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	<title>Blog de Ana Serantes &#187; Reflexiones</title>
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	<description>Diario de una dominante</description>
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		<title>Un año del blog</title>
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		<pubDate>Thu, 08 Jan 2009 05:00:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ana Serantes</dc:creator>
				<category><![CDATA[DIARIO DE UNA DOMINANTE]]></category>
		<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>

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		<description><![CDATA[Hoy se cumple un año desde comenzó el blog, así que parece un momento apropiado para escribir sobre él. Lo haré al hilo del correo que una mujer dominante me envió hace algo más de un mes, en el que me felicitaba por el blog, me decía que “es muy importante que exista una página [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hoy se cumple un año desde comenzó el blog, así que parece un momento apropiado para escribir sobre él. Lo haré al hilo del correo que una mujer dominante me envió hace algo más de un mes, en el que me felicitaba por el blog, me decía que “es muy importante que exista una página web como ésta para la comunidad de habla hispana que practica la dominación femenina”, y se congratulaba también por la diferencia que percibía entre mis criterios y los de Elise Sutton.<span id="more-578"></span></p>
<p><img src="http://anaserantes.com/wp-content/photos/2008/090108-matthias-vriens-01.jpg" alt="" title="090108-matthias-vriens-01" width="275" height="361" class="alignleft size-full wp-image-579" /></p>
<p>Cierto es que yo pienso de manera bastante distinta a Elise Sutton en unos cuantos aspectos, y que son de importancia. Sin embargo, para mí existe otra diferencia clara entre ambos sitios: la participación de los interesados en la dominación femenina en una u otra página. Imagino que esa diferencia, lo mucho que participan allí y lo poco que lo hacemos aquí, debe ser la misma que en otros terrenos, que es una muestra de que la participación en los asuntos de la colectividad suele ser bastante mayor en las sociedades anglosajonas que en las latinas.</p>
<p>Escribía esta mujer que para ella había sido “una bendición” mi anterior página web (DominaciónFemenina.net), que lo publicado allí durante dos años le había resultado de gran ayuda para iniciarse en la materia y, en consecuencia, para construir la sólida relación de dominación femenina que ahora disfrutaba con su hombre. Pues bien, yo le contesté agradeciendo sus halagos y diciéndole que estaría muy bien que colaborara con el blog contando su experiencia, que precisamente son las experiencias de quienes han construido una relación de dominación femenina la mejor ayuda para las personas que comienzan a andar el camino o para las que encuentran dificultades al transitarlo. No he vuelto a tener noticias de ella. Por desgracia, no puedo decir que me haya extrañado la huida. </p>
<p><img src="http://anaserantes.com/wp-content/photos/2008/090108-matthias-vriens-02.jpg" alt="" title="090108-matthias-vriens-02" width="275" height="360" class="alignleft size-full wp-image-582" /></p>
<p>A esta mujer le ayudó lo que otros escribimos o tradujimos, pero ella no consideró conveniente tomarse el esfuerzo de escribir algo que pudiera ayudar a otros. Quien haya seguido el sitio web de Elise Sutton habrá disfrutado de una gran cantidad de textos en los que se relatan las experiencias de muchas personas que lograron establecer sus relaciones de dominación femenina (el que muchas de esas experiencias hayan pasado en los últimos tiempos a la publicación de pago nos es culpa de quienes las escriben). Sin embargo, quien haya seguido mis tres años en Internet será consciente de que buena parte de los textos de ese tipo que he publicado han sido traducciones de aquella página, de que la mayor parte de los escritos que recibo son aquellos en los que se pide ayuda para iniciarse en la dominación femenina. Y quien siga este blog sabrá que la mayoría de quienes pedían ayuda se comportaron de la misma forma que esta mujer dominante que me escribía. Es decir, que no consideraron pertinente “devolver” la ayuda, que no se tomaron la molestia de escribir una líneas que pudieran ayudar a quienes se encontraron después en el mismo lugar en el que ellos se encontraban antes: intentando descubrir el camino que pudiera conducirles hasta la relación de dominación femenina.</p>
<p><img src="http://anaserantes.com/wp-content/photos/2008/090108-matthias-vriens-03.jpg" alt="" title="090108-matthias-vriens-03" width="275" height="364" class="alignleft size-full wp-image-580" /></p>
<p>Por otra parte, han sido cinco las personas que se ofrecieron a colaborar con el blog traduciendo textos del inglés. De dos de ellas no tuve más noticias una vez les envié el primero texto, y de otras dos no he vuelto a saber después del verano; solamente Jorge Sánchez sigue ayudando con sus traducciones.</p>
<p>Ahora bien, correos electrónicos recibo muchos. De mujeres y hombres que me escriben para pedirme ayuda o porque quieren conocerme personalmente, y que muy a menudo, como esta mujer a la que me estoy refiriendo, me felicitan por el blog y me dicen, a su modo, que “es muy importante que exista una página web como ésta para la comunidad de habla hispana que practica la dominación femenina”. Y un año de blog más tarde, yo me pregunto lo mismo que me pregunté después de los dos primeros años en la Red: ¿qué está dispuesta a hacer “la comunidad de habla hispana que practica la dominación femenina” para que siga existiendo una página web como ésta?</p>
<p><img src="http://anaserantes.com/wp-content/photos/2008/090108-matthias-vriens-04.jpg" alt="" title="090108-matthias-vriens-04" width="525" height="348" class="aligncenter size-full wp-image-581" /></p>
<p>Podría argumentarse que hay otras páginas web en español sobre la dominación. Y es verdad, aunque son muchas las personas que me dicen que como ésta no hay ninguna. Podría decirse, como escribí un día con sorna, que “<a href=" http://anaserantes.com/2008/el-blog-es-mio/   ">El blog es mío</a>” y que, por lo tanto, es cosa mía el mantenerlo. Y es verdad, pero si lo es, si es cosa mía, entonces no tendrán tanta razón quienes piensan que es “muy importante que exista una página web como ésta para la comunidad de habla hispana que practica la dominación femenina”. Y eso es precisamente lo que me dicen las personas cercanas con las que he hablado en las últimas semanas sobre esta cuestión, sobre mis dudas respecto a la continuidad del blog, que no puedo cerrarlo, que es “muy importante” que siga abierto, que es de gran ayuda para muchos.</p>
<p>No obstante, si hay algo que tengo claro es que el blog es mucho más trabajo que ayuda para mí. Cierto que también a mí enriquece el intercambio de opiniones y de experiencias, pero no creo que esté yo muy necesitada de ayuda en lo que a la dominación femenina se refiere, o al menos no tanto como para compensar el trabajo que me da esto.</p>
<p><img src="http://anaserantes.com/wp-content/photos/2008/090108-matthias-vriens-05.jpg" alt="" title="090108-matthias-vriens-05" width="525" height="346" class="aligncenter size-full wp-image-583" /></p>
<p>Como se ve, estoy algo decepcionada con la participación en el blog, que sólo por la vía de los comentarios ha estado a la altura de mis expectativas. Pero, claro, nadie está obligado a participar. Tampoco yo. Y es mucho el trabajo que hay que hacer para alimentar la página. De hecho, esa decepción ya se ha plasmado aquí: después del verano he escrito con menor frecuencia. Y se ha notado también en la disminución del ritmo de crecimiento de las visitas que recibe el blog.</p>
<p>¿Qué voy a hacer con el blog? Pues he decidido que, puesto que es tan importante para “la comunidad de habla hispana que practica la dominación femenina”, no lo voy a cerrar, que el material acumulado durante tres años puede en verdad servir de ayuda a algunas personas, pero que mi participación va a disminuir notablemente por el momento&#8230; y no sé cuánto durará el momento.</p>
<p><img src="http://anaserantes.com/wp-content/photos/2008/090108-matthias-vriens-06.jpg" alt="" title="090108-matthias-vriens-06" width="525" height="416" class="aligncenter size-full wp-image-584" /></p>
<p>El blog seguirá abierto, pero yo trabajaré en él mucho menos de lo que lo hecho hasta ahora, es decir, escribiré mucho menos. Por lo tanto, se actualizará con menor frecuencia&#8230; a no ser que a “la comunidad de habla hispana que practica la dominación femenina”, o a la parte de esa comunidad que considera que “es muy importante que exista una página web como ésta”, le dé por considerar también que difícilmente existirá una página como ésta si los interesados no colaboran a llenarla de contenido.</p>
<div class="small">[Para hacerme perdonar tanto lamento... os obsequio con el espectacular reportaje erótico del gran fotógrafo Mattias Vriens]</div>
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		<title>El abuso en la dominación femenina</title>
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		<pubDate>Mon, 24 Nov 2008 05:00:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ana Serantes</dc:creator>
				<category><![CDATA[DIARIO DE UNA DOMINANTE]]></category>
		<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>

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		<description><![CDATA[En la última entrada, DeMarte y Alberto sacaban a colación el asunto de los posibles abusos en las relaciones de dominación femenina. Aunque ellos no utilizaban este término, sino que se referían al “miedo a llevar la contraria” o a la obligación de “seguir acatando la disciplina que se le imponga”, a mí me parece [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En la última entrada, DeMarte y Alberto sacaban a colación el asunto de los posibles abusos en las relaciones de dominación femenina. Aunque ellos no utilizaban este término, sino que se referían al “miedo a llevar la contraria” o a la obligación de “seguir acatando la disciplina que se le imponga”, a mí me parece el más adecuado. Así que sobre el abuso quiero reflexionar hoy, porque creo que la cuestión surge a menudo en este mundillo y, sin embargo, lo hemos discutido poco en este blog.<span id="more-533"></span></p>
