Blog de Ana Serantes

Diario de una dominante

¿Matrimonio fracasado?

El otro día tenía una conversación con una amiga sobre lo que aprendemos de nuestros fracasos, sobre cómo en ocasiones pueden llegar a resultar más provechosos para nuestra vida que los éxitos. Creo que muchas veces es así. Sin embargo, si traigo el asunto a colación es por el ejemplo que me puso: “Ana, tú descubriste la dominación femenina como consecuencia del fracaso de tu matrimonio, y se te abrió un mundo de nuevas posibilidades que te llevó a la estupenda relación que tienes ahora con Miguel”.

Hace unos años no hubiera hecho más que asentir. Ahora pienso de otro modo. De un modo que hizo que mi amiga no terminara de entender mi respuesta: “Mi matrimonio no fracasó. Se terminó; pero no fracasó”.

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Para que me comprendiera, le dije que estaba completamente de acuerdo en que tengo una “estupenda relación ahora con Miguel”, y le hice una pregunta: “¿Tú piensas que si mañana se terminara, desaparecerían los seis años de estupenda relación y quedarían reducidos a un fracaso?”. Sí, mi matrimonio se terminó, y la última etapa fue difícil, y la separación muy dolorosa para mí, pero durante años tuvimos una “estupenda relación”, una hija maravillosa y un buen montón de experiencias que disfruté y que enriquecieron mi vida. Así se lo conté… Y mi amiga me entendió.

Y yo entiendo que el divorcio o la separación se consideraran la prueba del nueve del fracaso de un matrimonio en los tiempos en los que las parejas se unían “hasta que la muerte nos separe”. Sin embargo, hoy la gente se separa y se vuelve a casar con una celeridad que hace que a algunos les dé tiempo de disfrutar o de sufrir unas cuantas relaciones antes de que la muerte ponga fin a todo. ¿Consideraremos entonces que sólo es una relación exitosa la única que no termina en separación, la última, que la anterior o las anteriores no han sido más que fracasos?

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Cierto que yo me casé pensando y deseando que fuera para toda la vida. Y cierto que pienso y deseo que mi relación con Miguel es para toda la vida. Los humanos somos “románticos incurables”, lo llevamos en los genes. Y creo que está bien plantearse de esa forma las relaciones: “hagamos el amor”, y hagámoslo comprometiéndonos, poniendo toda la carne en el asador. Pero los humanos no somos siempre estúpidos, y sabemos que el romanticismo que nos lleva a pensar que es para toda la vida es, a la vez, el que nos empuja a buscar nuevos amores en cuanto se “desgasta” el que tenemos. Parece que también llevamos impreso en nuestros “cerebros cavernícolas” el deseo de novedades afectivas y sexuales, lo que ha provocado que en casi todas las sociedades humanas el adulterio y la separación resulten prácticas tan habituales como el matrimonio.

En realidad, podría decirse que estamos asistiendo en las sociedades más avanzadas al fin de la “excepción” que en el terreno de las relaciones entre las mujeres y los hombres supusieron las sociedades agrícolas, las que consagraron el patriarcado y el matrimonio “hasta que la muerte nos separe”. Volvemos a patrones de comportamiento relacional más parecidos a los que se produjeron en las sociedades de cazadores y recolectores, a los que aparecen en la mayoría de los grupos humanos estudiados por los antropólogos: relaciones monógamas, pero sucesivas (lo que no quita para que haya y hubiera personas que se emparejan hasta que la muerte los separa).

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Por lo tanto, ya va siendo hora de que dejemos de calificar como fracasada a toda relación de pareja que termina. El hecho de que muchas de las relaciones que emprendemos no vayan a ser para toda la vida no significa, ni mucho menos, que no vayan a ser “estupendas relaciones”, que no nos proporcionen momentos de felicidad que no deberían desaparecer de nuestra mente cuando llega el momento de la separación.

Como decía, mi matrimonio no fue un fracaso, como no lo será mi relación con Miguel por el hecho de que un día se acabe. Ahora bien, entre las dos relaciones hay una diferencia que creo que tiene su importancia: la dominación femenina. Y es que bien entendida y practicada, es posible que la dominación femenina nos proporcione un tiempo extra a mi chico y a mí, porque nos permite “la búsqueda de novedades afectivas y sexuales” en el seno de la relación, esto es, que la enriquece sin ponerla en peligro.

Y antes de que vengan algunos contertulios con la rebaja, tengo que reconocer que no lo considero ley en cualquier relación de dominación femenina, pero que así creo que sucede en la mía. Por supuesto, para que suceda hay que trabajárselo. Sí, como en cualquier relación. Es verdad. Pero creo que la dominación femenina bien entendida constituye una buena herramienta de trabajo.

Y ya imagino la respuesta: “Pues claro. Puesto que lo creemos, aquí estamos”. Pues bien, en esas estamos: a ver si entre todos afinamos la herramienta.

[El título de la canción es "Incurably Romantic", de la película "Let's Make Love", que nadie sabe muy bien por qué –o quizá sí–, en España se tradujo como "El millonario"]
31 Comentarios
  1. Es cierto que hace veinte o treinta años el divorcio era asumido como un fracaso, y los divorciados/as solían ser mal vistos socialmente.

    Hoy dia la cosa ha cambiado tanto que no puedo evitar recordar aquella idea de una funcionaria alemana que propuso que el matrimonio expirase a los siete años, fundando su idea en que estadísticamente pasado ese lapso una de cada dos parejas se separaba. Aunque recibió mas rechazos que adhesiones, la idea esconde el trasfondo de una realidad social que se está dando, al menos, en el mundo occidental. La gente tiene menos reparos en separarse y rehacer su vida pasando el “mal trago” lo antes posible y sin sentirse fracasada por ello. Lógicamente es imposible generalizar pues como se sale de una separación es algo muy personal y que depende de muchos factores.

    Yendo ahora hacia el tema que propone Ana, pienso que la Dominación Femenina si brinda muchas herramientas para prevenir ó evitar el desgaste de una pareja. Sostengo esta idea en principio porque creo que quienes optamos por este tip o de relaciones somos de mente mas abierta que el resto de la gente, no mejores ni mas inteligentes, pero si lo suficientemente abiertos como para tomar una alternativa.

    Esa apertura mental, nos lleva a manejarnos distinto en la vida de pareja, buscamos evitar la rutina, romper el stress y el sopor que implican una seguidilla de días exactamente iguales, evitamos el sexo aburrido de quince o veinte minutos cada tanto. Siempre hay excepciones, pero creo que la actividad sexual mejora mucho.

    Además, el sumiso aprende a conocer a su Ama y esta a su vez, conoce en detalle a su sumiso, se preocupa por el, tanto como el se preocupa por atenderla a Ella. La “novedad afectiva” siempre está vigente.

    No estoy idealizando este tipo de relaciones ni digo que una relación no D/s dure menos. De lo que se trata es de buscar alternativas e innovar, de mantener viva la flama. Parece increible, pero muchas parejas al poco tiempo de casarse, se entregan a la rutina y languidecen hasta extinguirse. Tampoco la DF asegura nada … seguimos siendo humanos, puede cruzárseme alguien y enamorarme, o enamorar a mi Esposa pero es cierto que es menos probable que eso pase, si en tu casa tienes todo lo que necesitas para ser feliz.

    Saludos a todos.

    7:51 | 28 Junio 2008

  2. Por mucho que se vea desde el éxito posterior, un matrimonio roto cuando se está en plena crianza es un fracaso. Así lo contaste, Ana, en la presentación de este blog y así seguirá siendo. No te engañes ahora.
    No sólo somos unos románticos empedernidos. También parece que somos persistentes en los engaños.

