Blog de Ana Serantes

Diario de una dominante

Un parecer

La entrada de ayer del blog, “Es demasiado, corazón”, da cuenta de la experiencia de una relación de dominación femenina fuerte. Quizá tan fuerte que ha provocado algunas dudas. Jvrsum: “Me parece una exposición y pregunta y una respuesta digna de ser valorada, reflexionada y cuestionada. Pero me gustaría, lo reconozco, saber previamente el parecer de Ana Serantes”. Y Amy: “A mi me pasa lo mismo que a jvrsum”. Pues veamos cuál es mi parecer… y sigamos charlando.

Puede resumirse la experiencia de John como la de un sumiso que logra que su mujer se inicie en la dominación femenina. Pero la mujer sobrepasa las expectativas de su compañero y, para su disgusto, termina obligándole a aceptar su “derecho” a tener una relación sexual con otro hombre. Entresaco lo que me resulta más ilustrativo del largo texto en el que John nos relata su experiencia y Elise Sutton le da su respuesta:

La fantasía me excitaba, y no podía resistirme a mi bella esposa cuando actuaba de forma dominante hacia mí. Había aprendido muy bien a ser dominante y sabía como hacer conmigo lo que quisiera. Ahora odio no poder resistirme. No la odio a ella sino que me odio a mí mismo por mi falta de coraje.
Seré honesto: me gustaba como me sentía, y en aquel momento, mientras mi esposa me explicaba como me había sido infiel, caí profundamente en la sumisión y me sentí más sumiso que nunca en mi vida.
Estábamos unidos a un nivel más profundo y estuve en este “espacio de la sumisión” durante días. Sin embargo, y sobre esto no se ha hablado bastante, cuando vuelves a la realidad, ésta te golpea en la cara. La realidad es la realidad, y la realidad es que mi mujer está teniendo de forma habitual sexo con otro hombre, y eso no está bien.
Sin embargo, él se está tirando a mi mujer y yo no. ¿Cómo puede ser esto bueno para un matrimonio?
Sé como responderá a esta carta, y está en su derecho. Todo es culpa mía. Yo abrí esta puerta y es responsabilidad mía. Todavía podría sobreponerme a ella y forzarla a cambiar, pero soy demasiado débil para hacerlo. He elegido. Me he psicoanalizado a mi mismo y he decidido decirle que debe dejar de ver al vecino o si no la dejaré. Pero en cuanto abro la boca, mis palabras cambian y acabo sometiéndome a lo que ella quiere. No puedo sobreponerme a ella porque es tan sexy y tan dominante… La amo y no quiero dejarla nunca, me haga lo que me haga. A una parte de mí le gusta lo que está haciendo, pero insistir en ello sé que es un error.
Me cuestiono a mi mismo la moralidad de ser un hombre sumiso hasta el punto de permitir que una mujer me pisotee.

Elise Sutton:
Yo diría que usted goza de un buen matrimonio, ¿no le parece?
Estoy totalmente en contra de saltar a una D&S avanzada sin el consentimiento de los dos miembros de la pareja. Su esposa tomó la decisión de que quería acostarse con ese tío sin importarle como pudiera afectarle a usted. Estoy de acuerdo con usted: no es bueno para un matrimonio.
Hay muchos hombres que están buscando una mujer como la suya. A algunos les gustaría tener una mujer infiel, algunos lo suplican. Su historia es un gran ejemplo de que un hombre debe tener cuidado con lo que quiere porque puede hacerse realidad.

Mi parecer es que John no tiene razón al pensar que no puede ser bueno para un matrimonio –de dominación femenina– que la mujer se relacione sexualmente con otros hombres. La práctica de la infidelidad les funciona bien a unas cuantas de las parejas que practican la dominación femenina. Así que puede ser bueno o malo, depende del matrimonio. Pero a la vez suscribo el criterio de Elise Sutton de que la mujer no debería tomar esa decisión sin tener en cuenta lo que le pase a su pareja, porque la infidelidad es una práctica con la que hay que andarse con tiento.

Entonces, ¿es ese un buen matrimonio?, como dice Elise. No estoy de acuerdo. Para mí no es un buen matrimonio, porque una de las dos personas que lo forman está teniendo serios problemas para asumir y afrontar lo que está ocurriendo en ese matrimonio. Y creo que ésa no es precisamente la mejor señal de una buena relación emocional. Cierto que el componente y el vínculo que provoca la dominación femenina parece bien fuerte, pero una relación no puede ser sólo dominación femenina. Al menos esa es mi opinión.

De todas formas, no esa cuestión la que me resulta más interesante de esta de experiencia. Son otras cosas las que imagino que me llevaron a seleccionarla y enviársela a Jorge Sánchez para que la tradujera. Releyéndola ahora, se me ocurren tres.

La primera, que constituye un buen ejemplo de la falacia en la que caen algunos al tratar de adornar de parabienes la dominación femenina. No es cierto que las mujeres estemos dotadas de una especial bondad y sabiduría y que, por lo tanto, los hombres deban limitarse a asumir nuestra supuesta superioridad. Las mujeres no somos ni ángeles ni demonios. Entre las mujeres, las hay buenas, malas y regulares. En consecuencia, las hay que utilizarán la dominación femenina con amplitud de miras y las hay, como la mujer de John –si es que es como él la retrata–, que pueden utilizar su poder como dominantes de una forma caprichosa y egoísta. Ya sé que esto resulta una obviedad, pero creo que no está de más recordarlo, porque en las páginas sobre dominación femenina nos encontramos con demasiada frecuencia frases de este tipo: “Lo que ella diga o haga, bien dicho o hecho está, que para eso es mujer y dominante. Y por eso me someto a ella”.

La segunda cuestión interesante en esta experiencia es la que pone de relieve Elise Sutton: “un hombre debe tener cuidado con lo que quiere porque puede hacerse realidad”. Sobre este asunto he escrito recientemente también yo, sobre la fuerza que puede llegar a tener una dominante sobre su sumiso. John lo ha experimentado: “Había aprendido muy bien a ser dominante y sabía como hacer conmigo lo que quisiera”. Por supuesto que tampoco debemos exagerar en exceso, que no podemos olvidar que los sumisos son personas libres, y que desde su libertad se someten y, claro está, desde su libertad pueden poner fin a su sometimiento. No podemos llegar a la conclusión de los sumisos son como niños, que no están en condiciones de decidir por su cuenta, que son de verdad “esclavos”. No lo son. Pero es cierto que el poder erótico que las mujeres dominante podemos tener sobre ellos es verdaderamente importante. Conviene que los hombres lo sepan, y que se anden con cuidado con según y qué fantasías intentan alimentar en sus mujeres, no vaya a ser que terminen por convertirse en realidad.

