Blog de Ana Serantes

Diario de una dominante

Guía para disfrutar de la dominación femenina III

Akasha

III. EL CAMINO DE LA DOMINACIÓN

¿Qué se supone que debo hacer?

Quizá tengas la impresión de que una “escena” de dominación dura unas horas o una noche, y luego se ha terminado. Creo que una verdadera sesión de dominación transcurre de la siguiente forma: una dominación excepcional y llena de pasión transcurre pausadamente, durante un tiempo que te permita expresar los sentimientos de la dominación y llevarlos a su cenit. Esto significa que estás preparada para manejar el control y el poder del que dispondrás, y que hayas podido comenzar a superar las barreras mentales de tu pareja, debilitándole un poco porque sabe que algo va a suceder.

Resulta bastante parecido a los juegos eróticos preliminares. El buen sexo tiene mucho juego erótico preliminar y mucha pasión. A menudo, los mejores encuentros sexuales se producen cuando ambos se desean desde hace tiempo y saben que podrán liberar todo ese deseo acumulado. Efectivamente, un polvo rápido puede ser igual de excitante, pero por ahora considera la dominación como un proceso más prolongado que una relación ocasional.

En mis escenas de dominación se dan cualquiera de los siguientes elementos. En ocasiones, se producen a lo largo de varios días; otras veces, los primeros estadios se consuman, literalmente, en cuestión de minutos, y después la dominación se extiende durante un período más largo. Depende. Por ahora, dedícale un tiempo y considera cada de los elementos; no ignores ninguno, ya que todos te ayudarán a construir un encuentro gratificante.

  1. 1. Deseo
  2. 2. Planear
  3. 3. Insinuación
  4. 4. Seducción
  5. 5. Dominación
  6. 6. Resolución / Recuperación

Deseo

Por deseo me refiero a la muy motivadora sensación de lujuria y atracción. Creo que el deseo de dominar es similar al de tener relaciones sexuales. Es más apasionado e intenso si lo dejas crecer y disfrutas del suspense hasta que se consuma. Debes sentir y ver a tu pareja como a un hombre sexy y muy excitante. Tienes que dejar crecer ese deseo durante un tiempo, y mentalizarte antes de comenzar a hablar.

Planear

Una vez que sientas el deseo y la lujuria hacia tu pareja, debes dedicar un tiempo a planificar lo que te gustaría hacer. En tus primeros momentos de dominación, puedes hacerlo con simplicidad. Simplemente, imagina qué tipo de cosas te gustaría hacer. Más tarde te daré algunos ejemplos, pero debes basarte en lo que motive tu deseo y te excite.

Insinuación

Después de haberte tomado tu tiempo para dejar crecer el deseo y para considerar qué harás con tu pareja, te ayudará darle una pista de lo que tienes en mente. Es importante que no lo considere el momento para preguntarte cómo, dónde, cuándo y qué es lo que está apunto de ocurrirle. Todo lo que tienes que hacer es que sepa que algo va a ocurrir, algo que tú estás planeando. Este es el primer paso para debilitarle. Comenzará a pensar sin descanso y se volverá loco anticipando qué es lo que va a pasar. Podría ser una buena idea que no exista excesiva distancia entre la alusión y lo que ocurra, salvo que disfrutes dilatándolo.

Seducción

¿Qué es lo que realmente calienta a tu pareja hasta hacer que se derrita? Estoy segura de que conoces unas cuantas cosas que puedes hacer para convertirle en un gatito manso y obediente. En esta etapa, justo antes de comenzar la dominación misma, vas a llevarle más lejos en la sumisión, mientras refuerzas la confianza en ti misma.

Hay muchas maneras de hacer esto, pero la mayoría gira en torno a la utilización de tus propios trucos y estilo sexual que sabes que le atraen. Este es el estadio en el que le sientas en un sillón, y te mueves lentamente a su alrededor observándole como si fuera un gato. Dile que vuelva a sentarse cuando él, nervioso, trate de incorporarse. Debes disfrutar con el paulatino cambio control. Aquí es donde comienza todo. Ha estado pensando en esto desde que lo insinuaste, y ahora sabe que va a ocurrir algo. Estará nervioso, ansioso y excitado. Disfrútalo. Disfruta de hacerle sentirse de ese modo. Tómate todo el tiempo que te apetezca.

