Blog de Ana Serantes

Diario de una dominante

Conocer gente

Cuando una abre un tenderete en la Red sobre la dominación femenina, no puede extrañarse de que haya personas que quieran conocerte. Y no sólo no me extraño, sino que lo tomo como un halago, como una muestra de interés por lo que aquí se hace y por quién lo hace. Y aún se entiende más si tenemos en cuenta las dificultades que todavía hoy existen para establecer relaciones en este mundillo. Pienso en ese “conocer gente real” que planteaba J en el artículo al que me refería anteayer, y en ese “me gustaría llegar un poco mas al plano personal, me encantaría conocerte, si fuera posible” que me envía una mujer dominante que responde al seudónimo de Amazonas.

Sobre el sexo de los ángeles

¿Es todo sexo en la dominación femenina? ¿Es éste un blog sobre sexo? Así parece pensarlo nuestro contertulio J, que lo califica como “uno de los mejores blogs de sexo que visito con asiduidad” (muchas gracias) en la entrada de su blog, Sexodos, titulada “Cuerpo y texto”, en la que discute una afirmación mía de hace cerca de cuatro años: “Un texto debe defenderse por sí mismo, y no mediante la biografía personal de quien lo ha escrito”. No está de acuerdo J, piensa de otro modo, especialmente cuando de textos sobre el sexo se trata:

¡Viva la libertad!

Hay veces en las que la dominación femenina parece algo increíblemente complicado, o al menos muy difícil de contar. Ésa podría ser la conclusión que sacáramos al leer el comentario que Juan introdujo el pasado miércoles en su propia historia de hace cuatro años. Y hay veces en las que parece tan fácil que extraña que surjan problemas. Ésa podría ser la conclusión que sacáramos leyendo el artículo de Elise Sutton publicado aquí ayer, “Cómo iniciar a su compañera en la dominación femenina”.

Comentario sobre la castidad

Creo que el sitio de web de Elise Sutton ha sido el más importante de Internet sobre la dominación femenina y la mejor ayuda que han encontrado muchas de las personas que la practican durante la última década. Quiero dejar clara esa opinión antes de escribir sobre el comentario que Javier introdujo el domingo en el artículo “Una polémica sobre la castidad”, en el que se vertía una clara crítica a la posición de la estadounidense. Crítica que está bien resumida en el principio del texto:

Arrieros somos

Hace unos días, me quedé pensativa después de darle al botón “Publish” del Wordpress para colgar aquí “Avance publicitario”. Por el párrafo final en el que hablaba de salir del armario, de valientes e intrépidos dispuestos a pagar el precio de salir a la luz. No pude evitar preguntarme: “¿Me estaré convirtiendo en una militante de la dominación femenina?”. Y el sábado leía una frase en el comentario de J: “lo único que le echo en falta a este blog, Ana, es un poquito de humor”. Pues yo sí que veo la relación: el escaso sentido del humor que suele distinguir a la gran mayoría de los militantes de casi cualquier causa.

El primer comentario

Aunque el sitio esté todavía en construcción, y yo dijera que tardaría aún en escribir, lo cierto es que ayer se introdujo el primero comentario en el blog. Y bien vale un comentario este comentario de Marcelo, porque es un ejemplo de lo muy desencaminados que van muchos de los hombres que suspiran por una relación de dominación femenina. En realidad, suspiran por una fantasía de dominación femenina que tan poco tiene ver con la realidad como con las mujeres que habitan en esa realidad. Resulta fácil comprobarlo leyendo el texto:

¿Sin discusión?

El 30 de noviembre leía en un comentario esta frase: “pero sé en lo mas profundo de mi, que jamás pondría limites a su libre albedrío o cuestionaría sus ordenes y llevo años en el honroso camino de servirla…” He leído otros comentarios parecidos en esta revista, y muchos más en otras páginas de Internet. Por lo que parece, hay unos cuantos hombres sumisos que piensan que las órdenes o las opiniones de las mujeres dominantes no se cuestionan, que no puede discutirse si llevan o no razón en lo que hacen o en lo que piensan.


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