Blog de Ana Serantes

Diario de una dominante

Incredulidad

Puede afirmarse, sin lugar a duda, que el surgimiento y extensión de Internet ha constituido, entre otras muchas cosas, una bendición para todos aquellos que estamos inmersos en estilos de vida “alternativos”. La facilidad para ponerse en contacto y compartir experiencias, y el anonimato que ha hecho posible que sean muchas las personas que se atrevan a expresarse con libertad, han contribuido a difundir esos estilos de vida y, en consecuencia, a eliminar no pocos complejos. Por supuesto, la dominación femenina ha sido uno de esos estilos de vida.

Sin embargo, el anonimato también tiene sus inconvenientes. Y al menos en el caso de la dominación femenina, destaca entre ellos la dificultad para contrastar la veracidad de muchas de las historias que circulan por Internet. Es cierto: la Red está llena de fantasiosos relatos sobre dominación femenina que en ocasiones se hacen pasar por experiencias reales. Aunque no es fácil separar el grano de la paja en un pajar tan grande como Internet, tampoco es tan difícil como algunos piensan: la mayoría de esos relatos se desacreditan por sí mismos. Siempre intento que esas fantasías, con las que algunos nos intentan dar gato por liebre, no se cuelen en esta página. No puedo garantizar, por supuesto, que no se me haya colado alguna, pero no creo que hayan sido muchas. Así que, en vista de lo que digo, no puedo dejar de comprender el parapeto de incredulidad con el que algunos leen lo que aquí se ha publicado.

No obstante, han sido varias las ocasiones en las que esa incredulidad se ha manifestado sobre experiencias que yo tenía contrastadas. Recuerdo ahora uno de los casos más discutidos en mi anterior sitio web (www.dominacionfemenina.net): “Correspondencia sobre un comienzo peculiar”. Fueron unos cuantos los hombres sumisos que mostraron su incredulidad. Para ellos, aquella historia no podía ser real. En aquel momento, y a tenor de los correos intercambiados, a mí me lo pareció, pero no podía estar completamente segura. Lo estuve después, cuando acabé conociendo a Carolina y, un poco más tarde, a Eduardo.

Es solamente un ejemplo de los excesos que cometen a algunos sumisos en su búsqueda de falsificaciones. El más reciente en el blog lo encontramos en los comentarios de las tres entradas en las que he contado mis conversaciones con mi hija Clara sobre su iniciación y práctica de la dominación femenina: inaudito que una joven de 22 años de madre dominante se comporte de forma dominante; increíble que descubra la dominación femenina en una universidad estadounidense; inconcebible que se relacione con su novio de esa forma; e inverosímil que se plantee seguir relacionándose así a su vuelta a España y, por consiguiente, busque información en Internet sobre la dominación femenina en el país al que vuelve. La verdad, no deja de llamarme la atención tanta incredulidad.

Podría contar unos cuantos ejemplos más, y la mayoría con una característica común: los hombres sumisos que no terminan de creerse las experiencias en las que las mujeres son, o se han vuelto, realmente dominantes. En muchas ocasiones, se trata de hombres que buscan desesperadamente una mujer que les domine, pero que tienen una visión tan tradicional de las mujeres, tan angelical, que en el fondo no se las imaginan, más allá de sus fantasías, verdaderamente dominantes.

Resulta curioso que estos hombres desconfíen sistemáticamente cuando alguien cuenta que le ha ocurrido lo que ellos están deseando que les ocurra. Pero así es: no terminan de creerse que sea posible lo que tanto desean. Quizá continúan siendo prisioneros de viejos prejuicios y, por lo tanto, de los viejos miedos a no ser “normal”. Quizá no terminan de asumir que lo que les pasa no es una perversión. Aunque es cierto que lo sería si las mujeres fueran, como algunos piensan, sumisas por naturaleza.

Creo que por esa razón –aunque no sea la única– dejaban patente su incredulidad ante la experiencia que citaba de Carolina y Eduardo, ante el hecho de que una mujer sin ninguna experiencia fuera capaz de someter en poco tiempo a un hombre que no sólo no se sentía sumiso, sino que mostraba su desprecio por quienes así se sentían. No se lo creían, pero han pasado cuatro años desde que se publicó aquella correspondencia, y el dominio de mi amiga Carolina sobre Eduardo no ha hecho más que crecer… al mismo ritmo que ha crecido la sumisión de él hacia ella. No tengo ninguna duda que cualquiera de esos incrédulos vería con envidia el resultado de un inicio que les pareció inverosímil.

