Blog de Ana Serantes

Diario de una dominante

Pasión, humildad y gratitud

Ms Rika

Hay lecciones que deben aprenderse cuando uno estudia las estructuras de las creencias de las grandes religiones. La disciplina al servicio de Dios y el esfuerzo para mejorar ese servicio son asuntos repetidos. De ninguna manera estoy comparando el servir a la dominante con servir a Dios. Creo, y mi religión, que ningún humano se aproxima a la omnipotencia divina. Sin embargo, muchas de las mismas técnicas enseñadas a través de los tiempos pueden aplicarse correctamente a la disciplina de servir a la pareja dominante. En particular, las formas de la pasión, la humildad y la gratitud resultan completamente pertinentes.

Pasión

Cuando un hombre se entrega, debe hacerlo con la mente y el corazón. Tenemos que decir que debe esforzarse por realizar sus obligaciones lleno de intensa actividad, con entrega y pasión por servir.

No hay nada tan poco excitante como un hombre sirviendo sin convicción. Incluso aunque esté realizando una tarea doméstica o desagradable, debería ser capaz de mostrar su dedicación con presteza, energía, interés y persistencia. En resumen, debería apasionarse con la oportunidad de servir.

Situaciones típicas en las cuales un hombre podría no ser capaz de servir apasionadamente podrían ser: después de la eyaculación, cuando su tarea no concuerda con su fantasía y cuando no se siente bien. Tiendo a excusar la última situación, dependiendo de la importancia de la enfermedad. Sin embargo, espero que el hombre sea capaz de motivarse a sí mismo para conservar su pasión. Si su actividad se relaciona sólo con el esfuerzo físico, y no incluye el compromiso de su mente, no está sirviéndome de forma completa. Personalmente, no tolero tal insolencia.

En tales casos, un hombre debería ser capaz de poner fin a esa ausencia de pasión. Además, debería considerar los beneficios previstos para él (ver Gratitud después). Si no es capaz de motivarse a sí mismo para sentir su compromiso con la actividad, rechazo sus servicios por un tiempo determinado. Alternativamente, contemplo alguna otra forma de castigo (obviamente, ninguna que le pudiera gustar).

Humildad

Recuerdo el cuento en el que un hombre, entendiendo que es una virtud ser humilde ante un superior, lo practicaba con gran fervor. Tan orgulloso de sí mismo, solía compartir con todos a su alrededor lo humilde que era. Así continuó hasta enamorarse tanto de su propia capacidad para la humildad, que se convirtió en vanidoso.

Esta paradoja es algo que observo a menudo en hombres sumisos. Escuchan las palabras: “humíllate ante tu Ama…” Adoran la idea. De hecho, se complacen tanto en su humildad que empiezan a concentrar la atención en lo deseosos que están de hacer algo por la mujer, en lo sumisos que son o en lo mucho que rinden a sus cónyuges dominantes. Con tanto amor por su humildad, se les olvida ser humildes. Se transforma en desafío observar cuán fuertes pueden ser con su humildad. Quieren ser alabados y recompensados por esa capacidad. Y haciéndolo fuerzan a su compañera a reconocer su humildad. Una persona que demostrara auténtica humildad haría las cosas más tranquila y sutilmente; nunca se jactaría o llamaría la atención sobre su comportamiento.

Gratitud

La gratitud es posiblemente el más importante atributo que una persona puede tener en cualquier relación. Es una de las emociones de dos direcciones que comparten dominante y sumiso. En una relación saludable, ambas partes se consideran a sí mismas afortunadas por estar con el otro, y cada una aprecia las contribuciones que el otro hace a la relación.

En la esfera de la D/s, no resulta siempre sencillo para el sumiso reconocer lo aportado por la parte dominante, especialmente cuando ella no le da ‘lo que él quiere’. El camino para alcanzar la gratitud es dedicarse a perseguirla, reconocer los dones que ella aporta a la relación. El sumiso debe interiorizar una nueva sensibilidad. Debe esforzarse por sensibilizarse a sí mismo de la especial consideración de ella hacia él. Cada atención, cada acción, cada reconocimiento –no importa si es trivial o escasamente agradable– es una estupenda oportunidad para reconocer el don de la dominación. Cada presente merece la gratitud.