<p><img src="http://anaserantes.com/wp-content/photos/2008/081124-pascal-abadie-01.jpg" alt="" title="081124-pascal-abadie-01" width="200" height="390" class="alignleft size-full wp-image-535" /></p>
<p>En efecto, y como el propio DeMarte apunta, el abuso se puede producir en cualquier tipo de relaciones de pareja. La permanente actualidad en España de la llamada violencia doméstica constituye un triste recordatorio sobre el fenómeno (aunque la importancia mediática que ha adquirido la cuestión en este país no signifique, ni mucho menos, que aquí sea esa violencia mayor que en otros lugares). No obstante, este tipo de abusos son protagonizados en su abrumadora mayoría por los hombres, y son normalmente las mujeres quienes los sufren.</p>
<p>En el caso de las relaciones de dominación femenina, los abusos de los que suele hablarse se producen en la dirección contraria: es la mujer quien abusa del hombre. ¿Existen estos casos? Casos hay, y algunos bastantes fuertes; no obstante, desconocemos la importancia estadística que tenga el fenómeno, porque no hay estudios sobre la cuestión. ¿Facilita la dominación femenina que una mujer pueda abusar de un hombre sumiso? Creo que debemos convenir en que el poder erótico que la dominante tiene sobre el sumiso constituye una herramienta en absoluto despreciable para la mujer que pretenda abusar de un hombre. </p>
<p>Por lo que poco que sabemos, no parece que tampoco abunden tanto las mujeres dominantes que abusan de los hombres que a ellas se someten, pero sería estúpido negar que haberlas <em>haylas</em>: mujeres que fuerzan la voluntad de sus sumisos más allá de lo razonable, o mujeres que les extorsionan económicamente. Haberlas <em>haylas</em>, y su conducta debe ser censurada, sin que valga ninguna excusa, siempre que se produzca de verdad el abuso. Porque en este terreno hay algunos casos en los que puede no resultar tan sencillo distinguir la frontera entre lo que es realmente abuso y lo que no es más que culminación de una situación perseguida con insistencia por el propio hombre sumiso.</p>
<p>Por supuesto, el hecho de que sean pocos los sumisos que no han fantaseado alguna vez con la dominación “total”, con ser sometidos sin remedio y que la mujer que les somete abuse de ellos, no justifica que el abuso se produzca en la realidad. Conviene no confundir las fantasías masturbatorias con la realidad. Es verdad, pero los primeros que deben hacer el esfuerzo de no confundirlas son los hombres que tienen esas fantasías. Porque algunos hay por ahí de los que se podría llegar a decir que bien merecido se tienen el abuso que sufren o sufrieron.</p>
<p><img src="http://anaserantes.com/wp-content/photos/2008/081124-pascal-abadie-02.jpg" alt="" title="081124-pascal-abadie-02" width="525" height="230" class="aligncenter size-full wp-image-536" /></p>
<p>En alguna ocasión he recibido ofertas verdaderamente descabelladas&#8230; tanto que me parecieron estúpidas&#8230; y estúpidos los hombres que me las hicieron. No han sido muchas, pero tengo noticias de otras de semejante tipo por leídas y escuchadas. No entraré en detalles, pero el hombre que, por ejemplo, se entrega totalmente a una mujer sádica, podrá después decir que sufrió abusos físicos, pero debería reconocer la estupidez de su conducta. El hombre que, por ejemplo, entrega sus bienes a una mujer que poco conoce y en la poco debiera confiar, debería tener muy presente la estupidez de su conducta antes de denunciar que ella ha abusado de su confianza y se ha quedado con sus propiedades. Y teniendo en cuenta que se acabó el tiempo del matrimonio para toda la vida, y que las separaciones y divorcios son el pan nuestro de cada no muchos años, pues debería extremarse la cautela con la dominación económica incluso una vez conocida la dominante (escribí sobre mi opción personal en “<a href="http://anaserantes.com/2008/la-dominacion-economica/">La dominación económica</a>”). A veces se escucha a quienes fueron tan poco precavidos: “Es que no la conocía realmente, es que hasta ahora no sabía cómo era de verdad”. Y una se pregunta: “¿Entonces, cómo se le ocurrió hacer semejante estupidez?”.</p>
<p>La inmensa mayoría de estos hombres no tienen la excusa o la justificación que sí pueden esgrimir muchas de las mujeres maltratadas: el peso de las costumbres de una sociedad tradicionalmente machista; los roles que esa sociedad adjudica a mujeres y a hombres; el bajo nivel social y cultural de las víctimas, etc. No, los hombres no son impelidos por la sociedad a someterse a sus mujeres. No, los hombres no han sido educados para soportar el maltrato sumisamente. No, los hombres sumisos, en su gran mayoría, pertenecen a las clases sociales ilustradas y pudientes. No, los hombres sumisos no pueden argumentar generalmente indefensión frente al abuso.</p>
<p><img src="http://anaserantes.com/wp-content/photos/2008/081124-pascal-abadie-03.jpg" alt="" title="081124-pascal-abadie-03" width="200" height="369" class="alignleft size-full wp-image-534" /></p>
<p>Ahora bien, sí es cierto que los hombres sumisos pueden recurrir a la fuerza de su deseo de sumisión y, por lo tanto, la fuerza del poder erótico que la mujer dominante tiene sobre ellos. ¿Pero a quién van a responsabilizar por la fuerza de su pasión? Puesto que la mayoría de ellos controlan perfectamente sus pasiones, y distinguen entre sus fantasías y lo que es posible y conveniente en una relación de pareja, aquellos que se han dejado llevar por su pasión hasta el despropósito no pueden argumentar después que estaban desvalidos frente a la mujer que abusó de ellos. La pasión sumisa puede ser muy fuerte, es verdad, pero no hay juez que la considerara lo suficientemente fuerte como para anular el libre albedrío del individuo.</p>
<p>Cierto que lo dicho no justifica el abuso ni a las mujeres que lo practiquen, pero harán bien los hombres sumisos en tener cuidado con lo que a veces plantean, no vaya a ser que termine por convertirse en realidad. Y harán bien los hombres sumisos en entender que la dominación femenina no es un modelo de relación que pueda establecerse con cualquiera&#8230; ni a la primera, que la dominación femenina debe ir detrás de los pilares básicos sobre los que debe sustentarse cualquier relación de pareja, y que debe ir tan poco a poco como avance el conocimiento y la empatía entre las dos partes de la pareja. El que quiera correr mucho y saltar demasiadas vallas, ya sabe: corre el riesgo de estrellarse.</p>
<div class="small">[Fotografías de Pascal Abadie]</div>
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		<title>De hombría</title>
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		<pubDate>Thu, 09 Oct 2008 04:00:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ana Serantes</dc:creator>
				<category><![CDATA[DIARIO DE UNA DOMINANTE]]></category>
		<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>

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		<description><![CDATA[¿Tiene sentido dedicarse a reflexionar sobre la hombría en un blog centrado en la dominación femenina? Para mí que sí. Aunque creo que la discusión de anteayer en la entrada “Más que dominación femenina” se desmadró un poco, no me molestó el debate que tuvo lugar. Ahora bien, lo que más me llamó la atención [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>¿Tiene sentido dedicarse a reflexionar sobre la hombría en un blog centrado en la dominación femenina? Para mí que sí. Aunque creo que la discusión de anteayer en la entrada “<a href="http://anaserantes.com/2008/mas-que-dominacion-femenina/">Más que dominación femenina</a>” se desmadró un poco, no me molestó el debate que tuvo lugar. Ahora bien, lo que más me llamó la atención en la controversia fue la postura de quien se presentó como una mujer dominante, de Andrea (bienvenida).<span id="more-449"></span></p>
<p>Y no fue porque calificara de “sarcástico” o no viera “insulto alguno” en el comentario que dio lugar a la discusión. Un comentario en el que, a mi modo de ver, se vertían insultos y descalificaciones personales tan obvias como estas:</p>
<div class="blockquote">tu capacidad de elección de mujeres debe ser tan minúscula que cuando una de ellas se fija en ti te deshaces cuál azucarillo, cuando no te coloca al borde del suicidio del amor propio (véase valor, bravura, intrepidez, gallardía, arrestos… huevos o cojones)<br />
Tú principal problema y carencia es tu conformismo y temor por dirigir tú propia vida. Estás instalado en el sillón de la comodidad y en el salón del conformismo cuando no cobardía<br />
un cobarde, ergo calzonazos<br />
anda con la cabeza gacha por la vida</div>
<p>Será que yo tengo otra opinión de lo que resulta o no insultante. Pero lo que es seguro es que tengo otra opinión sobre los hombres que se declaran y se esfuerzan por ser sumisos respecto a sus mujeres, y que es bien distinta a la que manifiesta Andrea:</p>
<div class="blockquote">Precisamente la sumisión es un paso más allá del concepto calzonazos.<br />
Lo que es evidente es que sumiso no es igual a carácter fuerte, ama sí. Ser dominante (aunque sea macho) implica tener carácter. Las cosas por su nombre.<br />
¿Así que todo este jaleo es por la palabra cobarde? No te engañes, un sumiso no es precisamente un valiente.</div>
<p><img src="http://anaserantes.com/wp-content/photos/2008/081009-peter-torsal-1.jpg" alt="" title="081009-peter-torsal-1" width="250" height="377" class="alignleft size-full wp-image-450" /></p>
<p>¿Es la sumisión “un paso más allá del concepto de calzonazos”? Para mí que no, si entendemos por calzonazos lo que entiendo yo y el diccionario: “Hombre de carácter débil y condescendiente”. No obstante, para Andrea parece que sí, que los sumisos se distinguen por ser calzonazos, débiles de carácter y cobardes.</p>
