Blog de Ana Serantes

Diario de una dominante

Sobre Elise Sutton

José Perera

Para Ana Serantes.

Ana, reconozco que te tengo miedo; que te admiro y te temo al mismo tiempo, porque he leído los artículos que mandan a tu revista, y a cuyos autores replicas a veces de forma implacable, demoledora. En realidad creo que ejerces tu rol, y no te faltan armas intelectuales para ello. Procuro, por eso, acercarme a tu publicación con una prudencia que, seguramente, no guardaría si escribiera en otro medio. Probablemente nada será peor para un sumiso que ser acusado de no serlo. Y quizá por ello leo y releo lo que escribo, buscando y autocensurándome en todo aquello que pudiera ser percibido como un ataque a los que, en nuestro ambiente y de forma implícita, se considera como principios fundamentales. Pero también es verdad que la sumisión amorosa no conlleva la sumisión del pensamiento. No pretendo ponerme a gritar más alto para imponer “mi verdad”, sino que, simplemente, busco expresar mis puntos de vista. Me encantaría, luego, que alguien me dijera un sí o un no estoy de acuerdo, pero siempre argumentando lo que se expone. El caso es que quisiera hablar sobre la obra de Elise Sutton. ¿Y dónde mejor que en la Revista de Dominación Femenina? Pero volviendo a mis temores, temo contrariar a las más que probables simpatizantes Suttonistas.

Llegué de casualidad a los escritos de Elise Sutton. Buscaba textos sobre dominación femenina que fueran serios, y entre tantos que no lo eran tuve la suerte de encontrarme a Elise Sutton, así como la mejor fortuna de entrar en aquella página que se llamaba DominacionFemenina.net. Al principio leía con entusiasmo a aquella autora, cuyos análisis me cautivaban, así como las historias reales que describía, y de las que, lógicamente, sentía sana envidia. Soy el primero en admitir que le debo mucho a Elise, y que sus textos me han servido para conocerme mejor, de igual manera a como me sucede ahora con lo publicado por la Revista de Dominación Femenina. Pero también había cosas que yo no acababa de ver. No se trata de discrepancias en cuanto a practicar este o aquel otro juego, porque ya se sabe que para gustos se hicieron colores, y que cada persona es libre de entender de manera propia una relación de dominación y sumisión. No, los tiros van por otro lado. Como este texto no es una tesis doctoral evitaré las citas entrecomilladas que, en correcto ejercicio de la crítica, debería emplear. Escribo por tanto de memoria, con el consiguiente riesgo de equivocarme o de malinterpretar los textos de Sutton, así que se agradece de antemano las correcciones que sea necesario realizar.

Elise Sutton elabora un discurso que, aunque probablemente es consumido por hombres, parece destinado fundamentalmente a las mujeres, y que persigue una vertiente práctica. No se trata de hacer ciencia pura, sino de poner en acción unas herramientas (la dominación femenina) que conduzca a una mejora de la vida conyugal. Sutton parte de la, según ella, existencia de un espíritu dominante latente en las mujeres, mientras que en los varones se encontraría una vertiente sumisa, dispuesta a aflorar en cuanto que una mujer que ejerciera el rol dominante se lo propusiera. Sutton se congratula del avance de la liberación de la mujer en el plano económico y de su vertiente sexual (la dominación femenina), un cambio sociológico que, inevitablemente, nos llevará hacia una sociedad matriarcal. Yo, como sumiso que soy, sería el primero en celebrar el advenimiento de dicho reino. Pero creo que conviene separar lo que estadísticamente es constatable de lo que, no siéndolo, participa más del campo de la fantasía y del futurismo especulativo.

Yo creo que en la sexualidad humana, y en una proporción que desconocemos, existe una parte que es cultural. Pero también pienso que los genes y las hormonas tienen su cuota. Sólo con ver el comportamiento de otras especies de mamíferos y particularmente de los homínidos es suficiente para darse cuenta que la figura del macho dominante es una constante en todas ellas. Y nosotros, que somos animales culturizados, no andamos muy lejos de aquellos. Y si los varones tienden a ser dominantes, ¿cuál es la tendencia hacia la que se inclinan las mujeres? Naturalmente que por razones de conveniencia de los tiempos que corren, por aquello de la reputación y por los códigos de honor, no procede hacer preguntas que probablemente recibirían unas respuestas no del todo sinceras.