    11:15 | 28 Junio 2008

  3. Hombre, j, estoy de acuerdo contigo pero eso pasa con todo, cuando estás en medio de un huracán no sopesas si hubo más bueno que malo, o si aprendiste algo de valor, o si te dejó algo de provecho. Pero ya después, puedes de forma más fría valorar las cosas. Hay relaciones que acabaron, pero que si volviera atrás (sabiendo el final) las volvería a vivir, y alguna hay que directamente (fracaso con mayúsculas) no empezaría de nuevo ni loca. Igual que con amistades, empleos, coches, conversaciones mantenidas, locuras realizadas… con fecha de caducidad pero que te llevaron a ser feliz, o que te dejaron un poso que después te ha valido para algo. Creo que la pregunta de algo pasado es: ¿lo repetirías? En la respuesta tienes la solución a si fue un fiasco o no.

    12:21 | 28 Junio 2008

  4. Si todo lo que se acabara fuera un fracaso, la vida misma tambien lo seria, a mi me gusta mas ver el vaso medio lleno porque todo es una experiencia, el problema es cuando te han educado para que algo tenga que ser por narices “hasta que la muerte nos separe” y si no alcances ese final lo veas como un fracaso. En todo caso es mas valiente enfrentarse a un cambio que seguir con ese fracaso diariamente. Mi experiencia personal es que una relacion por ser bdsm no va a ser mas duradera o estable que cualquier otra, seguramente hay casos en que asi sera pero en el mio personal no ha sido asi. Gracias Ana Serantes por dejar que me exprese en Tu foro.

    15:14 | 28 Junio 2008

  5. Todo tiene comienzo y fin, saber cuando ha terminado es un bien preciado, que si el final de una relación es la muerte, pues que genial, que si existen rescoldos y proyecciones que venzan de alguna manera a la muerte, es un triunfo de la alquimia, pero creo que como tal si algo ha terminado y se desea persistir sobre el epitafio de este hecho, mas que ayudar nos estanca y el estancamiento en cualquier punto es un pecado mortal, la vida es mas corta que un suspiro y quien desperdicia el tiempo no comprende el valor de la vida. si se es inteligente se comprende que toda experiencia enriquece de alguna manera, tanto si ha sido una experiencia que fue puramente positiva en el sentido tradicional como si no lo fue, el hecho de el valor de las experiencias radica en el asimilamiento de la misma por parte de cada individuo, puesto que como dije si uno sabe aprovechar volverá lo que se considera fracaso en victoria, además no todas las victorias tienden a ser tan buenas, recordaran la Victoria pirrica de Napoleón en Moscú jijiji, y enfocándonos en las relaciones FemDOm, cielos a mi parecer son la gloria, relaciones progresistas en esta época donde poco a poco a fe de pecar en mi positivismo natural, salimos de el oscurantismo de “el que dirán”, las relaciones FemDOm son la conquista de personas con la suerte de no tener velos morales y estar libres de el tácito y no tan tácito poder de la sociedad sobre nuestras vidas, y aunque como dije todo termina yo si que espero mantener la relación que poseo y dar todo cuanto soy para que crezca y gane gránulos de el corazón de mi Dueña, creo eso es lo importante entregarse cada día con todo, esperando conquistar esa sonrisa que uno no sabe si llegara y jamás rendirse, intentar mejorar a cada paso y no dejar a la suerte tu futuro, jajajaj, porque la suerte tradicional me parece demasiado subjetiva para mi, y eso que soy en verdad subjetiva ji. si acaso un nuevo concepto de suerte que me parece mas agradable seria como el esmero de encausar la causalidad hacia nuestro éxito. Bueno. Genial Ana que por lo que se lee ahora mires éxito donde antes no lograste verlo. Creo que el comentario de j: sobre que te engañas, dudo que sea así. Sencillamente creo como a veces sucede, la segunda mirada nos deja ver bastantes mas detalles de los que la primera nos dio.

    Saluditos a todos buen fin de semana y veamos como se colocan los comentarios.

    17:59 | 28 Junio 2008

  6. reyes: La prueba verdadera del éxito o fracaso no coincide con la respuesta a la pregunta de si lo repetirías. No hay correlación exacta entre lo uno y lo otro.
    jose: El acabamiento no es un fracaso. Es el fin de un ciclo. A diferencia de las tradiciones sociales y religiosas yo sostengo que la crianza es un ciclo y que la vida es otro. Y que el matrimonio tiene su acabamiento biológico y natural con el final de la crianza no con el final de la vida. Morirse joven o romper el matrimonio antes del final de la crianza es un fracaso, una rotura, y no un acabamiento.
    Aunque esa rotura pueda ser también un posterior alumbramiento.
    Mía Gianna: la verdad no es cosa de una mirada desde aquí o desde allá. Hay que escarbar para encontrarla. La miradas pueden engañar. La verdad no.
    Perdona Ana. No es mi intención hacer de tu blog mi espacio de controversia pero en este asunto suelo perder los límites.

    18:52 | 28 Junio 2008

  7. jiji la sengunda mirada me referia a que al principio no te das color de los matices por ser uno de los personajes en la obra, pero cuando dejas ese sopor atras y puedes mirar realmente, “mirar” como analizar no en el sentido de ver una foto de lo que fue la experiencia sino de recordarla, saborearla y entenderla. analizar cada parte. a eso me referia con una segunda mirada. cada quien da un valor a la palabra jiji. creo eso sera un problemita con mis aportaciones las hago demasiado personales. pero si no compacto no acabo jajajaja

    19:22 | 28 Junio 2008

  8. “Los humanos somos “románticos incurables”, lo llevamos en los genes.” (la canción no me ha emocionado pero casi). :)

    Pues yo no estoy tan seguro… Creo que también hay, en las relaciones entre los sexos, mucho narcisismo egomaníaco. Así como mucho materialismo…(en cualquier caso lo que dudo mas que nada es lo de los genes).

    Sinembargo, puede que en el Femdom no sea tan difícil encontrar un poco o mucho de romanticismo. Pero cuando hay sadismo y masoquismo en las relaciones quizás debamos hablar de otra cosa (tal vez de “simbiosis”?).

    En cuanto a lo del fracaso cuando la pareja se rompe pienso que también se puede ver su contrario: la vida pasa y la pareja sigue solo por inercia. Eso sí que es un fracaso vital.

    Por lo demás, me ha hecho gracia esta afirmación: “Volvemos a patrones de comportamiento relacional más parecidos a los que se produjeron en las sociedades de cazadores y recolectores.” (Eterno Retorno?).

    En este sentido, me he preguntado hasta que punto me siento yo mas cercano en mis patrones de comportamiento a Pedro Picapiedra que a sus antecesores… Y no se que responderme.

    Pero para contestar creo que no deberíamos olvidar que ahora tenemos mucha mas libertad de acción y de movimiento. Y que vivimos muchos mas años: no es lo mismo que la vida dure 30 años a que sean 60 o 90 (con salud y medios de transporte).

    P.D. La película a la que te refieres fue traducida en España como “El Multimillonario” (1960). Hay otra anterior que sí es “El Millonario” (1953), protagonizada por Gregory Peck y titulada originalmente: “The Million Pounds Note”.

