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	<title>Blog de Ana Serantes &#187; DIARIO DE UNA DOMINANTE</title>
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		<title>Blog cerrado</title>
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		<pubDate>Mon, 31 Aug 2009 04:00:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ana Serantes</dc:creator>
				<category><![CDATA[Al día]]></category>
		<category><![CDATA[DIARIO DE UNA DOMINANTE]]></category>

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		<description><![CDATA[Después de una temporada sin escribir y de dos semanas de vacaciones para pensarlo, he llegado a la conclusión de que ando tan escasa de tiempo como de ganas, así que he decidido cerrar el blog. Como el alojamiento y el dominio resultan baratos y creo que hay aquí muchos textos que pueden resultar de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Después de una temporada sin escribir y de dos semanas de vacaciones para pensarlo, he llegado a la conclusión de que ando tan escasa de tiempo como de ganas, así que he decidido cerrar el blog. Como el alojamiento y el dominio resultan baratos y creo que hay aquí muchos textos que pueden resultar de ayuda para las personas interesadas en la dominación femenina, y también por si en un futuro más o menos próximo me diera por continuar con la tarea, este sito web continuará en Internet aunque sin actualizarse. Gracias a todos los que han colaborado conmigo y&#8230; hasta luego.<span id="more-697"></span></p>
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		<title>Carolina ya lo ha conseguido</title>
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		<pubDate>Thu, 26 Mar 2009 05:00:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ana Serantes</dc:creator>
				<category><![CDATA[DIARIO DE UNA DOMINANTE]]></category>
		<category><![CDATA[Diálogos]]></category>

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		<description><![CDATA[A principios del pasado verano escribió Carolina Bareyo preguntando: “¿De dónde sacáis los chicos?”. Porque tenía sus dudas: “desde mi experiencia hay mucha literatura en tus colaboraciones. Yo he intentado varias veces establecer una relación de dominación femenina con un chico y nunca lo he conseguido”. Pues ya lo ha conseguido. Y ahora escribe por [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>A principios del pasado verano escribió Carolina Bareyo preguntando: “<a href=" http://anaserantes.com/2008/de-donde-sacais-los-chicos/">¿De dónde sacáis los chicos?</a>”. Porque tenía sus dudas: “desde mi experiencia hay mucha literatura en tus colaboraciones. Yo he intentado varias veces establecer una relación de dominación femenina con un chico y nunca lo he conseguido”. Pues ya lo ha conseguido. Y ahora escribe por un problema que tiene con el chico conseguido.<span id="more-667"></span></p>
<div class="blockquote">Hola Ana, no sé si recuerdas que hace más o menos un año me puse en contacto contigo para preguntarte de dónde sacáis a los chicos. Tú tuviste la amabilidad de responderme, por lo cual te estoy agradecida. Te dije que te escribiría si tenía alguna novedad. Pues bien, la tengo: llevo varios meses con una relación de dominación femenina con un chico. No fue difícil establecerla, simplemente se lo planteé y él lo aceptó. Creo que al principio lo tomó como una broma, pero poco a poco lo ha ido interiorizando. Sé que ha sido muy bueno para los dos, ya que ha adelgazado y dejado de beber gracias a mí, y yo me encuentro atendida y cuidada por él.<br />
<br />
Sin embargo, encuentro que últimamente hay en él cierta rebeldía, es como si estuviera retándome continuamente Después se arrepiente y se disculpa por su desobediencia, pero no estoy segura de que sea sincero. A veces pienso que le gusta el castigo y lo busca conscientemente, con lo cual el castigo no sería tal. Incluso ha llegado a mandarme a la mierda esperando que luego le abofetee, y lo ha conseguido. Me encuentro en un callejón sin salida y por ello te pido consejo.<br />
 <br />
También quería preguntarte si sabes cómo conseguir un CB 2000 ya que el dispositivo que uso no es más que un juguete comprado en un sexshop que él se puede quitar sin que yo lo note.<br />
<br />
Muchas gracias de antemano,<br />
Carolina Bareyo</div>
<p>Lo primero que hay que hacer en una situación así resulta obvio: hay que hablar con tu pareja y plantearle claramente las dudas sobre su comportamiento y cómo te sientes. Porque aunque sea obvio, lo cierto es que a veces damos por supuestas las cosas en lugar de tratar de hablarlo con nuestra pareja, y a veces nos podemos equivocar de medio a medio. Claro que si la relación es de dominación femenina, Carolina, además de hablar con él hay que exigirle que se comporte como debe, como el sumiso que es y que tú te mereces. La buena comunicación es casi siempre la mejor solución a la mayoría de los problemas que surgen en una pareja.</p>
<p><img src="http://anaserantes.com/wp-content/photos/2009/090326-manuel-rebollo-01.jpg" alt="090326-manuel-rebollo-01" title="090326-manuel-rebollo-01" width="250" height="250" class="alignleft size-full wp-image-669" /></p>
<p>Como entenderás, yo no puedo saber si te está retando, si te está provocando para que le castigues, si está tratando de “dominarte desde abajo”, pero bien pudiera ser, porque es un comportamiento que en absoluto es extraño en los sumisos. Y si es el caso, ¿qué hacer?</p>
<p>Pues puedes empezar, como te decía, por hablarlo con claridad con él. Pero también puedes empezar, si lo prefieres, por darle una lección de dominación antes de tener la conversación, esto es, por ponerle en su sitio de forma expeditiva y, claro está, de poner de manifiesto tu dominio sobre él.</p>
<p>Por supuesto que abofetearle cuando es lo que está buscando no es un castigo, como bien te planteas. Por lo tanto, tienes que castigarle de una forma que de verdad lo sea. Y tienes dos formas de hacerlo, que puesto que no son excluyentes se pueden combinar. La primera, la más teatral, es proporcionarle un castigo físico que no olvide fácilmente, que de verdad sea un castigo que no quiera que se repita. Carolina, los hombres aguantan físicamente más de lo que dan a entender, así que le puedes zurrar o hacerle sufrir un castigo físico hasta un nivel que desde luego no desee. Y lo puedes hacer unas cuantas veces a lo largo de unos días, hasta que tenga claro que no le conviene volver a provocarte de ese modo. Y puedes combinar esos castigos con las consiguientes súplicas de perdón y propósito de enmienda posteriores a cada castigo. Además, ese período de castigo lo puedes acompañar con la privación sexual y con tareas que tenga realizar para resarcirte por lo mal que te está sirviendo.</p>
<p><img src="http://anaserantes.com/wp-content/photos/2009/090326-manuel-rebollo-02.jpg" alt="090326-manuel-rebollo-02" title="090326-manuel-rebollo-02" width="250" height="445" class="alignleft size-full wp-image-671" /></p>
<p>Esta primera forma de castigarle es la quizá la más utilizada por las mujeres dominantes que se encuentran con un sumiso que se vuelve “rebelde”, que provoca para ser castigado. Sin embargo, para mí que la segunda forma resulta más efectiva y lógica en una relación de dominación femenina. ¿Cuál es? Pues el mayor castigo o amenaza que le puedes hacer a un hombre sumiso: dejar de dominarle si su comportamiento no es digno de que lo hagas. Plantearle con claridad que el privilegio de tu dominio y su ejercicio es algo que se tiene que ganar con su conducta, su servicio y su devoción por ti, y que no lo tendrá si no se lo gana. En fin, que ni sexo ni dominación hasta que a ti no te apetezca proporcionárselos, y que no te apetecerá hasta que él se comporte de manera que estimule en ti esa apetencia.</p>
<p>Una variante de esta segunda forma es separarle temporalmente de ti: una o dos semanas fuera, para que se piense bien lo que está haciendo y lo que quiere, y que vuelva diciéndote claramente si va a modificar su conducta a partir de ese momento, si se va a ganar el sitio a tu lado. La distancia suele ser un buen reconstituyente para muchas pequeñas crisis en las parejas.</p>
<p>Bueno, Carolina, esto es lo que se me ocurre decirte. Y como escribía, puedes combinar las dos formas a las que me refería: un buen castigo y el alejamiento temporal o la amenaza de dejar de dominarle. Ahora bien, lo hagas como lo hagas, que sea de forma dominante y que él perciba con claridad que la cosa va en serio, que has decidido tomar de verdad las riendas de vuestra relación. Espero que te vaya bien, que estoy segura de que te irá, y si tienes alguna duda, pues aquí estoy.</p>
<p>PD: El <a href="http://www.cb-2000.com/">CB-2000</a>, o los modelos posteriores, lo puedes conseguir por medio de Internet, porque el servicio de esta compañía es muy bueno (en dos o tres semanas lo tendrás en casa). No obstante, tampoco estos aparatos de castidad son el colmo de la seguridad. Para que la seguridad sea absoluta hay que irse a cinturones de castidad, bastante más aparatosos, caros y difíciles de conseguir, porque suelen hacerse a medida. Si dominas un poco el inglés, puedes acudir a la página web de <a href="http://www.tpe.com/~altarboy/newstuff.php">Altarboy</a> para aclararte y ver lo que hay por ahí.</p>
<div class="small">[Dibujos de <a href="http://manuelrebollo.blogspot.com/">Manuel Rebollo</a>]</div>
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		<title>Eva quiere dominar a su marido</title>
