Mejor si es excitante y divertido
Elise, estoy de acuerdo con tus ideas acerca de que las mujeres deben hacerse cargo de los hombres. Mi marido me enseñó tu sitio web, y he disfrutado de sus artículos. Estás haciendo un trabajo maravilloso y has creado una estupenda fuente de información.
Sin embargo, no me siento cómoda con tus secciones sobre experiencias reales y con la mayoría de lo que aparece en el foro de preguntas y respuestas, porque en su mayor parte trata de la D/s y del aspecto sexual de la autoridad femenina. Creo que un hombre debería someterse a su esposa simplemente porque es mujer. Ella no tendría por qué usar ropa de cuero, o devenir en el objeto de sus fantasías vistiéndose como una dómina que empuña el látigo. El sexo debería tener lugar según los términos establecidos por la mujer y, si yo quiero sexo tradicional (acompañado porque me sirva oralmente), él debería someterse a lo que yo quiera. Si lo que quiero es que haga todo el trabajo de la casa, él debería obedecerme sin rechistar.
Para mí, ahí reside la auténtica supremacía femenina. La D/s es para el hombre, y si yo la asumo, es él quien obtiene lo que quiere, y me coloca en el papel de sumisa si acepto dedicarme a sus fantasías. ¿Entiendes mi punto de vista?
Elise Sutton:
Sí, entiendo tu posición; pero respetuosamente debo discrepar de tu criterio. Lo que falla a la hora de resolver tu ecuación es la naturaleza sumisa del varón. La dominación femenina debe incluir tanto lo que se realiza fuera como dentro del dormitorio. La D/s construye intimidad, y transporta al hombre al espacio de la sumisión. El lugar donde la mujer rige soberana, y que engloba no sólo lo físico sino también la mente.
La mujer es la autoridad para el hombre, pero no su madre. Así que asignar tareas y dar órdenes con voz autoritaria, sin incluir la exploración de la D/s o una profunda intimidad, no conmoverá la naturaleza sumisa del varón. Tienes que motivar a un hombre descubriendo y utilizando lo que despierta su sumisión. Aquí es donde la D/s en el dormitorio deviene en un juego.
Lo que despierta su sumisión no son necesariamente el cuero y el látigo; podría ser, pero esas teclas pueden residir en muchas de las diferentes prácticas que se plantean en este sitio web. Puede que no llegue a haber sexo, pero una cierta clase de intimidad resulta obligada, ya sea una amorosa disciplina, la humillación verbal, la castidad y la provocación, o la adoración corporal de la mujer, o lo que sea. Y en cualquier caso, se requiere de comunicación y exploración de la propia relación.
No es sólo beneficioso para el hombre, que se ve motivado para servir a las necesidades de la mujer también fuera del dormitorio, sino que es además beneficioso para la mujer, en tanto que su sexualidad puede expandirse al descubrir oscuros deseos que ella misma no sabía siquiera que existían. La exploración y la D/s pueden abrir a la mujer a una sexualidad que va más allá del sexo tradicional, puede descubrir áreas de su naturaleza que no tenía ni idea de que existieran, y su disfrute sexual puede alcanzar niveles con los que no había soñado. La D/s no incluye exclusivamente las fantasías del hombre, sino también la apertura de la mujer hacia sus propios deseos sexuales y hacia los impulsos de la dominación.
Así que, la próxima vez, no pienses en una sesión de dominación desde la perspectiva de tu marido sino desde la tuya propia. Relájate, y diviértete. Permite que se libere esa tigresa que habita en tu interior, y déjate llevar. Paladea tu poder y explóralo. Contempla el efecto que provoca tu poder erótico en tu marido. Exhíbelo, celébralo y disfrútalo. El sexo tradicional es un buen cimiento sobre el que construir, pero ahora ha llegado el momento de redecorar y remodelar tu relación.
Sí, la actitud del hombre debe ser la de servir a su reina sin importar lo que haya sucedido la noche anterior. Estoy de acuerdo en que la dedicación fundamental del hombre sumiso es conseguir que su mujer sea feliz y enriquecer su vida. Pero nunca pierdas de vista el hecho de que el hombre necesita ser adiestrado, y de que ese proceso puede ser excitante y divertido. Hacer las labores domésticas puede resultar insulso, porque no hay nada excitante en doblar la ropa, pero colócale a tu maridito unos panties o, quizá, insértale un consolador en el culo y, de repente, hacer la colada se convierte en una excitante actividad de D/s.
Diviértete mientras diriges a tu marido con amorosa autoridad femenina. Convierte la cotidianidad en escenarios excitantes y se enriquecerá la vida de ambos, y tú gozarás de una relación íntima y feliz. Cuídate.


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