Un comienzo apresurado III
María Álvarez
Hola Ana, soy María, la esposa de Jorge Sánchez. Te escribo estas líneas porque me gustaría que me orientases un poco sobre la dominación femenina. Como sabes, hace muy poco tiempo que nos hemos iniciado en la misma, los dos hemos leído sobre el tema, y por mi parte me está costando un poquito porque representa un cambio importante en nuestras vidas,
En el terreno de lo sexual, tengo muy poca imaginación, y Jorge me dice que tengo que mejorar. Y en cuanto a los castigos, me cuesta bastante azotarle cuando veo que no se ha portado del todo bien conmigo.
En el campo doméstico, tengo que ir asumiendo que mi marido vaya haciendo más tareas, cuando hasta ahora las hacía casi todas yo. Pero me pregunto: ¿no sería posible que los dos las compartiéramos por igual?
Tenemos dos hijos en edades adolescentes y es difícil compaginar la dominación femenina con la vida cotidiana con ellos, ya que nos restan mucha intimidad y se dan cuenta de todo.
Este sábado nos vamos de vacaciones con el propósito de mejorar nuestras relaciones en el ámbito de la dominación. Esperando consejos tuyos, te doy las gracias por anticipado.
Ana Serantes:
Como comprenderás, María, mis consejos o disquisiciones se tienen que limitar a lo poco que conozco de vuestra situación por Jorge (“Un comienzo apresurado” y “Un comienzo apresurado II“) y a esta carta que me mandas. No es mucho, pero espero que la “conversación” conmigo pueda servirte de alguna ayuda y que, si es así, tenga interés para ti continuarla.
Comienzo por asumir que el hecho de que te aventures en la dominación femenina se produce a instancias de Jorge, y que te está “costando un poquito” porque ha sido una iniciativa que no ha partido de ti, que lo haces por ver si en efecto esa nueva forma de relacionaros pudiera revitalizar vuestra relación de pareja. Me gustaría asegurarte que así será, pero sólo puedo decirte no hay garantías. Lo que sí puedo asegurarte es que el deseo de Jorge de relacionarse contigo de esa manera no va a desaparecer aunque fracasara vuestro intento. Podría esconder su deseo, pero no desaparecerá; sus ansias de sumisión están muy dentro de él, no son una cuestión pasajera.
Por lo tanto, partes de una situación que en apariencia es pura contradicción: tu compañero dice querer someterse a tu autoridad, pero eres tú la que te ves obligada a hacer cosas por o para él. Sin embargo, esta contradicción con la que lidias suele resultar bastante habitual en los comienzos de muchas parejas con la dominación femenina, porque la mayoría de las veces son los hombres quienes proponen a sus mujeres esta forma de relacionarse. Y las mujeres que, como tú, se deciden a intentarlo lo suelen hacer más por sus compañeros que por ellas mismas, más impulsadas por su amor hacia ellos que por su propio deseo. De ese modo suelen comenzar estas historias, que acostumbran a terminan de dos formas: con la negativa de la mujer a asumir un comportamiento que no desea, o bien con la mujer disfrutando de su nueva posición de dominio en la pareja… y construyéndola a su medida en lugar de someterse a los dictados de quien se tiene por sumiso.
Para que la tuya pudiera ser una de las historias con “final feliz”, tienes que tener claro desde el principio que tu principal objetivo no es satisfacer a Jorge dándole lo que pide, sino descubrir si a ti realmente te interesa o te beneficia la nueva forma de relacionaros que él propone. Y para eso te hará falta tiempo y buenas condiciones, es decir, no sentirte agobiada por su presión. Cierto que también te hará falta un esfuerzo por tu parte, porque reconstruir una relación, como todo lo que merece la pena en la vida, no es cuestión que pueda hacerse sin esfuerzo. Pero ese esfuerzo debería tener como principal objetivo irte descubriendo a ti misma como dominante, poco a poco, muy poco a poco. Como dicen, María, las prisas son malas consejeras, y más si las prisas no son tuyas sino prestadas.
Si Jorge te dice que tienes poca imaginación en la cama, pues ya puedes empezar contestarle que el problema es suyo, no tuyo, que si quiere dominación femenina, que se preocupe por estimular tu imaginación con cosas que te complazcan a ti si es que él quiere tener su oportunidad de disfrutarlas. No te dejes acomplejar; aunque tampoco pienses que no puedes disfrutar de aspectos de la sexualidad que a lo mejor no practicabas en demasía. Sobre todo, desdramatiza la relación sexual que muy probablemente Jorge esté dramatizando en estos momentos. Piensa en ti, y piensa en cómo disfrutar un poco más de la sexualidad… pero a tu modo.
