La dominación femenina y la menopausia
Carlos C
Hola Ana:
Fui seguidor de DominacionFemenina.net hasta que desapareció. Esta semana he descubierto tu blog y, luego de disfrutarlo, he decidido pedir tu consejo. Felicitaciones por un trabajo serio y bien hecho.
Siempre he tenido tendencias de sumisión: mi fantasía habría sido tener una pareja que tomara todas las decisiones, que en definitiva asumiera el control de la vida de la pareja. Que me tuviera a su servicio personal, al servicio de la faena doméstica y que me feminizara hasta donde deseara. Bueno, esos eran mis deseos, pero mi vida a transcurrido muy lejos de todo eso.
Hace 20 años, conocí a una chica de la que me enamoré. Insinué la dominación femenina como un juego de pareja para introducir el tema, pero ella sencillamente no estaba interesada. No insistí por miedo a perderla, y pronto vinieron los hijos y entonces las prioridades fueron otras. Nuestra vida transcurrió de forma muy convencional en todos los sentidos durante estos años, girando en torno del trabajo y los hijos.
Pero hubo un cambio a raíz de su llegada a la menopausia. Mi señora tenía problemas para llegar al orgasmo, así que, por iniciativa mía, comenzamos a practicar el sexo oral previo al coito (cunnilingus, pues mi señora jamás aceptó hacer una felatio). Antes solamente lo habíamos realizado en raras ocasiones. Ahora cuando tenemos sexo, el coito sigue siendo la práctica final, pero siempre comenzamos por sexo oral con el cual ella consigue varios orgasmos profundos. Mientras hay sexo oral, ella ha comenzado a pellizcarme los pezones y a masajearme en la zona entre el escroto y el ano, lo que me provoca orgasmos sin eyaculación.
También ha pasado que ahora sólo tenemos sexo cuando y donde ella lo desea, basta que yo insinúe que me apetece, para que no suceda. Y si a mí no me apetece, pues mas vale que esté dispuesto, si no no sé cuándo será la próxima vez. Todo esto ha pasado de una forma muy natural, sin hablarlo ni convenirlo, sin pedirlo ninguno de los dos, simplemente ha pasado.
El problema es que con todo esto se han incrementado sensiblemente mis necesidades de sumisión. Pero no sé si mi señora estará dispuesta al tema más que antes, y además está el tema de la familia.
Un saludo,
Carlos C.
Ana Serantes:
Gracias, Carlos, por tu elogio del trabajo que se plasma en este blog, y bienvenido a él. Empezaré diciendo que desconozco la fuerza y la determinación de esas “tendencias sumisas” a las que te refieres, y que haces bien en calificar de fantasía la aspiración a “tener una pareja que tomara todas las decisiones”. Siempre es una fantasía, porque de no serlo constituiría una vuelta a la infancia para el hombre y un arduo trabajo para la mujer. Además, la mayoría de las mujeres dominantes no queremos sumisos pasivos a la espera de nuestras órdenes, sino hombres activos dispuestos a anticiparse a nuestras necesidades y deseos con su servicio.
El cambio que se ha producido en tu mujer con la llegada de la menopausia es bastante normal. Pese a que hay algunas mujeres que se sienten rejuvenecer sexualmente con el climaterio, se calcula que “el 50% de las mujeres de cuarenta y dos a cincuenta dos años pierden interés por el sexo, son más difíciles de excitar y ven que sus orgasmos son menos frecuentes e intensos”. Es un problema de hormonas, porque junto al conocido descenso del estrógeno en el cerebro femenino, se produce también una disminución de la testosterona, de la hormona básica del impulso sexual (esta disminución puede ser corregida hoy con parches o pastillas que producen buenos resultados, aunque tienen sus contraindicaciones).
Además, en muchas de esas mujeres que han llegado a la menopausia se produce otro fenómeno hormonal menos conocido: el descenso de oxitocina y dopamina en sus cerebros provoca un cambio que, puede no ser muy brusco y que ellas mismas seguramente ignoran, pero que en bastantes ocasiones es importante: estas mujeres dejan de estar tan preocupadas por atender a las necesidades de los demás y ponen un nuevo acento en sus propias necesidades, o sea, se vuelven más independientes de sus maridos e hijos, que muchas veces son los primeros sorprendidos. Vamos, que no hay que extrañarse cuando por el hecho de que, con llegada de la menopausia, una mujer se preocupe menos por complacer a los demás y más por complacerse a sí misma.