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		<pubDate>Mon, 02 Mar 2009 05:00:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ana Serantes</dc:creator>
				<category><![CDATA[DIARIO DE UNA DOMINANTE]]></category>
		<category><![CDATA[Diálogos]]></category>

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		<description><![CDATA[La situación más extendida en este mundillo es aquella en que un hombre intenta introducir a su compañera en la dominación femenina. No obstante, comienza a no resultar tan extraño que sean algunas mujeres las que se plantean que dominar a su hombre puede ser un buen camino en la construcción o reconstrucción de su [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La situación más extendida en este mundillo es aquella en que un hombre intenta introducir a su compañera en la dominación femenina. No obstante, comienza a no resultar tan extraño que sean algunas mujeres las que se plantean que dominar a su hombre puede ser un buen camino en la construcción o reconstrucción de su relación de pareja. La transformación del papel de las mujeres en la sociedad y en las relaciones personales nos va abriendo nuevas posibilidades. Y Eva se plantea esta posibilidad en el comentario que introdujo en el blog el domingo:<span id="more-654"></span></p>
<div class="blockquote">Estimada Ana:<br />
Me llamo Eva, me dirijo a ti en busca de asesoramiento. Mi tema es el siguiente, estoy casada desde hace 15 años con un hombre un tanto machista, que no me ayuda en nada y tiene tiempo para el fútbol y los amigos menos para mí. Me siento como la cenicienta. He estado buscando por internet una forma psicológica que me ayudara a que él comprendiera que el matrimonio es cosa de dos y que yo no tengo por qué ser su criada. No he encontrado nada parecido, pero sí he dado con tu manual de dominación femenina. En principio, no pretendía algo tan drástico, pero visto lo que hay no me importaría que se convirtiera en mi perrito faldero comiendo de mi mano. Es más, leyendo tu manual, he sentido un morbo que me ha agradado con sumo interés. El pensar cambiar la vida de mi marido en provecho mío y tenerlo a mi voluntad, te confieso que me erotiza con gusto. El leer tu manual me ha hecho sentir superior y con ganas de ponerlo en práctica.<br />
La cuestión es la siguiente: a una persona como ésta, que nunca a dado muestra de ser sumiso, y a la cual le he insinuado el tema y no ha demostrado mucho interés, qué pautas he de seguir para darle la vuelta.<br />
Querida Ana, te pido por favor que me ayudes a conseguirlo.<br />
Espero tus noticias con un saludo de:<br />
DOMINO EVA</div>
<p>Eva, un par de cuestiones previas para comenzar: el “manual” al que te refieres no es mio, sino de Elise Sutton. Y yo, al contrario que ella, no creo que las mujeres seamos superiores a los hombres, ni que haga falta sentirse superior para que la dominación femenina funcione.</p>
<p>¿Qué pienso yo que hace falta para que la dominación femenina funcione? Pues que quieran funcionar así los dos integrantes de la pareja. Desde este punto de partida, y puesto que tu marido no lo quiere, parecería que estuvieras condenada a renunciar a lo que te planteas. En efecto, no creo que se deba obligar a nadie a hacer lo que no quiere hacer en una relación entre dos personas libres, es decir, no creo que se deba dominar a nadie contra su voluntad. Y es por eso por lo que acostumbramos a decir que la dominación femenina, o el BDSM, es una forma “sana, segura y consensuada” de relación entre dos personas.</p>
<p><img src="http://anaserantes.com/wp-content/photos/2009/090302-schwarze-mondblume-01.jpg" alt="090302-schwarze-mondblume-01" title="090302-schwarze-mondblume-01" width="275" height="413" class="alignleft size-full wp-image-657" /></p>
<p>Sin embargo, lo dicho no significa, Eva, que no puedas intentar construir una relación de dominación femenina con tu hombre. Lo que significa es que no podrás hacerlo contra su voluntad, sino que sólo podrás dominarle si consigues que quiera que le domines, si eres capaz de descubrirle el placer de la sumisión. </p>
<p>Y se puede hacer. Y tienes tus buenas posibilidades de éxito, porque ser dominado por una mujer es, con diferencia, la fantasía erótica más extendida entre los hombres: al menos tres de cada cuatro tienen esa fantasía. Por supuesto, no podemos concluir que todo el que tenga una fantasía quiera convertirla en realidad, pero es una buena base de partida el hecho de que la gran mayoría de los hombres fantaseen con ser dominados por una mujer. No obstante, a esa fantasía se opone en muchos casos la tradición patriarcal de la sociedad y, en consecuencia, la educación de muchos hombres. Tradición y educación que les hace ver la posibilidad de ser dominados por una mujer como una perversión de lo que suelen considerar la auténtica hombría. Y puesto que dices que tu marido es “un tanto machista”, no resulta improbable que sea uno de estos hombres que estén poco dispuestos a contemplar la dominación femenina como una forma aceptable de relación de pareja.</p>
<p>¿Cómo intentarlo entonces, que es lo que me preguntas? Pues creo, Eva, que debes intentarlo desde la cama. Creo que tienes que empezar por transformar paulatinamente la forma de vuestra relación sexual. Yo comenzaría por proponerle la dominación femenina de manera muy suave, y no muy explícita, exclusivamente como juego erótico. No plantearía ninguna dominación fuera del dormitorio, me limitaría a los juegos de cama. Y lo haría muy poco a poco. Me daría tiempo para ir estudiando sus reacciones, lo que le gusta y lo que le disgusta, o lo que le gusta más y lo que le gusta menos. Pero sobre todo, me daría tiempo para irle enseñando o descubriendo otra forma de hacer el amor: una forma en la que, poco a poco, vaya descubriendo el placer de darte de placer, el placer de servirte sexualmente.</p>
<p>¿Le gustará la transformación de vuestra sexualidad? Es más que probable que le guste, sobre todo si a ti te gusta, si en efecto eres capaz de disfrutar de ese “morbo” que dices haber sentido al leer textos de este blog. Porque si a ti te gusta el cambio, significará que estarás más activa en la cama, y lo normal es que él, aunque no hubiera elegido esta forma de hacerlo, esté encantado con el cambio. A todos nos gusta gustar, así que a todos nos encanta percibir el deseo sexual de nuestra pareja por nosotros&#8230; pero a los hombres aún más.</p>
<p><img src="http://anaserantes.com/wp-content/photos/2009/090302-schwarze-mondblume-02.jpg" alt="090302-schwarze-mondblume-02" title="090302-schwarze-mondblume-02" width="275" height="445" class="alignleft size-full wp-image-658" /></p>
<p>¿Qué pautas seguir para ese cambio en el sexo? Como comprenderás, Eva, no os conozco de nada, así que pocos detalles os puedo dar. Pero tienes aquí material del que extraer conclusiones para transformar vuestra relación sexual. Te recomiendo que leas con atención la entrada anterior de este Diario, “<a href="http://anaserantes.com/2009/para-la-primera-sesion/">Para la primera sesión</a>”, y una especie de decálogo que le escribí hace unos cuatro años a Carolina en “<a href=" http://anaserantes.com/2008/correspondencia-sobre-un-comienzo-peculiar/">Correspondencia sobre un comienzo peculiar</a>”. Utiliza aquello con lo que pienses que te vas a sentir cómoda y vete usándolo poco a poco. Vete transformando lentamente la forma en la que haces el amor con él. Y no le plantees nada más por el momento sobre la dominación femenina. De hecho, yo ni siquiera utilizaría ese término al principio: simplemente, que has descubierto que te apetece jugar en la cama de esa forma y que te limitas a probarlo.</p>
<p>Ahora bien, en ese juego hay un aspecto que es muy importante, y que lo será más en el futuro si consigues ir hacia donde quieres: tu actitud. También poco a poco, tu actitud tiene que ir cambiando, tienes que ir convirtiéndote, primero, en una mujer más segura de lo que quiere en la cama; después, en una mujer más dominante en la cama. Eva, en la dominación femenina, ya sea como juego erótico o como relación de pareja, la actitud dominante de la mujer resulta fundamental. De hecho, una actitud dominante de la mujer, explicitada verbalmente, suele constituir el principal combustible de la sumisión masculina.</p>
<p>Creo que en esos dos enlaces encontrarás material para empezar. Pero si, una vez leído esto, tienes dudas y necesitas más precisiones, no tienes más que volver a escribirme dándome y pidiéndome algo más de detalle (mejor al correo que como comentario). Ten en cuenta que, para concretar algo más, necesitaría conocer algo más de vuestra relación. No te cortes: cuenta, y yo intentaré contarte lo que pueda.</p>
<p>Te deseo suerte, Eva. Y creo que tienes bastantes posibilidades de tenerla si de verdad estás decidida a construir una relación de dominación femenina con tu marido. Pero esa relación no está determinada: la dominación femenina no es una receta de aplicación universal, sino que las formas que adopta dependen de cada pareja, de las situaciones y los caracteres de las personas que la construyen. Así que no prefigures lo que debe ser ni las formas que adoptará vuestra relación si en el futuro se basara en la dominación femenina. Simplemente, ponte a ello, abre la mente y disfruta del camino&#8230; y se consciente de que Roma no se ganó en un día, de que necesitarás tiempo para conseguir la transformación que te planteas, y de que habrá avances y retrocesos. En fin, que es de calado el cambio que intentas y, por lo tanto, no lo conseguirás sin esfuerzo, tiempo y paciencia. Y como te decía, no te cortes, escribe cuantas veces pienses que lo necesites, aquí me tienes para echarte una mano.</p>
