Poder y dominación femenina IV
Termino esta serie de artículos con uno que no tenía previsto. Pero ha sido por falta de previsión, porque ¿cómo no se me había ocurrido que el debate con Iván se prolongaría? Así que a responder a su intervención de ayer dedicaré íntegramente esta entrada. Puede ser que algunos lectores den muestras de cansancio por lo que parece una discusión interminable, y sobre un asunto que ellos no elegirían. Pero qué le vamos a hacer, si a los dos nos gusta discutir y si los dos somos testarudos. Bueno, empecemos por el comentario de Iván:
En primer lugar, cuantos más logros obtenga el feminismo, más igualdad sexual habrá a nuestro alrededor, de modo que las relaciones BDSM de dominación femenina (que son profundamente sexistas) dejarán de tener tanto interés. En una sociedad utópica (que quede claro, utópica) donde existiera la más absoluta igualdad entre personas (igualdad de sexos, de razas, de clases sociales), las relaciones BDSM no excitarían sexualmente a casi nadie, pues nadie se habría criado en una sociedad desigualitaria y por lo tanto nadie habría incorporado modelos afectivos y sexuales basados en la desigualdad. Eso sí, como esa sociedad de la que hablo es utópica y nunca gozaremos de una igualdad absoluta, siempre existirán personas que se exciten sexualmente con las relaciones desiguales. Pero es evidente que a medida que las mujeres vayan equiparándose en poder a los hombres, a medida que la sociedad vaya avanzando en materia de igualdad sexual, el número de individuos que desarrollarán un interés sexual por la desigualdad de poderes no hará más que decrecer y decrecer.
En segundo lugar, cuanto más poder tengan las mujeres, más libertad tendrán para mostrar la verdadera esencia de la sexualidad femenina. Como la sexualidad femenina es más pasiva que la masculina, pues está menos afectada por pulsiones libidinales (menos testosterona), como la mujer no es tan agresiva como el hombre (menos testosterona), como la mujer no tiene tanta necesidad de competir ni de salir ganando (menos testosterona), lo más lógico es que las mujeres, una vez tengan el poder en sus manos, le den rienda suelta a sus verdaderos impulsos sexuales y empiecen a haber más mujeres que reconozcan sin complejos sus tendencias sumisas. Ahora muchas no lo hacen porque su compromiso con los valores del feminismo no se lo permite. Será entonces, cuando el feminismo haya triunfado y se consolide la igualdad de sexos, cuando ese 72% de mujeres con tendencias sumisas se atreverá a pedirle a sus parejas más dominación masculina dentro de la relación de pareja.
Ya lo veis. Resulta que la sexualidad femenina es más sumisa que la masculina por una cuestión puramente hormonal. Como diría Ana, esencialismo y determinismo biológico en estado puro. Y es que, no os guste o no, la naturaleza humana no la vamos a cambiar por mucho cambio social que le pongamos.
Como decía, Iván, parece que estamos condenados ambos a tener esta discusión de nunca acabar. Pero bueno, así sea. Te lo dije cuando escribí aquello de la “La teoría del consuelo”: da la impresión de que, como no encuentras mujer dominante a la altura de tus expectativas, pues has llegado a la conclusión de que la dominación femenina es prácticamente imposible que sea genuina, es decir, que cuando se produce suele resultar fingimiento, porque la “naturaleza” femenina no puede ser para ti mas que sumisa.
Quizá por ello te empeñas en creer que, según avance la sociedad hacia una mayor igualdad entre hombres y mujeres, la práctica de la dominación femenina “no hará más que decrecer y decrecer”, y en que “En una sociedad utópica [...] las relaciones BDSM no excitarían sexualmente a casi nadie”, y que “lo más lógico es que las mujeres, una vez tengan el poder en sus manos, le den rienda suelta a sus verdaderos impulsos sexuales y empiece a haber más mujeres que reconozcan sin complejos sus tendencias sumisas”. Verdaderos nuestros impulsos si se demuestran sumisos; falsos, si no lo son. Con ese punto de partida, no creo que resulte fácil establecer una buena relación con una mujer que se tenga por dominante.