Como en tu caso lo desconozco todo de este aspecto, no puedo darte más que ese consejo general. Y quizá proporcionarte un par de ejemplos. En muchas ocasiones, cuando la pareja se está introduciendo en la dominación femenina, los hombres esperan grandes transformaciones y fantasean con sus mujeres transmutadas en dóminas en el dormitorio. Sin embargo, y por fortuna, son muchas las veces en las que las cosas comienzan de manera bien distinta: con las mujeres disfrutando de lo que realmente desean, que muchas veces es de una buena estimulación clitoridiana y de la adoración corporal de su hombre. Si eres una de esas mujeres, o si piensas que pudieras serlo, no te cortes: dile a Jorge que la sumisión en la cama comienza con su obligación de convertirse en un artista con su lengua y sus manos, que aprenda cómo darte placer oral y cómo acariciar todo tu cuerpo. ¿A qué mujer no le gusta estar tirada en la cama, o leyendo una novela, mientras su hombre la acaricia todo su cuerpo con devoción?
Por supuesto que entendería la pregunta: “¿Pero Jorge quedaría satisfecho si yo me limitara a disfrutar de su lengua o de sus caricias?” Pues si lo entiende como una decisión tuya, como una imposición tuya, seguro que estará satisfecho. Si además fueras capaz de decirle algo que le hiciera ver que no le queda otra que someterse a tu decisión, y pese a que se quede “a dos velas”, puedo asegurarte que Jorge estará satisfecho. Y si al poco tiempo te presionara con alguna “novedad”, pues a tú a lo tuyo, a tenerle ahí abajo y adorando tu cuerpo cuando te apetezca. Es sólo un ejemplo, pero no dudes de que si a ti te funciona, a él le funcionará. Y yo te recomendaría que, si piensas que podría funcionarte, te tomes la molestia de hacer el esfuerzo de disfrutar más a menudo de ese tipo de manjares eróticos. Y no te preocupes por él, porque, aunque te extrañe, su mayor satisfacción residirá en que tú vayas haciéndote con los mandos más que en lo que hagas con ellos.
Por consiguiente, si te “cuesta bastante azotarle” cuando “no se ha portado del todo bien” contigo, la solución que te propongo es muy sencilla: no le azotes. Si te costara sólo un poquito, quizá te diría que te forzaras, pero siendo “bastante”, no hay cuestión. Como te decía al principio, hay algunas cosas que podemos hacer por ellos, pero no las que nos molesten a nosotras o nos cuesten bastante, sino tan sólo las que, aunque no disfrutemos, no nos creen mayor problema. Y en esa línea, puedes pensar si estás dispuesta a castigarle (que no es obligatorio), pero de nuevo a tu manera, no a la suya. Es más, si de castigos se trata, pues que sean de los que a Jorge le gustaría evitarse. Son muchas las posibilidades si piensas que se porta mal y que se ha ganado un castigo: se acabó la dominación por esta semana… o hasta que te la merezcas; una noche de dormir en el duro suelo a los pies de la cama de su dama no resulta nada cómodo, y menos cuando uno está en la cincuentena; tener que ver la película de la televisión de espaldas a la televisión durante dos horas no es tampoco lo más grato (aunque podría convertirse en un premio si le permitieras acariciarte pies o piernas mientras tu disfrutas de la película); fregar el suelo de la casa no es para morirse, pero si lo tiene que hacer tres o cuatro veces seguidas (la arbitrariedad es uno de los manjares de la dominación), a lo mejor no le hace ninguna gracia. En fin, María, que posibilidades hay muchas, y que no tienen por qué ser las que el deseaba que fueran. Los hombres fantasean mucho con la dominación femenina y sus parafernalias, pero es tarea nuestra hacerles aterrizar en la cotidianidad de la dominación femenina, porque no todos los días son fiesta.
