Blog de Ana Serantes

Diario de una dominante

De hombría

¿Tiene sentido dedicarse a reflexionar sobre la hombría en un blog centrado en la dominación femenina? Para mí que sí. Aunque creo que la discusión de anteayer en la entrada “Más que dominación femenina” se desmadró un poco, no me molestó el debate que tuvo lugar. Ahora bien, lo que más me llamó la atención en la controversia fue la postura de quien se presentó como una mujer dominante, de Andrea (bienvenida).

Una pareja feliz

Escribía en la última entrada que “son muchos los hombres sumisos que no son conscientes de la auténtica fuerza de sus tendencias sumisas”. Y que esa es también una explicación de que a veces sean tan incrédulos sobre determinadas experiencias de dominación femenina. Piensan que se conocen bien, que han fantaseado sobradamente con el BDSM y que, por lo tanto, saben cuáles son las condiciones y las circunstancias en las que una mujer podría dominarles. O qué tipo de mujer podría dominarles. ¿Solamente una mujer joven y atractiva? Así podría entenderse de lo que decía Iván en un comentario hace un par de semanas:

Incredulidad

Puede afirmarse, sin lugar a duda, que el surgimiento y extensión de Internet ha constituido, entre otras muchas cosas, una bendición para todos aquellos que estamos inmersos en estilos de vida “alternativos”. La facilidad para ponerse en contacto y compartir experiencias, y el anonimato que ha hecho posible que sean muchas las personas que se atrevan a expresarse con libertad, han contribuido a difundir esos estilos de vida y, en consecuencia, a eliminar no pocos complejos. Por supuesto, la dominación femenina ha sido uno de esos estilos de vida.

Sobre las imágenes del blog

Recibo el correo de una mujer que se define dominante y que se pregunta con sorpresa cómo es posible que este blog de dominación femenina esté lleno de imágenes de mujeres. Y tampoco entiende que una dominante como yo dejé a su sumiso dedicarse a hacer un fotoblog para solaz de hombres libidinosos. Me parece que el primer asunto tiene su interés y que merece una aclaración, aunque también me parezca que la pregunta pertinente no es exactamente esa, que hay una cuestión previa.

Poder y dominación femenina IV

Termino esta serie de artículos con uno que no tenía previsto. Pero ha sido por falta de previsión, porque ¿cómo no se me había ocurrido que el debate con Iván se prolongaría? Así que a responder a su intervención de ayer dedicaré íntegramente esta entrada. Puede ser que algunos lectores den muestras de cansancio por lo que parece una discusión interminable, y sobre un asunto que ellos no elegirían. Pero qué le vamos a hacer, si a los dos nos gusta discutir y si los dos somos testarudos. Bueno, empecemos por el comentario de Iván:

Poder y dominación femenina III

El poder, a muy diferentes escalas, ha permitido a los hombres en general dominar a las mujeres tanto social como privadamente durante siglos. Y esa dominación ha conformado en buena parte la sociedad y el comportamiento de quienes la componen. La dominación masculina ha sido una costumbre, una seña de identidad –que se dice ahora–, se ha considerado en cierta forma como “natural”. ¿Ha llegado o está por llegar el momento de la dominación femenina en la sociedad?

Poder y dominación femenina II

Terminaba la entrada anterior acudiendo al título de un libro de Josep Vicent Marqués: ¿Qué hace el poder en tu cama? Por algo se utiliza a menudo la frase “la erótica del poder”, porque hasta en la cama te lo encuentras. En efecto, el poder atrae. Y el poder somete; o al poder se someten muchas personas. El éxito en casi cualquier terreno despierta admiración y, en muchas ocasiones, incluso veneración. Y esa atracción se produce también, como no podía ser de otra manera, en el terreno de la sexualidad y la afectividad.

Poder y dominación femenina I

Hace unos días, tenían Amy e Iván una discusión sobre un asunto que me resultó interesante, y que se puede resumir en esta frase con la que respondía Iván: “Amy, me parece que estás confundiendo “dominación” con “poder””. ¿Tiene sentido relacionar el poder con la dominación femenina? Para mí que sí, que Amy no andaba muy confundida, que a quien disfruta de poder le resulta más sencillo ejercer la dominación.

Ventajas e inconvenientes II

Escribía en la entrada anterior que “la conjunción de la inseguridad y el impulso sexual convierte a la mayoría de los hombres sumisos en cierto modo en insaciables”, que siempre parecen querer más y que éste es “el mayor inconveniente que la dominación femenina puede tener para nosotras”. Sin embargo, ese fuerte impulso sexual y la insaciabilidad de la mayoría de los hombres sumisos es también la causa de las dos grandes ventajas que para las mujeres tiene la dominación femenina.

Ventajas e inconvenientes I

La dominación femenina como forma de relacionarse entre una mujer y un hombre constituye una práctica minoritaria en nuestra sociedad. Lo sabemos perfectamente. Y puesto que nos sabemos minoría, y casi clandestina, tratamos de ofrecer desde nuestras plataformas una visión de la dominación femenina en la que destacamos sus ventajas y, con frecuencia, escondemos los inconvenientes que este tipo de relación comporta. Es un comportamiento lógico entre quienes defienden posturas a contracorriente de lo socialmente aceptado.


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