La creciente agresividad de las mujeres
Querida Elise, lo primero es felicitarte por tu sitio web, creo que es el más y informativo y completo que me he encontrado acerca de la supremacía femenina. Soy un varón de 36 años, profesional situado, que ha experimentado con la dominación femenina durante los últimos diez años, pero solamente en los dos últimos he asumido completamente una vida basada en la supremacía femenina. Actualmente sirvo a una hermosa Diosa de 24 años, formando parte de su cuadra de tres esclavos.
Con anterioridad me dediqué esencialmente a visitar Dóminas profesionales. Durante este tiempo lo que he llegado a percibir es que muchas más jóvenes que nunca antes están convirtiéndose en dominantes y viviendo una vida basada en la supremacía femenina. Cuando comencé a ver Dóminas profesionales, hace diez años, muchas estaban cerca de la treintena y la mayoría la habían sobrepasado. Entonces estaba experimentando, aunque en realidad controlaba desde mi posición subordinada. Sin embargo, durante los últimos cinco años me he quedado sorprendido por cómo muchas mujeres jóvenes, de veintipocos años, se han incorporado a la escena, de hecho, muchas son estudiantes universitarias. Lo que se ha convertido en habitual con estas jóvenes es que son mucho más agresivas, exigentes y dominantes de lo que yo había visto nunca. Así es, no toleran ningún intento de controlar desde abajo y no tardan mucho en corregir mi conducta.
He hablado con unos pocos hombres que conozco, que también son sumisos, y me dicen lo mismo. La joven dominante de hoy es muy agresiva y exigente. La Diosa a la que sirvo ahora es la mujer más exigente que me he encontrado. Es estricta y su disciplina y sus castigos son dolorosamente severos, aunque justos. Sirviendo a mi Diosa he entrado en contacto con muchas de sus amigas, y me he asombrado de cómo muchas de estas jóvenes han abrazado activamente la supremacía femenina y dominan enérgicamente a sus compañeros masculinos.
¿Elise, en tu trabajo y en tus relaciones con mujeres dominantes y hombres sumisos has percibido esta tendencia? También he observado que muchas de estas jóvenes tienen más de un esclavo. Mi Diosa tiene muchos sumisos llamando a su puerta aspirando a convertirse en sus esclavos. ¿Estás tú también comprobando este cambio y piensas que se mantendrá esta dirección?
Elise Sutton:
Tus observaciones son objetivas y buena prueba de la evolución de la civilización occidental hacia la dominación femenina. Las mujeres jóvenes han sido menos adoctrinadas con los dogmas patriarcales que sustentaban los comportamientos tradicionales. En consecuencia, son más desinhibidas para abrazar sus naturalezas dominantes. Las mujeres en edad de ir a la universidad están más liberadas y son más agresivas de lo que lo eran cuando yo estaba allí, y nosotras éramos más agresivas que nuestras madres. La sociedad continúa cambiando con cada generación. Las chicas están sobrepasando a los chicos en la educación, desde la primaria hasta la universidad, y su superioridad en las aulas les ha dado un tremendo impulso a sus sueños, objetivos y expectativas en la vida.
Tan excitante como resulta todo esto, no estás viendo más que el comienzo de lo que nos aguarda en el futuro. Todavía hay muchas mujeres que se muestran tímidas para ser dominantes, porque hay todavía muchas chicas que han crecido en familias o comunidades tradicionales. El patriarcado está perdiendo el control, pero aún conserva notable influencia sobre muchas chicas y chicos. En tanto las mujeres continúen sobresaliendo y la sociedad prosiga evolucionando, más y más chicas llegarán a ser dominantes con el paso de cada generación.
Las viejas barreras están empezando a derrumbarse y las mujeres devienen más independientes y liberadas. Las jóvenes de esa edad son, en realidad, la primera generación de mujeres de la historia moderna que ha visto como sus madres se convertían en dirigentes empresariales, profesionales, independientes y dominantes. Así que ésta es la primera generación de mujeres que no está atada por los pasados estereotipos de los sexos. Será mucho más fácil que estas mujeres abracen la dominación femenina de lo que les resultó a sus madres. Será más sencillo para un hombre seducir la naturaleza dominante de las mujeres con esta generación. Cuando estas mujeres tengan hijas, uno se pregunta: ¿cuánto más agresiva y dominante será la próxima generación?