Y hablando de fregar el suelo, me preguntas por las labores dómésticas: “¿no sería posible que los dos las compartiéramos por igual?”. Te entiendo, María, cuando una ha hecho todo o casi todo el trabajo doméstico (incluido el de atender a los niños) durante tantos años, parece demasiado egoísmo dejárselo a él. Pero hay dos cosas que debes tener en cuenta: la primera, que él quiere que seas “egoísta”; la segunda, y te lo digo por experiencia, que se vive como una reina cuando te liberan de ese trabajo… y tú logras liberarte de las ideas preconcebidas y las costumbres. Ahora bien, eso no significa que tengas que dejar de hacer lo que quieras hacer para demostrar nada. Podrías plantearte, y poco a poco, qué cosas sí estás dispuestas a pasarle a él. Pero decídelo tú, que no sea un acuerdo; y entonces le comunicas que, a partir de ahora, ese trabajo es cosa de él. El que sea, y si no sabe hacerlo bien, a aprender tocan. Y dentro de un tiempo es posible que se te ocurra que estaría bien adjudicarle alguna otra tarea. Aprovecha para dejar de pactar, para ir imponiéndole tus decisiones. Cuando más lo sienta como una imposición, más le gustará. No te dejes enredar en continuas negociaciones o sugerencias sobre lo que sería bueno que hicieras o dejaras de hacer. Por el contrario, vete pensando las cosas y, cuando las tengas claras, las impones.
Terminas tu carta diciéndome que os vais de vacaciones “con el propósito de mejorar nuestras relaciones en el ámbito de la dominación”. Yo me lo plantearía, y se lo plantearía, de una forma algo distinta: “Nos vamos de vacaciones con el propósito de que yo vaya descubriendo qué cosas me apetece hacer y cómo hacerlas y de que tú vayas aprendiendo a reconocer qué es lo que gusta y cómo proporcionármelo”. Y te lo digo, María, porque si el éxito de las vacaciones se centra en lo que tú hagas, probablemente volveréis con la sensación de haber fracasado. Por el contrario, se trata de que la responsabilidad del éxito de las vacaciones recaiga en lo que él haga por ti, en lo que él sea capaz de descubrir para tu satisfacción. Es él quien tiene que cambiar primero, y lo suficiente para que a ti te interese seguir dándole una oportunidad a la dominación femenina. No dejes que la evaluada seas tú, dile con claridad que la prueba del éxito sólo puede estar en que tú te sientas satisfecha por cómo hayan ido las cosas, porque en eso consiste la dominación femenina.
María, quizá el principal consejo que puedo darte es que el éxito de la aventura en la que te estás metiendo depende mucho más de tu actitud que de las cosas que hagas. Creo que tu principal esfuerzo debería consistir en darle una auténtica oportunidad a la dominación femenina. Y soy consciente de que para ello te vas a tener que forzar un tanto, pero que el esfuerzo está básicamente relacionado con lo que piensas: intenta convencerte de que es verdad lo que él te propone, de que está dispuesto a hacer lo que tú quieras, y que es a eso a lo que tienes que dedicarte: a lo que tú quieras.
Puesto que la situación es nueva, lo normal es que aún no tengas muy claro qué quieres y cómo lo quieres. Pero tienes tiempo para irlo descubriendo, así que no te angusties y no te dejes presionar demasiado por él. Comienza por imponerle tu ritmo. En realidad, María, lo mejor que puedes hacer por Jorge, lo que más le satisfaría, es ir imponiéndote. Dicho de otra forma, no dejar que sea él quien se imponga. Porque la principal herramienta que tiene cualquier mujer para construir una buena relación de dominación femenina es su actitud. Una actitud dominante, o que vaya siendo dominante poco a poco, resulta mucha más efectiva que cualquier numerito erótico o de disciplina. En fin, María, que te recomiendo que creas a Jorge cuando dice que está dispuesto a someterse a tu autoridad, porque seguro que es lo que desea, pero debe ser cosa tuya, y no suya, ir viendo cómo se concreta esa autoridad que te concede el intercambio de poder que te ha ofrecido. Y que no te obsesionen sus obsesiones, por mucho que las presente como sugerencias. Tú, pasito a pasito, y al ritmo que te vaya pidiendo el cuerpo. Forzarte, sí, poco a poco, pero forzarte a lo que tú consideres que debes forzarte, y a nada que realmente te incomode.
Bueno, María, espero que lo que te escribo te valga para algo, siquiera para pensar algunas cosas desde otro punto de vista. Y si crees que te resulta útil seguir la “conversación”, no te cortes y escribe y pregunta lo que te apetezca, sobre las cuestiones importantes o los pequeños detalles. Un saludo y mi deseo de que todo te salga bien.