Ahora bien, es la tercera cuestión lo que me parece más interesante de esta experiencia: la dicotomía entre el deseo y la moral, entre lo que a John le gusta y lo que piensa que debería gustarle. Porque el hecho es que, pese a su angustia y a sus lamentaciones, a John le gusta lo que le está sucediendo:

La fantasía me excitaba.
Seré honesto: me gustaba como me sentía, y en aquel momento, mientras mi esposa me explicaba como me había sido infiel, caí profundamente en la sumisión y me sentí más sumiso que nunca en mi vida.
Estábamos unidos a un nivel más profundo y estuve en este “espacio de la sumisión” durante días.

Pero como decía, John piensa que no le debería gustar lo que le gusta: “A una parte de mí le gusta lo que está haciendo, pero insistir en ello sé que es un error”. Y por esa razón, por su criterio moral, se rebela contra lo que sucede, y no cabe duda de que se rebela con la suficiente fuerza como para sentirse desgraciado y para que su autoestima no esté precisamente boyante:

Ahora odio no poder resistirme. No la odio a ella sino que me odio a mí mismo por mi falta de coraje.
Eso no está bien.
Me cuestiono a mi mismo la moralidad de ser un hombre sumiso hasta el punto de permitir que una mujer me pisotee.

Esta fuerte oposición entre el deseo y la moral puede abordarse desde distintos puntos de vista. Cualquier lector de Elise Sutton sabe cómo suele hacerlo ella: convirtiendo la moral en prejuicio y, normalmente, etiquetándolo como “machista”. Según ella, y según bastantes otros practicantes de la dominación femenina, mujeres y hombres, el sumiso necesita profundizar en el proceso de abandonar su ego machista, para que así pueda someterse o abandonarse cada vez más y mejor en los brazos de la mujer que le domina. Según este criterio, es ese ego machista, o ese prejuicio, el que dificulta o a veces impide que un hombre sumiso pueda realizarse como tal. Dicho de otra forma: las tradiciones y la presión social de la sociedad patriarcal pesan sobre los hombres y hacen que les resulte tan difícil asumir de verdad y por completo su condición sumisa.

Dejando a un lado lo que para mí es una utilización escasamente rigurosa de una teoría ya de por sí tan poco científica como la psicoanalítica, me parece innegable que hay una parte de verdad en esa forma de ver la cuestión. No creo que se pueda negar que existe una presión social que no hace precisamente fácil que un hombre se presente públicamente, y a veces ni a sí mismo, como sumiso, y unas ideas en la mente de muchos de esos hombres que les crean no pocos conflictos entre lo que sienten y lo que piensan que deberían sentir, esto es, entre su deseo y la concepción de su deseo como perversión.

No obstante, hay otra manera de abordar el asunto: la moral son efectivamente prejuicios, pero no sólo prejuicios y, además, no todos los prejuicios nos dificultan la vida. La moral es también nuestra concepción de lo que debe ser el bien y, en consecuencia, la vida buena. La moral nos ata; pero la moral, nuestra idea de lo que está bien y de lo que está mal, es también lo que nos convierte en civilizados, lo que nos distancia de la barbarie. Sin una actitud moral, sin ningún prejuicio que nos frene, puede que nos sintiéramos más libre en ciertos momentos, pero la historia nos ha enseñado que a la postre podemos terminar también siendo más esclavos de nuestras pasiones que liberados por ellas. Por supuesto que estoy encantada con la liberación de las costumbres que se ha producido en nuestras sociedades, pero ello no nos libera de todos nuestros prejuicios, porque si de todos nos liberaran, quizá no sabríamos ni qué desear más allá de lo más inmediato. Es nuestra moral, nuestra idea de que a lo que deseamos debemos intentar sumar lo que nos parece correcto desear, la que constituye en las ocasiones importantes de la vida el principal sostén de nuestro comportamiento.

Así que para mí no hay blanco o negro en esta cuestión, que creo que debe ser abordada desde los dos puntos de vista, que no vale con achacarlo todo al machismo rampante de esta sociedad –por otra parte, la menos machista de los últimos milenios–, ni abjurar de todos nuestros prejuicios; claro está que tampoco podemos ignorar que los tenemos y que algunos de ellos nos hacen la vida bastante imposible.

¿Cómo salir entonces de un dilema como el que atenaza a John? Pues no hay receta. Tendrá que vandearse entre lo que lo que le gusta y lo que cree que le debería gustar, y tendrá que ir haciendo camino poco a poco, porque seguro que sus ideas preconcebidas pueden transformarse, siquiera un tanto, con la experiencia y con el análisis racional que de ellas pueda hacer: él sólo, él con su mujer, y él con las ideas de los demás. Ahora bien, una cosa está clara: mientras no logre acercar su principio moral a lo que le está sucediendo en su relación será desgraciado, mientras piense que resulta inmoral que su mujer esté “teniendo de forma habitual sexo con otro hombre”, John lo va a a pasar mal. Y puede que lo logre o puede que no. Yo creo que eso no es inmoral en una relación de dominación femenina, pero tampoco pienso que resulte muy edificante la forma en la que ella lo está haciendo, o en la que él cuenta que ella lo está haciendo.

En fin, Jvrsum y Amy, éste es mi parecer sobre la experiencia de John. Aunque pueda parecer poco parecer, a estas horas, y sabiendo que mañana es día de trabajar, no da una más de sí.

[Fotografías de Leanne Lim-walker]
37 Comentarios
  1. Saludos;

    LLevo un tiempo siguiendo este blog. Soy sumiso, aunque para ser sinceros, si aplicamos los baremos de Elise Sutton creo que no puedo ser calificado como tal ni de coña. Pero ya tengo una cierta edad y arrastro unas cuantas experiencias, por lo que no necesito aprovaciones ni etiquetas para saber lo que he deseado y sentido toda mi vida.