En cualquier caso, como manera de consolarse, tu teoría me resulta ingeniosa; como forma de provocar el debate en una página sobre la dominación femenina, me parece que tiene su gracia. No obstante, el problema es que la postura que defiendes no se compadece en mi opinión con lo que ocurre en la realidad. No, Iván, la transformación social que han supuesto la liberación de la mujer y de las costumbres sexuales, esto es, los avances que se han producido en las últimas décadas en la igualdad entre hombres y mujeres en las sociedades más desarrolladas, lejos de provocar esa disminución de los interesados en la dominación femenina (o en otras formas del BDSM), y de las mujeres que dominan a sus amantes, lo que ha hecho es incrementar el número de participantes en ese tipo de actividades. A nadie se le esconde que esos avances en la igualdad entre los dos sexos han colaborado al incremento de los participantes en estilos de vida que se consideraron o se consideran alternativos. Y creo que por fuerza tendríamos que convenir en que, por pocas que sean, hoy hay más mujeres practicando la dominación femenina de las que había hace medio siglo. Y más si nos retrotraemos a hace un siglo, y más si…
Teniendo en cuenta que eso es lo que está ocurriendo, ¿cómo se puede llegar a la conclusión de que la continuidad del actual proceso social en lo concerniente a la igualdad de genero y a la liberación de las costumbres sexuales va a provocar lo contrario de lo que ha venido provocando hasta ahora? Yo no lo entiendo, Iván. Y es por eso, medio en guasa medio en serio, que me da por pensar en que te fabricas una teoría a medida que explique tu fracaso en el ámbito de la dominación femenina y que te libere de responsabilidad en él: “Si no lo he conseguido es porque resulta imposible, porque las mujeres son sumisas por naturaleza”.
Es cierto, Iván, que a veces he calificado tu posición como dices, como “esencialismo y determinismo biológico en estado puro”. Pero si lo hago es, además de porque me lo parece, por no calificarla también como pura negación de la evidencia: la transformación que se ha producido en las mujeres y en su sexualidad en las últimas décadas. Y el proceso sigue. Y sigue en la dirección contraria a la que anuncias. Y se extiende a otras sociedades. De hecho, basta con abrir el periódico la mayoría de los días para comprobarlo.

Dejo el teclado un momento, y voy a por El País del día (de ayer, que es cuando escribo). Me encuentro un reportaje de dos páginas bajo este titular: “Las inmigrantes son aún más vulnerables”. Se refiere a la violencia de género: “Las extranjeras, sobre todo las latinoamericanas, provienen de estructuras socioculturales fundamentadas en el patriarcado. Y cuando ellas llegan aquí y quieren desprenderse de las cadenas machistas y ser independientes, ellos sienten que pierden el control, dicen los expertos. Ellas se rebelan y la mecha prende”. Creo que no pasaría nada si sustituyéramos “desprenderse de las cadenas machistas” por “desprenderse de la sumisión a sus machos”. ¿Estás seguro, Iván, de que estas mujeres latinoamericanas se rebelan también para, al final, poder comportarse como auténticas sumisas en la cama, y que sus machos las agreden por ello? ¿Estas seguro de que su forma de ver o practicar la sexualidad, o la de sus hijas, seguirá siendo la misma que la que sus madres y abuelas traían “de fábrica”?
Pero hay más reportajes en el periódico. Uno de cuatro páginas sobre una de las sociedades que siempre se ha destacado por la sumisión de sus mujeres: “Mil revoluciones por minuto”. Ya en el subtítulo se plantea el interrogante: “Poligamia, pies vendados, mujeres sumisas… ¿No es hora de actualizar algunos tópicos sobre China?”. Pues sí es hora, Iván, sobre China o sobre la Conchinchina. Mira como comienzan a comportarse algunas “sumisitas” chinas en cuanto la sociedad se lo permite:
Pero en el ciberespacio China tiene su reina particular: Li Li tiene 28 años y se ha acostado con más de cien hombres. De uno en uno, o varios a la vez. Sus experiencias sexuales, recogidas en un blog, han supuesto una explosión en la Red china y harían palidecer a la mismísima Melissa P. Su nombre, y su seudónimo, Muzi Mei, se han convertido en los dos elementos más buscados del país. Tanto, que el servidor del blog ha tenido que aumentar su capacidad para hacer frente a la demanda, más de diez millones de visitas diarias. [...] Li Li es ya el símbolo de la revolución sexual china. [...] En una entrevista concedida a la revista Time, Li asegura que lo único que hace es expresar su libertad a través del sexo. “Es mi vida, es mi cuerpo, y puedo hacer lo que me dé la gana con ellos”. Es esa libertad, más aún en una mujer, lo que ha llamado la atención de la juventud china.