Pero he estado contando los anuncios que salen en la página ALT.COM de internet, que parece ser la más empleada por los amantes de las sexualidades alternativas. Y, sorpresa, dejando aparte la gente que busca sexo fácil, si nos centramos en los perfiles que especifican roles dominantes o sumisos, la realidad es que –para el caso español– la mayoría de los anuncios masculinos se corresponden con los de hombres dominantes, lo que viene a casar con los de las mujeres que aparecen en dicha página, pues entre éstas, son las sumisas las mayoritarias. En otras palabras, que el binomio ama dominante y varón sumiso representa una fracción minoritaria, al menos en aquel medio, aunque eso sí, es el más conocido y difundido por los medios de comunicación. Eso en el caso de la dominación masculina ritualizada a través de los juegos de BDSM. Si nos trasladamos al mundo de la dominación masculina “tradicional”, la de toda la vida, la representada por los “hombres de verdad”, nos encontraremos con el problema de cómo obtener datos estadísticos que nos permitan sacar conclusiones. Sólo nos queda el recurso a lo cualitativo. Y para ese supuesto, yo sugiero visitar los anuncios insertados por las mujeres en MEETIC, que aparentemente es una de las páginas de internet más frecuentada por las personas de sexualidad y moralidad “normal”. ¿Hay alguien que haya contado los cientos de veces que anotan las mujeres en esos anuncios aquello de “busco un hombre seguro de sí mismo, que sepa lo que quiere”? Porque yo intuyo que detrás de esa frase hecha se esconde una metáfora que alude muy subliminalmente al modelo de hombre dominante soñado por muchas.

Elise Sutton celebra las noticias que le llegan referentes al alza en las prácticas de dominación femenina, lo que interpreta como un augurio de los tiempos que vendrán, caracterizados por el rol dominante de la mujer. Probablemente aquel dato estadístico es cierto. Pero yo creo que la mayor frecuencia en las relaciones de dominación femenina es sólo una de las caras de las nuevas tendencias en los modelos de sexualidad al uso. Porque de igual manera es de suponer que en el contexto de las sociedades occidentales se da también ahora una mayor frecuencia de la práctica del sexo oral, de las penetraciones anales, de las relaciones lésbicas, de las relaciones de dominación y sumisión entre miembros de colectivos homosexuales, de los tríos, de los intercambios de pareja, de la monogamia a tiempo parcial… Todo ello en detrimento de la sexualidad tradicional concebida como sinónimo de coito en posición del misionero, y llevado a cabo en el seno de una pareja heterosexual que mantiene un vínculo matrimonial permanente y en donde es el varón el que lleva el mando. Esa es la tendencia, y nada nos dice que alguno de esos nuevos estilos de sexualidad vaya a convertirse en el hegemónico. Elise Sutton sólo se fija en la modalidad sexual que a ella le interesa, el resto simplemente lo ignora, particularmente aquellas manifestaciones del erotismo en las que la interacción se lleva a cabo entre una mujer sumisa y un hombre dominante. Lo que no sabemos es si esa no mención de las otras alternativas a la vida sexual es premeditada o si se trata de un caso de deformación profesional. Porque es lógico presumir que Elise Sutton, rodeada de sumisos y otras mujeres dominantes, llegue a pensar que todo el mundo es de su condición.

Elise Sutton mantiene que cualquier mujer que se lo proponga puede doblegar el carácter dominante del macho humano hasta ponerlo a sus pies. Cierto, aunque yo matizaría algo, que aquello sucederá siempre y cuando esas mujeres tengan un atractivo físico por encima de la media. Y es que a veces olvidamos que, tanto en los hombres como en las mujeres, hay personas que tienen mucho atractivo físico, mientras que otras, desgraciadamente, carecen de ello. Es ese atractivo el que resulta en última instancia seductor, porque por muchos látigos que se empuñen, por mucha altura de los tacones usados, si al final no hay un cuerpo bonito, las posibilidades de éxito tenderán a no ser tal altas como, con extrema convicción, nos asegura Sutton que sucedería. Visiten, si no, los anuncios de las dóminas profesionales, y podrán comprobar como por encima de los 45 ó 50 años de edad las mistress desaparecen de la escena, quizá porque cuando la piel empieza a arrugarse el negocio no parece ser ya tan rentable…