    Yo tengo otra forma de ver la dominación femenina y los juegos, sensaciones, sentimientos, crecimientos, implicaciones, deseos, molestias, disgustos, placeres, etc….que conllevan el bdsm.

    No quisiera entrar en casa ajena a molestar. Sí que me pasaré por aquí alguna vez a debatir, si me dejan y, por supuesto, dentro de las formas y modales civilizadas que se presuponen a las personas de bien que hablan libremente de sus fantasías.

    Personalmente, el tema de la entrada de otro hombre (u otra persona) en la relación creo que es un tema delicado. Yo sólo he visto (y he vivido) problemas cuando eso pasa.Por que todos somos egoístas y a nadie le gusta sentirse desplazado, por mucho que lo revistamos de dominación, disminución del ego, sumisión, etc….en el fondo y en la forma somos personas con nuestros deseos, sentimientos, egos y anhelos. Creo que una pareja ha de estar muy segura para dar ese paso, por que una vez abierta la caja de los truenos nos puede dejar sordos.

    Con la humildad y la educación de un recién llegado, he de decir que no comparto muchísimos de los postulados de Elise Sutton vistos en este espacio y otros similares. He confeccionado un pequeño escrito,coloquial y con humor, por si alguien quiere echarle un vistazo.

    Está aquí:

    http://soyunamierdadesumiso.blogspot.com

    Espero que no les moleste la auto- publicidad y a los incondicionales del femdom más radical no les moleste el tono ni los comentarios en caso de que decidan pasarse a leerlo.

    En todo caso, creo que toda perspectiva es interesante y felicito desde aquí al autor de este espacio por el mismo, prometo pasarme de tanto en tanto y….er…ser bueno.

    Tengan cuidado ahí fuera.

    Spirit de Zoe

    8:28 | 14 Noviembre 2008

  2. El iusnatularismo dice que hay acciones que por sí mismas son “malas” como por ejemplo matar, otro ejemplo podría ser la infidelidad. Digo esto porque Elise Sutton dice que aceptar la infidelidad para un hombre supone un problema por su machismo, yo creo que no es por machismo ya que entonces ninguna mujer tendría problemas para aceptar la infidelidad de su pareja y esto no es así. La infidelidad es un problema para el que ama a alguien independientemente de su sexo. Lo que pasa es que puestos a ser egoístas ¿quién no encuentra la excusa perfecta para justificar sus actos.

    9:45 | 14 Noviembre 2008

  3. Efectivamente me sorprendió el relato, aunque no así la respuesta de Elise Sutton, que va en su línea.

    Pero el relato sí, aunque valoro la franqueza. Dejando a un lado lo que pueda haber de cierto o no en todo él, parto de la idea de que no es inventado por su autor. Entonces debo concluir, como ya se ha dicho antes, que uno debe conocer sus propios límites, sus angustias, sus frustraciones, y que únicamente se puede practicar la dominación femenina desde el propio convencimiento de que tus principios morales o éticos no están subvertidos.

    El protagonista tiene un dilema, entre su instinto sexual y su raciocinio. No es nada extraño. También a mi me ha sucedido; por ejemplo, cuando he sido sumiso financiero de una Ama. Al final, si ella ha excedido lo que yo considero el límite tolerable, he debido dejar claro cual es ese límite; ser sumiso no supone ser idiota o estúpido. Si yo considero asumible entregar mensualmente una cantidad, es un pacto Ama/sumiso consensuado. Puede haber excepciones, naturalmente, pero el pacto existe. Cuando una de las partes rompe el equilibrio, surge la contradicción entre el instinto sexual (la excitación me incita a aceptar la orden) y el raciocinio (que me dice que esa orden es excesiva o fuera del parámetro de lo que yo, y sólo yo, considero correcto, que otra persona puede entender de otra forma). Así veo el debate que se ha suscitado en el foro.

    No obstante, considero muy humano que nuestro impulso sexual y el raciocinio no coincidan siempre; quizá seríamos simplemente animales sino fuera así. Los sumisos -¿también las/los dominantes?- nos cuestionamos a menudo nuestra condición, y creo que eso nos hace humanos. Algun amigo mío sumiso me dijo que le gustaría no serlo (no comparto esta posición, pero la comprendo y mucho) y que preferiría ser “normal” (¿que es normal?, aunque todos nos entendemos aquí cuando lo digo). Pienso que esa contradicción nunca desaparecerá y si desaparece del todo, quizá se pierda la propia capacidad del ser humano de cuestionarse las cosas, incluso las más aceptadas. El mundo no hubiera avanzado si la gente no se cuestionara continuamente todas las ideas más firmes y claras.

    Un buen fin de semana para todos

    jvrsum

    12:09 | 14 Noviembre 2008

  4. Esta experiencia de un hombre sumiso, John, es como un chute para nosotros, los tios con fantasías de sumisión y, seguro, que también para las mujeres con vocación dominante. Te inflama, te pone el tálamo ese a cien y te haría buscarlo allí donde lo encontraras.

    Pero también es análogo a ver una peli de vampiros si te gusta ese género, lo pasas pipa mientras estás en la sala, vale. Pero cuando sales de allí no quisieras que apareciera ninguna de esas atractivas mujeres chupasangre que has estado viendo.

    No todo grado de dominación femenina, evidentemente, es sano para quien lo experimenta desde el lado masculino. Este señor, posíblemente, experimentó en carne propia el efecto “bola de nieve”, al que todo varón con estas fantasías tememos un tanto. Tu mujer aún no es dominante, pero la preparas, amontonas nieve, echas a rodar la bolita y zaas…escapó a tu control cuesta abajo. Bienvenidos al Lado Oscuro de la Mujer, je,je
    (al que tiene todo su derecho, ojito)

    Para mí, la decisión de incluir a otro que tomó esta señora, esta auténtica bruta sexual, esta “mala” que nos subyugaría a cualquiera, es algo que deshace la pareja, sencíllamente porque forma un trio, fíjate que cosa tan de Perogrullo, oyes.

