Blog de Ana Serantes

Diario de una dominante

Mucho trabajo y mucha psicología

Janet D

Estimada Elise: Querría responder a la carta del mes pasado acerca del marido sumiso que necesitaba más tiempo de descanso. Soy una mujer de 31 años de edad, casada con un hombre sumiso que es veinte años mayor que yo, tiene 51. Hace 12 años, yo trabajaba como Ama profesional en la Ciudad de Nueva York, y mi futuro marido había empezado a ser mi cliente. Naturalmente, la regla dice que no debía enamorarme de los clientes, pero hice una excepción en su caso por varias razones: además de ser brillante y atractivo, es un banquero inversor con mucho éxito en Nueva York.

Por aquella época, era todavía una estudiante en la universidad de Fordham y él era ya un director gerente. Tenia sesiones conmigo varias veces a la semana, y yo solía visitar su oficina por las tardes para realizar sesiones. Según nos fuimos conociendo, me fue comunicando su interés en ser dominado a tiempo completo. Por entonces, yo pensaba completar un curso y llegar a graduarme como profesora de universidad. También estaba interesada en la gimnasia y la salud física. Encontraba su compañía agradable y gozaba dominándole. Sus fetiches implicaban el culto al pie, pero también estaba interesado en hacer tareas domesticas y en el control total. También hablaba mucho sobre que le pusiera los cuernos. Debo admitir que al principio tuve como meta aprovecharme de él, haciéndole pagar mi educación mientras vivía rodeada de lujos en su apartamento de Manhattan. Aunque esto fuera así, con el tiempo creció mi interés por él.

Así que me fui a vivir con él. Al principio fueron sesiones básicas que aumentaban la dureza de forma progresiva. Le hice hacer todas las tareas domesticas, pagar todos mis gastos de la universidad y transferir mucho de su dinero a mi cuenta bancaria (después de pagar mis deudas, quedaba todavía mucho dinero para permitirme una graduación de lujo). A cambio, le permití adorarme y le dominaba de forma doméstica. Aunque no estábamos casados, nuestra forma de vida era como si lo estuviéramos. Diría que estaba casi constantemente excitado, y empleaba casi todo su tiempo libre limpiando, cocinando, adorando mi cuerpo y siendo humillado verbalmente. Desde que compaginaba su trabajo con servirme a mi, estaba exhausto la mayor parte del tiempo. Su trabajo me dejaba mucho tiempo libre para completar mi Master. Pero él empezaba a resentirse de tanto esfuerzo.

Después que unos pocos meses, empezó a sentirse cansado, como el marido de la mujer que publicó una carta hace un mes. Me di cuenta de que el estrés se debía en parte a la falta de ejercicio y también a las exigencias de las tareas que le imponía. Me di cuenta de que empezaba a ver las tareas que le imponía más como un trabajo que como un juego, y también que la asociación con la sexualidad era de agobio debido a que su percepción era que la tareas domesticas eran trabajo. Me di cuenta de que para hacerle feliz debía reducir sus exigentes demandas, transformando la disonancia cognitiva que estaba experimentando (a saber, el desacuerdo era que todo lo que él deseaba realmente, sirviendo a su Diosa, era trabajar antes que el verdadero propósito de su vida que repetidas veces me ha dicho que era). Como sabes Elise, la disonancia cognitiva es un fenómeno imprevisible, aunque con el “entrenamiento” adecuado se puede corregir.