Este es el momento en que debe brillar toda tu confianza erótica. Puedes sentarte sobre sus rodillas y rodearle el cuello con tus brazos, ronroneando seductoramente. Acaríciale el pelo con los dedos, y dile que has estado pensando sobre lo que quieres hacerle. Observa su reacción; probablemente, le cueste tragar o tenga una expresión nerviosa en el rostro. Si comienza a tocarte, retírale las manos suavemente. No quieres que esto te lleve directa y rápidamente al sexo habitual; ya habrá tiempo para eso más tarde. Dile, en cambio, que esta vez te toca a ti. Es de esperar que descubras que estás empezando a sentirte más poderosa y sexy, y que él comienza a parecer nervioso y tímido. Esta es la transformación que buscas, y va produciéndose lentamente con el discurrir del tiempo.

La dominación no funciona, en general, justo en el instante en que una persona dice: “ha llegado el momento de dominarte”, se le hace algo a la pareja y se espera una mágica transformación de los papeles de cada cual. La dominación es un proceso lento; en ti comienza con el deseo y la planificación. En él, empieza en el momento que escucha que algo va a ocurrirle.

Al final de la seducción, sentirás que tienes más control de la situación. Si no estás segura de qué cosas funcionan para seducir a tu pareja, trata de averiguarlo a base pruebas. Como ejemplos, aquí tienes algunas cosas que considero parte de mi maleta de trucos seductores. Pruébalos, y si obtienes una reacción positiva (un gemido, un cambio de respiración, una erección, un nervioso pálpito, dificultad para tragar), inclúyelos en tu propio repertorio. Los hombres son muy reactivos. Cuando aparece la seducción, créeme, no hace falta mucho para hacer que un hombre esté extremadamente excitado e indefenso. Algunas cosas que puedes intentar:

  • Siéntate sobre sus rodillas y mantén sus manos lejos de tu cuerpo.
  • Mírale fijamente a los ojos, como un depredador.
  • Bésale sugestivamente los dedos y haz que lo observe con atención.
  • Dile que estás mojada y pruébaselo.
  • Háblale en términos muy agresivos. Si no sueles utilizar palabras obscenas, sorpréndele con un “quiero follarte” o “estoy sintiendo tu polla entre las piernas”.
  • Hazle preguntas directas y descaradas: “¿estás caliente, verdad?”, o “¿te gustaría que te dejara acariciarme?”
  • Pásale los dedos por el pelo, y sujétalo firmemente, hasta que le agarres toda la cabeza.
  • Acaricia su erección a través de los pantalones.
  • Bésale posesivamente, sosteniéndole con firmeza el mentón y girando su rostro para acceder a la parte que quieras.

Estoy convencida de que también tendrás tus propios trucos. La cuestión es hacer cosas que te exciten, y que le afecten a él. Disfruta del efecto que provocas en él. Disfruta viendo como comienza a derretirse entre tus manos. Disfruta al saber que haría cualquier cosa por ti, y que esto es sólo el principio.

Tu compañero podría aportar también algunas ideas. Podría haberte dicho en algún momento qué cosas le calientan o cuáles le hacen sentirse sumiso. Está bien; sin embargo, te sugiero que no sigas sus ideas al pie de la letra, porque en ese caso parecería que estás haciendo lo que él quiere. La consigna debe ser que tú hagas las cosas de las que disfrutas y que provoquen algún efecto en él. Quizá más tarde descubras que disfrutas haciendo cosas para hacerle reaccionar, porque te complace la reacción aunque no lo haga el acto en sí mismo. Pero, por ahora, para no desconectar de la dominación, deberías centrarte exclusivamente en las cosas de las que disfrutas.

Dominación

Todo esto es engañoso, porque la dominación en sí misma puede darse de muchas maneras diferentes y con distintas tipologías. Puede ser algo que dura un cuarto de hora, o puede que se extienda a lo largo de todo un fin de semana. En realidad, hay gente que se mantiene en sus papeles dominantes o sumisos continuamente. Para tus primeras escenas, te sugiero que te propongas algo que pueda durar una media hora. Si lo disfrutas plenamente, puedes prolongarlo.

En su sentido más básico, la dominación se produce cuando tienes el control de la situación. Hay cosas que puedes hacerle a tu pareja para establecer ese control. He descubierto que pueden separarse en tres categorías:

  1. 1. Indefensión
  2. 2. Dolor
  3. 3. Humillación

Ahora, antes de que empieces a sentirte incómoda, déjame aclararte estos términos. No existen palabras que puedan utilizarse para dar significado a algo sin que ellas mismas puedan provocar reacciones de incomodidad si eres nueva en este asunto; y no te culpo si así es.

