Volvamos a la dominación femenina II
Sobre los límites en las relaciones de dominación femenina hablamos, y Adrián da un paso más en la conversación, tratando de sobrepasar el límite en el que yo me quedé en la entrada del viernes. Hace bien. Porque busca profundizar en la conversación, porque de un diálogo bien planteado, es decir, del replanteamiento de las ideas de cada cual, es desde donde todos podemos aclarar nuestras dudas y entender mejor nuestras relaciones de dominación femenina y, en consecuencia, progresar en ellas. Y para ello, para ayudarnos unos a otros, debería servir este blog. Veamos lo que Adrián plantea en su comentario:
Como se ve, la reflexión se torna más complicada, o sea, más interesante. Claro que esa complicación impide resolver el asunto con una receta de sencilla aplicación. Así que, hablando de límites, casi me limitaré a poner de manifiesto los míos para abordar la cuestión.
Como escribía anteayer, parto del principio de que en una relación de dominación femenina se produce un intercambio de poder entre el sumiso y su dominante. Sin embargo, ese intercambio de poder no resuelve la primera pregunta de Adrián: “¿No puede haber ciertos límites a esa transferencia por parte del sumiso?”. Creo que la respuesta debe efectuarse desde el terreno de la práctica, que es una forma de decir que la realidad de lo que ocurre en nuestras relaciones de pareja se debe imponer a las ideas preconcebidas o teóricas de lo que esas relaciones debieran ser. Y desde ese punto de vista, no queda otra que aceptar que el intercambio de poder que se produce en la relación de pareja no es absoluto; no puede serlo, porque, en efecto, todos tenemos ciertos límites que no estamos dispuestos a traspasar.

Sin embargo, no podemos separar completamente la realidad de la relación de la pareja de las fantasías de quienes la conforman. Porque esas fantasías son uno de los componentes que contribuyen a moldear nuestras relaciones. Estaremos de acuerdo en que la gran mayoría de los hombres sumisos fantasean con un intercambio de poder casi absoluto, con la idea de estar a merced de la mujer a la que se han entregado. Algo parecido les ocurre a algunas mujeres dominantes –aunque no creo que a la gran mayoría de ellas–, que gustan de imaginarse con el poder absoluto sobre sus hombres. Pues bien, esas fantasías contribuyen a que sean muchas las parejas que, pese a tener sus límites, prefieren no marcarlos, prefieren verlos como producto de un estadio de la relación que se tiene por provisional, como estación de paso hacia mayores profundidades.
Y cuando así se piensa, establecer esos límites se antoja poco deseable, porque se considera una limitación para aproximarnos al estadio que se quiere llegar: lo más cerca posible de nuestras fantasías. Y entonces sí, entonces cobra sentido la segunda interrogante de Adrían: “¿No puede darse esa transferencia en forma gradual e ir corriendo esos límites a medida que la relación avanza?”. Y tendemos a contestarla positivamente, y hacemos bien, porque de ese modo lidiamos con la contradicción entre la realidad presente y nuestras fantasías, entre lo que tenemos y lo que deseamos tener.
Un ejemplo cercano de cómo puede acabar esa transformación gradual lo encontramos en la entrada que Leo publicó en su blog también el viernes, “Evolucionando”. (En el blog en español relacionado con la dominación femenina que más asiduamente sigo, ese en el que Leo ha bautizado a su hombre con un nombre que me encanta: Mío). Y con claridad nos cuenta cómo va la evolución y la cuestión de los límites:
Vayamos ahora al límite concreto que Adrián pone: “no me aguantaría el tema de los cuernos”. No es asunto baladí. Pese a que suelen ser más los hombres sumisos los que incitan a sus dominantes a serles “infieles” que las mujeres que por iniciativa propia deciden “ponerles los cuernos”, también es cierto que hay varones a los que les ocurre lo que a Adrián, que soportarían muy mal que su dominante tuviera relaciones sexuales con otros hombres.

Dicho esto, ¿cómo abordar el asunto? Como escribía antes, resulta complicado. Por lo menos a mi, que me cuesta aceptar la idea de que el intercambio de poder en una relación de dominación femenina deje fuera algo tan básico como que la sexualidad de la pareja tiene por primer objetivo la satisfacción de los deseos de la mujer. Y no creo que pueda o deba coartarse la libertad o el “derecho” de la dominante a tener relaciones sexuales con quien desee. Porque si ese es su deseo, parece que la obligación del sumiso debería ser la de colaborar a satisfacerlo.
