Blog de Ana Serantes

Diario de una dominante

De vacaciones con Clara II

Tras la sorpresa inicial, las conversaciones entre mi hija y yo sobre la dominación femenina prosiguieron. Y a nadie se le escapará mi ansia por saber cómo había descubierto Clara este tipo de relación y cómo la había iniciado. Me lo contó con bastante detalle. Procuraré resumirlo aquí, pero prescindiré de los detalles íntimos, es decir, de casi todos. Imagino que se comprenderá mi pudor, porque se trata de mi hija (y además ella leerá lo que escriba).

De vacaciones con Clara

Se acabaron, pero fueron unas vacaciones estupendas las que he pasado con mi hija Clara. Estoy contenta, porque parece que se quedará en España, si encuentra un buen trabajo. Y estoy convencida de que lo encontrará –quizá pueda colaborar yo en caso de que haga falta–, y espero que sea en Madrid. Aunque es una chica independiente, espero disfrutar de ella al menos parte de lo que no he podido disfrutar en los últimos ocho años. Pero bueno, imagino que no serán las cuitas domésticas entre madre e hija lo que más interesará en el blog, sino cómo le conté y cómo ella asumió que su madre practique la dominación femenina.

Vacaciones hasta el 7 de septiembre

El blog se ha quedado un poco paradito, porque he estado más que liada estos días en el trabajo para dejarlo todo listo antes de las vacaciones. Y no volveré a actualizarlo durante las próximas tres semanas. Me reincorporaré al trabajo y al blog el 8 de septiembre. Sin embargo, algo habrá mientras tanto: fotografías. Finalmente, le di permiso a mi chico para montar su fotoblog y, como él no se coge vacaciones ahora, lo abre hoy y se dedicará estos días a publicar imágenes relacionadas con la dominación femenina.

Poder y dominación femenina IV

Termino esta serie de artículos con uno que no tenía previsto. Pero ha sido por falta de previsión, porque ¿cómo no se me había ocurrido que el debate con Iván se prolongaría? Así que a responder a su intervención de ayer dedicaré íntegramente esta entrada. Puede ser que algunos lectores den muestras de cansancio por lo que parece una discusión interminable, y sobre un asunto que ellos no elegirían. Pero qué le vamos a hacer, si a los dos nos gusta discutir y si los dos somos testarudos. Bueno, empecemos por el comentario de Iván:

Poder y dominación femenina III

El poder, a muy diferentes escalas, ha permitido a los hombres en general dominar a las mujeres tanto social como privadamente durante siglos. Y esa dominación ha conformado en buena parte la sociedad y el comportamiento de quienes la componen. La dominación masculina ha sido una costumbre, una seña de identidad –que se dice ahora–, se ha considerado en cierta forma como “natural”. ¿Ha llegado o está por llegar el momento de la dominación femenina en la sociedad?

Poder y dominación femenina II

Terminaba la entrada anterior acudiendo al título de un libro de Josep Vicent Marqués: ¿Qué hace el poder en tu cama? Por algo se utiliza a menudo la frase “la erótica del poder”, porque hasta en la cama te lo encuentras. En efecto, el poder atrae. Y el poder somete; o al poder se someten muchas personas. El éxito en casi cualquier terreno despierta admiración y, en muchas ocasiones, incluso veneración. Y esa atracción se produce también, como no podía ser de otra manera, en el terreno de la sexualidad y la afectividad.

Poder y dominación femenina I

Hace unos días, tenían Amy e Iván una discusión sobre un asunto que me resultó interesante, y que se puede resumir en esta frase con la que respondía Iván: “Amy, me parece que estás confundiendo “dominación” con “poder””. ¿Tiene sentido relacionar el poder con la dominación femenina? Para mí que sí, que Amy no andaba muy confundida, que a quien disfruta de poder le resulta más sencillo ejercer la dominación.

El tarro de las esencias

Perdonen los lectores de otros lares, pero volvemos a la vieja España, a la de las esencias. Aunque sea –ver para creer– para hablar de la dominación femenina. Un par de comentarios en la entrada anterior de este diario nos traen una vez más la vieja costumbre española de discutir sobre las esencias en lugar de sobre los problemas de cada momento, de discutir sobre lo que somos en lugar de sobre lo que hacemos. “Que inventen ellos”, decía Miguel de Unamuno, que nosotros tenemos nuestra esencia. Y entonces era cristiana la esencia de España; casi tan católica como la esencia de Cataluña o la del País Vasco. Siempre a vueltas con las esencias.

Ventajas e inconvenientes II

Escribía en la entrada anterior que “la conjunción de la inseguridad y el impulso sexual convierte a la mayoría de los hombres sumisos en cierto modo en insaciables”, que siempre parecen querer más y que éste es “el mayor inconveniente que la dominación femenina puede tener para nosotras”. Sin embargo, ese fuerte impulso sexual y la insaciabilidad de la mayoría de los hombres sumisos es también la causa de las dos grandes ventajas que para las mujeres tiene la dominación femenina.

Ventajas e inconvenientes I

La dominación femenina como forma de relacionarse entre una mujer y un hombre constituye una práctica minoritaria en nuestra sociedad. Lo sabemos perfectamente. Y puesto que nos sabemos minoría, y casi clandestina, tratamos de ofrecer desde nuestras plataformas una visión de la dominación femenina en la que destacamos sus ventajas y, con frecuencia, escondemos los inconvenientes que este tipo de relación comporta. Es un comportamiento lógico entre quienes defienden posturas a contracorriente de lo socialmente aceptado.


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