<p>Ni se me ocurriría negar que existan hombres sumisos de los que pueda señalarse su debilidad de carácter y su cobardía, porque de todo hay en botica. Sin embargo, si pensara que así son la mayoría de los varones sumisos, la verdad, el mundo de la dominación femenina perdería bastante interés para mí. Porque a mí no me gustan los hombres débiles de carácter, cobardes o pasivos. Los que me gustan son de otro tipo; y lo escribí no hace mucho en la entrada “<a href="http://anaserantes.com/2008/hombres-que-nos-gustan/">Hombres que nos gustan</a>”:</p>
<div class="blockquote">¿Qué tipo de hombres son los que me gustan a mí? Y lo tengo claro: no me gustan “los tíos débiles”, ni los “blanditos”, ni los “complacientes” (?). Por el contrario, me agradan los hombres fuertes, masculinos, decididos, que saben lo que quieren y que luchan por conseguirlo. Me gusta mi chico. ¿Es mi chico un macho “alpha”, como se ha escrito aquí? Sí, es un líder. Y me encanta esa capacidad de liderazgo en los hombres… y en las mujeres.</div>
<p>En realidad, no debería haber mayor problema: Andrea los busca calzonazos, y yo busco hombres muy hombres. Y aunque ambas tenemos nuestras oportunidades, seguro que hay quien piense que entre los hombres que se tienen por sumisos disfrutará Andrea de más opciones que yo. Pues mi experiencia –la personal y la de oídas y leídas– me indica lo contrario, que la mayoría de los sumisos destacan por su hombría.</p>
<p>Cierto que yo no entiendo por hombría lo que algunos, que para mí la hombría es también lo que prescribe el diccionario: “Cualidad buena y destacada de hombre, especialmente la entereza o el valor”. Pero es más, me atrevo a decir que buena parte de esa mayoría destaca también por su hombría en un sentido menos elevado: por ser un poco gallitos, incluso un poco machitos.</p>
<p>Además, mi experiencia coincide con los pocos estudios sociológicos que existen sobre el BDSM. Pese a ser pocos, y pese a estar basados en muestras de población en verdad limitadas, la imagen mayoritaria que de los sumisos presentan esos estudios es la de hombres de clase alta y media-alta y de éxito social y profesional. Yo añado un componente relacionado del que hablaba en mi “autocita”: muchos de ellos destacan también por su capacidad de liderazgo entre sus compañeros de trabajo o sus amigos. En fin, que mi experiencia me revela que la mayoría de los hombres sumisos se distinguen más por la fortaleza que por la debilidad de su carácter, más por su valentía que por su cobardía y más por su entereza que por ser unos calzonazos. </p>
<p><img src="http://anaserantes.com/wp-content/photos/2008/081009-peter-torsal-2.jpg" alt="" title="081009-peter-torsal-2" width="525" height="349" class="aligncenter size-full wp-image-451" /></p>
<p>Y como es lógico, tampoco se caracteriza la mayoría de estos hombres, como alguien sostenía, por su conformismo. ¿Por qué lógico? Porque el conformismo es característica de quienes se conforman o se acomodan a la norma social imperante, y no la de aquellos que tratan de contravenirla –aunque fuera sólo en su vida privada–, y pretenden construir sus relaciones con las mujeres de una forma que la mayoría de la sociedad no sólo no comparte, sino que condena.</p>
<p>¿Entonces, se preguntarían algunos, son o no son sumisos estos hombres, o qué entendemos por sumisión? Pues vuelta al diccionario: “Sumiso: 1. adj. Obediente, subordinado. 2. adj. Rendido, subyugado”. Claro que son sumisos: son obedientes, subordinados, rendidos y subyugados&#8230; pero sólo con las mujeres a las que se entregan. </p>
<p>De todas formas, entiendo que quien no conozca a fondo este mundo se extrañe de que la mayoría de esos hombres se comporten casi de forma contraria fuera de su relación de pareja, que se nieguen a obedecer, subordinarse, rendirse y subyugarse con el resto de las personas con las que conviven. Pero así es, en mi opinión, en la mayor parte de los casos, y así puede comprobarse también en la mayoría de los hombres sumisos que colaboran en este blog con sus comentarios: no andamos escasos de gallitos (y la verdad es que me alegro, que como le decía  el otro día a uno, sería un aburrimiento estar todo el día leyendo: “Sí, Señora, lo que usted diga”). Y no creo que constituya una paradoja, sino una de las explicaciones que en no pocas ocasiones se dan sobre los sumisos: hombres emprendedores en otros campos que, precisamente por serlo en buen grado, buscan en sus relaciones de pareja el papel contrario, el papel que les permita abandonarse a sus mujeres, liberarse con sus mujeres (aunque éste sea solamente uno de los motivos de su sumisión, y no entremos ahora en otros).</p>
<p><img src="http://anaserantes.com/wp-content/photos/2008/081009-peter-torsal-3.jpg" alt="" title="081009-peter-torsal-3" width="250" height="377" class="alignleft size-full wp-image-452" /></p>
<p>Por descontado que no todos los hombres sumisos se comportan de este modo, pero insisto en que mi experiencia y los estudios realizados indican que sí lo hace la mayoría de ellos. Por lo tanto, aquí seguiré, en el mundo de la dominación femenina, porque suerte tengo de que la mayoría de los sumisos sean precisamente como a mí me gusta que sean los hombres. Porque poca gracia encontraría en dominar a un hombre-felpudo, a quien a todo dice amén y que, en consecuencia, tan poco enriquecería mi vida. </p>
<p>No obstante, estoy segura de que, aunque sean minoría, no tendrá Andrea problemas para encontrar a sus calzonazos, débiles de carácter y cobardes, que también los hay, como en cualquier grupo social. Y así todas contentas. ¿Y ellos? Pues unos disfrutando de lo que consideran y viven como un privilegio, de ser dominados por sus mujeres; y los otros anhelando encontrar a la mujer a la que obedecer, subordinarse  rendirse y subyugarse, es decir, la mujer a la ofrecer su sumisión. Para mí, lo dicho: hombres valerosos, hombres muy hombres, hombres&#8230; como a mí me gustan.</p>
<div class="small">[Fotografías de <a href="http://yourart.com/go.php?id=28720&#038;url=aHR0cDovL3d3dy50b3JzYWwuZGU=">Peter Torsal</a>]</div>
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		<title>Una pareja feliz</title>
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		<pubDate>Thu, 02 Oct 2008 04:00:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ana Serantes</dc:creator>
				<category><![CDATA[DIARIO DE UNA DOMINANTE]]></category>
		<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>

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		<description><![CDATA[Escribía en la última entrada que “son muchos los hombres sumisos que no son conscientes de la auténtica fuerza de sus tendencias sumisas”. Y que esa es también una explicación de que a veces sean tan incrédulos sobre determinadas experiencias de dominación femenina. Piensan que se conocen bien, que han fantaseado sobradamente con el BDSM [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Escribía en la última entrada que “son muchos los hombres sumisos que no son conscientes de la auténtica fuerza de sus tendencias sumisas”. Y que esa es también una explicación de que a veces sean tan incrédulos sobre determinadas experiencias de dominación femenina. Piensan que se conocen bien, que han fantaseado sobradamente con el BDSM y que, por lo tanto, saben cuáles son las condiciones y las circunstancias en las que una mujer podría dominarles. O qué tipo de mujer podría dominarles. ¿Solamente una mujer joven y atractiva? Así podría entenderse de lo que decía Iván en un comentario hace un par de semanas:<span id="more-436"></span></p>
<div class="blockquote">La idea de que la superioridad femenina queda avalada por la amabilidad o servilismo de los chicos frente a una chica atractiva de 22 años. Risible. Que espere a envejecer y entonces se dará cuenta de que, lo que a priori parecía superioridad femenina y estupidez masculina, no era más que concupiscencia y rijosidad frente al cuerpo de la hembra en pleno apogeo reproductivo. Cuando sea vieja y pase a ser una mujer sexualmente invisible, se dará cuenta de la gran estafa biológica a la que están sometidas las mujeres.</div>
<p>Dejo a un lado “la idea de la superioridad femenina”, que ya se sabe que no comparto. Por supuesto que una mujer joven y guapa atraerá a más hombres sumisos –y no sumisos– y con mayor intensidad que una mujer mayor. Pero voy a contar algo de una mujer madura, no muy atractiva y con varios kilos de más, de mi amiga Ángela.</p>
<p>La primera noticia que tuve de ella fue en el verano de 2004, cuando envió su correo a DominacionFemenina.net: “<a href="http://anaserantes.com/2008/prefiero-uno-joven/">Prefiero uno joven</a>”. Tenía entonces 52 años; llevaba dos divorciada después de 24 años de matrimonio; se definía: “no soy una mujer de esas que los hombres se quedan mirando, no soy fea, pero tampoco muy guapa”; jamás había tenido ninguna experiencia sexual con otro hombre que no fuera su marido; se había interesado muy recientemente por la dominación femenina y le gustaría someter a un hombre joven, pero&#8230; no se atrevía a intentarlo.</p>
<p><img src="http://anaserantes.com/wp-content/photos/2008/081002-mujer-disparando.jpg" alt="" title="081002-mujer-disparando" width="275" height="332" class="alignleft size-full wp-image-440" /></p>
<p>Después de publicada mi contestación, seguimos con los correos electrónicos, en los que yo la animaba a intentarlo y la aconsejaba cómo hacerlo. Tras varios meses de correspondencia, terminamos quedando para conocernos. Yo la ayudé con todo el proceso de búsqueda de un joven sumiso en Internet y fui con ella a varias citas (siempre situada a distancia). Al final, comenzó a relacionarse poco a poco con un hombre mucho más joven que ella: no funcionó. Fue culpa suya: estaba demasiado nerviosa e insegura. Pero de los errores se aprende.</p>
<p>En aquel momento, todo mi empeño se centraba en convencerla de que no tenía nada que perder, que lo iba a intentar con un hombre que no tenía ninguna relación con sus conocidos y que, en consecuencia, lo peor que le podía pasar es que no le funcionara, que ése era todo el riesgo: quedarse como estaba. Ángela aprendió deprisa. Pese a no tener experiencia, porque su vida había sido de lo más tradicional, era lista.</p>