Me da la impresión de que buena parte de estos excesos de incredulidad se explican por lo que comento, pero creo que existe también otro factor que influye en esa actitud: son muchos los hombres sumisos que no son conscientes de la auténtica fuerza de sus tendencias sumisas, son muchos los hombres sumisos que ignoran hasta dónde puede llevarles, o arrastrarles, su propia sumisión. Pero dejo para otro día escribir algo sobre este asunto.

[Fotografías de Gabriele Rigon]
13 Comentarios
  1. estoy de acuerdo, siempre hay que confiar en que no te mientan, y si, existen mujeres dominantes sin ejercer el femdom, y que dominan con sutilidad o de forma explícita, ¿y por qué no iba a ser posible que una mujer ejerza el femdom sin que el hombre se lo proponga?, por eso me mola esta página que te da diferentes perspectivas.

    12:23 | 29 Septiembre 2008

  2. Todo queda dentro de la teoría del consuelo, aceptar que deseas algo que no tienes siempre es mucho más fácil cuando crees que es debido a la imposibilidad material que a pensar que puede ser que no has puesto todo lo necesario de tu parte. Y claro descubrir la facilidad con la que otra gente vive situaciones que tú quieres para ti hace que nuestra mente nos diga que “eso es mentira”. A todos nos pasa.

    12:32 | 29 Septiembre 2008

  3. La historia más fantasiosa puede ser verídica y la más normalita, falsa. Es lógico, porque es como la vida misma. Es cierto también que internet se presta a mucha mentira y fábula, y que los ya hace tiempo que navegamos por la web hemos podido ser sujetos pasivos o activos de engaños, mentiras, historias falsas, etc, etc… Por ello a mi no me parece extraño que haya mucha precaución ante una historia; sí creo sinceramente que hay que atenerse a quien la escribe, si es un internauta serio y “conocido” o un advenedizo que por vez primera aparece y cuenta una historia surrealista o increible. No creo que la cautela sea mala; lo es creerselo todo o ser un absoluto incrédulo. Por eso la web de Ana Serantes me merece confianza, porque el foro de discusión es mucho más rigurosa que la inmensa mayoría de webs que tratan sobre DF.

    17:25 | 29 Septiembre 2008

  4. Yo por lo general asumo la veracidad de los relatos, a menos que por el nivel de incongruencia no califique mas que como delirio. Seguramente me habré comido como cierto alguno que otro falso, pero ¿para que romperse la cabeza? … sabran los autores de relatos o experiencias falsas que es lo que ganan haciendole creer a otros que hacen en la realidad aquello con lo que solo fantasean.

    saludos.

    18:19 | 29 Septiembre 2008

  5. Comentario sobre “Correspondencia sobre un comienzo peculiar”.

    No cuela. Por otra parte, para tus sucesivas historietas de femme fatale, cuando trates de cambiar el estilo de redacción entre personajes se más cuidadosa y menos burda.

    ¡Qué casualidad que el presunto hombre machista, que no era más que uno con personalidad, al que ansías someter en tu relato calenturiento de tercera división, se llame igual que tu ex! Casualidades de la vida… ya.

    13:39 | 30 Septiembre 2008

  6. A mi lo que me causa una incredulidad suprema es como un “macho dominante” navega una web sobre dominación femenina y se dispensa el tiempo suficiente como para leerse una parva de artículos sobre un tema que, se supone dado el nick que elige, no le interesa ni se lo cree … pero bueno cada uno pierde su tiempo como mas le parece.

    Saluditos crédulos.

    15:27 | 30 Septiembre 2008

  7. La de dominante señor Macho ¿también es un epíteto calenturiento de “primera división” con el que pretendes convencerte (lo digo porque a nosotras ya nos convenciste) de algo? Ya se sabe que en internet la gente cuenta muchas historietas y la tuya no sé en qué género encuadrala.

