Blog de Ana Serantes

Diario de una dominante

Un comienzo apresurado

Jorge Sánchez

Te comento un poco nuestra situación: somos un matrimonio “tradicional” desde hace más de 20 años, próximos a cumplir los 50 ambos y con dos hijos adolescentes. Desde que encontré tu anterior página web, sentí cierto interés por este “estilo” de vida y, como te dije hice un primer intento, poco exitoso. Al descubrir tu nuevo blog, mi interés se ha reavivado, y estamos haciendo un nuevo intento. Te explico.

Se lo volví a pedir a mi mujer y parece que, más o menos, está de acuerdo en intentarlo. Le he dado a leer varios artículos, y entre ellos el de “La dómina corriente” que me recomendaste. Además de esto le he regalado dos libretas: una privada, para que anote todo lo que se le vaya ocurriendo a medida que vaya leyendo cosas sobre el tema, y que yo no debo mirar. Otra compartida, dividida en varias partes: en la primera escribí una lista de tareas domésticas de las que me hago responsable (que más o menos ya venía haciendo desde siempre, aunque de modo más irregular que ahora, pero que considero a todas luces insuficiente, en comparación con lo que hace ella) y que la animé a que fuera alargando (no ha añadido ni una sola); en la segunda le proponía que, de vez en cuando, o preferentemente a diario, me escribiera algún deseo especial que yo debería cumplir a lo largo del día. También le explique que me parecía conveniente que, más o menos semanalmente, evaluara mi actitud respecto a ambas partes, y me premiara o castigara según su criterio (sí, ya sé que esto requiere algún esfuerzo por parte de ella, pero creo que puede ser un buen incentivo para los dos). Finalmente, en la tercera parte, yo escribiría sugerencias que ella podía, o no, tomar en consideración.

¿Qué problemas o dificultades encuentro? Unos míos y otros de ella.

Los míos:

a) Me es difícil hacer de manera espontánea otras tareas domésticas distintas de las que ya hacía; básicamente porque no me gusta y porque prefiero dedicarme a mis aficiones. Evidentemente es una actitud totalmente egoísta y comodona que sé que he de cambiar, pero no soy capaz de hacerlo solo; necesito que ella me ayude. Pero no solo no lo hace, sino que tengo la sensación de que le da igual, de que para ella las cosas ya están bien como están. Quizá debería respetar esto, pero creo que su vida podría mejorar sustancialmente con la dominación femenina, y como mínimo podríamos llegar a una distribución más equitativa del trabajo doméstico

b) Tengo problemas de masturbación, y pasa lo mismo que con lo otro. He conseguido que ella me castigue por hacerlo dándome unos azotes, pero realmente lo ha hecho con poca contundencia. Es algo que entiendo que no he de hacer por todo lo que supone de “infidelidad” y de pérdida de interés hacia ella, pero me es difícil dominarme. Necesito su ayuda.

Los de ella (desde mi punto de vista):

a) Escasa “capacidad de dominación”, excesiva generosidad hacía todos pero especialmente hacía mi, resignación a la situación actual y poco esfuerzo y interés por cambiarla, y escasa tendencia a la “provocación sexual” y a “controlar mi sexualidad”, puntos que parecen ser bastante importantes para lograr los objetivos deseados. En general, yo diría también que es poco imaginativa, especialmente en el terreno sensual-sexual.

A su favor he de decir que me ha permitido darle placer oral (cosa que siempre ha sido muy complicado), que, como he dicho, ha hecho algún intento de “disciplinarme” por mi masturbación y que ha hecho alguna petición en la libreta.

Realmente, todo esto ha empezado hace un par de semanas, y supongo que tampoco se puede correr, pero no sé si vamos por buen camino, o si habría que hacerlo mejor.

Tampoco sé si el planteamiento inicial es el adecuado; pero lo que quiero es mejorar su calidad de vida y creo que ello pasa por superar mis dos problemas que te he contado (y seguramente por más cosas que irán saliendo, si ella quiere que salgan).

Gracias de antemano por tu ayuda, que sea cual sea apreciaré muchísimo.

Un saludo.