El tener múltiples sumisos no es un fenómeno nuevo propio de las jóvenes dominantes de hoy. Es más el resultado del hecho de que aún hay más hombres deseando ser dominados que mujeres que abracen abiertamente la dominación femenina. A comienzos de los 80, cuando yo me inicié en este modo de vida, la mayoría de las mujeres que practicaban la dominación tenían más de un sumiso, porque la mayoría de los grupos BDSM estaban compuestos por muchos hombres sumisos pero sólo por un pequeño número de mujeres dominantes. Esto permitió a las mujeres dominantes poseer una ‘cuadra’ de sumisos si así lo deseaban. Lo mismo continúa ocurriendo realmente hoy, y continuará pasando hasta que más mujeres abracen la dominación femenina. La buena noticia para los hombres es que más y más mujeres lo están haciendo, así que la relación entre el número de sumisos y el de mujeres dominantes está decreciendo con rapidez.
Parte de esta disparidad se debe al hecho de algunos hombres prefieren servir a una mujer que ya ha liberado su carácter dominante (incluso si eso significa ser sólo uno de sus varios sumisos) mejor que tomarse el tiempo y el esfuerzo de tratar de seducir la naturaleza dominante de sus mujeres o novias. Lo último requiere más paciencia, porque el hombre debe ir acompasando sus deseos a la par que la mujer va sobrepasando sus inhibiciones. Ahora bien, la recompensa merece la pena, porque no hay nada tan excitante como ser testigo de la metamorfosis de una mujer. Recibo muchos correos electrónicos de hombres realmente sorprendidos de lo sensuales y agresivas que se han vuelto sus mujeres. La mayoría encuentran esta transformación muy erótica y excitante. Sin embargo, algunos no tienen la paciencia o la confianza en que la mujer de su vida llegue a convertirse en la dominante de sus sueños, así que buscan realizar su sumisión con una mujer que ya ha descubierto su naturaleza dominante.
Cuando la mujer descubre su dominio, el deseo de tener varios sumisos está ahí, porque un hombre raramente puede satisfacer todas las necesidades de una mujer. Disponer de tantos hombres suplicando por servir despierta, naturalmente, el apetito de la mujer dominante. La naturaleza dominante de la mujer se alimenta de la sumisión del hombre, así que la que tiene varios sumisos desarrollará aún más su carácter dominante, puesto que será alimentada por la energía colectiva que emana de su cuadra de hombres. Eso explicaría porque tu Ama es tan severa y dominante.
De nuevo, la buena noticia es que con el paso de cada generación, más y más mujeres desearan ser dominantes, por lo que la oferta se aproximará a la demanda. Las mujeres se están dando cuenta de que son el sexo superior y de que los hombres quieren y necesitan ser dominados. Comienzan a comprobar que esta manera de vivir es absolutamente maravillosa, que cualquier mujer inteligente sería estúpida si no se hiciera cargo de la relación entre la mujer y el hombre y recogiera los cuantiosos beneficios que ello le proporciona.


Rafa:
Totalmente deacuerdo si se realiza con concenso y sin obligar a nadie y con la posibilidad de dejarlo cuando uno de los dos ( o tres o más) así lo quiera.
Un saludo.
12:19 | 7 Marzo 2008
Jaime:
Creo que os confundis, tolero esta conducta porque está dentro de los márgenes legales y ademas se hace con consenso entre las partes participantes pero…¿si convences a una mujer para que esta sea tu “ama” y tu su “esclavo”, no eres tu el que domina la situación? esto parece más bien un juego en el que el hombre busca encontrar su propia satisfacción, porque según he visto, la mayoría de las mujeres que ejercen de dominatrix profesionales no disfrutan del acto en si, sino del dinero que se sacan fácilmente sin encima alquilar su cuerpo, porque ¿cuantas dominatrix se dejan follar?¿cuantas te hacen felaciones? las mujeres se aprovechan de las necesidades de los hombres para sacar dinero y encima, menosprecian esta actitud sumisa del hombre, tan solo lo hace, repito, por dinero. Seguro que más de una dominatrix luego busca un “novio sincero y bien parecido” para que la putee. corregirme si me equivoco. y que nadie se ofenda porque solo es mi opinión y puedo estar tan equivocado como me parece que lo estais vosotros.
16:25 | 28 Junio 2008
jose:
Desde mi punto de vista, estas nuevas mujeres agresivas y dominantes son el producto a imagen y semejanza de las necesidades y fantasias que imponemos los hombres en la sociedad, no representan ninguna liberacion para la mujer, la mayoria de ellas despues dejaran este “negocio” y se iran al mundo real. Para mi es asi de triste. Gracias Ana por permitir que exprese mi opinion.
