¿Soy sumiso?
Alberto García Vergara
Señora doña Ana Serantes.
Mi nombre es Alberto, tengo 39 años y mantengo una relación “normal” con mi chica desde hace 11 años; al decir normal quiero decir que no existe ninguna relación de dominación/sumisión, entre otras cosas porque ella no es dominante.
Llevo desde hace bastante tiempo visitando entre otras su magnífica página web, y la verdad es que no me llego a identificar plenamente con ninguno de los que en ella aportan sus experiencias o simplemente solicitan su ayuda.
Bien, no quisiera hacerla perder su valioso tiempo, ni mucho menos, señora, lo único que busco es su experiencia como psicóloga del comportamiento de las personas y sobretodo su lado de mujer dominante.
Desde que tenía 14 años siempre he tenido dificultad para relacionarme con las chicas por timidez o vergüenza, y casi siempre me gustaba mostrarme como el típico machito ante los compañeros. Al mismo tiempo empecé a sentir una fuerte atracción inexplicable hacía las botas altas de las mujeres. (Posteriormente me enteré de que eso era fetichismo).
Hasta los 27 años no salí con mi primera chica (que es la actual), aunque he de decir que siempre ha habido alguna que otra chica que me atraía y que sabía que yo también la atraía, pero debido a mi carácter inseguro no llegaba a decidirme a dar el paso.
El caso es que, desde que empecé a salir con mi compañera, me empeñé en intentar acostumbrarla a que usase botas de tacón alto (ya que me parece dan autoridad), y he de decir que al día de hoy es una guerra continua que no he conseguido vencer.
Confieso que me atrae muchísimo ver por la calle a cualquier mujer que calce botas o zapatos de tacón, pero además, y aquí mi pregunta a usted, cada vez que leo cualquier relato de dominación femenina o veo imágenes de sesiones de castigo me excito de forma sobre normal, y si además la mujer calza botas ni que decir tengo.
La duda que tengo reside en que no puedo asegurar que yo tenga carácter sumiso o no (no sé si me gustaría estar junto a una mujer dominante), pero el caso es que no hay día que pase que no busque en Internet imágenes de mujeres disciplinando a sumisos, montando a caballo de manera violenta (abusando de espuelas y fusta) o montando sobre los hombros de ponyboys.
En resumen, cuando veo a una mujer castigando o humillando a un hombre, se me acelera el corazón y noto recorrer la adrenalina por todo mi cuerpo y muchas veces termino masturbándome, lo cual me acarrea serios problemas en mi relación de pareja, ya que he perdido la apetencia sexual (que no amor) hacia mi pareja debido a ello.
A veces tengo fantasías de dominación femenina (como creo que el 99% de los hombres), pero no veo nada claro si me gustaría o necesitaría ser disciplinado. Tampoco podría decir si es un problema de exceso de testosterona o qué. ¡Aunque suene a chiste!
El caso es que nado en un mar de dudas, que día a día me corroe por dentro, y no se que hacer. Espero sepa usted, señora, darme su experta y sabia opinión al respecto. Muchas gracias y, por favor, continúe usted así.
Ana Serantes:
Alberto, comenzaré por hacer una precisión previa –que es de aplicación general para quienes leen estas páginas– sobre lo que busca: “lo único que busco es su experiencia como psicóloga del comportamiento de las personas y sobretodo su lado de mujer dominante”.
Como escribí en el apunte biográfico para el blog, estudié psicología, pero nunca he ejercido como psicóloga. Por lo tanto, todo lo que escribo aquí no puede considerarse como la opinión profesional de una psicóloga. Amén de que ninguna psicóloga osaría dar a nadie una opinión profesional sobre la base de una breve carta, con más razón si de nada conoce a esa persona. Insisto en que mis opiniones son personales y en que, en consecuencia, no deben ser tomadas más que como las de una mujer con cierta experiencia en el terreno de la dominación femenina y, espero, alguna dosis de sentido común. Nada más.
Aclarada la cuestión, Alberto, vayamos a la duda que plantea en su carta: “La duda que tengo reside en que no puedo asegurar que yo tenga carácter sumiso o no (no sé si me gustaría estar junto a una mujer dominante)”.