<div class="small">[Fotografías de Schwarze Mondblume]</div>
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		<title>Para la primera sesión</title>
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		<pubDate>Tue, 17 Feb 2009 05:00:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ana Serantes</dc:creator>
				<category><![CDATA[DIARIO DE UNA DOMINANTE]]></category>
		<category><![CDATA[Escenas]]></category>

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		<description><![CDATA[Recibo el correo de una mujer que se quiere iniciar en la dominación femenina como juego erótico, y me pide que le cuente “por dónde empezar”. No fue mi intención dedicarme a dar detalles sobre juegos de cama o sesiones de dominación en este blog. Pero como es mujer, y sin entrar en grandes detalles, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Recibo el correo de una mujer que se quiere iniciar en la dominación femenina como juego erótico, y me pide que le cuente “por dónde empezar”. No fue mi intención dedicarme a dar detalles sobre juegos de cama o sesiones de dominación en este blog. Pero como es mujer, y sin entrar en grandes detalles, pues le dije que algo escribiría por si de algo le servía. Éste es el correo:<span id="more-638"></span></p>
<div class="blockquote">Hola Ana:<br />
Soy Marta, tengo 38 años. Bueno, el caso es que estoy con un hombre super bien en todos los aspectos. Me comentó la posibilidad de poder jugar con el tema de la dominación, una vez mandando uno y otra vez el otro. Nos lo tomamos como un juego.<br />
A mí me encanta la idea, pero las veces que lo he hecho, que he mandado yo, me he quedado con la sensación de hacer un poco el ridículo. Me encantaría que me pudieses contar por dónde empezar. Alguna situación que yo pudiese crear&#8230; digamos que, de hacerlo, quiero hacerlo bien. Gracias de antemano. Un beso.</div>
<p>En realidad, Marta, lo que me pides es sencillo de escribir. En lo fundamental, todo se resume en la formulación inglesa <em>tease and denail</em>. La traducción literal podría ser “provoca y deniega”. Más exacta y directamente: excítale y frústrale, esto es, caliéntale, pero no le dejes llegar al climax. Esa es la base de cualquier juego de dominación femenina.</p>
<p>Se puede hacer de una forma o de otra, porque variantes hay todas las que a cada cual se le ocurran, pero jugar sexualmente con un hombre desde la perspectiva de la dominación femenina consiste básicamente en eso: en llevarle al límite de su excitación sin dejarle llegar al orgasmo o retrasándolo. Y cuanto más se prolongue ese juego, cuanto más excitado esté y más tiempo pase hasta que pueda eyacular, más intenso el juego y mayor su excitación.</p>
<p><img src="http://anaserantes.com/wp-content/photos/2009/090217-astrid-termaat-1.jpg" alt="090217-astrid-termaat-1" title="090217-astrid-termaat-1" width="275" height="300" class="alignleft size-full wp-image-640" /></p>
<p>También aquí son importantes los preliminares, aunque también aquí lo son algo menos para los hombres. La provocación puede comenzar por ir insinuando el cuerpo de la mujer –y mejor si está ataviado para la ocasión con aditamentos típicos de la dominación: corsé, medias, zapatos de tacon, correajes, etc.–, para ir pasando de la insinuación a mostrar más explícitamente. No obstante, conviene recordar que para la mayoría de los hombres, más fetichistas que las mujeres, el cuerpo de la mujer eróticamente ataviado provoca más excitación que el directamente desnudo. No es que sea muy importante, pero en general casi mejor “medio vestida” que desnuda para alimentar el deseo de un hombre, especialmente si ese hombre es fetichista, aunque en realidad prácticamente todos lo son siquiera un poco. Y se puede terminar perfectamente el juego, termine como termine, con la ropa de campaña.</p>
<p>Lo que sí es importante, determinante, es la actitud que muestra la mujer, cuanto más dominante y decidida, mayor la garantía de éxito en el juego, porque mayor será la sensación de sometimiento en el hombre. Conviene no cortarse un pelo en la provocación verbal: “Vas a ser mío&#8230; completamente”; “ni te imaginas lo que voy a hacer contigo”; “y no pienses que lo podrás detener”; “porque puede ser que haya algo que no te guste&#8230; pero no podrás evitarlo”; “en fin, que tú te los has buscado”. Bueno, lo que a cada una se le ocurra, pero con convicción y con la mayor determinación posible.</p>
<p>Y una vez excitado el macho por medio de los sentidos de la vista y el oído, pues llega el momento del tacto. Puesto que eres primeriza, Marta, no pienses en hacer cosas complicadas, porque si son complicadas estarás más pendientes de cómo lo haces que de disfrutar de lo que haces. Y esa inseguridad será un inconveniente no sólo para ti, sino también para él, que percibirá tus dudas, te verá como menos dominante y la sesión no alcanzará toda la intensidad que tú buscas.</p>
<p>Simplemente, Marta, átale las manos al cabecero de la cama&#8230; y vuélvele loco de deseo. Y que dure. Tócale con tus manos, hazle sentir tu cuerpo, provócale con el lenguaje, transpórtale a las cercanías del climáx y&#8230; detente: “No te mereces el premio, cariño”. Y que dure. Cuanto más se prolongue su excitación y se retrase el momento de su culminación, más asegurado tendrás el éxito. Marta, puedes tener a un hombre así mucho tiempo: tendrá sus bajadas y sus subidas, pero no te cortes, se recuperará en cuanto tú aprietes el acelerador. Puedes incluso detenerte –fumarte un cigarro si fumas–, regodearte en su “desvalimiento”, y volver a la carga.</p>
<p><img src="http://anaserantes.com/wp-content/photos/2009/090217-astrid-termaat-2.jpg" alt="090217-astrid-termaat-2" title="090217-astrid-termaat-2" width="525" height="475" class="aligncenter size-full wp-image-641" /></p>
<p>Ahora bien, si la sesión es larga, puede que tú sí quieras llegar al orgasmo. No hay problema. Aunque esté atado a la cama, no tienes más que colocar tu sexo en su boca y que te haga llegar&#8230; o utilizar un consolador o vibrador delante de él y proporcionarte un buen orgasmo. Y dependiendo de tu sexualidad, de lo que te apetezca, lo puedes hacer más de una vez. Te garantizo que a él no le molestará&#8230; ni lo más mínimo: a los hombres les excita vernos llegar.</p>
<p>Hay quienes confunden la dominación femenina con el castigo físico al hombre, es decir, que confunden lo fundamental con lo accesorio. Si quieres provocarle un poco de dolor, pues adelante. Si quieres azotarle (con una fusta, un cinturón, una pala de madera&#8230;), y puesto que eres primeriza, limítate a hacerlo en la parte de su cuerpo donde prácticamente no hay peligro, en el culo. Si quieres hacer algo más, puedes ponerle alguna pinza de la ropa en las partes más carnosas del cuerpo. Bueno, posibilidades hay muchas para proporcionarle un pequeño castigo físico, pero ten claro, como te decía, que eso no es más que un complemento, que no es la base de la dominación femenina.</p>
<p>Si quieres que la sesión tenga un impacto más duradero en la mente de tu hombre, suele dar buen resultado follarle por el culo con un consolador&#8230; a la vez que le humillas verbalmente poniendo en cuestión su hombría, o le amenazas diciéndole que hay que írselo preparando para cuando le conviertas en la putita de algún hombre. Los hombres disfrutan con la introducción anal que estimula su próstata, y además provoca en ellos el miedo a que puedas dudar de su hombría, a que pienses que le gusta “por detrás”, en suma, que les hace más vulnerables durante la sesión, o sea, que les somete más.</p>
<p>Esa vulnerabilidad durante la sesión se puede incrementar otro poco más si le tapas los ojos durante algún rato, porque el no ver lo que haces le añade inseguridad y, seguro, un cierto temor a que la cosa pudiera ir más allá de lo que espera.</p>
<p>¿Cómo terminar tu sesión de dominación? Pues la forma más habitual en la dominación femenina como juego sexual –no cuando hay una relación completa de dominación femenina– suele ser culminar la sesión dejándole llegar al orgasmo dentro de ti. Si es lo que te apetece, en marcha, aunque no esperes maravillas de esa penetración: suelen estar tan excitados que llegan en un visto y no visto. </p>
<p><img src="http://anaserantes.com/wp-content/photos/2009/090217-astrid-termaat-3.jpg" alt="090217-astrid-termaat-3" title="090217-astrid-termaat-3" width="275" height="300" class="alignleft size-full wp-image-639" /></p>
<p>No obstante, hay otras formas de terminar&#8230; o de no terminar. Puedes decirle, con autoridad, que tú ya has terminado, así que se acabó el juego&#8230; y él se queda sin llegar. Le puedes dejar atado a la cama (en una posición cómoda, que pueda cambiar de postura), y “buenas noches, cariño, hasta mañana”. Y a la mañana siguiente puedes continuar la sesión, o simplemente añadir el coito que tanto anhela. Puedes hacer algo parecido: interrumpe tu sesión de dominación, déjale a medias, y llévatelo al cine; a la vuelta&#8230; lo que tú quieras. Puedes también decidir que una forma de dejar claro tu dominio es que tenga que terminar de una forma bien distinta a la que espera. Por ejemplo, le puedes hacer llegar de una forma humillante, masturbándose delante de ti y eyaculando en su mano (yo no lo haría a la primera si no estás segura de que tu hombre es realmente sumiso), o diciéndole que tú has terminado, y que para correrse&#8230; el baño.</p>