Juan López (pepa):
Maria, por favor, por qué no nos vas contando de vez en cuando cómo va avanzando tu proceso de aprendizaje y descubrimiento de la dominación femenina. sería de mucha utilidad para los que como un servidor necesitamos aterrizar en la cotidianidad de la dominación femenina. Gracias.
8:44 | 12 Agosto 2008
Antonio:
Lo importante es que ella disfrute con la dominación, que sea feliz al someter a su marido y si no es así, pueden caer en una representación teatral. En un paripé. Lo bonito (hablo por mí y sólo es válido para mí), es que ella disfrute mucho con la dominación, que la goce, porque si no es como acceder a ir a la playa porque le gusta a él, pero no porque le gusta a ella que prefiere la montaña.
10:55 | 12 Agosto 2008
P.:
La verdad, es que es uno de los casos típicos. Ante una situación así, la mujer puede descubrir que lo que su marido le propone, le excita. Y en otros, no se ve capaz, y acepta a hacerlo, aun costándole y no gustándole.
A mí, personalmente, lo que hace María, es comprensible. Intenta reconstruir su relación y que vaya mejor. Quizá siente que es lo único que ya le queda por hacer, y se siente presionada, y accede a hacer cosas que no le gustan.
Pero por otra parte, si está probando e intentando que le guste, y no lo consigue… Quizá debería decírselo abiertamente a su marido, y si su marido es realmente sumiso, debe comprenderlo. Actualmente, el que está manejando todo el cotarro desde abajo, es su marido. Si al menos le excitase el tema, sería plausible, pero si pasa malos ratos… Si parece incluso, por su comentario de las tareas, que en su casa, hasta ahora, todo lo ha hecho ella. Una mujer con un espíritu mínimamente dominante jamás dejaría que todo el peso del hogar cayera sobre ella, por no hablar de que una situación igualitaria le parece complicada moralmente. Hoy día, muchas mujeres no dominan sexualmente al hombre, pero sí que les obligan a hacer tareas. Pocas mujeres hoy día aceptan cargar con toda la faena del hogar, me parece.
Yo le aconsejaría, que no se agobie por los comentarios de su marido. Si realmente quiere seguir intentándolo, cosa que yo no haría (pero que si considera vital para su relación, debe hacer), le diría que cambie la forma de ver el tema.
En vez de pensar en qué puede hacerle a su marido para que le guste (visión sumisa), debe pensar en qué puede hacerle su marido que le guste a ella. Piensa en todas las cosas que te gusta que te hagan, y que quizá no pides por “vergüenza” o “pudor”. Desde que te traigan el desayuno a la cama o que le recojan los platos después de la cena.
No pienses en “tengo que hacer tal”. Piensa en cada momento en lo que tú realmente deseas, y házselo saber. Lo hará gustoso, créeme. Por simple que te parezca algo, díselo y que lo haga.
Si no te gusta castigarlo con azotes, no lo hagas. Si no te gusta castigarlo, no lo hagas simplemente. Haz lo que a ti te apetezca y desees, aunque no sea lo que él desea. Y punto. Piensa en ti, no en él, y hazle hacer lo que tú deseas, no hagas tú lo que el quiere.
13:13 | 12 Agosto 2008
Adrian:
En mayor ó menor medida voy a coincidir con Ana y con los demás compañeros contertulios en el hecho de que debes empezar, María, a pensar mas en tus deseos que en los de Jorge. Si, por egoista que te parezca, es así.
“En el terreno de lo sexual, tengo muy poca imaginación, y Jorge me dice que tengo que mejorar”
Dices esta frase y es un claro ejemplo de la actitud que debes dejar de lado. Da la impresión de que tratas de hacer lo que el quiere ó lo que tu piensas que el quiere. Y no es así, debes hacer exclusivamente lo que te plazca a ti y no a el.
Azotarlo ó no para mi, es una cuestión menor, debe haber muchos otros castigos que puedas imponerle y que el deberá aceptar aunque no le gusten.
Ten por seguro que aunque no le gusten, si de veras tiene un sentimiento sincero de someterse, lo cumplirá gustoso. La primera vez que mi Reina me impuso un castigo que no me gustó fue la primera vez en que me sentí realmente dominado. Todo es cuestión de tiempo, creo recordar que Jorge contó que no hacía mucho habían incursionado en la dominación femenina (el habló incluso de semanas)…es poco tiempo, deben ir de a poco, a tu ritmo, al ritmo en que te sientas cómoda.