<p>El segundo intento, con otro de los jóvenes de la primera selección, acabó funcionando. Han pasado algo más de tres años desde entonces, y Ángela y Gonzalo viven juntos y mantienen una potente relación de dominación femenina. Gonzalo tiene ahora 35 años, es un hombre guapo y con un buen trabajo. ¿Podría relacionarse con una mujer más atractiva y que no tuviera 21 años más que él? Sin ninguna duda. Y, por lo que cuenta, así lo creyó él: pensó que su historia con Ángela sería breve, y que la iniciaba porque al menos le permitiría disfrutar un tiempo de lo que no conseguía y tanto ansiaba: ser dominado por una mujer. Pensó que no tenía nada que perder por estar una temporada con aquella mujer madura, que quizá disfrutara de la experiencia que preveía corta.</p>
<p>¿Qué ocurrió? Según ellos, que se terminaron enamorando. Yo no lo veo exactamente igual. Para mí ocurrieron dos cosas: la primera, que Gonzalo ignoraba, al menos en parte, la fuerza de su condición sumisa, que pensaba que la podía controlar bastante más de lo que en realidad podía. Y la segunda, que Ángela, con mi persistente apoyo, se convirtió en una mujer realmente dominante. </p>
<p><img src="http://anaserantes.com/wp-content/photos/2008/081002-mujer-orinando.jpg" alt="" title="081002-mujer-orinando" width="525" height="415" class="aligncenter size-full wp-image-438" /></p>
<p>Y por supuesto que se enamoraron. Ahora bien, Gonzalo se fue enamorando de una mujer que se convirtió en lo suficientemente dominante como para que le fuera ciertamente difícil resistirse a ese dominio suyo. Es decir, que su sumisión, alimentada por el dominio de Ángela, terminó por rendirle a ella; y sí, se terminó enamorando de ella. Y Ángela acabó por enamorarse de dos personas: de la nueva Ángela y de un hombre joven y guapo al que sometía cada vez con mayor determinación. Parece bastante lógico que una mujer de 56 años haya terminado enamorándose de un hombre agraciado que tiene, además, 21 años menos que ella y que la sirve con adoración.</p>
<p>¿Se dará cuenta Ángela de lo que anunciaba Iván?: “Cuando sea vieja y pase a ser una mujer sexualmente invisible, se dará cuenta de la gran estafa biológica a la que están sometidas las mujeres”. ¿O se dará cuenta Iván de lo que ya sabe Gonzalo?: que no conviene subestimar la fuerza que el deseo de sumisión puede alcanzar en un hombre, y que una mujer dominante puede llevar ese deseo hasta límites que en muchas ocasiones no entraban en los cálculos del hombre sumiso.</p>
<p>No pretendo sostener, ni mucho menos, que la relación entre Ángela y Gonzalo resulte moneda corriente, ni siquiera en el mundo de la dominación femenina o del BDSM, pero&#8230; ¿resulta tan excepcional? ¿Resulta imprescindible la “rijosidad frente al cuerpo de la hembra en pleno apogeo reproductivo” para que un hombre se someta a una mujer? ¿No podría Ángela haber logrado su propósito también con algunos de los hombres sumisos más jóvenes que ella que por aquí andan y que, en principio, no se imaginan construyendo una relación estable con una mujer no muy atractiva y tantos años mayor que ellos? ¿No habrá ninguno por aquí que sienta sana envidia de Gonzalo? Porque, aunque a mí parezca mucha la diferencia de edad, una cosa si les digo: es verdad que son una pareja feliz y enamorada.</p>
<p>PD: No es que este texto le haya encantado, pero Ángela no se ha opuesto a que lo publique en blog.</p>
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		<title>Incredulidad</title>
		<link>http://anaserantes.com/2008/incredulidad/</link>
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		<pubDate>Mon, 29 Sep 2008 04:00:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ana Serantes</dc:creator>
				<category><![CDATA[DIARIO DE UNA DOMINANTE]]></category>
		<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>

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		<description><![CDATA[Puede afirmarse, sin lugar a duda, que el surgimiento y extensión de Internet ha constituido, entre otras muchas cosas, una bendición para todos aquellos que estamos inmersos en estilos de vida “alternativos”. La facilidad para ponerse en contacto y compartir experiencias, y el anonimato que ha hecho posible que sean muchas las personas que se [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Puede afirmarse, sin lugar a duda, que el surgimiento y extensión de Internet ha constituido, entre otras muchas cosas, una bendición para todos aquellos que estamos inmersos en estilos de vida “alternativos”. La facilidad para ponerse en contacto y compartir experiencias, y el anonimato que ha hecho posible que sean muchas las personas que se atrevan a expresarse con libertad, han contribuido a difundir esos estilos de vida y, en consecuencia, a eliminar no pocos complejos. Por supuesto, la dominación femenina ha sido uno de esos estilos de vida.<span id="more-430"></span></p>
<p>Sin embargo, el anonimato también tiene sus inconvenientes. Y al menos en el caso de la dominación femenina, destaca entre ellos la dificultad para contrastar la veracidad de muchas de las historias que circulan por Internet. Es cierto: la Red está llena de fantasiosos relatos sobre dominación femenina que en ocasiones se hacen pasar por experiencias reales. Aunque no es fácil separar el grano de la paja en un pajar tan grande como Internet, tampoco es tan difícil como algunos piensan: la mayoría de esos relatos se desacreditan por sí mismos. Siempre intento que esas fantasías, con las que algunos nos intentan dar gato por liebre, no se cuelen en esta página. No puedo garantizar, por supuesto, que no se me haya colado alguna, pero no creo que hayan sido muchas. Así que, en vista de lo que digo, no puedo dejar de comprender el parapeto de incredulidad con el que algunos leen lo que aquí se ha publicado. </p>
<p>No obstante, han sido varias las ocasiones en las que esa incredulidad se ha manifestado sobre experiencias que yo tenía contrastadas. Recuerdo ahora uno de los casos más discutidos en mi anterior sitio web (www.dominacionfemenina.net): “<a href="http://anaserantes.com/2008/correspondencia-sobre-un-comienzo-peculiar/">Correspondencia sobre un comienzo peculiar</a>”. Fueron unos cuantos los hombres sumisos que mostraron su incredulidad. Para ellos, aquella historia no podía ser real. En aquel momento, y a tenor de los correos intercambiados, a mí me lo pareció, pero no podía estar completamente segura. Lo estuve después, cuando acabé conociendo a Carolina y, un poco más tarde, a Eduardo.</p>
<p><img src="http://anaserantes.com/wp-content/photos/2008/080930-gabriele-rigon-01.jpg" alt="" title="Gabriele Rigon 1" width="268" height="400" class="alignleft size-full wp-image-432" /></p>
<p>Es solamente un ejemplo de los excesos que cometen a algunos sumisos en su búsqueda de falsificaciones. El más reciente en el blog lo encontramos en los comentarios de las tres entradas en las que he contado mis conversaciones con mi hija Clara sobre su iniciación y práctica de la dominación femenina: inaudito que una joven de 22 años de madre dominante se comporte de forma dominante; increíble que descubra la dominación femenina en una universidad estadounidense; inconcebible que se relacione con su novio de esa forma; e inverosímil que se plantee seguir relacionándose así a su vuelta a España y, por consiguiente, busque información en Internet sobre la dominación femenina en el país al que vuelve. La verdad, no deja de llamarme la atención tanta incredulidad.</p>
<p>Podría contar unos cuantos ejemplos más, y la mayoría con una característica común: los hombres sumisos que no terminan de creerse las experiencias en las que las mujeres son, o se han vuelto, realmente dominantes. En muchas ocasiones, se trata de hombres que buscan desesperadamente una mujer que les domine, pero que tienen una visión tan tradicional de las mujeres, tan angelical, que en el fondo no se las imaginan, más allá de sus fantasías, verdaderamente dominantes.</p>
<p>Resulta curioso que estos hombres desconfíen sistemáticamente cuando alguien cuenta que le ha ocurrido lo que ellos están deseando que les ocurra. Pero así es: no terminan de creerse que sea posible lo que tanto desean. Quizá continúan siendo prisioneros de viejos prejuicios y, por lo tanto, de los viejos miedos a no ser “normal”. Quizá no terminan de asumir que lo que les pasa no es una perversión. Aunque es cierto que lo sería si las mujeres fueran, como algunos piensan, sumisas por naturaleza.</p>
<p><img src="http://anaserantes.com/wp-content/photos/2008/080930-gabriele-rigon-02.jpg" alt="" title="Gabriele Rigon 2" width="525" height="300" class="aligncenter size-full wp-image-431" /></p>
<p>Creo que por esa razón –aunque no sea la única– dejaban patente su incredulidad ante la experiencia que citaba de Carolina y Eduardo, ante el hecho de que una mujer sin ninguna experiencia fuera capaz de someter en poco tiempo a un hombre que no sólo no se sentía sumiso, sino que mostraba su desprecio por quienes así se sentían. No se lo creían, pero han pasado cuatro años desde que se publicó aquella correspondencia, y el dominio de mi amiga Carolina sobre Eduardo no ha hecho más que crecer&#8230; al mismo ritmo que ha crecido la sumisión de él hacia ella. No tengo ninguna duda que cualquiera de esos incrédulos vería con envidia el resultado de un inicio que les pareció inverosímil.</p>
<p>Me da la impresión de que buena parte de estos excesos de incredulidad se explican por lo que comento, pero creo que existe también otro factor que influye en esa actitud: son muchos los hombres sumisos que no son conscientes de la auténtica fuerza de sus tendencias sumisas, son muchos los hombres sumisos que ignoran hasta dónde puede llevarles, o arrastrarles, su propia sumisión. Pero dejo para otro día escribir algo sobre este asunto.</p>
<div class="small">[Fotografías de Gabriele Rigon]</div>
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		<title>Sobre las imágenes del blog</title>