    5:13 | 29 Junio 2008

  9. Si ya las relaciones igualitarias y vainilláceas son proclives al deterioro, es de suponer que una relación desigualitaria de D/s -que además tampoco está apoyada por la sociedad- tendrá tendencia a deteriorarse más deprisa. Vamos, es de pura lógica. Si un coche va sobre unas ruedas desiguales y asimétricas se romperá antes que si va sobre ruedas simétricas con una superficie regular. Y más cuando es necesario ocultar estas ruedas desiguales por medio de algún artilugio para evitar que los demás conductores vean que llevamos unas ruedas tan extrañas. Porque las relaciones de dominación femenina son extrañas para la mayor parte de la sociedad. Y en ocasiones, son extrañas hasta para los mismos que las practican.

    Os pongo un ejemplo: Hay muchas mujeres dominantes que nunca superan el ver a su hombre convertido en un pelele sumiso. Sí, ellas son dominantes. Sí, a ellas les gusta el poder. Sí, a ellas les encanta salirse con la suya y que las cosas se hagan a su manera. Pero cuando su hombre las obedece, ese hombre pierde virilidad ante ellas. Y ellas son mujeres heterosexuales. Y les gustan los hombres viriles. ¿Cómo conjugan su deseo de ser obedecidas con su deseo de tener a un hombre viril a su lado? Muchas no llegan a aprender a conjugarlo nunca. De manera que van viendo cómo ese hombre que en principio era tan apuesto y tan masculino, poco a poco se va conviertinendo en un pelele, un calzonazos, un pelacañas, y no pueden evitar perderle un poco el respeto. Y cuando una mujer le pierde el respeto a su hombre, estamos ante el comienzo del fin.

    No dudo que habrá mujeres dominantes que tienen las ideas muy claras y que siguen teniendo respeto por su hombre aun viéndolo obedecerlas ciegamente. Como tampoco dudo que habrá muchas mujeres que, aun teniendo fuertes tendencias dominantes, no están preparadas para respetar a un hombre que se somete totalmente a ellas.

    Así que, amigos, mucho cuidado. Que si las relaciones vainilla acaban como el rosario de la aurora, las de BDSM ya pueden terminar acabar en juzgados y páginas de sucesos. No todos tendrán la misma suerte que Ana Serantes y su marido.

    Eso sí, para no ser tan pesimista, también diré que las pocas mujeres dominantes que he conocido han sido sorprendentemente sinceras y honestas. De hecho, no he conocido jamás a mujeres tan directas y con las ideas tan claras como las que se confiesan dominantes y posesivas dentro del ambiente BDSM. Y tal cosa me invita a ser optimista en cierta medida, ya que uno de los factores que complica más las relaciones con mujeres es precisamente el autoengaño, la ambivalencia y la deshonestidad de la mayoría de mujeres en materia de sexo. No saben si quieren salirse con la suya o si quieren ser dominadas por un hombre irresistible, no saben si quieren trabajar o si quieren tener hijos y que las mantengan, no saben si son feministas o si quieren a un hombre que “las saque de paseo”, “las sepa manejar” y “que les enseñe cosas de la vida”. En fin, la típica ambigüedad del hembrismo más recalcitrante que por lo menos las mujeres dominantes parecen tener superado.

    Digamos que hoy me siento optimista…

    1:39 | 30 Junio 2008

  10. Yo si que difiero de las opiniones sobre que este tipo de relaciones son mas fragiles, nada que ver, porque a mi parecer las relaciones de
    dominación sean FemDOm o MaleDom son mas sinceras, considero que no estad Basadas en esas cositas sociales, y han superado esa parte
    donde marca pauta la sociedad, sus bases vienen tanto de la atracción como de la afinidad, y la entrega es mas grande como a la ves es mas pura,
    las personas vainilla a mi parecer dan mas vueltas a cosas efímeras y tienden a engañarse en todo sentido, pero aquí uno sabe lo que quiere y lo
    que busca, hablo de las relaciones serias y de ese alguien que lleva verdaderamente en la sangre este mundito lindo. A mi parecer este tipo de
    relaciones es la amalgama perfecta de progresismo y la satisfacción de los instintos primarios de dominación, sumisión y pertenencia.

    3:03 | 30 Junio 2008

  11. Creo ivan que, en la naturaleza, no existe nada simétrico sino que es siempre la asimetría la que triunfa.

    Pero también creo que este blog no parece un espacio sobre dominación femenina. Sino mas bien un lugar donde las personas que dudan acerca de la posiblilidades de la dominación femenina, las personas que no terminan de creer en la dominación femenina, expresan sus argumentos sobre la imposibilidad de la dominación femenina. (por supuesto, yo como visitante del blog, con voz pero sin voto, no tengo nada que objetar).

    3:39 | 30 Junio 2008

  12. Iván, convengamos en que como bien dices la DF es extraña para la sociedad, pero si también “en ocasiones, son extrañas hasta para los mismos que las practican.” pues …. esta gente que siente que está practicando algo extraño debe dejar de hacerlo inmediatamente.

    Si se va a comenzar algo que va a cambiar tu vida en pareja, sin el pleno conocimiento y convencimiento de lo que se va a hacer, mejor no empezar nada porque ahí si esa pobre pareja va derechito al desastre.

    Ser sumiso no es ser sinónimo de calzonudo, de tipo no viril y mucho menos de ser un individuo casi indigno de respeto, al contrario, hay que tener las ideas bien claras para adentrarte en un estilo de vida de pareja que la mayoría ve mal. Claro está, el primer convencido debe ser quien lo practica.

    Saludos a todos.!!

    6:22 | 30 Junio 2008

  13. Iam, no sé cuál es la naturaleza que tienes tú a la vista pero por si es otra, podrías leerte “FORMULAS DE EXITO EN LA NATURALEZA” y así saber algo acerca de la que el resto de los humanos vemos por nuestros ojos.
    O igual es que no das con los ejes.