Ojalá tengan mucha suerte!! Saludos.
16:25 | 12 Agosto 2008
Dama:
Hola, María:
Tu caso es muy habitual, ya que normalmente es el hombre quien propone este cambio en las relaciones íntimas, intentando proyectar sobre ti de golpe todas sus ansias de ser dominado. Lo lógico es que te abrumes; si bien un hombre que tenga experiencia en relaciones de dominación femenina dejará que surjan poco a poco en ti estos deseos, muchas veces los que no tienen experiencia o los que están deseosos de vivirla, se muestran paradójicamente exigentes.
Mi consejo es que, sencillamente, te tomes tu tiempo. Poco a poco, te encontrarás más cómoda, y verás cómo no hay una sóla forma de dominar, cada mujer tiene la suya, que además va variando y creciendo a lo largo del tiempo. Descubre cómo te sientes más a gusto contigo misma, y no te sientas presionada por sus ganas de ser azotado o hacer todas las tareas domésticas. Ve a tu ritmo: es una auténtica gozada descubrir la dominación femenina, disfruta del proceso
18:41 | 12 Agosto 2008
Juan López (pepa):
Dama lleva mucha razón, y en su blog encontrarás ideas poéticas y prácticas sobre la dominación femenina. Pienso que los blog de Ana y Dama son los 2 mejores que ahora hay de los que tratan este tema de la DF.
9:42 | 13 Agosto 2008
Reyes:
Bueno, no me imaginé que fuera de las formas más habituales de aterrizar en este mundo, aún que te lo propongan y den forma a un deseo que ya tenías puede ser más natural, pero que el que quiere llamarse “sumiso” te meta en berenjenales en los que ni te ves, y encima juzgue tu actitud (si te falta imaginación o demás)… parece más dificil de asimilar.
Aún así, María, es un mundo bonito como cualquier otro, si eres capaz de asumir y disfrutar el hecho de que ya no seamos nosotras, las mujeres, las que andamos con la lengua fuera pendientes de la satisfacción del hombre, sino al revés. Y eso se puede traducir en campos diversos del de la sexualidad, tales como el hogar u otras decisiones. Pero no creo que lo disfrutes si lo único que implica es que vuelves a estar con la lengua fuera y pendiente de su satisfacción “sumisa” porque de nuevo de trata del mismo perro pero con diferente collar. Creo que lo importante es que te valores y entiendas que tienes todo el derecho a pedir algo, o a dejarte mimar, cuidar y querer, sin sentirte culpable o egoista por ello, ya que no es incompatible con seguir amando a una persona y preocupándote por ella. Pero no te dejes comer por las fantasias de nadie, déjate llevar e inventa vuestras propias reglas. Espera ciertas cosas de él y házselo saber, juega con el sexo (como premio cuando todo va bien), no hagas cosas de mala gana, saca tu lado caprichoso y firme, todas somos un poco divas en el fondo, es sólo cuestión de no avergonzarse de ello supongo. Muchos besos y ánimos.
16:02 | 13 Agosto 2008
Mia Gianna:
Bueno de entrada un breve saludo a todos, he estado un poquito desaparecida por tareitas que me dieron lindamente y mas lindamente las he intentado hacer, ahora hasta caritas nuevas miro y espero no desaparecerme para volver a disfrutar lo genial del blog de Ana, se extrañaba lo bonito que es pasar y leer y leer y leer, porque ciertamente que no me canso de repetirlo, aquí con un día que faltes a la visita obligada, pufff se te pone difícil estar al ritmo de los comentarios, esta vez tuve la suerte de haber leído con antelación los dos escritos anteriores y ver el desenlace primario puesto que esto es apenas el génesis de la relación, ahora para empezar quiero aplaudirle a Ana lo bien que desarrollo consejos que pueden tomarse como generales, que un consejo es difícil pero además hacerlo de manera que aplique de forma general, con tan poca información, y sea sensato es en verdad algo aun mas difícil, y creo han sido detalles muy buenos, ahora, por lo poquito que deja ver Maria a mi parecer es que ella tiene o tiende a tener una actitud sumisa en cierta medida y pues obviamente le cuesta el cambio tan grande y tan abrupto, pero creo que al igual de lo dicho por Ana esto es un caminito de descubrimiento y redescubrimiento donde el primer gran paso es que Maria tome la batuta, y comience a usarla a su gusto, a su modo, el mundito de la dominación femenina es hermoso, es divino para cada parte y considero que una vez descubriéndolo es muy posible que le tome cariño, pero es algo de prueba y error, yo lo que aconsejaría seria que no debiera desanimarse si algo no sale a la primera como debiera, o como quisiera, y valga la eterna redundancia puesto que tanto compañeros como Ana lo han dicho, céntrate en ti, aprende a disfrutarte y quererte de tal forma que sepas tu lugar y permitas los mimos que obviamente tu deseas, dile a tu marido que si lo que desea es que le castiguen pues de entrada que mal sumiso es, porque lo que un buen sumiso desea es no ser castigado, sino esforzarse a mejorar a cada paso, es cosa de que ambos a su modo personal se afiancen y crezcan dentro del marco que tu traces . Un poquito de esfuerzo, confianza y sinceridad. Es básico, Espero todo salgo muy bien y lleguemos a saber un poquito de tu futura historia Maria. Saludos a mis compañeros que hacia tiempo no les leía. Que tengan un muy buen fin de semana todos.