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		<pubDate>Thu, 18 Sep 2008 04:00:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ana Serantes</dc:creator>
				<category><![CDATA[DIARIO DE UNA DOMINANTE]]></category>
		<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>

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		<description><![CDATA[Recibo el correo de una mujer que se define dominante y que se pregunta con sorpresa cómo es posible que este blog de dominación femenina esté lleno de imágenes de mujeres. Y tampoco entiende que una dominante como yo dejé a su sumiso dedicarse a hacer un fotoblog para solaz de hombres libidinosos. Me parece [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Recibo el correo de una mujer que se define dominante y que se pregunta con sorpresa cómo es posible que este blog de dominación femenina esté lleno de imágenes de mujeres. Y tampoco entiende que una dominante como yo dejé a su sumiso dedicarse a hacer un fotoblog para solaz de hombres libidinosos. Me parece que el primer asunto tiene su interés y que merece una aclaración, aunque también me parezca que la pregunta pertinente no es exactamente esa, que hay una cuestión previa.<span id="more-414"></span></p>
<p>¿Por qué en todas las publicaciones dirigidas a mujeres las fotografías son mayoritariamente femeninas? Es decir, ¿por qué en todas esas publicaciones ocurre lo mismo que aquí? Las revistas para mujeres tipo <em>Cosmopolitan</em> están en general ilustradas con fotografías de mujeres, pero también las llamadas del corazón, en las que predominan las mujeres y en las que los hombres aparecen en la mayoría de los casos en tanto que compañeros de ellas. A las mujeres les interesa lo que hacen y lo que llevan las mujeres, y a quién llevan del brazo o quién las lleva del brazo, y quienes editan esas revistas lo saben bien, saben lo que pide su público.</p>
<p><img src="http://anaserantes.com/wp-content/photos/2008/080918-tracy-lee-1.jpg" alt="" title="080918-tracy-lee-1" width="275" height="363" class="alignleft size-full wp-image-417" /></p>
<p>Si a la fotografía más seria y creativa nos referimos, pues comprobaremos que la presencia del cuerpo femenino en el trabajo de las fotógrafas es abrumadoramente superior a del masculino. Y si visitamos las páginas webs que las mujeres tienen en Internet, nos encontraremos con la misma realidad.</p>
<p>De vez en cuando trata de explicarse el porqué de los repetidos fracasos en que ha terminado siempre el intento de trasladar mecánicamente la pornografía para hombres a las mujeres. El actual éxito de las tiendas de productos eróticos para mujeres desmiente la vieja idea que explicaba los fracasos citados acudiendo a la menor intensidad del deseo sexual femenino. Creo que la explicación está en el distinto valor que las imágenes de la sexualidad tienen para las mujeres, en que nosotras no nos excitamos de la misma forma en la que lo hacen los hombres: con la mera visión de una chica guapa. Lo cierto es que las mujeres y los hombres nos excitamos de forma distinta, que nuestra sexualidad es mucho menos dependiente de las imágenes que la de ellos. Y que aunque nos gustan los chicos guapos, no nos basta con una imagen de ellos para que nuestra libido se dispare. </p>
<p>Pero hay más: la apreciación del físico del propio sexo. La mayoría de los hombres heterosexuales son incapaces de encontrar placer en la contemplación de la imagen de un hombre, menos aún de imaginarse en la cama con él&#8230; por guapo que sea. Lo sabemos, pero así lo constataba una encuesta de hace unos meses: “los varones heterosexuales prefieren en un 82% acostarse Camilla Parker-Bowles antes que con Brad Pitt”. Se lo pregunto a mi chico&#8230; y él es parte del 82%.</p>
<p><img src="http://anaserantes.com/wp-content/photos/2008/080918-tracy-lee-2.jpg" alt="" title="080918-tracy-lee-2" width="275" height="388" class="alignleft size-full wp-image-416" /></p>
<p>Las mujeres somos diferentes, y apreciamos las imágenes de la belleza femenina. Y sobre todo, apreciamos la belleza en general también para disfrutar del sexo, por esa razón “ocho de cada diez mujeres heterosexuales prefieren montárselo con Angelina Jolie antes que con Michael Jackson”. Hablando de belleza, ¡va usted a comparar! ¡Donde esté una Angelina&#8230; que se quite una docena de Jacksons!</p>
<p>Por lo que se ve, lo raro sería lo que la mujer que me escribe estima como normal, que este blog se ilustrara con fotos de hombres. Porque no es ese el comportamiento habitual en las mujeres. Y por lo tanto, convendría que algunas pensarán con mayor amplitud de miras, porque a veces no vale con aplicar recetas que en teoría pueden parecer muy consecuentes, pero que se compadecen mal con la realidad; también con la visión femenina de la realidad.</p>
<p>No obstante, lo que he dicho es de aplicación bastante general, pero también yo estoy obligada a descender de la teoría a la práctica: sólo las imágenes que ilustran las entradas de este <em>Diario</em> son selección mía. Las que ilustran el blog en general son el resultado de una de las aficiones de Miguel. Yo hubiera escogido otras, pero tampoco me molestan éstas (algunas me gustan) y, sobre todo, teniendo en cuenta todas las horas de Photoshop que le metió en su momento, pues ahí tiene su hueco para colocarlas. Y como además, el diseño gráfico del blog es suyo, pues con mayor motivo.</p>
<p><img src="http://anaserantes.com/wp-content/photos/2008/080918-tracy-lee-3.jpg" alt="" title="080918-tracy-lee-3" width="275" height="411" class="alignleft size-full wp-image-415" /></p>
<p>Y esto me lleva a la incomprensión que mostraba esta compañera por el hecho de que yo permita a mi sumiso que se dedique a hacer un blog sobre fotos de mujeres. ¡De otras mujeres! Pues es sencillo: por ser mi chico no deja de ser un chico, y a mí me resulta un sinsentido tratar de combatir la naturaleza masculina. Por eso le permito no sólo hacer el blog, sino los comentarios que hace sobre las mujeres que aparecen en una película o sobre las chicas bonitas que se le cruzan por la calle. Y a veces comparto con él la admiración por un bello cuerpo femenino. Y ni se me ocurre que esa admiración por los cuerpos de otras mujeres tenga que ver, ni por lo más remoto, con infidelidad de ningún tipo hacia mí. Ganas de crear un problema donde no lo hay.</p>
<p>Y una aclaración para terminar: si no le he permitido hacer el fotoblog hasta ahora es sólo por una razón: porque una se preocupa por su chico. Y porque, aunque no me parezca mal que navegue por Internet buscando fotografías, prefiero que el tiempo que a ello dedique no sea excesivo, que no deje de hacer otras cosas que yo considero de más provecho para él. Y como tengo ese poder sobre él, lo ejerzo. Así que cuando me pidió permiso para hacerlo, pues le dije que más adelante. Y cuando le concedí el permiso, pues le dije que no se pasara, que siempre estoy a tiempo de volverme a atrás en lo concedido, que si veo que está demasiado obsesionado y que le queda poco tiempo para otras cosas (para los libros, las películas, el deporte&#8230;), pues se acaba la cosa.</p>
<div class="small">[Y hablando de fotografías de mujeres, ¿qué os parecen éstas?, que son de una mujer, de <a href="http://www.tracyleephoto.com/06gallery.htm">Tracy Lee</a>.]</div>
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</p>]]></content:encoded>
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		<title>Poder y dominación femenina IV</title>
		<link>http://anaserantes.com/2008/poder-y-dominacion-femenina-iv/</link>
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		<pubDate>Sat, 09 Aug 2008 04:00:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ana Serantes</dc:creator>
				<category><![CDATA[DIARIO DE UNA DOMINANTE]]></category>
		<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>

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		<description><![CDATA[Termino esta serie de artículos con uno que no tenía previsto. Pero ha sido por falta de previsión, porque ¿cómo no se me había ocurrido que el debate con Iván se prolongaría? Así que a responder a su intervención de ayer dedicaré íntegramente esta entrada. Puede ser que algunos lectores den muestras de cansancio por [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Termino esta serie de artículos con uno que no tenía previsto. Pero ha sido por falta de previsión, porque ¿cómo no se me había ocurrido que el debate con Iván se prolongaría? Así que a responder a su intervención de ayer dedicaré íntegramente esta entrada. Puede ser que algunos lectores den muestras de cansancio por lo que parece una discusión interminable, y sobre un asunto que ellos no elegirían. Pero qué le vamos a hacer, si a los dos nos gusta discutir y si los dos somos testarudos. Bueno, empecemos por el comentario de Iván:<span id="more-379"></span></p>
<div class="blockquote">Si estoy de acuerdo con lo que dices, Ana. En lo que difiero es en tu suposición de que a mayor poder en manos de las mujeres, mayor número de dóminas aficionadas al BDSM. ¿Qué tienen que ver los logros del feminismo con las relaciones BDSM?<br />
<br />
En primer lugar, cuantos más logros obtenga el feminismo, más igualdad sexual habrá a nuestro alrededor, de modo que las relaciones BDSM de dominación femenina (que son profundamente sexistas) dejarán de tener tanto interés. En una sociedad utópica (que quede claro, utópica) donde existiera la más absoluta igualdad entre personas (igualdad de sexos, de razas, de clases sociales), las relaciones BDSM no excitarían sexualmente a casi nadie, pues nadie se habría criado en una sociedad desigualitaria y por lo tanto nadie habría incorporado modelos afectivos y sexuales basados en la desigualdad. Eso sí, como esa sociedad de la que hablo es utópica y nunca gozaremos de una igualdad absoluta, siempre existirán personas que se exciten sexualmente con las relaciones desiguales. Pero es evidente que a medida que las mujeres vayan equiparándose en poder a los hombres, a medida que la sociedad vaya avanzando en materia de igualdad sexual, el número de individuos que desarrollarán un interés sexual por la desigualdad de poderes no hará más que decrecer y decrecer.<br />