A mí pocas dudas me caben. Nos dice que se excita con cualquier relato de dominación femenina que lea, más aún cuando contempla “imágenes de castigo”, que “no hay día que pase que no busque en Internet imágenes de mujeres disciplinando a sumisos”. “En resumen, cuando veo a una mujer castigando o humillando a un hombre, se me acelera el corazón y noto recorrer la adrenalina por todo mi cuerpo y muchas veces termino masturbándome, lo cual me acarrea serios problemas en mi relación de pareja, ya que he perdido la apetencia sexual (que no amor) hacia mi pareja debido a ello”. Alberto, es usted la viva imagen de un hombre sumiso. Y seguro que se lo corroborarán algunos de los contertulios que aquí participan con sus comentarios.
Ahora bien, ¿por qué alguien que tan clara inclinación tiene por la sumisión a las mujeres duda de que la tenga? Se me ocurren un par de posibilidades. Una, que no es fácil asumir que nos ocurre algo que la sociedad en general considera que no nos debería ocurrir, esto es, que no es fácil asumir un aspecto de nuestra personalidad que seguramente puede contribuir a proporcionarnos algunos problemas en nuestra vida. No nos puede extrañar que alguien intente evitar el señalarse a sí mismo, según criterio ampliamente extendido, como “pervertido”.
La segunda posibilidad es que, por lo que me cuenta, no se muestra usted especialmente decidido en el terreno de las relaciones afectivas y sexuales: “mi carácter inseguro”; “dificultad para relacionarme con las chicas por timidez o vergüenza”. No es muestra de arrojo, desde luego, que a sus 39 años no se haya relacionado más que con una sola mujer. Vamos, que parece que le cuesta decidirse y afrontar los problemas o las oportunidades en este terreno.
La suma de esas dos posibilidades me hacen entender que usted se plantee la duda de sí es o no es sumiso, algo que a mí me resulta casi evidente. ¿Qué hacer? Pues se me vuelven a ocurrir dos posibilidades. Por decirlo muy rápidamente, puede usted seguir como hasta ahora, es decir, seguir disfrutando de la dominación femenina como una fantasía y a escondidas y, de ese modo, evitarse los problemas o dificultades que le pudiera acarrear la asunción de su condición de hombre sumiso. Esa sería la primera posibilidad, pero no dude de que sus ansías de sumisión estarán ahí, más o menos explicitadas, pero no van a desaparecer ni siquiera a decrecer.
La segunda posibilidad es la que yo le aconsejaría, que intentara asumir quién y cómo es y contárselo a la mujer a la que dice amar y con la que lleva once años relacionándose. ¿No cree que ella se lo merece? ¿No cree que a su relación le falta algo? Yo creo que es importante lo que falta: la confianza en ella para mostrarse como de verdad es usted. ¿Miedo? Lo entiendo. Pero en la vida hay miedos que hay que vencer para crecer como persona, y éste es uno de ellos. Yo le recomendaría que no se lo planteara como una cuestión de vida o muerte, que compartiera con ella sus sentimientos, pero sin intentar en principio convertirlo en un cambio trascendental en la forma en que se relacionan. No pretenda que de esa “confesión” salga una relación de dominación femenina, no intente dibujar el futuro. Simplemente, trate de mostrarle a su novia cómo es usted y… deje que los acontecimientos sigan su curso sin acotar el futuro, déjese llevar, y disfrute de la comunicación con su pareja.
Dice que no sabe si le “gustaría estar junto a una mujer dominante”. Y dice que “ella no es dominante”. Quién sabe si le gustaría o si a ella pudiera terminar por gustarle ser dominante. No deje que las ideas preconcebidas le aprisionen. Si lo que le gusta es estar con ella, y puesto que no puede estar seguro de cómo reaccionará ella ante lo que le cuente, no se cierre ninguna puerta, pero tampoco pretenda tener dibujado lo que haya al otro lado de la puerta. Concédase un privilegio: el de intentar reconstruir su relación sin saber a dónde conduce el camino. Abandónese un poco a sí mismo, a ella y a la relación. Y procure disfrutar de lo que encuentre en lugar de añorar lo que no encuentre.