Pues tampoco se tiene la impresión de que a las jóvenes chinas les esté dando por aprovechar la transformación social y la liberación sexual para reivindicar sus esencias sumisas. Y hay más en el diario, pero esto se alarga, y el reportaje de una página titulado “Amor bizarro”, en el que se aborda “el fenómeno furvert”, no me ha interesado lo suficiente como para leerlo. Por consiguiente, no sé si, aunque no lo parezca a primera vista, constituirá un ejemplo de cómo las mujeres liberadas se encaminan indefectiblemente hacia la sumisión.
En fin, Iván, que no parece que tu idea sobre cómo se comportarán las mujeres liberadas en el futuro se compadezca con lo que están haciendo las que se van liberando en el presente. Por otra parte, si se produjera esa extraña evolución social futura que anticipas, porque fuera la que se aviene con la “naturaleza” de las mujeres, ¡qué curiosa paradoja de la evolución de la especie resultaría que haya machos homo sapiens sapiens que, como en tu caso, traigan “de fábrica” la sumisión hacia las mujeres! Porque si lo natural es que la mujer sea sumisa, ¿no te parece entonces un poco “antinatural” lo que a ti te ocurre? Vamos, que a nada que exageremos, tendrías que acabar defendiendo monsergas como las de Ernesto (y perdón por la comparación, que es broma): la dominación femenina es una perversión antinatural, porque lo natural es que las mujeres sean sumisas y los hombres dominantes.

Entiendo que digas, Iván, que “la naturaleza humana no la vamos a cambiar por mucho cambio social que le pongamos”. El problema está en qué entendemos por “naturaleza humana”, y en no adjudicarle a la “naturaleza” lo que no le corresponde, lo que es propio de la cultura, de un conocimiento colectivo y unas prácticas y costumbres que, en mi opinión, nos influyen y nos modulan más de lo que tú piensas. Además, no podemos dejar de tener en cuenta que los últimos avances de la ciencia nos muestran una influencia que es de doble dirección, que determinadas formas de hacer o de pensar pueden llegar a formar parte, a veces en apenas un par de generaciones, de nuestro “cableado” cerebral.
PD: No sé si piensas, Iván, que la transformación social a la que nos referimos se debe a “los logros del feminismo” de los que hablas. Porque para mí, la lucha por la igualdad entre los dos sexos ha avanzado gracias a los esfuerzos de las mujeres feministas, de mujeres que no lo eran y de bastantes hombres. Por lo tanto, a todos ellos se deben esos logros. Y otra cosa: yo no supongo que “a mayor poder en manos de las mujeres, mayor número de dóminas aficionadas al BDSM”; aunque tampoco me extrañaría. Yo supongo que a mayor poder en las manos de las mujeres, mayores las posibilidades de que algunas sean dominantes. Y aunque también suponga que algunas de ellas puedan comportarse como dominantes en la cama, no supongo que eso las convierta en “dóminas aficionadas al BDSM”. Aunque ésa es una diferencia sobre la que ya habrá momento de discutir.


Ernesto:
Ahora, lo unico que faltaba es que aprovechemos las Olimpiadas en China para justificar la dominacion de las mujeres. Vaya tonteria. Y tu ivan dale caña a esta tia lista, que al parecer se cree muy enterada, pero que tu puedes darle una buena leccion de sentido comun, que a veces las mujeres son bastante testarudas hasta el punto de mostrarse muy irracionales.
Yo tambien podria ponerle en su sitio pero ya me ha amenazado con la censura.
