Blog de Ana Serantes

Diario de una dominante

La tradición del castigo corporal

Alison W

¡Hola Elise! Para empezar, mi agradecimiento por tu sitio web y tus sabios consejos, eres responsable en buena parte del fortalecimiento de mi matrimonio, y probablemente has contribuido a evitar su desaparición, así que desearía mostrarte nuestro sincero agradecimiento. Por favor, mantén tus buenas enseñanzas, mi marido y yo esperamos ansiosos las actualizaciones mensuales.

Tu mensaje alcanza verdaderamente muchos sitios del planeta, y te envío esto desde las Tierras altas de Escocia, donde vivo con mi marido, un hijo y una hija (nuestro hijo se ha ido recientemente a la universidad, y nuestra hija está en la mitad de su adolescencia). He estado casada con Brian durante 26 años. El pasado mes de octubre, cuando nuestros hijos estaban fuera y después de localizar tu sitio web (y el de DWC), finalmente encontró el coraje para abordar su pasión por ser sumiso conmigo. Como no había leído todos tus consejos por entonces, le salió todo de golpe. Me pidió que le azotara, y cuando pregunté con qué, me asombró aún más al presentarme tres atizadores cuero [se refiere a una especie de regleta-pala con mango que en inglés denominan strap] que había hecho para mí en secreto, dos de los cuales eran como los que se usaron durante años para mantener la disciplina en las escuelas y los hogares de Escocia.

Después del shock inicial, le incliné sobre una silla y golpee su trasero con uno de los atizadores. Entonces, tuvimos una conversación, como nunca habíamos hablado antes, hasta bien entrada la noche. Me abrió su alma con cosas que nunca le había contado a nadie hasta entonces. En los días siguientes creo que nos enamoramos profundamente de nuevo. Pasada la siguiente semana, me introdujo en tu sitio web.

Al principio le complací, pero esforzándome por saber qué esperaba de mí. Estaba preocupada por si hacía algo que no fuera muy apropiado o que no cumpliera sus expectativas. Después, con el tiempo, me di cuenta de que lo que Brian quería no era algo tan excesivo; si queríamos abrazar ese modo de vida, tenía que sentirme cómoda conmigo misma y con lo que hiciera. Comencé a relajarme y a hacer lo que me apetecía. Empecé a experimentar, aprendiendo de tus enseñanzas y de las experiencias de los textos de tu web. Así, incluso sobrepasé los momentos de duda, en los que me imaginaba preguntándome a mi misma: “¿qué diablos estás haciendo?”

Siempre hemos sido muy abiertos con nuestros hijos, y me pareció mal estar llevando lo que en esencia era una vida paralela, me resultaba como andar cotilleando a sus espaldas. Sin embargo, perseveré, esos sentimientos de culpa se fueron desvaneciendo y llegué a sentirme cómoda dominando a Brian. Por primera vez, tenemos intimidad y una auténtica pasión en nuestro matrimonio, y esto (y la maravillosa vida sexual) es lo que me hizo seguir adelante. Ahora adoro esta manera de vivir, tanto que no creo que haya vuelta atrás (incluso si Brian así lo quisiera, que desde luego no lo quiere). Repetiría tu consejo a todas las esposas de que comiencen a salir por ahí y sientan la novedad por insegura que sea; sigo en ello, las ventajas realmente merecen la pena. Complace las fantasías de tu marido de vez en cuando, pero lo primero y más importante es concentrarte en lo que disfrutas. No te sientas presionada para hacer nada con lo que no estés a gusto, y no le dejes gobernarte desde abajo, como Brian hacía en los primeros momentos.

Ambos fuimos educados (separadamente, pues crecimos en lugares distantes muchos kilómetros el uno del otro) en las viejas maneras de las escuelas escocesas, y los dos experimentamos el castigo corporal. Regularmente, casi a diario, recibía unos cuantos zurriagazos en las manos enfrente de toda la clase, especialmente de una maestra particularmente sádica, por cualquier ofensa. Brian tuvo la misma experiencia, aunque menos frecuente (el castigo corporal ha sido desterrado ya de las escuelas). Odiaba este trato y creo que me sentía emocionalmente dañada a menudo. Al contrario, Brian estaba fascinado y a menudo excitado por eso mismo. Estaba también cautivado por varias figuras autoritarias femeninas con las que creció. Los escoceses tienden a ser bastante machistas, y él mantuvo sus tendencias sumisas bien ocultas por temor al ridículo, utilizándolas exclusivamente como una fuente para sus fantasías cuando se masturbaba, algo que hacía muy frecuentemente hasta el pasado año (como he descubierto recientemente) en lugar de atender a mis necesidades.

