Blog de Ana Serantes

Diario de una dominante

La comunicación resulta siempre imprescindible

Alex L

Soy un ingles que ha tenido profundos sentimientos sumisos hacia las mujeres desde la adolescencia, la primera fantasía que recuerdo fue con una profesora mía alemana que me castigaba. Tuve una novia durante once años que estaba interesada en las prácticas BDSM, pero que no suscribía la superioridad femenina. Esta historia no es acerca de ella, sino de la mujer que se convirtió en mi esposa, con la que tristemente estoy ahora en proceso de divorcio, aunque de forma bastante amigable.

Vivía y trabajaba en el Este de África. Estaba soltero en ese momento y con algunas citas esporádicas. Conocí a S (su primera inicial) después de haber estado allí alrededor de cuatro meses, y me enamoré de ella desde la primera noche. Recuerdo que mostraba un dominio natural, que combinado con su belleza y elegancia garantizaba mi entrega. En aquel momento ella tenía 21 años y yo 37. Comenzamos a vernos diariamente; aunque, al contrario que otras mujeres africanas con las que había salido, no mostraba interés en que nuestra relación se convirtiera en sexual.

Nos casamos en poco tiempo, y el matrimonio continuó sin que se produjera la penetración sexual, aunque yo podía satisfacerla oralmente de vez en cuando. Recuerdo con precisión ver un video en el que una policía de paisano entraba en un burdel buscando a un asesino. En determinado momento, actuaba como si estuviera jugando el clásico papel de una dómina con un hombre a sus pies. Recuerdo a mi mujer riéndose, pensaba que era ridículo, así que me guarde mi opinión y creció mi deseo de ser dominado por ella. Dominado más por ella, debería decir, porque estaba claramente al cargo de muchos aspectos de nuestra vida sexual y también sobre a dónde íbamos y a quién veíamos.

Un año después de conocerla, tuve que volver a Inglaterra y ella vino conmigo. Seguía sin disfrutar de la penetración sexual con ella, aunque la adoración oral se había convertido en más frecuente. También le gustaba que le besara y lamiera los pies.

Unos seis meses después de la vuelta a Inglaterra, estábamos viendo una película en la televisión en la que aparecía una mujer azotando a un hombre con un látigo. Le pregunté qué le parecía, y me dijo que bien. Me quedé un poco sorprendido, y saqué a colación el asunto del video que habíamos visto algún tiempo antes. Me explicó que se había reído porque sintió que así era como debía tratarse a todos los hombres.

Continuamos con la cuestión, y me dijo que le gustaría que me afeitara las piernas. Lo había hecho antes, así que asentí rápidamente. Su transformación fue sorprendente: estaba más cariñosa y entraba constantemente en el baño para comprobar mis progresos.

El asunto se desarrolló durante varias semanas, en las que ella fue dando rienda suelta a sus deseos. Una noche, en la cena, me sugirió que preferiría llamarme Nicole, y que sería mejor que utilizara ropa de mujer en la casa. Compré libros y equipo para ella, incluyendo un aparato de castidad CB2000 y un brazalete Kali para el pene. Muy pronto me convertí en Nicole, su criada, y hacía todo el trabajo de la casa y aguardaba por ella. Tenía un pequeño timbre para llamarme para que la encendiera un cigarrillo o le sirviera una bebida. En muchas ocasiones éramos simplemente una pareja normal, saliendo por ahí o relajados viendo la televisión en casa, pero ella siempre tenía el control.

No entraré en detalles de todas las cosas que hacíamos, pero mencionaré que sus dos actividades favoritas eran la lluvia dorada y la disciplina doméstica. La lluvia dorada consistía, en realidad, en que ella rellenaba un vaso con su néctar reservado para la ocasión, y llegado el momento me lo hacía beber enfrente de ella.

La adoración oral se convirtió en más y más frecuente según su dominación sobre mí continuaba progresando con rapidez. Introdujo nuevas reglas, como besarle los pies cuando retornara a casa del trabajo y llamarla señora. En su cabeza, yo era realmente Nicole, hasta el punto de que algunas veces me llamaba así en público. En algunas ocasiones, cuando la visitaban algunas amigas suyas íntimas, yo seguía siendo Nicole, y no se avergonzaba por disciplinarme enfrente de ellas.

No me ponía los cuernos abiertamente, pero yo sospechaba que lo había hecho alguna vez con hombres y más a menudo con mujeres. También sugirió que Nicole debería aprender como era el sexo para una mujer, y no pasó mucho tiempo antes de que estuviera aprendiendo a proporcionar sexo oral a un hombre, el sumiso marido de una mujer a la que conocimos por Internet.

Para mí fue un tiempo muy enriquecedor en mi vida. Pero no duró. Se fue de vacaciones a su país de origen en África, conoció a una mujer belga y rápidamente dio la impresión de que prefería estar en su tierra. Después de algunos viajes de ida y vuelta, finalmente, volvió y se estableció allí, aunque visita Europa ocasionalmente. No la he visto desde entonces, aunque hablamos regularmente por teléfono. Nunca ha admitido que sexualmente prefiera a las mujeres; porque es un tabú en su cultura.