17:05 | 28 Junio 2008
Ramon:
Es absolutamente respetable el deseo mutuo en una pareja por inclinarse hacia la dominacion femenina, pero es tristemente lamentable que la mujer se crea superior por tener varios sumisos a su disposicion. Porque al fin de cuentas, la cosa no pasa por discernir qué sexo es superior, porque es absoluta e irrefutablemente imposible dar una respuesta, porque la respuesta no existe. Aun si pudieramos, por ejemplo, comparar el desempeño de una mujer y de un hombre en una misma tarea, son tantos los factores individuales influyentes en el desempeño, que atribuir el resultado “solo” al hecho de que es hombre o que es mujer, es algo simplista y sin fundamento. En mi opinión, quienes caen en discusiones sobre qué sexo es superior, es porque tienen miedo de que “el genero al que pertenecen” sean considerado el inferior, fruto claro, de las generalizaciones injustas y caraduras. En mi opinión, Elise, eres un mujer débil, pero no mas debil que un hombres o que los hombres en general, eres debil como persona, porque necesitas constantemente tener sirvientes y andar diciendo explicitamente “la mujer es superior al hombre”, para poder sentirte segura. Eso es falta de seguridad, falta de confianza en si mismo. Claro que tu no vas a reconocerlo, porque las personas como vos son necias. Es facil de entender, fijate ¿por que durante tantos años las sociedades machistas relegaban a la mujer? Porque por machismo (que como toda actitud sexista se caracteriza por la inseguridad), los hombres tenian miedo de que la mujer los superara. PUes bien, esa misma actitud, pero del lado de la mujer, estas teniendo vos Elise. Yo, por lo pronto, estoy tranquilo, porque creci en una familia donde nunca las cosas se vieron como “a ver quien manda” y en mi trabajo, teniendo colegas y a mi jefa mujer, pues te dire algo para mi es totalmente instrascendete que sean mujeres, porque a mi no me sorprende que una mujer sea gerente, dado que es igualmente capaz que el hombre. Somos todos seres humanos, y aunque claamente hay cualidades distintas en el hombre y en la mujer, es la complementacion de ambas la que sacara adelante a la socidad. Recomendarte un spicólogo Elise, seria lo logico, para que puedas superar tu inseguridad interna, pero se que no lo vas a aceptar. Saludos cordiales… Ramon….
6:56 | 27 Agosto 2008
nico:
mi esposa es muy buena conmigo , me cuida me quiere me mima , pero cuando me porto mal me da fuertes zurras en el trasero desnudo hasta que yo lloro .. es muy buena pero muy estricta pero yo se que me adora, solo que es castigadora..
0:39 | 9 Septiembre 2008
juan:
Hola,bueno tengo q aclararles q mi primer post fue solamente para saber si podia libremente postear en esta pagina, ya q muchas veces me ha pasado q escribo un parrafo, dando mi opinión, y despues me entero q no puedo dejar libremente mi comentario…..cosa q me enerba y enoja hasta llegar un punto alto de masculina he impulsiva frustración.
Bueno Primero q nada en el amplio y complejo mundo del fetichismo, podemos navegar por un casi infinito mar de opciones y porq no??? cada fetiche es la mas pura muestra de la imaginación de cada ser humano, ahora la dominacion femenina, la mujer dominante etc es algo de la cual ya he escuchado y oido, nose si comparto con ustedes este fetiche tanto a cabalidad, me explico me encanta una mujer dominante, me gusta escuchar una vos desirme HASLO, HASMELO, ok lo hare…NOP; DE TAL FORMA….ok hasi??? si Hasi eso es, nose si me explico, comparto con muchos de ustedes q es rico ser sexualmente dominado, mmmm q rico es, al momento con mi pareja ya hemos indagado en este mundo, ahora y todo creo q no ha sido tan severo como en tales casos de casi tortura, ya sea fisica o psicologica, lo mio es eso, ser mandado por mi femina me enloquece, me gusta muchisimo obedecer, me encanta ser su esclavo sexual, me doy a entender?? me gusta mucho q me mande, pues le obedesco y ya, es un fetiche muy comun, ahora creo q mi exitación se romperia si mi novia pateara mis testiculos, o si me cacheteara fuertemente insultandome y denigrandome como hombre hasta haserme sentir una mierda, creo q ya ese extremo no va conmigo jajajja, pero bueno es muy interesante no solo para mi, para muchos el tema de la dominancia femenina es algo ligado al placer y OJO no solo en la cama.
Comparto la mayoria de las opniniones, pero para el comentario de arriba ( nico) me parece q lo tuyo va mas ligado a un trauma infantil, y no lo digo con el gran afan de la cobarde ofensa por via virtual, solamente lo digo como sugerencia amigo mio.
