Cerebro cavernícola II
Concluía mi entrada de ayer diciendo que no termina de parecerme correcto el planteamiento de que las mujeres nos sintiéramos atraídas desde la Prehistoria por los hombres de “recursos materiales y estatus social” o “bien situados en el plano socioeconómico”. Cierto que esa idea de algún modo me trae la imagen de la mujer como sumisa y que, quizá, como convencida practicante de la dominación femenina que soy, me resista. No obstante, trataré de que no se me note mucho, de dejar a un lado en lo posible los prejuicios al exponer mi postura.

