La chica de pueblo ya tiene idea
Cindy B
Hola Elise: mi nombre es Cindy, tengo 26 años y trabajo como asistente legal mientras termino los estudios de Derecho. Quiero compartir contigo la historia de cómo he progresado como mujer Dominante, y cómo he adiestrado a mi marido, antes “macho alfa”, para ser mi esclavo.
Crecí en el campo, lo que de alguna manera me llevó a una vida muy protegida. Cuando salí para la Universidad, a los 18 años de edad, era bastante cándida sexualmente. En mi primer año de estudiante, conocí a mi actual marido, Brian, que era tres años mayor que yo. Nos enamoramos como locos muy rápidamente. Éramos jóvenes, rebeldes y estábamos enamorados, así que decidimos casarnos.
En aquel tiempo, nuestra vida sexual era muy activa y buena. Teníamos sexo prácticamente todos los días y yo era muy generosa a la hora de proporcionarle sexo oral y “trabajos manuales”. Es importante señalar que él era muy macho: era el típico cachas con un montón de testosterona. Por supuesto, así era su personalidad, y yo le amaba con todo mi corazón.
Todo parecía perfecto. Él terminó los estudios y consiguió un magnífico trabajo. Yo me quedé embarazada cuando tenía 19 años, y otra vez cuando tenía 21. Tenemos un hijo y una hija preciosos. Tuve que dejar mis estudios, pero sus ingresos eran suficientes para que todos nosotros viviéramos confortablemente.
Entonces todo cambió un día. Hace como diez meses, nuestros hijos estaban en casa de sus tíos, y yo estaba de compras con mis amigas. Mi marido estaba solo en casa, y no esperaba que yo regresara tan pronto. Bien, vaya SHOCK: entré en nuestro dormitorio y le vi masturbándose mientras llevaba puestas un par de mis pantys. Se asustó, obviamente avergonzado. Yo no sabía si reír o llorar; me fui de allí porque estaba muy confundida. Hablamos por teléfono esa noche y al día siguiente nos sentamos a hablar de la situación. Me confesó que era fetichista y que le gustaban los pantys, mallas y medias. También me confesó que era muy sumiso y que le gustaba la idea de que yo tomara el control.
¿Fetiches?, ¿deseos sumisos? Yo era una chica de pueblo que no tenía ni idea de esos asuntos. Así que hice algunas investigaciones: con ayuda de tu sitio web y de muchos otros, me enteré del significado de esos términos, de los cuales era totalmente ignorante hasta ese momento.
Debería haber imaginado algo sobre su fetichismo con los pantys: en varias ocasiones me había comprado cosas en la tienda de lencería para que me las pusiera, y siempre incluía medias. Y, volviendo la vista atrás, puedo recordar que, siempre que me ponía medias o mallas, le volvía loco. Me contó que no me había dicho nada sobre sus fetiches antes por causa de su propia vergüenza, pero en mi investigación encontré que muchos, muchos hombres tienen el mismo fetiche.
Cuanto más lejos llegaba él con su sumisión… más leía yo sobre el asunto y mas me llamaba la atención. Aunque antes no me lo hubiera podido imaginar, la idea de que el importante pez gordo y machote de mi marido fuera mi esclavo y yo una reina Dominante que obtiene todo lo que pide me excitaba enormemente.
Tiempo para un cambio de tipo de vida. La primera cosa que le hice saber es que sus días de masturbarse habían terminado. Ahora me aseguro de que no cae en ese pequeño hábito egoísta manteniéndole encerrado en un CB-2000.
No hace falta decir que se han acabado los días de darle sexo oral. Ni ninguna necesidad de tener relaciones sexuales. Ya tenemos dos preciosos chicos, y no teníamos planes de tener ninguno más. Al principio, él suplicaba, lloraba y me imploraba que no se lo negara, pero yo ahora soy la encargada, y defino las reglas. Le tomó un tiempo aceptarlo completamente, pero ahora está cómodo con el hecho de que yo controle cuándo y si tiene permitido tener un orgasmo. Por supuesto, tengo mis propias necesidades sexuales, de las que él se ocupa sirviéndome oralmente o con uno de mis juguetes sexuales: hace un trabajo maravilloso en estas tareas y mis deseos están siendo colmados.