Un gran saludo para las dueñas de esta interesantisima pagina, un saludo tambien para demases posteadores y bueno me despido, soy un joven de nacionalidad Chilena de 26 años de edad y tambien un potencial y sincero opinante
saludos y abrazos.
19:38 | 29 Septiembre 2008
Paulo:
Eres magnífica Elise, tanto que me he deleitado con tus relatos y también con tu forma tan amena de escribir. Al respecto, me encantaría enviar el detalle de algunas experiencias que he vivido en Chile.
PAULO (opcion_2006@yahoo.es)
Adoro a las mujeres, al punto tal que todo me gusta de ellas. Incluso aquello.
La primera vez que fui sometido por una diva significó satisfacer mi mayor fantasía. Daissy, una linda dómina de treinta años, hizo todo fácil en virtud a su belleza, su encanto su cuerpo escultural y el manejo exacto del momento y de los tiempos. Quizás lo único que podría objetar de su ejercicio consistió en la frialdad de un esquema a la medida. Sin espacio para el amor. Quizás demasiado eficiente.
Me explico:
Al llegar a su reino y después de explicarle mi pedido y los términos del acuerdo, manifestó estar dispuesta a complacerme de inmediato.
Tornándose muy sensual me hizo admirar su cuerpo y el hermoso atuendo que vestía, mientras me lanzaba algunas frases voluptuosas y muy sugerentes…
— ¿Estás seguro que quieres pertenecerme? — Te anticipo que soy exigente, tanto, que no hay pausa cuando estoy en carga.
Al contestarle afirmativamente, continuó con su voz de agradables matices.
— Quiero una prueba de que realmente deseas lo que pides
— Exige lo que quieras, le manifesté deslumbrado.
— Quiero apreciarlo claramente, y para ello deberás someterte a un castigo que reservo a los niños mimados como tú. De esa manera, sabré si quieres sentir el placer de someterte a un ser superior, o recordar los castigos de tu madre.
— Adelante, le contesté algo inquieto.
Sin más comentario se acercó a mi con su andar ondulante, luego soltó mi cinturón con maniobras precisas, bajó mis pantalones y dejó enredado mi boxer en la mitad de mis piernas. Antes que pudiera reaccionar me cogió del cabello con una de sus manos, se sentó en una silla y me puso a través de sus muslos grandiosos.
— Ahora verás lo que es bueno para ti, me dijo premonitoria. Jamás olvidarás la medicina que te habré de suministrar con mucho agrado de mi parte. Pero no te inquietes en demasía, serán solamente diez palmadas que deberás contar de una en una. Si te equivocas, serán dos adicionales por cada error cometido.
La primera palmada resonó con fuerza, llevando una señal inequívoca a mi mente. Estremecido y apretando los dientes estimé que debía someterme al dominio anhelado, permitiendo hacer realidad una fantasía atesorada por tanto tiempo.
— Una, exclamé transido de dolor al contacto de su mano
La segunda dejó una marca sobre el blanco de mi piel desnuda
— Dos, continué, mientras temblaba de humillación ante el poder femenino en acción.
— Tres, pronuncié apenas, tratando de escapar inútilmente.
Su mano atenazó con fuerza mi cabello.
— Cuatro, conté débilmente, mientras arqueaba la espalda al sentir esos dedos de acero
__ Si tratas de escapar te doblaré el castigo, me aseguró la diva.
— Cinco, murmuré resignado a lo inevitable
Estaba inerme ante una diosa excitada.
— Seis, continué admirado, al advertir que estaba traspasando el umbral del dolor.
Daissy estaba realizando un trabajo excelente
— Siete, el contacto de sus manos se estaba tornando muy placentero.
— Veo que ya te está empezando a gustar lo que hago por ti, acotó con ironía
— Ocho, susurré enternecido, pensando en lo adorable que era Daissy.
— Nueve, manifesté arrobado, anticipándome a la caricia de sus manos.
Ahora quería seguir contando por largo tiempo
— Diez, completé la cuenta, arrepentido de no haberme equivocado.
— ¿Querías más? ¿Verdad?, ahora posees el color que más me agrada, ironizó Daissy. Igual te daré dos adicionales.
— ¡¡¡Qué exquisita eres!!!
— Ja, ja, ja.
Totalmente encendido quedé con la mirada baja, esperando lo que ella quisiera hacer a continuación.
— Mírame a los ojos, me ordenó, mientras vibraba aún por el placer obtenido a costa de mi cuerpo sometido. — Ahora te haré mío en la forma que más me agrada y de acuerdo a lo que me has solicitado.
A continuación, la diva se instaló un arnés sofisticado en sus caderas divinas, donde pude divisar lo que estaba reservado para mí.