    Ya es otra dinámica, hay tres niveles jerárquicos, ya no eres tu para mí/yo para tí. El dolor de ver a Otro es tan instintivo y primario que es anterior a la aarición del machismo. Si así lo deseaba ella, que menos que haberlo pactado. John, perfectamente podría haber aceptado una revelación puntual mientras era sodomizado, por la fuerte excitación subsiguiente, pero por un mínimo amor, por cariñito, la continuidad debería haber sido muy tanteada y consensuada.

    Aquí, sencíllamente, hay un sumiso esquizofrénico entre el placer y la angustia. Sí, seguro que también pasa en muchas parejas clásicas. Lo único consolador es que en la D.F. se explicita más.

    12:13 | 14 Noviembre 2008

  5. lo vuelvo a escribir aquí:

    la verdad que una cosa es ser sumiso y la otra es que para ser un buen sumiso tengan que pasarte por la piedra, es decir, tu te entregas a tu mujer, pero debes saber tus límites emocionales, y resulta paradógico que ella con un simple berrinche ante la más mínima protesta de él se zanje la cuestión, así que un sumiso, considero, debe plantearle sus dudas a su ama, y si ella sabe administrar su dominio él seguro que aceptará encantado lo que se convenga (si es una mujer caprichosa puede que no salga bien, pero por lo menos debe plantearlo), pero mi pregunta es si ella planteó hacer los cuernos, como es que él no protestó con más fuerza, la verdad que aunque parezca un mero formalismo estoy más a favor de pactarse un contrato D/s que así estimulará más una relación y se podrá concordar el papel, privilegios, deberes y obligaciones de cada uno.

    12:15 | 14 Noviembre 2008

  6. fe de erratas:

    pone por ahí “aarición” y es “aparición”, joer, rabia de escribir aprisa

    12:16 | 14 Noviembre 2008

  7. Yo tambien estoy deacuerdo en que debe firmarse una especi de acuerdo o contrato para una relacion D/s donde queden las reglas claras para ambas partes y asi estar consiente hacia donde va la relacion y que se puede esperar de la misma , no quiere decir que se va a regir estrictamente por lo que dice el acuerdo pero no habrian sorpresitas extrañas para ambas partes, en mi relacion no hay cuernos eso lo establecimos de mutuo acuerdo y su sastifaccion sexual se la doy yo, ya que ese fue uno de los principios que nos llevo a la practica de la sumision como una variante en nuestra vida sexual que los dos disfrutamos mucho, solo que ahora le adaptamos la practica de la sumision total , es decir yo soy su sirviente en casa y delante de algunas de sus amigas tambiem pero solo amigas, estas a veces tambien participan en forma activa de nuestras sesiones de D/s.

    15:35 | 14 Noviembre 2008

  8. Para mi lo que pasó con John, o mejor dicho lo que su Ama hizo es un claro ejemplo de lo que no debe hacerse en un matrimonio basado en la DF. ¿ Donde esta el consenso ? Pero en este caso el daño ya esta hecho y tiene una solución relativamente fácil: Ella se da cuenta de que se equivocó y deja colgado al surfista inmaduro.

    Pero el problema que john empieza a evidenciar a raiz de esto, deja al desnudo algo que a mi juicio es peor: No tiene ni idea de lo que quiere ó es un tipo lisa y llanamente incapaz de manejar sus emociones. Sus fantasías al respecto se estrellaron contra la realidad y en lugar de disfrutar del estilo de vida DF lo está padeciendo, esta como la persona que quiere dejar de fumar y no puede, se autoconvence de que eso le gusta o de que le es imposible dejarlo según sea el estado de ánimo del momento.

    Yo creo que la pareja de John tiene que dejar de motus propio al surfista, y John tiene que hacerse una larga serie de replanteos acerca de lo que quiere en la vida.

    16:06 | 14 Noviembre 2008

  9. Completamente de acuerdo, con Adrián. La pareja y las personas están por encima de la DF, cosa de tan puritito sentido común que hasta suena bobo escribirlo. Si se introduce a otro la pareja salta como tal si antes no se consensua. Eso sí, entre personas, claro, fuera de roles sexuales y demás gaitas. Y luego, perfectamente podría hasta disfrutarse la cosa, si fuera el caso

    Esta mujer fue muy astuta y no le planteó la presencia de un tercero a su pareja, sino a su sumiso, cuando estaba en tal rol. Cuando le tenía sometido mediante penetración anal y sus centros del placer, si le escanearan el coco, semejarían un arbol de Navidad con todas sus luces prendidas. Así no vale, caray, literalmente se la coló por la puerta de atrás, je, je, es como hacerte firmar cuando vas borracho…

    Ahora, al provocarle tal excitación, lo tiene vampirizado, sabedor el de que tiene una adicción que le asusta. No al sumiso sino a la persona, que también es algo más que una mera terminal biológica de sensaciones.
    Al menos eso quisiéramos pensar, no sé…

    16:39 | 14 Noviembre 2008

  10. Parece que ya no hay espacio en esa relación para un momento de discusión en plano de igualdad y que por tanto cualquier límite que quisiera John no será respetado, y entiendo que cuando ha planteado el tema ha sido disciplinado siguiendo sus palabras. Debe intentar recuperar ese plano en algún momento y plantearlo, que no deja de ser lo lógico y lo que plantea la respuesta “hágale conocer sus sentimientos”.

    Por una vez desde un punto de vista dominante podríamos ver la “dominación desde abajo” o desear actos de dominación que son satisfactorios y placenteros para el sumiso. Eso sería una falsa dominación según mi punto de vista, el sumiso debe encontrar el placer en el hecho que esos actos son placenteros para la parte dominante aunque puedan ser desagradables para él. Y además considero que la parte dominante siempre puede dejar la parte sumisa si no está de acuerdo con ella y buscar otro sumiso más acorde con sus planteamientos.

    Sobre el dilema moral, estando de acuerdo que las convenciones morales son “protecciones” de la sociedad contra excesos, en una relación de pareja, al ser privada, si las partes estan de acuerdo no veo dilema moral, salvando lo de siempre, la integridad física, el equilibrio emocional y no dañar a terceros. Evidentemente en este caso parece faltar lo segundo. Por otra parte el derecho natural al que se ha aludido, pues a mí no me convence. En una democracia, aunque sea una convención, lo que desea la sociedad se resuelve en el Parlamento por lo tanto, aténdamonos al derecho escrito, lo que puede ser “natural” para uno puede ser muy diferente a lo que piense otro. Es muy díficil fijar “el núcleo del derecho” que nunca debe ser mancillado y yo lo veo más como un ejercicio teórico que otra cosa.