Sí entiendo que el hombre, pese a reconocer ese “derecho” que el intercambio de poder concede a la dominante, pida ayuda para pasar el mal trago con el menor sufrimiento posible. Y esa ayuda se plasma en muchas ocasiones en tiempo, en el que el sumiso necesita para irse haciendo a la idea de lo que se le viene encima. Con tiempo, y con algunas prácticas, muchos sumisos acabarán aceptando sin grandes conflictos lo que en un primer momento parecía imposible de soportar. Claro que el hecho de que les pueda ocurrir a muchos no significa, ni mucho menos, que les tenga que ocurrir a todos. No, hay hombres que seguramente no podrían pasar por la experiencia de la infidelidad de sus mujeres sin sufrir un conflicto psicológico que no sea de fácil solución.
De acuerdo con el planteamiento de partida que hago, el conflicto entre la imposible aceptación de esos hombres y la libertad de sus dominantes para tener relaciones cómo y con quien deseen se vuelve irresoluble. No obstante, ese conflicto suele resolverse en la práctica con más facilidad que en la teoría: la mayoría de las mujeres conocen lo suficientemente bien a sus hombres como para saber cuáles son los límites que ciertamente no conviene traspasar (que no tienen por qué ser los mismo que ellos consideran infranqueables), también por su propio interés, porque no quieren poner en peligro ni la relación ni la salud psicológica de sus parejas, por mucho que el intercambio de poder pactado les permitiera pasar por encima de ellos. Me estoy refiriendo, obviamente, a mujeres y hombres que mantienen una relación amorosa, es decir, que no se limita exclusivamente a la dominación y a la sumisión.

Conviene también no olvidar que no son mayoría las mujeres dominantes que desean mantener relaciones sexuales fuera de su pareja, por lo que a veces este conflicto, como quizá le pase a Adrián, es más teórico que práctico. Son muchas las mujeres, pero también los hombres, para las que la infidelidad es más una fantasía erótica que un deseo que se pretenda convertir en realidad. Es en este terreno donde pienso que está más extendida la idea de la infidelidad en las relaciones de dominación femenina. Pero que estemos en el terreno de la fantasía erótica no significa, por supuesto, que no podamos sacar beneficio: la posibilidad que la mujer tiene de relacionarse sexualmente fuera de la pareja y la amenaza que supone para el sumiso constituyen una herramienta de dominación importante. Y a veces vale con esgrimirla, aunque no se vaya a concretar, para incrementar la sumisión del hombre, para que la mujer se sienta poderosa y para provocar la excitación de ambos.
Como se ve, no doy con la solución. Ahora bien, tengo claro que, al menos en principio, el intercambio de poder debe contemplar el derecho de la dominante a relacionarse sexualmente. Otra cosa es cómo se concreta el ejercicio de ese derecho; y que se concrete, que no tiene por qué. Pero igual de claro tengo que, en la gran mayoría de los casos, como una mujer dominante se empeñe en ejercer esa prerrogativa, ya puede el sumiso irse haciendo a la idea. Vamos, Adrián, que si tu mujer estuviera decidida, para mí que sería simplemente cuestión de tiempo.


roberto:
Muy pintorescas las imagenes
18:32 | 15 Junio 2008
Su gusano patético:
La infidelidad es un límite bastante común en muchos hombres. Sin embargo, como todo, debe hablarse y consensuarse. El que sea un límite pactado hoy, no significa que se inamovible. Los límites pueden cambiar, y con el paso del tiempo, algo que parecía un límite inamovible puede llegar a no serlo, sobre todo si la confianza prima sobre cualquier otra cosa.
21:10 | 15 Junio 2008
lam:
En mi humilde opinión no hay que plantear esta cuestión como “cuernos” ni como “infidelidad” de la mujer en una pareja. Sino, simplemente, como la libertad que tiene el Ama (y nunca el sumiso) de relacionarse sexualmente con otras personas con el fin de disfrutar (entendiendo, además, que él, por bueno que sea, quizás no siempre estará en condiciones de satisfacer completamente la sexualidad de una mujer dominante).
