Descubrirás que él hace cosas que no habías planeado, y te ocuparás en qué hacer a continuación. El problema opuesto surge cuando planeas demasiado poco. Si no tienes nada previsto, él terminará por quedarse desamparado ante ti, y no sabrás qué hacer para proseguir. Esta situación también socavaría tu confianza en tanto que sentirás que has sido capaz de construir esa tensión pero que luego se te escapa entre las manos.
Existen algunas cosas que puedes hacer para evitar estos conflictos. Una es planear, pero sin ninguna estructura previa. En su lugar imagina varias cosas que te gustaría hacer. Imagínate a ti misma haciéndolas. Repasa mentalmente cómo las harías. Supón las reacciones que deseas en tu compañero. No sitúes estos asuntos en ningún orden específico. Al contrario, considera simplemente que probablemente las harás, y hazlas cuando estés de humor una vez que hayas comenzado.
Culpa / Miedo
Cuando juegas con emociones intensas, puedes llegar a sentirte insegura o culpable sobre lo que estás haciendo o sintiendo. Es normal sentirte incómoda al darte cuenta de que te excita obligar a tu pareja a hacer algo para ti o a que cumpla un papel completamente diferente del que acostumbraba.
Tuve notables dificultades con el sentimiento de culpabilidad, especialmente cuando concluíamos una sesión. No me afectaba tanto durante la dominación; me divertía y disfrutaba de las sensaciones. Pero después reflexionaba y pensaba: “Dios mío, no puedo creer lo que acabo de hacer, no puedo creer que haya disfrutado haciéndolo”. Temía comentarlo con mi pareja, porque me sentía incómoda y rara. Me daba cuenta simplemente de que el momento me hacía sentirme vulnerable. Necesitaba asegurarme de que mi compañero estaba completamente de acuerdo con el asunto y, de hecho, de que lo disfrutaba intensamente.
Lo único que puede ayudarte a lidiar con sentimientos de culpa o miedo es que la confirmación de tu pareja te reafirme en lo que estás haciendo. Unas pocas cosas podrían ayudarte: antes, durante, o después de tu dominación, haz que te diga: “quiero esto”, o “necesito esto”. Que la timidez no impida que te proporcione confirmaciones positivas en cualquier momento en que lo necesites. No pienses que no estás siendo dominante por pedírselas. Utiliza frases que no cuestionen tu control. Por ejemplo, no digas: “¿Quieres que lo deje?”; al contrario, dile: “¿Cómo te sientes?”, o “¿dime, está siendo demasiado para ti?”; o pregunta simplemente: “¿Estás bien?”.
En muchas de mis primeras sesiones, y algunas veces con compañeros nuevos que no me conocían íntimamente, uso un tono de voz exigente. No es algo premeditado, simplemente surge; pero podría resultarte de ayuda. Básicamente, mi estilo de dominación es mucho más aseverativo, exigente y poderoso. Apenas levanto la voz y hago preguntas muy directas. Siempre procuro que haya contacto visual. Si me siento insegura sobre cualquier cosa o sobre cómo continuar, hago una pequeña pausa, lo suficientemente sutil y breve para que no interfiera con el ritmo y el ambiente. Normalmente, consiste en dos palabras, en voz baja y tranquila: “¿Estás bien?”. Su respuesta será probablemente igual de escueta y puede que te des cuenta de que resulta diferente a la habitual, bien afirmando con la cabeza o bien susurrando: “Estoy bien”. Si tienes la sensación de que necesitas reafirmarte, hazlo.
Siempre debe existir una comunicación fluida entre tu pareja y tú. Debes tener confianza en que lo estás haciendo correctamente y él está bien, especialmente por sus reacciones y comprobándolo cuando sea necesario. Si no te sientes cómoda con la dominación, a causa del sentimiento de culpa o incómoda con tu papel, tienes que hablar de ello con tu compañero.


leticia:
hola, sabes soy primerisa en esto, y mi pareja es sadomaso, le gusta que yo mande, solo que me da un poco de miedo, y ahora que eh leeido tus comentarios, pienso diferente, y no me desagrada la idea de ser así, lo quiero mucho.
Mas consejos q puedas dar, porfavor.
bye bye
2:16 | 14 Mayo 2008
Pilar:
Hola!!! soy nueva en esto de D/s… y me ayudo muchisimo este comentario!!! GRACIAS!!!!! si puedes dar mas consejos t lo agradeceria!!! Bsos
16:27 | 13 Octubre 2008