Durante este tiempo hemos sido muy cuidadosos para mantener este asunto lejos de nuestros hijos. He ido desarrollando mi dominación sobre él, y está comenzando a servirme ayudándome en la casa y atendiendo mis necesidades sexuales. Brian está ahora muy avergonzado de su falta de atención conmigo durante todos estos años en los que fueron creciendo nuestros hijos, él desarrolló su propia carrera profesional y sus actividades deportivas sin ayudarme nada en casa. Se comporto como si estuviera siendo desleal conmigo mientras se complacía secretamente con sus deseos sumisos en la masturbación, y llegó a distanciarse de mí. Yo era infeliz durante ese estadio de nuestras vidas, y ya le he castigado algunas veces por ello. Puede esperar bastantes tundas más antes de que crea que ha cobrado lo suficiente por su desconsiderada conducta.

Elise, tu sitio web es una fuente de sabiduría, expuesta de una forma clara. Me dio la confianza para experimentar nuevas actividades para readiestrar a Brian. Poco después de que se confesara conmigo, fuimos a dar una vuelta de compras. Actualicé mi guardarropa con elegantes y eróticos vestidos y zapatos, con Brian caminando detrás de mí llevando los paquetes. Mi aspecto favorito de este tipo de vida es la vestimenta. No hemos tenido sexo con penetración desde hace alrededor de un año, y me niego a meterme su pene en la boca nunca más, lo encuentro desagradable.

Aunque debemos restringir nuestras actividades hasta que los chicos están fuera de casa, ahora controlo todos sus orgasmos, no con un aparato de castidad sino simplemente confiando en él. Debe tener mi permiso para masturbarse, y si lo hace me ha prometido que me lo dirá y asumirá cualquier castigo que yo considere apropiado. Le he dejado bien claro que no toleraré la deshonestidad. Espero de él que me confiese cualquier otra falta que cometa, y dispone de un cuaderno para apuntarlas. Azoto su culo con el atizador o con una fusta (o con un buen cepillo del pelo) cuando acumula demasiados apuntes (por cada uno de ellos hago aparecer una marca roja en sus nalgas). Cuando le permito masturbarse, debe actuar para mi entretenimiento. Y ocasionalmente le hago que me limpie con la lengua después de orinar.

Disfruto sometiendo a Brian a inspecciones. Le mantengo desnudo y le inspecciono los genitales y el culo para asegurarme de que los mantiene limpios y huelen bien. Si no es así, es severamente castigado. Él encuentra esto muy humillante. Si estamos solos en casa y se pasa de la raya, sentirá algunas veces mi cólera inmediatamente con un buen fustazo en las manos, le resulta muy doloroso y rebaja su ego al de aquel niño travieso, porque tiene que arrodillarse, antes de que yo le mire desde arriba, con las palmas de las manos boca arriba, esperando los golpes. Generalmente, me comunica con prontitud cuándo su conducta ha sido inaceptable. No he leído en tu web que nadie utilice el atizador de esta manera, pero ese era el modo en que se usaba en la mayoría de las escuelas escocesas en nuestro tiempo, “seis de los buenos” sobre la palma de la mano se consideraba un castigo severo. Ciertamente, recomiendo hacerlo cara a cara, y así se puede regañarle mientras le castigas, pero conviene ser cuidadosos con que la palma este bien extendida y los dedos bien juntos para que no sufran daño, y evitar el contacto con las muñecas.