Ahora siento un vacío que sólo una mujer dominante puede llenar. A propósito, no me gusta travestirme en condiciones normales, no formaba parte de mis deseos, lo hacía por ella.

Elise Sutton:

Dos ideas me vinieron a la cabeza después de leer tu historia. La primera, lo importante que es comunicarte con tu esposa. La primera vez que visteis una película que mostraba escenas de dominación femenina te quedaste callado y tuviste miedo de expresar tus auténticos deseos. Así que escondiste tus secretos anhelos a esta mujer, a pesar de que a ella le hubiera complacido dominarte y feminizarte. Los dos lo deseabais, y pese a ello ninguno tuvisteis el coraje de sinceraros acerca del asunto. Entonces, en la segunda ocasión, un año más tarde, viendo otra película con una escena de dominación tuviste el valor de preguntarle acerca de sus sentimientos sobre la escena, y ella decidió abrirse y contarte que aprobaba esa forma de vida. Eso abrió la puerta para que ambos exploraseis los deseos del otro y tuvieras algunas experiencias maravillosas con esta mujer.

La segunda idea que me vino a la mente era que fue una pena que no consiguierais hacer funcionar vuestro matrimonio. Incluso si ella prefería las relaciones sexuales con una mujer, eso podría haber tenido cabida en el marco de vuestro matrimonio de dominación femenina. Estoy segura de que tú no habrías tenido problemas con que te engañara con una mujer, viendo como te sometiste a ella en cada de las otras áreas. Quizás fue la diferencia de edad más que la dominación femenina. Quizás ella buscaba una compañía más de su edad, o quizás quería retornar a África y no le gustaba Inglaterra. Cualesquiera que fueran las razones, es una lástima que no lograrais comunicaros el punto en el que esto hubiera podido funcionar. Me parece que la dinámica para una enriquecedora relación de dominación femenina estaba allí. Puede que echaras de menos una intimidad real con ella cuando te dominaba. Una pareja necesita algún nivel de intimidad para sentirse próxima. No tiene por qué haber penetración sexual, pero podría producirse una relación con el arnés-consolador, o frecuentes sesiones donde tu adoraras su cuerpo, o abundantes sesiones de dominación que incorporaran algunos elementos de intimidad. Incluso si te hubiera sido infiel con una mujer, los dos seguiríais necesitando disfrutar de vuestros momentos especiales.

Como aprendiste de tus relaciones de dominación previas, antes de conocer a tu esposa, debes aprender de ésta y continuar creciendo. Te deseo que ese vacío que sientes sea ocupado por otra relación con una mujer dominante. Una vez que has probado la relación con una mujer dominante, sólo otra dominante será capaz de realizar esos deseos que anidan en tu interior. Pero necesitas aprender tanto de lo bueno como de lo malo de tu matrimonio, y la próxima vez ser consciente sobre la importancia de mantener abierta la línea de comunicación. Que cumplas el papel de sumiso no significa que no puedas explicarte. Además, asegúrate en la próxima ocasión de que haya mayor intimidad. Todavía eres joven, y cada vez más mujeres se vuelven dominantes con los hombres. El tiempo curará tus heridas y se presentará otra oportunidad. Mientras tanto, mantente en contacto con tu mujer y déjale la puerta abierta. ¿Quién sabe lo que puede deparar el futuro?

1 Comentario
  1. La comunicación es necesaria siempre, en cualquier relación, para entenderse es necesario expresar los deseos, creencias y sensaciones que cada uno tiene.
    El problema de la comunicación en una relación de dominación es cuando abordar el tema y como hacerlo, por el hombre sumiso, de forma que no provoque rechazo en una Mujer educada en la tradicional relación vainilla.
    Para mi Alex L. aprovecho la oportunidad adecuadamente pero tarde, pues sus practicas ya indicaban cual era la preferencia de ambos. El rechazo al coito y la inclinación frecuente al sexo oral deberian haber motivado una conversación sobre esa predisposición.
    La dilatación en el tiempo para hablar de algo infrecuente en la relación tradicional indican desde mi punto de vista un miedo a abordar estos temas y una escasa comunicación entre los conyuges.
    Todos los sumisos deseamos que una vez que nos mostramos como tales, las cosas vayan muy deprisa, pero creo que en este caso las escenas y vivencias se desarrollaron en semanas sin la comunicación necesaria, ni el consenso establecido con claridad.
    Como sumiso, el deseo de serlo me hace correr a cumplir con mis obligaciones, el deseo me lleva. Ella, mi Ama debe conocer mis pulsiones, explorar sus Deseos y elegir como y cuando ponerlos en practica. Tengo la impresión que S, a lo mejor por su juventud, no tenia claro lo que Ella queria y se dejo seducir por el bienestar de ser atendida y por el placer de ser servida.
    ¿Había amor cuando se caso con Alex L.? o fue otra razon la que motivo su union. ¿Sabia que era lesbiana? o se lio con otra mujer por cansancio de la relación que mantenia.
    Para mi, seguramente estare equivocado, hay una falta de comunicación grande y un escaso interes en abordar en profundidad los problemas que surgian.
    Beso sus pies, Dama Ana
    devoto seguidor

    21:44 | 21 Febrero 2008

 

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