PD. Novedades de última hora: Efectivamente, Ana, hemos estado de fin de semana “largo” (nos hemos tomado también el lunes) y debo decirte que ha sido fantástico: ella ha sabido controlarme plenamente, ha sido más contundente en sus castigos, ha disfrutado de su sexualidad como nunca lo había hecho antes y también me ha hecho disfrutar a mí. También hemos compartido bastante las tareas domésticas, ya que estábamos en nuestra 2ª residencia, y, aunque quizá el objetivo debería ir más lejos en esto, pienso que no está mal para empezar. No obstante, los problemas que te he comentado más arriba, posiblemente siguen existiendo, aunque quizá algunos podrían estar en vías de superación.

Ana Serantes:

Observo dos grandes cuestiones en tu carta, Jorge. Y la primera resulta quizá la más obvia: muchas prisas. No se puede pretender cambiar en “un par de semanas” la dinámica de un matrimonio que tiene veintidós años. Leyendo el texto se percibe tu urgencia, una prisa que no puede ser buena consejera. Y la postdata que añades en tu segundo correo es buena muestra de que tu análisis de la situación estaba en exceso influido por tu urgencia. Un proceso como el que intentas, Jorge, no puede ser cuestión de semanas, requiere bastante tiempo.

La otra cuestión importante siempre tiene que ser el sincero intento de comprender lo que planteas, en qué consiste de verdad el cambio que le propones a tu mujer. Si nos guiamos por lo que dices, está claro lo que pretendes: “lo que quiero es mejorar su calidad de vida”, porque “creo que su vida podría mejorar sustancialmente con la dominación femenina”. Y yo creo, Jorge, que te estás engañando a ti mismo. Y que es muy importante que no te engañes, que tengas claro el motivo o los motivos que te impulsan a hacerle a tu mujer la propuesta que le estás haciendo.

Si vuelves a leer atentamente tu carta, es posible que estés de acuerdo conmigo en que no hay en ella prácticamente ninguna alusión a nada que pudiera mejorar la calidad de vida de tu compañera, más allá de hacer alguna tarea doméstica añadida. No hay en lo que escribes ninguna preocupación sobre qué sería lo que podría enriquecer su vida. No, Jorge, en realidad has escrito sobre lo que te gustaría que ocurriera para mejorar tu calidad de vida, porque estás convencido de que tu vida podría mejorar sustancialmente con la dominación femenina. Y es muy probable que tu vida mejorara, pero no te engañes sobre el propósito que persigues, porque si ni siquiera tú sabes realmente en qué consiste lo que estás pidiéndole a ella, tus posibilidades de éxito serán escasas.

Y no sólo lo estás pidiendo para ti, sino que además le estás pidiendo que se encargue del trabajo y responsabilizándola del éxito de la apuesta, de una apuesta que no es suya. Hasta el punto de que, cual colegiala, le has comprado dos libretas para que haga los deberes, los deberes que tú esperas que te haga: que lea lo que a ti te interesa que lea; que haga las listas que tú esperas que haga; que te escriba el deseo que tú deseas que aparezca cada día; que se dedique a evaluar “tu actitud” hacia algo que por el momento tan sólo tú deseas, o sea, que a ella le es ajeno; y que te premie o te castigue en función de que te hayas portado como a ti te gustaría portarte. Y finalmente, le propones una tercera parte en la que, además, le escribirías sugerencias con las que podría mejorar sus esfuerzos por complacerte.

En mi opinión, Jorge, esa es la esencia de lo que planteas. Pero como decía, además cargas sobre sus hombres la responsabilidad de que funcione lo que sólo tú quieres que funcione. Tú, pobre, no puedes siquiera “hacer de manera espontánea otras tareas domésticas distintas de las que ya hacía”. “Sé que he de cambiar, pero no soy capaz de hacerlo solo; necesito que ella me ayude”. Tú, pobre, tienes “problemas de masturbación”, “pero me es difícil dominarme. Necesito ayuda”. Puesto que no eres capaz, puesto que te resulta difícil dominarte, entonces le traspasas a ella la responsabilidad por tu comportamiento. Y así de crudamente lo reflejas: “lo que quiero es mejorar su calidad y creo que ello pasa por superar mis dos problemas que te he contado”. ¿Tú crees de verdad que su vida será maravillosa si tu le friegas más platos y dejas de masturbarte, y siendo ella además la que tiene que tomarse el trabajo de obligarte a hacerlo?

