Blog de Ana Serantes

Diario de una dominante

Arrieros somos

Hace unos días, me quedé pensativa después de darle al botón “Publish” del Wordpress para colgar aquí “Avance publicitario”. Por el párrafo final en el que hablaba de salir del armario, de valientes e intrépidos dispuestos a pagar el precio de salir a la luz. No pude evitar preguntarme: “¿Me estaré convirtiendo en una militante de la dominación femenina?”. Y el sábado leía una frase en el comentario de J: “lo único que le echo en falta a este blog, Ana, es un poquito de humor”. Pues yo sí que veo la relación: el escaso sentido del humor que suele distinguir a la gran mayoría de los militantes de casi cualquier causa.

El primer comentario

Aunque el sitio esté todavía en construcción, y yo dijera que tardaría aún en escribir, lo cierto es que ayer se introdujo el primero comentario en el blog. Y bien vale un comentario este comentario de Marcelo, porque es un ejemplo de lo muy desencaminados que van muchos de los hombres que suspiran por una relación de dominación femenina. En realidad, suspiran por una fantasía de dominación femenina que tan poco tiene ver con la realidad como con las mujeres que habitan en esa realidad. Resulta fácil comprobarlo leyendo el texto:

¿Sin discusión?

El 30 de noviembre leía en un comentario esta frase: “pero sé en lo mas profundo de mi, que jamás pondría limites a su libre albedrío o cuestionaría sus ordenes y llevo años en el honroso camino de servirla…” He leído otros comentarios parecidos en esta revista, y muchos más en otras páginas de Internet. Por lo que parece, hay unos cuantos hombres sumisos que piensan que las órdenes o las opiniones de las mujeres dominantes no se cuestionan, que no puede discutirse si llevan o no razón en lo que hacen o en lo que piensan.


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