Blog de Ana Serantes

Diario de una dominante

Tres en casa

Estoy feliz de tener a mi hija Clara en casa, aunque hay que hacerse a una convivencia a la que una no estaba ya acostumbrada –salvo por los períodos de vacaciones, que siempre son excepcionales– y, claro está, compaginarla con una relación de dominación femenina, como es la que Miguel y yo tenemos. No sé si hay en el blog quien espera “grandes cosas” de esta convivencia, tal cual la que escribía Iván con sorna hace un par de semanas: “espero impaciente el capítulo [...] donde madre e hija someten a Miguel con ese poderío femenino tan propio de la saga Serantes”.

Pues mira que lo siento por quien esperara ese capítulo… porque no se va a producir. De hecho, fue una de las cosas que le dejé claras a mi hija: yo no sólo soy de las que piensan que las mujeres no somos superiores a los hombres, sino que tampoco suscribo que los hombres deban servir a todas las mujeres con las que se relacionan. No es que Clara pensara en dominar a Miguel, pero le parecía natural que él se comportara servicial y sumisamente con ella. Y me faltó tiempo para decirle que ni lo pensara, que la relación de dominación femenina que mi chico tiene es exclusivamente conmigo y que, por lo tanto, Miguel para ella era mi pareja. Y que se limitara a tratarle como tal, como siempre le había tratado cuando pasaba aquí sus vacaciones.

Cierto que decirlo resulta más fácil que hacerlo, porque hay que acostumbrarse a la nueva situación. Y además, porque yo no voy a cambiar o a esconder –como hacía cuando ella estaba de vacaciones– el tipo de relación que tengo con mi chico, ni voy a “congelar” sus obligaciones para conmigo en nuestra convivencia. Obligaciones de las que Clara indirectamente se beneficia: porque Miguel se encarga, por ejemplo, de la compra y la cocina en nuestra casa. Así que ella se puede sentar a la mesa como yo, con la comida lista y servida; y se puede levantar como yo, sin tener que recoger ni mesa ni cocina. Y hasta ahí, bien, pero nada más.

Es una cuestión en la que me he propuesto ser muy firme. Por tres motivos: el primero, porque no soy de las que piensa que un sumiso sea “propiedad” compartida siempre que hay más de una mujer por medio. El segundo, porque creo que tengo que atemperar los “excesos” dominantes de mi hija. Y el tercero, porque soy consciente del morbo que también para Miguel pueda tener la idea de ser dominado por madre e hija. Aunque quizá haya además un cuarto motivo en el que procuro no reparar: pensando en ese morbo, y viendo a mí hija, mejor cortar de raíz cualquier posibilidad de que acabe yo teniendo celos de ella.

Y también por esos motivos le dejé claro a Miguel que no estaba por ningún jueguecito morboso en este sentido, y que no quería que él diera ni el más mínimo pie a ellos. Y como sabe a que atenerse, y por la cuenta que le trae, estoy convencida de que no dará pie.

Por el momento, las cosas van bien en la casa –que afortunadamente es grande para que cada uno tengamos nuestro espacio propio–. No obstante, todavía nos hace falta acostumbrarnos a la novedad, y quizá se nota un poco la tensión que la dominación y la sumisión añaden a la convivencia. Pero estoy segura de que en poco tiempo nos terminaremos de acostumbrar y el ambiente se relajará del todo.

En cualquier caso, y como decía, estoy feliz de tener a mi hija en casa. Y disfruto de esa felicidad, porque no sé cuánto va a durar.

[Fotografías de Tommy Edwards]
10 Comentarios
  1. Un cordial saludo a todos. Las reflexiones de la Sra. Serantes me parecen extraordinariamente lúcidas y además -en cuanto a la referencia al 4º motivo- de una franqueza absoluta. Creo que los criterios para fijar con claridad que Miguel es el sumiso de ella, pero en cuanto a Clara es sólo su pareja, no sólo son de una gran inteligencia sino también de una asunción y comprensión de la relación dominación/sumisión profundamente meditada. No hay que confundir las cosas y, además, no olvidar que todos somos seres humanos y que mejor evitar cualquier equívoco: el tercer motivo es también muy lúcido (el morbo de ser dominado por madre e hija, o por una pareja de lesbianas o situaciones similares, es demasiado peligroso como para dejarlo al albur del destino y romper una relación de amor entre 2 personas), Con sinceridad, ha sido una de las intervenciones en el blog que me han parecido más inteligentes, siendo como es muy breve el escrito.