Como ves, Jorge, no puede ser. No puede ser que todo tenga que ser responsabilidad y trabajo de ella y que todo sea, además, para conseguir un objetivo que no es más que tuyo. Eso no sería una relación de dominación femenina, sino una esposa dispuesta a sacrificarse, poco o mucho, para complacer las fantasías eróticas de su marido. Y afortunadamente para ti, y para unos cuantos hombres, son muchas las mujeres generosas y abnegadas, como demuestra la tuya, que ya se ha puesto a complacerte.

¿Me parece mal que lo haga? Por supuesto que no. ¡Cómo me va a parecer mal que una mujer haga cosas por su hombre! Ahora bien, eso no tiene nada que ver con la dominación femenina, sino con el amor o el cariño que tu mujer siente por ti, con lo que de verdad sustenta vuestra relación de pareja. No puede descartarse, porque no sería ni mucho menos la primera vez, que de ahí acabe surgiendo una relación de dominación femenina, que tu mujer acabe por verle las ventajas y sea capaz hacerse con las riendas. Pero tengo la impresión de que para que así sea va a necesitar bastante más ayuda, bastante más entrega e incondicionalidad por tu parte de la que reflejas en tu carta. No cautivarás a tu mujer, Jorge, con el ofrecimiento de un lavado de platos y un cunilingus de vez en cuando. No es bastante para una mujer; ni para la tuya ni para ninguna. Además, la generosidad de la que ya está dando muestras tu mujer la hace merecedora de bastante más de lo que la ofreces, la hace merecedora, en realidad, de una auténtica sumisión por tu parte, de tus esfuerzos para “mejorar su calidad de vida” en lugar de la tuya, y de que aprendas, y de paso se lo vayas demostrando a ella, a contentarte y a disfrutar con los regalos que pueda hacerte la mujer a la que dices querer someterte.

Los regalos, Jorge, son más regalos cuanto más arbitrarios, cuando menos se esperan. Por lo tanto, no se exigen, no son de obligado cumplimiento y, claro está, no se pasa lista por ellos en una libreta. Te lo digo porque por mucho éxito que tuvieras, por mucho que tu mujer cumplimentara sus tareas y sus libretas, poca satisfacción encontrarías tampoco tú, porque te darías perfecta cuenta de que no era eso lo que buscabas, porque seguirías anhelando una auténtica relación de dominación femenina: una en la que no fueras tú quien pusiera los deberes.

Siento resultar tan cruda, Jorge, pero espero que me disculpes, que estés de acuerdo conmigo en que el camino más corto entre dos puntos es la línea recta, en que lo mejor que puedo hacer por ti es darte mi opinión sincera –que por supuesto no es garantía de nada– sobre lo que has escrito. Y lo he intentado sobre lo que considero el fondo de lo que has escrito. No obstante, es probable que te decepciones lo general de mi respuesta, pero seguro que habrá momento para entrar en detalles, porque espero que todo os vaya bien y que siga abierta la correspondencia.

14 Comentarios
  1. Y me pregunto yo, dado que el mundo de los deseos es tan complicado de expresar, bien sea por lo difícil que es encontrar palabras que los expresen o bien porque a veces queremos encuadralos en fantasías estándares o políticamente correctas. Y si lo que desea Jorge realmente es eso, una sumisión donde él sea el que dirija la situación. Porque hay una frase que me ha roto el alma al leerla. Esa donde decía que él solo no puede ampliar las tareas que suele hacer en el hogar porque siendo sinceros no le gusta hacerlas…jajajaj. Esta frase o da por hecho que a las mujeres nos encanta las tareas domésticas o no sé exactamente qué da por hecho, pero ahí está el asunto, que sus deseos para mejorar “su calidad de vida” (la de Jorge) no están en que su mujer tome el mando sino en el mando que ahora mismo le apetece a Jorge. Creo que Jorge debería aclarse y sincerarse consigo mismo primero y luego quizás debería aplicarse su misma filosofía. Yo le recomendaría que se comprase dos libretas, una donde aportase todos y cada uno de los puntos que hiciese de su vida, una situación más feliz, más cómoda, más satisfactoria, dando rienda suelta a sus impulsos, sin dejarse coartar por los convencionalismos sociales, por las reglas, dejándose a sí mismo, sin barreras. Y en la otra libreta tendría que hacer un esfuerzo, porque en esa libreta tendría que hacer una lista de los verdaderos deseos de su mujer, de esos deseos que no conoce, y tendría que averiguar, no se trata de preguntar, sino de observar, de escucharla, de prestarle atención y saber indagar entre toda la paja de una conversación cuáles son las cosas que han hecho que se le iluminara la mirada, cuáles las cosas que al nombrarlas te han comunicado en su lenguaje corporal que ahí hay una clave a tener en cuenta. Todas esas cosas que a tu mujer le hace ilusión por pequeñas cosas que le puedan parecer a Jorge. Ni que nos frieguen los platos, ni que nos hagan cunnilungus, tienen que ser esa diferencia en la vida de una mujer para que la calidad de su existencia sea mejor y eso cada una de nosotras sabemos cuáles son esas cosas.

