Blog de Ana Serantes

Diario de una dominante

Regresión vs sumisión

Ms Rika

He recibido recientemente un correo electrónico de un hombre que me preguntaba si podría entregarse a mí. Como es costumbre frecuente en este caso, ofrecía su lista de demandas expresadas en la forma de servicios para mí. He escrito mucho acerca de pseudosumisos que lo que realmente quieren es ser acogidos en sus propios términos. Siempre he acentuado la importancia de hacer más fácil y no más difícil la vida de la dominante, y ese intento de moldear a la mujer para adecuarla a tus fantasías es mucho trabajo para ella. Como podéis imaginar, normalmente no tengo ningún interés en este tipo de cartas.

Algo relacionado con ésta, sin embargo, me ha hecho creer que realmente él no comprendía el mensaje que estaba enviando entre líneas. Según contestaba esta carta, me encontré a mí misma tratando de ayudarle a comprender lo que realmente quería de una relación y cuál era el mensaje que subyacía en su texto. Así que fue redactando la respuesta cuando me di cuenta de una cuestión interesante. Estoy segura de que no soy la primera en pensar en ello, y probablemente debería haberme dado cuenta antes, pero con todo me afectó.

Estos hombres no son realmente egoístas; simplemente, confunden la sumisión con la regresión.

¿Qué dicen este tipo de sumisos que quieren?:

– Quieren obedecer los deseos de la bella y definitiva mujer (la diosa que otorga).
– Quieren que se les diga lo que tienen que hacer, como actuar y cuál es o no es una conducta apropiada.
– Quieren ser entrenados.
– Quieren ser castigados si no obedecen.
– Quieren subordinarse a la mujer que aman.
– Quieren estar tan enamorados de una mujer que no puedan oponerse a su voluntad.
– Quieren renunciar a sus derechos a su placer y situarlos en las manos de la mujer a la que adoran incondicionalmente.
– Quieren que el mundo se transforme y sentirse desvalidos.

¿Quién proporciona todo esto en nuestras vidas? ¡Nuestras madres!

Soy consciente de que la mitad de los lectores dejarán de leer en este momento. Pero si continúas, ese es el asunto acerca del cual se explicitan esos deseos. No está relacionado con la sumisión; sino con la regresión a la infancia, cuando las decisiones eran escasas y sencillas, la tensión se veía lejos, y todo su placer estaba en manos de otro al que amaban y en el que confiaban incondicionalmente. Dicho claramente, estos hombres van en busca de una dómina profesional para ‘escapar’ de la presión que soportan en el mundo real. Todas las ataduras requeridas en estas ‘escenas’ añaden realismo a su desvalimiento. Desvalimiento que ya no pueden continuar sintiendo, después de haber crecido y convertirse en más grandes y fuertes que sus madres.

Por eso ahora entiendo por qué algunas mujeres pueden tratar con este tipo de requerimientos y pueden afrontarlos. De otra forma, muchas de las mujeres dominantes por ahí pueden sentirse satisfechas con esta clase de relación, puede colmar sus necesidades. Personalmente, creo que la maternidad es un trabajo duro (tengo dos hijos pequeños). Es mucho trabajo (incluso conviviendo con un sumiso que me ayuda considerablemente). La última cosa que quiero es un niño grande y dependiente. He escrito acerca de cómo dirijo a mis sumisos para que hagan mi vida más fácil, no más dura.

Esta es la razón por la que soy tan entusiasta de la sumisión dirigida a la servidumbre. Como he definido en otros artículos, para mí la sumisión esta relacionada con hacer cosas PARA mí, no con lo que yo le hago al sumiso. Está centrada en la dominante. Insisto en que el trabajo del sumiso es complacerme, esforzarse por anticipar mis necesidades y convertirse en alguien que razona autónomamente y cuyo único propósito es mi placer. No quiero que sea un niño irresponsable que espera órdenes o trata de encontrar escapatorias en las reglas de la casa, o, peor, que desobedece para llamar la atención. Quiero que sea un hombre, seguro de su deseo y suficientemente inteligente para pensar por sí mismo y proveerse a sí mismo de la disciplina necesaria para servir sin el regalo del castigo. Yo no soy el recipiente en el que aliviar su ansiedad (a menos que elija serlo).

He descubierto una forma de entender, y quizás de tolerar, a los hombres que quieren que se les dé todo hecho mientras permanecen desvalidos. Sin embargo, en mi opinión, tratar de encontrar la infancia perdida bien puede ser una cosa razonable que hacer… pero nada tiene que ver con la sumisión.

3 Comentarios
  1. Saludos
    No deja de sorprenderme al insistencia en asociar la sumisión como una sublimación de una relación materno-filial pseudopedófila, al menos por parte del hijo y a nivel inconsciente. La idea que usted expone no es para nada nueva y es la explicación que la teroría del psiconálisis le brinda al estudio de la psicopatología moderna.
    La pregunta que yo le formulo a los que defienden esas explicaciones es: ¿qué clase de relaciones tuvieron/tienen ustedes con sus progenitores? Que yo sepa nadie considera a su madre como la “bella y definitiva mujer” y mucho menos “Quieren renunciar a sus derechos a su placer y situarlos en las manos de la mujer a la que adoran incondicionalmente”. Si realmente tiene dos hijos podrá constatar que no hay nada más egoista en este mundo que un niño pequeño, porque así hemos sido programados geneticamente y en esos estadios no existe razón ni cultura que dome nuestra biología.
    Discrepo de Freud y sus seguidores; no todo en el sexo es acercándose o alejándose de los padres

    12:45 | 24 Abril 2008

  2. Discrepo de la explicación de Ms Rika en varias cosas y de las teorías psicoanalíticas profundamente.
    Que un sumí se exprese en esos términos y formas es normal, esta verbalizando su deseo… esta buscando a un Ama… no ha profundizado en su sumisión… se aprende con alguien que te enseñe el camino… con cariño… mostrándole, palpándolo… en nuestro caso, los sumís, tenemos la disposición de aprender, en positivo… y aunque habrá otros casos-personas diferentes al mío, a mi este blog me ha hecho ver lo muy confundido que estaba en mis formas de buscar Ama, pero no en la seguridad de ser sumiso.
    Leyéndolo o diciéndolo, él sumí escucha y analiza. Abroncando o riñendo, él sumí acepta y obedece. Me extraña que alguien tan versado como Ms Rika prefiera reñirnos o reducirnos a un reflejo de nuestra sexualidad infantil.
    Lo dejo ya… ¿no?… ¿alguien ha entendido lo que quería decir?
    Un devoto seguidor del blog

    18:45 | 24 Abril 2008

  3. [...] que describe su conducta como regresión, no como sumisión [referencia al artículo de Ms Rika “Regresión vs. sumisión”, publicado en esta revista]. Quiere que le obligue a realizar cosas. Quiere que me relacione con [...]

    7:05 | 14 Mayo 2008

 

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