Por otra parte, creo que en una relación entre un hombre dominante y una mujer sumisa sería mas bien impensable que ella le exigiese a él una total fidelidad sexual.
Sinembargo, comprendo los sentimientos de Adrián pues el varón ha sido educado con la idea de que la mujer es de su propiedad y que la infidelidad femenina es una falta de respeto hacia la masculinidad. Y, por tanto, puede llegar a influir muy negativamente en su autoestima.
La solución creo que está en la buena comunicación entre ambos y en la racionalidad, pero partiendo de la base de que los dos están inmersos en una relación de femdom (otra cosa sería que ella quisiera serle totalmente fiel a su marido sumiso, etc. por la razón que fuere). Saludos
2:25 | 16 Junio 2008
ivan:
Pero cuidado, que cuando una mujer le pone los cuernos a su pareja, hay más probabilidades de que ésta lo abandone por su amante que cuando quien pone los cuernos es el hombre. Esto se debe a que la mujer tiene su sexualidad más impregnada de sentimientos y si se acuesta con otro, es porque hay algo más que sexo en el 90% de los casos. Y si no llega a nada, es más porque el amante no está interesado que porque ella considere que la relación es “sólo sexo”.
4:06 | 16 Junio 2008
Adrian:
Estoy de acuerdo con Iván, al menos parcialmente. No se si se llegará siempre a la instancia del abandono, pero si es cierto que en muchos casos detrás de la infidelidad de la mujer hay mas que solo sexo.
No obstante en lo que afirma Iam, disiento. No estoy educado bajo la concepción de que la mujer sea de mi propiedad, nunca fue ese el ejemplo que tuve. Ni tampoco considero a la infidelidad femenina como una falta de respeto a la masculinidad, sino que considero a la infidelidad como una falta de respeto al otro, sin importar quien la cometa.
Si estoy de acuerdo con Iam en que el término “infidelidad” mucho no cuadra en esta situación. Si el Ama mantiene relaciones con amantes seguramente el sumiso lo sabe y lo acepta (o se lo aguanta). Por tanto la “infidelidad” - si entendemos por tal el tener sexo a escondidas de su pareja - no existe.
Ana, muchas gracias por tus respuestas a los planteos que hice en mis comentarios. Coincido contigo en que en una relación amorosa la Mujer Dominante no querrá traspasar aquellos límites por detrás de los cuales sabe que puede dañar a su sumiso. ¿Puede existir mayor confianza en una Ama que te conoce a fondo?
En cuanto al tema concreto de los amantes, por lo pronto es cierto que mi renuencia es mas teórica que práctica, hoy por hoy no creo que sea su intención el tener amantes.
Si se diera el caso, confío totalmente en Ella, se que en esa situación no haría nada que me dañase y si tuviera que darme tiempo y/o ayudarme a superar temores ó inseguridades sabría como hacerlo.
Saludos a todos.
10:54 | 16 Junio 2008
ivan:
Si yo fuera propiedad de una mujer y ella quisiera tener sexo con otro hombre, no me molestaría en absoluto siempre y cuando fuera sexo y sólo sexo. Lo malo es que, tratándose de mujeres, casi nunca es “sólo sexo”. Y conociendo esta característica de la sexualidad femenina, la entrada de un amante en una relación FemDom debería ser entendida por el sumiso como un serio peligro, porque la cosa podría terminar en GAME OVER.
Eso sí, ya digo, si las mujeres separasen el amor del sexo con la facilidad con la que lo hacemos los hombres, a mí no me preocuparía para nada que mi mujer se acostara con otros. Si ella lo disfruta, yo también.
12:37 | 16 Junio 2008
Amy:
Hombre Ivan creo que es ridículo que alguien le diga al que manda que puede hacer algo si es en determinadas situaciones, sí, y si es en determinadas situaciones no. Quiero decir que aunque temas el game over no estás en posición de ordenar la castración de los sentimientos de nadie. De todas formas imaginemos por un momento que es verdad eso que dices que las mujeres necesitamos desarrollar nuestros sentimientos en la sexualidad, quizás sea simplemente porque disfrutamos así más del sexo. Creo que es de sabios potenciar aquello que nos hace disfrutar, ¿acaso no me decías no hace tanto que leyendo lo que escribo parecía que las mujeres teníamos muy claro lo que queríamos??. Pues cuando alguien tiene muy claro lo que le hace disfrutar no creo que acepte las órdenes de quién no quiere que haga precisamente eso.