Cuando nuestros hijos están fuera de casa, algunas veces le hago bañarme y secarme, y luego vestirme para la noche. Espero absoluta obediencia y diligencia, cualquier torpeza o descuido con botones o cierres acarreará una pronta retribución. A veces saco el atizador sólo para conseguir que ponga más atención. He utilizado cuatro vibradores diferentes durante el último año, Brian debe mantenerlos limpios y con las pilas cargadas, tiene también que darme placer con ellos cuando se lo mando. ¡Son mucho mejores de lo que nunca fue su pene! Elise, he adquirido recientemente un arnés-consolador, pero aún no he tenido oportunidad de usarlo, Brian es un poco aprehensivo con esta novedad, pero en tanto que estoy al mando tendrá que aceptar mi criterio sobre cualquier cosa.

Nuestro momento favorito es el fin de semana, las mañanas de los sábados y los domingos; nos levantamos temprano, antes de que vengan los chicos, leo el material de tu web que le he hecho imprimirme a Brian, mientras él se sitúa entre mis piernas, lamiendo gentilmente mi coño o mi culo según lo demande (¡me derrito!).

Gracias otra vez, Elise, esta no será la historia más excitante que hayas recibido, y yo soy aún una aprendiz en todo esto, pero nos has ayudado a cambiar nuestras vidas para mejor, y espero que esta historia merezca la pena para tus archivos (me encantaría que la colocaras si piensas que tiene interés).

Me encanta ser la dominante de nuestra relación, y estoy recibiendo finalmente la atención que yo esperaba de Brian, y bastante más ayuda en la casa (aunque se que puede hacerlo mucho mejor, con mayor entrenamiento). También me excito bastante mientras le disciplino, me siento poderosa viéndole echado sumisamente en frente de mí, presentándome su culo para el castigo. Brian está más calmado y creo que más en paz con el mundo, presume de ser el tipo más afortunado de Escocia por estar casado conmigo. Estamos los dos muy enamorados, hablamos y nada nos parece que esté fuera de nuestro alcance. Te mantendré informada sobre mis progresos adiestrando a mi Brian. Mis mejores deseos.

Elise Sutton:

Alison, no puedo decirte cómo me anima escuchar historias exitosas como la tuya. Eres una mujer magnífica y estás haciendo un trabajo maravilloso adiestrando a tu marido. Él es un hombre afortunado, y estoy segura de que está en paz con el mundo ahora que está experimentando la amorosa autoridad femenina.

Es interesante como recordáis ambos vuestras experiencias escolares de manera tan diferente. Tú lo odiabas, pero él encontraba aspectos que le excitaban en el ser castigado por una autoridad femenina. Aquí se revela la naturaleza sumisa del varón. Los hombres conectan de forma diferente y necesitan de una disciplina regular. Sus efectos en sus mentes son totalmente diferentes de los producidos en la de una chica, especialmente si la disciplinadota es una mujer. Ahora tú eres su castigadora y él está mucho más realizado y se ha convertido en un varón productivo. Mantén el buen trabajo que haces y mantenme informada.

1 Comentario
  1. Pienso que esta es una historia muy interesante, como la vida misma. Se trata de una pareja sencilla que tiene la suerte de encontrarse en el camino de la dominación femenina.

    El se ve beneficiado por los castigos físicos que ella no duda en propinarle al tiempo que le somete muy correctamente en el plano sexual prohibiéndole masturbarse y negándole la penetración convencional y las felaciones.

    Ella tiene detalles con él que comenta, como el permitirle que limpie su sexo después de orinar, algo muy excitante para cualquier sumiso. Y también le obsequia, al parecer generosamente, con la posibilidad de practicarle sexo oral en ano y clítoris que, felizmente, ella disfruta mucho.

    Es decir, que se trata de una pareja bien avenida. Y, aunque ella aun no ha aprendido a poseerle mas profundamente mediante la utilización del arnés consolador si puede observarse que está en el camino y que sí ha sabido negar y sustituir el pene de él por sus vibradores obligando a su marido a masturbarle con ellos. Es decir que, sexualmente hablando, le domina y somete con cierta claridad, lo que sin duda habrá hecho de él un hombre muy feliz.

    Sinceramente, me gustaría saber como ha evolucionado con el tiempo esta bonita relación de pareja.

    6:07 | 4 Marzo 2008

 

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