    Es curioso porque el calificativo de vainillas que se nos ha dado a los que no pertenecemos al mundo de BDSM viene de ese símil un tanto genial, un tanto simple, de la heladería italiana donde dentro de una gama de productos amplísima, el consumidor entra día tras día a pedir su helado de vainilla. Y es genial porque el mundo del sexo es eso una amplia gama de sabores. Pero es simple porque al final y como consecuencia de haber probado otro de los muchos sabores que tenemos en la exposición, podemos pasar del helado de vainilla, pero seguiremos entrando en la heladería italiana pidiendo día tras día el mismo sabor, eso sí cada cual el suyo, que no todos tenemos el mismo gusto. Y esto ocurre un poco aquí, en vez de indagar cuál es el sabor del sexo que a tu mujer le hace vibrar, a Jorge le entra cierta satisfacción porque ella le permite ya que le haga un cunnilungus. El sexo es un mundo maravilloso, y hay que descubrilo sin pautas, sin condicionantes y sobre todo poner atención en cada paso que se da, porque habrá mujeres a las que el sexo oral las vuelva locas y habrá mujeres que disfruten con el chocolate, la vainilla, la fresa, la mora, el limón, el plátano, el pistacho, el turrón, el tiramisú, la strachatela…..en fin cada cual tiene su propia sinfonía.

    10:29 | 16 Julio 2008

  2. No me canso de decir que el blog es una maravilla, no hay más que ver las respuestas de Ana y Amy para demostrarlo. Enhorabuena!!!

    12:07 | 16 Julio 2008

  3. Veo que en este blog participan sobre todo 3 tipos de personas: 1 . Mujeres que tienen una relacion de dominacion con sus parejas; 2. Hombres presuntos sumisos, como Jorge, como otros y como un servidor, que querriamos en teoria tener este tipo de ralación con nuestras parejas, pero que no somos capaces de hacerlo bien; 3. Mujeres y hombres que ni son de una u otra tendencia pero que esto les interesa. Pero veo que falta que participe por ejemplo la mujer de Jorge, para que ella cuente lo que ella piensa al respecto, como se siente ella cuando Jorge le dice que haga tal o cual cosa, o cuando Jorge se comporta de tal manera, o algún hombre sumiso practicante, que diga su experiencia.
    Evidentemente todas las aportaciones son muy interesantes, solo querria resaltar algo que llevo tiempo pensando que creo que complementaría lo que aqui se dice.
    Quisiera añadir algo más. No sé si todos los presuntos sumisos que aqui pedimos opinión llegaremos a tener algún dia a estar sometidos a nuestras MUJERES,pero creo que al menos nos habrá valido a tener en consideración el egoismo que siempre ha tenido el hombre en las tareas de la casa, como dice Amy, a nadie le gusta, y el hombre, y conozco a muchos asi, se ha escaqueado de hacerlas lo que ha podido. Pero esa menor contribución masculina a las tareas de la casa creo que será mucho mayor en estos sumisos que intentamos hacer más fácil la vida de nuestras mujeres para que algún dia nos dominen, si llegamos a la meta de la domfem fenomenal, pero si no, al menos habremos empezado a colaborar más en casa, seguro que no colaboraremos todo lo que debieramos, siempre se puede hacer más hasta que la Mujer apenas haga nada, pero habremos reducido su carga de trabajo.
    Y manifestar mi total acuerdo con lo que dice Severino, este blog es muy interesante.