— En primer lugar vas a besar y lamer lo que tengo para ti, manifestó con tono enternecido. No te preocupes, tiene buen sabor y te hará muy feliz amarlo como merece — ja,ja,ja.
Tomando en cuenta que le había pedido y pagado por una lección de sumisión completa, no tuve más remedio que seguir sus instrucciones y aceptar sus burlas, además de reconocer la delicia de verme forzado por ella de ese modo. Daissy sabía como enardecer de pasión a un hombre y también moldearlo a su antojo en la fragua que encendía para él.
Acto seguido, me desprendió de su extensión exquisita y se dispuso a completar su tarea. Para tales efectos, me puso en posición sobre la alfombra y después de aplicarme una crema lubricante destinada a provocar un ardor progresivo y un intenso deseo de entrar en contacto, procedió con celeridad y muy pronto mi intimidad fue franqueada y mi cuerpo tembló ante el poder femenino en su máxima expresión.
Finalmente y mientras flotaba entre nubes etéreas, pude advertir que la diva entraba en un clímax intenso y que estaba eyaculando su esencia divina a través de su calibre y sus mágicos poderes. Mi orgasmo fue intenso y agradecido de esa mujer tan bella y tan sabia. No obstante que perdí mi virginidad con ella, fue muy considerada y su acción de sodomizarme fue perfecta. Profesional ciento por ciento.Nunca la olvidaré.
19:04 | 10 Marzo 2009
Paulo:
Gracias por publicar mi primera experiencia con mujeres dominantes. Aquí me permito incluir la segunda.
Paulo
Mi primera experiencia con Daissy me fascinó, y por tanto, no dudé en repetirla con otra mujer, pero esta vez no sería con una experta en la materia. Ahora quería conocer y complacer a quien quisiera poseer y establecer su dominio en un hombre, tanto en su cuerpo como en su mente.
Antes de lo previsto conocí a Cindy, deportista de veinticinco años, atlética y dotada de una fuerte personalidad bisexual. Me fue presentada en una fiesta, donde mantuvimos una conversación muy amena, además me invitó a contemplar su actividad deportiva, cosa que acepté con mucho agrado.
Al presenciar un partido de básquetbol en plena competencia, pude apreciar sus aptitudes de líder y la fuerza de su carácter en el manejo integral del equipo. Su dinámica en el campo de juego era extraordinaria, mostrando todos los atributos de un físico fuerte y muy bien trabajado. Sin poder resistir la atracción que despertó en mí, decidí esperarla a la salida con un gran ramo de flores, como testimonio de mi admiración hacia ella y por el triunfo alcanzado.
Al divisarme, no pareció sorprendida y sin afectación me preguntó que pretendía de ella. Jugándome el todo por el todo le contesté sin vacilar:
— Pertenecerte sin condición alguna.
— Me parece interesante, a pesar que cada vez son más numerosos los hombres que lo desean de mí – también mujeres- me acotó sonriendo con malicia. Sin embargo, lo que deseas constituye un ofrecimiento que no puedo desestimar al momento de aliviar tensiones y tú has llegado en el momento preciso. — Entra, no hay nadie.
Llevándome por un brazo me condujo a su camarín, donde me regaló con un beso muy apasionado, pese a que no admitió mi lengua, pero si introdujo la suya en mi boca por largo rato, cediéndome su lluvia plateada a discreción, mientras me hacía notar la fuerza de su abrazo. Una vez suspendida la caricia, suspiró con fruición y me hizo descender a sus plantas, quitar su bikini de rodillas y entregarlo en su mano. Luego, manteniéndose de pie y con sus piernas entreabiertas, me exigió que besara y acariciara su clítoris y su entorno con mi lengua hasta provocarle el clímax. Sus piernas fuertes y musculosas me atenazaban fuertemente, a la par que sus caderas graníticas se movían al compás del placer que le estaba ofrendando, goce que de pronto se transformó en un orgasmo de larga duración.
Suspirando de placer, extrajo de su closet un consolador y un arnés que puso en mis manos con la orden de instalarlo en sus caderas de atleta. Se trataba de un artificio de tecnología avanzada, cuya estructura consistía en dos extensiones de tamaño respetable y una de menor envergadura. Todos con capacidad para vibrar al unísono.
— Ahora pónmelo en forma apropiada, me dijo perentoria, te lo has ganado pero apúrate que estoy muy excitada.
Una vez que cumplí sus instrucciones, la diva me situó sobre una mesa de masajes y abriéndome las piernas se acostó sobre mí con todo su peso de gladiadora — sobre 80 kilos — no sin antes rociar generosamente las partes que debían unirse.