Alberto, yo creo que es usted sumiso, y que sí le gustaría que su novia le dominara. Pero no creo que establecer una relación de dominación femenina con ella deba ser en este momento su objetivo. Si un día surge, estoy convencida de que usted le dará la bienvenida, pero ahora me centraría en mejorar lo que tiene, en su relación. Y para ello nada más conveniente que mejorar la comunicación con su pareja, y abrirse a ella contándole algo tan importante y profundo como lo que le pasa. Y si le gusta, pues cuénteselo de este modo a usted mismo: me entrego a ella, se lo cuento y, como buen sumiso –o buen compañero–, me plegaré a lo que ella estime oportuno para los dos.
Como le digo, yo pienso que su reto debería ser ahora el utilizar lo que le ocurre para profundizar en su relación con su novia y comunicarse mejor con ella (no se considere el centro exclusivo de la cuestión; la relación es de dos). Si eso le saliera bien, ya le habrían servido para algo todas las dudas que le asaltan. Y si del proceso sale algo positivo, quién sabe a dónde les llevará el camino.
Si quiere seguir compartiendo cosas, no se corte, Alberto. Un saludo y mis mejores deseos para ambos.


deMarte:
Si, ese tipo de fantasias las tenemos muchas personas, no es tan raro. En especial las que comenta Alberto son muy corrientes entre los que consideramos erótica la dominación femenina.
Como bien dice Alberto muchos hombres tienen fantasias, de forma más o menos sutil, de dominación femenina. Solo que algunos las tenemos de forma más recurrente, y entonces se puede decir que somos sexualmente sumisos.
Me parece atinado enfocarlo como una cuestión de comunicación.
Si Alberto tiene ya buena comunicación perfecto, sino para mejorarla (y en cualquier caso mejorarla nunca esta de más), en mi modesta opinion, yo empezaría por preguntarle a ella las cosas que le gusta, lo que le interesa, sobre todo tipo de temas, no solo sobre sexo. En realidad yo NO empezaría por preguntar por temas sexuales, eso puede ser totalmente contraproducente.
Quizás mejor dejar que el tema surja de forma más natural más adelante. Y hacer eso de interesarse por los gustos e intereses de ella algo habitual, y no una estrategia eventual.
Preguntando a ella por sus gustos e intereses, se crea el clima apropiado para que haya confianza y Alberto pueda abrirse más sin que resulte muy chocante ni suene a ultimatun.
Lleve eso o no a una relación femdom, seguro que para la relación de pareja es bueno.
Y si se plantea el tema en cuestión con sentido del humor, mucho mejor.
Saludos.
13:40 | 9 Noviembre 2008
Alberto García:
Hola deMarte, después de leer tu comentario veo que no soy yo el único al que me “suceden estas cosas”, pero aun así, le pregunté a Ana en su correo, si se podían tener supuestas tendencias sumisas hacia el sexo opuesto y a la vez dominantes hacia el propio. Espero vuestras opiniones. Gracias
16:38 | 9 Noviembre 2008
jvrsum:
Un saludo,
dado que el debate se ha planteado hasta ahora de forma muy seria (por fin no hay “trolls” diciendo estupideces¡¡) me gustaría hacer dos preguntas, una por curiosidad y otra de más calado:
1.- ¿porque la inmensa mayoría de los sumisos tenemos fijación auténtica y obsesiva incluso con el calzado en general y las botas en especial?. Me siento plenamente identificado con lo que dice Alberto sobre las botas y aún más: sin saber lo que era la dominacion ni la sumisión, recuerdo que en 3º de EGB (¿9 años?) no podía dejar de pensar en las botas mi profesora, que además llevaba una gabardina acharolada en invierno que me obsesionava. ¿donde está la razón de esta coincidencia tan significativa?
2.- La segunda pregunta es más compleja. Tengo claras tendencias sumisas, pero reconozco a la vez, que tengo tendencias dominantes según con quien. En ambos casos, soy heterosexual. Y aunque la tendencia sumisa es muy fuerte desde antes misma de mi adolescencia, frente a mujeres con autoridad, inteligencia, autoestima y carácter fuerte y decidido, también debo decir que no hago ascos a un carácter dominante por mi parte ante una mujer que está dispuesta a ser atenta, servicial, respetuosa. Nunca tutearía a una mujer dominante, pero a la inversa…encuentro perfecto que una mujer que se me subordina me trate de Usted y Señor, y yo la tutee. ¿porque esta ambivalencia, Sra. Serantes?