En mis primeras experiencias con la dominación, mí interés se centraba exclusivamente en la indefensión. Simplemente, me gustaba ver a un tío atado y contorsionándose. Por alguna razón, lo encontraba muy erótico. Las otras dos categorías no me llamaban la atención. Aún hoy, si tuviera que limitar mi “dieta” de dominación a sólo juegos con la indefensión, estaría satisfecha. Es y siempre será mi principal fetiche. Sostengo que los juegos de indefensión son los que menos intimidan, los más sencillos de practicar y probablemente los que llevan aparejada mayor carga erótica para muchas mujeres. Por eso, en mis ejemplos posteriores, me concentraré en ese estilo de dominación. Más tarde, puedes sentirte preparada para aventurarte en las otras formas de dominación, así que las detallaré un poco más.

El dolor es probablemente percibido (erróneamente) como el elemento principal de la dominación. Desafortunadamente, creo que esto desalienta a muchas mujeres antes de traspasar el umbral. No estamos educados, especialmente como mujeres, a lastimar a la gente que amamos. Por cualquier motivo, tu pareja puede vivir el dolor –en determinados contextos– como algo extremadamente erótico. Igual que a veces disfrutamos cuando nos muerden o somos sujetadas fuertemente durante el sexo. Hay algunos actos, cuando son realizadas en el contexto de una experiencia erótica, que te pueden volver loca; los mismos, practicados en otras situaciones, serían tan poco eróticos que es difícil de creer que sean la misma cosa.

Me gusta el dolor principalmente por las reacciones que provoca. Pero eso no debería sorprenderte, porque, como te dije, creo que buena parte de la pasión que se esconde tras la dominación está en las reacciones de mi compañero. No soy una sádica por el mero gusto de serlo. Me gusta el dolor en pequeñas dosis, dependiendo de la tolerancia de mi pareja; y sólo me gusta en el contexto de la dominación, y en la mayoría de las ocasiones exclusivamente después de haber avanzado bastante en la escena, no en los primeros compases. Por el momento, no te preocupes por el dolor como ingrediente de la dominación. No es importante, y es posible que nunca llegue a ser parte de tu “dieta” de dominación.

La humillación es aún más engañosa. Creo que es la más difícil de definir y explicar, o incluso de defender. No hay palabras para describir lo que quiero decir cuando uso el término humillación. Pero déjame decirte que no se trata de crueldad psicológica. Es más acerca de conseguir que mi compañero soporte, aunque sea un poco, un ataque a su orgullo, y tenga el valor y la confianza en mí para aceptar una situación así de vulnerable.

Los hombres son usualmente, por su naturaleza, nuestros “protectores”. De algún modo, siempre queremos estar con un hombre fuerte, protector y valiente. Entonces, ¿por qué querría una prescindir de eso? ¿Y como puede incluso disfrutarlo? Me gusta cuando los hombres se vuelven vulnerables por mí. ¿Recuerdas el ejemplo que te puse sobre la primera vez que un chico lloró por lo mucho que te quería? El poder que se esconde tras ese acto es el de quien está dispuesto a deshacerse de sus reglas masculinas, rebajar su orgullo y mostrarse vulnerable porque quiere probarte algo. Encuentro eso apasionante (en el sentido emocional del término). Siento hormigueos a lo largo del cuerpo.

En realidad, he tenido dificultades con este asunto. Aunque sea sólo porque la imagen de un novio llorando me resultaba incómoda al mismo tiempo que hermosa, hay una parte de mí que no desea verle pasar por ello. Ahora bien, lo que transforma positivamente el juicio es que también él quiere pasar por eso. Recuérdalo siempre: quiere resistir, probarse a sí mismo. Quiere llegar a esas situaciones, y confía en ti lo suficiente como para hacerlo. Además, es probable que sienta un abrumador sentido del valor que le hace vulnerable ante ti, pese a lo cual continúas deseándole. Es un corte radical con el papel que los hombres deben soportar todos los días de su vida.