    9:21 | 30 Junio 2008

  14. Comparto la idea de que un matrimonio que acaba no es un matrimonio fracasado. Genera dificultades emocionales y economicas el fin de ese matrimonio, pero no hay que olvidar por un lado lo bueno que esa relación nos ha aportado a nuestra existencia -si no hubieramos visto nada bueno en esa pareja no nos habriamos aguantado los años que hayn sido- y por otro lado no hay que olvidar el aprendizaje que hemos adquirido de malos hábitos o comportamientos del otro o nuestros que son los que han provocado el fin de ese matrimonio.
    Porque creo que el fin de un matrimonio viene con el egoismo. Cuando inciamos una relación nos volcamos en esa persona, cedemos a sus gustos, nos esforzamos por estar y ser agradables, controlamos nuestros impulsos negativos, somos detallistas, pero luego, con el día a día nos vamos confiando, con las obligaciones laborales, con los hijos, podemos ir dejando en un 2º lugar a esa pareja y no dedicarle el tiempo que le dedicabamos antes. Y además de ir perdiendo esa entrega, ese amor hacia nuestra pareja, se pierde también la pasión. Si estamos atentos podemos intentar reducir esa pérdida de pasión o de amor, o intentar compensarla con otras actitudes, con cariño, con amistad… pero si tampoco estamos pendientes de esto al final o se rompe la pareja o es una pareja, como hay muchas, que conviven por inercia, pero que no son esa pareja enamorada que eran cuando se conocieron. Y quiza esto no sea malo para ellos, les cubre su finalidad de estar acompañadas.
    Las rupturas las provocan, pienso, mala relación por ser personalidades distintas, falta de apoyo y respeto, o terceras personas, ya sean nuevas relaciones (infidelidades) o personas familiares o amistadas que “mal meten”.
    Es difícil sacar en 2 párrafos una explicación a las separaciones y divorcios.
    Pero si creo que la dominacion femenina ayude a que esa pareja sea algo más estable, que no quiere decir en absoluto que sea una garantía de que no va a romper nunca, como dice Ana, hay que trabajar la relación todos los días.
    Ya he dicho alguna vez que una relación Femdom tiene detrás de sí que el hombre ama profundamente a su MUJER, cede ante ella siempre, se hablan las cosas, pero si ella quiere ver en la tele algo, no hay duda de lo que se va a ver, y si ella quiere ir de vacaciones a tal sitio, por mucho que el opine otra cosa, si al final no hay acuerdo, se va a donde dice ella. Él adora a su MUJER, en el sentido más etéreo, y en el material, y ella estará encantada de tener a su lado a alguien que le cuidará, masajeará, dará placer y bienestar el tiempo y en la forma que ella desee, y él no pedirá tener algo a cambio, sino que ella se lo dará si ella lo cree conveniente, no habrá caras largas. Y además el hombre es feliz con esto.
    Evidentemente el hombre puede cambiar de opinión con el tiempo, y querer romper esa relación por querer tener “los mismos derechos”, pero entonces se romperá la relación no porque la DF no dé resultado, sino porque él querrá otra cosa distinta a la DF.
    También podría ocurrir que ella le pida a él cosas excesivas que él no quiera soportar, o que él no sea suficientemente sumiso. Opciones y variables hay muchas, pero en teoría una relación de este tipo tiene estabilidad. No creo que el ejemplo que pone ivan sea el más adecuado, porque más que un coche con ruedas desiguales, es un enchufe macho, que para poder funcionar necesita a un enchufe hembra, aunque sean distintos.
    Y además en una relación DF no es fácil caer en la monotonía de muchas parejas. Ella va a pedir que su hombre sea muy atento, es la base de este tipo de relación, y va a movilizarle si no está feliz, no se van a quedar las cosas sin decir o sobreentendidas, y él va a querer estar pendiente de ella, que sea feliz, para que no se disguste.
    Una relación “normal” es digamos, como un contrato de trabajo indefinido, que el empleado puede ser un empleado muy eficiente, pero queda el peligro de que se acomode. Pero en DF digamos que es un contrato temporal porque el sumiso puede tener la duda de que si su MUJER no es feliz le “rescinda el contrato” por no cubrirle sus expectativas.

    14:14 | 30 Junio 2008

  15. jiji esta vez solo le quiero agregar a Juan(Pepa)un “Amen”.

    17:17 | 30 Junio 2008

  16. Amigo j, seguramente me expliqué mal en un tema que es sin duda complejo. Un ejemplo divertido es coger la fotografía de la mitad de la cara de una persona y unirla a la misma mitad pero invertida. Y no obtienes una cara normal sino la cara de un monstruo: aunque la cara de un ser humano parece totalmente simétrica no lo es en absoluto. Pero si te apetecen otro tipo de argumentos puedes leerte esto:

    http://biocab.org/Simetria_Asimetria.html

    Extraigo del artículo referido:

    “Un Universo asimétrico, como el nuestro, está gobernado por leyes simétricas que impiden una serie infinita de creaciones y compresiones alternantes.”

    El universo es asimétrico (triunfo de la asimetría) aunque las leyes sean simétricas.

    18:26 | 30 Junio 2008

  17. “Cuando el león que la leona ha elegido, el león con el que vive, es atacado por otro león, ella se tumba tranquilamente en el suelo y observa el combate. Y cuando el macho con el que vivía es vencido, la leona no le ayuda…, sino que ve con indiferencia cómo muere desangrado bajo las garras del enemigo. Y entonces se va tras el vencedor, tras el más fuerte. Así son las hembras.” (Leopold von Sacher-Masoch, novelista).

    Decía el otro día que todas las religiones necesitan un mito de origen en el que fundamentar sus construcciones ideológicas. El feminismo burgués, como religión de sustitución que es, no podía ser menos. No es extraño ni novedoso, por eso, lo que encontramos en la homilía de este blog titulada “¿Matrimonio fracasado?”, donde leemos: “En realidad, podría decirse que estamos asistiendo en las sociedades más avanzadas al fin de la “excepción” que en el terreno de las relaciones entre las mujeres y los hombres supusieron las sociedades agrícolas, las que consagraron el patriarcado y el matrimonio “hasta que la muerte nos separe”. Volvemos a patrones de comportamiento relacional más parecidos a los que se produjeron en las sociedades de cazadores y recolectores, a los que aparecen en la mayoría de los grupos humanos estudiados por los antropólogos: relaciones monógamas, pero sucesivas”.

    Agotada por inverosímil la fundamentación teocrática de la historia, el feminismo moderno recurre a la antropología a la carta para intentar explicar, por conveniencia propia, las razones de las diferencias entre los distintos tipos de parejas sexuales. Se nos dice, así, que fueron “las sociedades agrícolas, las que consagraron el patriarcado y el matrimonio “hasta que la muerte nos separe” y que “Volvemos a patrones de comportamiento relacional más parecidos a los que se produjeron en las sociedades de cazadores y recolectores”.

    No puedo admitir comparar las “relaciones monógamas, pero sucesivas” propias del mundo occidental desarrollado y contemporáneo con las pautas de comportamiento sexual de las sociedades de “cazadores y recolectores”. Y no lo admito porque, al margen de la promiscuidad inherente a toda sociedad en la que no existe o se debilita la moral religiosa que convierte en tabú al sexo, lo cierto es que hay una enorme diferencia entre ambos modelos sociales. La familia tradicional, tanto la familia de la sociedad agraria como la familia de la sociedad industrial de la primera mitad del siglo XX, ha entrado en crisis en el mundo desarrollado porque ya no es necesaria su existencia. Se trata simplemente de un proceso de reconversión económica similar al acaecido con las máquinas de escribir, que se han vuelto obsoletas con el advenimiento de los ordenadores. Ahora, con un desarrollo de las fuerzas productivas, con una la profundización de la división del trabajo como nunca la hubo, un hombre o una mujer puede vivir por sí mismo sin necesidad del concurso de un grupo familiar. Con sexo o sin él, con pareja estable o esporádica, con madres solteras o casadas, una persona puede ser “single” sin convertirse por ello en un individuo al margen de la sociedad y del sistema productivo. Por contra, cuanto más retrocedemos en el tiempo, nos encontraremos con unas familias que son más amplias conforme más tradicionales sean las sociedades. Y eso es así porque es el propio modelo productivo quien lo demanda. En una sociedad de cazadores y recolectores podrá haber mayor o menor intercambio de genes, podrán sus miembros interactuar en mayor o menor medida sexualmente, pero el grupo familiar dista mucho de ser similar a la pareja monogámica y seriada propia del mundo occidental de hoy en día. Porque sólo la existencia de la tribu como tal, de la familia, permite la supervivencia del grupo y de los individuos dentro de aquellas. Pretender que entre cazadores y recolectores la gente se relaciona o relacionaba libremente hasta que, llegados al aburrimiento, ponían fin a la relación, es caer en el mito Rousseauniano del “buen salvaje”, un cuento de hadas para disfrute de quien cree en la existencia de un paraíso perdido en el que cantaban los pajaritos y revoloteaban cientos de mariposas.