<p>Bueno, Marta, las posibilidades y las variantes son bastantes, pero te recomiendo que no te compliques en exceso la vida, porque si lo haces estarás más pendiente de las formas que del fondo. Procura disfrutar tú también y dejarte llevar todo lo que puedas. Hazlo sencillo, pero hazlo dominante. Y sé consciente de que tu actitud y tu lenguaje son herramientas mucho más poderosas que cualquier látigo, y que lo fundamental en la dominación femenina no es el látigo, sino hacerle sentir a un hombre que está en tus manos, y que en tus manos le puede pasar cualquier cosa, y que eres tú la que controlas lo que está pasando y lo que puede pasar&#8230; y que te gusta que sea así.</p>
<p>Que te salga bien, Marta, que casi seguro que te saldrá. Y también seguro que los habituales comentaristas del blog te echaran aquí algunas recomendaciones que también podrán servirte de ayuda. </p>
<div class="small">[Dibujos de Astrid Termaat]</div>
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		<title>Una visión peculiar de la infidelidad</title>
		<link>http://anaserantes.com/2009/una-vision-peculiar-de-la-infidelidad/</link>
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		<pubDate>Tue, 10 Feb 2009 05:00:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ana Serantes</dc:creator>
				<category><![CDATA[DIARIO DE UNA DOMINANTE]]></category>
		<category><![CDATA[Diálogos]]></category>

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		<description><![CDATA[Leo en Mi insecto insignificante la entrevista que le hacen a Spirit: “Los celos en los sumisos”. Y pienso en que la práctica de la infidelidad por parte de la mujer dominante es asunto peliagudo, en lo difícil que resulta someterse de verdad a otra persona, en cómo desaparece la habitual ironía de Spirit cuando [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Leo en <em>Mi insecto insignificante</em> la entrevista que le hacen a Spirit: “<a href="http://miinsectoinsignificante.blogspot.com/2009/01/los-celos-en-los-sumisos.html">Los celos en los sumisos</a>”. Y pienso en que la práctica de la infidelidad por parte de la mujer dominante es asunto peliagudo, en lo difícil que resulta someterse de verdad a otra persona, en cómo desaparece la habitual ironía de Spirit cuando el peligro acecha y en la peculiar visión de la dominación femenina que traslucen sus palabras. Veamos la entrevista:<span id="more-615"></span></p>
<div class="blockquote"><strong>¿Qué piensa Spirit de los celos en un sumiso?</strong><br />
Son humanos, y no se pueden evitar cuando hay un vinculo emocional, aunque sí es algo que se debe controlar. Ya sé que un sumiso, en teoría, no debería sentir celos, pero no es posible evitarlos, al menos en mi caso.<br />
<br />
<strong>¿Ves lógico que una Ama tenga otras relaciones?</strong><br />
Depende. En teoría sí, pero los sumisos somos personas, con sentimientos. Si la parte dominante introduce a alguien en una parcela reservada al sumiso, es cuando surgen los celos. Dado ese caso, soy partidario de no saber si ella es infiel con otro.<br />
<br />
<strong>¿No crees que es una actitud machista el exigir fidelidad a la Ama?</strong><br />
No necesariamente. No lo veo machista cuando hay sentimientos. Entiendo, eso sí, que es una actitud egoísta e injusta. En mi caso, los celos los siento cuando otro sumiso invade mi espacio en el BDSM. Aunque no sea mas que un objeto, yo me siento mal. En cambio, si ella tiene una relación sexual de una noche con un vainilla, prefiero no saberlo, pero es mas fácil de superar.<br />
<br />
<strong>¿Cómo compaginas por tanto los celos en tu relación con tu Ama?</strong><br />
Lo llevo fatal. En una fase inicial intento racionalizar para intentar aceptarlo. Pero acabo por no aceptarlo, y me aparto. Ella sabe que si se coge a otro sumiso, yo me apartaré. Es más, se pierde la magia, e incluso su autoridad sobre mí.<br />
<br />
<strong>¿Qué piensa tu Ama de tu actitud?</strong><br />
Que soy un egoísta, un cabrón, que soy injusto, pero lo comprende, porque en el fondo, le reafirma el vinculo afectivo que tiene conmigo y yo con ella. Mis celos no son de hacer daño, no son destructivos, son celos que condicionan, eso si, pero que permiten y dan libertad a la otra parte. Tan solo que yo me aparto voluntariamente.</div>
<p>Como se ve, se justifica Spirit sin cortarse un pelo: sus celos, dice, “dan libertad a la otra parte”. ¡Menuda libertad!: tu eres libre de acostarte con quien quieras, pero si lo haces&#8230; “yo me aparto voluntariamente”, es decir, te dejo plantada. Y trata de explicar el chantaje negando que lo sea: si me aparto es porque “se pierde la magia” y “su autoridad sobre mí”. Como se ve, le echa cara Spirit&#8230; aunque probablemente no caiga en la cuenta de que no es la magia ni la autoridad lo que se pierde con la práctica de la infidelidad, sino que son los celos los que pierden a Spirit, los que le llevan a razonar de modo tan peculiar.</p>
<p><img src="http://anaserantes.com/wp-content/photos/2009/090210-yuki-nakano-1.jpg" alt="090210-yuki-nakano-1" title="090210-yuki-nakano-1" width="275" height="275" class="alignleft size-full wp-image-627" /></p>
<p>Y es el miedo a los celos lo que hace que Spirit contemple la práctica de la infidelidad de una manera que en realidad la desvirtúa completamente: “prefiero no saberlo”. Porque si entendemos la infidelidad como creo que debe entenderse en una relación de dominación femenina, como una práctica en la que participan los dos miembros de la pareja, pues el “prefiero no saberlo” supone en realidad el negarse a asumir las consecuencias que dicha práctica acarrea, tanto las ventajas como los inconvenientes.</p>
<p>Por supuesto que los celos “son humanos”. Y por supuesto que también los sumisos los sienten –sería verdaderamente extraño que no los sintieran–. En consecuencia, resultan inevitables. Y si se practica la infidelidad en la dominación femenina no es, o no debería ser, exclusivamente por el placer de la dominante, sino también para provocar la fuerte sensación que se consigue en el sumiso precisamente como producto de sus celos y su miedo a la incertidumbre, en fin, de esa sensación que agudiza la percepción de la sumisión hasta sus mayores extremos.</p>
<p>En efecto, la sensación de sometimiento, de desvalimiento incluso, es tan intensa que así se explica que en la gran mayoría de las relaciones de dominación femenina sean los hombres los que plantean a sus mujeres la posibilidad de que les sean infieles. Posibilidad prácticamente imposible, claro está, si se acompañara con la coletilla de “yo me aparto voluntariamente” si lo haces.</p>
<p><img src="http://anaserantes.com/wp-content/photos/2009/090210-yuki-nakano-2.jpg" alt="090210-yuki-nakano-2" title="090210-yuki-nakano-2" width="275" height="275" class="alignleft size-full wp-image-628" /></p>
<p>Se entiende, por descontado, que Spirit no sea partidario de la práctica de la infidelidad. Yo misma pienso que es una práctica con la que hay que andar con mucho cuidado, y que desde luego no recomendaría a la mayoría de las parejas. Es mucho riesgo el que se corre, y deben ser unas cuantas las parejas que han terminado por separarse: la cercanía sexual puede y suele producir intensos lazos emocionales con la tercera persona que entra en la relación. Y lo que se planteó como una especie de relación a tres –aunque el sumiso no participe físicamente, sí lo hace emocionalmente–, puede terminar de la forma más habitual: relación a dos&#8230; y el segundo convertido en tercero y en la calle. Ahora bien, una cosa es que la infidelidad tenga sus riesgos y que Spirit no sea partidario, y otra, muy distinta, es que porque Spirit no sea partidario trate de convertir la infidelidad en la dominación femenina en lo que no es.</p>
<p>Una de las características para mí fundamentales de la infidelidad en la dominación femenina es que no es en realidad infidelidad –aunque yo misma optara hace unos años por traducir de ese modo el término inglés “cuckolding”–, porque en la inmensa mayoría de las parejas se practica con pleno conocimiento de ambas partes y, como decía, impulsada y deseada por aquél al que en teoría se va a ser infiel. Por esta razón, como también decía, el “prefiero no saberlo” no debería tener cabida en la práctica de la infidelidad en la dominación femenina, porque la desvirtúa de forma radical.</p>
<p>Yo practico la infidelidad de forma esporádica, porque no quiero asumir los riesgos que para mí y para mi chico tendría introducir a un tercero en nuestra relación de manera habitual (y porque tampoco me lo pide el cuerpo, que si un día me lo pidiera&#8230; pues ya veríamos). Pero para mí carecería de sentido practicarla si mi chico no lo supiera, o sea, si no participara de la experiencia, si no alimentara su sumisión con la humillación, con los celos, con el miedo, y si yo me perdiera la intensidad del recuentro, la vivencia del ansia de mí que le provoca la infidelidad. Y lo que digo se refiere a cuando practico la infidelidad con hombres, porque cuando me acuesto con una mujer&#8230; no es lo mismo para mi chico.</p>
<p><img src="http://anaserantes.com/wp-content/photos/2009/090210-yuki-nakano-3.jpg" alt="090210-yuki-nakano-3" title="090210-yuki-nakano-3" width="275" height="275" class="alignleft size-full wp-image-629" /></p>
