¡Viva la libertad!
Hay veces en las que la dominación femenina parece algo increíblemente complicado, o al menos muy difícil de contar. Ésa podría ser la conclusión que sacáramos al leer el comentario que Juan introdujo el pasado miércoles en su propia historia de hace cuatro años. Y hay veces en las que parece tan fácil que extraña que surjan problemas. Ésa podría ser la conclusión que sacáramos leyendo el artículo de Elise Sutton publicado aquí ayer, “Cómo iniciar a su compañera en la dominación femenina”.
Nos contaba Juan que ni siquiera se atrevió a seguir el consejo que le dí entonces: hablar con su pareja. Tenía miedo de que, si le contaba sus ansias de someterse a ella, pudiera abandonarle. En realidad, tenía miedo de que ella le percibiera como un “pervertido”. Y no es extraño, porque ese miedo atenaza a bastantes hombres sumisos, hasta el punto de verse incapaces de contar a la mujer que aman algo tan importante para ellos. Lo entiendo. Aunque, a la par, me cuesta entender que pueda establecerse una buena relación de pareja con alguien con quien no te atreves a hablar de un asunto crucial para ti. Sé que ocurre, y sé que no todo puede decirse siempre, pero me asalta la duda. Dice Juan que prefirió no arriesgarse y… sigue “viendo paginas web de domfem, dedicándome al placer solitario”. Así es, “placer solitario” es lo que queda cuando no puede compartirse el placer al que Juan no puede renunciar. Puede esconderlo, pero no renunciar a sentir lo que siente.
Pese a mis dudas, y a que no comparta esa actitud en una relación, digo que entiendo a Juan. Sin embargo, difícilmente podría comprenderle si pensara que las cosas son tan evidentes, casi tan automáticas, como las ve Elise Sutton en su artículo: “Todas las mujeres son superiores a los varones, y todas son dominadoras en potencia”. Es decir, que si Juan hubiera hubiera actuado con su mujer como recomienda Elise… automáticamente habría acabado en los brazos de una dominadora. Demasiado simple.
Ya he escrito mi opinión “Sobre la superioridad femenina”: no creo que todas las mujeres sean superiores a los hombres. Tampoco creo que “todas son dominadoras en potencia”. Entonces, ¿toda mujer que no lo sea o no termine siéndolo es un fracaso de mujer?, ¿es un proyecto de vida fallido el de la mujer que no se convierte en dominadora?, ¿es una aberración, por ejemplo, que una mujer muestre y profundice en sus tendencias sumisas o que prefiera construir su vida con otra mujer en lugar de con un varón “inferior”? En suma, ¿hay un único camino correcto para todas las mujeres en este terreno?
Mi respuesta a todas esas preguntas es la misma: no. No creo que haya una fórmula de obligado cumplimiento para todas nosotras –ni para todos vosotros, obviamente–. La dominación femenina me parece un camino estupendo para mí y para quienes lo practicamos, y también creo que lo podría ser para otras muchas mujeres que lo desconocen –y que es verdad que muchas de ellas se quedarían bien sorprendidas de que se lo propusieran–. Pero no puedo compartir que toda mujer que no transite por ese camino resulte, por desconocimiento o incapacidad, una biografía fracasada. En realidad, lo que no puedo compartir es que se prescriba un único camino para todos, hombres o mujeres, en ningún aspecto que ataña a nuestros estilos de vida, sean cuales sean. Dicho de otra forma: ¡Viva la libertad!

Y ya de paso, ¡muera el aburrimiento! Porque me parecería un auténtico aburrimiento compartir mi vida con un hombre que se comportara como Elise recomienda en ese artículo: “Sea humilde y sumiso cuando estén juntos. No discuta, no le levante la voz, incluso no la contradiga. Su propósito en la relación es servirla. Lo que ella dice no admite discusión, por tanto apréstese a estar de acuerdo”.
¡Qué horror! Ni se me ocurre desear que mi chico se comporte como si estuviera empaquetado, como un pelele que no discuta nada de lo digo, que esté de acuerdo con todo lo que hago, en fin, que se revelara como alguien incapaz de expresar opiniones propias. No mujer, que sea sumiso, sí, esto es, que “su propósito en la relación” sea contribuir a que mi vida sea mejor –servirme, la verdad, me parece poco–. Y por lo tanto que discuta conmigo y que me contradiga si así piensa que contribuye a enriquecer y a hacer más estimulante mi vida… y la suya. Y después, por supuesto, que acepte que la decisión es mía. Y que yo sea consciente también de la responsabilidad con la que cargo. En fin, la sal de la vida: ventajas e inconvenientes, problemas y soluciones, discusiones y amores, dominación y sumisión, y lo que sea menester… aunque no se atenga a los cánones.


zeta:
pues con todo lo que publicas de elise suton es la segunda vez que la criticas. pa mi que teneis razón las dos.
11:28 | 23 Abril 2008
j:
¡Muera el aburrimiento! que bonito eslogan. Y abajo las fórmulas para todos, claro.
Lo de ponerle al sumiso como un pollo no está nada mal. Bonita presentación. Aunque lo bueno está en la forma de cocinarlo.
13:30 | 23 Abril 2008
limpiabotas-fran:
Porque toda la vida llevo gritando “¡Viva la libertad!” para que cada uno pueda planear y vivir su vida como le parezca sin opresiones personales, condicionamientos sociales o imposiciones religiosas me parece prioritario aceptar cualquier forma de vida de mis semejantes. Aceptar a los demás como son y quieren ser.
Es triste que en el camino de la libertad y la igualdad no seamos aceptados, ni las Dominas, ni los sumís, sino como bichos raros o pervertidos.
Se necesitan mentalidades progresistas, libres de complejos y de ataduras sociales. Así me parece que somos los que se mueven en el BDSM.
Coincido con Ana en que la rutina es un rollo y para hacer morir el aburrimiento se necesita mentalidades libres, dispuestas a superar convencionalismos sociales y expresarse sin ataduras personales.
Vaya monserga que me acabo de largar… lo siento, acabo
Su devoto seguidor
22:22 | 23 Abril 2008
juan (pepa):
Gracias Ana. Comparto contigo que no todo es tan automatico y que la mujer se convierte facilmente en dominadora. Tengo muchas más compañeras de trabajo, todas mis jefas son mujeres, es decir, me muevo entre mujeres, y ceo que a la mujer en general le gusta decidir, opinar y mandar, de una forma más o menos visible, pero creo que en general a la mujer le falta dar el paso a dominar de verdad al hombre, como por ejemplo creo que haces muy bien Ana, respetando la libertad y no queriendo un pelele. Mi mujer tiene un mejor puesto y mejor sueldo que yo. Pero no veo a ninguna de mis compañeras dominando a sus maridos en plan domfem, aunque es cierto que en la intimidad de cada casa podriamos llevarnos muchas sorpresas.
Por cierto, ¿como se podria extender y divulgar la dominacion femenina entre nuestras amigas y compañeras de trabajo?.
Sigo pensando que este blog es muy bueno, en uno de hombres solo saldrian mujeres vestidas de amas, y se buscaria el placer inmediato y solitario, pero en esta, claramente hecha por una mujer, se busca la reflexion.
juan (pepa)
0:49 | 26 Abril 2008