Evidentemente hay bastante de verdad en cuanto a que una mujer que lleve la iniciativa sexual puede conseguir mucho éxito en su vida amorosa. Pero yo soy de los que creen que el poder de las mujeres dominantes no reside sólo en lo que sean capaces de hacer en el dormitorio, sino en la enorme desproporción que existe entre la oferta y la demanda en el mundo de la dominación femenina. Porque son las legiones de sumisos suplicando los favores de las relativamente pocas amas existentes lo que les da poder a estas últimas. Elise Sutton nos promete un mundo repleto de mujeres dominantes, pero parece no darse cuenta que en un mundo así caracterizado, la propia sobreoferta de amas contendría el germen de su decadencia. Porque por paradójico que parezca, en ese matriarcado Suttoniano los sumisos contarían con más poder que nunca, ya que tendrían mucho donde elegir. No olvidemos que a los sumisos no se les compra en un mercado de esclavos, sino que se trata de personas que, libremente, optan por entregarse a otras en función del erotismo que estas últimas emanan. Y en esa situación, la ley de la competencia acabaría con el casi monopolio de unas pocas mujeres dominantes, las cuales no tendrían otra opción que rebajar su nivel de exigencia ante el riesgo de quedarse solas.

La técnica de Sutton consiste en forjar a una mujer dominante que esté en condiciones de atrapar y dejar atado –y nunca mejor empleado el símil– a un hombre al que ha hecho aflorar su lado sumiso. Segura de su éxito en la vida, Sutton sostiene que cualquier otra mujer puede conseguir lo que ella ha logrado. El modelo viene a ser el mismo que el empleado por multitud de expertos en el marketing. La mercancía que se nos oferta podrá ser un producto dietético del que se asegura sirve para conseguir el cuerpo de una top-model; puede ser también un manual de autoayuda para convertirse en el muy competitivo ejecutivo ideal, o, en esta ocasión, puede ser una guía para poner a un hombre a tus pies. Como no podría dejar de esperarse, el fabricante garantiza una total eficacia de su producto, y como buena vendedora avispada, Elise Sutton le saca dividendos a su labor docente. No me parece mal que Sutton viva de lo que le gusta, pues yo lo haría igualmente si pudiera. Además, un médico también puede hacerse rico, sin que por ello deje de ser un buen profesional en su campo. Pero sí me reservo el derecho a la duda cuando presiento que puede haber dinero por medio detrás de la oferta de un paraíso prometido.

No satisfecha únicamente con sus aportaciones a la sexualidad, Elise Sutton abre un foro en internet donde opina y da consejos sobre múltiples facetas de la vida. Ella habla sobre religión, citando pasajes bíblicos, y de igual manera da su opinión sobre temas de política local e internacional. La clientela de dicho foro parece ser, naturalmente, su propia parroquia de incondicionales. Porque Elise Sutton transciende de lo propiamente sexológico para convertirse en una especie de sacerdotisa que emana sabiduría; una gurú de una secta que le dice a sus adeptos lo que es bueno y lo que no. Yo respeto las ideas religiosas y políticas de Elise Sutton. Pero creo que no es bueno mezclar unas cosas con otras. Porque una Elise Sutton sexóloga, psicóloga, socióloga, antropóloga y también, por qué no, dómina que como nadie conoce su ambiente, tendría mucho que aportar dentro de lo que es el mundo de la dominación femenina y de las fantasías sexuales en general. Pero cuando la sexología como disciplina social se impregna de mesianismo político-religioso, la credibilidad de su autora sólo ganará tantos dentro de su propio campo de juego. Porque fuera, en el libre flujo de las ideas y el intercambio de pareceres de la comunidad científica, las profecías Suttonistas difícilmente encontrarán un editor que esté dispuesto a publicarlas en una revista especializada.

14 Comentarios
  1. Me gustaría comentar algunas cosas de las que José Perara ha traido aquí. La primera la del atractivo, no creo que sea lo mismo atractivo físico que el tener un determinado cuerpo con unas determinadas medidas, aquellas que están marcadas en la sociedad como parámetros de la belleza. Creo que una mujer resulta atractiva por un conjunto de cosas, bastante mucho más amplio que el hecho de ser alta, tener pechos grandes y estar delgada. Además no solamente está el atractivo de cada cual sino los gustos del hombre que los aprecia o no los aprecia. Lo que quiero decir que si hablamos de una relación a largo plazo nos resultarán más atractivos unos rasgos diferentes a los que supone las medidas físicas estándares y si lo que queremos es una relación efímera buscaremos evidentemente la excitación superficial que nos da el sentido de la vista. Pero repito que la vista individual de cada cual abarca a muchas más mujeres y hombres que los marcados como “sementales” por la sociedad.