    17:09 | 30 Septiembre 2008

  8. Lo primero saludar, es la primera vez y espero que no la última que participo en este blog.

    Supongo que este tema es como las religiones, un artículo de fe. Nos encanta aferrarnos a estas historias que leemos y que nos dan esperanzas de que exista una vida mejor, en la que nuestras “rarezas” son compartidas por el resto y bien vistas por la sociedad. La verdad es que yo no me creo ni una mínima parte de lo que leo (no me refiero a este blog, sino a la red en general), lo cual no quiere decir que no disfrute con esas lecturas.
    Vivimos en un submundo escondido. La mayoría de nosotros renegaría de sus tendencias en público, y seguramente (yo el primero) cuando alguien ha sacado una conversación en la que se describe lo rara que es la gente que practica este tipo de tendencias sexuales, hemos apostillado con un “hay gente para todo…”, o ¿no nos escondemos detrás de seudónimos que escondan nuestra verdadera personalidad?
    Pero que queremos?, nunca habéis juzgado a nadie por su condición sexual, ese es un maricón… como pretendemos respeto hacia nuestros gustos que son si cabe más extraños de comprender para el que no los comparte.

    17:48 | 30 Septiembre 2008

  9. Como a ti, Adrián, no dejan de sorprenderme esas personas que incluso desprecian a quienes practicamos o desean practicar la dominación femenina y, luego, se tiran su rato largo buceando por un sitio web como éste. Es de suponer que tendrán sus dudas, su miedo a sus dudas y que se reafirman con métodos tan pueriles como firmar con motes tan rotundos como “Macho Dominante” (y las dos con mayúscula, para que no queden dudas con el adjetivo).

    Por supuesto que estas personas no merecen mayor comentario. Ni el hecho “increíble” de que dos hombres puedan llevar el tan “raro” nombre en español de Eduardo.

    Lo que sí quiero comentar es lo del “estilo de redacción”. Si se va a la página “Colaborar” de este blog, nos encontraremos con una invitación a hacerlo y con esta apostilla: “Animémonos, y no tengamos miedo a la escritura, porque corregiré todo lo que haga falta los escritos que lleguen”. Algo parecido se decía en la anterior página web.

    El caso es que corrijo todos los textos que se publican aquí, y que en algunas ocasiones los he corregido tanto que casi puede hablarse de reescritura. Por esa razón, en algunos de los textos puede notarse esa similitud entre el estilo o el vocabulario de quien me escribe y de mi respuesta.

    Lo hago así por dos razones: la primera, porque me molesta mucho leer en una publicación cosas mal escritas y llenas de incorrecciones. La segunda, porque siempre me pareció que era mejor hacer eso que dejar sin publicar experiencias u opiniones interesantes pero de difícil lectura. Y por eso continuaré animando a que colaboren en el blog también aquellos que tienen dificultades con la escritura, que ya me encargaré yo de corregir sus textos todo lo que haga falta.

    Un saludo.

    20:08 | 30 Septiembre 2008

  10. Hola, otro saludete, que también es la primera vez que escribo por aquí, a pesar de que llevaba un tiempecillo leyéndola. Coincido con slavebutler, cuando entras por aquí (al menos yo) realizas un acto de fe, dada la imposibilidad material de contrastar o de probar lo que por aquí se escribe, y dada la diferencia con otras páginas de temática similar pero de orientación profesional y de contactos.

    En ese sentido es de agradecer la labor de Ana ya que, cierto o no, buena parte del material resulta excitante para la imaginación y sí, lo reconozco, te ayuda algo a la hora del sexo con tu querida mujer de toda la vida (trece añitos casados).Te ayuda,sobretodo,suministrándole munición a la imaginación, porque después de unos cuantos años de matrimonio, el sexo no siempre es lo que era,ay,la rutina.

    La rutina de estar casado con una mujer a quien adoras, pero más tradicional que una jota. A ver quien es el guapo que le propone lo del arnés, para mí el summum del femdom, je, je…Y no,de momento, no me veo con ánimos para empezar con ella la famosa Escalada de Revelación de Deseos reprimidos,así como la Exposición de Muecas Estupefactas (por parte de ella).

    Esta página, rara e inesperada, semeja a veces un rincón onanista secreto, donde la dueña del blog hace parecer sensato,e incluso tierno, lo que aparentaría ser una desviación de personas que, incomprensiblemente para muchos de fuera, necesitan ser castigadas.

    Así lo parecen algunos que han escrito por aquí, en esta auténtica selva de matices. Los hay sufridores de la rama expiacionista,versión pisoteame fuerte. Pero también los hay que desean ser tan solo sometidos carnal y físicamente y sin que falte la ternura, caso de un servidor. Y es que,el dominio físico de una mujer resulta embriagante, buuf.

    Han aparecido también algunas Amas de la línea dura pero, afortunadamente, Ana va introduciéndo un toque humanista, sobre todo cuando menciona, en una afirmación que me encantó, el amor que siente por su hombre, sumiso sí pero solo suyo, como destacó a su hija cuando la visitó.