1:21 | 16 Agosto 2008
solsumi:
Hola a todos!!
Me ha parecido un correo muy interesante. Este tipo de dudas, asalta a todas las mujeres cuando se les presenta una relación de esta naturaleza.
Creo que te han dado muy buenos consejos. Fundamentalmente el de que eres tú quien debe imponer su ritmo y descubrir como te gustaría disfrutar de este tipo de relación, pero también y no menos importante el que poco a poco asumas una actitud más dominante. La actitud lo es todo. Ana tiene razón en que los hombres sumisios queremos que nuestras parejas sean egoistas y que sean explicitas en su poder y en su dominanción, debemos aprender a darles tiempo, y facilitar que se encuentren comodas estando al mando. (al mando de verdad, por mucho que sugiramos o propongamos)
Las suguerencias sirven para enriquecer o no… la relacción y es una cuestión de comunicación.
Un saludo a todos.
14:25 | 18 Agosto 2008
solsumi:
para que definitivamente funcione las imposicionesd deben ser reales y al gusto de la dominante. Las mujeres son perfectamente conscientes de cuando estan haciendo algo por complacer a su hombre y cuando lo estan haciendo por su propio placer.
Aunque tambien puedan disfrutar con practicas que les sugieran los hombres, de ahi lo de la comunicación que apuntaba en el anterior escrito.
O lo que sea!
14:33 | 18 Agosto 2008
Alicia:
hola preciosa decirte que soy Alicia Ama con mucha experiencia, NO te apresures castiga a tu marido todo lo que le tengas que castigasr
que le quede bien claro que mandas tu
que eres Mujer que eres infinitamente superior. Te dejo mi telefono por si me deseas agregary mi messenger
645 890 138
aligg_m@hotmail.com
2:18 | 20 Septiembre 2008
alospiesdeunaMujer:
Buenas Noches y me pongo a los pies de las Amas del foro para lo que ellas digan. Yo titularia a estos 3 comienzos: “el sumiso exigente” .No se si es que las Mujeres son de venus, los hombres de marte y yo de saturno pero a mi todo esto me suena como del lejano oeste. “mi mujer reconoce” “he conseguido” leo un monton de expresiones que me dan a entender que el sumiso puede ser mas obcecado que la Ama mas severa. Y despues de tantos años de matrimonio me parece muy extraña esta situacion…
23:07 | 22 Septiembre 2008
daniel:
Mari haz caso del Ama Alicia,eres mujer e infinitamente superior al hombre,ademas eres tu quien debe imponer las reglas,mandas tu y el lo unico que ha de hacer es obedecer y cumplir todoas tus ordenes y exigencias,a tus pies.
16:32 | 3 Octubre 2008
Fidel:
Creo que Maria se dio la respuesta a si misma, efectivamente Maria, lo mejor seria que compartas con tu marido equitativamente las tareas del hogar, exigirle que asi sea, exigir simplemente lo JUSTO, asi no tendras la aprehension de que estas siendo egoista ni nada, disfurtaras y al mismo tiempo siempre tendras la conciencia LIBRE de culpas…en el terreno de lo sexual ser tambien mas exigente, que la satisfaccion tambien la tengas tu…
17:00 | 3 Noviembre 2008