    También me gustaría dudar de tu faceta sumisa como tú bien has acertado a apuntar en tu propio correo. Quiero decir que un sumiso que habla de que la oferta y la demanda, como si de economía habásemos, es un punto primordial para que los sumisos se comporten tan dispuestos a agradar a sus dóminas y no el hecho de que es su naturaleza y su modo de entender su vida y su forma de relacionarse con el sexo femenino; me hace como poco dudar de ella. Quiero decir que si la oferta de dóminas fuese mayor que la actual, como mucho vosotros podríais fijaros en mayor número de mujeres a la hora de elegir, incluso creo yo que podríais dar rienda suelta a esos sentimientos que seguramente frustraréis por mujeres que hoy en día no tienen esa tendencia dominadora y en una sociedad donde esta faceta estuviera más presente sí que la podrían tener y mostrar más abiertamente. Como mucho repito es a lo que podríais aspirar en un matriarcado, pero vuestras exigencias creo que os convertiría en dominadores y acabaría con vuestra faceta sumisa. De hecho si como apuntas hay mayor número de amos, las sumisas podrían exigir, según tu teoría de la oferta y la demanda, pero me río yo de las exigencias de una sumisa y del amo que las aceptara. Bueno hablo todo esto desde mi faceta de observadora que de sumisa tengo poco y de dómina menos.

    El otro punto era el tema de la edad, que lo relacionabas con el tema de la belleza, creo que la sexualidad no tiene nada que ver con la edad aunque también es verdad que hay una serie de hormonas que regulan toda esta faceta nuestra y que tienen su máximas consecuencias en determinadas edades jóvenes. Pero si algo aporta la sexualidad alternativa con todas sus variantes, a la tradicional, es que una vez que desvinculamos el sexo de la procreación, lo estamos desvinculando así mismo de la edad y de esa capacidad hormonal para la autoexcitación que tenemos en esas edades. Volver atrás es volver precisamente a lo tradicional, así que querido José ¿en qué quedamos?.

    10:45 | 19 Mayo 2008

  2. Hola Ana. Gracias por publicarme el artículo sobre Elise Sutton. Y dos veces gracias porque me has publicado la segunda versión que te había enviado, pues me consta que te he provocado contratiempos al mandarte primero un texto que posteriormente modifiqué.
    Por un momento pensé que no me publicarías este artículo, pues supuse, con error, que, tras la “rabieta” que te habías cogido conmigo a cuenta de mi opinión vertida sobre el texto de la dominación financiera, me castigarías de aquella manera. Me toca ahora presentarte mis disculpas y retractarme públicamente de mis dudas sobre tu correcto proceder como editora.
    Amy, aprovecho la ocasión para reiterarte mi respeto. En cuanto a lo que me dices, pienso que cualquier lector que se acerque a nuestras respectivas participaciones en el artículo sobre la dominación financiera podrá entender las razones que te llevan a dudar del carácter sumiso de mi persona. Yo no voy a hacer esfuerzos intelectuales por demostrar lo contrario, entre otras cosas porque intuyo que te provocaría regocijo el encontrar algún detalle que te permitiera constatar que soy un “machista”, ya que me atrevo a pensar que esa es le idea que tienes de mí, aunque no lo digas abiertamente.
    Un saludo.
    José Perera

    12:53 | 19 Mayo 2008

  3. No sé por qué le damos más importacia a los nombres que usamos para referinos a un determinado grupo de conceptos, machista en este caso, que a los conceptos en sí que tenemos de las cosas. Yo no me regocijo en absoluto por tu forma de pensar y de actuar y de tus palabras doy por hecho que me consideras una feminista y que tú también te regocijas en esa palabrita tan singular. Para mi el machismo no es ni malo ni bueno, ni peor ni mejor, igual que la dominación para mi no es ni mala ni buena, ni mejor ni peor, del femenismo te podría decir lo mismo y si tú me encuadras en él seguramente será porque mis pensamientos o aquellos que expreso cuadran con lo que de el femenismo se dice. El problema es que además de encuadrarme ahí también se me quieran achacar todos y cada uno de los ideales que ahí se cuecen y que no tienen nada que ver conmigo. Raro sería que en ti y en cualquier hombre y mujer no hubiera comportamientos machistas más que nada porque la educación es un arma tremendamente efectiva y todos estamos condicionados por la que hemos recibido y hoy en día no estamos libres de padres y madres con ideas machistas que saben muy bien cómo transmitirlas. Así que no veo yo el por qué de ese regocijo mío al descubrir algo que ya sé que va a existir en ti, pero que en todo caso no me preocupa.