Inmovilizado por ella, pude advertir que estaba siendo penetrado sin contemplaciones, en tanto que cada embestida propinada por sus caderas robustas, hacía que su miembro conquistara más espacio, vibrando sin pausa en mis puntos sensibles, y haciéndome sentir verdaderas oleadas de placer. Mi sumisión fue total, hasta el punto que exhausto le rogaba que me diese un respiro, cosa a la cual se negó en forma terminante, mientras su ansiedad de placer no fuese satisfecha.
Después del dominio prolongado que la diosa ejercía, percibí su nuevo orgasmo, mientras su artificio succionaba fluidos de su cuerpo que luego hacía llegar al mío en forma de oleadas que cambiaban de entorno. La descarga se repetía una y otra vez en toda su escala sensorial, haciéndome vibrar sin control. Jamás había experimentado un clímax semejante.
A continuación, me retiró el arma introducida, en forma tan rápida, que logró producir a la salida un verdadero suspiro de alivio y placer contenido. También un descanso al sentirme liberado de Cindy y su dominio absoluto.
Durante tres días debí sentarme en forma incómoda, sin poder olvidar sus embestidas y sus giros interminables en mi trasero, que ya no sería el mismo de antes, toda vez que ella lo había ensanchado a su medida.
— Eres un gozador increíble, me dijo al despedirse. Estás listo para que muchas mujeres te sometan y hagan realidad sus fantasías más refinadas. Ten cuidado, una vez en carga las divas no nos detenemos en minucias.
No regreses por mí de nuevo, ya que nunca poseo un hombre ni mujer por segunda vez. Existiendo tantos que lo desean, sería una tontería ¿Verdad? — Terminó riendo — mientras me echaba fuera de ese lugar donde le había pertenecido a su antojo, en forma casi brutal. Tampoco quería verla nuevamente, ni menos experimentar ese dominio tan particular sobre mí. Su fuerza física y mental me había superado.
16:24 | 11 Marzo 2009
Ana Serantes:
Paulo, si te complace colgar aquí relatos sobre tus fantasías eróticas, pues hazlo, pero no creo que nadie se vaya a creer que son lo que dices: experiencias reales.
20:28 | 11 Marzo 2009
frankie:
Son las experiencias que nos gustaría tener, desde luego, ja, ja, ja…
11:04 | 12 Marzo 2009
Paulo:
Ana, gracias por permitir que participe en un sitio de tan alto nivel. Respecto a mis relatos, coincido contigo, yo también dudaría si estuvieran escritos por terceros.
12:37 | 12 Marzo 2009
Paulo:
Mi tercera experiencia fue María, una mujer de cincuenta años, la menos agraciada de tres divas que me hicieron conocer el cielo donde reinan. Sin embargo, su influencia mental fue enorme y mi entrega no menor.
A María la encontré en una feria libre, donde ella tenía un puesto de frutas y verduras. Atraído por la gracia y la personalidad que desplegaba como líder de un grupo que hacia ir y venir a su entero requerimiento, me aproximé hacia un lugar donde podría observar ese modelo de organización, sin tomar en cuenta que me había afirmado de un soporte que débilmente sostenía el techo de su stand, causa por la cual se vino abajo con tanto estrépito, que los clientes huyeron de manera tan alborotada que la techumbre se derrumbó, arrastrando a su paso con las frutas que estaban suspendidas y castillos de cajones con verduras. Una especie de efecto dominó.
En el afán de evitar la catástrofe, traté de sostener lo insostenible, lo que por cierto fue inútil, terminando de espaldas en el caos, adornado con productos diversos y la dueña del negocio a horcajadas sobre mí.
— Tú tienes la culpa de todo, reclamó enfurecida, mientras me asentaba una feroz palmada en una de mis mejillas.
— Le ruego me disculpe, me defendí azorado e inquieto por la presencia de la gente que se había aglomerado en el lugar. Solo quise observar su accionar maravilloso y su forma de conducir el grupo, agregué con timidez.
— Me parece fantástico — ¿Y ahora quien me repone las perdidas y levanta mi negocio del piso? — Reclamó María — enfadada a más no poder.
— Desde ya me ofrezco para ayudarla, en tanto que si en algo le compensa, puede atizarme una segunda palmada, toda vez que la primera despertó un cúmulo de emociones desconocidas, le manifesté ya repuesto.
— Con el mayor agrado, me respondió con fruición. Pero serán muchas más si no arreglas todo de inmediato, aún cuando te haga despertar todas las fantasías que escondes en tu mente.
