Blog de Ana Serantes

Diario de una dominante

Cerebro cavernícola II

Concluía mi entrada de ayer diciendo que no termina de parecerme correcto el planteamiento de que las mujeres nos sintiéramos atraídas desde la Prehistoria por los hombres de “recursos materiales y estatus social” o “bien situados en el plano socioeconómico”. Cierto que esa idea de algún modo me trae la imagen de la mujer como sumisa y que, quizá, como convencida practicante de la dominación femenina que soy, me resista. No obstante, trataré de que no se me note mucho, de dejar a un lado en lo posible los prejuicios al exponer mi postura.

Cerebro cavernícola

Hemos hablado en los días pasados, entre otras cosas, de la relación entre la dominación femenina y los instintos o la naturaleza de las mujeres. Y me gustaría reflexionar un poco más sobre un aspecto concreto de la aportación de Iván al debate, sobre lo lentamente que ha evolucionado el cerebro humano con relación a las transformaciones sociales y cómo ese cerebro “cavernícola” provoca que las mujeres se sientan atraídas por “hombres bien situados en el plano socioeconómico”. Así lo escribió Iván:

La teoría del consuelo II

Insiste Iván en que lo suyo no tiene remedio, en la teoría del consuelo, que viene a decir que si no ha logrado establecer una relación de dominación femenina con una mujer es porque, en el fondo, es prácticamente imposible hacerlo. Y de su nuevo comentario se extrae la conclusión de que no es posible porque yo y las mujeres que se comportan como yo no somos más que una rara excepción a la norma biológica: las mujeres son sexualmente sumisas y “se sienten y se sentirán siempre atraídas por hombres bien situados en el plano socioeconómico. Porque está grabado a fuego en sus genes de mujeres cavernícolas”.

La teoría del consuelo

La importancia del atractivo físico de las mujeres en la dominación femenina ha ocupado un buen espacio del blog en estos días. Las intervenciones se han divido entre los contertulios que sostienen que ese atractivo es fundamental o incluso determinante y quienes consideramos que, aun siendo importante, no constituye el único móvil importante de los hombres sumisos. Sin embargo, la aportación de Iván a la discusión, aunque coincide con aquellos que remarcan la relevancia del físico, va un paso más allá, hasta convertirse en una especie de teoría de aplicación general que pretende explicar la situación, que bien podríamos denominar “la teoría del consuelo”, y que resumo a partir de su propio texto:

Atractivo físico

Continúa en el blog la discusión sobre si el atractivo físico constituye o no el componente determinante de la dominación femenina para los hombres sumisos. La “última instancia”, que decía José Perera en su artículo, porque “si al final no hay un cuerpo bonito…” parece que las posibilidades de éxito de las mujeres para dominar a un hombre “tenderán a no ser tan altas”. ¿Será cierto que una mujer que carezca de un “cuerpo bonito” y cuya edad esté “por encima de los 45 ó 50 años” lo tiene complicado para dominar a un hombre? Para defender su argumentación, José nos propone que hagamos una prueba:

Siguiendo con Elise Sutton

Creo que no hay figura más emblemática para los amantes de la dominación femenina, así que la crítica que le hace José Perera en su artículo “Sobre Elise Sutton” resulta de interés para todos nosotros. Sin embargo, no va a ser mucho lo que discuta sobre el parecer de José, porque estoy de acuerdo con casi todo lo que dice. Y ello pese a que mí me ocurra lo mismo que a él, pese a que yo sea la primera “en admitir que le debo mucho a Elise”.

Conocer gente

Cuando una abre un tenderete en la Red sobre la dominación femenina, no puede extrañarse de que haya personas que quieran conocerte. Y no sólo no me extraño, sino que lo tomo como un halago, como una muestra de interés por lo que aquí se hace y por quién lo hace. Y aún se entiende más si tenemos en cuenta las dificultades que todavía hoy existen para establecer relaciones en este mundillo. Pienso en ese “conocer gente real” que planteaba J en el artículo al que me refería anteayer, y en ese “me gustaría llegar un poco mas al plano personal, me encantaría conocerte, si fuera posible” que me envía una mujer dominante que responde al seudónimo de Amazonas.

Sobre el sexo de los ángeles

¿Es todo sexo en la dominación femenina? ¿Es éste un blog sobre sexo? Así parece pensarlo nuestro contertulio J, que lo califica como “uno de los mejores blogs de sexo que visito con asiduidad” (muchas gracias) en la entrada de su blog, Sexodos, titulada “Cuerpo y texto”, en la que discute una afirmación mía de hace cerca de cuatro años: “Un texto debe defenderse por sí mismo, y no mediante la biografía personal de quien lo ha escrito”. No está de acuerdo J, piensa de otro modo, especialmente cuando de textos sobre el sexo se trata:

¡Viva la libertad!

Hay veces en las que la dominación femenina parece algo increíblemente complicado, o al menos muy difícil de contar. Ésa podría ser la conclusión que sacáramos al leer el comentario que Juan introdujo el pasado miércoles en su propia historia de hace cuatro años. Y hay veces en las que parece tan fácil que extraña que surjan problemas. Ésa podría ser la conclusión que sacáramos leyendo el artículo de Elise Sutton publicado aquí ayer, “Cómo iniciar a su compañera en la dominación femenina”.

Comentario sobre la castidad

Creo que el sitio de web de Elise Sutton ha sido el más importante de Internet sobre la dominación femenina y la mejor ayuda que han encontrado muchas de las personas que la practican durante la última década. Quiero dejar clara esa opinión antes de escribir sobre el comentario que Javier introdujo el domingo en el artículo “Una polémica sobre la castidad”, en el que se vertía una clara crítica a la posición de la estadounidense. Crítica que está bien resumida en el principio del texto:


Close