6:37 | 9 Agosto 2008
naturline:
La dominación femenina es un echo si o no esa es una cuestión que levanta muchos debates y controversias pero como dices tu el tema esta servido.
10:07 | 9 Agosto 2008
ivan:
Esta discusión podría ser interminable. Y me temo que estamos aburriendo a los lectores del blog con tanta réplica y contrarréplica. Intentaré ser breve.
Creo, Ana, que estás mezclando feminismo con liberación sexual. También estás mezclando feminismo con BDSM.
Es un error creer que la liberación sexual ha sido posible gracias a la lucha feminista. La liberación sexual ha sido posible gracias a los avances científicos (por ejemplo, la invención de la píldora anticonceptiva en 1960) que han permitido liberar al sexo de la reproducción. La lucha feminista, en cambio, va por otros derroteros, aunque también se haya beneficiado de la liberación sexual. Que las mujeres empiecen a ser más promiscuas o a comprarse juguetes eróticos en un sex shop sólo significa liberación sexual. Significa que, liberada la mujer de la carga reproductiva que conllevaba el sexo, éste se convierte en una actividad de ocio, de diversión sin compromisos. A medida que la gente va practicando más y más sexo, va necesitando más y más nuevos alicientes. De ahí el auge de los sex shops. En el reportaje que citas sobre las chinas, sólo veo a mujeres promiscuas que se acuestan con centenares de hombres y que se compran artículos de sex shop. Pero no veo por ninguna parte que el artículo diga que las mujeres chinas se están convirtiendo en dóminas. Sólo dice que ya no están tan sometidas como antes. Lo que no significa que sean dóminas ni tengan interés en serlo.
También recordemos que los logros del feminismo no hubiesen sido posibles sin revolución industrial ni avances tecnológicos. Es más, el propio movimiento feminista no hubiese surgido de no haber sido por estos.
Y bueno, también me hablas de que las mujeres inmigrantes son más vulnerables a la violencia machista. ¿Pero qué tiene que ver eso con el BDSM? Es que siempre me da la sensación de que das a entender que, las mujeres, o están sometidas por el patriarcado y por la violencia machista, o indefectiblemente se convierten en dóminas servidas por un hombre sumiso. Como si no hubiese opciones intermedias. Es como si alguien dijera que la principal ambición del recluso es encarcelar al carcelero, cuando en realidad lo único que quiere el recluso es ser libre. Pues estas mujeres que son víctimas de la violencia machista, lo único que quieren es ser libres. Que no las peguen. No quieren enfundarse un traje de cuero y empezar a someter a hombres sumisos. Quieren terminar con la D/s atávica y brutal a la que están sometidas. Siempre me ha parecido frívolo el empeño que tienes en justificar el BDSM mediante argumentos políticos y sociales. Si precisamente el BDSM es una prolongación de la barbarie sexista que ha imperado siempre.
10:21 | 9 Agosto 2008
P.:
Es que suponer que con la liberación sexual es posible que aparezcan más Dóminas, claro que es posible, por supuesto. Pero parece que se olvida, que con la liberación sexual, y con el poder, las mujeres empezarán a practicar lo que realmente les excita.
Por la misma razón que cabe pensar que si más del 70% de las mujeres se declaran sumisas, pero solo unas pocas se han atrevido a practicar, esta liberación es lo que hará que estas mujeres se atrevan a someterse a hombres dominantes. Pero pasa igual con las mujeres dominantes, al igual que las sumisas, aunque las mujeres dominantes supongan entorno al 10%, no todas han sido capaces de atreverse a dominar hombres y llevar una vida basada en la FemDom.
Por esa misma razón hay más mujeres dominantes ahora que hace medio siglo, básicamente porque hace medio siglo, no había sumisas, ni Dóminas, ni chicas que pudieran postear en su blog los tíos con los que se acuesta, precisamente por lo que se comenta anteriormente, por la falta de liberación sexual.
Pero esta liberación no transforma los deseos de la gente, tan sólo los hace más viables.