Después de recibir la palmada adicional que me encendió a un límite increíble, procedí a ordenar todo en forma que luciera mejor que antes, cosa que ella y su grupo premió con un aplauso.
Al consultarle si deseaba algo más de mí, declaró que lo pensaría, toda vez que la súplica implícita en mis ojos y el calor remanente en sus manos no dejaba de motivarla. Podría volver más tarde a fin de apoyarla en los trabajos de carga y descarga. Después de aquello, tendría su respuesta.
Volví puntualmente para auxiliarla con esmero en sus tareas.
— Ven conmigo, me anunció con un tono de voz indefinible, ahora voy a premiarte.
Una vez que arribamos a su casa, preparó un cóctel y luego de amena conversación se dirigió a su baño a fin de tomar una ducha fría. Al regresar venía vestida con un short ceñido a sus caderas generosas, además de una blusa que destacaba unos pechos pequeños pero hermosos. Pese a que su estatura más bien baja, sus piernas eran largas y el talle reducido. En general, su cuerpo mostraba una clara tendencia a la obesidad, que sin ser demasiado notoria, estaba siendo controlada con severidad. Su cara era de rasgos comunes y un tanto recios, donde destacaban sus ojos negros y brillantes — pequeños — pero de mirar profundo. Nariz ancha y labios muy gruesos. El cabello negro como la noche. Su atractivo mayor, sin duda alguna, consistía en una sensualidad evidente y que al parecer era proclive a desbordarse al menor estímulo
— Quiero serte muy sincera, me dijo con tono decidido. En ti estoy percibiendo el tipo de hombre que puede hacer realidad una fantasía que guardo desde hace mucho tiempo.
— Cuéntamela, le dije interesado, sería un agrado complacerte.
— Eso espero — me dijo con sorna — sobre todo en lo que a mí se refiere. Escucha: hace un tiempo compré un arnés muy sofisticado para usarlo con una amiga que es lesbiana y que siempre me rogaba que la poseyera. Lo usamos varias veces pero la verdad es que la relación no me satisfizo y casi no encontré placer en ella, pese a que Silvana deliraba de contento mientras la penetraba de múltiples maneras. Sin embargo, durante dicho ejercicio descubrí un deseo interno de utilizar el mismo artilugio en un hombre a fin de sodomizarlo y despojarlo de todo su machismo. La sola idea alborotó mis neuronas y ahora al conocerte creo que podrías ser el primero que gozara de tal preferencia. — ¿Me sigues?
— Absolutamente. Desde ya te puedo anticipar que pensé lo mismo en el momento que recibía de tus manos esas palmadas tan deliciosas.
— Fantástico. Vamos a empezar de inmediato, me dijo con cierta premura.
Manifestando que quería ver la expresión de mi cara y mis ojos durante el acto de posesión que ejercería, procedió a tenderme de espaldas en su cama y diestramente levantó mis piernas a fin de apoyar los tobillos en sus hombros. Acto seguido, vertió una dosis generosa de vaselina alrededor de la réplica de un falo que enhiesto lucía en su arnés. Al aproximarlo al umbral empezó a vibrar, mientras su voz susurrante anunciaba el dominio sobre el macho. Sin prisa y lentitud deliberada, fue ingresando mientras yo le ayudaba en su afán, entretanto el fulgor de sus ojos traspasaba los míos, entregando un mensaje indeleble a toda la fauna celular que aguardaba por ella.
— Niño mío, estás que ladras por mí.
— Hazme todo tuyo, le rogué presuroso.
Después de embates sostenidos y vaivenes que imprimían sus caderas espléndidas, pude advertir que el eje prendido a su arnés ya no estaba visible, mientras el cuero de sus arreos restregaba mi piel en un vano intento por traspasar el infinito. Su vientre colosal se agitaba en convulsiones de placer, deslumbrando la avidez de mis ojos. Mi cuerpo estaba gozando lo indecible, en tanto que todo mi ser lo agradecía en una entrega total y cada vez más sumisa..
Junto al arribo de un orgasmo tumultuoso, María inició una serie rítmica de fuertes palmadas en mis glúteos, que pronto se tornaron rojos de contento, momento en el cual un clímax increíble vino hacia mi con una potencia desconocida. Mi esencia fue cogida en una de sus manos, que perversamente hizo llegar a mis labios, mientras reía satisfecha del poder alcanzado sobre mí. Uno a uno fue introduciendo sus dedos encendidos, que alternativamente debí acariciar y albergar en mi boca sedienta de placeres desconocidos. Una lluvia dorada cerró el ciclo de locura, colmando mi interior de manera irresistible.