    Para que el patriarcado hubiese existido tendría que haberse dado una relación de poder, de fuerza del hombre sobre la mujer. Ningún varón en la civilización occidental ha comprado ni nunca ni ahora a la novia con la que pretende casarse. Salvo excepciones, son ambos, hombre y mujer, los que libremente han decidido vivir en pareja. El hombre que, arrodillado y nervioso frente a su amada, le confiesa a ésta su amor por ella, es plenamente consciente que no está en una situación de poder. El que la mujer diga el sí que él anhela no es consecuencia de una amenaza velada o explícita de recurrir a la violencia. Salvando las figuras de lo que se llama el “acoso sexual” y de las coacciones familiares, hemos de suponer que la inmensa mayoría de las parejas de nuestro tiempo se han establecido en un marco de libertad de elegir por ambas partes de los contrayentes. La antropología feminista de diseño explica el mundo de las relaciones de pareja como el resultado de una serie de decisiones que habrían sido masculinas, y frente a las cuales las mujeres no habrían tenido ni voz ni voto. Desde mi punto de vista la realidad es otra. Ellas siempre han tenido libertad de irse con éste o aquel otro hombre, de igual manera que no han dudado en despreciar a todos aquellos que han considerado como inferiores y no dignos de merecer sus favores amorosos.

    El macho dominante es mucho más dominante para con los otros machos rivales que para con las hembras de su harén. Es ese modelo de comportamiento el que se expresa en el ideal femenino del hombre fuerte y tierno a la vez. Y es ese gusto a jugar con fuego, por lo peligroso que tiene, el que lleva, al final, a que muchas mujeres acaben siendo víctimas de su propio modelo de hombre. Y como en el símil literario de la leona y el león, a la hora de relacionarse entre sí, los machos y las hembras de los humanos no necesitan conocimientos históricos acerca de los distintos modelos de sociedades que en el mundo han sido y son, sino que se comportan de la manera que de ellos se espera. El feminismo negará una y otra vez lo que, aunque no guste, no por ello deja de ser evidente: que ellas se derriten por el más fuerte. Pero si eso se reconociera, ¿cómo se explicaría entonces la historia en base a una supuesta “discriminación de la mujer”? ¿Cómo se pretenderá, con vanagloria, que la mujer “es superior al hombre”, cuando al mismo tiempo se reclama una política de “discriminación positiva”? El colegial siempre dirá aquello de “me suspendieron”, para así evitar reconocer que, en realidad, fue él quien suspendió al no haber estudiado. Porque el recurso a ver en el patriarcado el mal que todo lo explica es similar en intenciones a la manida alusión a la conspiración judeo-masónica en la que el régimen del general Franco pretendía ver el origen de todos los males de su señorío feudal.

    Anoche, mientras redactaba estas líneas, era difícil concentrarse debido a las bocinas de los coches, junto con el “¡España, España, campeooones, campeooones! que llegaba de la calle. Han pasado muchos años desde que los grupos familiares de Australopithecus deambulaban junto a los leones por las sabanas africanas. Pero a pesar del tiempo transcurrido, seguimos siendo tan gregarios y tribales como en aquel entonces. No envidio a los nuevos 11 machos dominantes aclamados ayer por las masas, porque hasta el más fogoso de los sementales lo tendría muy difícil para saciar el hambre de genes superiores demandados por más de 20.000.000 de hembras a las que, cosas de los tiempos que cambian, ahora sí que les excita y gusta el fútbol.

    Un saludo.
    José Perera

    19:35 | 30 Junio 2008

  18. Estupendo sermón, José Perera. Muy bueno. Se ve que los gritos de las tribus en vez de desconcentrarte te inspiraron. No hay como escribir a la contra para hacer textos con nervio.

    Una puntualización más al tema del matrimonio fracasado para los que leen rápido: haced el favor de distinguir entre un matrimonio a secas (una relación de pareja -amorosa o en convivencia- más o menos institucionalizada) con un matrimonio criando hijos y así os daréis cuenta de porqué sostengo que el matrimonio (con crianza por medio) de Ana Serantes fue un matrimonio fracasado.

    20:27 | 30 Junio 2008

  19. Yo estoy convencido de que Ana Serantes vivió su divorcio como un fracaso hasta que conoció a su pareja actual. O mejor dicho, hasta que se consolidó un nuevo proyecto de vida junto a su pareja actual. Y ahora, cuando todo está atado y bien atado y el divorcio queda muy atrás en el tiempo, es cuando vienen los discursos vitalistas del “No hay fracaso, todo es aprendizaje”. Me parece muy bien, pero lo bueno hubiese sido interpretarlo así desde el mismo día del divorcio. Aunque supongo que es difícil cuando hay niños de por medio, como bien dice j.

    21:14 | 30 Junio 2008

  20. Hay muchas cosas interesantes en este estupendo blog. Una de ellas es el alto nivel de “afirmaciones categóricas” (antropológicas?, sociológicas?, filosóficas?) que se hacen (muchas veces, premisas posiblemente falsas que se dan por ciertas por el solo hecho de ser expresadas y a partir de las cuales se desarrollan los discursos).

    Luego, hay también un cierto nivel quizás incomprensible de descalificaciones personales inargumentadas (creo que también he sido víctima de alguna) que no pueden dejar de asombrar a quien las lee desde fuera.

    Pero lo mas interesante es que, supuestamente, se trata de un blog de Dominación Femenina… (!)

    Reconozco que estoy algo alucinado con algunas cosas que leo, pero también fascinado en el mejor de los sentidos. Porque además, quienes escriben aquí (y quienes responden) no lo hacen, en algunos casos, como si estuviesen dando una opinión personal en un blog de una mujer dominante… sino mas bien como si se estuviese luchando a vida o muerte para demostrar ante la humanidad que se tiene la “verdad verdadera”.

    No sé cuantos lectores tendrá este blog, pero supongo que ha de merecer la pena. De no ser consciente, yo mismo también podría entrar en esta dinámica. Pero reconozco que ante aquello que de lejos me supera opto mas bien por la paranoia-crítica daliniana. Y entendiendo que esto no ha de ser estrictamente real sino una mezcla de sueño y realidad (cuando no, sencillamente, el producto de nuestra imaginación). :)

    2:32 | 1 Julio 2008

  21. José Perera se ha definido aquí como un izquierdista. Y claro, argumenta como tal: para él no hay más discriminación que la que es producto de las clases sociales. Y como izquierdista, se ve que José poco cree en la libertad individual, en el libre albedrío de las personas, porque al fin y al cabo el izquierdismo no es más que un determinismo económico. Y José, como su tocayo Stalin y como tantos izquierdistas, no piensa que la discriminación de la mujer sea un asunto relevante, sino por el contrario una cuestión subordinada, que se resolverá cuando toque, cuando llegue la victoria final, la revolución, entonces será el momento de dejar a un lado el feminismo burgues y las mujeres se emanciparán junto a los hombres en el seno de la… dictadura del proletariado. ¿Libertad, para qué?, que decía Lenin. Qué vamos a esperar de un izquierdista en esta cuestión, qué podemos esperar que nos diga José Perera… pues manidas y caducas recetas ideológicas propias de izquierdistas. Y frases suficientes hay en los comentarios de José para demostrar que así razona, si es que a ese recetario de prejuicios ideológicos que tan poco tienen que ver con la realidad se le puede llamar razonar.

    Sí, José, estoy de acuerdo contigo en que el párrafo anterior no es más que una burda simplificación y manipulación de tu pensamiento y del “izquierdismo” (más burda incluso que la que tú acostumbras a realizar con el feminismo). Porque es cierto que te has señalado aquí como “izquierdista”, pero sería del género tonto que yo pensara que todos los izquierdistas son iguales, y que me negara a ver que tú has dejado claro que tu izquierdismo nada tiene que ver, por ejemplo, con el de Stalin. Pero no te quepa duda de que podría agarrarme a algunas frases sueltas de lo que has escrito en este tiempo para referirme al izquierdismo, incluso en su versión anarquista, con la ironía o el desprecio –que habrá opiniones– que tu muestras a menudo cuando te refieres al feminismo. Y es que en mi opinión no faltan prejuicios ni muy peculiares visiones de la historia en tus comentarios. Pero, la verdad, creo que no es plan… ponerme en plan tan “masculino”, tan de que la cuestión no es la cuestión, sino ganar como sea una discusión.