<br />
En segundo lugar, cuanto más poder tengan las mujeres, más libertad tendrán para mostrar la verdadera esencia de la sexualidad femenina. Como la sexualidad femenina es más pasiva que la masculina, pues está menos afectada por pulsiones libidinales (menos testosterona), como la mujer no es tan agresiva como el hombre (menos testosterona), como la mujer no tiene tanta necesidad de competir ni de salir ganando (menos testosterona), lo más lógico es que las mujeres, una vez tengan el poder en sus manos, le den rienda suelta a sus verdaderos impulsos sexuales y empiecen a haber más mujeres que reconozcan sin complejos sus tendencias sumisas. Ahora muchas no lo hacen porque su compromiso con los valores del feminismo no se lo permite. Será entonces, cuando el feminismo haya triunfado y se consolide la igualdad de sexos, cuando ese 72% de mujeres con tendencias sumisas se atreverá a pedirle a sus parejas más dominación masculina dentro de la relación de pareja.<br />
<br />
Ya lo veis. Resulta que la sexualidad femenina es más sumisa que la masculina por una cuestión puramente hormonal. Como diría Ana, esencialismo y determinismo biológico en estado puro. Y es que, no os guste o no, la naturaleza humana no la vamos a cambiar por mucho cambio social que le pongamos.</div>
<p>Como decía, Iván, parece que estamos condenados ambos a tener esta discusión de nunca acabar. Pero bueno, así sea. Te lo dije cuando escribí aquello de la “<a href="http://anaserantes.com/2008/la-teoria-del-consuelo-ii/">La teoría del consuelo</a>”: da la impresión de que, como no encuentras mujer dominante a la altura de tus expectativas, pues has llegado a la conclusión de que la dominación femenina es prácticamente imposible que sea genuina, es decir, que cuando se produce suele resultar fingimiento, porque la “naturaleza” femenina no puede ser para ti mas que sumisa.</p>
<p>Quizá por ello te empeñas en creer que, según avance la sociedad hacia una mayor igualdad entre hombres y mujeres, la práctica de la dominación femenina “no hará más que decrecer y decrecer”, y en que “En una sociedad utópica [...] las relaciones BDSM no excitarían sexualmente a casi nadie”, y que “lo más lógico es que las mujeres, una vez tengan el poder en sus manos, le den rienda suelta a sus verdaderos impulsos sexuales y empiece a haber más mujeres que reconozcan sin complejos sus tendencias sumisas”. Verdaderos nuestros impulsos si se demuestran sumisos; falsos, si no lo son. Con ese punto de partida, no creo que resulte fácil establecer una buena relación con una mujer que se tenga por dominante.</p>
<p><img src="http://anaserantes.com/wp-content/photos/2008/080805-ken-lee-09.jpg" alt="080805-ken-lee-09" title="080805-ken-lee-09" width="250" height="360" class="alignleft size-full wp-image-380" /></p>
<p>En cualquier caso, como manera de consolarse, tu teoría me resulta ingeniosa; como forma de provocar el debate en una página sobre la dominación femenina, me parece que tiene su gracia. No obstante, el problema es que la postura que defiendes no se compadece en mi opinión con lo que ocurre en la realidad. No, Iván, la transformación social que han supuesto la liberación de la mujer y de las costumbres sexuales, esto es, los avances que se han producido en las últimas décadas en la igualdad entre hombres y mujeres en las sociedades más desarrolladas, lejos de provocar esa disminución de los interesados en la dominación femenina (o en otras formas del BDSM), y de las mujeres que dominan a sus amantes, lo que ha hecho es incrementar el número de participantes en ese tipo de actividades. A nadie se le esconde que esos avances en la igualdad entre los dos sexos han colaborado al incremento de los participantes en estilos de vida que se consideraron o se consideran alternativos. Y creo que por fuerza tendríamos que convenir en que, por pocas que sean, hoy hay más mujeres practicando la dominación femenina de las que había hace medio siglo. Y más si nos retrotraemos a hace un siglo, y más si&#8230;</p>
<p>Teniendo en cuenta que eso es lo que está ocurriendo, ¿cómo se puede llegar a la conclusión de que la continuidad del actual proceso social en lo concerniente a la igualdad de genero y a la liberación de las costumbres sexuales va a provocar lo contrario de lo que ha venido provocando hasta ahora? Yo no lo entiendo, Iván. Y es por eso, medio en guasa medio en serio, que me da por pensar en que te fabricas una teoría a medida que explique tu fracaso en el ámbito de la dominación femenina y que te libere de responsabilidad en él: “Si no lo he conseguido es porque resulta imposible, porque las mujeres son sumisas por naturaleza”.</p>
<p>Es cierto, Iván, que a veces he calificado tu posición como dices, como “esencialismo y determinismo biológico en estado puro”. Pero si lo hago es, además de porque me lo parece, por no calificarla también como pura negación de la evidencia: la transformación que se ha producido en las mujeres y en su sexualidad en las últimas décadas. Y el proceso sigue. Y sigue en la dirección contraria a la que anuncias. Y se extiende a otras sociedades. De hecho,  basta con abrir el periódico la mayoría de los días para comprobarlo.</p>
<p><img src="http://anaserantes.com/wp-content/photos/2008/080805-ken-lee-08.jpg" alt="080805-ken-lee-08" title="080805-ken-lee-08" width="250" height="365" class="alignleft size-full wp-image-381" /></p>
<p>Dejo el teclado un momento, y voy a por <em>El País</em> del día (de ayer, que es cuando escribo). Me encuentro un reportaje de dos páginas bajo este titular: “Las inmigrantes son aún más vulnerables”. Se refiere a la violencia de género: “Las extranjeras, sobre todo las latinoamericanas, provienen de estructuras socioculturales fundamentadas en el patriarcado. Y cuando ellas llegan aquí y quieren desprenderse de las cadenas machistas y ser independientes, ellos sienten que pierden el control, dicen los expertos. Ellas se rebelan y la mecha prende”. Creo que no pasaría nada si sustituyéramos “desprenderse de las cadenas machistas” por “desprenderse de la sumisión a sus machos”. ¿Estás seguro, Iván, de que estas mujeres latinoamericanas se rebelan también para, al final, poder comportarse como auténticas sumisas en la cama, y que sus machos las agreden por ello? ¿Estas seguro de que su forma de ver o practicar la sexualidad, o la de sus hijas, seguirá siendo la misma que la que sus madres y abuelas traían “de fábrica”?</p>
<p>Pero hay más reportajes en el periódico. Uno de cuatro páginas sobre una de las sociedades que siempre se ha destacado por la sumisión de sus mujeres: “Mil revoluciones por minuto”. Ya en el subtítulo se plantea el interrogante: “Poligamia, pies vendados, mujeres sumisas&#8230; ¿No es hora de actualizar algunos tópicos sobre China?”. Pues sí es hora, Iván, sobre China o sobre la Conchinchina. Mira como comienzan a comportarse algunas “sumisitas” chinas en cuanto la sociedad se lo permite:</p>
<div class="blockquote">Y el sexo ya no es sólo cosa del <em>misionero</em>. Xinjing reconoce sonrojada que, desde que descubrió los juguetes eróticos, el placer se ha intensificado. Fue la curiosidad la que les llevó a visitar uno de los mil <em>sex shops</em> de Shanghai (en Pekín hay unos 5.000, más que en Nueva York). [...] “Luego vienen los juguetes y la lencería provocativa, pero donde se ve mayor crecimiento de ventas es en los látigos y en los productos de rollo <em>sadomaso</em>”, explica el dependiente del local al que suele ir la pareja. A Zhao le gusta utilizar un vibrador con todos los extras para poner a Xinjing a tono. No son únicos. El año pasado, las ventas del sector del juguete erótico crecieron un 40% en el país.<br />
<br />
Pero en el ciberespacio China tiene su reina particular: Li Li tiene 28 años y se ha acostado con más de cien hombres. De uno en uno, o varios a la vez. Sus experiencias sexuales, recogidas en un <em>blog</em>, han supuesto una explosión en la Red china y harían palidecer a la mismísima Melissa P. Su nombre, y su seudónimo, Muzi Mei, se han convertido en los dos elementos más buscados del país. Tanto, que el servidor del <em>blog</em> ha tenido que aumentar su capacidad para hacer frente a la demanda, más de diez millones de visitas diarias. [...] Li Li es ya el símbolo de la revolución sexual china. [...] En una entrevista concedida a la revista <em>Time</em>, Li asegura que lo único que hace es expresar su libertad a través del sexo. “Es mi vida, es mi cuerpo, y puedo hacer lo que me dé la gana con ellos”. Es esa libertad, más aún en una mujer, lo que ha llamado la atención de la juventud china.</div>
<p>Pues tampoco se tiene la impresión de que a las jóvenes chinas les esté dando por aprovechar la transformación social y la liberación sexual para reivindicar sus esencias sumisas. Y hay más en el diario, pero esto se alarga, y el reportaje de una página titulado “Amor bizarro”, en el que se aborda “el fenómeno <em>furvert</em>”, no me ha interesado lo suficiente como para leerlo. Por consiguiente, no sé si, aunque no lo parezca a primera vista, constituirá un ejemplo de cómo las mujeres liberadas se encaminan indefectiblemente hacia la sumisión.</p>
<p>En fin, Iván, que no parece que tu idea sobre cómo se comportarán las mujeres liberadas en el futuro se compadezca con lo que están haciendo las que se van liberando en el presente. Por otra parte, si se produjera esa extraña evolución social futura que anticipas, porque fuera la que se aviene con la “naturaleza” de las mujeres, ¡qué curiosa paradoja de la evolución de la especie resultaría que haya machos <em>homo sapiens sapiens</em> que, como en tu caso, traigan “de fábrica” la sumisión hacia las mujeres! Porque si lo natural es que la mujer sea sumisa, ¿no te parece entonces un poco “antinatural” lo que a ti te ocurre? Vamos, que a nada que exageremos, tendrías que acabar defendiendo monsergas como las de Ernesto (y perdón por la comparación, que es broma): la dominación femenina es una perversión antinatural, porque lo natural es que las mujeres sean sumisas y los hombres dominantes.</p>