    Sí que me interesaría, sin embargo, que me explicaras mis dudas, porque saber en todo caso es lo que me interesa y evidentemente tu escrito me causan dudas, esas que ya te expliqué en mi comentario.

    13:22 | 19 Mayo 2008

  4. Siento ser el crítico oficial de la web, pero creo que los comentarios son muy largos, y los artículos también; por favor, usad de vuestra capacidad de síntesis.

    Por otro lado, estimo que mi tocayo Perera basa sus ideas en estadísticas un poco hechas a lo ligero, y su visión me resulta muy superficial.

    Y vuelvo a decirlo: Elise Sutton no existe, es un personaje inventado por un grupo de dóminas de Estados Unidos ¿Habéis visto alguna vez una foto suya, quizás en alguna televisión o entrevista…? Preguntadle a gente que conozcáis por allí, y os contarán.

    16:01 | 19 Mayo 2008

  5. José, la única “rabieta” que me he cogido ha sido porque me obligarás a volver a hacer un trabajo que ya había hecho, porque pienso que las correcciones que hiciste bien las podrías haber hecho antes de mandar el texto para su publicación. Dicho de otro modo, que mi enfado fue consecuencia directa de tu falta de seriedad.

    Por el contrario, no me cogí ninguna “rabieta” por lo que opinabas en el artículo “La dominación económica“. Ni mucho menos. Tan sólo me pareció que tu opinión (reducir el sometimiento de las mujeres en la historia a una cuestión de racionalidad económica) era simplemente inconsistente. Si prefieres verlo como una “rabieta”…

    En cualquier caso, sigues teniendo el blog y mi correo para proponer todo lo que apetezca, porque yo no dejaré de considerar lo que me envíes por ese pequeño contratiempo.

    Amy, me pasa como a tí, que no veo nada clara la postura de José con respecto al atractivo físico y a la edad. Así lo digo, sobre el primer asunto, en lo que he escrito para mañana. No obstante, tampoco me aclaro del todo en el párrafo en el que pones en duda su sumisión. Y estoy de acuerdo contigo en que tiramos de etiquetas con demasiada facilidad.

    Pepe, creo que tienes razón, que hay artículos muy largos en esta web (aunque no comparto lo mismo sobre los comentarios). Éste es uno de ellos. Pero no puedo reconvenir a José, porque mi respuesta de mañana será igualmente larga. Pensaré en ello, pero ten en cuenta que el blog no está pensado ni exclusiva ni primordialmente para textos “ligeros”. En fin, que no sé si es verdad que esto es demasiado denso o es que nos estamos acostumbrando a leer en Internet titulares de noticias y resúmenes de reflexiones.

    Un saludo a todos,
    Ana

    19:22 | 19 Mayo 2008

  6. Lo que no entiendo muy bien es la relación económica que hace José con el tema de las exigencias de los sumisos. No sé hasta qué punto desconozco el tema para decir que si un sumiso exige está dominando desde abajo y una dómina por muchas que existiera donde elegir y sobre todo teniendo en cuenta que una relación se basa en algo más que el sexo, no lo va a aceptar. Evidentemente si José está hablando de relaciones superficiales donde sólo hay sexo y juegos donde se escenifiquen actos de dominación, evidentemente el sumiso tendrá donde elegir. Pero según voy leyendo en tu blog una verdadera relación de dominación, es una relacion de pareja donde evidentemente las exigencias no caben y mucho más si eres sumiso. A ver si pongo un ejemplo de una pareja convencional y aclaro un poquito, si imaginamos una mujer bellísima, con un cuerpo espectacular tendrá una oferta mucho más amplia de “novios” que otra más sencillita, pero a la hora de establecer una relación con la persona elegida sería ridículo que la guapa pusiera exigencias debido precisamente a que por su belleza podría haber elegido a cualquier otro. Vamos digo yo, que si estás con alguien es por una elección y por unos intereses y el rol que se adopte dentro de la relación es completamente independiente de los posibles sustitutos que te has dejado de lado por estar con alguien.

    19:43 | 19 Mayo 2008

  7. Bueno Jose felicidades por el articulo, puedo estar o no de acuerdo pero esta muy bien escrito y tiene su logica, me ha hecho pensar bastante y esta bien ver planteamientos que no conocia.

    Yo he leido algo a Elise, es mas durante un tiempo intente convertir a mi pareja en una dominatrix 24/7 usando sus argumentos pero aquello fracaso porque no es dominante.

    De igual manera no creo que todos los hombres sean sumisos ni que se pueda generalizar.