<p>La fuerza de la infidelidad en la dominación femenina es enorme, a tono con sus riesgos. Sin embargo, la fantasía de la infidelidad es una herramienta que si recomiendo utilizar en cualquier relación de dominación femenina, porque la amenaza de la infidelidad tiene su aquel aunque no llegue a concretarse. Simplemente con la amenaza, con la fantasía, se consigue una cierta intensidad, se trae a la superficie el peligro, la posibilidad de la humillación, de los celos. Jugar con la posibilidad de la infidelidad nos permite gozar de sus ventajas, aunque sea en menor grado, pero sin correr los riesgos que conlleva su práctica real. Vamos, que me encanta provocar a mi chico en la cama con la amenaza de meter a otro en ella y, quién sabe, sacarle a él, con la amenaza de que quizá tuviera que limitarse a ser mi doméstico servidor porque le sustituiría por otro en la actividad sexual. Y la excitación de mi chico en esos momentos es más que suficiente para comprobar cómo le afecta el juego. Y le afecta porque, aunque sea un juego, siempre queda la intranquilidad de que pudiera convertirse en realidad, incluso aunque sea con mujeres que nunca practiquen la infidelidad&#8230; la posibilidad está ahí.</p>
<p>Bueno, aquí me quedo, aunque no sin mandar un saludo a Spirit y&#8230; sin decirle que ahora entiendo por qué <a href="http://anaserantes.com/2009/carta-de-marujita-diaz/">Marujita Díaz</a> no quiso dominarlo&#8230; porque era pretensión excesiva tener para él solo a semejante artista. ¿Te imaginas Spirit?: “Que sí Marujita, que yo quiero ser tuyo, que yo a tus pies, pero que si te lo montas con otro, si otro sumiso invade mi espacio, pues yo me aparto voluntariamente”. Y la verdad, planteada así la dominación femenina&#8230; pues mucha Marujita para tan poco Spirit.</p>
<div class="small">[Ilustraciones de Yuki Nakano]</div>
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		<title>Un año del blog II</title>
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		<pubDate>Tue, 13 Jan 2009 05:00:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ana Serantes</dc:creator>
				<category><![CDATA[DIARIO DE UNA DOMINANTE]]></category>
		<category><![CDATA[Diálogos]]></category>

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		<description><![CDATA[Cuando se hace un blog sobre dominación femenina como éste, imagino que se entiende que en ocasiones una se deje llevar por cosas que le dan vueltas en la cabeza, y que las plasme sin especial acierto. Quizá eso es lo que me pasó con la última entrada. Y quizá de ahí los comentarios. Pero [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando se hace un blog sobre dominación femenina como éste, imagino que se entiende que en ocasiones una se deje llevar por cosas que le dan vueltas en la cabeza, y que las plasme sin especial acierto. Quizá eso es lo que me pasó con la última entrada. Y quizá de ahí los comentarios. Pero quiero dejar claro que los agradezco, tanto los que comprenden mi desánimo como los que lo critican. Trataré de añadir algo al hilo de esas críticas. Y comenzaré por “una crítica tan dura”, según dice ella misma, como la de Amy:<span id="more-590"></span></p>
<div class="blockquote">la mejor forma de desilusionarse es esperando algo de los demás, algo que además nadie te prometió. [...] Cuando tienes una iniciativa, tan personal como lo pueda ser ésta, debe satisfacerte a ti misma, si como bien dice Ana poco le va a ayudar a ella en su vida como mujer dominante este tipo de experiencia virtual, no entiendo para qué la tiene. [...] Si este diario/revista no está hecho por Ana y para satisfacción de Ana poco sentido tiene para Ana.</div>
<p>No creo que la crítica de Amy sea “tan dura”, porque pienso que tiene buena parte de razón: hay un problema en cómo me planteo yo el blog. Un problema que del que en cierto modo escribía hace un tiempo: en la entrada “<a href="http://anaserantes.com/2008/arrieros-somos/">Arrieros somos</a>” me preguntaba: “¿Me estaré convirtiendo en una militante de la dominación femenina?”. Como decía entonces, no me gusta, pero algo hay de eso. Quizá por ello contestaré a su pregunta retórica, sobre el por qué hago este blog, con un correo electrónico que he recibido hace un par de días:</p>
<div class="blockquote">Hola Ana<br />
Acabo de leer tu último post, en él afirmas sentirte &#8220;sola&#8221; en la elaboración de tu blog y planteas dudas sobre la continuidad o el futuro ritmo de actualización del mismo. Por tanto, como seguidor y lector apasionado tanto de DF.net primero y de tu blog personal ahora me gustaría, además expresarte mi gratitud por todo el trabajo que has llevado a cabo hasta ahora, poder ofrecer algo de colaboración para que el blog pueda seguir adelante y actualizándose, por ello y a pesar de no haber vivido ni tener ninguna experiencia real que contar, sí que me gustaría poder ayudar traduciendo textos del inglés para tu blog.<br />
<br />
A continuación voy a escribir un poco sobre mi y de mi relación con la dominación femenina y tus sitios web, para darte a entender mi motivación así como para intentar animarte un poco a que sigas con tu página.<br />
<br />
Soy un chico joven, de 23 años, y llevo 6 ya interesado en la dominación femenina. Desde siempre he sentido una especial fascinación por las mujeres dominantes que llegaba a ver en la tele, en películas o en sketches además de una extraña atracción por los pies femeninos, sin embargo no fue hasta que tuve 17 cuando descubrí que había más gente con estos gustos, que además estaban ligados, gracias a Internet. Entonces empecé a entrar en sitios de estas características siendo los más frecuentes los más abundantes, los de fotos. Aunque lo que vi aquí me resultó en principio excitante por lo visual que resultaba y por ver representadas algunas escenas similares a las de mis fantasías, me acabé cansando de ellos. La causa era que no le veía trasfondo alguno a todo eso y me parecía bastante irreal, así que, aunque fantaseara con ello, no me veía en situaciones así porque sí.<br />
<br />
Luego empecé a interesarme por relatos, pero el trasfondo de las mismas era también bastante irreal y dejaba bastante que desear (apuestas absurdas, venganzas surrealistas, locas rencorosas hacia el género masculino&#8230; cualquier cosa que se pudiera quitar pronto de en medio y dar paso a la acción). Tampoco me daba muy por satisfecho con esto, sentía que el hecho de someterse ante alguien tenía que ser algo realmente especial y que, por tanto, la persona a la que te ibas entregando debía ser por tanto y sin ninguna duda realmente especial.<br />
<br />
Así un día di con DF.net, vuestro contenido era radicalmente diferente a lo que había visto, la dominación femenina se situaba en el contexto del amor y la intimidad de una pareja, en la confianza, en la seducción y la sensualidad femeninas&#8230; en definitiva, por primera vez vi como esos sentimientos tan especiales que desde siempre había tenido eran entendidos y realmente sentía (y deseaba) que yo podría ser algún día uno de esos hombres que aparecían en algunas de las experiencias que colgabais y que en definitiva, que mi sueño de verme como sumiso de una mujer, sirviéndola, adorándola, y sintiendo que podría llegar a casi cualquier cosa por ella, tomaba forma.<br />
<br />
Desde entonces me convertí en un lector asiduo y apasionado de DF.net, por esta página, además, descubrí el sitio de Elise Sutton y también empecé a visitarla regularmente con un sentimiento similar. Luego cerró DF.net y lo lamenté bastante porque suponíais una iniciativa para mis única hasta el momento en habla hispana y ese &#8220;vacío&#8221; no lo llenó nada hasta que llegó el Blog de Ana Serantes, así que no me gustaría verme de nuevo en las mismas <img src='http://anaserantes.com/wp-includes/images/smilies/icon_smile.gif' alt=':)' class='wp-smiley' /><br />
<br />
En conclusión, me gustaría que consideraras mi propuesta, pues sería para mi un placer colaborar con tu sitio. Para cualquier duda o información adicional o relacionada que desees puedes contactarme a esta misma dirección de correo. Un saludo.</div>
<p><img src="http://anaserantes.com/wp-content/photos/2009/090113-enaguas.jpg" alt="" title="090113-enaguas" width="525" height="525" class="aligncenter size-full wp-image-593" /></p>
<p>Correos como este de Alejandro Casanova, que recibo de vez en cuando, son los que me hacen sentirme “obligada” a mantener este sitio web. Por supuesto que nadie está obligado a hacer nada, ni yo ni los demás, y que hay otras páginas sobre la dominación femenina. Pero son unas cuantas personas las que piensan que es importante que exista algo como esto, porque les sirve de ayuda. Y que yo sepa, no hay otro sitio web en español que cumpla ese papel. Podría haberlo, y podría montarlo otra persona o un grupo de personas. Podríamos esperar a que Iván tuviera tiempo: </p>
<div class="blockquote">Si algún día tengo tiempo, montaré la web de referencia definitiva sobre FemDom en español. Y si no hay suficiente interés en el FemDom, pues la haré de BDSM, y si no, pues de todo tipo de parafilias. Aquí hay que pensar a lo grande. Internet es una selva de depredadores. </div>
<p>Porque Iván considera, con la rotundidad que le caracteriza, que este blog no puede ser el sitio que de referencia sobre la dominación femenina porque es “personalísimo”, y que ahí está el fallo:</p>
<div class="blockquote">Si hubiese tenido la sensación de que esto era una verdadera comunidad FemDom y no un blog personal, es muy probable que hubiese hecho un esfuerzo. Y como yo habrá habido más de uno. [...] no me parece tan lógico es que se pretenda armar toda una comunidad virtual con sólo un blog personal. Me imagino que Ana Serantes pretendía convertirse en el equivalente hispanohablante a Elise Sutton, por eso se decantó por el culto a la personalidad y lo llamó “Blog de Ana Serantes” en vez de “Blog de Dominación Femenina”.