La gratitud puede mostrarse de muchas maneras. La práctica del agradecimiento a la parte dominante por cada atención es bastante común, pero puede llegar a ser monótona. No asumas que eso es lo que se desea. En ocasiones, mejor que “gracias Ama” resulta el reconocimiento continuado de sus presentes a través del compromiso para servirla. La acción es siempre mejor que las palabras.

Mantén tu compromiso a estos principios y dedícate a aprender como llevar a cabo el cien por cien del servicio. Los dos seréis más felices.

3 Comentarios
  1. En un todo de acuerdo con Ms.Rika, son tres virtudes cardinales del siervo de un Ama. En lo que respecta a la gratitud y a la forma de expresarla, yo entre las reglas que regulan la vida de mis animales exijo que agradezcan de rodillas cada favor recibido. Esto incluye cuando les he beneficiado con una disciplina severa. En este caso me siento en un sillón y ellos deben, de rodillas, postrarse para lamer mis piés, botas o zapatos, según fuere el caso. Hacen esto hasta sentir el chasquido de mis dedos, entonces se alzan -siempre arrodillados- y me expresan con sinceridad y fervor su agradecimiento por la disciplina recibida. Allí
    me deleito dándoles algunas cachetadas que agradecen una por una y les suelto un discursito breve sobre la importancia de que aprovechen la paliza para mejorar su rendimiento en el servicio a su Dómina.

    2:28 | 9 Julio 2009

  2. Algo sobre la pasion, creo que es la esencia que encadena al sumiso a su Patrona. Al controlar su libido de manera que no pueda satisfacerse sino es por medio de mi autorizacion y par ticipacion me hago el centro mismo de su vida.
    Y al darle siempre menos de lo que necesita y desea, al mantenerlo sujeto a la lujuria de mis manejos para excitarlo y al negarle y postergar sus impulsos, siempre con el objeto de su deseo a la vista y siempre con la promesa de obtener los intensos orgasmos que suele tener cuando se los permito, logro no solamente un dominio absoluto.
    El resultado de todo esto es que su pasion, nunca del todo satisfecha, al no encontrar salida solo puede aumentar y girar en uncirculo fatal, a mis pies,

    0:23 | 10 Julio 2009

  3. Que suerte deben tener los sumisos que alcanzan el honor de postrarse a los piés de ésta Dómina. El sistema de tentar y negar tiene el poder de potenciar y eternizar la fuerza del deseo y de la pasión. Mi Ama me somete a una versión muy similar de este sistema, le llama “infierno y paraíso”, no en el sentido común a todas las formas de dominación y disciplina en cuanto combinan dolor y placer ( pain & pleasure ).
    Mi Divina Dueña nunca lo explica, pero creo que significa que el deseo retenido, postergado, prometido, negado, ofrecido y frustrado es una forma de hacer que sus esclavos vivan un verdadero infierno, y a la vez que eso produce a su vez otro tipo de placer, el de esperar y desear, que es una forma de paraíso de permanente deseo en el que viven sus mascotas.
    El placer de la sumisión sexual radica en esa anhelante y desesperada espera por los mínimos favores que la hembra controladora, azotadora y ultradeseada les va a otorgar a sus juguetes humanos, sólo cuando e le antoje.
    Vivir a los piés de la imperiosa Dómina y bajo sus caprichos y crueldades, siempre sobreestimulados en el aura de lujuria que Ella crea para más enloquecerlos puede fijar las libidos de su devotos para siempre en Ella, a la vez que las proyecta a una dimensión del placer sexual inimaginable para aquellos que permanecen en las aguas tranquilas del amor burgués.

    1:02 | 10 Julio 2009

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