    12:40 | 16 Julio 2008

  4. Juan me gustaría, ya que lanzaste la piedra que tu mujer comentara este artículo.

    17:07 | 16 Julio 2008

  5. Amy, buenísima la que le acabas de jugar a Juan.

    19:36 | 16 Julio 2008

  6. Lo cual demuestra lo perversamente adorables que son las mujeres.

    Respecto al tema que comentais, creo que no es tan sencillo como plantear hacer la vida más fácil a alguien. Parecería sencillo si, pero en mi experiencia os puedo decir que por muy sumiso que sea (que no soy yo quien debe decirlo sino mi dominante), sigo siendo una persona. Y las personas tenemos nuestros días, buenos, y malos. Y en los malos os aseguro que a veces no nos apetece hacer nada, cosas que habitualmente haría sin pensar por el hecho de que hacen la vida más cómoda a mi pareja, hay momentos en que no las haces. Quizá ahí resida una de las virtudes de los dominantes, en saber distinguir esos momentos buenos y malos, para digamos no forzar la situación a otra que pudiera ser vista como abuso de poder por la parte sumisa. Os puedo decir que yo a veces me he sentido así, en momentos puntuales, porque cuando estás más calmado y reflexionas te das cuenta de que esos momentos que a veces dirías “hoy no me apetece” luego son tonterías y que no vale la pena o digamos no tienen importancia. Aún así, somos personas, todos, y como digo hay momentos y momentos.

    Sobre la velocidad a la que puede ir una relación en sus inicios, es todo un mundo, depende tanto de las personas que sería imposible dejar unas, llamemos directrices sobre eso. En mi caso no tendría mucho sentido aconsejar a Jorge, puesto que mi relación de pareja actual empezó como una relación de dominación sumisión, sin nada más. Que la cosa derivó en estabilidad, ni yo ni ella lo sabíamos, ni lo podíamos haber visto de antemano o evitado. De modo que nuestro caso es un poco a la inversa de la generalidad en casos como el de Jorge, cuando la pareja ya está formada y llega el momento de digamos, confesarse.

    Saludos

    22:33 | 16 Julio 2008

  7. Sabia que alguna de vosotras me diria que aplicase mi teoria a mi mujer y ella diera su opinion, pero sinceramente no esperaba que fuera tan rápido.
    Bonita definición de las mujeres miodeLeo, perversamente adorables.

    23:03 | 16 Julio 2008

  8. Interesante experiencia y perfecta la respuesta de Ana.

    Yo si tengo una experiencia similar a la de Jorge. Quizás un compacto de mi propia vivencia sirva para algo, si no, al menos sirve para que me conozcan.

    Mis inicios fueron diferentes, nosotros empezamos en esto como una sucesión de juegos sexuales destinados a cambiar un poquito la rutina.

    Luego intentamos introducir algo mas e incluso cuando hallé esta web -su predecesora en realidad- lei mucho de los artículos (incluído el que Jorge cita) y los comentarios y nos embarcamos en tratar de hacer una verdadera relación DF, pero para ese momento, choqué mas ó menos con los mismos escollos que Jorge. La parte teórica la tenía bien sabida, pero en la práctica fallaba, llegamos a un punto de amesetamiento del cual no podríamos salir y aunque el intento duró unos meses se terminó cayendo.

    Yo armaba la lista de tareas, intenté facilitarle la vida del modo que a mi se me ocurrió y no tuve en cuenta, como bien apunta miodeLeo que no todos los días los seres humanos andamos de buen ánimo.

    Hoy por hoy nuestra relación DF lleva ya bastantes meses, con alguna cosita que corregir. Pero para ello tuve que comprender que yo estaba haciendo varias cosas mal:

    Para empezar trataba de facilitarle la vida según yo creía que se la facilitaba, sin comprender que sus necesidades distaban de las mias.

    Hacer “sugerencias” y luego frustrarme porque no eran cumplidas a rajatabla era moneda corriente.

    24/7 debíamos ser Ama y esclavo sin importar que tan apestoso hubiera sido el día de cada uno y con que ánimo Ella llegase a casa. Esto no aplicaba si el del día pesado había sido yo.

    No había sido claro respecto a que era en definitiva lo que yo estaba dispuesto a sacrificar por alcanzar el estilo de vida, de hecho, nunca había sido claro en que consistía el estilo de vida.

    Hasta que un buen día, hablamos largo y tendido, Ella admitió que esto le gustaba pero quería ir de a poco, sin presionarse, que efectivamente muchas cosas entre los dos mejoraban pero indefectiblemente mi ansiedad terminaba arruinando el ambiente y que era incoherente hablar de entregarme a Ella, de hacerla mi Reina y luego querer hacer lo que yo quería.