Riendo todavía, retiró dulcemente su arma de combate y luego me montó para exigir el acceso alternado de sus senos en mi boca. Una vez satisfecha, debí besar su cuerpo generoso, traspasar la floresta de Venus, acercarme a un templo de placer empapado en su esencia de diosa, como también, a un trono anhelante y dispuesto a competir por las caricias.
— Bésame y lame todo, me ordenó con tono afable, pese a su ardor sin control.
Después de horas en que estuve atrapado en sus caderas monumentales, cogido por sus piernas robustas y aplastado por su vientre, conocí muy de cerca la intensidad de sus orgasmos turbulentos, después de lo cual, la fiera se fue aquietando y finalmente el sueño la venció.
Lo vivido con esa hembra de orgasmos múltiples, ya madura y desprovista de belleza, fue un paraíso que superó mis experiencias anteriores. Todo ello me hizo concluir en que la belleza y el encanto se encuentra al interior de la mujer. La vara quedó muy alta.
16:50 | 12 Marzo 2009
Ana Serantes:
Quizá me expresé mal, Paulo, pero no coincidimos, porque yo no tengo ninguna duda de que tus relatos son pura ficción y, además, escasamente original.
20:33 | 12 Marzo 2009
frankie:
Los relatos pueden cumplir una función onanista básica y no se puede negar. A ningún tío nos amarga un “dulce”. Pero, literariamente hablando y por así decirlo, los personajes femeninos carecen absolutamente de relieve humano distinguible y parecen meros autómatas portadores de arnés, prestos para penetrar por detrás y ejecutar fantasías ajenas. Son lo que se llama personajes planos.
Además, están todas esas comparaciones y figuras hiperbólicas, que si el dominio de la “diosa”, que si los dedos “encendidos”, que si la “floresta de Venus”, je, je, que configuran un estilo más bien recargadito y previsible. Nada, Paulo, págate una dominatrix y luego emborráchate al estilo de Burrougs, contándonos toda la jodida realidad de como ha sido, así nos traerás un poquito de verdad de la que curte.
22:19 | 12 Marzo 2009
Paulo:
Frankie;
Tres de cada cuatro hombres soñamos con ser dominados por una mujer en forma erótica, en tanto que muchos de nosotros llegamos al extremo de pagar para hacerlo realidad.
Las conclusiones que desprendes de mis relatos son, sin duda alguna, el resultado de una lectura muy prolija, en tanto que tu opinión, como tal, es válida y no me corresponde refutarla.
12:13 | 13 Marzo 2009
Paulo:
Ana:
Su reiteración en asegurar que mis relatos son ficticios, podría parecer irrelevante, pero de tal afirmación se desprende una contradicción implícita, ya que también estaría dudando de las mujeres en general, en cuanto a su capacidad de transformar en realidad los sueños y deseos de muchos hombres.
13:07 | 13 Marzo 2009
jvrsum:
Hola, Paula.
Tus historias son alucinantes. Sacadas de una mente fertil pero por lo demás no excesivamente imaginativa. Debes comprender que dudemos muchos de la veracidad de toda una vida de suerte en la relación de dominación femenina tal como tu las cuentas. Creo que Ana Serantes te ha dicho lo que muchos pensamos. La historia de Daissy parece un cuento de hadas. Muchacho, lo siento, pero muchos no te creemos. Quizá porque muchos ya llevamos muchos años encima sabiendo los que es la D/F. Tenemos más de un Máster en el tema para que nos la den con queso.
13:13 | 13 Marzo 2009
Paulo:
Hola jvr sum:
Interesante tu comentario y opinión respectiva. Me encantaría saber más de tu larga y exitosa experiencia en D/F
Respecto a si me crean o no me tiene sin cuidado, lo que he vivido en situaciones que han prescidido de la vulgaridad, el masoquismo y otros condimentos recurrentes, nadie podrá borrarlo de mi mente y hoy sigo apreciando más que nunca lo maravillosa que es la mujer.
15:13 | 13 Marzo 2009
Zorro del desierto:
Precisamente porque en este foro apareciamos lo maravillosa que es una mujer no nos creemos los personajes femeninos tan plano que tus historias presentan.
Paulo, tus historias, no es sólo que sean increíbles, es que ya están muy vistas y otros lo han escrito antes y mejor.
5:03 | 14 Marzo 2009
Paulo:
Zorro del desierto:
Para tu tranquilidad, puedo asegurar que las mujeres de mis relatos no son planas en absoluto. Todo lo contrario. Si no pude mostrarlos en su dimensión real, podría atribuirse a mi falta de habilidad literaria, al revés de muchos próceres de las letras, que al parecer abundan en este sitio.
13:43 | 14 Marzo 2009