    Sí, José, yo me declaro feminista. Y a ti lo mismo te da que yo haya criticado aquí posturas de algunas feministas, e incluso que te haya contestado que es cierto también que victimismo hay. Y como ya van varias, pienso que lo mismo te daría si te hubiera respondido el otro día que a mí me pareció una soberana estupidez el día que las diputadas del PSOE e IU abandonaron el Parlamento por la alusión a los vestidos de la Vicepresidenta. En fin, que para ti, José, todas las feministas son pardas y… todas al mismo saco. Como te decía, no es plan, no es conversación muy apetecible la me propones.

    Porque de lugares comunes sobre las feministas y sobre las mujeres anda una ya un poco cansada: que la sociedad patriarcal y la discriminación de la mujer es un invento del feminismo burgués y tal cual “la manida alusión a la conspiración judeo-masónica en la que el régimen del general Franco…”, pues ahí queda eso. Que no puedes “admitir comparar las “relaciones monógamas, pero sucesivas” propias del mundo occidental desarrollado y contemporáneo con las pautas de comportamiento sexual de las sociedades de “cazadores y recolectores”, pues no lo admitas. Que las mujeres “siempre han tenido libertad de irse con éste o aquel otro hombre”, pues lástima que muchas ni cuenta se dieran en el pasado. Que sí, José, que para ti la perra chica, que yo ando escasa de ganas y de tiempo para dedicarme a discutir semejantes obviedades. Lo que no quita, claro está, para que tú hagas lo que más te apetezca.

    Un saludo,
    Ana

    [Iván, dices: “Yo estoy convencido de que Ana Serantes vivió su divorcio como un fracaso hasta que conoció a su pareja actual”. La conclusión estaba fácil, ya lo había escrito yo misma: “Hace unos años no hubiera hecho más que asentir. Ahora pienso de otro modo”.]

    10:47 | 1 Julio 2008

  22. Hola Ana. Ante todo te doy las gracias por tu correo, pues es obvio, como tú bien dices, que andas “escasa de ganas y de tiempo” para dedicarte a discutir todos esos “prejuicios ideológicos” que me caracterizan. Aunque pensándolo bien, y por aquello de la práctica de la infidelidad como herramienta para reforzar la sumisión de la pareja, hay quien podría pensar que dedicándome parte de tu tiempo, en realidad estás consiguiendo que tu chico se someta más a ti. De lo que concluyo que no son tan inútiles los minutos y las energías que me dedicas.

    Reconozco que me gusta polemizar; que me gusta jugar el papel de niño disruptivo, de abogado del Diablo; que me divierto y me río todo lo que quiero escribiendo en este blog; que incluso me da morbo… Porque si hay algo que tengo claro es que yo no estoy aquí para derretiiiiiiirme en cánticos y alabanzas celestiales, del tipo “¡Ay, Ana, que bien escribes!”, “¡Cuantas verdades dices Ana!”, “Ana, me parece muy bien lo que dices, bla, bla, bla…”. Y en eso creo no equivocarme si digo que coincido con lo que Ana Serantes ha dicho con otras palabras ya en alguna ocasión: que esto sería aburridísimo si nadie “meara fuera del tiesto”. Ahora bien, y aunque alguna persona no quiera creerme, todo aquello lo hago con sano espíritu de lujuria. No hay odios viscerales en mi discurso, ni ganas de llevar a las feministas a la hoguera. Ya dije en otro momento, aunque me parece que no me entendieron, que “perro que ladra no muerde”, queriendo dar a entender que los auténticos “enemigos” no somos personas como Iván o yo, por mucho que despotriquemos contra el hembrismo más recalcitrante. Porque, ¿se han fijado ustedes, por ejemplo, en lo que hay detrás del “feminismo” militante, paritario y confeso del PSOE? Pues bien, Zapatero y sus secuaces ganaron las últimas elecciones generales gracias al voto femenino (6 millones de votos de mujeres, por sólo 5 millones de votos de varones). Sin embargo, es sólo en el gobierno donde hay paridad entre hombres y mujeres. Una paridad que ninguna persona perspicaz se creerá, porque es evidente que allí hay personas que tienen más poder que otras. Pero al margen de ese gobierno de cuota, la gran mayoría de altos cargos ministeriales del gobierno de Zapatero son varones. Y uno piensa que si realmente esos varones fueran tan feministas, pues lo lógico sería que dejaran su puesto para que las féminas hicieran mejor lo que ellos han hecho ya muy bien. En otras palabras, y hablando en cristiano, que si tú, varón y político profesional dices ser “feminista”, pero al mismo tiempo gozas del chollo laboral que tienes y del sueldazo que te has dado a ti mismo merced al voto de las mujeres…, pues que yo no puedo dejar de pensar que ese vínculo entre votante y votado tiene más parecido con el proxenetismo que con lo que en teoría se correspondería con un modelo de representatividad democrática. Porque es de proxenetas vivir y lucrarse del trabajo y del voto ingenuo de las mujeres.

    También he de reconocer que en lo mío, en mis participaciones en este medio, hay algo de conducta exhibicionista. Sí, porque el exhibicionismo es una forma de sexualidad que no se limita al señor de la gabardina que muestra su capital, al margen de que sus acciones suban o bajen, sino que abarca a facetas del erotismo que son mucho más sutiles. Esto no es entonar un “mea culpa” por mi parte, pues aunque la sociedad considere al exhibicionista como un “delincuente”, yo creo que es algo que en la mayoría de los casos resulta totalmente inocuo. Y aunque dicen que mal de muchos consuelo de tontos, también podría argumentar que exhibicionistas hay más de uno en el blog que nos ocupa. Vean, si no, esos comentarios donde, como si no viniera la cosa a cuento, se deja escapar aquello de que mi chico es ingeniero, o aquel otro en el que lo único que parece faltar es preguntarle al espejo aquello de “espejito, espejito, dime quién tiene las piernas de nadadora más hermosas…” Espero que a estas alturas el semblante de Ana no recuerde mucho al que tan bien representaba aquella actriz ya fallecida que se llamaba Lola Gaos, cuando quería interpretar el papel de madre superiora del convento en ejercicio de su rol…

    En una cosa sí tengo que quitarme el sombrero, y es en celebrar que Ana no compartiera la “espantada” protagonizada por las diputadas del PSOE e IU cuando aquello de los disfraces de María Teresa Fernández de la Vega. Es interesante saber esto, porque si uno se lleva por lo que ponen los medios de comunicación podría llegar a pensar que el síndrome de la “señorita ofendida” es “nature”, en lugar de “nurture”. Así que, no Ana, no me da igual que me digas que aquello fue o no una “soberana estupidez”, por lo que te felicito por tu ejercicio de madurez, con lo que demuestras que no todas “las feministas son pardas”, y que a no todas habría que meterlas en “mismo saco”, aunque haberlas las hay…

    Y después de todo este extenso preámbulo pasemos a contestar los argumentos aportados por Ana, que no son muchos, pues se limita a desacreditarme por medio de establecer un paralelismo entre mis ideas y las de ciertos teóricos y políticos del totalitarismo de izquierda. Ella es consciente que de eso nada, por lo que a continuación lo desmiente, pero una vez sembrada la duda, algo de ella queda, que era lo que se buscaba. Por la misma regla de tres yo podría meter en el mismo saco al feminismo de Ana con el de Pilar Primo de Rivera y la Sección Femenina, para acto seguido retractarme y decir que eso no es verdad…

    Los catecismos, sean de la Iglesia Católica, de la editorial Progreso de Moscú o del Instituto de la Mujer, y sea su contenido impartido en clase de religión, en un “campo de reeducación” o en clase de educación para la ciudadanía, vienen a cumplir todos con el mismo objetivo: implantar el pensamiento único, el que conviene al grupo dominante. Y para dominar ya sabemos que poco importa lo que llevemos debajo de la ropa interior, porque dominantes, en FemDom y en el ámbito de lo social, los hay y los ha habido siempre de todos los géneros, aunque como tú bien dices, “pues lástima que muchas ni cuenta se dieran en el pasado.”