</div>
<p>Insiste Iván en la importancia de haber elegido un dominio sobre la dominación femenina en lugar de uno personal para obtener el respaldo y, en consecuencia, la participación de la comunidad. En realidad, Iván tiene por obvio que lo que tendría que haber hecho yo es lo que ya había hecho en los años 2004 y 2005. Porque, aunque esté feo que utilice la <a href="http://aefemarin.blogspot.com/2008/02/canon-femdom.html">cita</a> del periodista Antonio F. Marín, yo fui “la fundadora de la mítica www.dominación femenina.net”. ¿Le parece a Iván dominio de Internet suficientemente impersonal, y el de Revista de dominación femenina título que mereciera su aprobación? Pues bien, después de aquella experiencia, que tuvo su éxito, y viendo las dificultades para que la comunidad colaborara, decidí probar esta vez de otra forma, de una forma más personal. Y el resultado ha venido a ser el mismo: parecido el número de visitantes y el de los textos enviados para su publicación. La única diferencia resaltable creo que se debe precisamente al carácter “personalísimo” de la página actual, porque pienso que el incremento en el número de comentarios puede deberse en cierta medida al hecho de que ahora se dirigen a una mujer dominante en lugar de a un foro dirigido “impersonalmente” (cierto que en el anterior sitio web sólo fue posible introducir comentarios en la última época). Por el momento así es la cosa, hasta que Iván, sin tirar de “culto a la personalidad”, monte “la web de referencia definitiva sobre FemDom en español” y quede todo arreglado.</p>
<p>De todas formas, creo que sí, que es cosa mía el desaliento, porque cosa mía eran las expectativas, y que el otro día escribí más de la cuenta sobre él, que así es la cosa y, por lo tanto, así hay que aceptarla. Y en esas sigo: “El blog seguirá abierto, pero yo trabajaré en él mucho menos de lo que lo hecho hasta ahora, es decir, escribiré mucho menos”.</p>
<p>Un último apunte para mostrar mi sorpresa por el hecho de que alguien se extrañe de que en este blog se escriba largo:</p>
<div class="blockquote">los comentaristas típicos de este blog no me gustan primero porque se enrollan como una persiana dándoselas de sabelotodo, y no tienen capacidad de resumir ideas. Así que no leo comentarios largos. </div>
<p>En efecto, me extraña el comentario de Salva, porque aquí todo es largo, tanto lo que yo escribo como lo que escriben bastantes comentaristas, así que poca lectura tiene. Y viendo lo que suele resultar habitual en Internet, pues es una característica del blog de la que francamente creo que podemos estar siquiera un pizco orgullosos.</p>
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		<title>Un año del blog</title>
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		<pubDate>Thu, 08 Jan 2009 05:00:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ana Serantes</dc:creator>
				<category><![CDATA[DIARIO DE UNA DOMINANTE]]></category>
		<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>

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		<description><![CDATA[Hoy se cumple un año desde comenzó el blog, así que parece un momento apropiado para escribir sobre él. Lo haré al hilo del correo que una mujer dominante me envió hace algo más de un mes, en el que me felicitaba por el blog, me decía que “es muy importante que exista una página [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hoy se cumple un año desde comenzó el blog, así que parece un momento apropiado para escribir sobre él. Lo haré al hilo del correo que una mujer dominante me envió hace algo más de un mes, en el que me felicitaba por el blog, me decía que “es muy importante que exista una página web como ésta para la comunidad de habla hispana que practica la dominación femenina”, y se congratulaba también por la diferencia que percibía entre mis criterios y los de Elise Sutton.<span id="more-578"></span></p>
<p><img src="http://anaserantes.com/wp-content/photos/2008/090108-matthias-vriens-01.jpg" alt="" title="090108-matthias-vriens-01" width="275" height="361" class="alignleft size-full wp-image-579" /></p>
<p>Cierto es que yo pienso de manera bastante distinta a Elise Sutton en unos cuantos aspectos, y que son de importancia. Sin embargo, para mí existe otra diferencia clara entre ambos sitios: la participación de los interesados en la dominación femenina en una u otra página. Imagino que esa diferencia, lo mucho que participan allí y lo poco que lo hacemos aquí, debe ser la misma que en otros terrenos, que es una muestra de que la participación en los asuntos de la colectividad suele ser bastante mayor en las sociedades anglosajonas que en las latinas.</p>
<p>Escribía esta mujer que para ella había sido “una bendición” mi anterior página web (DominaciónFemenina.net), que lo publicado allí durante dos años le había resultado de gran ayuda para iniciarse en la materia y, en consecuencia, para construir la sólida relación de dominación femenina que ahora disfrutaba con su hombre. Pues bien, yo le contesté agradeciendo sus halagos y diciéndole que estaría muy bien que colaborara con el blog contando su experiencia, que precisamente son las experiencias de quienes han construido una relación de dominación femenina la mejor ayuda para las personas que comienzan a andar el camino o para las que encuentran dificultades al transitarlo. No he vuelto a tener noticias de ella. Por desgracia, no puedo decir que me haya extrañado la huida. </p>
<p><img src="http://anaserantes.com/wp-content/photos/2008/090108-matthias-vriens-02.jpg" alt="" title="090108-matthias-vriens-02" width="275" height="360" class="alignleft size-full wp-image-582" /></p>
<p>A esta mujer le ayudó lo que otros escribimos o tradujimos, pero ella no consideró conveniente tomarse el esfuerzo de escribir algo que pudiera ayudar a otros. Quien haya seguido el sitio web de Elise Sutton habrá disfrutado de una gran cantidad de textos en los que se relatan las experiencias de muchas personas que lograron establecer sus relaciones de dominación femenina (el que muchas de esas experiencias hayan pasado en los últimos tiempos a la publicación de pago nos es culpa de quienes las escriben). Sin embargo, quien haya seguido mis tres años en Internet será consciente de que buena parte de los textos de ese tipo que he publicado han sido traducciones de aquella página, de que la mayor parte de los escritos que recibo son aquellos en los que se pide ayuda para iniciarse en la dominación femenina. Y quien siga este blog sabrá que la mayoría de quienes pedían ayuda se comportaron de la misma forma que esta mujer dominante que me escribía. Es decir, que no consideraron pertinente “devolver” la ayuda, que no se tomaron la molestia de escribir una líneas que pudieran ayudar a quienes se encontraron después en el mismo lugar en el que ellos se encontraban antes: intentando descubrir el camino que pudiera conducirles hasta la relación de dominación femenina.</p>
<p><img src="http://anaserantes.com/wp-content/photos/2008/090108-matthias-vriens-03.jpg" alt="" title="090108-matthias-vriens-03" width="275" height="364" class="alignleft size-full wp-image-580" /></p>
<p>Por otra parte, han sido cinco las personas que se ofrecieron a colaborar con el blog traduciendo textos del inglés. De dos de ellas no tuve más noticias una vez les envié el primero texto, y de otras dos no he vuelto a saber después del verano; solamente Jorge Sánchez sigue ayudando con sus traducciones.</p>
<p>Ahora bien, correos electrónicos recibo muchos. De mujeres y hombres que me escriben para pedirme ayuda o porque quieren conocerme personalmente, y que muy a menudo, como esta mujer a la que me estoy refiriendo, me felicitan por el blog y me dicen, a su modo, que “es muy importante que exista una página web como ésta para la comunidad de habla hispana que practica la dominación femenina”. Y un año de blog más tarde, yo me pregunto lo mismo que me pregunté después de los dos primeros años en la Red: ¿qué está dispuesta a hacer “la comunidad de habla hispana que practica la dominación femenina” para que siga existiendo una página web como ésta?</p>
<p><img src="http://anaserantes.com/wp-content/photos/2008/090108-matthias-vriens-04.jpg" alt="" title="090108-matthias-vriens-04" width="525" height="348" class="aligncenter size-full wp-image-581" /></p>
<p>Podría argumentarse que hay otras páginas web en español sobre la dominación. Y es verdad, aunque son muchas las personas que me dicen que como ésta no hay ninguna. Podría decirse, como escribí un día con sorna, que “<a href=" http://anaserantes.com/2008/el-blog-es-mio/   ">El blog es mío</a>” y que, por lo tanto, es cosa mía el mantenerlo. Y es verdad, pero si lo es, si es cosa mía, entonces no tendrán tanta razón quienes piensan que es “muy importante que exista una página web como ésta para la comunidad de habla hispana que practica la dominación femenina”. Y eso es precisamente lo que me dicen las personas cercanas con las que he hablado en las últimas semanas sobre esta cuestión, sobre mis dudas respecto a la continuidad del blog, que no puedo cerrarlo, que es “muy importante” que siga abierto, que es de gran ayuda para muchos.</p>
<p>No obstante, si hay algo que tengo claro es que el blog es mucho más trabajo que ayuda para mí. Cierto que también a mí enriquece el intercambio de opiniones y de experiencias, pero no creo que esté yo muy necesitada de ayuda en lo que a la dominación femenina se refiere, o al menos no tanto como para compensar el trabajo que me da esto.</p>
<p><img src="http://anaserantes.com/wp-content/photos/2008/090108-matthias-vriens-05.jpg" alt="" title="090108-matthias-vriens-05" width="525" height="346" class="aligncenter size-full wp-image-583" /></p>
<p>Como se ve, estoy algo decepcionada con la participación en el blog, que sólo por la vía de los comentarios ha estado a la altura de mis expectativas. Pero, claro, nadie está obligado a participar. Tampoco yo. Y es mucho el trabajo que hay que hacer para alimentar la página. De hecho, esa decepción ya se ha plasmado aquí: después del verano he escrito con menor frecuencia. Y se ha notado también en la disminución del ritmo de crecimiento de las visitas que recibe el blog.</p>
<p>¿Qué voy a hacer con el blog? Pues he decidido que, puesto que es tan importante para “la comunidad de habla hispana que practica la dominación femenina”, no lo voy a cerrar, que el material acumulado durante tres años puede en verdad servir de ayuda a algunas personas, pero que mi participación va a disminuir notablemente por el momento&#8230; y no sé cuánto durará el momento.</p>
<p><img src="http://anaserantes.com/wp-content/photos/2008/090108-matthias-vriens-06.jpg" alt="" title="090108-matthias-vriens-06" width="525" height="416" class="aligncenter size-full wp-image-584" /></p>
<p>El blog seguirá abierto, pero yo trabajaré en él mucho menos de lo que lo hecho hasta ahora, es decir, escribiré mucho menos. Por lo tanto, se actualizará con menor frecuencia&#8230; a no ser que a “la comunidad de habla hispana que practica la dominación femenina”, o a la parte de esa comunidad que considera que “es muy importante que exista una página web como ésta”, le dé por considerar también que difícilmente existirá una página como ésta si los interesados no colaboran a llenarla de contenido.</p>