10:47 | 9 Agosto 2008
Ana Serantes:
Parece que sí, Iván, que conviene dejar la discusión por un tiempo. Porque tengo la impresión de no estás para discusiones, que lo tuyo es sostenella y no enmendalla. Y por eso te sales por la tangente con contestaciones que no sé a quién contestan:
“Creo, Ana, que estás mezclando feminismo con liberación sexual. También estás mezclando feminismo con BDSM. Es un error creer que la liberación sexual ha sido posible gracias a la lucha feminista”.
No, Iván, si no recuerdo mal, ni siquiera había utilizado el termino feminismo en los cuatro artículos. Sólo en la posdata final, y para decir precisamente que yo no considero que los avances en la igualdad entre los géneros sean achacables exclusivamente al feminismo. Y exactamente lo mismo por lo que respecta al BDSM. Así que ni mezclo feminismo con liberación sexual, ni menos con BDMS y, por supuesto, no creo que la liberación sexual haya sido posible gracias exclusivamente a la lucha feminista, ni siquiera que la lucha feminista sea el factor más importante entre otros.
Y otro tanto ocurre con el resto de lo que dices en tu comentario: ¿Quién ha dicho que “las mujeres chinas se están convirtiendo en dóminas”? ¿Y dónde he escrito yo algo que avale semejante sensación?: “Es que siempre me da la sensación de que das a entender que, las mujeres, o están sometidas por el patriarcado y por la violencia machista, o indefectiblemente se convierten en dóminas servidas por un hombre sumiso. Como si no hubiese opciones intermedias”. Pues en ningún sitio. Porque yo no creo que las mujeres que se liberen se conviertan indefectible en dóminas y, desde luego, sí creo que hay opciones intermedias. Y también lo dije.
Pero no hay problema, Iván, tu sigue a lo tuyo, a eso de que las mujeres liberadas serán todas sumisas porque esa es su “naturaleza”. ¡Qué más da que la realidad se compadezca tan mal con tu creencia! Lo que digo, sostenella y no enmendalla, y si hace falta… pues se sale por peteneras, y se contesta a lo que nadie ha dicho. El caso es no dar un solo argumento que avale esa creencia tuya, más que la encuesta que trajo P. a colación, que obviamente no puede servirnos para hablar de cómo evoluciona la situación, porque no hay comparación con cómo estaba antes.
Bueno, Iván, me da que la cosa volverá a salir a relucir, pero es verdad que mejor dejarlo estar por el momento. Un saludo.
19:15 | 9 Agosto 2008
P.:
Pero si es que es muy simple, si no os fiáis de las estadísticas, hablad con gente ajena a este blog del mundillo. Yo llevo haciéndolo desde hace años, y sé lo que hay. Pero bueno, si lo que queréis oir es que sí, que el 90% de las mujeres somos dominantes, adelante, esto ya parece cuestión de fe, no de hechos objetivos y cuantificables.
0:01 | 10 Agosto 2008
Reyes:
Llevo una semana y pico entrando a buscar nuevos artículos y comentarios por aquí, y poco más hay que decir de estos temas donde creo que todos hemos opinado, definido muestra postura, e incluso la hemos reiterado. Humildemente creo que deberíamos hacer punto y aparte y charlar sobre otras cosas relacionadas con este blog, para que no se pierda el interés.
Disculpad la crítica, pero nadie tiene la verdad absoluta en su poder, y no se puede estar un mes discutiendo sobre lo mismo siempre (bueno, se puede, pero la mayoría no involucrada, entre los cuales me hallo, ya ni leemos con la misma atención que al principio). Un beso y “ánimos creativos” a todos (esto va por mí también…)
17:16 | 11 Agosto 2008
P.:
Lógico, esto empieza a ser cansino.
21:43 | 11 Agosto 2008
Leandro Rojas:
Hola. Me llamo Leandro y a pesar de ser muy sumiso y obediente no encuentro una Ama que me tenga de esclavo. Y no es por mi aspecto físico porque no estoy nada mal creo. Mido 1.80 mts y mi contextura física es atlética. Dejo mi mail por si hay alguna Ama que me quiera tener a su disposición. Gracias.
leandrorojas69@yahoo.com.ar
7:52 | 14 Septiembre 2008