    Ana, un saludo, y prométeme que no vas a descargar en los oídos y la espalda de Miguel lo que conmigo quisieras decirme y hacer, que tu chico no es culpable de nada…

    19:20 | 1 Julio 2008

  23. Una matización, José, sobre lo que escribí, o sobre cómo tú lo has entendido: “se limita a desacreditarme por medio de establecer un paralelismo entre mis ideas y las de ciertos teóricos y políticos del totalitarismo de izquierda. Ella es consciente que de eso nada, por lo que a continuación lo desmiente, pero una vez sembrada la duda, algo de ella queda, que era lo que se buscaba”.

    No, no era lo que buscaba. Porque el párrafo en el que generalizaba de forma burda sobre el izquierdismo era tan excesivo y tan simplón que no puedo imaginar que nadie te viera retratado en él. Me limité a hacer un paralelismo barato con tus descalificaciones sobre el feminismo y sobre cómo me incluyes en ellas sistemáticamente.

    Y me parece perfecto que te guste polemizar y “el papel de niño disruptivo, de abogado del Diablo”. Por mí, ningún problema, porque es cierto que pienso que “esto sería aburridísimo si nadie “meara fuera del tiesto”. Aunque, en efecto, yo haya utilizado “otras palabras” para decirlo, y eso no signifique que “mear fuera del tiesto” conceda tampoco mayor mérito o acierto.

    Y me parece, José, que te vas a quedar con las ganas, que ya te gustaría que lo que escribo para responderte pudiera significar que, de algún modo, fuera infiel a mi chico contigo. Pero bueno, si eres de los que crees eso de que la esperanza es lo último que se pierde…

    Un saludo,
    Ana

    20:46 | 1 Julio 2008

  24. José, aunque tengo la sensación de que todo esto es una farsa premeditada ¡me encanta! Ja Ja Ja Ja, y sigo fascinado…

    Genial tu frase: “Porque es de proxenetas vivir y lucrarse del trabajo y del voto ingenuo de las mujeres.” Ja Ja Ja Ja Ja Ja

    Y reconozco que Ana tampoco se queda atrás,(aunque no te ha ofrecido una sesión, José…). :)

    “…y prométeme que no vas a descargar en los oídos y la espalda de Miguel lo que conmigo quisieras decirme y hacer, que tu chico no es culpable de nada…” Ja Ja Ja Ja Ja

    Que le estará pasando al probe Miguel? No lo sabemos, pero José; soñar tampoco cuesta nada…

    0:48 | 2 Julio 2008

  25. Iam, te aseguro que todo lo que estás viendo no sigue guión alguno previo, sino que surge conforme la pasión del debate llega a su clímax, así que no vayas a pensar que estoy en nómina de la Revista de Dominación Femenina. Es más, mucho me temo que si por desventura del destino llegase un día a verme frente a frente con Ana Serantes y Amy, sería cuestión entonces de renunciar apresuradamente a mi ateismo militante para convertirme en devoto de todos los santos que en el Cielo pueda haber, pues no sé si me daría tiempo antes del suplicio a levantar mis brazos al Cielo, y pronunciar un “¡Señor, ten piedad de mi…!”

    “Porque el párrafo en el que generalizaba de forma burda sobre el izquierdismo era tan excesivo y tan simplón que no puedo imaginar que nadie te viera retratato en él.” (Ana Serantes).

    Ana, no es que yo quiera de forma petulante decir aquello de zapatero a tus zapatos, y psicóloga a tus colgados, pero ya que por segunda vez incurres en un error de conceptos me veo obligado a corregir –sin uso del látigo– tu por otra parte excusable falta de conocimientos en teorías políticas. Porque veo que sigues empecinada en identificar, de hecho, izquierda con marxismo. Es por eso seguramente que en tu penúltima epístola me vinculaste con Stalin y Lenin. No Ana, el marxismo es una corriente de pensamiento que surge en el siglo XIX, mientras que el ser de izquierda, con dicho nombre, se remonta un siglo más atrás, mucho antes que Carlos Marx hubiese nacido. Y sin ese nombre, habría que decir que la izquierda y la derecha han existido desde que el mundo es mundo, desde que Caín mató a Abel. Porque siempre ha habido y siempre habrá dos formas de entender la vida, con una denominación o con otra. Porque siempre podremos aceptar los males de este mundo como algo inevitable (así piensa la derecha) o como algo que es consecuencia del modelo de sociedad (pensamiento de izquierda). Y por la misma razón que tú no quieres que se confunda a la Revista de Dominación Femenina con OWK, y que un sumiso matizará que lo suyo no conlleva necesariamente ser masoquista, es interesante que no metas en el mismo saco a los que nada en común tienen.

    “Me limité a hacer un paralelismo barato con tus descalificaciones sobre el feminismo y sobre cómo me incluyes en ellas sistemáticamente.” (Ana Serantes).

    Mira Ana, lo ideal sería que Bibiana Aído fuera participante activa de este blog. En ese caso puedes estar segura que yo concentraría toda mi artillería dialéctica en atacar a esa señora por todos los frentes. Pero ya dice el refrán que a falta de pan buenas son tortas, así que tengo que conformarme con lo que tengo más a mano. ¿Que soy injusto por eso contigo? Pues sí, lo reconozco, porque si nos pusiéramos a dialogar sobre la condición masculina y femenina es posible que coincidiéramos en muchas cosas. Pero también he de recordarte que tú también has procedido de igual manera, porque cuando te dedicas a machacar al bueno de Iván, poco más o menos que lo has convertido en personificación de toda la “maldad masculina”, y eso no es así. Ana, dale caña a los islamistas, a Bertín Osborne o a los obispos, que esos sí que son machistas, pero no te cebes en los más débiles.

    “Y me parece, José, que te vas a quedar con las ganas, que ya te gustaría que lo que escribo para responderte pudiera significar que, de algún modo, fuera infiel a mi chico contigo. Pero bueno, si eres de los que crees eso de que la esperanza es lo último que se pierde…” (Ana Serantes).

    Todos los lectores de este blog son testigos de que yo, jamás, jamás, jamás he hecho proposición deshonesta alguna a Ana Serantes. El caso es importante, porque, teniendo en cuenta las nuevas leyes zapateriles para buscar votos femeninos, no sería muy descabellado que llegase el día en que una persona que yo me sé me denunciara por acoso sexual. ¿Iam, Iván: puedo contar con ustedes como testigos a mi favor?