<p><img src="http://anaserantes.com/wp-content/photos/2008/080805-ken-lee-12.jpg" alt="080805-ken-lee-12" title="080805-ken-lee-12" width="250" height="374" class="alignleft size-full wp-image-382" /></p>
<p>Entiendo que digas, Iván, que “la naturaleza humana no la vamos a cambiar por mucho cambio social que le pongamos”. El problema está en qué entendemos por “naturaleza humana”, y en no adjudicarle a la “naturaleza” lo que no le corresponde, lo que es propio de la cultura, de un conocimiento colectivo y unas prácticas y costumbres que, en mi opinión, nos influyen y nos modulan más de lo que tú piensas. Además, no podemos dejar de tener en cuenta que los últimos avances de la ciencia nos muestran una influencia que es de doble dirección, que determinadas formas de hacer o de pensar pueden llegar a formar parte, a veces en apenas un par de generaciones, de nuestro “cableado” cerebral.</p>
<p>PD: No sé si piensas, Iván, que la transformación social a la que nos referimos se debe a “los logros del feminismo” de los que  hablas. Porque para mí, la lucha por la igualdad entre los dos sexos ha avanzado gracias a los esfuerzos de las mujeres feministas, de mujeres que no lo eran y de bastantes hombres. Por lo tanto, a todos ellos se deben esos logros. Y otra cosa: yo no supongo que “a mayor poder en manos de las mujeres, mayor número de dóminas aficionadas al BDSM”; aunque tampoco me extrañaría. Yo supongo que a mayor poder en las manos de las mujeres, mayores las posibilidades de que algunas sean dominantes. Y aunque también suponga que algunas de ellas puedan comportarse como dominantes en la cama, no supongo que eso las convierta en “dóminas aficionadas al BDSM”. Aunque ésa es una diferencia sobre la que ya habrá momento de discutir.</p>
<div class="small">[Dibujos de Ken Lee]</div>
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		<title>Poder y dominación femenina III</title>
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		<pubDate>Fri, 08 Aug 2008 04:00:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ana Serantes</dc:creator>
				<category><![CDATA[DIARIO DE UNA DOMINANTE]]></category>
		<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>

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		<description><![CDATA[El poder, a muy diferentes escalas, ha permitido a los hombres en general dominar a las mujeres tanto social como privadamente durante siglos. Y esa dominación ha conformado en buena parte la sociedad y el comportamiento de quienes la componen. La dominación masculina ha sido una costumbre, una seña de identidad –que se dice ahora–, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El poder, a muy diferentes escalas, ha permitido a los hombres en general dominar a las mujeres tanto social como privadamente durante siglos. Y esa dominación ha conformado en buena parte la sociedad y el comportamiento de quienes la componen. La dominación masculina ha sido una costumbre, una seña de identidad –que se dice ahora–, se ha considerado en cierta forma como “natural”. ¿Ha llegado o está por llegar el momento de la dominación femenina en la sociedad?<span id="more-376"></span></p>
<p>Creo que eso sería mucho suponer (aunque haya algunas mujeres dominantes, como Elise Sutton, que así lo supongan). De lo que no me cabe duda es de que la dominación masculina está dejando de ser “lo natural”, de que el espacio para la dominación femenina como una forma de relación entre mujeres y hombres se amplía.</p>
<p>Cuando hablamos de poder, parece que nos refiriéramos exclusivamente al ámbito público, especialmente al terreno profesional. Sin embargo, el poder es algo más extenso y difuso, que no queda fuera de las relaciones de pareja. Las relaciones entre mujeres y hombres son también relaciones de poder. Y esas relaciones dependen, obviamente, del poder que tenga cada miembro de la pareja. ¿Mantienen o mantendrán las mujeres independientes económicamente y con poder el mismo tipo de relaciones con sus hombres que las que mantenían las mujeres que de ellos dependían? Me parece que la respuesta no puede ser afirmativa. De hecho, esas mujeres ya se relacionan con sus hombres de una forma que se va alejando cada día un poco más de lo que se entendía como “normal” hasta no hace mucho tiempo.</p>
<p>Quien disfruta de una posición de poder, de dominio, en el terreno profesional se acostumbra a mandar. Y a quien se acostumbra a exigir en el trabajo no le resultará tan extraño mandar en casa. Además, la persona que es vista como dominante por otros suele tener mayor facilidad para verse a si misma como dominante, su autoestima se alimenta también de la estima que los otros le muestran por causa de su poder o de su prestigio. </p>
<p><img src="http://anaserantes.com/wp-content/photos/2008/080805-ken-lee-10.jpg" alt="080805-ken-lee-10" title="080805-ken-lee-10" width="525" height="324" class="aligncenter size-full wp-image-377" /></p>
<p>Y una buena autoestima es característica que, aunque no sea privativa de las personas dominantes, sí parece que ayuda en la tarea de imponer criterios propios en una relación; en cualquier tipo de relación, ya sea profesional o íntima. Desde luego, no colabora a disfrutar de una buena autoestima el hecho de que una persona no disponga de reconocimiento social y de la autonomía personal suficiente para decidir sobre la construcción de su propia biografía. Y eso es precisamente lo que les ha ocurrido a la inmensa mayoría de las mujeres a lo largo de la historia. Es decir, las mujeres se vieron obligadas a aceptar su sumisión social y, en consecuencia, terminaron por asumir también la sumisión sexual que prescribía la sociedad patriarcal.</p>
<p>La transformación de las sociedades actuales en lo que al papel de las mujeres se refiere y la liberación de las costumbres, especialmente en el ámbito sexual, están produciendo ya las condiciones que permiten a las mujeres irse liberando del peso de esa tradición que las condenaba a la sumisión. Y en poco tiempo esa tradición se habrá convertido en obsoleta, esto es, que no se considerara costumbre, que las mujeres dejarán de ser vistas o de verse a sí mismas como sumisas “naturales”. En realidad, lo que está desapareciendo es la consideración de que las mujeres no podían ser más que putas o sumisas.</p>
<p><img src="http://anaserantes.com/wp-content/photos/2008/080805-ken-lee-11.jpg" alt="080805-ken-lee-11" title="080805-ken-lee-11" width="525" height="301" class="aligncenter size-full wp-image-378" /></p>
<p>¿Significa ello que estamos a las puertas de una conversión de las mujeres en dominantes? No lo pienso. Lo que sí creo es que estamos a las puertas de que las mujeres puedan elegir sus roles sexuales con libertad. Insisto en que no creo que nos encaminemos hacia un mundo en el que la dominación femenina sea la norma en el ámbito de las relaciones de pareja, en el que las mujeres elijan la dominación. Estoy segura de que seguirá habiendo muchas mujeres que se sientan cómodas dando rienda a sus tendencias sumisas, y que habrá otras muchas que tratarán de construir relaciones sexuales igualitarias, pero no me cabe duda de que crecerá el número de mujeres que apostará por la dominación en sus relaciones de pareja. No sé cuál será ese número, ni pienso que las mujeres dominantes se vayan a convertir en mayoría, pero tengo por seguro que su número crecerá, que habrá mujeres que terminarán por llevarse a la cama el poder conquistado fuera de ella.</p>
<p>Y lo creo porque, al contrario de lo que piensa Iván, me parece más que improbable que la transformación del papel de la mujer en la sociedad no tenga consecuencias, que la elección sexual de la gran mayoría de esas mujeres poderosas y liberadas sea la sumisión, que sea exactamente la misma que la de las mujeres que no disfrutaron ni de poder ni de libertad para elegir. Porque no puedo creer que la libertad no sirva para nada, que las personas se comporten de igual modo en el trabajo, en casa o en la cama cuando disfrutan de libertad que cuando carecen de ella.</p>
<div class="small">[Dibujos de Ken Lee]</div>
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		<title>Poder y dominación femenina II</title>
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		<pubDate>Wed, 06 Aug 2008 04:00:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ana Serantes</dc:creator>
				<category><![CDATA[DIARIO DE UNA DOMINANTE]]></category>
		<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>

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		<description><![CDATA[Terminaba la entrada anterior acudiendo al título de un libro de Josep Vicent Marqués: ¿Qué hace el poder en tu cama? Por algo se utiliza a menudo la frase “la erótica del poder”, porque hasta en la cama te lo encuentras. En efecto, el poder atrae. Y el poder somete; o al poder se someten [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Terminaba la entrada anterior acudiendo al título de un libro de Josep Vicent Marqués: <em>¿Qué hace el poder en tu cama?</em> Por algo se utiliza a menudo la frase “la erótica del poder”, porque hasta en la cama te lo encuentras. En efecto, el poder atrae. Y el poder somete; o al poder se someten muchas personas. El éxito en casi cualquier terreno despierta admiración y, en muchas ocasiones, incluso veneración. Y esa atracción se produce también, como no podía ser de otra manera, en el terreno de la sexualidad y la afectividad.<span id="more-371"></span></p>
<p>Tiraré de un ejemplo bien conocido: durante mucho tiempo se ha dicho que las mujeres se sienten atraídas por los hombres maduros. Es cierto que en la mayor parte de las culturas humanas las mujeres se emparejan con hombres unos pocos años mayores que ellas (aunque pocos: la media está entre tres y cuatro años). Pero también lo es que en esas culturas los hombres suelen, en mayor o menor grado, detentar el poder en la sociedad.</p>