De todas formas si analizas lo que dices te darás cuenta que en una relación de sólo sexo, el tiempo de relación es mínimo, más que nada porque el hombre (ya que utilizas tú los tópicos los utilizaré yo también) sabe que si sigue manteniendo contacto con una mujer que le satisface sexualmente acabará enamorado de ella. En una relación con un hombre que no te conoce es bastante complicado que sepa qué es lo que te hace disfrutar, coincidirás conmigo que si tú tanto dices aquello de que ni nosotras sabemos lo que nos gusta alguien que no nos conoce de nada lo sabrá menos aún. Por eso quizás y sólo quizás las mujeres desarrollemos más nuestra sexualidad dentro de una relación amorosa, para tener seguridad, que no garantía, de que vamos a disfrutar y él sabrá como hacerlo.
Ivan utilizas demasiado los tópicos y creo que en cuanto a tópicos se refieres todos, hombres y mujeres, salimos mal parados.
13:37 | 16 Junio 2008
Mia Gianna:
Los limites en una relación D/s siento ke como todo no pueden generalizarse y van diseñados a cada caso, y creo ke esos mismos limites no tienden a nacer por generación espontánea, aunke a veces llega a serlo, pero mas bien van construyéndose al paso del camino, al ir conociéndose y conociéndose dentro de la relación misma. Ahora bien el hecho de intentar clausurar el desarrollo sentimental de una Dominante bajo ciertas circunstancias me parece al igual ke a Amy algo ridículo, no puedes mutilar eso jamás. Porke los sentimientos no tienen una regla base para nacer, y en cualkier situación pueden aparecer, desde una noche loca de deliciosa perversión a una conversación ke pareciera pasajera, y ademas son un toniko magico ke enriquece el momento, supongo ke la solución en esos casos es la confianza. Ya ke al final en momentos difíciles y situaciones incomodas la confianza te hace seguir y te cimienta, Si existe confianza los temores al cambio o al abandono desaparecen sino del todo si en su inmensa mayoría, porke además una Buena Ama como dice Ana jamás dañara el psiquis de su sumiso de manera irresponsable, sabrá como y donde debe forzar, y cuando no. Y si es necesario o no. bueno eso pienso yo.
Saluditos a todos y buen inicio de semana
20:52 | 16 Junio 2008
ivan:
Si estoy de acuerdo contigo, Amy. ¿Cuándo he hablado yo de “castrar” los sentimientos de nadie?
Lo único que he dicho es que me preocuparía, y mucho, que mi pareja dominante metiera a un amante por medio. Sólo hablo de preocupación, no de exigir nada a nadie. Y sería preocupante porque tales devaneos pueden desembocar en GAME OVER, y eso es lo que más temo de una relación de dominación femenina: que se termine.
Como sumiso, mi máxima aspiración es servir a una mujer y hacerle la vida más agradable. Si ella finalmente considera que su vida será más agradable con otro hombre y CORTANDO la relación conmigo, pues bien, hay que aceptarlo, pero para un sumiso esto es un desenlace de lo más triste. Porque la sumisión es gratificante mientras estás sometido y sirviendo a la mujer que amas. Pero si tanto sacrificio sólo termina en abandono y soledad, pues menuda inversión!
No creo que haya ningún sumiso que sea tan tonto como para estar tranquilo mientras su mujer se acuesta con otro. Más que nada porque el sexo produce enganche e involucra sentimientos más profundos. Tanto en hombres como en mujeres. Pero como bien dices, en las mujeres es más frecuente la necesidad de montarse toda una película sentimental alrededor del sexo, con compromisos y proyectos a largo plazo, con argumentos pseudomísticos y trascendentales, en definitiva, con toda esta viscosidad emocional inherente al universo femenino.