    Yo soy sumiso pero muchas veces tengo comportamientos machistas y es complicado quitartelos ya que son muchos años de cultura machista en mis espaldas y aun considerandome una persona moderna me escaqueo de la igualdad con facilidad (culpa de mi mujer que no me da disciplina jejeje es broma no os enfadeis).

    Las estadisticas estaria bien conocerlas, por los videos que se ven por ahi colgados creo que abunda mas dominacion masculina que femenina aunque es una impresion nada cientifico, pero es casi imposible encontrar un video bueno de dominacion femenina (si muchos de fetichismo del cuero… menos mal)

    El tema delicado parece que es lo de la belleza de la domina, aqui tengo que ponerme de acuerdo con Jose, por lo menos para mi es un tema ligado a la sexualidad e influye mucho aunque ya os digo que yo en esto soy un novato, si fuera a salas de dominacion quizas fuera poco a poco disfrutando mas y mas de la dominacion por si misma que por la belleza de la domina pero a dia de hoy la belleza va unida a mi sumision.

    Por ultimo los post mejor largos os entiendo mejor si os explayais.

    21:30 | 19 Mayo 2008

  8. En general me gusta mucho el artículo de José, en muchos tramos me siento identificado. Como el y muchos otros, en mi búsqueda de textos serios que dieran respuesta a mis muchas dudas, llegué a los escritos de Elise.

    Y en principio me fascinaron, pero luego el desencanto fue surgiendo de la mano de sus conceptos sobre la superioridad femenina, que no comparto en lo mas mínimo, los considero chocantes y débilmente sustentados. Y si, también en como deja entrever que pareciera que su visión es un mundo conformado por Dóminas y sumisos en potencia, a la espera de que un evento ó circunstancia despierte ese estado que, según ella, sería innato. En ese punto Elise a veces es demasiado terminante.

    Sin quitarle lo bueno que tiene y su influencia, fueron finalmente otros textos, muchos de ellos hallados en dominacionfemenina.net los que mas me ayudaron a la hora de iniciar mi propia experiencia de DF con mi Esposa.

    Si, José, en tu posterior análisis, afirmas que los sumisos nos entregamos a las Amas en función del erotismo que de ellas emana … no creo que sea tan así, verás, yo hoy no concibo la idea de ser sumiso de nadie que no sea mi Esposa, por mas que hubiesen cientos de Dóminas rodeándome, y no lo digo porque Ella vaya a leer la página, lo digo porque a Ella me une el amor. Y el Amor no se fija en edades ni en que tal está de cuerpo.

    Ergo quizás te faltó decir que en un supuesto ambiente de sobreoferta de Amas, los que elegirán bajo esos parámetros meramente sexuales serán los pseudosumisos ó sumisos muy inexpertos que solo buscan la escena sado y después ver que pasa.

    Igualmente son todos escenarios hipotéticos, yo creo que puede crecer la difusión de este estilo de vida entre las parejas, los matrimonios e incluso gente sola que se relacione esporádicamente, pero de ahí a una suerte de “sobreoferta” de Amas .. por mas que le pese a Elise, lo veo dificil.

    Me despido con un saludo respetuoso a todos, disculpas a Pepe por lo largo de mi comentario, que ya bastante he condensado y como siempre, gracias a Ana por brindarnos este espacio de expresión y aprendizaje.

    6:23 | 20 Mayo 2008

  9. [...] de la dominación femenina, así que la crítica que le hace José Perera en su artículo “Sobre Elise Sutton” resulta de interés para todos nosotros. Sin embargo, no va a ser mucho lo que discuta sobre el [...]

    7:11 | 20 Mayo 2008

  10. [...] femenina para los hombres sumisos. La “última instancia”, que decía José Perera en su artículo, porque “si al final no hay un cuerpo bonito…” parece que las posibilidades de éxito de [...]

    7:05 | 22 Mayo 2008

  11. Nadie sabe como será el futuro, Sutton lo que sabe es que creer en la profecía hace que esta se cumpla, y a ella le interesa que ocurra el cambio. No subestimemos el poder que tiene que la gente crea en algo.

    Cada vez está peor visto por la sociedad el hombre dominante, y mejor visto el hombre sumiso. Esta es la tendencia.

    Las mujeres han despertado, quieren ser mas autosuficientes, no esperar que la seguridad se la de el hombre. Antes no podían elegir, ahora ya pueden y eligen no ser dominadas, y llevar mas el control de la relación. Esta es la tendencia.