    0:37 | 15 Noviembre 2008

  11. JOHN TIENE MIEDO DE QUE SU MUJER SE ENAMORE DEL OTRO,
    A VISTO QUE ELLA SE ESTÁ ALEJANDO EMOCIONALMENTE DE ÉL.

    EL EGO MASCULINO ES COMO UN INSTINTO ANIMAL, UNA BARRERA PARA EVITAR QUE TE DAÑEN LA AUTOESTIMA.

    ÉL SE ENGAÑA, REALMENTE NO QUIERE DEJARLA, PERO NO SOPORTA QUE ELLA SE ESTÉ ALEJANDO EMOCIONALMENTE DE ÉL.

    MI CONSEJO: EXCLUSIVIDAD EN EL AMOR, PUEDES CONSENTIR QUE TE PONGAN LOS CUERNOS, PERO SIN QUE SE CREEN LAZOS EMOCIONALES CON UN TERCERO.

    2:56 | 15 Noviembre 2008

  12. Vamos a ver… estoy leyendo cosas que me están dejando perplejo. No concibo en cabeza humana, que un sumiso le imponga unas normas a su ama mediante contrato para permitirla hacer unas cosas si, y otras no ,(esto si me gusta, puedes hacerlo, aquello no me gusta no puedes hacerlo).

    La relación entre John y su mujer es del todo normal hasta que por insistencia de éste, (no lo olvidemos) decide que su mujer pase a ser su dueña.

    Es a partir de ese momento cuando su mujer decide actuar de motus propio y desde su status de superioridad decide, que a ella nadie le prohibe hacer lo que de la gana, y menos su sumiso-esposo, el cual ya no pinta nada por así decirlo.

    Si se tira a su vecino, no es por que john le permita o autorice ha hacerlo sino por que ella decide a partir de ese momento, dar una vuelta mas de rosca en su relación y decide que sea su vecino (el cachas) quien la de placer y que su sumiso-esposo quien la facilite la vida.

    Para ella es un chollo, no tiene que ocuparse de las labores de casa y además, cuando a ella le apetezca hace venir a su vecino, o al macho qe ella desee para beneficiarselo a su antojo.

    Esta situación creada por John, no la veo que tenga marcha atrás. Su mujer está disfrutando al máximo de ello y además tiene el apoyo moral, que no ha sido debido a un deseo propio de ella, sino originado por el pelele de su marido que se lo ha puesto en bandeja.

    Un saludo

    8:41 | 15 Noviembre 2008

  13. “..el sumiso debe encontrar el placer en el hecho que esos actos son placenteros para la parte dominante aunque puedan ser desagradables para él”

    “Parece que ya no hay espacio en esa relación para un momento de discusión en plano de igualdad y que por tanto cualquier límite que quisiera John no será respetado… Debe intentar recuperar ese plano en algún momento y plantearlo, que no deja de ser lo lógico y lo que plantea la respuesta “hágale conocer sus sentimientos””

    Pasaba por aquí, no lo entiendo. ¿Me lo puedes explicar?

    8:47 | 15 Noviembre 2008

  14. ¿Alberto, en que quedamos, el sumiso lo es de vrdad o lo es de pega, es decir, el ama, tiene un estatus real de superioridad o no?

    Hay mujeres y hombres, yo conozco a dos, a los que no les importaría ser esclavos( Servir y acatar) de sus parejas aunque sin tanto adorno ni parafernalia, esta en su caracter. ¿ Es eso lo que proponeis?

    Que alguien me explique de que va esto de la Dominación femenina porque no lo dejais claro. Nos vemos.

    9:15 | 15 Noviembre 2008

  15. Alberto:

    Vamos a ver… estoy leyendo cosas que me están dejando perplejo. No concibo en cabeza humana, que un sumiso le imponga unas normas a su ama mediante contrato para permitirla hacer unas cosas si, y otras no ,(esto si me gusta, puedes hacerlo, aquello no me gusta no puedes hacerlo).

    La perplejidad no tiene porque ser tal, Alberto, si dejamos de considerar la DF como algo rígido y establecido para siempre jamás. Es un teatro, un juego de la pareja, personitas con nombre y apellidos, que en cualquier momento les puede apetecer aparcar los roles y modificar las reglas. No es una adscripción religiosa ni un voto hecho a la Virgen de los Dolores.
    Si mi mujer fuera sumisa, que no es el caso, seguiría siendo mi mujer, la persona que amo y sí, sí que me importarían sus límites, faltaría más.

    Pero en este caso concreto, coincido en que el, John, se lo ha buscado. Su adicción al placer de someterse es tal que continua enganchado, por tanto, no puedes quejarte de pillar caries si no paras de comer pasteles. Y su mujer es muy libre de ejercer su libertad sexual con quien desee, eso no se objeta en lo más mínimo, al menos yo no.

    Para ser coherente, John debería agradecerle la dominación dura e intensa a la que lo ha sometido, algo así no se encuentra todos los días, je, je, y, si le molesta demasiado la presencia del Vecino Del Copón, sencíllamente largarse. Sobrevivirá.

    10:27 | 15 Noviembre 2008

  16. es lo que iba a decir alberto, pero cuando yo decía lo del contrato, no eran condiciones que pondría el sumiso, sio más bien un decálogo en el que la ama y el sumiso lo usasen para una incentivar su dominio y el otro incentivar su sumisión, es decir, lo que se propone no es coartar las decisiones de la dominante sino establecer los límites emocionales de cada uno.

    12:49 | 15 Noviembre 2008

  17. “es lo que iba a decir alberto”, edito: me refería a frankie.

    12:51 | 15 Noviembre 2008

  18. Cuando ojee el post “Es demasiado, corazón” me pareció muy pero que muy interesante, esperaba tener un momento más relajado para abordarlo tranquilamente.
    Ahora encuentro este post sobre el que también podría añadir algunas cosas. La primera cosa es que, a riesgo de parecer que me estoy ablandando demasiado J, que estoy bastante de acuerdo con lo que dice Ana. Solo añadiría un par de cosas:

    “….Ya sé que esto resulta una obviedad, pero creo que no está de más recordarlo, porque en las páginas sobre dominación femenina nos encontramos con demasiada frecuencia frases de este tipo: “Lo que ella diga o haga, bien dicho o hecho está, que para eso es mujer y dominante. Y por eso me someto a ella”…..”