<div class="small">[Para hacerme perdonar tanto lamento... os obsequio con el espectacular reportaje erótico del gran fotógrafo Mattias Vriens]</div>
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		<title>El espíritu de la contradicción</title>
		<link>http://anaserantes.com/2008/el-espiritu-de-la-contradiccion/</link>
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		<pubDate>Mon, 22 Dec 2008 05:00:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ana Serantes</dc:creator>
				<category><![CDATA[Diálogos]]></category>

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		<description><![CDATA[Voy a aprovechar estas fiestas para tomarme un descanso. Así que este sitio web no se actualizará hasta el 8 de enero, hasta el día en el que el blog cumplirá su primer aniversario. Pero antes del paréntesis, escribiré algo sobre una cuestión que aquí es recurrente, sobre el espíritu de la contradicción que parecen [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Voy a aprovechar estas fiestas para tomarme un descanso. Así que <strong>este sitio web no se actualizará hasta el 8 de enero</strong>, hasta el día en el que el blog cumplirá su primer aniversario. Pero antes del paréntesis, escribiré algo sobre una cuestión que aquí es recurrente, sobre el espíritu de la contradicción que parecen encarnar ciertos hombres sumisos. Se percibe esta vez en algunas de las respuestas que recibió este comentario de Esther a la entrada anterior de este Diario:<span id="more-573"></span></p>
<div class="blockquote">He leído un montón de respuestas a ‘La única regla’ y creo que en esta, como en otras, todos los comentarios se pueden resumir en la eterna dicotomía entre sumisión/sumisión y vainilla/sumisión.<br />
Por la mayoría de comentarios publicados, la mayoría son sumisos-vainilla, sumisos que se creen sumisos, que se excitan con ver, pensar, etc., pero que les aterra ir más allá. Sumisos que no van más allá de querer ver cumplidos SUS PROPIOS deseos y no los de la otra parte. Es decir, se entregan siempre y cuando se haga lo que ellos dicen.<br />
Todo es respetable pero esta no es la verdadera sumisión, ni la verdadera dominación es SOMETERSE a los deseos del sumiso.<br />
Me casé hace 15 años y desde hace 12 mi marido es mi sumiso. Al principio era como tantos otros. Le gustaba una sumisión ‘light’, más bien era como si yo fuera la sumisa y el marcara el ‘tempo’.<br />
Fue un proceso lento, pero sin marcha atrás, cada porción de terreno que le ganaba era mía y así hasta que me hice con el control total (no os asustéis). Aunque nunca lo definí tan claro como lo definió el título de la historia, la única regla era que yo ponía las reglas.<br />
Pero ese es el verdadero espíritu de una relación Ama/esclavo. El es mi esclavo (por propia voluntad) y yo soy su Ama (porque así lo quiso él) y desde el momento que se entregó yo soy la que decide, la que tiene la voluntad. Y aunque con algunos pequeños problemas de ajuste durante estos años, la relación ha marchado muy bien.</div>
<p><img src="http://anaserantes.com/wp-content/photos/2008/081222-gabriele-rigon-01.jpg" alt="" title="081222-gabriele-rigon-01" width="250" height="373" class="alignleft size-full wp-image-574" /></p>
<p>Creo que Esther tiene razón, que son unos cuantos los que ella denomina “sumisos-vainilla”. Esos “sumisos dominantes” de los que hablábamos el otro día. Hombres sumisos, sí, que buscan la dominación femenina en el terreno sexual, e incluso fantasean con ir más allá, pero que es cierto que en muchas ocasiones dan muestras temor ante una auténtica relación de dominación femenina. Son parte de esos hombres sumisos que además son dominantes en muchos terrenos de la vida, de esos hombres que decía que me gustan, pero a los que en bastantes ocasiones les cuesta muchísimo ceder de verdad el control, entregarse de verdad a una mujer. Dicen que eso es lo que desean, pero les cuesta una enormidad someterse. Su propia capacidad de liderazgo, la que tan útil les resulta para convencer a sus mujeres de que intenten darle una oportunidad a la dominación femenina, es la que después les hace más difícil aceptar los dictados de la mujer.</p>
<p>No tengo nada en contra de quienes piensan que la dominación femenina debe limitarse al territorio de la sexualidad. Y hasta ese límite son pocos los problemas. Sin embargo, la dominación femenina como forma de relación en la pareja, como se trata en este blog, y como yo la practico, es otra cosa. Y es cosa más complicada para quienes tan remisos se muestran a perder el control. Es de suponer que por eso nos encontramos de vez en cuando aquí comentarios que abogan por relaciones igualitarias o, por ejemplo, porque las labores domésticas se repartan al cincuenta por ciento entre los dos integrantes de la pareja.</p>
<p>Digna lucha la de la igualdad. Y bienvenida la igualdad en la pareja para quienes de ese modo quieran construirla. Pero aquellos que quieran una relación de pareja igualitaria, pues que se olviden de la dominación femenina en cuanto se traspasa la puerta del dormitorio. La relación de dominación femenina es por esencia desigual, porque se basa en el intercambio de poder entre sus integrantes, en la cesión de poder que el sumiso le hace a su dominante. Y si la dominante quiere, por seguir con el ejemplo, asumir el cincuenta por ciento de las tareas domésticas, pues es cosa de ella&#8230; el hacer tan estúpida elección. Pero si la elección es de ella es porque el hombre sumiso ha cedido el poder que tenía para impedirlo, porque ha renunciado a mantener una relación igualitaria.</p>
<p><img src="http://anaserantes.com/wp-content/photos/2008/081222-gabriele-rigon-02.jpg" alt="" title="081222-gabriele-rigon-02" width="525" height="350" class="aligncenter size-full wp-image-575" /></p>
<p>Y quien ande preocupado por la igualdad y la corrección política en la relación de pareja&#8230; que deje de dar la lata con la dominación femenina a su mujer más allá del juego erótico, en fin, que se deje de contarle cuentos a su mujer si no está dispuesto a someterse de verdad a ella. Porque no le valdrá ni con una sola regla ni con una docena, porque siempre estará intentando “dominar desde abajo”, marcar el camino que su mujer debería transitar, en realidad, impidiendo la construcción de la relación de dominación femenina. Yo creo que sí, que Esther tiene razón en que son unos cuantos los hombres que se tienen por sumisos, pero que se asustan ante la posibilidad de perder el control, de cedérselo a su mujer. Y algunos se pasaran años, cuando no la vida entera, dándole vueltas a la escasa disposición de sus mujeres para dominarles, y a ellas achacarán los fracasos de los que en gran parte de los casos son directamente responsables.</p>
<p>Y yo los entiendo, porque es lógico que la sumisión asuste. Porque menuda decisión la de someterse a otra persona&#8230; hace falta mucho valor. Y a mí no es que me preocupe gran cosa, porque sé que someterles resulta mas sencillo de lo que parece, pero también sé que muchas de las mujeres a las que están mareando para que les sometan no lo ven tan claro como yo, que no terminan de entender que por un lado hablen tanto de sumisión y que, por el otro, no dejen de exigir: “Deberías hacer esto, y lo otro, y lo de más allá”. Y esas mujeres, claro, no dejan de asombrarse cuando les dicen que es por su bien, que tienen que hacer todas esas cosas para ellos, para que así puedan hacer ellas después lo que les venga en gana. Y esas mujeres no pueden dejar de percibir la obvia contradicción del cuento.</p>
<div class="small">[Fotografías de Gabriele Rigon]</div>
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		<title>¿Basta con una regla?</title>
		<link>http://anaserantes.com/2008/basta-con-una-regla/</link>
		<comments>http://anaserantes.com/2008/basta-con-una-regla/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 11 Dec 2008 05:00:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ana Serantes</dc:creator>
				<category><![CDATA[DIARIO DE UNA DOMINANTE]]></category>
		<category><![CDATA[Diálogos]]></category>

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		<description><![CDATA[No hay más que leer este blog para darse cuenta de cuál es la preocupación más extendida entre los hombres sumisos: ¿Cómo iniciar a sus compañeras en la dominación femenina? Una de las posibles respuestas la encontramos en la reciente entrada “La única regla”, donde Wilson nos cuenta cómo se transformó su relación: “La única [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>No hay más que leer este blog para darse cuenta de cuál es la preocupación más extendida entre los hombres sumisos: ¿Cómo iniciar a sus compañeras en la dominación femenina? Una de las posibles respuestas la encontramos en la reciente entrada “<a href="http://anaserantes.com/2008/la-unica-regla/">La única regla</a>”, donde Wilson nos cuenta cómo se transformó su relación: “La única regla era que ella pusiera las reglas y yo las obedecería”. ¿Es tan sencillo? Jorge Sánchez, que tradujo el texto, ve un par de riesgos que anteayer planteaba en su <a href="http://anaserantes.com/2008/la-unica-regla/#comment-2662">comentario</a>:<span id="more-559"></span></p>
<div class="blockquote">El primer riesgo es el que apunta la propia Elise: “Ella podría haberla llevado en una dirección muy vainilla, sólo con elementos domésticos de dominación femenina”. Ciertamente esto no es un riesgo para un sumiso dispuesto, como parece estar Wilson, a aceptar cualquier estilo de vida que ella eligiera. Sin embargo, yo entiendo que la sumisión ha de incluir algún porcentaje de dominación sexual explícita; en la cama, para entendernos.<br />
<br />
Si no es así; si la dominante solo da órdenes domésticas y deja el sexo “en vainilla”, me pregunto ¿qué diferencia hay entre una mujer dominante y una mujer mandona? A mi me atraen las mujeres dominantes, pero me repelen las mujeres mandonas. ¿Es únicamente la práctica de la dominación sexual en las primeras y no en las segundas? No estoy seguro; imagino que también puede haber mujeres mandonas en la cama y no dominantes. ¿Cuál es, pués, la diferencia, seguramente sutil pero importantísima, entre unas y otras?<br />
<br />
El segundo riesgo es, sencillamente, que a pesar de lo “irresistible” de la regla, en palabras de Wilson, la mujer siga sin tomar el mando y sin poner reglas que obedecer. Quiero decir, que incluso para que esta sencilla regla funcione, parece necesaria una cierta colaboración por parte de la mujer y si ésta, ni siquiera con tantas facilidades se produce… ¿que alternativa le queda al aspirante a sumiso? ¿Solamente resignarse a “seguir como siempre” o buscar otra pareja si esto fuera aceptable para él?</div>
<p>Como vemos, Jorge expresa un miedo muy común en los hombres sumisos cuando se plantean o se les plantea que la dominación femenina es hacer lo que ella quiere que se haga: ¿y si yo me someto pero ella no hace nada con mi sumisión, no me domina?, ¿tendría que conformarme con una relación en la que no hubiera dominación? Esas preguntas son el producto de pensar que se puede instituir una relación basada en “la regla de Wilson” (“La única regla era que ella pusiera las reglas y yo las obedecería”) sin que en realidad la relación cambie, porque la mujer no tuviera interés en que cambiara.</p>