Cuando incluyo la humillación en la dominación, tengo que ser cuidadosa al escoger cosas o escenarios que sé que no resultan fáciles para él, para que no afecten al respeto que le tengo o al que tiene por sí mismo. Posteriormente, te daré algunos ejemplos de cosas que puedes intentar; pero, otra vez, te pido que comiences tu exploración con los juegos de indefensión hasta que no hayas encontrado tu sitio y tu estilo.

En resumen, la parte de la dominación que corresponde a la interacción constituye el desafío, la prueba o el proyecto que el debe resistir por ti. Después de haber pasado por los juegos de seducción y haber conseguido que su deseo le entregue a ti, tú eliges el acto, o los actos, que debe soportar. Al principio, deberías escoger un único asunto; más tarde, puede que descubras que disfrutas de una serie de ellos –crecerá con el tiempo–, y la propia escena se convierte en una experiencia cada vez más íntima. Recorre tu propio camino.

Resolución / Recuperación

Cuando la escena ha terminado (te hablaré luego sobre cómo saber cuando ha terminado), sentirás un abanico de emociones. A veces, incluso ahora, al concluir una escena mis sentimientos parecen novedosos. Siento muchas cosas. Sobre todo, me siento cansada. Es increíble lo agotador que puede resultar, incluso aunque no hayas puesto toda tu energía durante toda la escena. Es otra clase de agotamiento… emocional.

Esa sensación hace que en ocasiones esté un poco sensible. ¿Recuerdas como te sentías al terminar el último examen, después de tres días sin dormir? ¿O tras haber completado un proyecto de trabajo en el que habías trabajado tanto que pensabas que ibas a desfallecer? Tengo la sensación de necesitar ser abrazada y disfrutar de un momento de tranquilidad juntos. Me gusta hablar de lo que acabamos de hacer –unas veces inmediatamente después; otras, tras un breve descanso–. Necesito comprobar que mi pareja se siente a gusto, que lo que hicimos no estuvo mal y que está emocionalmente bien. En ocasiones, quiero reconfortarle, pese a que realmente no lo necesite.

Aunque te sientas estupendamente después de terminar la escena, te sugiero de todas maneras que paséis juntos un rato tranquilo. Cuando era más joven e inexperta, no me daba cuenta de que necesitaba eso. Sólo sentía que si volvía a la vida real demasiado pronto, tendría una sensación extraña y molesta, como si algo no fuera bien.

6 Comentarios
  1. debo decir que leer su Blog me ayuda mucho en mi nueva vida como dominante… deseo saber mas sobre humillacion,
    gracias

    16:42 | 13 Junio 2009

  2. Encuentro en la humillación una fuente infinita de excitación, que afortunadamente comparto con mi novio sumiso.

    18:55 | 13 Junio 2009

  3. Amadiosa, no tengo nada en contra de que aproveches los comentarios para publicitar tu blog (incluso aunque crea que das gato por liebre en él, porque pienso que es un blog en el que un hombre escribe fantasías eróticas de dominación femenina haciéndose pasar por una mujer), pero hazlo cuando tengas algo que decir, porque cuando lo haces sin venir a cuento, o con la excusa de intercambiar cursiladas con Paulo, viertes aquí comentarios que no tienen ningún interés para quienes leen este blog. Y lo que no tiene interés para nadie… pues sobra.

    19:30 | 13 Junio 2009

  4. Ana, me alegra que de vez en cuando des señales de vida por aquí (…aunque solo sea por aquí).
    Gracias.

    9:23 | 15 Junio 2009

  5. Creo que lo que sobra es tu regaño.
    No entiendo para qué abres un blog si sólo quieres escuchar cierto tipo de comentarios. Se supone que esto es un espacio libre, pero veo que vives molesta con el mundo y me da mucha lástima que sea así.
    Lamento que Paul lleve también su regaño por haber conversado conmigo. Deberías ser menos ingrata con quien te ha dedicado tanto tiempo.
    Se supone que alguien “conocedor” de este mundo como tú debería ser un poco más abierta. No porque escriba COÑO, TETAS, CULO, me crece una polla entre las piernas. Pero bueno, como algunos de tus lectores lo han dicho, un blog es algo muy personal y vale con que le guste a quien lo escriba. Sigo en shock porque me pienses hombre, eso no deja de perturbarme. Pero ya basta de tus prejuicios. ADIOS

    14:01 | 15 Junio 2009

  6. AD: Estoy plenamente de acuerdo contigo y siento mucho que nos dejes.

    15:28 | 15 Junio 2009

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