Así que antes de resolver el problema permitiéndole más tiempo de descanso, tomé el camino contrario: decidí empezar a requerirle que hiciera un entrenamiento diario en el gimnasio de nuestro edificio, así que su entrenamiento estaría bajo mi supervisión. Esto añadió a la totalidad de mi control un área adicional. Segundo, decidí con su apoyo añadir la hipnosis a nuestro régimen. Empecé a hipnotizarlo y mi marido empezó a percibir el tiempo que estaba bajo mi control como excitante y divertido, y el tiempo en que no estaba bajo mi dirección ó trabajando como estresante y amenazante. Él estaba de acuerdo con esta idea y la cosa funcionó. Ahora se siente inseguro y nervioso cuando no está en mi presencia ó cuando vuelve a casa del trabajo y no estoy, o si estoy lejos por un período prolongado. Cuando baila al son que yo marco es feliz, y se siente incómodo cuando no es así. En tercer lugar, agregamos la castidad a la lista de sus requisitos. Compré un cinturón CB 3000 para él, que requiero que lo lleve como máximo dos veces por semana. Naturalmente, rebajé las tareas domésticas y otras manifestaciones de la devoción hacia mí. Cuando completa las tareas asignadas, le doy leves masajes y le provoco y entonces le pongo el cinturón de castidad, y a veces le permito tener orgasmos al venerar mis piernas y mis pies como una recompensa después de que ha hecho un buen trabajo.

He descubierto que entre el ejercicio, que elimina el estrés, y la hipnosis, que hace que asocie el estrés con el tiempo libre y que asocie la felicidad con servirme a mí, mi marido llegó a estar más dispuesto a servirme que nunca. Me propuso el matrimonio poco después empezar los tratamientos de ejercicio e hipnosis, y acepté. Trabaja 18 horas al día y no piensa en nada más que en servirme y venerar mis pies.

Está deseando jubilarse para poder vivir como mi esclavo a tiempo completo. Ahora estoy completando mi doctorado en una universidad cercana. Estuvo de acuerdo cuando le dije que, cuando estuviera realizando el postgraduado y él se jubile, probablemente le empezare a poner los cuernos con un amante más de mi edad. Aunque él es mayor, no piensa en nada más que en venerar mis piernas y mis pies cuando estamos juntos, pero acepta que un amante más joven me vendría bien si me hace feliz. Sin embargo, yo espero que su servidumbre sea intensa y su devoción generosa durante los años venideros.

Elise Sutton:

Janet, gracias por compartir tu enfoque sobre el manejo de las necesidades de tu marido durante el tiempo de inactividad. Debo decir, que eres muy inteligente y creativa, y definitivamente sabes lo que haces. Los años en los que has sido Domina profesional te han dado un gran conocimiento de la constitución psicológica de los sumisos y eres capaz de utilizar tus conocimiento para dirigir las necesidades de tu marido en tu beneficio. Mediante la hipnosis y la asociación, has reprogramado a tu marido para que desee hacer más por ti, no menos. Básicamente, has llegado a conocer tan en profundidad a tu marido y su naturaleza sumisa que has aprendido de sus instintos sumisos y eres capaz de estimular esos instintos para que te sirva con toda su alma y lo vea como algo que le da placer y le realiza. Vuestra relación es una relación en la que los dos ganáis.

Tu solución es muy factible si una mujer está dispuesta a emplear tiempo en explorar la naturaleza sumisa de su marido. Emplear tiempo y atención es algo que desgraciadamente no todas las mujeres están dispuestas a hacer en este estilo de vida. Pero cuando se ven los resultados, el esfuerzo merece la pena.

La mujer de la carta del mes pasado demostró su amor por su marido permitiéndole tiempo de descanso para aliviarlo del estrés. Ella continúa al mando, pero encontró una solución válida. Has mostrado amor por tu marido al estar dispuesta a dedicar tiempo y esfuerzo para entrenarle, para hacer que lo era trabajo pesado haya llegado a ser emocionante para él. Tu enfoque es muy creativo y muestra tu conocimiento de este estilo de vida.

Siempre hay más de una solución para cualquier problema o circunstancia. Pienso que tú y la mujer del mes pasado habéis encontrado la solución para vuestras relaciones. Y eso es lo que importa. Te doy las gracias otra vez por compartir cómo encaraste esa situación. No todas las mujeres están dispuestas a dar a su marido mas tiempo de descanso, sino que demandan mas servidumbre. Tu historia permitirá a las mujeres comprobar que hay más de una manera de manejar cada situación. Cuídate.

[Traducción: Jabier Laso]

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