<p><img src="http://anaserantes.com/wp-content/photos/2008/081211-recostada.jpg" alt="" title="081211-recostada" width="250" height="361" class="alignleft size-full wp-image-560" /></p>
<p>Entiendo el miedo. Sin embargo, creo que es el propio miedo el que impide entender que “la regla de Wilson” transforma la relación. Por descontado que “para que esta sencilla regla funcione, parece necesaria una cierta colaboración por parte de la mujer”. Aunque no se aclara del todo el proceso, parece lógico suponer del texto que Wilson obtuvo la imprescindible colaboración en el primer momento: la aceptación por parte de su mujer de que esa sería la regla, que ella marcaría las reglas y él las acataría. Porque no sería una relación de dominación femenina, ni siquiera un principio, una en la que esa regla sólo fuera seguida por el hombre. Es decir, el hombre podría servir incondicionalmente a su mujer, se sometería sin contrapartidas y por propia voluntad. Pues eso no tiene nada que ver con la dominación femenina, que requiere inexcusablemente que ese servicio y sometimiento sea recibido por la mujer desde una posición de dominio. En efecto, no es lo mismo una mujer mandona que una dominante; la dominante es consciente del poder que tiene, porque ha sido tan explícitamente entregado como aceptado.</p>
<p>Lo dicho no resuelve la duda de que la mujer quisiera “seguir como siempre”, sin querer sumergirse en la práctica de la dominación femenina. ¿Entonces, nada cambiaría “la regla Wilson”?, ¿podría ser que, como dice Jorge, “la mujer siga sin tomar el mando y sin poner reglas que obedecer”. </p>
<p>Yo creo que la aceptación de esa regla por parte de la mujer transforma la relación. La gran mayoría de las mujeres de las que los hombres opinan que no quieren saber nada de la dominación femenina se distinguen, precisamente, por negarse a marcar las reglas de la relación. Y si una de esas mujeres acepta decidir las reglas y que su hombre las acate, algo ha cambiado en la relación, y algo que no es ni baladí ni superficial. Es seguro que al principio no le resultaría sencillo afrontar ese cambio a la mujer de Wilson, le parecería raro, pero ella tuvo que aceptar que iban a hacer la prueba de que su relación funcionara con esa regla. Y esa regla provoca ya en algún grado el intercambio de poder que caracteriza la dominación femenina. ¿Cómo no va afectar ese cambio a una mujer que ni se imaginaba marcando las reglas y a su pareja obedeciéndolas? El acuerdo al que llegaron Wilson y su mujer ya implicaba que ella tomaría el mando.</p>
<p>Claro es que el mando se puede tomar de una forma que al hombre sumiso le sepa a poco. Y parece que así fue durante un largo año en el caso de Wilson. Y claro es también que la mujer podría no poner ninguna de las reglas que él esperara en un primer momento. Sin embargo, no podría dejar de “tomar el mando”, porque la aceptación de “la regla de Wilson” supone tomar el mando, sí o sí. Y esa asunción del mando debe ser consciente para las dos partes. Y entonces ya no sería “seguir como siempre”; aunque no pasara nada más, la relación habría cambiado, porque habría cambiado uno de sus pilares fundamentales: la igualdad entre las dos partes de la relación sería sustituida por el dominio y la sumisión. Cierto que esa transformación puede ser sutil y paulatina, tan lenta que a veces son los propios sumisos, con su impaciencia, los que impiden que llegue a término. Pero no es fácil que una mujer no cambie si ha pactado que la relación se guiará por esa regla, aunque el cambio tarde su tiempo en explicitarse en su comportamiento habitual.</p>
<p><img src="http://anaserantes.com/wp-content/photos/2008/081211-curvas.jpg" alt="" title="081211-curvas" width="525" height="338" class="aligncenter size-full wp-image-561" /></p>
<p>Para mí que una mujer que de ninguna manera quiera marcar las reglas se negará a aceptar que su relación se va guiar por esa regla. Para mí que el problema muchas veces es otro: la poca paciencia y capacidad de sacrificio de muchos hombres sumisos que se decepcionan en cuanto pasa un tiempo y el mando no se ejerce de forma satisfactoria para ellos. Son pocos los que tienen el aguante de Wilson, los que son capaces de darle a su mujer la confianza y el tiempo que necesita, los que de verdad subordinan su interés al de su compañera. Y por lo tanto, son pocos los que alcanzan el éxito. Los hombres sumisos suelen estar llenos de urgencias, porque tienen claras hasta el detalle las imágenes de la dominación. Sin embargo, las mujeres que se inician necesitan de mucho más tiempo para ir sintiéndose cómodas, para atreverse a ir avanzando, y por eso la mayoría lo harán a una velocidad que a muchos hombres les resulta excesivamente lenta.</p>
<p>Por supuesto que la dominación femenina no tiene sentido sin su componente sexual y que no existe si la mujer no toma el mando, pero la dominación femenina se puede expresar y concretar de muchas formas, desde las más duras a las más suaves. Y cuando se pacta que las reglas las va a marcar la mujer, hay que estar dispuesto a asumir que no se puede predeterminar el camino de la mujer, que puede ser distinto al que el hombre tenía en mente. Pero debería decirse que afortunadamente, porque si no la dominación femenina tendría escaso interés, como todo lo que puede determinarse de antemano, como todo lo que no entraña riesgo porque nunca hay novedad en ese frente.</p>
<p>En resumen, que es indudable que resulta “necesaria una cierta colaboración por parte de la mujer”. Pero esa colaboración que se le puede exigir a la mujer, si está de acuerdo en el intento, en la aceptación de la “regla Wilson”, debe limitarse a la aceptación del mando, a “recibir” la sumisión de su hombre hacia a ella. Y nada más debe exigírsele, porque ninguna otra colaboración por su parte exige la “regla Wilson”. A partir de ahí, las exigencias son para el sumiso, cuyas posibilidades de éxito serán normalmente proporcionales al esfuerzo realizado para entregarse y al tiempo que conceda a la mujer para encontrar sus propias maneras de dominación femenina.</p>
<p>En fin, que yo creo que sí, que a veces basta con una regla para comenzar (siempre que en la pareja exista la confianza y la comunicación necesarias), y que el caso de Wilson y su mujer no es único, ni mucho menos. Así que animaos, chicos, y dejar de pensar que si no funciona es culpa de ellas, porque pensando de ese modo, mal arreglo tiene la cosa, porque si de ellas depende todo, poco podrías hacer vosotros. Y podéis hacer mucho para colaborar al florecimiento de la faceta dominante de la personalidad de vuestras compañeras&#8230; y a vosotros mismos, porque en bastantes ocasiones la única alternativa a la paciencia y el esfuerzo es la segura y duradera frustración por no haber podido hacer realidad el sueño de la dominación femenina.</p>
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		<title>Estoy feliz</title>
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		<pubDate>Tue, 02 Dec 2008 05:00:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ana Serantes</dc:creator>
				<category><![CDATA[Al día]]></category>
		<category><![CDATA[DIARIO DE UNA DOMINANTE]]></category>

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		<description><![CDATA[Ando muy liada: aunque el departamento que llevo no es comercial, lo cierto es que la campaña de Navidad acelera toda la empresa. Así que no tengo ni tiempo ni muchas ganas de escribir. De hecho, voy a escribir, y no mucho, sobre algo que no tiene nada que ver con la dominación femenina, sobre [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Ando muy liada: aunque el departamento que llevo no es comercial, lo cierto es que la campaña de Navidad acelera toda la empresa. Así que no tengo ni tiempo ni muchas ganas de escribir. De hecho, voy a escribir, y no mucho, sobre algo que no tiene nada que ver con la dominación femenina, sobre mi mayor alegría de estos días: mi hija Clara ya tiene trabajo. Y lo tiene en Madrid, que es lo que a mí me tenía en un sinvivir. Por lo tanto, la tendré cerca y podré disfrutar de ella como no lo pude hacer durante los ocho años que ha pasado en EE UU.<span id="more-549"></span></p>
<p><img src="http://anaserantes.com/wp-content/photos/2008/081202-gary-heery-01.jpg" alt="" title="081202-gary-heery-01" width="275" height="341" class="alignleft size-full wp-image-550" /></p>
<p>Y el placer se lo debo al nacionalismo catalán o al catalanismo, porque la oferta más interesante que tenía era para trabajar en Barcelona. Pero con los problemas que hay con el español en Cataluña, pues Clara desechó esa posibilidad: no tiene ganas de ponerse a aprender otro idioma (dice que tiene muchas otras cosas que aprender que considera más prioritarias para su futuro profesional y personal). Así que ha aceptado una oferta de trabajo en Madrid. Y yo feliz.</p>
<p>No es porque tuviera dudas de que obtendría un buen trabajo. No las tenía. Pese a la crisis, yo sabía que una chica como ella, con el expediente académico que tiene, y de una buena universidad norteamericana, inteligente, trabajadora y además guapa, no tendría problemas para encontrar un trabajo bien pagado.</p>
<p>Quizá haya quien piense que no resulta muy apropiado que una mujer conceda importancia a la belleza para acceder a un buen trabajo. Pero es que una no es tonta, y sabe que la belleza cuenta. No sólo en la mujer, pero más en la mujer que en el hombre. Hay estadísticas en EE UU que demuestran que los guapos, mujeres y hombres, tienen sueldos superiores a la media. Será injusto, que lo es, pero así es la vida. Por otro lado, si es injusto que las personas obtengan beneficio por algo que no es responsabilidad suya, que es producto del azar genético, lo mismo cabría de sostener de la inteligencia: también los más inteligentes ganan más que los menos. En fin, que sólo el expediente académico y las ganas de trabajar son mérito de Clara; pero lo mucho que me alegro yo de que haya tenido la suerte la ser lista y guapa, y de que se note en el sueldo.</p>
<p><img src="http://anaserantes.com/wp-content/photos/2008/081202-gary-heery-02.jpg" alt="" title="081202-gary-heery-02" width="275" height="339" class="alignleft size-full wp-image-551" /></p>
<p>Y como su sueldo va ser bueno, pues Clara ya está pensando en buscarse un apartamento&#8230; y rápido. Pero con eso ya contaba yo. Como la conozco, pues ya sabía que en cuanto tuviera trabajo se iría a vivir por su cuenta. Además, creo que así debe ser, que aunque sólo tenga 22 años, una vez acabados los estudios y encontrado el trabajo, lo mejor para los jóvenes es construir su vida fuera del nido materno. Vamos, que no me parece sana la situación de tantos jóvenes de este país que continúan viviendo con sus padres más años de la cuenta&#8230; ni para ellos ni para sus padres.</p>
<p>Ahora bien, lo que me parece más que sano, sanísimo, es que mi hija vaya a vivir en la misma ciudad que yo. Tan sano que me siento estupendamente desde que me confirmó que aceptaba un trabajo en Madrid. Lo que digo, que estoy feliz.</p>
<div class="small">[Bonitos desnudos las fotografías de Gary Heery]</div>
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