Yo sólo os digo a los sumisos: cuidado con el proceloso universo de los amantes. Si vuestra Ama empieza a coquetear con el tema amantes, tened muy presente que esto podría ser el comienzo del fin. Si queréis jugar con fuego, muy bien, pero luego no os lamentéis cuando os quedéis sin mujer, sin dueña, sin casa, sin hijos, y sin la totalidad de vuestro sueldo. No juguéis con fuego. Sólo eso.
7:47 | 17 Junio 2008
Amy:
Yo creo que el que una relación acabe es triste para todo el mundo no sólo para el sumiso, es decir, que si estás enamorado de alguien y de la noche a la mñana esa persona decide terminar la relación pues es una gran decepción y se siente un gran dolor seas o no seas sumiso. Pero fíjate tú que si bien afirmas que el universo sexual de la mujer está rodeado de sentimientos, proyectos en común y todo eso, no veo yo a los amos tan preocupados cuando “prestan” a sus sumisas a otros hombres. Así que no será oro todo lo que reluce.
Ivan no sé si has leído el post del sumiso que satisface tanto a su mujer como a su suegra. Verás tú mezclas en tu teoría sobre que es el hombre quien concede a la mujer la capacidad de dominación ya que es él el que tiene el dinero, pues mezclas dos conceptos poder con autoridad o dominación. El poder está muy relacionado con la capacidad económica y aunque es fácil ser dominante teniendo poder no siempre tiene por qué ser así, de hecho hay muchos hombres con poder explícito que son sumisos, con lo cual son dos conceptos diferentes. Pues bien en este artículo de Ana, la mujer Rosa, es quien es la dominante y además tiene el poder económico, por mucho que cuente el marido que están a la par, no es lo mismo ser la dueña de un imperio empresarial que ser el gerente de un grupo de empresas, está claro que no es lo mismo. Pues tu teoría se desmorona cuando el poder económico está en manos de la misma mujer que es dominante. Tu teoría se sostiene simplemente porque estamos saliendo de una sociedad donde la mujer no ha tenido ningún acceso al poder económico por muy dominante que fuese.
Así que no es correcto cuando dices que una mujer es verdaderamente dominante cuando entrega el poder de dominar a su pareja, ya que los hombres cuando hacen esto no entregan el poder (ya que siguen siendo los dueños de esa capacidad económica de la familia, con lo cual tienen el poder) sino que se descubren sumisos ante su mujer. Posiblemente cuantas más mujeres accedan a un nivel económico alto estarán en disposición por el poder que les genera el dinero, de descubrirse sumisas ante sus esposos si es que esa es su tendencia, pero si no lo son está claro que su poder les dará la fuerza para mostrarse dominantes como también lo hacen los hombres.
9:32 | 17 Junio 2008
ivan:
Ni hablar, cuando una relación se rompe, sufre mucho más quien es abandonado -y se queda solo- que quien sustituye a su pareja por otro.
En cuanto a tu reflexión sobre la diferencia entre “poder” y “dominación”, totalmente de acuerdo. No se me había ocurrido plantearlo de esta manera, pero es exactamente lo que quería decir en mis anteriores posts. Por eso es importante notar que el verdadero poder en una relación FemDom lo suele detentar el sumiso, ya que seguimos estando en una sociedad dominada por los hombres. ¿Qué pasaría si algún día llegásemos a una igualdad sexual absoluta? Pues que seguramente saldrían miles de sumisitas de debajo de las piedras instigando a sus parejas a flagelarlas con el látigo y a llamarlas “perritas”.
Estoy seguro de ello porque la mayoría de mujeres tienen fantasías sexuales de dominación masculina (ser chantajeadas, forzadas o violadas). Así pues, es de suponer que en una sociedad donde la mujer tuviera el poder, ellas tendrían menos reparos a la hora de reconocer sus deseos de ser tratadas como zorritas.
11:33 | 17 Junio 2008
Amy:
Si precisamente hablaba del dolor de los abandonados, a lo que yo me refería es que no sufre más el abandonado por ser sumiso sino que el sufrimiento le viene porque una relación termina cuando él todavía sigue queriendo su continuación, no por sumiso, si fuera amo sufriría igual y si fuera vainilla con chocolate (jajajaj) igual (es que yo siempre pedía el helado de limón con chocolate, el de vainilla nunca me gustó).