    Yo diría aún más, a veces es las obviedad en lo que fallamos, porque precisamente por obvio no le prestamos la suficiente atención, sino que se lo digan a la NASA, que perdió en un proyecto de millones de dolares una sonda en Marte por no hacer una simple conversión de unidades, doy fe de ello J.
    Por cierto que las reivindicaciones del feminismo tradicional son una obviedad que se ha saltado a la torera y que desgraciadamente aún no tenemos más remedio que recordar (con todos los progresos habidos aún hay bastante por hacer).

    En el siguiente comentario hablo del relato “Es demasiado, corazón” .

    Ya adelanto que la solución que da Else Sutton de escribir una carta contando John sus sentimientos, para empezar, puede estar bien. Luego se tendría que resolver más cosas…

    No se debería de haber llegado a esa situación, pero la gente comete errores, y a veces soluciones poco ortodoxas como esas pueden servir para salir del atolladero.

    Y si, yo estoy convencido de la fuerza de la dominación femenina (como vino a decir una vez Amy, hay que tener cuidado con echar la cerilla que se puede producir un incendio). Por lo que se relata en la historia, John no tiene porque ser una persona débil a priori.

    12:58 | 15 Noviembre 2008

  19. En este relato se ponen de manifiesto algunas ideas que ya hemos comentado anteriormente, como:

    1- El ‘como’ es tan o más importante que el ‘que’.

    Para mi el problema en esta historia no es la infidelidad en la dominación
    femenina, sino en ‘como’ se practica.
    Para explicarme mejor yo compararía la dominación femenina con un deporte de riesgo como el alpinismo. No es mejor alpinista el que se lanza a conquistar el K2 o el Everest impulsivamente. Es mejor el que lo hace cuando tiene el equipo, la condición física y psicológica idóneas, lo hace con la plena cooperación de su equipo, y además esta preparado para darse la vuelta cuando hay tormenta, aunque falte poco para la cima y joda.
    No hay que prohibir el alpinismo. Mejor es explicar el alpinismo, como la dominación femenina, hay que hacerlo bien. Ir deprisa no siempre es ir más lejos.

    2- La comunicación aspecto esencial.

    Esto es un concepto que ya ha señalado Ana un par de veces o más, y en el que yo solo puedo estar completamente de acuerdo. En la historia que nos ocupa veo bastante claro que hay bastante fallo de comunicación.
    ¿Porqué en mi opinión ambos no pueden comunicarse adecuadamente?:

    Si repasamos el relato vemos que el mecanismo psicológico que han interiorizado estas dos personas EN TODO MOMENTO (y el en todo momento es importante), es el siguiente:

    Ella: que sus caprichos y deseos sean complacidos SIEMPRE.

    Él: complacer SIEMPRE los deseos de ella sin contradecirla en ningún
    momento.

    Cuando se interioriza esto de forma tan exagerada, descontroladamente diría yo, no hay espacio para hablar de forma relajada, porque para que haya un dialogo franco y constructivo se debe de poder decir cosas que la otra persona no desea escuchar sin miedos ni tapujos (de forma cordial y constructiva esos si), y ser capaz de escuchar con calma lo que no se desea escuchar.

    Si te acostumbras a no discrepar y ni siquiera dialogar nada, día tras día con una motivación tan fuerte como la sexual, luego cuesta un mundo expresar lo que se siente cuando no hay más remedio, y probablemente el receptor este demasiado mal acostumbrado como para escucharlo….

    Cualquier persona que repita este comportamiento día tras día sin descanso ni objeciones y con una motivación tan fuerte como la sexual puede no llegar a salir de esa dinámica (no hay que menospreciar el poder de la dominación femenina).

    Y esto enlaza con la siguiente idea.

    3- La importancia de tomar de vez en cuando perspectiva de las cosas.

    Si estas dos personas hubieran tenido el saludable habito de darse de vez en cuando vacaciones de dominación femenina, y por momentos comportarse como una pareja vainilla, bromeando, charlando, haciendo cosas juntos, y discutir un poco ¿porqué no?…, se hubiera creado el clima propicio para que los dos en algún momento expresaran de forma relajada como estaban viviendo la relación femdom y si estaban preparados para dar un siguiente paso ect, ect….

    Yo no creo en el 24/7 de forma estricta, quiero que se me entienda bien esto, creo en el 24/7 en el sentido de que vaya más allá de “fantasías de dormitorio”, y que impregne el día a día hasta el punto de ser una forma de vida (posiblemente en muchas parejas para que no se quede en un teatrillo poco creible sea necesario así…). Pero pienso que en esos 7 días 24 horas a la semana se debe de tomar algún “tiempo muerto”. Y aunque pueda costar, porque la dinámica dela dominación es muy fuerte como ya he dicho anteriormente…., seguro que gusta cambiar un poco….

    12:59 | 15 Noviembre 2008

  20. Otro aspecto muy interesante del relato que quisiera comentar es el del egoísmo.
    El egoísmo forma parte de la dominación femenina, a muchos nos gusta fantasear con la idea de satisfacer el egoísmo de ellas, y supongo que idem por parte dominante.
    Sin embargo un egoísmo tan exagerado como para llegar a no considerarse los sentimientos de los demás, es estúpido e incluso contraproducente para el egoísta.
    Se trata de poner inteligencia para superar exitosamente todas las contradicciones evidentes de la dominación-sumisión que son la salsa de la que no tenemos porque privarnos (sino se pueden realizar una forma más inconsciente, digamos que oscura, y perniciosa).

    Ya se, me he pasado tres pueblos escribiendo, pero como dice Oscar Wilde “la mejor forma de evitar la tentación es caer en ella” :-).

    Saludos a todos.

    Saludos a todos.

    13:01 | 15 Noviembre 2008

  21. La madre que me pario!!!! Vamos a ver frankie, pongamos los puntos sobre las ies!, si tu mismo dices que la dominación femenina es “puro teatro”, como vas a consentir que tu pareja se esté tirando al vecino de enfrente mientras tu te dedicas a fregar los suelos de casa o hacer la colada. Una cosa son las sensaciones de ver y sentir que tu mujer lleve el mando y se haga lo que ella quiere y otra muy diferente es que aprovechandose de la coyuntura, se lo esté pasando en grande con todos los que le apetezca y encima te haga creer que eres tu el que la ha obligado a ello.