    Así pues decidimos volver a intentarlo esta vez con un “nuevo” enfoque, centrarnos en sus deseos y necesidades, en que yo aprendiera como sumiso a entenderla, a respetar sus tiempos, a aceptar que aquellas cosas que son mi fetiche serán regalos que Ella me dará cuando quiera. A su vez mi Reina también entendió que conoce a su marido, pero no tanto a su sumiso, su sumiso tiene que ser entrenado y disciplinado no de acuerdo a sus “sugerencias” sino de acuerdo a como Ella juzgue que será mejor.

    Funcionar, hasta ahora ha funcionado, tenemos como todos días buenos y días malos, hemos tenido esas escapadas de fin de semana solos donde nos entregamos al fetiche … ¡y lo bien que hacen! y en el día a día la vamos llevando, nos vamos conociendo como Ama y sumiso y nos empezamos a llevar bien.
    (en realidad la estoy re conociendo y estoy empezando a ver que muchas veces me conviene hacer lo que Ella me ordena).

    En resumen, es duro y dificil entrar en este mundo cuando los dos son inexpertos, peor aún cuando uno tiene nada mas fantasías. Se ganan muchas frustraciones cuando nada sale como esperabas y cuando empieza a funcionar a veces te mata la ansiedad. Se por lo que leo que otros han sido exitosos en poco tiempo, a mi me llevó años entender muchas cosas de mi mismo. Pero si tengo que mirar para atrás, contento volvería a hacer lo mismo, si he de hacer un balance, realmente valió el esfuerzo.

    Saludos a todos y disculpen que me colgué escribiendo …

    6:38 | 17 Julio 2008

  9. Deberás que lindo ha estado esto, tiempo ya tenia que no disfrutaba de los comentarios enfocados a lo que es este hermoso blog; la Dominación Femenina. Y no digo que no hallan estado interesantes los demás, me han llenado de hilaridad algunos, pero se extrañaba esto, ahora disculpando el hecho de la alegría, igual paso a saludar a todos. Muy lindo el compartir parte de tu historia Adrian, un gusto leerte, Estos días demasiadas presiones como para postear como uno quiere, jiji, en realidad nunca tengo tiempo para postear como quisiera, y ahora vamos a dar participación humildemente.
    Para mi esta cartita que te han enviado Ana bien dicho sea por tu parte, nada tiene de sumisión, es mas una rabieta de niño que esta algo incomodo porque sus anhelos no se le están dando a la velocidad y tono que gusta, ciertamente que el hecho de poseer una naturaleza sumisa o tener un interes por adoptar esta naturaleza para contigo y hacer de tu contraparte tu Ama, no va a ser facil, y pensar que será fácil y no habrá baches es en demasía positivo y miren que yo soy positiva, el problema que se tiene y es de logica basica, pareciera ser siempre el mismo, creer que lo que uno piensa es facilitar la vida de una persona, es lo que realmente seria facilitarla, y como aquí lo dicen nuestro egoísmo personal y natural, hace de nuestra visión, la visión universal. Terrible error, de ante mano se debe saber que en toda relación no existe un solo camino, y que todo lo que se puede leer sobre dominación, no es más que consejos, te informa, pero al final, lo importante es aplicarlo a lo que es la personalidad, así como a la personalidad de la relación en si. miodeLeo ha dicho algo importante, que ante todo tanto sumisos y Dominantes estamos bañados de esa capa y naturaleza que se puede definir como “humanidad” y por ello nuestro humor no siempre es el idóneo para ser el mejor y mas servil sumiso o la Dominante mas alegre y concecuente. En estos momentos como lo has dicho miodeLeo, la ayuda de que el Dominante sepa ser paciente es algo glorioso, pero también como sumisos se debe intentar mostrar lo que es ser un buen sumiso, porque estos son los momentos que te prueban en verdad. Si ambas partes están en un mal momento, a mi parecer como sumiso, uno debe ser quien sede y se esfuerce por mejorar, sino valiente sumisión es aquella que solo en los buenos momentos existe. Y ahora haciendo rápida mención al comentario de Amy, levanto el pulgar al igual que los demás, muy lindo. Y tomando algo de el mismo, es muy bueno intentar trabajar nuestra percepción, en mi experiencia personal puedo decir que no se me da tan mal el hecho de poner atención a los detalles, aunque creo esta percepción es mushisisismo mas facil cuando se tiene química, porque uno percibe cositas que son dificilísimas de notar para con quien sinceramente no existe chispa, pero creo si se es pareja, algo de química debe haber. Y mirar de soslayo para descubrir cositas, nunca esta de más. Un gustote saludarles a todos y que tengan buen día. Como siempre ya se termino mi escapadita, así que no puedo ahondar tanto como quisiera. Besitos y suerte.