    Hay mas sumisos que amas, si, la tendencia no es que solo aumenten las amas, también aumentarán los sumisos cuando sea algo normal, dudo que el sumiso gane poder de negociación, y si lo gana será una lastima porque no conocerá el verdadero sentido de la sumisión que es entregarse a una mujer. La belleza es algo mental, un hombre dice que la axila de una mujer con pelo es fea, otro puede apreciarlo enormemente, un hombre ve un culo grande de una mujer y lo ve feo, otro se moriría por tener su cara debajo de él, no se si se me entiende, hay hombres que buscan a una mujer que diga yo tengo el coño y aquí se hace lo que a mi me da la gana.

    Saludos

    17:11 | 29 Mayo 2008

  12. A mi me gustaría que discurriérais algo sobre la psicología del sumiso. En primer lugar, no me creo que haya verdaderos sumisos, ni que todo esto de la dominación femenina pase de ser un “juego erótico”. Pero si existen verdaderos sumisos, ¿cómo se explica eso? ¿Qué mecanismos mentales o fantasías o motivaciones oscuras le pueden llevar a un hombre, que no esté “pirao”, a depositar su libertad en una pobre criatura, que es una mujer, y que además tiene que cargar con el “rol” de dominante, “idolo”, “diosa” y todos esos rollos? Me lo expliquen. Dudo también que a las mujeres, por las cuales siempre he sentido gran simpatía, y a las que considero muy inteligentes en general, les gusten todas estas historias. Sigo pensando que esto de la dominación femenina es algo inventado por los hombres como toda la pornografía. Otra cosa es el papel cada vez más relevante que la mujer está tomando en el área pública, así como en el mundo profesional, lo cual me parece estupendo. Un saludo. Juan Lanas

    15:29 | 28 Junio 2008

  13. Estoy impresionado José con tu capacidad dialéctica. Es de agradecer por todos los participantes de este blog (o por lo menos por mi) que te tomes tanto trabajo para exponer los interesantes temas que eliges.

    Sobre Elise Sutton la verdad es que solo he leído un libro, Female Domination,y lo he hecho varias veces, pues esta autora ha conseguido excitarme mucho con su obra.

    No sé si Elise Sutton existe o si es un personaje inventado, como Castaneda (salvando las distancias). También puede ser un personaje creado por alguna secta, Servicio de Inteligencia,
    o por un grupo de sociólogos experimentadores. Ni idea…

    Pero, en cualquier caso, creo que los resortes que mueve esta autora en la mente del lector entusiasta (sea o no consciente de su deseo de sumisión) nada tienen que ver con la racionalidad.

    Elise Sutton se presenta a si misma como alguien que practica la “autoridad femenina amorosa” pero es bastante difícil negar que se trata (si existe como tal) de una mujer perversa y sádica. Y, posiblemente, con un trastorno mental (mas allá de su innnegable inteligencia y capacidad para comunicar).

    Decía mas arriba que he leído su libro muchas veces, pero el capítulo 9 de Female Domination, “Inversión de Roles en el Dormitorio: Dominación Femenina Mediante el Consolador con Arnés” lo he leído mucho mas que muchas veces… (decenas y decenas) pues siempre su lectura y relectura casi me lleva al éxtasis.

    Y pienso que es así pues Sutton maneja como nadie los resortes de la psicología masculina sumisa. Ella, creo, se muestra “racionalmente irracional” (algo muy femenino que encanta a los hombres) a la vez que dueña de una indoblegable voluntad. Y es que el hombre sumiso heterosexual quiere ser dominado por una mujer que quiera dominarle y someterle de verdad. Quiere “voluntad femenina” mas que racionalidad y fría lógica.

    Así y todo, yo me cuidaría de mantenerme lejos de una mujer como Sutton por lo ante dicho: creo que es sádica (no siendo yo masoquista) y posiblemente psicótica.

    Sobre lo de que en el “matriarcado suttoniano” el sumiso tendría mucho poder pues habría mucho donde elegir (muchas Amas) creo que no es del todo cierto: en el mundo machista, la mujer no tiene mucho poder por tener donde elegir hombres dominantes (O sea que no hay tal paradoja).

    Luego, lo de la estadística actual, sobre mujeres sumisas y hombres dominantes puede que sea verdad, pero lo que importa aquí no son los números sino la tendencia de estos.

    Creo, humildemente, que aquí se barajan ideas equivocadas acerca del porqué de la sumisión masculina: lo que hará al varón sumiso en el futuro, pienso, será la búsqueda de un mayor placer (la eroticidad masculina actual es muy pobre).