    Con las ganas de dominación que tenemos tantos tíos no me extraña que aparezcan las profesionales. Y es que los sumisos frustadillos tenemos la sensación, rarita, de haber nacido en una cultura equivocada.

    22:30 | 30 Septiembre 2008

  11. Creo que yo era uno de esos “sumisos machistas” que no pueden aceptar que nuestras fantasias reprimidas se lleven a cabo en el mundo real, tal como escribe acertadamente Ana Serantes
    “En muchas ocasiones, se trata de hombres que buscan desesperadamente una mujer que les domine, pero que tienen una visión tan tradicional de las mujeres, tan angelical, que en el fondo no se las imaginan, más allá de sus fantasías, verdaderamente dominantes.

    Resulta curioso que estos hombres desconfíen sistemáticamente cuando alguien cuenta que le ha ocurrido lo que ellos están deseando que les ocurra.”

    Asi es y la verdad es que escribo arrepentido de todo lo que dije, me disculpo muy sumisamente ante Ana Serantes y pienso que como educadora en la Dominacion Femenina es la mejor, estoy aprendiendo a leer lo que se escribe aqui menos arrogante y mas sumisamente (soy un sumiso) y supongo que no sera nada excepcional que un sumiso se arrodille para disculparse ante una Mujer como Ana en un sitio como este, de Dominacion Femenina asi que asi me quedo, con la cabeza puesta en el suelo que pisa Ana.
    Gracias por permitir expresar mi opinion aqui.

    17:12 | 1 Octubre 2008

  12. Resulta curioso que estos hombres desconfíen sistemáticamente cuando alguien cuenta que le ha ocurrido lo que ellos están deseando que les ocurra

    Bueno, si ese alguien lo tienes a la vista, le miras a los ojitos, oyes el tono de voz y encima le conoces de algo, es posible puedas calibrar la veracidad de lo que dice.

    Pero si lo lees en Internet es imposible, no hay manera. Te ves obligado a realizar eso que comentábamos arriba, un acto de fe provisional. Desconocemos si Ana en realidad no sería, por ejemplo, un fontanero segoviano con notable fantasía erótica y conexión ADSL, no sé, por decir una burrada gorda y sin el menor ánimo de ofender, conste.

    Porque No queremos que lo sea, caray. La posibilidad de que lo relatado aquí sea real hace que mires a las mujeres por ahí, con una no sé, una cierta esperanza.Y no es una “visión angelical” de las mujeres lo que impide concebirlas como dominantes, noo. De sobra conocemos mujeres que pueden ser auténticos bichos, pero también conocemos la inercia sociológica que les impedirá abordar a un hombre con ganas de someterlo sexualmente.

    Seguro que sucede, sí, físicamente imposible no es, pero debe de ocurrir con una frecuencia muy escasa, porque,hoy por hoy,pocas cosas en nuestra cultura y en la biología de la mujer (suelen ser más bajitas y pocas gustan de muscular algo en gimnasio, je, je) la preparan para este reto.

    De todas formas, no todo está perdido. Quedan estas páginas, así como la subcultura que generan, con esa tensión que crean en los sumisos aún no declarados por confesarse a su posible dómina, que todavía anda por las nubes haciendo la bechamel.

    0:19 | 2 Octubre 2008

  13. Bueno, cuando entras en internet, dado que en muchos casos tienes noticias de gente que no conoces personalmente, tienes que hacer un poco acto de fé, que no quiere decir que te lo creas todo a “pies juntillas”.
    Pero en el caso de las cosas que escribe la dueña del blog no me parecen tan inverosimiles, hasta ahora no he leido nada que sea imposible…
    Pero sobre todo, veo bastante improbable que alguien use tanto tiempo y dedicación (como tiene este blog) en algo que en realidad ni le interesa ni le “mueve un pelo”, eso no es lógico (y ya esta más visto que si que posibilidades de experimentar estas fantasías no faltan para las mujeres…).

    En lo que respecta a historias de terceras personas, puede ser que se haya colado alguna que no sea veridica. Pero no creo que lo sean todas (a parte de que algunas tienen el aval de la dueña del blog y ya he explicado porque creo en ella).
    Y no lo creo porque puedo admitir que haya alguna história de alguien tan fantasioso o retorcido como para tomarse la molestia de escribir un email tan extenso y meditado como son la mayoría que se presentan aquí, ¡¿pero todos?!.

    Saludos.

    14:14 | 2 Octubre 2008

 

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