    12:41 | 22 Septiembre 2008

  2. “yo no sólo soy de las que piensan que las mujeres no somos superiores a los hombres, sino que tampoco suscribo que los hombres deban servir a todas las mujeres con las que se relacionan”

    Totalmente de acuerdo.

    Sobre las aclaraciones que nos cuentas luego, también me parecen acertadas. Es mejor cortar de raíz y de antemano cualquier situación que pudiera dar lugar a alguna confusión.
    Máxime teniendo en cuenta que tu chico no es un sumiso cualquiera, sino tu pareja. Es bastante obvio que cualquier posibilidad de un accionar dominante por parte de otra mujer debiera quedar descartado.

    Saludos.

    14:30 | 22 Septiembre 2008

  3. Pues yo “esperaba impaciente el capítulo [...] donde madre e hija someten a Miguel con ese poderío femenino tan propio de la saga Serantes”.

    2:04 | 23 Septiembre 2008

  4. haces muy bien ana, las cosas que se pueden joder no se prestan, y son la casa, el coche, la moto y la novia, bueno, en tu caso sería el novio, jejejejeje.

    13:40 | 23 Septiembre 2008

  5. Mira Ana que ultimamente estoy un poco mas corta de tiempo para pasar por aqui, pero es imposible alejarse del todo de tu precioso blog, lo de el capitulo del poderio de la saga Serantes me ha hecho reir en demasia. una hermosura que madre e hija lleven en el adn el mismo hermoso gusto de este mundito precioso, claro cada una con una mirada intima, matizada por el camino que les toco a cada cual. en cuanto a lo dicho en esta aclaracion. tambien me parece en extremos sensato y bien hecho el desarrollo de acotaciones para con la convivencia en tu hogar. Felicidades y los mejores deseos.

    17:00 | 24 Septiembre 2008

  6. Opino igual, que los hombres con fantísías de sumisión no tienen porque servir a todas las mujeres incluso aunque sean dominantes. Si de hecho parte del encanto de la cuestión, al menos para mi, es hacer especial a una persona brindandole ese comportamiento.

    Me parece muy sincero y valiente reconocer que pueden surgir los celos, creo que entre sentir un poco de celos (algo muy natural en el común de los mortales), y los celos patológicos hay una diferencia grande. Y además pienso que si somos capaces de ser valientes y afrontar que podemos sentirlos (además de reconocerlos cuando aparecen) estamos más a salvo de ellos o, al menos, de los celos insanos e incontrolados, porque poniendole luz al problema se puede manejar mejor.

    Es curioso comprobar como cuando alguien “nuevo” entra en nuestro mundo hogareño muchas cosas cambian, y hay que adaptarse a ese nuevo universo…
    El principio, en pleno proceso de adaptación, es el reto a superar, pero una vez que se supera todo va “sobre ruedas”.

    Un saludo.

    16:30 | 25 Septiembre 2008

  7. Muy interesante la situación que nos cuentas, y la de los capítulos anteriores. Sin duda hay que marcar las cosas de buen principio, para evitar situaciones indeseadas. Tu sumiso es tuyo, y de nadie mas, y tu decides como debe relacionarse con tu hija, o con el resto de las mujeres.

    Hecha esta aclaración, tan solo cabe esperar que la convivencia siga el curso que has marcado.

    Saludos

    20:01 | 26 Septiembre 2008

  8. Es lógico mantener separada a tu hija de tu esclavo. Sin embargo sí que me parece lógico que tu hija y tú podais compartir la experiencia de lo que supone someter a un hombre, en el sentido de que os podais explicar vuestras experiencias, y aprender la una de la otra.

    El estadio siguiente es que una cada una acepte ideas de la otra, y las ponga en práctica, de manera que podais disfrutar del efecto que esas ideas tienen en vuestros respectivos esclavos. Ellos no tienen porqué saber que teneis una “ayuda” intelectual externa.

    11:59 | 29 Septiembre 2008

  9. Como relato erótico, me àrece válido, como situación real, pues equivocada y un poco límite. Aunque no seré yo quien hable de límites, en el mundo hay peores.

    13:03 | 13 Octubre 2008

  10. ¿Qué es lo que le hace pensar que este pudiera ser un relato erótico? Porque hay que tener morbo para imaginarse toda una historia que aquí ni se cuenta ni se insinúa que esté pudiendo ocurrir. Y lo de “situación real equivocada y un poco límite”, pues mejor lo dejamos para cuando yo sea capaz de entender la frase.

    19:34 | 13 Octubre 2008

 

Su comentario



Close