    Sentido Común…..

    14:17 | 15 Noviembre 2008

  22. Alberto mentando a su mami:

    La madre que me pario!!!! Vamos a ver frankie, pongamos los puntos sobre las ies!, si tu mismo dices que la dominación femenina es “puro teatro”, como vas a consentir que tu pareja se esté tirando al vecino de enfrente mientras tu te dedicas a fregar los suelos

    Ea, no desbarremos y leamonos despacito y con atención antes de soltarla. Yo, particularmente, en mi “puro teatro”, en el que compartiría con mi pareja, jamás admitiría la infidelidad continuada mientras saco brillo a los suelos con Vileda y demás horrores que me achacas. No es lo mío y no sé donde narices lo has leido.

    Pero hay por ahí anuncios en páginas de sexo que sí que piden a un tercero para una pareja. Porque esa pareja lo ha convenido. Porque así les apetece. Si les excita allá ellos.

    En el caso que nos ocupa y tanto te alborota concurre el egoismo por parte de ella de tener dos tíos a la vez, que señala deMarte, y el enganche adictivo de el. Como escribía antes, ella tiene derecho a su plena libertad sexual pero, por una ética mínima, le debería haber planteado el asunto a su marido previamente, darle la oportunidad de elegir ante un cambio tan brusco.

    Pero lo más destacado aquí es que el marido no sabe si seguir o continuar, no se aclara. No obstante, incluso una persona confusa como el sigue siendo, a pesar de todo, agente activo de lo que le pasa, dueño de sus sentimientos y de su vida. No es un nene ni una víctima y debe reconocerse en la cadena de hechos que el mismo ha puesto en marcha.
    Saludos.

    14:59 | 15 Noviembre 2008

  23. Yo aún diría más Frankie, tiene toda la pinta de que por parte de él también ha habido egoísmo.
    Desde el principio parece que tomó la decisión comoda de dejar todo el peso de la relación en manos de ella (para realizar una fantasía de él), eso también es egoísmo.

    Me alegra de que me hallas leído, con “los ladrillos” que he metido no se lo reprocharía a nadie :-).

    Saludos.

    15:31 | 15 Noviembre 2008

  24. Ah, y bienvenido spirit.

    16:55 | 15 Noviembre 2008

  25. Luis, no creo que sea el mejor para iniciarte.

    Sobre tus dudas, los actos deben ser consensuados, así que es díficil pensar que puedan ser desagagrables, pero si la dominación es auténtica, así pueden ser. A partir de aquí, que saca el sumiso de efectuarlos, pues precisamente el orgasmo “mental” que sacas de llevar una relación así y realizar tales actos para el placer de la parte dominante, es un estado mental difícilmente descriptible. Hay que decir que la cuestión tampoco es fácil ni simple para la parte dominante en el tema emocional y muchas veces estará condicionada por la parte sumisa llevando a cabo una “falsa dominación” realizando sólo los actos que quiere que se realize el sumiso sólo para el placer del sumiso siendo desagradables realmente para la parte domiannte.

    Sobre la segunda yo no creo en las relaciones 24/7 o dominación fulltime, así, para mí, la relación es sólo de “dominación” durante la sesión en la que se llevan a cabo los actos, siendo entre iguales durante el resto, incluso cuando “se negocian”, los actos que se realizarán durante la sesión de dominación. Esto no parece pasar en la relación del tal John y su esposa.

    21:32 | 15 Noviembre 2008

  26. Tomo nota, me he enterado de más en dos párrafos que en toda la palabra escrita que te puedas encontrar por internet; y por lo que he podido deducir, el único problema que le veo a todo esto, entonces, es el exceso de artificios y fuegos artificiales que envuelve lo que, desde mi punto de vista, es de lo más razonable y respetable, y lo respeto.

    Le agradezco la deferencia a pasaba por aquí, nos vemos, suerte.

    22:40 | 15 Noviembre 2008

  27. Por lo que he podido llegar a entender, a la Dominaci n femenina lo conforman dos dimensiones aut nomas e independientes, por un lado
    el conjunto de pr cticas que lo estructura y que pueden llegar a ser muy satisfactorias, y por el otro, un sistema de creencias y prop sitos mas amplio. O sea, si al uno le quitamos el dos, nos queda el bdsm; y si al dos le quitamos el uno, nos queda el nacional feminismo.

    Lo primero es facilmente justificable; lo segundo, bazofia pura y dura.

    2:03 | 16 Noviembre 2008

  28. jjeje..perdonen las chorradas que seguramente este soltando pero es que tengo sindrome post botellon,disculpen las molestias..no lo puedo evitar

    ..y si a lo primero( bdsm y libido) y a lo segundo( Ultrafeminismo) le sumamos el tercero en concordia, el amor, pues ya tenemos una relaci n 24/7
    placentera donde la mujer manda y el hombre obedece y que o se refuerza con el tiempo, o acaba explotando y destruyendo a la parte mas dbil.

    …………………………………………………………….

    2:46 | 16 Noviembre 2008

  29. Yo creo que una relación de dominación femenina puede ir más allá de las escenas D/s (si los dos así lo desean) , siempre que la pareja se base en buenos fundamentos como una buena comunicación, confianza… ect. A mi parecer debe de haber una base, llamemosle “vainilla” (es decir con los mismos valores que cualquier pareja), sobre la que se desarrolle la D/s, y no al revés.

    Por eso que desde mi punto de vista es aconsejablemente que halla uun tiempo previo en que la pareja se haya hecho solida con esos buenos fundamentos de los que hablaba.

    También creo recomendable que las parejas que recien empiecen vayan poco a poco, que se avance gradualmente, y si de vez en cuando se “testea” como va la cosa mejor que mejor.

    Creo que con comunicación, cierta precaución y sentido común se pueden ir superarando los inconvenientes que puedan surgir. Y siempre considerando que antes esta la relación de respeto cariño

    ¿Si creo en las relaciones 24/7?, depende lo que consideremos por eso de dominación 24/7. De forma estricta ya he dicho que no. Pero es que yo no creo en los absolutos, más bien en los términos medios, en este caso también.
    Las respuestas rápidas y fáciles suelen ser tan efectivas como falaces.