<p>Resulta en verdad sorprendente que quienes tan seguros están de esa pasión de las mujeres por los maduros no sean nunca capaces no ya de utilizar estadísticas significativas, sino siquiera de proporcionar unos cuantos ejemplos de mujeres bien situadas socialmente perdidamente enamoradas de camareros, albañiles o parados. Porque si esa situación se diera de vez en cuando, y no muy excepcionalmente, entonces podríamos creernos el cuento del encanto que para las mujeres tienen los hombres maduros. No, no es sobre todo encanto lo que tienen los maduros, sino dinero, fama, prestigio&#8230; En suma, poder. Y es el poder lo que convierte a esos hombres en deseables para muchas mujeres. El poder del político o el empresario de éxito, el poder del escritor o el artista reconocido, el poder de los famosos, el poder del jefe&#8230;</p>
<p><img src="http://anaserantes.com/wp-content/photos/2008/080805-ken-lee-05.jpg" alt="080805-ken-lee-05" title="080805-ken-lee-05" width="250" height="309" class="alignleft size-full wp-image-373" /></p>
<p>Por supuesto que hay algunas mujeres que utilizan su juventud y su belleza para promocionarse, la “hipergamia” a la que se refieren ciertos sociólogos. Sin embargo, ello no quita para reconocer que, en efecto, el poder tiene su erótica, que son muchas las mujeres que se sienten de verdad atraídas por los hombres poderosos, que él éxito en el terreno profesional suele comportar un mayor éxito a la hora de las conquistas sexuales. Y muchos de esos triunfadores pueden distinguirse por su carácter dominante&#8230; o por comportarse de forma dominante una vez que alcanzaron la cima. Por lo tanto, no parece extraño que un buen número de las mujeres que les desean estén dispuestas a someterse a ellos. Aunque no constituya ley ninguna, lo cierto es que el poder, el éxito, se demuestra como uno de los combustibles más eficaces a la hora de alimentar la dominación.</p>
<p>No hay duda de que existen parejas en las que un hombre poderoso y socialmente dominante es o desea ser dominado por su compañera (no faltarán ejemplos entre los contertulios del blog). No obstante, resulta lógico suponer que muchos de los hombres de éxito sean la parte dominante en la relación y las mujeres que con ellos conviven, la sumisa, y que así ha sido en la mayoría de las ocasiones a lo largo de la historia.</p>
<p><img src="http://anaserantes.com/wp-content/photos/2008/080805-ken-lee-03.jpg" alt="080805-ken-lee-03" title="080805-ken-lee-03" width="250" height="357" class="alignleft size-full wp-image-372" /></p>
<p>Sin embargo, la sociedad está cambiando, y a buen ritmo. Y un buen testigo de esa transformación social la vemos en que ahora también las mujeres maduras tienen encanto. De repente, porque ha sido en poquísimo tiempo, las cuarentonas y cincuentonas han dejado de estar fuera del “mercado sexual” por haber sobrepasado su fecha de caducidad. Como ocurría con los hombres, no son todas las maduras las que tienen encanto, sino las de mayor éxito y atractivo. Las mujeres maduras han comenzado a resultar atractivas precisamente desde que han conquistado sus parcelas de poder. La erótica del poder ha dejado de ser beneficio exclusivo de los varones, y el fenómeno de las maduras que se relacionan con hombres jóvenes, o de los jóvenes que anhelan intimar con esas mujeres mayores que ellos, ahora encantadoras, resulta ya bien conocido en Estados Unidos, la nación que lleva décadas mostrándonos las tendencias sociales que terminarán por imponerse en el resto del mundo&#8230; que no sea pobre de solemnidad.</p>
<p>En aquel país se han escrito en los últimos años bastantes libros sobre la cuestión y se han abierto sitios web especializados, cuya audiencia revela el éxito de <em>la mujer pantera</em> (porque <em>cougar</em> se ha llamado allí a la mujer madura que se relacionan con hombres más jóvenes). No es una mera moda entre famosas, no se limita a los nombres más conocidos: Madonna, Demi More, Sharon Stone, Susan Sarandon, Geena Davis, Cameron Diaz, etc. Los sociólogos hablan ya del inicio de un proceso que parece irreversible. Las mujeres que acceden al poder comienzan a resultar igualmente encantadoras  para los hombres más jóvenes y, lógicamente, comienzan también a comportarse de manera más dominante.</p>
<p><img src="http://anaserantes.com/wp-content/photos/2008/080805-ken-lee-07.jpg" alt="080805-ken-lee-07" title="080805-ken-lee-07" width="250" height="359" class="alignleft size-full wp-image-375" /></p>
<p>Como era de esperar, la transformación del papel de las mujeres en la sociedad ha provocado el consiguiente cambio en el terreno de la sexualidad femenina. Las mujeres de hoy son distintas a las de hace medio siglo (lo son tanto sus fantasías como sus comportamientos eróticos), y es de suponer que serán igualmente distintas a las que alcancen su plenitud vital dentro de medio siglo. La independencia económica de las mujeres y su acceso al poder, aunque aún falte camino por recorrer, han transformado la sexualidad de las mujeres más avanzadas, y esa transformación continuará y se extenderá en las próximas décadas a muchas mujeres. Entre otras cosas, pero de manera señalada, porque no se puede ocultar la relación entre el poder de las personas y sus comportamientos sexuales. Son dos cosas distintas, es verdad; pero bien relacionadas.</p>
<div class="small">[Dibujos de Ken Lee]</div>
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		<title>Poder y dominación femenina I</title>
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		<pubDate>Tue, 05 Aug 2008 04:00:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ana Serantes</dc:creator>
				<category><![CDATA[DIARIO DE UNA DOMINANTE]]></category>
		<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace unos días, tenían Amy e Iván una discusión sobre un asunto que me resultó interesante, y que se puede resumir en esta frase con la que respondía Iván: “Amy, me parece que estás confundiendo “dominación” con “poder””. ¿Tiene sentido relacionar el poder con la dominación femenina? Para mí que sí, que Amy no andaba [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace unos días, tenían Amy e Iván una discusión sobre un asunto que me resultó interesante, y que se puede resumir en esta frase con la que respondía Iván: “Amy, me parece que estás confundiendo “dominación” con “poder””. ¿Tiene sentido relacionar el poder con la dominación femenina? Para mí que sí, que Amy no andaba muy confundida, que a quien disfruta de poder le resulta más sencillo ejercer la dominación.<span id="more-365"></span></p>
<p>No obstante, tampoco pienso que Iván anduviera muy confundido al poner de manifiesto “la diferencia entre el poder en bruto y la dominación sexual de estilo BDSM de la que hablamos aquí”. Igualmente acertado me parece el criterio que utiliza para aclarar esa diferencia: “Todas las mujeres, sean dominantes o no, tienen un enorme poder sexual sobre los hombres heterosexuales. Por el simple hecho de ser mujeres. [...] Pero que te guste notar tu poder no significa que tengas que ser dominante sexualmente”.</p>
<p><img src="http://anaserantes.com/wp-content/photos/2008/080805-ken-lee-01.jpg" alt="080805-ken-lee-01" title="080805-ken-lee-01" width="250" height="314" class="alignleft size-full wp-image-369" /></p>
<p>Ahora bien, no deja de llamar la atención la aparente contradicción en la cae Iván, al considerar que “la mayoría de mujeres son sumisas sexualmente” y, a la vez, que “tienen un enorme poder sexual sobre los hombres”. Sin embargo, no hay contradicción, sino más bien el retrato de una realidad configurada a lo largo de los últimos milenios. Por supuesto que son varios los factores que explican que las mujeres, en general, no hayan podido ejercer ese poder sexual que tienen sobre los hombres (e insisto en lo de en general, porque sí que las ha habido que lo ejercieron). Pero uno de ellos, y quizá el más importante, es que las mujeres han carecido del poder suficiente en las sociedades patriarcales para ejercer ese otro poder que Iván les confiere “por naturaleza”.</p>
<p>Por descontado que no todas las mujeres son sumisas, que la sumisión no está grabada a fuego en sus genes, pero durante siglos se ha considerado que una mujer “decente” no podía ser más que sumisa, y a las que no lo eran se las tenía por indecentes. O putas o sumisas. Tiene razón Iván: la mayoría eligió, si es que pudo elegir, ser sumisa. Y la mayoría se acostumbró a ser sumisa. Y la mayoría educó a sus hijas para ser sumisas. Porque la mayoría de las mujeres sabía de los riesgos de la insumisión.</p>
<p><img src="http://anaserantes.com/wp-content/photos/2008/080805-ken-lee-02.jpg" alt="080805-ken-lee-02" title="080805-ken-lee-02" width="250" height="367" class="alignleft size-full wp-image-370" /></p>
<p>Por el contrario, los hombres, aquellos sobre los que las mujeres “tienen un enorme poder sexual”, fueron educados y se acostumbraron a ejercer su poder “en bruto” en todos los ámbitos de la vida social. Y ese poder “en bruto” acabó por imponerse también en la vida privada, también en la relación sexual. De nuevo, no hay contradicción: el poder en todos los ámbitos permitió a la mayoría de los hombres convertirse también en dominantes en la cama, les permitió contrarrestar el “enorme poder sexual” de las mujeres. En fin, y si se me permite la gracia, que los sumisos se volvieron dominantes a base de ejercer su poder “en bruto”. Y esos seres que, cómo con razón nos dice Iván, eran “proclives a vender su alma al diablo para conseguir cohabitar con una mujer”, acabaron ejerciendo también el poder sexual sobre sus mujeres en no pocas ocasiones a lo bruto. Todavía quedan algunos energúmenos. Afortunadamente, ya no son tantos; desgraciadamente, algunos todavía continúan comportándose como auténticos brutos: llegan a matar a sus mujeres cuando se sienten incapaces de dominar ese “enorme poder sexual” que ellas tienen.</p>
<p>Creo que Amy no se confundía al relacionar “poder” con “dominación”, el poder influye, y de qué manera, en todos los ámbitos del comportamiento humano. Y terminamos por encontrárnoslo hasta en los lugares más íntimos: <em>¿Qué hace el poder en tu cama?</em> Así tituló uno de sus libros Josep Vicent Marqués, el sociólogo valenciano recientemente fallecido.</p>
<div class="small">[Dibujos de Ken Lee]</div>
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