Bueno yo no creo que saldrán tantas como tú dices, yo creo que saldrán las que realmente son sumisas, incluso las auténticas sumisas disfrutarán de su poder antes de ceder. Porque el poder Ivan es algo que a todos nos gusta, la autoridad no gusta tanto porque hay que saberla imponer, pero el poder chico, el poder es otra cosa, el poder es la capacidad de imponer tu voluntad sin tener la capacidad si quiera de imponer tu voluntad. Por eso hay tanta gente poderosa que no tienen capacidad de mando y sin embargo siguen ahí con el timón del mundo en sus manos. Creo que subestimas el ansia de poder de la mujer porque sigues sin ver la dimensión tan diferente que tiene ambos conceptos.
12:36 | 17 Junio 2008
ivan:
No, no subestimo el ansia de poder de la mujer. Lo que subestimo es el ansia de dominar de la mujer -siguiendo los protocolos del BDSM-.
14:14 | 17 Junio 2008
ivan:
Aclaro: que subestimar no es la palabra correcta. Mi idea es que las relaciones BDSM de dominación femenina (que es de lo que se trata aquí) no son un anhelo originalmente femenino, sino masculino.
(Sí, lo siento, me repito mucho…)
14:24 | 17 Junio 2008
Amy:
Bueno Ivan ya se ha repetido mucho aquí por gente que pertenece a este mundo que los protocolos BDSM no son precisamente lo que hace que la vida de la mujer sea más fácil, más feliz, más completa. Y por supuesto que las fantasías de dominación de una mujer tendrán poco que ver con las fantasías masculinas al respecto y como consecuencia esos protocolos se convierten en premios, regalos que hacen las Amas a sus sumisos.
16:44 | 17 Junio 2008
Mia Gianna:
Si ciertamente ke al terminar una relación, el ke sufrirá mas es el ke no desea ke la relación termine, no tanto si es sumiso o dominante, yo he sabido de casos de primera mano donde el ke mas sufria por la posibilidad de la consumación de la relación era el lado dominante, y kien decidió el fin fue el sumiso, asi ke verdaderamente en eso el factor del puesto no influye tanto. Pasando a el caso espeficico. Creo mas bien el problema con el sumiso es ke El Ama tiene muchísimo mas poder para poner fin a la relación, porke es en verdad difícil ke un sumiso por decisión personal la abandone, o eso pienso yo y claro que al mirar ke su Ama entra en contacto con amantes la espinilla de ke esa interacción sexual pueda dar paso a el fin de el sumiso para con su Ama es algo ke se vuelve palpable, pero creo ke como sumiso debes aceptar de buena gana o lo mejor posible y tener confianza en su Ama, no dudar, y seguir el camino, si eso lleva al final de tu relación mantente como buen sumiso hasta el ultimo dia ke lo seas, confiando en ke tu Ama sabe lo ke hace y punto. Jiji mi humilde opinión
17:28 | 17 Junio 2008
lam:
Amy, en general me parece que estoy de acuerdo contigo, sobre todo cuando dices que el poder es algo que a todos nos gusta (y me agrada encontrar mujeres que lo digan tan claro).
Lo que no he llegado a entender es lo que has querido decir con esto:
“el poder es la capacidad de imponer tu voluntad sin tener la capacidad si quiera de imponer tu voluntad.” (?)
3:02 | 28 Junio 2008
josé:
La fidelidad es aceptada por todas las parejas, es una obligación más que el varón habitualmente no cumple; toda pareja comparte unas ideas, sentimientos y unos deseos, lo cual no quiere decir que el hombre sea fiel, el dominante no suele serlo aún habiendo pacto u obligación. En cualquier caso es una parte más del collar que toda sumisa debe saber saber llevar con dignidad.
Igualmente, si la mujer es dominante, será fiel si es su deseo, cosa muy distinta es si desea que el sumiso lo viva y lo acepte o simplemente se le obvie.
Personalmente, a mi me encantaría tener una relación sexual con una Mujer Dominante, independientemente de que lo sepan o no su cuadra de sumisos o simplemente su mayordomo.
Reconozco que aún no estoy preparado para ser un buen sumiso, de momento, me contento con relaciones sexuales vulgares.
21:13 | 15 Julio 2008