    Pero bueno, es la opinión de alguien dispuesto a seguir reflexionando y aprendiendo.

    21:53 | 16 Noviembre 2008

  30. Nota a pie depágina:
    Cuando digo que las respuestas rápidas y fáciles pueden ser efectivas (como falaces), me refiero a que pueden calar facilmente, no que de buenos resultados.

    22:00 | 16 Noviembre 2008

  31. La infidelidad es lo bonito de la dominación. El sello que marca definitivamente el poder de ella; Es más, creo que uno debe estar presente al principio en el juego, para que la humillación sea completa y para que quede clara y no sujeta a interpretación, la aceptación de los cuernos.Yo creo que la separación entre sexo y amor sirve muy bien como guia de navegantes.

    14:03 | 28 Noviembre 2008

  32. Cada vez que leo la palabra cuernos me parece como si estuviera volviera el calendario cuarenta años atrás.

    23:58 | 1 Diciembre 2008

  33. Como fantasía para un sumiso ser un “cuckold” o cornudo consentido, es el colmo de la humillación. Por eso es tan excitante, sentirse desposeído del privilegio de follar con su mujer ni con otra mujer (denial sex), mientras ella puede hacer lo que quiera. Incluso sentir la excitación de aceptar a su amante como su Amo también, como auténtico hombre de la casa, mientras él les sirve como criado, o criada, puesto que la situación puede extenderse con la feminización del esclavo, y estar a su servicio para lavarles el sexo a posteriori, etc. Es una gran fantasía, pero poner un tercero en su vida, quién se atreve? Hay magníficas webs sobre el tema, yo con mi Ama lo hemos intentado y es una cuestión que hablamos, especialmente en momentos de excitación, cuando me recuerda que no puedo follarla, que he dejado de ser un hombre para ella, que solo soy un esclavo, ni hombre del todo ni mujer, etc. Pero es humillación verbal, que no es poco. Seguir el sendero de la realidad “real” (puesto que también es real nuestra imaginación, no?), parece, glups, infranqueable y arriesgado.

    22:42 | 8 Diciembre 2008

  34. lucbcn:
    Como fantasía para un sumiso ser un “cuckold” o cornudo consentido, es el colmo de la humillación. Por eso es tan excitante, sentirse desposeído del privilegio de follar con su mujer ni con otra mujer (denial sex)

    ¿ Por piedad, para cuando una DF sin anglicismos de iniciados? La última palabreja me recuerda a los DOS, Denial of service, de la informática, je, je…

    Bueno, coñas aparte, saludines, lucbcn, gracias por compartir tu experiencia y fantasías. Si uno entra por estos sitios es porque también le excitan como tales, ya que en la vida real es otra cosa, no en vano, la pérdida de la exclusividad con la pareja es el dolor más grande y puñetero que hayan parido madres.
    Sería preferible entrar como sumiso subordinado en una pareja DF ya formada, donde realmente no pierdes nada y todo lo que haces es recibir.

    Y no estoy en la cabeza de ellas, pero me da que las que dominantes que buscan a un tercero consentido por el sumiso lo hacen para satisfacer las necesidades de sexo vainilla y copulatorio. ¿Como las van a colmar en los 24/7 intensos, con un varón de masculinidad tan solo anatómica y desprovisto del rol fálico?

    Por cierto, mira que si lo masculino solo fuera anatomía…bueno, delirios de las horas tardías.

    0:43 | 9 Diciembre 2008

  35. jaja, frankie, esto sí que es bueno, anglicismos de iniciados. No quiero parecer pedante ni explicar mi vida, pero la palabra iniciado no me parece que encaje mucho en mi descripción. En los años 80 no había en este país nada de nada sobre estos temas y de todos es sabido que en países anglicanos y otros de europa nos han llevado y nos llevan todavía una enorme ventaja, en divulgación y en afición, sana, segura y consensuada. No me importa escribir con términos ingleses, son muy expresivos y normalmente todo el mundo entiende sus connotaciones amplias. Este mundo es apasionante y le hacemos un flaco favor si pretendemos con unas siglas englobarlo todo. No hay Amas ni Amos iguales, ni sumisos, y sus combinaciones, dando lugar a relaciones auténticas y diferentes. La DF (femdom) es muy diversa, y no tiene porqué desaparecer el sexo vainilla (eso sí que es un anglicanismo), se puede llegar a ser muy versatil.

    8:21 | 9 Diciembre 2008

  36. Pues yo no sabía lo que quería decir “cuckold”, ja, ja, fíjate si estás iniciado en relación conmigo y la primera vez que leí hace ya tiempo lo de “24/7″, me creí que se refería a un programa gimnástico, juaasjuas, en fin…

    La cuestión es que las fantasías preexisten en las mentes y la cultura les pone nombre y encima crea otras nuevas, de ahí lo que decía de que, aún siendo innegablemente un tío, mediante el juego puedes adoptar roles impensables para la masculinidad tradicional, pudiendo hacer ella lo inverso, claro,eso siempre que se manden a freir espárragos tabúes, miedos y otras mandangas.

    Y la sexualidad, desde luego, es una y única. Las relaciones vainilla pueden casar perfectamente con la DF. Algo tan clásico como la cópula tradicional de siempre si se hace con la mujer encima le otorga a esta un papel dominante y director, de puro sometimiento a su energía animal.

    La madre del cordero en todo esto es el márketing, como venderlo, como revelarlo para que parezca atractivo a tu pareja y no te ponga cara de basilisco.
    Un saludo, que se acerca el jefe, glabs…

    12:19 | 9 Diciembre 2008

  37. No tiene por qué implicar suprimir la fidelidad mutua, voy más allá y afirmo que ésta es como cualquier otra relación corriente entre dos personas que se quieren de verdad, diferenciada en que la mujer se libera y el hombre se inclina ante ella permitiendo juego de roles y diversiones, pero el factor ser esclavo de alguien, dedicarse por entero a él, aceptar su cariño y rechazos si se hace algo malo, es lo mismo.

    19:50 | 11 Diciembre 2008

 

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