    20:52 | 17 Julio 2008

  10. [...] pesar de que, como me adviertes, ha sido bastante dura, pero seguramente es la que me convenía (“Un comienzo apresurado I”). Como ocurre con la mayor parte de las respuestas que das en tu blog, creo que aciertas [...]

    6:10 | 18 Julio 2008

  11. Gracias Mia, por tus palabras. Este artículo y el hilo de comentarios me encanta, hacía rato tenía ganas yo también de volver al tema.

    Amy creo que tiene mucha razón en lo que dice respecto a conocer a tu Mujer y saber entenderla hasta el detalle, pero me detengo un poco mas arriba en su primer párrafo, cuando dice lo dificil que es contar los deseos ó tratar de enmarcarlos en alguna mas estándar y pienso … ¿por que será tan dificil hacer esto con tu pareja? Es muy cierto y a mi me llevó casi tres años abrir mis deseos del todo con mi pareja.
    Si lo hubiera hecho antes, otra habría sido mi historia.

    Mia, es cierto que cuando se es pareja algo de química hay (o debería haber) pero a veces el tiempo y la rutina hacen que la chispa se pierda un poco. Y con esa pérdida el hombre suele dejar de prestar atención a esos detalles. Pero confieso que no es un razonamiento mío sino que se desprende de algo que alguna vez mi Reina me dijo.

    Por eso soy mas partidario de que además del mutuo conocimiento tiene que haber iniciativa, espontaneidad, no libretas con tareas prefijadas.

    Pero para que todo esto funcione, me parece que antes deben ser ambos Ama y sumiso, claros respecto al estilo de vida que intentan encarar, el debe conocerla, si, ella debe conocer a fondo el deseo de su sumiso, que es lo que quiere y que esfuerzo y concesiones está dispuesto a hacer.

    Por lo que respecta al sumiso, debe asumir que el esfuerzo que tendrá que hacer es grande y las concesiones, a la larga o a la corta, serán … todas las que su Ama le exija.

    Todo esto lleva su tiempo, bastante mas que dos semanas. Saludos a todos.

    6:47 | 18 Julio 2008

  12. Gracias a todos/as por vuestros comentarios y consejos. Sí, quizá no ha sido un comienzo demasiado acertado, pero como veréis hay una segunda parte en la cual hemos intentado corregir los primero errores (después vendrán más, me temo). Y…en eso estamos.

    8:04 | 18 Julio 2008

  13. Amy: Me gustaría saber de donde has obtenido tu la versión de que el término “vainilla” aplicado a las personas ajenas al mundo BDSM proviene de aquella heladería italiana en la que hay muchos sabores donde elegir, etc. Se que esta es la teoría que aparece en Wikipedia pero yo no estoy muy segura de que sea del todo cierta.

    Por otra parte, asociar el sexo con los helados es algo que jamás comprenderé pues el sexo suele ser mas bien caliente…

    Mia: Precioso tu comentario en su delicadeza, feminidad y calidad afectiva.

    Adrián, me ha gustado tu frase: “Por lo que respecta al sumiso, debe asumir que el esfuerzo que tendrá que hacer es grande y las concesiones, a la larga o a la corta, serán … todas las que su Ama le exija.”

    Juan, creo que te equivocas acerca de las tareas domésticas pues a muchos sumisos les resulta muy placentero saberse buenos sirvientes de su Ama. Y ese servicio conlleva en muchas ocasiones que el sumiso se convierta también en la asistenta haciendo todas las tareas de la casa.

    Jorge, si hay algo que personalmente no soporto es a un sumiso con problemas de masturbación.

    6:52 | 30 Julio 2008

  14. [...] o disquisiciones se tienen que limitar a lo poco que conozco de vuestra situación por Jorge (“Un comienzo apresurado” y “Un comienzo apresurado II“) y a esta carta que me mandas. No es mucho, pero [...]

    6:02 | 12 Agosto 2008

 

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