Ventajas e inconvenientes II
Escribía en la entrada anterior que “la conjunción de la inseguridad y el impulso sexual convierte a la mayoría de los hombres sumisos en cierto modo en insaciables”, que siempre parecen querer más y que éste es “el mayor inconveniente que la dominación femenina puede tener para nosotras”. Sin embargo, ese fuerte impulso sexual y la insaciabilidad de la mayoría de los hombres sumisos es también la causa de las dos grandes ventajas que para las mujeres tiene la dominación femenina.