En cuanto a su fetichismo con los pantys, lo utilizo como una recompensa por buen comportamiento. De cualquier forma, monitorizo y regulo estrictamente su acceso a sus pequeños fetiches. Primero de todo, cerré con llave mi propia ropa interior. Obviamente, le gustaba la idea de ponérsela él, así que cogí todas mis medias, pantys, mallas y ligueros y las quité de en medio y las encerré con llave: están en una caja con llave de combinación. En segundo lugar, me la pongo muy a menudo, pero no le permito que me toque con ellas.
A veces me gusta provocarle “accidentalmente” restregando mi pierna contra la suya y sonreírle como si no hubiera ocurrido nada. O a veces me gusta ponerme pantys debajo de los pantalones y permitirle restregarme la pierna y decir cosas como: “Oh, se siente muy bonito. Los pantys que llevo bajo los pantalones son muy suaves. Se sienten muy bien contra mis piernas cuando las restriegas. ¿No es una pena que no puedas tocarlas?”. Entonces… al final de la semana (o mas frecuentemente si él ha sido MUY bueno), si la casa esta impecable, si los niños fueron bien llevados a la cama, si la cena estaba bien cada noche, le doy un premio. Hay toda una variedad de maneras en las que lo hago: llevando medias y dejándole besarlas y restregarse, o dejándole ponérselas a él durante un buen rato.
Cuanto mas me gusta negarle sus orgasmos, menos atractiva me resulta la idea de ordeñar un hombre. Para la salud de su próstata, le permito tener un orgasmo cada seis semanas aproximadamente. Se masturba poniéndose un par de medias de malla rosa y enrollándolas hasta debajo de su pene. Entonces se tumba en el suelo y se hace una paja (sin permitirle lubricante), mientras me dice lo bonita que soy, lo mucho que me quiere y cómo soy una Diosa.
Elise, muchas gracias por tu sitio web. Me ha ayudado mucho en esta experiencia. Como te puedes imaginar, la abstinencia y denegación del orgasmo han cambiado a mi marido para mucho mejor: es mucho más cuidadoso, atento y adorable. Prácticamente no tenemos discusiones, y estamos los dos muy felices y contentos. Nos amamos mucho más el uno al otro y este tipo de vida es perfecta para nosotros. Gracias por tu atención, Elise.
Elise Sutton:
No necesitas darme las gracias, sino que deberías dar gracias por el día en que cogiste a tu marido con tus pantys puestos. Aquello le obligó a superar su ego masculino y confesarte qué es lo que realmente deseaba sexualmente. Tenía su sexualidad secreta que temía compartir contigo debido a su orgullo masculino. Pero tú lo averiguaste y tuvo que afrontar la realidad de lo que él era y lo que necesitaba. Esto te abrió la puerta para que pudieras unirte a él de una manera más íntima, y ahora tu vida sexual puede basarse en la realidad y no una falsa sexualidad basada en expectativas sociales.
Por descubrir su pequeño secreto, se produjo un intercambio de poder en tu matrimonio, y suena como si vosotros dos estuvierais ahora mucho mas completos y felices. Estás usando su fetichismo por las medias para educarle, utilizando juegos de provocación y denegación para mantenerle centrado en ti y en tus necesidades. Esto también tiene el maravilloso beneficio de hacer las tareas mundanas (como las domésticas y de cuidado de la casa) excitantes para él, debido a que vé la realización de esas tareas como la manera de ganar una recompensa que desea desesperadamente. Esto lo hace divertido para vosotros dos.
El sexo se ha convertido en todo para tu placer, pero en el fondo, él lo quiere de esa forma y ello hace que el sexo sea también más divertido para él. Tus juegos mentales son mucho más excitantes para él y sexualmente le satisfacen mucho más que la sexualidad que compartíais antes de descubrir este tipo de vida. Algunas personas no comprenden esta dinámica y piensan que la esposa está siendo cruel, pero si hablaran con tu marido (o con cualquiera de los otros miles de maridos sumisos en un matrimonio similar), descubrirían que la naturaleza sumisa del hombre adora ser controlada de esta forma y nunca querría retroceder. Gracias otra vez por compartir tu experiencia.
[Traducción de Fernando de Rojas]


sumiso:
Es un honor y placer para el marido de la Señora,muchos de nosotros soñamos con el mismo modo de vida,queremos ser dominados por nuestra pareja y que sea nuestra Señora quien lleve el control de su hogar,el control de todo,de nuestra vida,mientras nosotros orgullosos sumisos trabajamos y ponemos todo nuestro empeño en su bienestar.A sus pies Señora Cindy
18:31 | 1 Octubre 2008