La mayor dificultad para llegar al orgasmo tras la menopausia es el cambio que habéis percibido tu mujer y tú, Carlos. Las ganas de complacerse a sí misma antes que a ti, o primero que a ti, es el otro cambio que me parece percibir a mí en lo que nos cuentas: “sólo tenemos sexo cuando y donde ella lo desea”, y “mas vale que esté dispuesto, si no no sé cuándo será la próxima vez”.
Si tengo razón, si en tu mujer se ha producido también ese cambio hormonal y, en consecuencia, de la conducta que yo aventuro, entonces sería lógico llegar a la conclusión de que sí, de que tu “señora estará dispuesta al tema más que antes”. Es posible que así sea, que tu mujer esté ahora en mejores condiciones de descubrir el aspecto dominante de su personalidad que antes de la menopausia, porque así les ocurre a bastantes mujeres. De hecho, por ciertas frases de tu carta sobre cómo es ahora vuestra relación sexual, seguro que algunos dirían que tu mujer se encuentra ya, aunque sea en sus inicios, en el proceso de florecimiento de la faceta dominante de su personalidad.
Ahora bien, que esas condiciones se plasmen en realidades es cosa que no depende tan sólo de los cambios hormonales, ni mucho menos. Para empezar, dependerá de qué es lo que tu le ofrezcas y de cómo se lo ofrezcas. Si lo que tienes en la cabeza, parafraseando a John Kennedy, es lo que tu mujer puede hacer por ti –controlarte, tomar todas las decisiones, feminizarte, etc.–, entonces me atrevo a aventurar que pocas son tus posibilidades de éxito, porque les estarías proponiendo un tipo de relación en el que ella no parece estar interesada (tampoco lo estaría yo).
Sin embargo, si te preguntas qué es lo que tú puedes hacer por tu mujer, es más probable que pudieras encontrar el camino para construir una relación de dominación femenina. Pero una relación que podría tener muy poco que ver con tu fantasía. Si te acercaras a ella mostrando tu deseo de transformar tu conducta hacia ella, si le plantearas que te gustaría hacer cambios en vuestra relación sexual para que, a partir de ahora, esté centrada en su placer, porque te has dado cuenta de que el tuyo es sobre todo contribuir al suyo, si le contaras que te has dado cuenta de que quieres cambiar tu vida cotidiana, y que aspiras a centrarte en atender sus necesidades en la casa y fuera de ella, entonces no creo que se puedan descartar tus posibilidades de alcanzar el éxito que buscas. Pero piénsalo bien, piensa si estás dispuesto a someterte de verdad a ella, si estas dispuesto a transformarte en un auténtico sumiso –y te aconsejo leer primero con atención el artículo de Ms Rika “Una definición de la ‘auténtica’ sumisión”–, o si tu aspiración es más la de dominarla, la de convertirla en la dominante de tu fantasía. Contesta antes que nada, y con toda honestidad, a la pregunta de qué es lo que realmente le estás ofreciendo.
Después, como decía, es el momento del cómo se lo ofreces. Y aquí, Carlos, tienes un problema. Un problema que no es propio de la dominación y la sumisión, sino que afecta a la base de cualquier relación de pareja: tienes un problema de comunicación con tu mujer. Pues parece que no te atreves a comunicarle a tu mujer una cuestión tan importante para ti como la que planteas. Tus dudas ponen de manifiesto la dificultad para contarle a tu compañera tus asuntos más íntimos. Así que no puedo más que recomendarte que hables con ella –y sólo tú puedes saber cómo hacerlo–, porque si no puedes tratar la cuestión con ella, no hay cuestión.
Por último, lo que denominas “el tema de la familia”, Carlos, es lo de menos. Por supuesto que una relación de dominación femenina se plasmará con formas distintas en una casa en la que hay hijos que en otra en la que no los haya, pero si tu mujer y tú sois capaces de comunicaros bien, cómo no vais a encontrar las fórmulas para practicar la dominación sin amenazar la relación que tengáis con vuestros hijos. Siempre hay maneras y, sin lugar a dudas, las encontraréis. Seguro que este es el menor de tus problemas.
Espero que de algo te valga lo que he escrito, Carlos, y os deseo a los dos lo mejor.


Severino:
A lo mejor de algo le vale lo que has escrito, pero como no le eche un poco más de empuje al asunto, creo yo que Carlos se queda en chupar coño y poco más. Por lo menos hasta que a su señora se le aparezca la Virgen de la Dominación.