Un saludo a todos, y buen domingo,
jvrsum
18:33 | 9 Noviembre 2008
Alberto:
Coincido plenamente con jvrsum, al igual que el desde que era un niño con 9 ó 10 años empecé a obsesionarme con las botas altas y ya ha sido una continua fijación hacia ellas. Cada vez que veo una mujer por la calle calzando botas altas, siento una inefrenable atracción por mi parte y me cuesta una enormidad no mirar, eso si siempre de forma disimulada.
Saludos
Alberto
21:03 | 9 Noviembre 2008
frankie:
Mi devoción por el género de las zapaterías no existe en tal grado, pero, desde luego, no puedo esconder mi fascinación por que las mujeres me manden y me subyugen desde el mismísimo patio del colegio donde, así como me peleaba con ellos, me dejaba hacer “prisionero” por ellas con facilidad, je, je.
Y centrándonos en la experiencia de Alberto, si lo enfocamos como cuestión de comunicación, hay una parte, ella nada menos que, a causa de la inapetencia sexual de el podría estar mosqueada, inquieta , etc. Urge por lo tanto actuar por ahí. Si momentaneamente no apetece el “misionero” clasicón, por hablar de forma directa, no viene mal indagar sus posibles apetencias por recibir sexo oral, pej. Como ves , Alberto, por opinar no va a quedar, je, je…
En mi caso, descubrí sorprendido que le encantaba, que yo me excitaba entre sus muslos sintiéndome un servidor sexual, y que ella tiene los orgasmos que le faltaban, dato que le tuve que sonsacar yo y síntoma de un fallo de comunicación gordito, a pesar de querernos a tope.
Creo haber logrado, de esta manera, la introducción de una práctica de sumisión, algo así como de “strangis”. Al hacer esto, al volcarnos más en ellas, conseguimos que, la que sufría nuestra inapetencia por no coincidir fantasías con realidades, se vuelva una “aliada” nuestra. Más fácil, por tanto, irnos “revelando” después.
Y ahora ya solo nos falta llegar a las cimas del Femdom. Tenemos toda la vida.
Un saludete a todos.
22:04 | 9 Noviembre 2008
Adrian:
Yo vengo a ser un sumiso “raro” porque francamente no tengo ningun tipo de fetiche al respecto de las botas y/o el calzado en general. No digo que no me gusten, pero no es una fantasía que me quite el sueño. Si de chico he fantaseado mucho con ser sometido, por dos o mas mujeres y dentro de mi fantasía el fetiche reinante era el facessitting (aunque ignoraba por completo como se llamaba). En eso si coincido con muchos, en la temprana muestra de comportamiento fantasioso acerca de la idea de la dominación femenina, aun sin tener la remota idea de que era.
Ahora bien, referido al planteamiento de Alberto, sobre si se puede ser sumiso al respecto de un sexo y dominante hacia el propio, pues pienso que si, de hecho pienso que uno puede someterse solo a una mujer, no a todo el género. Convivo a diario con muchas mujeres en lo laboral y no me comporto en forma sumisa con ellas, en general, no lo hago con nadie. ASi que en resumen pienso que si, se puede ser sumiso no solo hacia un sexo, sino a alguien específico dentro de ese sexo y dominante con el resto.
Al menos en mi caso, la ambivalencia de la que jvrsum habla, la he resuelto llegando a la conclusión de que mi sumisión es algo que entrego a mi mujer y a nadie mas, puede que sea, en parte, mi forma de reconocerla como única y de ponerla por encima de todas las demas.
Mys saludos a todos.
3:14 | 10 Noviembre 2008
Amy:
A mi me llama la atención que una petición tan simple como el que se ponga botas de tacón alto no haya sido atendida en once años por alguien que se supone que es tu pareja. Eso me da a entender que posiblemente esta chica “hace lo que le da la gana”, cosa que sería un buen comienzo para tener una relación de dominación, eso sí sin fetichismo. Pero en todo caso siempre te queda la opción de regalárselas.