    El hombre que se somete a la mujer busca mantenerse en un estado de constante deseo (de ella). Un deseo que no debería nunca ser satisfecho totalmente. Y es este deseo el espacio de sumisión en el cual el varón acepta feliz la obediencia, la humillación, el castigo, etc.

    La mujer, en cambio, goza al saberse deseada hasta el límite de la obediencia, la humillación, y el castigo, etc. de su pareja sumiso. Goza psicológicamente (y en su desarrollo aprenderá a gozar físicamente, sexualmente).

    Cuando esto se combina con una sexualidad activa en la que la mujer aporta su capacidad multiorgásmica el varón, como sirviente del placer de la mujer, llega a derretirse completamente como habitante de un nuevo paraíso en la tierra.

    Una estadística que si me interesaría tener es la de parejas felices y duraderas que practiquen el Femdom frente a parejas felices y duraderas que practiquen la dominación masculina.

    Creo que, en este sentido, se equivocan también quienes pretendan entender el futuro recurriendo únicamente al pasado.

    Me imagino que el modelo de dominación femenina se impondrá por fuerza: hoy los países mas avanzados son aquellos en los que la mujer tiene mas derechos y poder. Esto avanzará, aunque no a la velocidad del rayo, y se convertirá en norma: el varón que acepte el Femdom y se someta a la mujer será envidiado en su felicidad (luego los demás querrán imitarle). El único problema que veo es que son las mismas mujeres las que no terminan de créerselo. Por ello es que son necesarias muchas Elise Sutton. Pero, mientras menos psicóticas, mucho mejor.

    Por empezar, la mujer que anhele dominar al varón (no masoquista) debe dejar de despreciarle, de ningunearle, de maltratarle, de desvalorizarle y hacer exactmente lo contrario: darle la bienvenida, ayudarle, ser su amigo, colaborar con él, respetarle en su sumisión, etc.

    Lo curioso del caso es que muchas mujeres que se dicen dominantes suelen hacer todo lo que hace falta para desalentar al varón en su sumisión y llevarle a rebelarse y a dominarle a ella. Esto sí que es una paradoja…

    Observad como trata un varón dominante a una sumisa (yo he sido Dom) cuando quiere llevársela al huerto. Eso mismo debe hacer la mujer dominante con el sumiso: tratarle con mano de seda, con todo el cariño y seducción para después poseerle y hacer con él lo que desee.

    Si ser sumiso ante la mujer significa ser alguien despreciable es evidente que el Femdom no tendrá éxito.

    4:52 | 30 Junio 2008

  14. HOLA ANA y ELISE:
    Cito algo que dijo Elise: “Es casi siempre el hombre con deseos sumisos quien introduce en la Dominación Femenina a su compañera femenina”. También has dicho Elise que el hombre es naturalmente débil, y que la mujer tiene naturalmente una capacidad dominante sobre el hombre. Bien, entiendo que es el hombre el que quiere. Ahora pregunto ¿Cuál es la dominación femenina, entonces? Están haciendo lo que el hombre quiere, se están sometiendo Uds. al deseo del hombre, porque de no tener hombres que se les ofrezcan ¿a quién dominarían? Pues está claro que no es una dominación natural y espontánea, sino dentro de un marco mutuamente acordado. Entonces, necesitan un marco previamente acordado (léase: no natural) para ejercer esa “dominación natural” de la que hablas. La verdad Elise y Ana, es que me dan risa sus argumentos y me da lástima su forma de pensar. Uds. se creen superiores y dominantes porque un hombre quiere someterse a Uds., con lo cual no logran esa dominación por sus propios medios.
    ¿Saben qué Elise y Ana? Uds. son mujeres débiles, mucho mas débiles que cualquier mujer normal, de las que enfrentamos el día a día con madurez, acompañando y siendo acompañadas por nuestro hombre, haciéndole ver cosas y aceptando cuando veamos que tiene razón, recurriendo a él cuando nos sentimos sin fuerzas y ayudándolo cuando es él el que no da más. En una verdadera pareja, nadie con un alma sana y transparente busca beneficio en las debilidades del otro, sino que busca la complementación: Esto es: [debilidad femenina/fortaleza masculina] y [fortaleza femenina/debilidad masculina].
    Uds. pueden vender el discurso que quieran y tendrán hombres que acepten ser sus sirvientes, pero en el fondo sepan (si es que ya no lo saben) que Uds., mujeres como Uds. son débiles, aunque no quieran aceptarlo.

    15:43 | 28 Agosto 2008

 

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