    Me despido, pues hay una nueva encíclica titulada “La mujer fatal es fumadora” que promete estar muy interesante…
    José Perera

    17:05 | 2 Julio 2008

  26. Qué barbaridad!! La primera vez que surge “izquierda” para referirse a la política es en plena revolución francesa, donde se pide que se coloquen a la izquierda (en las cortes) todos aquellos que apuestan por romper la normas y apostrar por el progreso (aquí se sitúa la burguesía, la derecha de hoy) y que se sitúen a la derecha todos aquellos que quieren defender y conservar las normas sociales de siempre (¿el feudalismo ya marchito?). El problema José es que cualquier postura ultra, ya sea de la derecha (y el pp está lleno de ellos) o de izquierdas se dan la mano, aunque claro los ultra derechas dirán que los anarquistas son peores y los anarquistas dirán que los fascistas son lo peor. Ambas posturas rechazan la democracia aunque no dudan de aprovecharse de ella para seguir manteniendo el estatus que da lo políticamente correcto en occidente. A mi un anarquista no me parece diferente de un fascista. Así que sigo sintiendo un enorme pesar.

    !Uyss desventura dice!!…jajajaj. Tienes un sentido del humor increiblemente malo.

    17:32 | 2 Julio 2008

  27. Estimado José: No pretendía insinuar que tu estuvieses a sueldo de Ana (hay quien trabaja ad honorem) ni
    tampoco que lo hicieses pagado por “el enemigo”. Solo bromeaba; este es un blog muy particular sobre Dominación Femenina, pero se tocan otros temas que dan que pensar. Y eso es de agradecer, porque al hablarse un poco de todo y con personajes como tú o iván, que ponen un poco de sal y pimienta con ese contrapunto permanente, seguramente nadie se aburrirá (y algún sumiso, incluso, osará rebelarse). ;)

    En cuanto a tu pregunta acerca de si yo declararé a tu favor cuando Ana (Dios no lo quiera) te demande por tus injurias y calumnias te diré que puedes quedarte tranquilo ya que, en tal caso, me limitaré, como testigo, a hacerme eco de la verdad sincera (a menos, claro, que mi Ama me ordene lo contrario). Un saludo.

    0:47 | 4 Julio 2008

  28. Seria un acontecimiento inolvidable llegar a mirar y convivir con los que visitan y comentan en este hermoso blog, la situación de ver a José Perara frente a Ana y Amy ha hecho revolotear las mariposas de mi mente, seria un poema lo que seguiría al momento y si llega a suceder ruego por estar presente jijiji, para colocarme algunos puntos y ganar mi invitación a tal evento prometo colocar curitas al primer herido, aunque posiblemente las espadas y dagas estarán donde siempre lo han estado; en la punta de las lenguas y el ingenio de las mentes. Así que suena a un manjar destructivo Jijiji. Ahora a ese rumor de que aquí se trabaja bajo guión, pues yo tengo fe de que jamás llegara a hacerse realidad ese melódico comentario entintando en comedia, porque aunque seria digna de alabanza la actuación por su naturalidad, perdería el encanto de saberlo como irreal.

    1:57 | 4 Julio 2008

  29. “Amy: Qué barbaridad!! La primera vez que surge “izquierda” para referirse a la política es en plena revolución francesa, donde se pide que se coloquen a la izquierda (en las cortes) todos aquellos que apuestan por romper la normas y apostrar por el progreso (aquí se sitúa la burguesía, la derecha de hoy) y que se sitúen a la derecha todos aquellos que quieren defender y conservar las normas sociales de siempre (¿el feudalismo ya marchito?).”

    He de decir que, como varón sumiso que soy, siempre he sentido gran atracción por las mujeres que destacan por ser muy brillantes intelectualmente. No tengo problema alguno, por eso, en admitir que puede haber alguna o mucha verdad entre los defensores de la “supremacía femenina”. De hecho, los estudios científicos más recientes parecen confirmar que las mujeres cuentan con determinadas habilidades cerebrales más desarrolladas que las de sus compañeros del sexo opuesto. No obstante, es conocida la existencia de individuos que, por tara genética o por degradación irreversible de su capacidad de entendimiento, han entrado en una etapa de franca regresión cognitiva. De esa lacra no se escapa nadie, pues incluso alguna de las pocas familias reales que queda en Europa no es ajena al fenómeno. Todo lo anterior viene a cuento del comentario de mi compañera Amy cuando, rasgándose las vestiduras y entonando un “¡Qué barbaridad!”, parece querer dar a entender que yo he dicho algo totalmente erróneo. En una docta lección magistral y pródiga de sapiencia, la profesora Amy nos recuerda que los conceptos “izquierda” y “derecha” en su acepción política tienen su origen en la revolución francesa. Pero por más que leo y le doy vueltas a lo que yo había dicho previamente y lo que ha escrito luego Amy, no acabo de ver qué diferencia hay entre lo que ambos hemos querido decir, excepto que hayamos utilizado formas diferentes de referirnos a lo mismo. Porque lo que yo había dicho es que el marxismo había surgido en el siglo XIX, dando por supuesto que los lectores entenderían que no había una fecha exacta para tal nacimiento, y dando también por de público conocimiento que me refería a un período amplio que abarca la segunda mitad del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX, que es la etapa de apogeo de tal filosofía. En consecuencia, dado que la revolución francesa es un hecho que acaece a finales del siglo XVIII y primeros años del siglo XIX, cabe decir, en mi modesta opinión, que las expresiones “izquierda” y “derecha” con sentido político son, año más, año menos, un siglo más viejas que el marxismo. También es verdad que he de admitir mis limitaciones pedagógicas, y aunque ello no me exime totalmente de culpa, he de reconocer que nunca he estudiado la carrera de magisterio o pedagogía, y, en consecuencia, la rama de “educación especial”. De todas maneras, si con este pliego de descargo no logro librarme del suspenso merecido, habré entonces de prepararme para la próxima convocatoria de septiembre, y rogar porque no me toque Amy en el tribunal, porque entonces seguro que no apruebo, ni sacándome el carné del partido.

    Un saludo.
    José Perera

    19:29 | 5 Julio 2008

  30. “He de decir que, como varón sumiso que soy, siempre he sentido gran atracción por las mujeres que destacan por ser muy brillantes intelectualmente. No tengo problema alguno, por eso, en admitir que puede haber alguna o mucha verdad entre los defensores de la “supremacía femenina”. De hecho, los estudios científicos más recientes parecen confirmar que las mujeres cuentan con determinadas habilidades cerebrales más desarrolladas que las de sus compañeros del sexo opuesto.”

    Ojalá fuese cierto, José, pero hay que ser realistas y conformarse con lo que hay!

    5:26 | 7 Julio 2008

  31. La barbaridad está en querer dar a entender que dado el origen de término “izquierda” no ocurre con Marx, se puede considerar hoy en día alguien de izquierdas que no mantenga la ideología marxista en cualquiera de las ramas que en el siglo XX desembocó el materialismo histórico que enunció Marx y sus seguidores. El nacimiento del significado político de este vocablo en la revolución francesa lo convierte en aquella opción política que quiere romper con los poderes consolidados. Pero está claro que su significado queda afianzado con Marx y hoy nadie puede afirmar que ser de izquierdas es algo diferente a ser marxista, y sí que podemos afirmar que ser comunista no es lo mismo que ser socialista o anarquista.

    Excudados no habrá más remedio que conformarse con que mi nick sea Amy y eso sí habiendome pasado por mi montera el haber solicitado permiso previo a la comunidad BDSM, lo digo por si me concedían el honor de semejante nick siendo quien soy. Habrá que conformarse con mujeres que no son superiores a los hombres y que curiosamente cometemos errores similares y habrá que seguir conformándose con todo lo que nos rodea. Yo me conformo, también es verdad que hasta cierto punto. El mio, mi punto.

    17:21 | 15 Julio 2008

 

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