10:18 | 10 Noviembre 2008
Zorro del desierto:
Hola Alberto, Y bienvenido. Me sentí muy identificado con muchas partes de tu relato (no todas).
No me creo capaz de darte ningún consejo; pero espero que al menos te complazca oír que más gente comparte, aunque sea en parte, tus inquietudes.
Por cierto, para los amantes de las fotos altas, animo que echeís un vistazo al videoclip de Marsheaux de la archí conocida canción techno ‘Popcorn’. Yo lo ví con 10 años y tuve autentica fijación con él.
Espero nuevos post tuyos Alberto
22:18 | 11 Noviembre 2008
Tony Esclavo:
Hola Albero,
Solo quiero darte mi punto de vista en relación a lo que has escrito.
No todas las parejas son iguales y es muy importante que estudies a tu pareja antes de plantearle algo así o puedes correr el riesgo de perderla. Te digo esto porque puede suceder que ella te rechace de golpe o acepte pero después no sea capaz de continuar.
Te voy a dar un ejemplo. Y ese ejemplo es el de mi propia vida.
La primera vez que le propuse a mi esposa comenzar una relación de FemDom, se lo propuse con el objetivo de cambiar nuestras vidas (6 años atrás) ella acepto pero en unas semanas dejo de gustarle. Yo pienso que esto sucedió porque una vez que ella dijo si. Yo comencé a querer que ella usara botas, látigos y dildos. Ella lo izo pero enseguida se canso y yo diría que cambio la imagen que tenia de mí.
Hace unos 7 meses se lo volví a plantear pero esta vez lo hice de una forma diferente. Espere el momento adecuado y le dije: Yo te amo demasiado, tú eres la mujer de mi vida y después de 11 años de casados no quiero otra persona que no seas tú. Pero cada día quiero estar más atento sirviéndote más. En realidad, me gustaría convertirme en tu esclavo y hacer solo lo que tú quieras…
Y ahí continúe diciéndole pero siempre atento a buscar su satisfacción. Ella quedo algo seria porque creía que este tema era cosa del pasado. Me pidió unos días para pensarlo pero quiso que le buscara información de parejas que vivieran la FemDom.
Esa fue la brecha que use para presentarle el sitio de Ana Serante y otros más. Ella comenzó a leer y cuando se dio cuenta ya era mi AMA.
Quiero decirte que ahora le encanta darme con una fusta o a veces con las manos. Y cada día me domina más. Pero si embargo no he logrado que se ponga botas o ropas de dominante. Y aunque eso me entristece, hoy por hoy soy mucho más feliz que 7 meses atrás.
Lo que quiero decir es que cuando le plantees esto a tu novia trata de que ella vea la conveniencia y el beneficio pero para ella. Y si ella es una mujer un poco tradicional no le llenes desde un principio la cabeza con ideas un poco fuera de las parejas corrientes.
Suerte
3:42 | 12 Noviembre 2008
Alberto:
Gracias a Amy, Zorro y Tony por vuestros comentarios y bienvenida.
Amy: Las botas se las regalé y precisamente no me costaron cuatro euros te lo aseguro, la cuestión es que se las he visto puestas 4 veces y como un “favor personal”, ella sabe muy bien como “me pongo” cuando las lleva puestas. La cuestión es que mi chica no es ni dominante ni sumisa y yo tampoco tengo una intención en que me domine; lo que le preguntaba a Ana en mi carta era, si las emociones que sentía en general hacia las mujeres era “sumisión” o que era, y si tenía algo que ver en que fuera fetichista de las botas.
Zorro: Me alegra ver que hay mas hombres que sienten lo que yo y que no soy un “bicho raro.” Gracias
Tony: Gracias por tu ejemplo, pero mi caso es diferente; no busco una relación de dominio de mi chica hacia mi,(o eso creo yo, otra cosa es lo que me recomienda Ana) solo me intereso por las experiencias de los demás, para intentar entenderme a mi mismo y darme respuestas, a los fuertes impulsos que siento hacia la dominación femenina sobre el hombre. Gracias nuevamente
Espero ir aportando mis granitos de arena en el blog. Grcaias
8:28 | 12 Noviembre 2008