11:51 | 16 Marzo 2008
Su gusano patético:
Acabo de descubrir tu blog, y he de felicitarte por él. En cuanto a la carta que publicas, es uno mas de los numerosos casos de hombres que fantasean con la sumisión, pero que tienen miedo de exponer sus fantasías a la pareja. Ahora bien, haces muy bien de aclarar lo que es la dominación femenina, y de abrirle los ojos para esclarecerle hasta que punto se puede sentir sumiso, pues no es lo mismo una fantasía que busca la satisfacción propia, a una realidad de entrega y sacrificio.
Saludos.
15:03 | 16 Marzo 2008
Carlos C:
Hola Ana
Gracias por tus comentarios.
En primer lugar son muy didácticos sobre los cambios en la menopausia, por ejemplo sobre la influencia de la oxitocina nunca había oído hablar, habitualmente se encuentra información sobre los cambios de las hormonas sexuales pero no sobre otras que evidentemente también tendrán sus cambios ya que biológicamente somos un todo y no un acoplamiento de piezas independientes.
Si pretendiera que mi señora se ocupara de mis fantasías por ser mías, evidentemente no tendría nada que hacer por éste blog, eso no es una relación de Dominación/sumisión seria. Eso lo tenía claro antes de escribirte.
Lo que la situación me provoca es que necesito que ella asuma más el control de la relación, por supuesto que de acuerdo a sus apetencias actuales. Es un camino que deberíamos recorrer juntos, no hay otra posibilidad, y para ello hay que hablarlo.
En cuanto a la comunicación pues también, como realizarlo y que momento es el adecuado, evidentemente depende de cada pareja y en mi caso tendré que resolverlo. Se me ocurre que también, como personas, nos auto imponemos barreras que consideramos infranqueables y en realidad no lo son, sino que lo único es resolver como quitarlas.
Otra vez gracias y hasta pronto
Carlos C.
20:49 | 16 Marzo 2008
Ana Serantes:
El párrafo que más me llama la atención de tu comentario, Carlos, es éste:
En primer lugar, coincidimos en que resulta imprescindible hablar con tu mujer sobre el asunto.
Pero hay algo de lo que tienes que hablar que considero importante: “necesito que ella asuma más el control de la relación”. Más control no es, ni tiene por qué ser, todo el control, así que entramos en el terreno de la realidad. Pero, si bien es correcto que te plantees lo que tú necesitas, tienes que tener muy presente que en una relación de dominación femenina lo primordial, aunque no lo único, es lo que ella necesita. ¿Y necesita ella lo mismo que tú? De salida, lo dudo.
En el caso de que tenga razón, que quién sabe, podrías pensar en un camino alternativo o intermedio. Podrías pensar no en que ella te controle, sino en que tú fabriques el mecanismo que permita ese control. Se trataría de decirle que te has dado cuenta de que te sientes más seguro de la bondad o de la conveniencia de las decisiones cuando ella las toma, que te has dado cuenta de que confías más en su criterio que en el tuyo propio, y que te gustaría que, aunque todo los discutáis entre los dos, la última decisión sobre las cosas fuera suya.
Y partir de ahí, que le pidieras que te permitiera pedirle consejo sobre cómo actuar con respecto a ella, que intentarás, pensando en sus necesidades y deseos, ofrecerle tu servicio con alternativas que ella eligiera. Por ejemplo: “Me gustaría hacerte la cena”, y que le ofrecieras dos o tres platos para ella decidiera lo que comeréis ese día. Lo mismo podrías hacer con muchas otras cosas: “Te gustaría ir al cine o prefieres que nos quedemos en casa”. “Prefieres quedarte en la cama leyendo y que yo limpie la casa o…”. “Donde te gustaría pasar las vacaciones”. En el terreno de la sexualidad, se trataría por el momento simplemente de ir explicitando las decisiones que ella ya está tomando para que se ponga de manifiesto su control sobre ti en este terreno.
De este modo, tú tendrías la sensación de que ella toma decisiones por ti, y ella se iría acostumbrando a tomarlas (siempre que tú fueras dejando constancia de tu satisfacción por el hecho de que las tome y por las que toma). Aunque resultaría fundamental que no la apremiaras con una lista de peticiones, que la dieras tiempo y la dejaras ir a su aire, creo que este camino podría significar subir un escalón en la construcción de una relación de dominación femenina y que os podría abrir una vía por la que progresar (sin que progresar signifique, claro está, que todo es provisional hasta que ella se comporte como tú esperas).
Por si te puede ser de ayuda.
Un saludo,
Ana
0:29 | 17 Marzo 2008